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EL P.LACUNZA SOBRE EL ANTICRISTO


 

Sofronio nos ilustra con unos extractos sobre el Anticrito de la genial obra del P.Lacunza. El que el Anticristo sea una  colectividad  o un personaje particular no creo que sea excluyente.

Hubo personajes del pasado que fueron personificaciones del Anticristo como Mahoma y así fueron tenidos por los cristianos. La pregunta fundamental entre los que estudian los Ultimos Tiempos es si el Anticristo vendrá antes o después de la Purificación mundial tan anunciada en la Biblia y en  la Profecía Católica.

Creo que en el Secreto de Maximino aquí se habla de ello.

Después  vendrá una gran paz, pero no durará mucho tiempo. Un monstruo vendrá a turbarla. 
 Todo lo que estoy diciendo llegará en el siglo siguiente o a lo más tardar a los dos mil años. ” (¿al año 2000?) [ [au] plus tard aux deux millle ans.”]

Pero vengamos a lo que dice el P.Lacunza  y a lo que comenta Sofronio

Es interesante la descripción que Lacunza hace del Anticristo al concebirlo como un cuerpo moral; en este sentido concide con Soloviev en su obra ‘Los tres diálogos y el Relato del Anticristo’, mientras se separa de Bergson. Así le describe:

“Como un cuerpo moral, compuesto de innumerables individuos, diversos y distantes entre sí, pero todos unidos moralmente, y animados de un mismo espíritu, contra el Señor, y contra su Cristo. Este cuerpo moral, después que haya crecido cuanto debe crecer por la agregación de innumerables individuos; después que se vea fuerte, robusto y provisto con abundancia de todas las armas necesarias; después que se vea en estado de no temer las potencias de la tierra, por ser ya éstas sus partes principales, este cuerpo, digo, en este estado será el verdadero y único Anticristo que nos anuncian las Escrituras.”

Según esta visión, la cual me parece más acertada en mi modesta opinión, frente a los que esperan ver la encarnación del Anticristro en un hombre particular, la Bestia estaría ya aquí creciendo. Así dice:

“No hay duda que en estos tiempos tenebrosos se verá ya un rey, ya otro, ya muchos a un mismo tiempo en varias partes del orbe, perseguir cruelmente al pequeño cuerpo de Cristo con guerra formal y declarada; mas ni este rey, ni el otro, ni todos juntos serán otra cosa en realidad, que los cuernos de la bestia, o las armas del Anticristo; así como en un toro, por ejemplo, ni el primer cuerno, ni el otro, ni los dos juntos son el toro, sino solamente las armas con que esta bestia ferocísima acomete, hiere, mata, y hace temblar a los que la miran. Esto es carísimo, y no necesita de más explicación. ”

Puesto que el fruto de concebir el Anticristo más como un espírtu que casi todo lo domina, que una persona particular es, a poco que se mire alrededor la realidad, despertar en nuestra alma la alerta y mantener las lámparas encendidas en una espera inminente del Esposo, porque sabemos que para que Cristo vuelva antes se ha de manifestar el Anticristo. Mas esperar la encarnación del Maldito en un hombre particular, puede hacer que muchos cristainos, aún cuando sólo falte una hora para la llegada del Esposo piensen como necios: “comamos y durmamos que parece que aún no llega y tarda” . Así lo dice Lacunza:

“Y como por otra parte se sabe y se cree, que Cristo no vendrá, sin que antes venga la apostasía, y sea manifestado el hombre de pecado… estará ya Cristo a la puerta, y el verdadero Anticristo en vísperas de acabar sus días, y los Cristianos descuidados enteramente por la falsa persuasión de que todavía hay mucho que tirar. ¿Por qué? Porque el Anticristo ha de venir primero que Cristo; y este Anticristo, este Mesías y rey de los Judíos, este monarca de todo el orbe todavía no se ve, ni aun se divisa alguna señal o vestigio de la persona en todo el círculo horizontal. Por tanto, podrá cada uno decirse a sí mismo dos o tres horas antes de la venida de Cristo: Alma, muchos bienes tienes allegados para muchísimos años; descansa, come, bebe, ten banquetes.”

Y más me parece ésta concepción una interpretación mejor de San Juan, para quien es anticristo todo espíritu que divide a Jesús, o que niega la divinidad de Jesus, y que de tal Anticristo, nos sigue diciendo “de quien habéis oído que viene; y que ahora ya está en el mundo”,

Para no hacerlo más largo, el mileranismo de Lacunza, muy dicutible en algunas partes, me parece muy compatible con el aviso, milagro y castigo de las profecías de Garbandal por ejemplo.

Por cierto, en la mañana del día 17 de Junio de 1801, se encontró arrojado en un foso de las afueras de la ciudad de Imola en Italia, el cadáver de Lacunza, sacerdote chileno. Cuánta diferencia la de sus funerales sin casi acompañmiento, con la de otros vistos en televisión, fastuosos y admirados… tan parafernálicos.

13 replies »

  1. La opinión de que el Anticristo sea una colectividad y no un personaje particular es completamente herética: va contra lo que mil veces afirman, con la más clara claridad, los padres y doctores de la Iglesia. Leer a autores como Lacunza y a ellos no, o antes que ellos, es inadmisible para un verdadero católico. Además, Lacunza es un pobre milenarista…

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  2. El P. Lacunza fue un jesuita muy versado en la Escritura, escribió “la venida del Mesías en gloria y majestad” y juzgó que el Anticristo era el filosofismo del siglo XVIII, como prolongación del Protestantismo y anticipador de la falsa nueva religión idolátrica y herética, a la cual le ha dado curso libre, y sigue dando, la Gran Ramera Apostática. Su tesis no es herética, sino la complementación perfecta del Anticristo personal, del que habla la Patrística, es decir, todo cuerpo necesita una cabeza, lo cual significa que el Gran Imperio Anticristiano suscitará una cabeza que lo represente y le dé la mística revolucionaria y atea. Ambos se necesitan mutuamente, como la Iglesia Católica, sin Cabeza el Cuerpo se desmembra. No hay que olvidar que el Anticristo es un remedo de Cristo, aunque engañoso y miserable y precisa de un Cuerpo organizado para ejercer su tiranía, remedando a la Iglesia.
    Por tanto lo que hace Lacunza es completar la idea del Anticristo.
    En cuanto a decir que “es un pobre milenarista”…es una grave ofensa, sobre todo porque no puede defenderse. Lacunza leyó el capítulo XX del Apocalipsis como lo leyeron los Padres de los cinco primeros siglos de la Iglesia, interpretando literalmente el texto del capítulo, el cual, por quererlo hacer alegóricamente, muchos llegaron hasta decir que son bienaventurados los de “la segunda resurrección” que evidentemente señala a los réprobos, incluído el gran San Agustín. De todos modos es materia libre, pero no para interpretar cualquier cosa. Está condenada la postura de Kerintos, con su “milenarismo carnal”, así como también decir que Jesucristo en el Milenio va a estar sentado en un trono con corona y todo. Eso no se puede enseñar, ni “visibiliter” ni “corporaliter”. Será como después de la Resurrección cuando Jesucristo se aparecía cuando quería…¿quién se lo podrá impedir?

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  3. ¡Huy! Miré en wikipedia y… ¿qué vi? —eso:

    En 1812, a despecho de las prohibiciones anteriores, Venida del Mesías en gloria y magestad fue publicada póstumamente en Cádiz bajo el pseudónimo judío de Juan Josafat Ben-Ezra. En Londres se realizó otra edición en castellano en 1816, la cual fue financiada por el general argentino Manuel Belgrano. El libro fue denunciado aquel mismo año ante tribunales españoles y la Sagrada Congregación del Índice, siendo incluido en Index Librorum Prohibitorum de la Inquisición el 15 de enero de 1819.

    Entre otras: yo no me fío de ningún jesuita a partir de la segunda mitad del siglo XVIII.

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  4. Los estudios de los críticos, encabezados por Menéndez y Pelayo PRUEBAN que la puesta en el index del Libro mencionado no afecta ni la ortodoxia ni la ciencia de Lacunza, sino por razones de escándalo para aquellos tiempos. Estas deben reducirse a un cierto sabor judaizante, pues firmó con el pseudónimo Josaphat Ben-Ezra, como SI FUERA (que no lo era) un rabino judío, a pesar de ser navarro, aunque algunos piensan que QUIZA era cristiano “nuevo” por línea de su madre.
    Al escribir su libro todavía tenía las impresiones causadas por las dos catátrofes: la expulsión de América y la extinción de su Orden, que sin duda talaron hondo en el alma del sacerdote, pero su obra es un clásico en exégesis, y vio venir la Revolución Francesa y los peligros del Filosofismo. En su obra acusa al Sacerdocio judío -como tipo- de lo que habría de convertirse en Sacerdocio de la Iglesia -antitipo-, sin poder ver los detalles por supuesto que estamos viendo nosotros. Lutero se equivocó grandemente de acusar a Roma (la Iglesia Católica) como la Ramera del Apocalipsis, y generó con su falsa reforma la primer gran ruptura de la Cristiandad. Lacunza no hizo ni dijo nada de eso, a pesar de la liviandad de costumbres de la época en clérigos y reyes, pero no se equivocó en su visión. Nosotros oímos hablar y vemos a la Ramera en nuestras propias narices. Lacunza se adelantó.

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  5. Copy Paste de Wikipedia:

    El pleno siglo XX, en abril de 1940 el arzobispo de Santiago, cardenal José María Caro, realizó consultas al Vaticano, a la Congregación del Santo Oficio (Inquisición), sobre la enseñanza “mitigada” del milenarismo de Lacunza en algunos círculos católico-romanos chilenos, a las que esta respondió el 11 de junio de 1941: remitiéndose a la prohibición de 1824, señaló que el milenarismo, incluso mitigado, no podía ser enseñado sin peligro.10 Por lo que se le ordenó a Caro “vigilar que tal doctrina no sea enseñada con cualquier pretexto, ni propagada, defendida, recomendada, de viva voz o por escrito”.

    ¿A qué bueno el Index librorum prohibitorum? Me gustaría recibir una respuesta.

    No. No puede defender su posición para nada… y no porque le faltaría a Usted la capacidad, sino porque no se puede… o si, saltando las normas de la Iglesia.

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  6. Amigo “g”: El milenarismo condenado por los Santos Padres, pero no por ningún Decreto conciliar o pontificio, es el Kiliasmo, de Kerintos, aunque lo sabemos por los escritos de los Padres, que consistiría en fiestas y bodas en contra de lo que dice el Evangelio, pero lo que sea del propio Kerintos no hay ni una palabra de él.
    El milenarismo espiritual no ha sido condenado por nadie, ni podría, porque sería condenar la enseñanza constante y casi unánime de los Padres de los cinco primeros siglos: “magisterio ordinario” que le dicen.
    Lo que la Iglesia prohibió enseñar como “peligroso” pero no erróneo o herético, es la proposición que “Cristo reinará CORPORALMENTE”, lo que inmediatamente fue corregido por VISIBILITER, porque sin quererlo estarían negando la Presencia Real de Cristo que reina desde la Eucaristía. Cabe decir que todos estos “refutadores” son alegoristas, es decir no interpretan LITERALMENTE lo que dice el TEXTO.
    El milenarismo enseñado por los Padres y el cual jamás nadie podrá condenar es debido a que forma parte de la TRADICIÓN y se halla en la ESCRITURA.
    Yo no sé cómo será, pero lo que encuentro en la Escritura son las apariciones de Jesucristo luego de resucitado, para mostrar a los Apóstoles que era verdad todo lo que había predicado y que después de muerto, al tercer día iba a resucitar, pues bien, después de la Parusía o Manifestación (recuerde que los Angeles les dijeron a los Apóstoles que así como lo VIERON ascender al Cielo, de la misma manera lo VERÍAN bajar, y Jesucristo simplemente desapareció de su vista), pues bien, digo, yo pienso que durante el Milenio -el cual creo literal- Jesucristo hará lo mismo. La Iglesia del Milenio es Laodicea y será sumamente floreciente pues los bienaventurados tendrán comunicación con los viadores, durante el cual período irán resucitando los santos pues deben reinar con Cristo en la TIERRA, y de este modo no hay imposibilidad metafísica que Jesucristo se aparezca las veces que se le antoje en cualquier parte de Su Reino, que será Universal. Bueno eso no puede ser condenado por nadie.

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  7. Estoy perfectamente de acuerdo con lo Usted escribe en éste ultimo comentario, aunque, claro, yo tengo muchas reservas con respecto a éste milenio espiritual. (Para mi, tal tema pertenece a la teología política.) En este sentido no hay disgusto. Si hay es este: que si afirmé lo que afirmé sobre Lacunza, fue porque tengo a mi espalda hechos: su libro figura en el Index librorum prohibitorum, lo que sí que esa es una grave ofensa. Quien lo pusieron al índex, algo más que nosotros sabían.

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  8. Lamentablemente no tengo más datos que los que escribí, y todo de memoria de lo que a su tiempo he leído sobre el tema, pero reitero que me parece que la entrada al Index del libro de Lacunza es debido a que firma como judío, lo cual representaba un escándalo, dado que “un judío” hace disquisiciones teológicas y escriturarias apostrofando al clero corrompido y ya mechado con el gusano de las ideas del filosofismo, viendo en ellos al “sacerdocio” apóstata como antitipo de lo que es ahora, teniendo como tipo al “sacerdocio” que crucificó a Jesucristo.
    Son simples conjeturas mías, sin saber si los que pusieron el Libro en el Index “sabían algo más”.

    Debo decirle que agradezco sus buenas intenciones y que no podemos dejar de intentar el restablecimiento de la Jerarquía. Dios lo bendiga y nos dé la fortaleza para hacerlo. Hagamos todo lo posible…los hombres con DIOS.
    VIVA CRISTO REY!!

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  9. En cuanto al Anticristo, es muy significativo que no se lo mencione ni una sola vez en el Apocalipsis de San Juan. Sin embargo, San Juan sí da una definición de los anticristos en sus epístolas:

    1 Jn 2,18 Hijitos, esta es la hora última. Vosotros habéis oído que viene el Anticristo; pues bien, ahora han aparecido muchos anticristos. Por eso sabemos que es la hora última.
    1 Jn 2,22 ¿Quién es el mentiroso? Precisamente el que dice que Jesús no es el Mesías. Ese es el Anticristo, pues niega tanto al Padre como al Hijo.
    1 Jn 4,3 Pero el que no reconoce así a Jesús, no tiene el Espíritu de Dios; al contrario, tiene el espíritu del Anticristo. Habéis oído que ese espíritu ha de venir; pues bien, ya está en el mundo.
    2 Jn 1,7 Andan por el mundo muchos engañadores que no reconocen que Jesucristo vino como hombre verdadero. El que es así, es el engañador y el Anticristo.

    Vemos que hay muchos anticristos, y que existe un “espíritu” del anticristo que habita en los que niegan que Jesús és el Mesías. Por esta razón me parece acertado hablar de un “cuerpo moral”, lo que no quita que podría encarnar en uno o varios personajes.
    El problema es que en el NT y en el AT hay varios elementos que los exégetas terminaron fusionando en uno solo, el Anticristo, y no está claro ni hay nada definido que sea así:
    Daniel:
    -el cuerno pequeño de la 4 bestia Dn 7:20
    -el hombre despreciable Dn 11:21
    Apocalipsis:
    -Cuerno pequeño de la bestia del Mar
    -La bestia de la Tierra
    -El Falso Profeta
    San Pablo 1 Tes 2:1
    -El hombre de iniquidad, hijo de la perdición, el inicuo a quien Jesús matará con el aliento de su boca
    Epistolas de san Juan
    -Anticristo/anticristos

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  10. No puede haber nada que sea “claro y definido” en materia de Profecías, porque la Profecía se hace más clara a medida que se acerca el tiempo de su cumplimiento, como decía Bossuet. Lo que hacemos nosotros es servirnos de lo que han dicho los exégetas anteriores, sus aciertos y sus yerros, junto con los acontecimientos presentes, tanto en el orden religioso como político, para interpretar la Profecía. Por otra parte, así como se habla de DOS Testigos, y toda la exégesis patrística enseña que serán Enoc y Elías, la misma Profecía habla de Dos bestias, una de la tierra y la otra del mar, y las Dos son arrojadas vivas al estanque de fuego encendido con azufre. No existe razón para interpretar literalmente a los DOS Testigos y no a las Dos bestias, siendo que el TEXTO es específico y claro al respecto. Uno es el Falso Profeta y otro es el que lleva por nombre “666”, que los exégetas han dado en llamar el Anticristo y lo diferencian del Embaucador Religioso.

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  11. Estimado Jorge Rodríguez:

    1. Nada de encarnar. (El verbo correcto es “incorporar”, aunque el más correcto es “asumir”, “asumir cuerpo” —esto en el caso de los espíritus: ángeles o demonios.)
    2. ¿Qué sería éste “espíritu”, si no sería quién? Como “qué” no se puede hablar ni siquiera de “encarnación”. La gravedad de la cuestión no permite el uso de metáforas.
    3. Teológicamente la cuestión ya esta zanjada: el Anticristo —en singular y en plural—, es uno, no una colectividad o, como escribe Usted, un “cuerpo moral”.
    4. El anticristo como “cuerpo moral” es una concepción sostenida, a través del tiempo, siempre por los heréticos, claro, excepto entonces cuando no sostenían que es uno, el papa.

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  12. g:
    En 1Jn4,3 San Juan habla de “los” que tienen el espíritu del anticristo en vez del espíritu de Dios. Y en 1Jn 2,18 dice que “han aparecido muchos anticristos” Será que San Juan es herético, y además como el Apocalipsis está lleno de símbolos debe ser cabalista…
    Zanja Ud. lo que no está zanjado, para lo cual tiene que haber definición dogmática.

    Simón
    Estoy bastante de acuerdo. Solo quiero apuntar una cosa. La bestia del Mar, representa al poder político (el mar son las naciones Ap 17:15 ) por lo tanto el cuerno pequeño probablemente se refiera un líder político de una de esas naciones (cabezas). En cambio el anticristo es mas bien un adversario religioso “el que niega que Jesús es el Cristo” por eso encaja mejor con la bestia de la Tierra (que representa la religión) o con el falso profeta.

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  13. Estimado Jorge Rodríguez:

    No debe precipitarse en responderme y así cometer otros errores. No soy su adversario, sino un mero corrector… más o menos como el corrector gramatical. En mi caso, el amor a la verdad tomó la forma de odio al error. Tengo esa manía, la de indicar el error, incluso el más pequeñito error, manía que siempre me hace antipático. Y Usted debe de haber oído que el diablo está en los detalles. Ahora bien, si le escribo que teológicamente la cuestión ya esta zanjada, le escribo porque así es, no porque lo digo yo. Por ejemplo: en éstos momentos estoy leyendo De Antichristo, escrito por Thoma Malvenda, libro publicado en el año MDCIIII, con Superiorum Permissu, donde la misma cuestión es tratada admirablemente (página 8):

    a) (posición suya) colectividad contra uno: non unum tantum hominem, sed unum Regnum esse multorum hominum successione regnantium — (y: reinando sucesivamente; de donde se entiende: también a través del tiempo).
    b) uno contra colectividad: non nisi unum singularem hominem — (y así se puntualiza un punto historico singular; o sea, unico el Anticristo, unico el momento historico etc.).

    Y uno de los argumentos es este: después de citar Ioan. 5, 43, “ego veni in nomine Patris mei et non accipitis me, si alius venerit in nomine suo illum accipietis”, Thomas Malvenda escribe: “Dominus per ALIUM, ipsum Antichristum velut digito indicare voluisse”, o sea, que por OTRO ha querido indicar, casi como con el dedo, al mismo Anticristo; e interpreta el versículo “ex consensu Sanctorum Patrum et recentiorum interpretum”, o sea, según el consenso del los santos padres de la Iglesia y de los interpretes más recientes. En la segunda columna de la misma página, con referencia directa al Anticristo, cita, entre otros, a s. Juan Damasceno, cual santo afirma sobre el Anticristo: “verum homo ex fornicatione perietur”; “Antichristus autem homo erit qui satanam circumferet”.

    Usted no puede ignorar eso porque sí.

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