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LOS JABALÍES DESTROZARON TU VIÑA


Hay un comentario precioso en el anterior post “Una alegación sedevacantista” que en mi opinión merece ser expuesto en un post propio como candelero que ilumine a todos. El comentario es de Fray Eusebio de Lugo O.S.H. que supongo es un nick que hace honor al gran padre De Lugo O.S. H cuya producción teológica y espiritual tanto bien hizo en España durante los años que estuvo entre nosotros.

No pude evitar sonreirme al final de su post cuando habla de los jabalíes que han irrumpido en la Iglesia dejándole en el estado en que está hoy.

Diariamente recito los salmos del Officium Divinum. Esto ha llegado a convertirse para mí en una dulce obligación autoimpuesta que llena mi alma de paz y me proporciona luces preciosas en los versículos más insospechados. Recuerdo a mi Padre San Ignacio de Loyola cuya devoción en el recitado del Breviario era tan grande que lloraba emocionado al recitarlo… y nunca acababa de hacerlo. Tuvieron que acudir al Papa algunos de sus hijos para que fuera dispensado de esta obligación porque no le dejaba tiempo para nada.

Pues bien ante el jocoso comentario de Fray Eusebio no pude dejar de recordar aquel salmo que habla de una viña plantada por el Señor- Israel- y que fue arruinada por la acometida de los jabalíes y de los viandantes que traspasando la cerca  pisoteaban la viña,  y  la arruinaban. He aquí los versículso que hablan de esto en el salmo 80:


Vineam de Ægypto transtulisti : ejecisti gentes, et plantasti eam.10 Dux itineris fuisti in conspectu ejus; plantasti radices ejus, et implevit terram.11 Operuit montes umbra ejus, et arbusta ejus cedros Dei. 12 Extendit palmites suos usque ad mare, et usque ad flumen propagines ejus. 13 Ut quid destruxisti maceriam ejus, et vindemiant eam omnes qui prætergrediuntur viam? 14 Exterminavit eam APER DE SILVA, et singularis ferus depastus est eam. 

El paralelismo con nuestra Iglesia actual es asombroso. Hasta hace muy poco era una viña que llenaba la tierra, cubría como con un manto los montes y sus arbustos  llegaban hasta los cedros de Dios. Sus palmitos  llegaban hasta el mar y hasta los ríos.  Pero ahora nos quejamos con el salmista ¿Por qué has echado abajo sus vallas y cercas para que la vendimien los viajeros? Hasta el JABALÍ SILVESTRE  la pisotea y es pasto de las fieras.  ¡Qué imagen tan acabada de nuestra Iglesia¡ Este salmo es el que me ha traído a la mente el comentario de Fray Eusebio. He aquí el comentario:

Fray Eusebio de Lugo O.S.H.

Enviado el 31/10/2011 a las 18:48

Estoy de acuerdo en lo que dice el artículo sobre las infinitas herejías conciliares, y en que la Iglesia es infalible y por lo tanto esas abominaciones no pueden provenir de ella.
Pero disiento en que tal situación se haya producido porque un Papa válidamente elegido haya perdido el Pontificado por herejía subsiguiente.
La Tradición perenne de la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente, siempre ha creído y enseñado que los sucesores de Pedro están “totalmente inmunizados contra el error”(S. Hormisdas) no sólo en su enseñanza pública, sino también en cuanto persona privada.
Únicamente a partir del S.XVI ha ido calando la opinión que sostiene que el Papa puede caer en herejía, como persona privada, y que incluso puede ocurrir que la enseñe a la Iglesia, en cuyo caso, perdería el Pontificado, aunque los autores difieran en las condiciones.
Inocencio III no afirma que el papa pueda caer en herejía, y ser juzgado por la Iglesia, pues afirma en su Carta Apostolicae Sedis Primatus, dirigida al Patriarca de Constantinopla: “Nuestro Señor insinúa por esas palabras que los sucesores de Pedro EN NINGÚN TIEMPO se apartarían de la Fe católica. ”
Suponía sabido lo que era práctica común hasta sus tiempos: Cuando había sombra de sospecha en la Fe sobre algún Papa, se examinaba la legitimidad de su elección, y si había caído con anterioridad a ella en herejía o cisma, lo que invalidaba la elección, haciendo posible que apareciera herejía en el sucesor meramente aparente de san Pedro. Sabían perfectamente que una vez válidamente elegido y aceptado un sujeto como Papa, el Espíritu Santo, conforme a la oración y promesa del Señor, no podía en modo alguno ni caer en herejía ni enseñarla.
Así pudo ser eliminado el antipapa judío Pierleoni, y con esta arma se amenazó a Pascual II por parte de san Bruno de Segni y san Yvo de Chartres.

Sabiendo el Papa Pablo IV que esa creencia iba siendo adulterada, resumió toda la creencia tradicional en un documento de la más alta cualificación, en que codifica de una vez y para siempre esa doctrina: A saber, que nunca se debía poder llegar a la conclusión de que un Papa hubiese defeccionado en la Fe, por lo que si alguna vez se viera un ocupante del solio pontificio caer en alguna herejía, se supiera con total certeza que esa persona nunca había sido Papa legítimo, por haberse hecho ineligible al haber caído en error en la Fe o en cisma, antes de su elección.

Y para asegurar mejor la conciencia de los católicos, declara que todos sus actos son inválidos, que aunque haya sido reconocido por mucho tiempo por la Iglesia, no significa nada, que se le debe desobedecer con toda impunidad, con tal de tener intención de someterse al futuro verdadero sucesor de Pedro.

Lamentablemente, los doctores siguientes olvidaron tan solemne enseñanza, y poco a poco fueron admitiendo la posibilidad de un papa que perdiera el Pontificado por herejía.
San Roberto Bellarmino lo admite como mera hipótesis, en la que no cree, “si es que ello es posible” y en su “De romano pontífice”, remite a Pighius, que demuestra sin género de dudas que el Papa no puede hacer defección de la Fe nisiquiera como doctor privado.
De las cinco opiniones que examina, es la que retiene como cierta y fácil de defender.

Por ello, cuando algunos obispos italianos quisieron introducir una modificación en la definición de la infalibilidad de 1870, diciendo que el Papa era siempre infalible como doctor público de los cristianos, pero no como doctor privado, les fue respondido que nunca había fallado un Papa, y que era imposible que lo hiciera en el futuro, conforme a la creencia siempre profesada y enseñada.

Desgraciadamente, la obra de protestantes, galicanos, jansenistas, liberales y modernistas ha acabado por influenciar hasta a los más insospechados, como Mons. Lefebvre y su fraternidad, que han reexhumado todas las fábulas de los galicanos para disminuír lo más posible la infalibilidad del Papa, así como elaborar una teoría de la desobediencia sistemática a unas autoridades que reconocen con los labios y niegan con los hechos.

Juan XXIII ya fue notado con hartas razones como modernista desde sus años de seminario, sus frecuentaciones de notables herejes como Buonaiuti no son buena señal. Nombrado en laUniversidad de Letrán, en Roma, profesor de historia, se le despidió enseguida por modernista. Como diplomático en Países ortodoxos, borró el Filioque sito sobre la fachada de la Nunciatura.
En Constantinopla se sabe que ingresó en una logia rosacruz, igual que en París en la masonería regular. Sabía con cuatro años de antelación que él era el elegido por los poderes oscuros para suceder a Pío XII, y ya le habían aleccionado sobre su tarea primordial de convocar el Concilio, etc… Por su herejía antecedente a la elección, nunca fué Papa legítimo

¿Qué diré de Pablo VI sin escandalizar los oídos piadosos? Para empezar, no sabemos si ese hijo de judía fue siquiera bautizado, jamás se encontró la partida, ni anotación en los registros…

Esta es la solución a las angustias de muchos millones de católicos: No tenemos Papa desde 1958, conforme a la Profecía de María en La Salette, la Iglesia no ha desaparecido, pero ha sido eclipsada por un ente maléfico que pretende sustituirla. A su tiempo nos dará el Señor la victoria, de momento nos toca perseverar en la Fe Y Tradición, donec dies elucescat…

Ya señalará entonces la Providencia un Papa indudable, que repare lo que estos jabalíes están haciendo en Su viña.

A lo que yo he contestado así:

moimunanen 31 octubre, 2011 en 22:02 dijo:

Estoy totalmente de acuerdo. De hecho es lo que siempre he pensado. El artículo a que hace mención y que comenta utiliza el argumento a posteriori. Es decir si ha habido defección en la fe o malas leyes es cierto que no pueden venir de papas legítimos. Pero no creo que el autor sea partidario de pensar que los últimos supuestos papas lo hayan sido alguna vez visto su pasado oscuro que en el caso de Juan XXiII parece cierto y probado y en el caso de Montini y Woytjla también. Sólo hay que repasar los artículos sobre Juan Pablo II en este blog. Pero repito, como hipótesis vale también el decir que si hay herejías en los últimos pontífices durante su cargo se desprende que no fueron papas, no porque lo hubieran sido en algún momento sino porque nunca lo fueron dado su oscuro pasado. Quizás Juan Pablo I se escapae a esta ley pero su aceptación del Concilio quizás lo haga también hereje. De hecho hizo cosas y dijo cosas más bien raras. Su comentario es luminosísimo y contundente. Esta doctrina que Ud. enuncia está también en el libro “Misterio de iniquidad” que está en los textos digitales de este blog. Si no le parece mal me gustaría hacer un post con su comentario.