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UNAS APOSTILLAS NECESARIAS


Unas apostillas necesarias al artículo del Dr.A.S.Guimarâens en el blog Tradition in Action y que en nuestro blog hemos traducido con el título Sedevacantismo ¿Sí o no?, son las que aporta el comentarista Fray Eusebio de Lugo OSB.

En realidad suponen una enmienda a la totalidad al decantarse por el sentido contrario a la tesis del Dr.Guimarâens. Del artículo de éste se deduce -si no me equivoco- que al ser la Iglesia una sociedad humana y divina a la vez, los papas últimos en cuanto jefes de la Iglesia,válidamente electos son papas válidos ante la Iglesia, todos los fieles católicos y ante la sociedad civil y el mundo en general. Pero como los papas válidos son Vicarios de Jesucristo y Sucesores de San Pedro, si caen en herejías proferidas o profesadas – lo que en la hipotesis se puede decir de los cinco últimos papas- han dejado de ser papas ante Dios y carecen del carisma petrino que ha sido propio de todos los papas válidos excluídos los antipapas y quizás los papas dudosos como aconteció en el cisma de Avignon. Esta tesis recuerda la sostenida por el dominico P.Guérard des Lauriers o.p. que lanzó la conocida tesis de los papas “ formaliter  et materialiter”.  El mismo Dr. Guimarâens no ha negado-por lo menos en alguna ocasión-la vecindad de las dos tesis pero sin afirmar su identidad.

Según el artículo que hemos traducido en el post anterior “Sedevacantismo ¿Sí o no?, a los papas últimos habría que resistirlos en cuanto  a su doctrina-por lo menos la doctrina herética o tendente a la herejía- pero deberian ser obedecidos en cuanto todo lo que deriva de su potestad de jurisdicción y orden. Esta es lo que yo deduzco de la posición del Doctor Guimarâens (no sé si estoy equivocado y me gustaría saberlo si fuera éste el caso).

Pues bien, los comentarios que aportamos de nuestro comentarista son los siguientes y creo que corrigen en profundidad la tesis del artículo :

  1. En estas simples apostillas, voy a seguir punto por punto la argumentación del Dr. Sinke.

    0. Mal empezamos: Suponiendo que el Papa legítimamente electo puede caer en herejía y perder por ello el Pontificado. Y dando a entender que se intenta someter al Papa a un superior con capacidad de juzgarlo.

    1. San Pablo, al resistir a S.Pedro,  habla aquí del escándalo, que puede coexistir en aquél que sigue teniendo y enseñando la Fe verdadera, que no es lo mismo que enseñar herejía e inducir a la apostasía.

    2. Muchos excelentes historiadores católicos han probado desde hace siglos que la presunta caída en herejía del Papa Honorio es una fábula tejida por los orientales en un intento de infamar la Sede Romana y negar la infalibilidad permanente de los Papas, falsificando las Actas del VI Concilio Ecuménico, así como fingiendo unas supuestas palabras de condena de uno de sus sucesores, mentiras éstas anatematizadas por el VIII Concilio Ecuménico, que declara que NUNCA los Papas han fallado en la Fe.

    3. “Incluso algunos las consideran infalibles”. No son algunos los que consideran infalibles a los Papas permanentemente, es decir, que JAMÁS enseñarán el error a la Iglesia, no importa en qué documento, son todos los cristianos hasta que las miasmas del incrédulo Renacimiento empezaron a afectar a los teólogos católicos.

    4. Si bien es verdad que las fórmulas finales de condena a los modificadores no se entendían en el sentido de que un Papa no pudiera modificar lo establecido en ellas, y hubo modificaciones antes de san Pío X, no es menos cierto que les encargaban la conciencia sobre ellas. Pero no es verdad que un Papa no pueda obligar a alguno de sus sucesores futuros: Cuando Sixto V, en su Constitución Postquam Verus, fija el número máximo de cardenales en 70, declara que toda creación suplementaria, de él o de sus sucesores, sería nula. Hay más ejemplos.

    B.Cum ex apostolatus.

    Hablando de las autoridades civiles, el Papa no habla de pecados secretos, sino de actos públicos que profesan o favorecen la herejía, como fué el caso de muchos príncipes que se pasaron al protestantismo. En ese caso, todos sus súbditos de veían libre de la sujeción a ellos debida, porque ya no eran autoridades legítimas. Se aplicó muchas veces esa norma sin ningún problema.

    Parece que el Dr. Sinke no sabe leer. La Bula no dice que un Papa (verdadero) pueda ser hereje, o que se pueda deponer a un Papa válidamente elegido. Sí dice que una persona previamente hereje se encuentra inhabilitada para ser válidamente elegida, y si es elegida, lo es ilegítimamente, y todos sus actos jurídicos son nulos. NO ASÍ  sus actos sacramentales pues supone sabido que un hereje no pierde los poderes de Orden. (Seguirá)

    argumentandi gratia

    ¿Qué cuerpo eclesiástico debería declarar la ilegitimidad de ese ocupante de la Sede? Tengamos en cuenta en primer lugar que los fieles no tienen por qué esperar una declaración oficial para reaccionar, denunciar al usurpador, negarle su obediencia, e incluso expulsarlo por la fuerza del trono petrino.

  2. Esa tarea le correspondería en primer lugar al Sacro Colegio de los cardenales, como representantes de la Iglesia Romana. No sé de dónde saca el Dr. Sinke eso de que si los cardenales eligiesen a un hereje, se harían ellos mismos herejes, non sequitur.
    Si adviniera que, como ocurre actualmente, no existiera Colegio cardenalicio, esa declaración correspondería a los obispos residenciales, y en su defecto, a cualquiera en línea descendente dotado de jurisdicción, (el abad de un monasterio benedictino, por ejemplo).
    Si ninguno quisiera encargarse de esa tarea gloriosa pero arriesgada, aún así, la haría el Pontífice futuro, que es lo que espera la Bula de Paulo IV.

    Es ridículo afirmar que en ese caso tendría más poder que el propio Papa, porque no se trata de superar al poder de un Papa, sino de señalar la carencia total de él en un individuo que es menos digno que el último de los católicos.

    Vuelvo a recordar que no se trata de deponer al Papa, cosa que nadie puede hacer, sino de señalar la ilegitimidad de la elección de un no-Papa.

    Como ejemplo histórico, tienen el del antipapa Anacleto II, un marrano elegido por la mayor parte de los cardenales, y denunciado por gentes como san Bernardo y san Norberto, hasta que consiguieron que el Emperador le expulsara de Roma. Aviados estaban si hubieran esperado la intervención de una supuesta “comisión”.

    En caso de herejía secreta, no habría caso, y si se descubriera, por ejemplo, después de muerto, los actos sacramentales o no se ven afectados, se sanan o se reiteran, los actos jurídicos se sanan o se anulan. Eso se hizo en España con los actos de nuestro admirable Papa Luna, y por eso, por ejemplo, los canónigos de la corona de Aragón visten de rojo. No habría ningún caos, porque los fieles no tendrían por qué reaccionar, y un Papa válidamente elegido tiene todos los medios para poner orden eficaz y discretamente.

    CONFIRMACIÓN HISTÓRICA

    Acusar al santo Pio Nono de ser un hereje liberal constituye una verdadera calumnia que demuestra bien a las claras el verdadero aprecio del autor por los Papas. Sólo, posiblemente, el card. Mastai pudo hacerse ilusiones sobre una hipotética convivencia de los regímenes liberales y la Iglesia, lo que aún siendo una impresión errónea, no le convertía en hereje. Pero en cuanto cayó sobre sus hombros el manto de san Pedro, no albergó dudas, y fue uno de los mejores Papas de los últimos siglos. Parecido se diga de León XIII. Decisiones de gobierno desafortunadas no le convierten en hereje, como tampoco a Benedicto XV, a Pio XI o XII, quienes por una parte enseñaban la sana doctrina en luminosas encíclicas, mientras aceptaban ciertos apaños prácticos, con los que no puedo estar de acuerdo, pero sin hacerme sospechar de su ortodoxia.

    Magisterio ordinario

    Aquí es donde se palpa los males de cierta ideología “lefebvriana”, que deforma el significado de Magisterio ordinario. Por ejemplo cuando dice “goza de infalibilidad SÓLO si es uniforme a través de los siglos” ¡Qué escándalo! O sea, que el Papa puede enseñar el error a la Iglesia, con tal de que no perseveren en él por siglos!
    No, el Papa es infalible SIEMPRE que enseñe a la Iglesia, lo que varía es la fuerza con la que quiere obligar a los fieles. El acto que enseñaba la Concepción Inmaculada de María en el S. XV era igual de infalible que el de 1854, pero su intención de obligar era diferente.

    En cuanto a que no hay decisión definitiva de la Iglesia, FALSO. Fue precisamente Pablo IV, consciente de la necesidad de definir ese punto, el que nos dio la respuesta, y por eso todos los enemigos de la Iglesia han intentado esconderla, oscurecerla o quitarle vigor. Y lo consiguieron tan bien que ni san Roberto ni los demás doctores parecen conocer su existencia. No por ello es menos obligatoria su enseñanza: Si alguna vez se sorprendiera a algún ocupante de la sede petrina en herejía, se debe concluír, no que habiendo sido elegido válidamente ha perdido el Pontificado, cosa imposible dada la promesa de Nuestro Señor, sino que el individuo estaba afectado por un vicio oculto, que la Providencia ha hecho aflorar para que Su Iglesia tome las medidas adecuadas y expulse a ese usurpador.

    Primero, pretende ocultarnos que una decisión definitiva ya ha sido tomada, y quiere inducirnos a confusión con las opiniones encontradas de los teólogos, y se guarda bien las espaldas, explicándonos que aun si el Papa hubiera tomado una decisión, lo más seguro es que sería Magisterio ordinario, y como ése SÓLO es infalible (según él) si ha sido repetido durante siglos, siempre podemos decir que la Bula de Pablo IV no es infalible, porque no se ha repetido durante un milenio, o algo así…¡Y se atreve a hablar de honestidad!

    II La Iglesia, sociedad humana.

    Ahora, empieza a desvariar sobre la legitimidad de las autoridades: Un Papa sin derecho no es un Papa de hecho, sino que no es Papa en absoluto; es un usurpador. Y precisamente para evitar esas judaicas afirmaciones, precisa Paulo IV que por mucho que lo reconozcan, lo obedezcan, durante muchos años, todos sus actos JURÍDICOS son NULOS, ni tiene derecho de mandar absolutamente sobre nada ni nadie. El último verdadero católico tiene más derecho a mandar que él, y por eso dice la Bula que pueden desobedecerle en toda tranquilidad de conciencia, siempre que se sometan al futuro papa legítimo.

    En cuanto a que conservan la Potestad de orden, nadie lo duda en Occidente desde hace siglos. No puede argumentar con hechos del Primer milenio, en que las dos potestades aún no se habían deslindado claramente, estado en que aún se encuentran los orientales. La enseñanza tanto como la práctica nos muestran que Juan XXIII, consagrando obispos, lo hizo válidamente, porque usó el rito tradicional, y no manifestó ninguna contra-intención. No hizo falta declarar las “órdenes” luteranas inválidas, estaba harto claro desde el principio.

    Pero ya que lo menciona, Benedicto XVI fue consagrado con el rito nuevo, inválido, por lo que sus ordenaciones y consagraciones episcopales sí han sido inválidas. Es más, según la nueva doctrina y correspondiente derecho de sus “amigos de hecho” conciliares, la jurisdicción incluída en el oficio Papal no se recibe si el electo no es obispo. Por lo que Ratzinger, según los conciliares, no sería verdadero Papa. Por eso no quieren ni oír hablar de la situación anglicana que han provocado imponiendo en 1968 un rito de órdenes tan inválido como el de los anglicanos…

    Conclusión

    1. Un Papa legítimo y a la vez hereje es algo imposible, aún en el fuero meramente interno, y no puede perder nunca el Pontificado por ese motivo.

    2. La legitimidad de una autoridad no depende del mayor o menor número de personas que lo sostienen o se le oponen. Si es legítimo, aunque todos los cristianos se le opusieran, no pierde un ápice de su derecho. Si es ilegítimo, aunque todo el mundo lo tenga por santo y Magno, no tiene ninguna legitimidad y derecho en absoluto.

    3. Los católicos tiene obligación de denunciar en primer lugar su ilegitimidad, sin reconocerlo como Papa de hecho o material, y en segundo lugar, de oponerse  a él de todas las maneras posibles, y en tercer lugar, tienen obligación de no parar hasta expulsarlo y elegir un Papa verdadero.

    4. No es lícito a un católico proponer la doctrina según la cuál es virtuoso resistir sistemáticamente a quién se reconoce como Papa, aunque sólo sea de hecho.

    5. Hay que rezar, sí, pero también tomar el mazo resueltamente, sin caer en la tentación de ponerse de perfil, reconociendo a esos abortos del infierno, pero sólo un poquito. Esto es como un embarazo: O se está, o no se está. Y los españoles, hijos de Santiago, necesitan especialmente que les digan las cosas claras, en vez de proponerles doctrinas de resistencia contradictorias y erróneas, hartas veces condenadas en las rebeliones de galicanos y jansenistas.