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MÜLLER, KRAMER, PEDERASTIA, FÁTIMA.. Y RATZINGER


Es posible que no se vea una fácil conexión ente los nombres del título, pero el artículo siguiente la establece. Yo no estoy de acuerdo con lo que dice sobre el Tercer Secreto de Fátima, tal como fue interpretado por el Card. Ratzinger en su ya célebre intervención del año 2000. Como saben mis lectores estoy convencido de la falsedad de ese secreto, para comprobar la cual sólo habría que comparar la entrevista del Card. Ratzinger (que ya entonces había leído el famosos Secreto) en 1984 en la revista 30 Giorni y la interpretación dada por él en 2000. Las dos declaraciones no pueden ser ciertas al mismo tiempo. Creo que la intervención de Ratzinger sobre el (pseudo) Secreto de 2000, está traída un poco por los pelos por el autor del artículo. Pero lo respeto. Lo importante para mí es el nonbramiento reciente del arzobispo de Ratisbona que a buen seguro, después de su triste manejo del caso Kramer -y sus increíbles excusas-traerá más de un quebradero de  cabeza a Benedicto XVI.

Tomado de Fides et forma (Amor de la Verdad responsable de la traducción)

Énfasis propios.

MULLER, EL CASO KRAMER Y EL SENTIDO DE LA VISION DE FÁTIMA

El neo-Prefecto de la CDF en chándal …

Francisco Colafemmina

Por desgracia, la noticia todavía no ha aparecido en los periódicos italianos. De hecho Il Mesaggero  ha hablado de pasada, pero sin informar en su totalidad de la información, aunque dando la impresión de ser  un ataque externo al nuevo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Pues bien, para completarla, les paso aquí la información siguiente. Es una historia de hace unos años, pero no es de gravedad menor.

Peter Kramer (1968- ) fue “perdonado” y reintegrado a la parroquia por el Arzobispo de Ratisbona, Gerhard Müller, “tal como hizo Cristo con los pecadores”

En mayo de 1999, un ex-mecánico convertido en sacerdote, el P. Peter Kramer, de la diócesis de Regensburg, abusó de dos niños. El entonces obispo de Ratisbona retiró a Kramer de sus deberes parroquiales, pero no se consideró oportuno iniciar un procedimiento contra él (canónico o penal). En noviembre de ese año la diócesis, y los padres de los niños abusados, acordaron no dar a conocer el delito y Kramer pagó a  los padres de los niños  5000 marcos alemanes por los “daños”  inferidos.

A principios de 2000 el padre de los niños tuvo un ataque cardíaco y fue enviado a la clínica. Allí, contó a un paciente  lo que había sucedido. Y el paciente de la clínica informó de ello a la policía. Kramer fue detenido y condenado. Pero la condena fue leve: tres años de libertad condicional con la condición de   someterse a tratamiento de psicoterapia y no tener más contacto con los niños. En 2001, Kramer fue nombrado capellán de una residencia de ancianos en la ciudad de Sunching. En el entretanto,  la Conferencia Episcopal Alemana  en 2002 publicó las Directrices sobre el tema de la pedofilia que incluía la siguiente regla: ” Los clérigos que han sido condenados por abuso de menores, después de la sentencia, ya no podrán ser puestos en cualquier área  en que puedan estar en contacto con  niños y menores de edad. “

En 2002  Gherhard Müller fue nombrado obispo de Ratisbona. En 2003,  Kramer  terminó el período de prueba. Entonces su terapeuta emitió un informe en el que se le declaraba perfectamente “curado” considerándolo idóneo para ser reintegrado al  trabajo parroquial.  El 24 de febrero de 2004, el departamento de asuntos legales de la diócesis, telefoneó al juez que había condenado a Kramer para pedirle su opinión sobre la  reincorporación de Kramer a la parroquia. En este punto, las fuentes entran  en conflicto: de acuerdo con el juez en la llamada telefónica  se  especificó la condición de que Kramer no estuviera en contacto con  niños, según la oficina legal diocesana el juez no había mencionado dicha condición. 

El 24 de septiembre de 2004, el obispo Müller nombró párroco de Riekhofen a Kramer. Sólo tres años después de esta fecha el padre de los niños abusados en 1999,  cae en la cuenta que Kramer había sido reintegrado a la parroquia. Demasiado tarde: un niño Riekhofen confesó que había sido objeto de abusos sexuales por parte de Kramer 22 veces desde 2004. Kramer fue detenido  y procesado de nuevo. En 2008 fue condenado a 3 años de prisión.  

Muller tenía que haber impedido que  Kramer  estuviese en contacto directo con  niños. Tenía que haber aplicado las directrices de la Conferencia Episcopal Alemana. Pero no lo hizo. Para él, “Cristo perdonó a los pecadores más endurecidos , ¿por qué  no debería yo perdonar a Kramer?”
Otra sombra se proyecta en la figura de Gherhard Muller. Bien que sea un teólogo respetado y amigo muy querido del Santo Padre, pero ¿es eso suficiente para para cerrar no uno, sino los dos ojos , por decir lo menos, sobre su cuestionable manejo del caso Kramer, e incluso  también sobre   las dudosas teorías  acerca de la virginidad de María etc.?
Sin embargo, queridos lectores,  se ha acabado la era de los católicos con anteojeras, dispuestos a perdonarlo todo . Además, éste es uno de los efectos positivos del Concilio Vaticano II, que tiene ya 50 años. Es cierto que se le critica en muchos aspectos, pero no precisamente por el gran espacio que ofrece en apoyo de los laicos, no sólo como un “sirvientes” del clero, sino también como fuerza crítica y  renovadora de la Iglesia. Pero en vez de eso, los laicos son vistos con demasiada frecuencia, como una masa amorfa al servicio de un clero egocéntrico  e inmune a las acusaciones o errores. Lo hemos visto en el caso Vatileaks  ( en el que se ve a la Iglesia cerrada como una ostra en  defensa, propia de una casta, de sus propios errores y patentes corrupciones), también se ve esto  cuando alguien se atreve a criticar a  tal o cual obispo recién nombrado, con datos en la mano. Todo esto se interpreta como una acusación contra el Papa, un intento de empañar incluso la infalibilidad de sus pronunciamientos. Y, sin embargo, aunque desde posiciones conservadoras, no entiendo por qué deberíamos permanecer en silencio, aceptar pasivamente todo lo que, sin ni siquiera tener la libertad de preguntar el por qué de ciertos nombramientos, refugiándonos en el fácil recurso de  “porque así lo ha querido el Espíritu Santo.” ¿Cuándo vamos a aprender a separar las decisiones humanas de la intervención de Dios? Porque, o bien tenemos que achacarlo todo a la voluntad divina (incluso las atrocidades que provienen del hombre) renunciando a aceptar el libre albedrío, o nos vemos obligados a seguir la marcha de la Iglesia con una dicotomía esquizofrénica.

.A este respecto, parece oportuno citar un pasaje del célebre comentario teológico de Joseph  Ratzinger sobre la tercera parte del secreto (presunto)  de Fátima.  Ratzinger , decía en el año 2000 refiriéndose a  las formidables  imágenes que predecían las acciones  de la ira divina:

El ‘ángel situado al lado izquierdo de la Madre de Dios  blandiendo una espada de fuego recuerda imágenes análogas  del  Apocalipsis. Ello representa la amenaza del juicio que se cierne sobre el mundo:  La posibilidad de que el mundo pueda  ser envuelto en un mar de llamas, ahora ya no parece absolutamente como como una  pura fantasía: El hombre mismo, con sus invenciones, ha fabricado la espada de fuego. La visión muestra después la fuerza  que se opone a la destrucción – el esplendor de la Madre de Dios, y viniendo en cierta manera de esto, el llamado al arrepentimiento. Esto pone de relieve la importancia de la libertad humana: El futuro no está predecido de un modo inmutable en las imágenes que vieron los niños. Ellas  no son en absoluto una película anticipada del futuro en la cual  ya nada se puede cambiar. El punto central de la visión sólo se nos da  para dibujar el escenario de la libertad y  dirigirla en una dirección positiva. El sentido de la visión no es para mostrar una película de un futuro irrevocablemente fijado. Su sentido es exactamente lo contrario, para movilizar para bien las fuerzas del cambio . “

Es obvio , que los laicos simples mortales, tenemos menos armas para cambiar el futuro que  el Papa. Sin embargo, somos conscientes de que el acceso a la información  es a veces más fácil para nosotros que para el Pontífice.  ¿Vamos a continuar  haciendo como los monos  de la historieta (no ver, no oir, no hablar) No creo que esto pueda ayudarnos  a los laicos a movilizar las fuerzas del cambio para el bien. Esa visión de Fátima, me parece, cada vez más una premonición  que una simple hipótesis sobre el futuro.

Fuente : Estudio del caso Kramer del escritor católico J. LeonPodles, disponible aquí  [en inglés en pdf]

PUBLICADO POR FRANCISCO COLAFEMMINA  

5 replies »

  1. “Los actos hablan más elocuentemente que las palabras”. Ahí tienen la prueba: El “pobre papa Benedicto”, supuestamente tradicional y favorable a la FSSPX, pero rodeado de malísimos lobos que no le dejan hacer lo que él tanto querría, nombrando a un lobo que ni siquiera se molesta en revestirse con piel de oveja, hereje notorio y protector de pederastas, y resuelto enemigo de la dicha Fraternidad.

    ¿Hasta cuando se mantendrán voluntariamente ciegos y sordos los católicos que aún quedan en la Iglesia conciliar, y dejarán de hacerse ilusiones, y de pretender una imposible continuidad no sólo entre el Magisterio eclesiástico anterior al Concilio y el de éste último, sino también, continuidad entre cualquier otra manifestación de la Tradición, y su deformación conciliar?

    Como bien decía un post pasado, “Lo han destruido TODO”, incluso hasta lo que parece haber quedado más o menos intacto ha sido herido de muerte en su dimensión más íntima, y prostituido al servicio de una religión que ya no es en modo alguno católica.

    Durante estas semanas, me impuse la inaudita penitencia de volver a leer una buena parte de los documentos conciliares, para intentar entender cómo era posible pretender una continuidad entre éstos y el resto de la enseñanza católica.

    Y me encuentro con que no sólo las afirmaciones directamente opuestas a toda la enseñanza católica, sino TODO LO DEMÁS es absolutamente inasimilable, aún lo aparentemente bueno.

    Se podría decir que Vaticano II es Fukushima en la Iglesia: Todo lo que toca, lo contamina de un espíritu demoníaco y fundamentalmente anticatólico, que irá deformando progresivamente las mentes, y más aún, las sensiblidades de los lectores hasta el punto de que éstos se volverán poco a poco ajenos, y luego claramente opuestos a su herencia católica, hasta considerar que sus antepasados eran unos pobres locos que no habían entendido nada del Evangelio.

    Tomen un ser vivo afectado por la radiación, por fuera podrá parecer sano, pero a nivel microscópico, podrá comprobar cómo todas las células conocen un desarrollo anómalo hasta reventar y poner en peligro la vida del paciente y de cualquiera que se le acerque.

    Como le dijo una enfermera de Chernóbil a la esposa de un irradiado grave que se estaba muriendo: “Aléjese, señora, éste ya no es su marido, es una bomba radiológica”. Muy duro, pero éste era el sentido de la excomunión “vitanda”, que mandaba evitar al hereje, y no darle abrigo ni ayuda, por temor al contagio.

    En una cosa aciertan los partidarios vaticanosegundistas: El Concilio no es principalmente sus textos, sino un espíritu dinámico que podríamos definir como la quintaesencia de todas las herejías, la rebelión no sólo contra la enseñanza sobrenatural sino contra la misma sana razón natural y sentido común.

    Se puede rastrear la presencia sistemática de ese espíritu de vértigo y locura en las venas mismas de la Iglesia y su clero por lo menos desde el S. XVIII, pero ha ido creciendo y adueñándose de todo, hasta que en 1960, ya estuvo preparado el terreno para imponerlo por la fuerza de una falsa autoridad.

    Yo pediría a los católicos y sobre todo a los clérigos que no actuaran como rabinos, revolviendo una y otra vez los escritos de Papas y Doctores para ver si contorciéndolos, les pueden hacer decir lo contrario de lo que dicen, y sobre todo dirían ante ese conciliábulo, sólo observen la reacción de los sedicentes católicos en presencia de su herencia histórica, es decir, ante la traducción de Escritura y Tradición en escultura, pintura, arquitectura, literatura, música, etc…

    En la medida en que se conserve todavía cierto instinto de la Fe, irán experimentando connaturalidad y atracción por esos testimonios, mientras que si ese instinto ha sido sustituido por el de la nueva religión, las reacciones irán desde la indiferencia y la incomprensión, hasta el odio abierto y declarado.

    Para muestra un botón: Estando hace algún tiempo visitando una exposición de las Edades del hombre en un famoso monasterio burgalés, epítome de las grandezas tanto religiosas como patrióticas de Castilla y de España toda, me acompañó un buen amigo, socio de cierta Prelatura, el cual, después de un corto espacio de tiempo, salió, y tras haber pasado yo un tiempo bastante largo rezando ante tantas imágenes y reliquias ahí presentes, comulgando con la presencia casi tangible de tantos monjes santos como habían llenado las sillas de coro de su Iglesia, y con los condes y reyes de Castilla que llenan aún el Panteón Real, lo volví a encontrar, y preguntándole la razón de su ausencia, me contestó con la mayor buena fe que había entrado en la iglesia parroquial, para pasar un rato ante el Sagrario.

    A primera vista, esa respuesta no debería sino alegrarme, y lo hizo, pero pensando luego, no pude evitar pensar: Algo hemos tenido que hacer muy mal para que un cristiano devoto, culto, consciente, delicado y atento a estas cosas como indudablemente lo es este amigo, no sólo no parezca encontrar ningún interés en estas cosas que hacían vibrar de emoción y llorar de amor y ternura a nuestros no tan lejanos antepasados, sino que más bien parecían estorbarle.

    Como si fuera el eco de la frase del ex arzobispo de Sevilla: “La piedad de los sevillanos es muy PURA: Sólo el Sacramento y la Virgen”.

    Estamos en presencia de una especie de iconoclasmo de baja intensidad, de jansenismo que desprecia toda la herencia sensible y concreta de la Iglesia, para mejor sustituirla por otra cosa, sin que los fieles se dieran cuenta de la enormidad del cambio.

    Insensiblemente, esos cristianos de piedad tan “pura” se ven afectados por una gravísima anemia espiritual que los deja sin defensa ante las deformaciones conciliares.

    Lamentablemente, observo el mismo fenómeno entre los “tradicionalistas”, la misma indiferencia más o menos jansenística hacia todo aquello por lo que sin embargo murieron nuestros antepasados cuando las crisis iconoclastas, protestantes, revolucionarias, o durante nuestra última guerra civil.

    Doblado muchas veces por un espíritu de indiferencia, de culpable dejadez, hacia todo lo que tiene que ver con lo exterior del culto y la piedad cristianos, con una invasión general del mal gusto que manifiesta elocuentemente el desajuste interior de los que se tienen por guardianes de la Tradición, cuando demuestran con sus actos que se han olvidado de su sentido.

    No es extraño que pese mucho más en ellos un cierto prurito legalista, capaz de hacerles entregar todo lo que habían logrado salvaguardar, con tal de ser reconocidos por sus peores enemigos como católicos.

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  2. La cuestión es de mucho calado:

    1º Si la traducción de lo que Müller escribió en su libro :“La Misa, fuente de la vida cristiana” (St. Ulrich Verlag, Ausburg) respecto a la Transustanciación, es la correcta, sin ser un servidor teólogo, esto sería una grandísima herejía: la misma condenada ya y cuyo origen se remonta a Berengario de Tours.

    2º Según la Bula de Paulo IV Cum ex Apostolatus Officio cualquier promoción o asunción de un cargo eclesiástico por alguien que hubiera caído anteriormente en herejía, es inválida, nula y sin ningún efecto, y de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión.

    3º Luego, si lo que dice Müller sobre la Transustanciación, la Virginidad Perpetua de María o cómo entiende la visibilidad de la Iglesia, es una herejía, y no soy teólogo, pero conozco el catecismo de Ripalda y Astete, algo de Trento y el Dz, su cargo, nombramiento, es inválido y nulo, según dicha Bula. Es decir no habría actualmente ningún Prefecto al frente del dicasterio por haber caído anteriormente en abyecta heterodoxia. Si no es herejía lo que dijo y escribió, es válido a pesar de su conciliarismo extremo, pero ¿podría llamarse blanco a los negro, es decir, a la carencia de luz? Hegel podría , y al parecer según las declaraciones de Nicola Bux, él mismo también, pero Santo Tomás, San Pablo y Cristo jamás.

    4º Además ya ha advertido que su papel no será defender (se entiende que la fe) sino proponer, con lo cual la situación actual se torna como la más peligrosa que se haya vivido en la era contemporánea, al menos.

    5º El sufrimiento que estas acciones del Papa producen a los católicos fervorosos es indescriptible, según me consta. El empecinamiento en el camino errado es tal que les ha cegado a todos y ni aún la impresionante apostasía de más de 40.000.000 de brasileños tras el Concilio les hace rectificar. El castigo deberá ser mayúsculo para que se conviertan.

    En mi cerebro hace mucho tiempo que resuenan estas dos oraciones ‘¿ Cuando vuelva el Hijo del Hombre encontrará fe sobre la tierra? y ‘Roma perderá la fe’

    De más está comentar sobre la protección del cura pederasta ejercida por Müller, pues mucho más grave es su acaramelamiento y entrega a lo único importante: el entendimiento con los herejes protestantes ¿siguen siendo herejes, no?. Las conductas inmorales contra natura y contra lo más inocente y su ocultamiento y hasta justifcación tan comunes hoy en día, no son más que la consecuencia de su agónica apostasía (rauda en algunos), por lo que son entregados a su propia maldad

    Y por cierto lo que nos hemos entusiasmado con algunas señales como el Summorum Pontificum, vayamos poniendo nuestras barbas a remojar, pues este autodicente Prefecto no es ni siquiera partidario de ese Motu Propio y al fin de cuentas, bien puede tomar medidas que en la práctica signifiquen la cancelación del Summorum Pontificum, bastaría con que volviera a someter la Liturgia tradicional al control de los Obispos, casi todos contrarios activamente. Lo que comenzó como un bello sueño puede acabar como una auténtica pesadilla. Sólo nos queda rezar.

    Así de graves, gravísimas, están las cosas, según lo ve alguien que no es sedevacantista.

    Un saludo en Jesús y en María

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  3. Uno de los que aplaude el ‘nombramiento’ de Müller.

    Monseñor Dominique Lebrun, obispo de Saint-Étienne, ha inaugurado una nueva mezquita marroquí en esa ciudad del centro de Francia. Ha recordado además el discurso de Juan-Pablo II en Casablanca el año 1985. “La Iglesia Católica reconoce la calidad de vuestro compromiso religioso y de la riqueza de vuestra tradición espiritual”.

    Se ha referido a la islamización de Francia en estos términos: “Varias escuelas católicas (de Saint-Étiennne) acogen hasta un 80% de niños musulmanes. Estoy seguro que esto contribuye,a la paz de nuestra ciudad y a la comprensión mutua”.

    Se ha permitido acusar a los cristianos: “¿Deseo que este lugar de oración permita a los creyentes musulmanes sentirse mejor acogidos en una tierra y en un país cuya raíces cristianas son evidentes. Sin duda debemos reconocer que no siempre fue así”.

    En una ocasión anterior, el 18 de febero del 2010, Monseñor Lebrun afirmó antes unos musulmanes: “Algunos cristianos tienen dificultades para aceptar la presencia de mezquitas sobre el territorio que consideran suyo. Este pensamiento no es justo, e inspirado por la gracia divina, quiero pedir perdón por ello”.

    Otro encantado con el mismo nombramiento.

    El cardenal más jóven de la Iglesia, Rainer Maria Woelki, invita a repensar la aproximación de la Iglesia con los homosexuales y los divorciados vueltos a casar. Comentando sobre los hombres homosexuales que tienen una relación, dijo que él no trata de verlos como que simplemente violan la ley natural sino como personas que tratan de tomar responsabilidad por el otro en relaciones duraderas. “Debemos encontrar un modo de permitir a las personas vivir sin ir en contra de la enseñanza de la Iglesia”

    El plasma del Anticristo está casi en su ponto; al menos el pseudoprofeta ya está vivito y coleando, nacido en macabro parto.

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  4. Estimado Sofronio:

    Efectivamente, a tenor de la doctrina y la práctica siempre observadas en la Iglesia católica, y que Pablo IV se limitó a codificar cuidadosamente para que los católicos futuros, acechados de todas partes, tuvieran un fuerte e indudable agarradero, ese personaje está totalmente inhabilitado para cualquier cargo eclesiástico.

    Se me ocurre que esta situación se ha hecho general al menos desde el 8 de Diciembre de 1965, en que casi todos los Padres conciliares firmaron las Actas conciliares, dando por bueno, decretando y promulgando con su respectiva autoridad todo su contenido, incluyendo herejías palmarias que no podían no identificar como tales.

    A partir de ese momento, todos ellos, al menos en lo que hace al fuero externo, público y jurídico, salieron de la Iglesia católica, y fundaron la nueva iglesia conciliar. No sólo perdieron cualquier cargo que tuviesen, sino que además, se hicieron inhábiles para cualquiera de las que pudiesen confiarles en el futuro.

    Y no es que todos ellos dejaran de ser católicos en el fuero interno, seguramente no pocos compartirían los pensamientos de Mons. Lefebvre al oír a Pablo VI: “Esto no es católico, no puede ser católico”, pero ninguno cumplió con su deber, que era el de levantarse, denunciar la monumental estafa de la que estaban siendo víctimas a la vez que participantes, y separando claramente su responsabilidad.

    En vez de ello, todos acabaron firmando, aunque no puedo creer que el Espíritu Santo no invitara a alguno de ellos, suaviter fortiterque, como sabe hacerlo, a que imitase al gran san Nicolás de Bari, quien, movido por el Espíritu Santo, derribó de una bofetada al heresiarca Arrio en pleno Concilio de Nicea, como medio capaz de despertar a sus hermanos obispos, tetanizados por la serpentina elocuencia del hereje. Habiendo las autoridades querido castigar al santo con la privación de la dignidad episcopal, se le aparecieron Nuestro Señor y su santa Madre devolviéndole las insignias pontificales.

    Y es que ya decía Aristóteles, aunque pagano: “Contra negantes prima principia, non verbis, sed fustibus arguendum est”, es decir, que contra los que niegan los primeros principios, como el de identidad y no-contradicción, no hay que usar de argumentos, sino de varas…(Como cierto tío manchego…)

    Esto se aplica a todos los que nos quieren vender la mercancía averiada de cualquier hermenéutica de la continuidad, como bien demuestran los últimos posts, y a todos los “tradicionalistas” que son capaces de declarar campanudamente que ellos aceptan el 95% del Concilio.

    Creo que también podría aplicarse a los partidarios de cierta “Tesis de Cassiciacum”, que a despecho de la Bula de Pablo IV, pretenden que aunque los Pontífices y demás prelados conciliares estén actualmente privados de jurisdicción, podrían tenerla en el futuro, una vez abjurados sus errores.

    Por lo menos, su autor, Mons. Guérard, reconocía que su Tesis se acababa en el tiempo, puesto que iban desapareciendo los que aún habían gozado de jurisdicción cierta por un tiempo, pero sus discípulos imaginan un obispo conciliar nombrado por los usurpadores conciliares, que se arrepentiría, recibiría en acto una jurisdicción que sólo tiene en potencia(lo cual es falso, como hemos visto), y podría entonces realizar una monición canónica al “papa”, que o bien aceptaría, y recibiría entonces en acto la autoridad papal que de momento sólo tiene materialmente o potencialmente, o rechazaría ese apercibimiento, y perdería entonces esa autoridad virtual o más bien fantasmal que un Benedicto XVI poseería.

    Con lo que estarían solicitando no uno, sino toda una serie de milagros morales en cadena, cosa imposible, pero muy útil para evitar reconocer lo que todo el mundo que conozca hechos tan graves como los reseñados, y se asome a la Bula de Pablo IV, puede reconocer: Que esa gente no puede ser en modo alguno autoridad legítima.

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