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¡ OH GÁLATAS INSENSATOS!


Trayendo el siguiente texto de Mons.Williamson no pretendo suscribir su posición teológica- lo que ciertamente no hago- ni tampoco pretendo ahora entrar en la cuestión tan debatida hoy día del ralliement con Roma de la FSSP. Pretendo trascender el texto y hacer una APLICACIÓN  general a la situación en que se encuentran los católicos sinceros que siguen la Tradición de la Iglesia tal como nos la entregaron Papas, doctores, Santos y nuestros mayores.

Estos católicos con frecuencia nos encontramos con que se nos impone por

-aquellos supuestamente investidos de autoridad,

-por un falso Concilio,

-incluso por supuestos ángeles del cielo en falsas apariciones de una falsa Virgen María, que directamente o indirectamente apoyan a la actual iglesia y a sus jerarquías, y a la doctrina herética que a menudo sustentan,

-por nuevos doctores y predicadores,

-por satisfechos-de-sí-mismos y alambicados teólogos, que escriben en libros y blogs sus retorcidas doctrinas para salvar la situación que nos acongoja,

se nos impone digo:

-el aceptar  la actual situación transida de herejías,

-el someternos  a jerarquías que “detentan” el magisterio católico pero que ladina o claramente se apartan de él,

-el admitir y asistir a cultos alejados del culto católico de la Santa Misa, Sacrificio Redentor del Calvario, por mucho que accidentalmente se parezcan en algunas oraciones,  estética  y ropajes con que sus “presidentes” se adornen,

-se nos impone en suma un “nuevo evangelio” tan diferente y contrario incluso, al Evangelio de Cristo, entregado a su amada Esposa, que ha llegado intacto hasta nosotros y que pervive en la indefectible Iglesia, por más que ésta  “subsista” (ahora sí bien empleado el término) en un resto, en el mundo de hoy, y que perdurará -según la promesa de Cristo- hasta el fin de los tiempos, o hasta los tiempos del fin o sea los últimos tiempos.

Muchas veces he pensado en qué consistiría la elección a que se nos obliga, con que se nos interpela por “Ángeles del cielo“. Creo que la elección versa sobre el primer dogma  enunciado solemnemente por el primer papa, San Pedro, que en su discurso ante la sinagoga en pleno, después de acusarla de haber crucificado a Cristo proclamó el dogma de la Salvación que es “No hay en el cielo otro nombre que el de Jesús por el que podamos llegar a ser salvados” (Hechos cap.4) .  Este el dogma fundamental tan negado hoy día por la iglesia ecuménica conciliar. Es el dogma que en la práctica o con palabras expresas niegan los falsos católicos, aparentes a veces en su conservadurismo, de hoy día. Sospecho que es el “dogma de la Fe” a que, un tanto crípticamente, se refería la hermana Lucía de Fátima como constitutivo del “tercer Secreto“.

Este dogma es la prueba del nueve de la verdadera Tradición. Quien lo acepta está en ella. Quien no lo acepta, aunque sea un “Angel del cielo“, no está en ella. Vale decir está fuera de la Iglesia.

Detengámonos un momento en pensar  si la actual jerarquía romana puede recitar con verdad las palabras de San Pedro, el primer papa, sin que se les quiebre la voz por la vergüenza, tal como constan en el  capítulo cuarto del libro de los Hechos de los apóstoles.

Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes de los judíos, los ancianos y los escribas, Hicieron comparecer a los Apóstoles y los interrogaron: «¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho esto?».

Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: «Jefes del pueblo y ancianos, ya que hoy se nos pide cuenta del bien que hicimos a un enfermo y de cómo fue curado, sabed y sepa todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante de vosotros por el nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificastéis y Dios resucitó de entre los muertos.

El es la piedra que vosotros los constructores, habéis rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular.

Porque no existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos alcanzar la salvación».

Los miembros del Sanedrín estaban asombrados de la seguridad con que Pedro y Juan hablaban, a pesar de ser personas poco instruidas y sin cultura. Reconocieron que eran los que habían acompañado a Jesús, pero no podían replicarles nada, porque el hombre que había sido curado estaba de pie, al lado de ellos.

¿Creen Uds. que podrían recitar con sinceridad este capítulo de los Hechos? ¿Se atreverían los actuales jerarcas?

Este es el texto de Mons.Williamson que me ha servido para la anterior aplicación:


«¡Oh Gálatas insensatos!», exclama San Pablo (Gal.III, 1), amonestando a su amado pueblo que quería regresar del Nuevo Testamento al Antiguo Testamento con el fin de agradar a los judíos,  a quienes tendrían que servir otra vez «movidos por  los elementos del mundo» (IV, 3).

Resulta muy fácil  parafrasear la diatriba del Apóstol a los católicos tradicionales que hoy son tentados para retroceder a la sumisión de las autoridades conciliares aceptando la declaración conciliar Nostra Aetate. Esto equivale a hacerlo al mismo mundo, a la misma carne y al mismo diablo.

Con perdón de San Pablo, quisiera adaptar algunos versículos de la epístola a nuestros días:

“¡Oh insensatos Católicos Tradicionalistas! ¿Quién os fascinó hasta tal punto que ya no queréis seguir la tradición de Nuestro Señor Jesucristo, tal como lo  habéis hecho hasta ahora? Sólo quiero saber esto de vosotros: ¿Habéis llevado una vida católica desde hace varios años gracias al Concilio Vaticano II o gracias a la Tradición Católica? ¿Sois tan tontos que después de haber experimentado los frutos de la tradición, ahora queréis renunciar a ella sometiéndoos de nuevo a las autoridades conciliares? ¿Es que los frutos recibidos fueron en vano? (III, 1-4).

“Me sorprende que tan pronto os hayáis  apartado de la línea de Monseñor Lefebvre, que os llamó a la gracia de Cristo y por el contrario vayáis a seguir el nuevo evangelio del Concilio Vaticano II, que no es el verdadero Evangelio, porque los modernistas intentan  pervertir el Evangelio de Cristo. Pero si nosotros o un Ángel del cielo tratara de convenceros de que el Concilio no es tan malo, ¡expulsadlo de entre vosotros y no lo escuchéis! Lo digo otra vez: No pretendáis hacer creer a nadie que el Arzobispo hoy estaría a favor del acuerdo con la Roma conciliar. ¡Quien eso dice debe ser expulsado de entre vosotros! ¿A quién interesa conseguir eso? ¿Tratamos complacer a los romanos, o tratamos de  agradar a Dios? Si yo complaciera a estos romanos, ya no sería siervo de Cristo ! (I, 6-10).

“Antes de que llegarais a la Tradición confiabais en los eclesiásticos  decididos a convertiros a la Iglesia mundana. Pero ahora, después de encontrar la Tradición, ¿cómo podéis seguir otra vez al mundo sometiéndoos a las autoridades conciliares? (IV, 8,9). ¿Acaso soy enemigo de la Fraternidad de San Pío X, porque digo la verdad? Los mentirosos buscan su interés al querer que os olvidéis del Arzobispo para servir a sus propios intereses (IV, 16,17). Manteneos  firmes, y no os pongáis otra vez bajo el Concilio ( V, 1).

Hasta ahora estabais en lo justo. ¿Cómo ahora podéis alejaros de la verdad? ¡Quien quiere esto de ti no es siervo de Dios! Creo que me comprendéis, pero el que os  engaña tiene una grave responsabilidad. ¿Creéis que  iba yo a ser tan perseguido si  predicara para agradar al mundo? ¡El que corrompe la Tradición tiene un cuchillo para algo más que para la circuncisión! (V, 7-12)

“Quienes  quieren que la FSSPX se someta al Concilio Vaticano II simplemente  tratan de evitar la cruz de Cristo. Ellos quieren que vosotros pertenezcáis al  mundo manteniendo sólo las apariencias de la Tradición. Ellos quieren que regreséis a la casa de los judaizantes de Roma- Que no permita Dios que yo quiera otra cosa más que la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo. Para quien siga  la Tradición, que la paz  y la misericordia sea con él (VI, 12-16). “

Ahora  leed la Epístola de San Pablo.

¡Que nadie diga que la Palabra de Dios  no tiene aplicación en nuestros días!

Kyrie eleison.

Visto en Ecce Christianus. Traducción de Amor de la Verdad

2 replies »

  1. Sin pretender susbcribir una posición, ciertamente muy compleja y necesitada de una serena reflexión, lo que parece cierto es una cosa: que al margen de que se llegue a un acuerdo o no, la Tradición sale dividida y es legitimo sospechar que, lógicamente debilitada ,de este largo diálogo, salvo, claro está, un milagro ¡oremos!
    Noto dentro de la Fraternidad tres posiciones cuyas diferencias son bastantes evidentes:
    1) Monseñor Wlliamson que, según parece, quedaría fuera, y no sólo por voluntad propia.
    2) M. Fellay que está entusiasmado por firmar; no sé si en condiciones de defender para la FSSPX las mínimas garantías ante los obispos al frente de las diócisis, en el caso de una prelatura.
    3) La de Mons, Tissier de Mallerais que, según mi modesta opinión, firmaría si el sector de fieles contrarios al acuerdo no resultase muy amplio y que , tal vez no llegaría a firar, si el sector de fieles resistentes al acuerdo fuera numeroso, y que quizás él junto con el otro obispo, desearía pastorear en una distinta FSSPX.

    También me parece que si no se firma el acuerdo, a Felley le quedaría poco al frente de la fraternidad, bien porque sea pedida su cabeza, bien porque el mismo busque otras aguas

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  2. Estimado Sr. Sofronio:

    Es una lastima que ahora las decisiones de la FSSPX sean (segun lo que se desprende de su comentario) motivadas por la DEMOCRACIA (la opinion de las masas), y no por el conocimiento de la Realidad, o el mantenimiento de la Verdad (que es lo mismo).

    Si esto es asi, automaticamente y solo por eso, el asunto ya no sirve, pues, ya no sera el “Amor a la Verdad” el motivo para hacer o no hacer, sino una eleccion en la misma categoria que el tristemente celebre Pilatos, quien, sabiendo que el asunto era radicalmente injusto (“ni una falta encuentro en el”) recurrio al plebiscito (“que quereis que haga con Vuestro Rey?”) para determinar la injusta sentencia.

    Pobre de este mundo actual!

    Que, ya no puede ser CATOLICO! bajo ninguna circunstancia! esta condenado a ser HERETICO, porque, los hombres actuales no estan dispuestos a CEDER en una serie de cosas que dan por hechas bajo toda circunstancia: el de la DEMOCRACIA (entendida como la voluntad de las masas)

    Y por este solo hecho, no pueden acceder al Catolicismo, que es, en su mas profunda raiz, una JERARQUIA MONARQUICA, con extensiones de este tipo en la vida civil, familiar y personal

    El principe de este mundo, quien, OCULTAMENTE reina sobre todos ellos (los habitantes “democraticos” del mundo sabran muy tarde que, pese a su retincencia a “ceder su autonomia a un poder superior”, de todos modos vivieron sujetos no a una Monarquia, sino a una tirania.

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