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COSMOVISIÓN DE SANTA HILDEGARDA DE BINGEN


Tomo estos posts del valiente blog del Profesor Gorostizaga único en su clase en la blogosfera española. Animo a los lectores a visitar su sitio. Las visiones de Santa Hildegarda incluían incursiones en la cosmología, que pasman pr haber salido de su pluma, pero que ella atribuía a la inspiración divina. Sorprende su equivalencia con la obra de Aristóteles (desconocido en Europa en su tiempo) y de otros sabios griego, que como se sabe habían rechazado la concepción heliocéntica, decantándose por el Geocentrismo. El post siguiente nos ayudará a introducirnos en la obra cosmológica de Santa Hildegarda que dejó escrita con el título de “Libro de las Obras divinas“. Es una lectura sorprendente que satisfará a los lectores curiosos y además aumentará nuestra cultura religiosa. Pero sobretodo estimulará nuestra reflexión para comprender la dependencia que tenemos respecto del paradigma científico dominante, que en verdad parece tiene muchos puntos débiles. Existen organismos científicos que cuestionan este paradigma. Pero de ello podremos enterarnos siguiendo los enlaces del blog del profesor Gorostizaga.

Cosmovisión de Santa Hildegarda de Bingen (I)

Dios escogió a una mujer del medio de Europa, nacida en la Edad Media, para darla revelaciones dirigidas a todos los hombres, para todos los tiempos. Especialmente importantes para los tiempos actuales son las revelaciones científicas, cuando los hombres han perdido ya la confianza en la inerrancia de la Biblia y en la infalibilidad del Magisterio, y se encuentran sumidos en la confusión, es decir, en plena apostasía profetizada para el fin de los tiempos.

Una buena biografía de esta santa alemana puede leerse (en español) en el siguiente sitio

Entre las revelaciones de santa Hildegarda están los más sorprendentes tratados de cosmología jamás narrados, detallados con todo lujo de detalles, explicados con sencillez pero dando respuestas a cuestiones que incluso la ciencia moderna ha fracasado su intento de obtener soluciones. Por ejemplo, da explicaciones sobre el origen de la gravedad, algo que ha escapado siempre a los científicos en la total historia de la ciencia. O también explica la naturaleza del espacio exterior y sus implicaciones, y explica la mecánica del movimiento solar y el sistema planetario desde una perspectiva tychonica, tal como la que intentamos explicar en este blog. Y lo hace más de 400 años antes que Tycho Brahe estableciera este sistema en completa oposición al sistema de Galileo. Sobre la estructura del cosmos santa Hildegarda escribe principalmente en “el Libro de las Obras Divinas” en alemán medieval. El doctor Helmut Posch no sólo hizo una traducción al alemán moderno[1], sino que realizó un profundo análisis científico de esta obra. Dr. Robert Sungenis, presidente de la C.A.I. Publishing encargó una traducción al inglés desde esta versión de Posch[2].

Mientras que Galileo, Newton y Einstein aportan sólo ecuaciones matemáticas para describir la fuerza gravitatoria, Hildegarda, al igual que hizo Aristóteles, da mecanismos físicos al nivel más profundo que las ecuaciones. Su explicación de la mecánica del universo mediante categorías formales aristotélicas aporta una respuesta coherente del mundo que ni siquiera la fecunda imaginación de Aristóteles hubiera podido elaborar. Y, por supuesto, ella jamás tuvo acceso a los escritos de Aristóteles, descubiertos dos siglos más tarde. Tras la confirmación[3] por la Iglesia del origen divino de sus visiones, la fama de Hildegarda se extendió por toda Europa. La gente la buscaba para escuchar sus palabras de sabiduría, para sanación de sus enfermedades o para recibir consejos.

Hoy nos ocuparemos sól de una visión a “grosso modo” del cosmos. Nadie debería sorprenderse de que su cosmología concuerda con los fundamentos geocéntricos que se desprenden de las Escrituras, así como con el consensus de los Padres de la Iglesia, con el compendio doctrinal de santo Tomás de Aquino y los doctores medievales.

El firmamento y las seis capas.

El firmamento (en hebreo ‘raqia’) fue creado en el segundo día (Gen 1,7), después de la creación de la Tierra y los cielos. El término hebreo ‘raqia’ tiene el significado de algo duro y denso como el metal, pero al mismo tiempo etéreo y penetrable. En la antigüedad había un gran desconocimiento sobre la naturaleza de ese ‘firmamento’, sólo se sabía que sobre ello se movían las esferas, en realidad representa a la subestructura del universo. Pero ha habido siempre mucha confusión sobre qué es eso de “firmamento”, que Dios lo llamó “cielo” (Gen 1,8). Yo he comprobado que en algunas biblias lo han traducido al español como “bóveda”, lo cual es correcto, sin embargo la palabra “firmamento” es mucho mejor porque lleva el sentido de “firmeza”. Dios colocó el sol y las estrellas sobre el firmamento celeste (Gen 1,17), por lo que parece que los astros navegan sobre ello como si fuera un tipo de fluido.

De acuerdo a las visiones de Hildegarda, la Tierra se encuentra estática en el preciso centro del universo, sirviendo como centro de los cuatro puntos cardinales del cosmos. Un universo que es finito y esférico. Sus visiones dejan perfectamente claro que todo el firmamento rota alrededor de la Tierra estática[4]. Rodeando a la Tierra hay seis capas de diverso espesor compuestas de fuego, agua o aire[5]. Las dos capas más externas están formadas por fuego (energía). Justo debajo de estas dos aparece una banda de éter. Las dos bandas más cercanas a la tierra están compuestas de aire; la más próxima a la superficie, la que nosotros llamamos “atmósfera”, la santa la describe como “muy limpia”, y la otra, descrita como “húmeda y luminosa”. Por encima de las dos capas de aire hay una capa de agua, correspondiente al “agua por encima del firmamento” (Gen 1,6-9), un agua que Hildegarda dice que a diferencia del que se halla por debajo, es de un tipo muy fino e invisible a los ojos. Por otra parte, de acuerdo a las visiones de Hildegarda, sí hubo una expansión del universo por lo que tanto el agua, como el plasma lumínico que sirvió para iluminar la tierra los tres primeros días, fueron ulteriormente expandidos por todo el cosmos. La presencia de gran cantidad agua en el espacio exterior únicamente ahora está siendo descubierta por los científicos.

En el año 1615 el Santo Oficio censuró unos escritos del fraile carmelita Paolo Foscarini (anterior al caso Galileo) por afirmar que el firmamento era una región muy liviana, tenue y de ninguna manera firme, lo cual contradice a Job 37,18, que asegura que es “firme como una hoja de metal”. ¿Pero qué substancia puede ser firme como un metal y al mismo tiempo etérea y penetrable?. La clave está en el siguiente símil: imaginad una hoja de papel fino, incluso lleno de orificios… ¿cómo podríais utilizar esta hoja agujereada para serrar un tronco de madera?. La respuesta está en la rotación: una folio en rotación se comporta como una sierra de metal (es el mismo efecto que todos hemos sufrido al hacernos sorprendentemente un corte en un dedo con un folio).

La radiación de fondo CMB indica que el éter se extiende por todo el universo, por otra parte, experimentos físicos han demostrado que los gravitones existen, además experimentos llevados a cabo por DeWitte en 1991 indican la presencia de ondas gravitatorias. En definitiva, Reginald Cahill[6] afirma que los datos obtenidos muestran que la gravedad puede perfectamente ser expresada en la forma de un sistema de ‘flujo’ relativo a un campo vectorial de velocidad, y entonces su formalismo es indistinguible del formalismo newtoniano. Eso precisamente es lo que manifiestán las visiones de Hildegarda al encargarse todo un sistema de corrientes de aire de todo los “efectos gravitatorios”.

La causa física de la gravedad.

El éter tiene una granularidad y concentración que es mucho más fina, y, al mismo tiempo, más densa que la materia ordinaria. Por lo que el éter es la substancia intersticial que llena el llamado espacio “vacío” dentro del átomo así como el espacio fuera del átomo. El éter no penetra en el interior de los nucleones o electrones, etc, sin embargo, sí representa un porcentaje notorio de la masa del átomo. Y como las partículas atómicas son menos densas que el éter, esto significa que la densidad total dentro del átomo será ligeramente inferior a la del éter que rodea el átomo. Este desequilibrio causa algo similar a un vacío en la masa del éter local, y este éter local tiende a corregir ese vacío intentando eliminar el desequilibrio. Aquí se encuentra la clave: “El esfuerzo por corregir el vacío es la causa de la gravedad”. Este aspecto lo clarificaremos mejor en un próximo post.

Los doce vientos cósmicos.

Como ya hemos dicho, el firmamento gira una vuelta cada 24 horas, moviéndose en sentido del reloj, o sea, de este a oeste. Mientras, la tierra se mantiene estática sin ningún tipo de movimiento, bamboleo o precesión-nutación. Es por esta razón que Hildegarda puede hablar de “arriba”, “abajo” o de los puntos cardinales absolutos.

La santa revela un universo lleno con vientos cósmicos originados en lo hondo del espacio profundo y trasmitidos a través del éter. Doce de ellos de singular relevancia, se encuentran situados simétricamente, y dispuestos de tal manera que crean un flujo de presión hacia el centro como los radios de una rueda (Hildegarda describe el mundo bidimensionalmente para mayor facilidad de comprensión). Otros giran de norte a sur, y otros de sur a norte. En total producen ondas cósmicas a lo largo y ancho de todo el universo, y mantienen fija a la tierra, mientras que el firmamento entero gira. Hay también corrientes y contracorrientes que producen movimientos planetarios, etc. (ya hablamos del movimiento del sistema solar el 4 Junio 2010) . Estas corrientes serían como torbellinos a través del éter que trasladan por empuje a los planetas en sus orbitas.

Las dieciséis estrellas masivas.

Junto a los vientos cósmicos Hildegarda indica que 16 de las estrellas más masivas y potentes están situadas simétricamente a lo largo del perímetro (en su descripción bidimensional) de la banda circular de fuego exterior. Esto realmente indica una coraza de cuerpos supermasivos distribuidos de tal manera que su centro de masa es la tierra, y su energía está dirigida hacia la tierra como los radios de una rueda. Hildegarda dice:

La relación del cosmos con la Tierra.

“Si hubiera más estrellas allí sobrecargarían la bóveda celeste. Si hubiera menos la debilitarían y quedaría dañada… estas estrellas son equilibradamente efectivas y se adhieren al firmamento como clavos en una pared. Ellas nunca se mueven de su lugar, pero rotan junto con toda la bóveda primordial, a la cual ellas ayudan a sostener”[7].

Los elementos celestes están comunicados unos con otros a través de los cuatro elementos de fuego, aire, agua y tierra. Cada objeto del cosmos tiene su misión específica, y todo tiene su influencia sobre la tierra. Por ejemplo, Hildegarda observó cómo las estrellas tenían una influencia directa sobre las nubes de la atmósfera terrestre. No sólo el sol sino las estrellas lejanas. Hildegarda dice:

Esta revelación explica el hasta ahora no explicado fenómeno de cómo el agua -que es más pesado que el aire – puede permanecer por encima del aire. De acuerdo a Dr. Posch, Hildegarda está describiendo un proceso por el que los impulsos electromagnéticos de las estrellas (que pueden actuar sobre la atmósfera entera instantáneamente, ya que forman una esfera gigantesca de energía constante e inexhaustible) actúan como un ánodo y un cátodo. La radiación de las estrellas ioniza el aire, y en consecuencia, crea bandas diferenciadas de gas. Estas bandas interfieren con el flujo de gravedad, y crean cambios en la presión del aire, mientras se tiende a estabilizar la energía total del sistema. De aquí, la presión cósmica de la gravedad acoplada con la presión inversa producida por la ionización de la atmósfera, describe el efecto “fuelle” indicado por Hildegarda y que nosotros experimentamos en las bolsas de alta y baja presión a lo largo de la Tierra.

“Con sus rayos las estrellas penetran el aire claro, hasta llegar a las nubes manteniéndolas dentro de los límites prefijados… Y el aire iluminado situado sobre la banda atmosférica también parece transportar las nubes un poco más arriba, y aquellas que pronto vuelan altas y llenas de luz, al de poco descienden y oscurecen, esto expele el aire acuoso y recopila todas otra vez, al igual que el fuelle de un herrero aspira un soplo hacia delante y lo expele hacia atrás. Así ciertas estrellas, mientras insuflan el elemento de fuego, hacen ascender la circulación de las nubes, arrastrándolas hacia arriba, por lo cual pasan a hacerse iluminadas, y entonces desciende su circulación, y se oscurecen y provocan el desprendimiento de los aguaceros”.

La energía del sol.

Aunque durante muchos años se ha pensado que la energía calorífica y lumínica del sol surgía de procesos de fusión nuclear internos, la cosmología del plasma (ambiplasma) afirma que es la energía que se distribuye por toda la superficie del sol procedente de las fuerzas eléctricas externas de todo el cosmos, pues bien, algo muy similar es lo que afirma Hildegarda. Sus visiones indican que para que el sol se mantenga radiando energía debe estar continuamente abastecido por la corriente de aire cósmico, y además los planetas que orbitan el sol deben ayudar en el abastecimiento del aire necesario.

“Los planetas capacitan al sol. Sin ellos el sol no podría existir. Son ellos los que aportan calor al sol… Los planetas se mueven de oeste a este contra el firmamento. De esta manera moderan el fuego del sol con su fuego y, por otra parte, lo renuevan para su grandiosa iluminación. Si éstos no circularan contra el firmamento acercándose al sol desde la lejanía, entonces el sol no sería renovado sino congelado como un pedazo de hielo… Es precisamente por eso que los planetas han sido efectivamente colocados de esa manera por el Creador del universo”.

NOTAS

1. Helmut Posch. Das Wahre Weltbild nach Hildegard von Bingen, Deutsche Bibliothek –CIP- 1998.

2. Lo que escribimos aquí principalmente lo hemos extraído de las obras de Robert Sungenis: “The Book of Genesis” y “Galileo Was Wrong. The Church Was Right” (Tomo II).

3. Fue exorcizada preventivamente, mientras la comisión nombrada por el papa Eugenio III (1145-1153) investigaba el caso, pues algunos escépticos la habían acusado de estar poseída diabólicamente. El veredicto dictado por el obispo de Mainz, Monseñor Heinrich, fue que sus visiones tenían origen divino.

4. La Tierra está completamente estática pero una de las profecías del mismo Cristo parece afirmar que se moverá dramáticamente con los cataclismos asociados a los últimos tiempos. “El cielo y la Tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mt 24,35).

5. Corresponden a las cuatro categorías de la materia aristotélica, tierra, agua, aire y fuego.

6. Reginald T. Cahill, “Novel Gravity Probe B Gravitational Wave Detection” Australia 2004.

7. Die göttlichen Werke, 111, Das Weltbild, p.102.

Publicado por JuanC

Causa de las estaciones en el geocentrismo de santa Hildegarda

Un analema solar

He intentado hacer unos gráficos para explicar el movimiento solar desde la cosmología geocéntrica de santa Hildegarda von Bingen. Los que deseen más información sobre ello acudan al libro “Galileo Was Wrong…” de R.Sungenis & R.Bennett (http://www.catholicintl.com/).

Empecemos por decir que sí hay un éter, el cual debe ser visto como un fluido muy sutil y muy rígido [1] que está girando entorno del eje NS terrestre.

La tierra se encuentra fija en el baricentro del universo, ni se traslada ni rota, es el firmamento como un todo el que rota en torno al eje NS terrestre una vuelta/día en sentido anti-horario (véase el gráfico de arriba) llevando consigo al sol. En el éter del firmamento abundan corrientes (similares a las de los océanos), una de ellas empuja al sol –con todos los planetas del plano eclíptico- en sentido horario, es decir, oponiéndose lentamente al movimiento diurno, siendo ello la causa por la que el sol se retarda casi 1º al día (el día solar dura 24 horas, mientras que ‘día sideral’ dura 23 horas 56 minutos ).

Aparte de esto, el sol realiza una órbita anual (no está dibujada en el gráfico) alrededor de la tierra en sentido antihorario (ver la entrada )pasando a través de las constelaciones zodiacales, con los panetas Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, etc. orbitándolo en el plano de la eclíptica; no olvidemos que el sol es como un ‘planeta’ más en este plano. Pues bien, no es la inclinación del eje terrestre en 23.5º la causa de las estaciones tal como se cree hoy, sino la inclinación en 23.5º del eje del plano eclíptico y la consiguiente precesión de este plano –que es quién realmente tiene comportamiento giroscópico-, lo cual produce que el sol y su movimiento diurnal asciendan desde -23.5º hasta los 0º en el solsticio de primavera (ver el gráfico):

Y después hasta los +23.5º hacia el 21 de Junio. En todo este tiempo el día lumínico ha ido agrandándose en el Norte, a partir de ahora durante otros 6 meses el movimiento solar diurno irá descendiendo y el periodo de luz disminuyendo, transcurriendo la estación de verano (cuando los rayos solares inciden con ángulo más agudo sobre la superficie) y luego la de otoño.

Los gráficos creo que quedan suficiente claros, pero lo ideal sería hacer una animación. Parece haber una equivalencia geométrica con respecto al modelo de la astronomía oficial (aunque la ausencia de geocentrismo de ésta lo convierte en viciado e inservible).

La evidencia del analema solar

Cualquier persona puede hacer el siguiente experimento: tomar una cámara de fotos y un cronómetro. Consiste en tomar una foto del sol cada 8 ó 10 días, a la misma hora del día, y en el mismo lugar, durante un año. El resultado será un “analema”, una especie de ‘8’ con el lóbulo del SE más alargado que el del NO.

El modelo heliocéntrico da una compleja explicación del analema apelando al movimiento del eje inclinado de la tierra, la forma elíptica de la “orbita terrestre”, la diferencia del día solar y día sideral, etc. En éste modelo geocéntrico el analema es algo tan simple como la composición de los dos movimientos rotatorios del sol, teniendo en cuenta además que cada día el sol retrocede casi 1º su giro diunal. La asimetría de los lóbulos es debida a que en el hemisferio norte el lapso primavera-verano es más largo que otoño-invierno.

Dios hizo sabiamente un universo bello, como todos sabemos, pero parte de esta belleza es su inteligibilidad, es decir, hizo un universo que puediera ser apreciado por cualquier hombre, pero sin necesitar acudir al “Einstein de turno” para que le indique cómo debe interpretar “contra el sentido común” lo que está contemplando con sus ojos. Evidentemente sí necesitamos de astrónomos que se especialicen en el estudio de los movimientos de los astros, pero ellos, como todo científico, debería tener en el centro de su labor a Dios, y su Palabra Santa. Es cuando los cientificos se han alejado de la verdad contenida en las Sagradas Escrituras, cuando han comenzado a recibir la cosecha de lo que han estado sembrando: la confusión.

Termino con las palabras del sabio Cardenal san Belarmino, cuando un discípulo de Galileo pretendía inducirle a creer que el sol sólo se movía en apariencia:

Y añado que las palabras “el sol se levanta y el sol se pone, y se apresura a llegar al lugar de donde surgió, etc.” fueron las de Salomón, quien no sólo hablaba por inspiración divina sino que además era un hombre sabio por encima de los demás y el más erudito en las ciencias humanas y en el conocimiento de todas las cosas creadas, y su sabiduría procedía de Dios. Así que tampoco es probable que hubiera afirmado algo que era contrario a la verdad ya demostrada o posible de ser demostrada. Y si usted me dice que Salomón hablaba únicamente de acuerdo a las apariencias, y es que nos parece que el sol viaja alrededor nuestro cuando realmente es la tierra la que se mueve, así como parece a uno que va en una barca que la playa se aleja de la barca, yo le responderé que quien parte de la playa, a pesar que le parezca a él como si la playa se alejase, él sabe que está en un error y lo corrige, viendo que la barca se mueve y no la playa. Pero con respecto al sol y la tierra, ningún hombre sabio necesita corregir el error, puesto que claramente experimenta que la tierra está quieta y que su ojo no le engaña cuando enjuicia que se mueve el sol, al igual que no le engaña cuando enjuicia que la luna y las estrellas se mueven. (San Belarmino)

NOTAS:

1. La estructura del universo y otros detalles íntimos de la Creación le fueron revelados en el siglo XII a santa Hildegarda de Bingen. No resulta nada sorprendente para un católico que lo revelado a esta mística no contradiga sino reafirme el texto de Gen 1-3. Pero lejos de ser ingenuas, las visiones de Hildegarda, representan el más detallado tratado de cosmología jamás escrito, e incluyen respuestas a muchas cuestiones que la ciencia actual no ha podido explicar satisfactoriamente.

2 replies »

  1. Encuentro discrepancia con Causae et Curae, donde el universo es ovoide, y la “tierra es pequeña y esta casi al fondo del universo”. Hay datos astrofisicos en Scivias, Divinorum Operum y Causae et Curae, que valdría la pena integrar y cotejar con los cocimientos actuales.

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  2. Segun Hildegarda, el sol gira alrededor de la tierra y dura un año, en tanto la tierra gira sobre si misma, el autor de este texto no ha leido muy bien los textos de hildegarda.

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