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GEOCENTRISMO, CREACIONISMO, GENESIS


En el título de este post transcribo unos conceptos que hoy suelen considerarse trasnochados e incluso totalmente refutados en nuestros tiempos modernos de una mentalidad imperante científica.

Mi sorpresa fue grande cuando topé casualmente con el blog de Juan Carlos Gorostizaga  (abajo pongo la dirección)bque está encabezado por las siguientes líneas.

Génesis 1-3 es una descripción científica de la Creación ex nihilo sui et subiecti, tal como lo mantiene la Teología Natural católica. Aquí interpretamos literalmente Gen. 1, esto es, los días descritos son de 24 horas de duración, tal como es defendido por san Basilio, san Gregorio de Nisa, san Ambrosio, san Efrén el Sirio, san Ireneo y casi todos los Padres de la Iglesia”.

Naturalmente la curiosidad me picó. Tanto más que la defensa que hicieron los cardenales del Santo Oficio y San Roberto Belarmino-doctor de la Iglesia- del Geocentrismo, como fundado en la Escritura en la condenación de Galileo, es uno de los principales argumentos que se han hecho desde entonces para denostar a la Iglesia y su Magisterio, bien que en dicha condenación no estuviera involucrado el papa ni su magisterio infalible.

Leyendo dicho blog, quedé sorprendido, cuando me enteré que el Geocentrismo, nunca ha sido refutado y que la doctrina del No-Geocentrismo (paso por alto la concepción heliocentrista que ya nadie profesa) es hoy tenida como axiomática.  Algo parecido puede decirse de la Teoría de la Evolución vs. Creacionismo. Pero al parecer no hay pruebas irrefutables para mantenerlas. En el caso del creacionismo hay científicos importantes que lo mantienen con la teoría del “Diseño inteligente“. Respecto de la ridiculizada teoría de la “Tierra joven”  apenas es citada y siempre con sarcasmos.

Pues bien, lo sorprendente del blog citado del profesor Gorostizaga es que su teoría la mantiene a lo largo de muchos posts de una innegable armazón científica y matemática. Algunas veces es difícil seguir sus razonamientos para un profano en las Ciencias Físicas.

Como es natural yo no traigo aquí esta referencia para avalarla o darle crédito alguno, pues carezco de la formación y habilidad para hacerlo. Pero sí la traigo por dos motivos.

El primero es que creo que la lectura del blog de Gorostizaga puede servir de ejercico intelectual y ameno al lector curioso. El segundo porque creo que puede servir de ejercicio de un sano escepticismo sobre la ciencia actual y los postulados que nos presentan como verdades inconcusas del paradigma de la modernidad frente a la VERDAD de la Revelación, siendo así que muchas veces las supuestas verdades científicas que nos presentan, tienen quizás una base endeble y desde luego no han sido demostradas.

Una referencia que sintetiza bien el pensamiento del profesor Gorostizaga, es el artículo del diario VASCO “EL CORREO”, que aporto a continuación. Digo que está bien como resumen de la  posición de Gorostizaga, sin embargo cae de lleno en la prepotencia propia del periodismo moderno, pontificando y asimilando los prejucios de nuestra época sin dignarse dar la más mínima razón de ellos e incluso descalificando el blog que comenta, con una actitud más propia de mentecatos tabernarios  que hablan de lo que dificilmente comprenden. Hecha esta salvedad el artículo merece ser leído para enterarnos superficialmente de la posición intelectual de Gorostizaga.

De todas maneras si el lector tiene tiempo le recomendaría que dedicara algún momento a visitar el blog del profesor Gorostizaga.

Paso a copiar el artículo periodístico que resume la tesis del blog bien que desde una posición un tanto despectiva y triunfal, pero en el fonfo propia de un ignorante.

“”Éste es el encabezado de Creacionismo Especial, el blog de Juan Carlos Gorostizaga, profesor de matemáticas de la Escuela Técnica Superior de Náutica y Máquinas Navales de la Universidad del País Vasco (UPV). Licenciado en Ciencias Físicas, Gorostizaga es un devoto del creacionismo de la Tierra joven -cree que nuestro planeta fue creado por Dios hace 6.000 años- y del geocentrismo.

Así, el 6 de mayo pasado, escribía que “el Génesis es una narración histórica y precisa de los acontecimientos principales del origen de la Humanidad”, y destaca como hechos históricos fundamentales, entre otros, que “el Dios Uno y Trino creó la Tierra, el Universo y todo lo que éste contiene -incluido el hombre- desde la nada, hace unos 6.000 años”; que “Dios emplazó a nuestros primeros padres, Adán y Eva, en el Paraíso y los sometió a una prueba de fidelidad. Engañados por Satanás, desobedecieron a Dios, por lo que fueron desterrados del Paraíso y su naturaleza –inicialmente íntegra- pasó a ser herida, sometida a la fatiga, enfermedades, corrupción, vicios, tentaciones… y muerte”; que, “hace unos 4.000-5.000 años, la Humanidad llegó a un nivel tal de degradación y corrupción que Dios tuvo que destruirla mediante un cataclismo global, el Diluvio Universal, del que únicamente se salvó Noé y su familia”; que, “no mucho después, por la rebelión de los hombres contra su Creador en Babel, Dios confundió las lenguas, lo cual originó que los hombres se subdividiesen en distintas tribus-naciones que se fueron desperdigando por toda la Tierra”… El autor es un literalista bíblico. Entre otras ideas disparatadas, abraza, por ejemplo, la de que los continentes pueden llegar a desplazarse hasta a metros por segundo y, por tanto, la tectónica de placas no demuestra que nuestro planeta tenga una antigüedad mayor que la calculada, a mediados del siglo XVII, por el clérigo anglicano James Ussher a partir de la Biblia.

La Tierra se encuentra fija”

Gorostizaga, de cuyas disparatadas ideas me ha alertado Luis Cervantes, un lector de Magonia, a través de Twitter, cree que la Tierra es el centro del Universo. Su visión del Cosmos se basa en la de santa Hildegarda de Bingen, mística alemana del siglo XII. “Lejos de ser ingenuas, las visiones de Hildegarda, representan el más detallado tratado de cosmología jamás escrito”, escribe el profesor de matemáticas de la UPV en su blog. Y explica: “La Tierra se encuentra fija en el baricentro del Universo, ni se traslada ni rota, es el firmamento como un todo el que rota en torno al eje NS terrestre una vuelta/día en sentido antihorario llevando consigo al Sol. En el éter del firmamento abundan corrientes (similares a las de los océanos), una de ellas empuja al Sol –con todos los planetas del plano eclíptico- en sentido horario, es decir, oponiéndose lentamente al movimiento diurno, siendo ello la causa por la que el Sol se retarda casi 1º al día (el día solar dura 24 horas, mientras que día sideral dura 23 horas 56 minutos).

Sobran comentarios. No dudo de que Juan Carlos Gorostizaga tenga los conocimientos matemáticos necesarios para enseñar la asignatura que imparte en la Escuela Técnica Superior de Náutica y Máquinas Navales de la UPV, pero me sorprende que alguien con una visión tan profundamente trasnochada y anticientífica del mundo en el que vivimos tenga hueco en las aulas en las que se forman los futuros marinos mercantes. ¡Ah!, lo más divertido de su bitácora es la advertencia respecto al derecho de admisión: “Cualquier cristiano, especialmente el católico, es bienvenido a este blog, sea él defensor del evolucionismo o del creacionismo. Por contra, no es bienvenida la persona de mala voluntad (ateos, revolucionarios, etc.)”.””

Como se ve el periodista peca de inmodesto. su actitud triunfalista contrasta con la total carencia de razones, ni siquiera hipotéticas, para censurar y descalificar algo de una materia que es posible que no comprenda.

4 replies »

  1. Vengo siguiendo el blog del Prof. Gorostizaga desde hace tiempo, y debo decir que es de los más valientes de la blogosfera española, por atreverse a desafiar los dogmas del aparato ateísta que gobierna casi todo el sistema educativo-divulgativo de las naciones ex´cristianas.
    No comentaré el aspecto propiamente científico de las investigaciones que él nos presenta en favor del sistema tihoniano, aunque me parecen extremadamente atendibles.
    Aunque me reservo el tratar más ampliamente el tema, apuntaré brevemente aquí que tiene unas implicaciones sumamente determinantes en filosofía, y sobre todo en Teología.

    Sabemos que desde finales de la Edad Media, los enemigos de la Cristiandad camuflados en su seno perpetraron todo tipo de perfidias en el intento de relajar el carácter profundamente religioso y teocéntrico de todas las actividades del hombre, incluso el quehacer científico, porque sabían que mientras el hombre estuviera seguro de que el mundo formaba una unidad coherente e inteligible, desde lo más natural y sensible hasta lo más sobrenatural, introducir el error y la división sería mucho más difícil.

    Primero atacaron pretendiendo utilizar a Aristóteles para demostrar que podían existir dos tipos de verdades que podían contradecirse: Las verdades filosóficas y científicas por un lado, y las religiosas, por otro, que no tenían nada que ver con las primeras.

    Cuando fueron condenados, dieron origen al nominalismo, que despedazaba la unidad de inteligencia del universo, y hacía que fuera siendo cada vez más incomprensible.
    Lo que querían lograr era separar los conocimientos humanos y naturales, de los divinos y sobrenaturales, de modo que las dos esferas no tuviesen correspondencia, y la Iglesia ya no tuviera voz ni voto en el desarrollo de los acontecimientos humanos.

    Para ello, tenían que hacer ver que la Iglesia podía equivocarse y enseñar el error. Y como no podían atacar sus enseñanzas directamente teológicas, quisieron demostrar que su Magisterio sobre las cosas naturales podía ser erróneo.

    Así atacaron su enseñanza sobre política, desarrollando la teoría de la soberanía popular, por ejemplo, y en cuanto a la ciencia, quisieron demostrar que la Sagrada Escritura y los santos Padres podían equivocarse, poniendo en oposición su enseñanza sobre la posición de la Tierra respecto del Universo, con lo que ellos presentaban como evidencia científica.

    Esta era un arma maravillosa para quitarle al pueblo cristiano la Fe sobrenatural en el carácter infalible de la Iglesia, y sobre todo, del Romano Pontífice, puesto que quien podía equivocarse una vez condenando doctrinas opuestas a la Fe y a la recta interpretación de la Sagrada Escritura, también podía equivocarse en la propia definición de lo que directamente atañía a la Fe.
    Estafas científicas subsiguientes como la de la evolución no serán sino un perfeccionamiento de esa técnica.

    El asunto les ha salido tan bien que hasta los que se presentan como tradicionalistas sostienen que existe un tipo de Magisterio papal que sí puede errar y enseñar el error a toda la Iglesia.

    No por nada decía el Papa Pablo IV en su Bula Cum ex apostolatus “Para que no pueda reprocharse al Papa el haber caído en el error”, cosa que sabía ser imposible, pero que los enemigos de la Iglesia están intentando probar(vanamente) desde hace siglos…

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  2. Sencillamente, después de leer todo lo anterior, le recomendaría a la persona que lo ha escrito que revise, si le es posible toda la educación recibida a lo largo de su vida y se le ha servido de algo. Ni comprende a la Iglesia, ni comprende la ciencia, ni comprende nada.

    De “cristianos” como éstos no tenemos necesidad alguna, rencorosos, amargados, sucios de mente y de cuerpo, incapaces de vivir su Fe con alegría y a la vez de aceptar la necesidad de saber y de abrirse a nuevos conocimientos, como Tycho, Galileo, Newton o Einstein, por cierto todos ellos creyentes en Dios con todas sus consecuencias, sin que nunca fuese un obstáculo en sus vidas, ni en su pensamiento.

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  3. Estimados, a raíz de las discusiones previas en este foro sobre el tema del geocentrismo, me propuse averiguar si la Iglesia sostuvo realmente la posición geocentrísta, en qué grado lo hizo, y si esa postura se mantuvo inalterada hasta el Concilio Vaticano II, o si se modificó ya mucho antes del concilio. En especial me interesaba encontrar algún texto de magisterio Papal sobre este tema que fuera de algún Papa anterior al Concilio Vaticano II. A raíz de esta búsqueda encontré sólo una cita de Magisterio Papal. De hecho, esta cita de Magisterio Papal parece ser única donde un Papa indudablemente válido, Benedicto XV en 1921, hace referencia a la cuestión.

    La referencia está en la carta encíclica IN PRAECLARA SUMMORUM, que pueden leer completa en francés, inglés e italiano en el enlace del Vaticano:

    http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xv/encyclicals/index_sp.htm
    También aquí:
    http://www.papalencyclicals.net/Ben15/b15summo.htm

    La encíclica va dirigida a profesores y estudiantes de literatura con motivo de homenajear a Dante Alighieri en el aniversario 600 de su muerte. En su punto 4, luego de elogiar profusamente la Divina Comedia, Benedicto XV dice lo siguiente:

    “If the progress of science showed later that that conception of the world rested on no sure foundation, that the spheres imagined by our ancestors did not exist, that nature, the number and course of the planets and stars, are not indeed as they were then thought to be, still the fundamental principle remained that the universe, whatever be the order that sustains it in its parts, is the work of the creating and preserving sign of Omnipotent God, who moves and governs all, and whose glory risplende in una parte piu e meno altrove; and though this earth on which we live may not be the centre of the universe as at one time was thought, it was the scene of the original happiness of our first ancestors, witness of their unhappy fall, as too of the Redemption of mankind through the Passion and Death of Jesus Christ.”

    Traducción (mía):

    “Si el progreso de la ciencia astronómica demostró más tarde que esa concepción del mundo se basaba en un fundamento inseguro, que no existían las esferas imaginadas por nuestros antepasados, que la naturaleza, el número y el curso de los planetas y las estrellas, no son de hecho, como ellos pensaron que era, aun se mantiene el principio fundamental del universo, que cualquiera sea el orden en que se sostiene en sus partes, es la obra del signo creador y preservador de Dios Todopoderoso que mueve y gobierna todo, y cuya gloria resplandece en unas partes mas y en otras menos. Y, aunque esta Tierra en la que vivimos puede no ser el centro del universo, como en algún momento se pensó, ella fue la escena de la felicidad original de nuestros primeros antepasados, testigo de su caída desgraciada, como también de la redención de la humanidad a través de la pasión y muerte de Jesucristo.”

    Vemos claramente que:
    1) Benedicto XV dice que no existen las esferas imaginadas por los antepasados (que estaban centradas en la Tierra).
    2) El curso de los planetas no son de hecho como los antiguos pensaban.
    3) Dios es el que mueve y gobierna todo.
    4) La Tierra puede no ser el centro del universo. (no define en un sentido u otro)
    5) El tono general del texto es claramente anti-geocentrísta.
    6) Reivindica, a pesar de lo anterior, que la Tierra fue la escena de la caída y redención. En mi humilde opinión le atribuye a la Tierra una especie de centralidad espiritual.

    Esto que han leído es Magisterio de un Papa preconciliar, libre de duda en cuanto a la validez de su Papado. Para algunos no es infalible por no tener las notas del magisterio ex-cátedra: no está hablando de una manera definitoria, y tampoco tiene la clara intención de obligar en conciencia a toda la Iglesia. Desde luego, esta no es una bula dogmática. Para otros, entre los que incluyo a los que llevan adelante el blog Amor de la Verdad y a muchos de sus lectores sedevacantistas, es totalmente infalible, y no puede haber error en este magisterio. En mi opinión, no será para ellos posible compaginar infalibilismo con la defensa del geocentrismo “físico” como si fuera una verdad sostenida siempre por la Iglesia.
    Si esto es magisterio infalible, no sirve que los defensores del geocentrismo digan “el geocentrismo es lo que la Iglesia ha dicho siempre” aunque sea cierto que la mayoría de los teólogos de la época de Galileo lo hayan afirmado. Tampoco vale que digan “San Belarmino aseguró que el geocentrismo es de fe” porque San Belarmino no gozaba de infalibilidad.
    Surgen algunas preguntas: ¿Cómo pudo Benedicto XIV decir esto? ¿Qué hay de las condenas de la Iglesia al heliocentrismo? Bien, al repasar la historia de las condenas al heliocentrismo, se ve como las condenas del siglo quince se fueron levantando gradualmente en los siglos posteriores, y para mediados del siglo diecinueve ya no existía ninguna obligación en particular sobre lo que los Católicos debían pensar sobre al movimiento de la Tierra.
    En cuanto a otros papas preconciliares, el Papa Pablo V (el Papa contemporáneo del proceso a Galileo) no expresó su opinión sobre el tema en ningún documento que yo sepa. Lo más cercano a otro texto de magisterio Papal es la publicación de la bula SPECULATORES DOMUS ISRAEL conjuntamente con el texto del Index Librorum Prohibitorum de Alejandro VII en 1664 pero que, en mi opinión, no contiene magisterio sobre este tema, sino que es un prologo general disciplinar del Índice donde no se distingue entre libros con herejías, errores, libros peligrosos etc. Además, los libros con contenido heliocéntrico fueron luego quitados del Índice por otros Papas igual de validos. Finalmente, es lógico pensar que el Papa Benedicto XV cuando escribió In Praeclara Summorum habrá revisado los antecedentes para no entrar en contradicción con algún documento del magisterio de los Papas previos.

    Mi conclusión es que, ya sea que se considere a IN PRAECLARA SUMMORUM como magisterio infalible o no, de esta encíclica se deducen dos cosas. Primero que el geocentrismo no es “lo que la Iglesia ha dicho siempre”. Segundo, que un católico puede legítimamente mantener libertad de criterio en este tema.

    Saludos cordiales

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    • El que la tierra sea el centro del universo y gire al rededor del sol, Galileo pensaba que no iba en contra de la Escritura. Porque dudaba de que ésta, aunque no yerre en materias de fe, no errara en “materias físicas”. Ahora bien el que las Escrirturas contengan algún error, incluso físico fue condenado en el Concilio de Trento, y después Benedicto XV y León XIII, han reafirmado “la integridad de las Escrituras en todas su partes, y en todos sus significados, tanto físico como espiritual, tanto natural como espiritual”.
      El magisterio ordinario y universal ha defendido el Creacionismo y el Geocentrismo durante siglos. Así como los Padres de la Iglesia, todos, particularmente San Basilio. Los Padres conocían perfectamente el heliocentrismo de la escuela griega correspondiente, particularmente defendido por Anaximandro. San Basilio es muy claro en esto.
      La condena de Galileo por el Santo Oficio que declara haber sido hecha de acuerdo con los deseos del sumo Pontífice, declara que “el heliocentrismo es formalmente herético y la doctrina del movimiento de la tierra es filosóficamente falsa y teológicamente AL MENOS errónea en la Fe.”
      La Sagrada Congregación del Índice dio un decreto “prohibiendo los libros que tratan de esta doctrina declarándola falsa y del todo contraria a la divina y Sagrada Escritura”.. Estos libros, nunca fueron, contra lo que se dice, sacados del índice, aunque sí se permitió a los estudiosos la lectura de estos libros, pero sólo aceptando que sus doctrinas son hipotéticamente falsas.
      El Santo Oficio condenó a Galileo como “vehemente sospechosos de herejía al haber mantenido una doctrina que es falsa y contraria a las Sagradas y Divinas Escrituras… pensando que la habéis mantenido como probable después de haber sido declarada contraria a la Sagrada Escritura. .. Por lo que habéis incurrido en todas las censuras .. contenidas y promulgadas en los sagrados cánones y en otras constituciones generales y particulares…”

      En resumidas cuentas como dice Gorostizaga, “con Galileo y el heliocentrismo se inició un ataque directo a un punto fundamental de la Fe cristiana, a saber, que las Sagradas Escrituras están divinamente inspiradas y son inerrantes en todas su partes y que en su interpretación no nos podemos separar del común acuerdo de los Padres de la Iglesia”.

      Los libros que cito en el post, particularmente el de Sungenis en 3 vol., en total 2300 páginas, (que le invito a leer), son un mentís a la ciencia moderna y contienen incluso citas de científicos que avalan esta posición. Son dignas de notar las citas de los más famosos científicos como Einstein y Hawking que declaran paladinamente que la teoría del movimiento de la tierra no puede probarse y que los datos obtenidos inducen a creer que está quieta. Ahora bien sólo la fe en la ciencia y en la “modestia” como dice el último, nos lleva a apartarnos de ella. Quizas otro día haga un post con un somero recuento de científicos que así lo afirman aunque no acepten la doctrina de la inmovilidad de la tierra por razones extrínsecas. El que la tierra esté quieta sólo puede ser por estar en el baricentro de la masa de un universo que gira alrededor de su centro, ocupado por disposición divina por el minúsculo cuerpo de la tierra, como un grano de masa insignificante sí, pero que debido a su posición, está inmóvil. Es por eso que las fuerzas gravitatorias no le afectan. Esto es lo que afirman los autores citados en el post.
      Tenga esto en cuenta: la teoría de la movilidad de la tierra no ha sido probada por nadie hasta el momento. Sin embargo de lo contrario hay fuertes indicios. Por ejemplo el experimento de Segnac indujo a que él declarara que el movimiento de traslación de la tierra ha quedado probado como teoría errónea.

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