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SEDEVACANTISMO ILEGÍTIMO


El título de la entrada hay que tomarlo con precisión. No sería acertado en mi opinión titularla “ El Ilegítimo Sedevacantismo”, porque en tal caso estaríamos hablando de una propiedad del Sedevacantismo que lo describe y cualifica, la ilegitimidad. Como se sabe los adjetivos, en castellano, puestos antes del sustantivo se refieren a propiedades que convienen siempre y enteramente al sustantivo, como cuando decimos “la blanca nieve“. Sin embargo cuando un adjetivo se coloca después del sustantivo se está diciendo que no es un “proprium necesarium“, sino algo no necesario. En rigor puede faltar o sustituirse por algo contrario, o distinto de aquello que se enuncia. Por ejemplo, “ manzanas rojas“. Pueden ser verdes, amarillas o de otro color. Pero nunca se puede decir “las rojas manzanas“.
Este es el caso de la posición teológica que en la actualidad toma el nombre de Sedevacantismo. No es en sí ilegítima, antes bien al contrario, pero que puede encarnarse en posiciones claramente ilegítimas. O sea, hay sedevacantismos, que contingentemente pueden ser  ilegítimos.
Hablando del Sedevacantismo, expresión que con alguna razón algunos rehuyen, hay que decir que en su

Paulo IV en su “Cum ex apostolatus Officio” declaró infaliblemente la inegibilidad de los herejes para el Sumo Pontificado

enunciado simple y escueto, remite a lo que hace referencia a la Sede Vacante, o a la vacancia de la Sede romana, y además es algo que algunos no solamente no consideran ilegítimo, sino absolutamente legítimo. Es más, creemos que no es una mera opinión teológica, sino algo que se  identifica con lo católico. El sedevacantismo, no sólo no es ilegítimo, sino obligado moralmente y necesario. O dicho de otra manera, quien quiera ser católico, creemos que tiene que ser sedevacantista. Quien no es sedevacantista, cae de lleno en el  cisma o en la herejía. Ésta podrá ser material, (¡pero los pecados materiales  tienen consecuencias indeseables!) en muchos casos. Pero en sí misma la posición contraria al sedevacantimo, es formalmente herética o cismática. Nadie juzga del interior de las personas, ni siquiera se atribuyen juicios que a solo Dios pertenecen, ni connotaciones morales del interior de los que caen de lleno en esta posición antisedevacantista (De internis..). Simplemente se dice, que  en sí misma es algo apartado de la Fe católica. Por cuanto que rechazándola, se rechaza la posición católica de la Tradición y del Magisterio.
Algunos sedevacantistas se explayan en atribuir a los papas posconciliares, cualidades contrarias a la moral,  una personalidad repulsiva, unas intenciones torcidas y malvadas. Pero esto, que podrá ser acertado o no, no  es algo involucrado en la posición sedevacantista. Algún antipapa en la historia, incluso ha llegado a ser declarado santo. Como es el caso de San Hipólito. En contraposición,  ha habido herejes, como Arrio, que destacaban por su piedad y dulzura de carácter. Otros como Lutero, han sido ensalzados por muchos, incluso por los dos últimos papas y  por algún teólogo del concilio, como gran cristiano. Ante su sepulcro ha acudido Juan Pablo II como peregrino, según manifestación propia. Esto es lo que de él ha dicho Benedicto:
LUTERO UN MODELO PARA  LOS CATÓLICOS
Esta es una frase de Benedicto XVI en Erfurt adonde acudió a celebrar, en 2011, el 500 aniversario de la fundación del protestantismo, tal como se considera que esto tuvo lugar con la publicación de las 95 tesis del heresiarca (véanse más fotos Benedicto en Erfurt.
Allí dijo que Lutero era un modelo y además que “el pensamiento de Lutero y su entera espiritualidad eran Cristocéntricas” y “Cristo fue el corazón de su espiritualidad y que el amor por Él , viviendo en comunión con Él, fue lo que guió su vida“
Pues bien, si estos elogios, han podido hacerse de Lutero, que muchos consideramos un hereje y gran heresiarca, de costumbres   corrompidas, y que ha ocasionado grandes males a la cristiandad; y de otros herejes (hay que recordar que en sí mismos no eran absolutamente malos y algo bueno tendrían; bien que lo bueno es “integra causa“) con mucha más razón podrían en absoluto hacerse elogios de  papas usurpadores, aunque quizás sin conciencia de ello. Pero el prohibir estas alabanzas  no está, de suyo, involucrado en la posición sedevacantista (Aunque a veces sean obvios)
La posición sedevacantista únicamente afirma que los papas habidos en la sede de Roma después de la muerte de Pío XII, NO SON VERDADEROS PAPAS.  Esto no quiere decir que su elección haya sido irregular, o que haya faltado el consentimiento de los cardenales. Sin embargo  sí hay que decir que su elección no ha sido canónica, o sea no acorde con el Código Canónico vigente en el tiempo de su elección que excluÍa los herejes del Sumo Pontificado, o a los presupuestos infalibles de la doctrina del Magisterio. Incluso afinando más son excluídos  por la misma “ontología de la gracia, que hace que  por sus herejías no hayan sido católicos antes de su elección. Son papas aparentes. Son usurpadores, falsos papas o catopapas,  como se decía, antipapas como pueden ser designados aun no teniendo enfrente a nadie que reclame la Sede.. Quizás muy dignos, quizas aparentemente santos,, quizás han hecho milagros en vida (jajaja), quizás son grandes teólogos, quizás se disciplinaban por la noche(jeje), quizás pueda decirse que los demonios se estremecen ante su sólo nombre (uf!), quizás han arrastrado a muchísimos jóvenes y mayores al seguimiento de Cristo, quizás estén, o hayan estado aurealados de una aparente santidad, quizás son impulsores de una nueva humanidad, quizás han logrado reunir  grandes concentraciones de jóvenes  victoreantes en las JMJ, quizás dejen en la historia una impronta única como fue el caso de San Gregorio Magno, quizás superen a este último santo en “magnitud” y doctrina… ¡PERO NO SON PAPAS!. (Esto aparecerá claro al final de esta entrada).
Entonces a qué me refiero cuando hablo de un sedevacantismo ilegítimo. Me refiero a aquél sedevacantismo inficionado de doctrinas ajenas o contrarias al magisterio infalible de los papas.
En este mismo blog se ha refutado la llamada tesis Casicciacum, o sea aquella opinión que sostiene que los papas posconciliares, lo son meramente materialiter, y no formaliter. Se necesitaría que profesaran  algo, para que fueran o se convirtieran en formalmente papas.
Hay sedevacantistas que buscan en la doctrina anterior del magisterio solemne, doctrinas contrarias (lo cual creen por juicio privado) al magisterio de los papas  a quienes achacan mantener en su enseñanza universal a la Iglesia, meras tradiciones de hombres”. Este es el caso de quienes niegan el bautismo de deseo, doctrina presente en los catecismos aprobados, como el de Trento, confeccionado por los padres conciliares- que además repite la doctrina de algunos cánones de este concilio- y en otros catecismos como el de San Pío X, y el de San Pedro Canisio.
Otros se retrotraen a la enseñanza del más grande, quizás, de los Padres de la Iglesia, San Agustín, para extraer doctrinas ya formalmente NEGADAS por el magisterio pontifical. En esto imitan a los jansenistas, que sólo aceptaban del magisterio, aquello que ellos consideraban no estar en oposición a San Agustín. Este es el caso de los que niegan el limbo (que la Iglesia siempre consideró como uno de los cuatro infiernos) de los niños muertos sin bautizar, y los mandan directamente al infierno de fuego” como hiciera San Agustín. O niegan la moralidad del uso del matrimonio a cónyuges en edad infecunda. O admiten las tesis de la gracia, que parecen contradecir el Magisterio posterior (si esto fuera cierto)
Otros hablan de perversión de la doctrina en órdenes religiosas, como la de los jesuítas, en puntos aprobados por los papas, o reniegan de los ejercicios de San Ignacio, sin darse cuenta que han sido, no solamente aprobados, sino que son el documento que más aprobación y alabanzas ha merecido en toda la historia de la Iglesia. O hablan de una deriva de la Iglesia hacia posiciones que ellos creen ilegítimas. Para ellos el papa no sería el guía de la Iglesia, en aspectos no solemnemente dogmáticos, sino disciplinares y pastorales (como si el error en la Fe pudiera colarse en documentos de este tipo).
Pues bien, podrían citarse muchas más doctrinas expuestas por sedevacantistas, y que han merecido un justo rechazo de la única posición teológica plenamente católica, de hoy día. El error de estos grupos radica en la negación implícita o explícita de la infalibilidad pontificia. El papa en su enseñanza oficial a toda la Iglesia, aunque no sea solemne, no puede enseñar el error. Incluso personalmente, o como doctor privado está protegido de caer en el error. En este caso no habría que seguir obligatoriamente su posición, mientras no la enseñe a toda la Iglesia. Esta posición ha hecho que muchos sean renuentes o rechacen el término “sedevacantismo“. No quieren ser confundidos con estos sedevacantistas ilegítimos. Esto es bueno pero presenta también algunos inconvenientes (Véase el comentario que pongo en la sección de comentarios)
Incluso se ha hecho un lugar común el reproche-fundado en las doctrinas de estos sedevacantistas ilegítimos- de la falta de unidad y de una barroca diversidad en el mundo sedevacantista (claro que esto lo hacen obviando la diversidad doctrinal, casi selvática, de la iglesia conciliar (que en la actualidad podría compararse a una jaula de grillos), o la de otros grupos).
En realidad la UNIDAD doctrinal es patrimonio exclusivo de la posición del sedevacantismo legítimo. Los verdaderos sedevacantistas  profesan la doctrina del magisterio de los papas, no solamente en cuanto al magisterio extraordinario, sino al ordinario. Su unidad deriva directamente de la Unidad de la Iglesia, tanto en el espacio  como a lo largo del tiempo. Los papas posconciliares, han reclamado para sí, el poseer y guardar la Tradición  viva (Juan Pablo IIque podría estar en contradicción con lo enseñado perennemente por la Iglesia. O bien han reclamado el poder de interpretar el magisterio anterior, sin respeto alguno al principio básico del pensamiento que es el de No-Contradicción, contradiciendo  la doctrina perenne. Incluso pretenden tener autoridad para caer en el relativismo  diciendo que el magisterio anterior tiene un valor relativo al momento  histórico en que fue dado (como dijo Benedicto en algunas cocasiones)
A los sedevantistas, sin embargo, en exclusiva, conviene una nota de la Verdadera Iglesia de Cristo, que es la UNIDAD. En realidad se apropian del consejo del Apóstol: Idem sapiamus,idem dicamus omnes. Esto sólo es posible, fundados y radicados en la Roca de Pedro.
Pero habría que decir lo mismo del resto de las Notas de la verdadera Iglesia. ¿Qué cosa más propia de la posición sedevacantista, que la nota de catolicidad, por medio de la cual están en comunión con la Iglesia, existente en todas las coordenadas del espacio  y tiempo histórico? ¿Acaso pueden decir lo mismo aquellos que recitan diariamente en la misa Una cum famulo tuo  Benedicto?  Por no hablar del catolicismo (como ellos dicen aunque ilegítimamente) conciliar, que ya no es católico respecto de las cordenadas temporales y espaciales, sino más bien local, o típico de sitios, naciones, etnias, culturas, etc…(cuya expresión es la liturgia actual inculturada)
Respecto de la nota de la Apostolicidad de la Iglesia, estamos  viendo que son los únicos que disciernen la apostolicidad de los pastores- sea que exista o no actualmente- por cuanto guardan los ritos válidos sacramentales, y rechazan imitaciones espúreas, diferentes al, e invalidantes del, tesoro sacramental de la Iglesia del pasado. La Iglesia llegó a rechazar, con León XIII, las órdenes anglicanas (casi coincidentes con las actuales de la iglesia conciliar), con doctrina infalible.
Viniendo a la Santidad de la Iglesia Católica, ¿acaso no vemos que ésta casi no existe-si existe es accidentaliter– en la iglesia conciliar? Frutos podridos del Concilio Vaticano II, liturgia aberrante, escatología católica negada, pederastia elevada a categoría de lo frecuente, abandono de prácticas de piedad, celibato cuestionado, monjas escandalosas etc.. Pues bien, esto no debe pasar, no puede pasar en grupos humanos que profesan la posición sedevacantista, con las excepciones que se quiera.
El dogma católico (infierno, cielo, purgatorio, gracia, confesión, moral exigente, pudor, indulgencias, reliquias de santos, santoral etc..) da frutos de santidad y ésto es un a priori necesario,  entre sedevacantistas, por cuanto profesan sin tacha ni mengua, las doctrinas citadas. Y a sensu contrario, no existen ni pueden existir en la iglesia conciliar, ni en los grupos distintos del legítimo sedevacantismo- que enarbolan el juicio privado, el oportunismo, el abandono moral y ascético, o la comunión con aquéllos que inficionan la Iglesia de doctrinas laxas o minimalistas-. Modernismo (incluso el de los católicos conciuliares) lefebvrismo o filolefebvrismo y sedevacantismo ilegítimo, coinciden en esto: tamizan en el juicio propio  y privado, la doctrina perenne y tradicional, o el magisterio de los papas pasados o presentes (que  creen, estos últimos, legítimos, salvo en  el caso del sedevacantismo).
Como resumen de todo lo dicho, las siguientes afirmaciones:
Existe un sedevacantismo ilegítimo.
El sedevantismo es en sí mismo legítimo. por cuanto se identifica con la posición multisecular de la Iglesia. No es una opinión teológica libre, sino una posición moralmente obligatoria. La única que merece el nombre de católica.
Esta posición se identifica con carácter exclusivo con la tradición de la Iglesia.
Ella conserva los  sacramentos, la piedad y el magisterio íntegro.
Sus frutos de santidad son patentes y fácilmente comprobables para el que abraza esta posición, obviando excepciones o deficits personales.
El término sedevacantismo, puede mantenerse. Mejor si se le añade el  calificativo “legítimo. Explicando además que es el  VERDADERO CATOLICISMO,  ya que es una posición necesaria para mantenerse católico, y preservar la pureza de la Fe católica.
Muchas de las afirmaciones de esta entrada, pueden comprenderse mejor con la lectura de algunos posts  de este blog. O con la lectura de las entradas de algunos otros blogs (no todos) a los que puede accederse desde  los sitios de interés señalados en este blog.

12 replies »

  1. A lo largo de la historia de La Iglesia, los católicos hemos estado muchísimas veces con la sede vacante, -cada vez que muere un Papa por ejemplo-; algunos interregnos han durado muchos meses incluso dos años, sin embargo nunca se denominaban sedevacantistas.

    A mi parecer le estamos haciendo el juego al enemigo autodenominándonos así.

    Las cosas son como son y si aun con grande dolor vemos que el trono de Pedro está usurpado por un NO católico, pues no enseña doctrina católica, -obviamente tal persona no puede ser el Papa-, no por ello hemos de añadir calificativos que nos desvirtúan. Si somos católicos, somos católicos sin más, y por la gracia de Dios.

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  2. Estimada María D.:
    Ya digo en el post que algunos con razón rehuyen este calificativo. Ademas tiene inconvenientes prácticos, como el ser relegados al ostracismo y poco menos que tratados de locos. Sin embargo es la posición más “cuerda” y lógica. Además, sufrir estas cosas por Cristo, no puede causar más que gozo ( igual que los apóstoles se sintieron consolados de sufrir por el nombre de Cristo (Act. 5)
    El principal inconveniente yo lo veo en ser confundidos con algunos sedevacantistas que tienen ideas contrarias al magisterio y a la Tradición.
    Sin embargo el no llamarnos así también tiene inconvenientes. El principal es el de ser confundidos con los falsos católicos de la iglesia conciliar. También pudiera dar pie a pensar que nos embozamos o escondemos cobardemente, por táctica o por miedo a los dicterios de los conciliares.
    En mi opinión puede usarse el término, como digo, añadiendo inmediatamente lo de legítimo y algo así como “único catolicismo verdadero”. Hay que acusar a los conciliares de falsos católicos y de cismáticos y herejes.
    En la lucha por los derechos civiles de los negros en USA, los negros reivindicaron la palabra negro, enorgulleciéndose de ella. Si ocultamos el término y la realidad del sedevacantismo, es cuando yo pienso que damos una baza al enemigo conciliar.
    De todas maneras es una cuestión en la que es legítimo disentir.

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  3. Muy buena puntualización que suscribo totalmente.

    Sobre todo su insistencia en que no es una simple opinión más o menos probable entre otras perfectamente aceptables. No se basa en las sentencias más o menos acertadas de uno u otro teólogo o doctor de la Iglesia, aún uno tan acreditado como san Roberto Belarmino, por ejemplo.

    Tampoco se basa en un mandato de derecho positivo susceptible de ser abrogado o modificado por el mismo derecho, por un acto soberano de los Papas, o por las circunstancias, cualesquiera que fueran éstas.

    Menos aún tiene su fundamento en actitudes emocionales, provocadas por los infinitos y gravísimos escándalos dados por la jerarquía conciliar en estos decenios, y que nos haría separarnos de ellos, sin suficientes razones.

    La posición siguiente, a saber: “Que desde Juan XXIII en adelante, ningún ocupante aparente de la Sede Petrina ha sido legítimo, porque Nuestro Señor, para quien querer es poder, y cuya Palabra es absolutamente infalible e indefectible, nos ha prometido que jamás dejaría que uno de Sus Vicarios enseñase el error a la Iglesia, ni diese veneno a los hijos que piden pan. Por lo que si algún ocupante del Trono romano cayese en algún error en Fe o moral, sobre todo ya condenado tantas veces, es señal infalible de que el tal no es verdadero Pontífice.”

    Esto lo creeríamos sin lugar a duda ninguna, aunque no hubiese habido ninguna declaración del Magisterio para hacerlo patente y obligatorio para todos los fieles.

    Pero lo que agrava el caso, es que sí ha tenido lugar esa aclaración del Magisterio supremo, la bien conocida Bula Cum ex Apostolatus de Paulo IV, en que éste nos explica que si no se han convertido en verdaderos Papas, a pesar de haber sido elegidos según todas las reglas externas imperadas por el Derecho, es porque esos electos eran inelegibles, por derecho divino, porque habían caído en cisma, herejía o apostasía antes de su elección.

    Y precisa bien: Tal elección no da derecho a nada, es nula y jamás podrá ser sanada. Repito, no por una ley revocable, sino por una que deriva de la estructura intrínseca de la autoridad papal, que no puede reposar nunca sobre un hereje. Por lo mismo que la Gracia no puede actuar en ausencia de naturaleza susceptible de ser sanada y elevada, una Fe inexistente no puede ser robustecida por el don de la infalibilidad e indefectibilidad prometidos por Cristo a sus Vicarios.

    Y como todo católico debería saber, la herejía, es decir, el negar una verdad de Fe sabiendo que la Iglesia manda creerla y profesarla, tiene por principal efecto matar de raíz la Fe infundida en el alma del cristiano por el Bautismo, sin la que no podemos salvarnos.

    Así como una persona físicamente muerta es inelegible, lo mismo, una persona muerta en su Fe se encuentra totalmente incapacitada para recibir una carga eclesiástica cualquiera, y mucho más el Pontificado, origen de todas las demás.

    No importa si esa muerte espiritual es conocida únicamente por el interesado, permaneciendo totalmente oculta para todo el mundo. Ocurre un caso parecido al de la legendaria papisa Juana: Nadie se habría enterado de que era mujer, habría sido elegida cumpliendo todos los requisitos externos, durante años, nadie habría impugnado la elección. Según los teologastros de la FSSPX, habría que reconocerla como Papa legítimo. La moraleja del cuento está en que Nuestro Señor hace patente el defecto inhabilitante, cuando la imaginaria papisa da a luz en plena procesión hacia san Juan de Letrán.

    Nuestro Señor nos ha dado suficientes indicios de la verdadera identidad de esos falsos papas, de modo que no podamos escudarnos ni en la duda razonable, ni en la ignorancia invencible.

    Y para que no tengamos duda, nos recuerda lo indicado por el IV Mandamiento: Que así como hay deber de reconocer, reverenciar, honrar y obedecer a los Padres y demás autoridades legítimas, cuando tenemos la dicha de tenerlos, con la misma fuerza nos obliga el deber de rechazar, denunciar y combatir por todos los medios lícitos unas autoridades ilegítimas claramente identificables como tales, como es el caso que nos ocupa.

    Caso de no hacerlo así, cometen un delito de alta traición, y una desobediencia gravísima a una Ley de derecho natural evidente para todo hombre, y por tanto, de la cual no pueden alegar ignorancia.

    La misma Bula nos indica nuestro deber, el de todo católico, en la circunstancia en la que se encuentre: Hacer un acto de Fe en Dios y en su Iglesia, y sobre todo, vistos los errores cometidos por muchos combatientes anticonciliares, renovar nuestro acto de Fe sobrenatural en la infalibilidad del Papa no sólo en su Magisterio Solemne, sino también en su Magisterio Ordinario y Universal, que hace que NUNCA enseñará el error, o dará una liturgia defectiva a la Iglesia. Luego, someterse de corazón a toda autoridad legítima que Dios se digne enviar a su debido tiempo, de modo que pueda evitar cualquier espíritu de rebeldía que comprometería la justicia y legitimidad de su combate, y daría asidero al demonio para tentarlo y engañarlo.

    Una vez hecho ésto, luchar sin descanso para desenmascarar a esos impostores, de modo que un día, se den las condiciones adecuadas para una buena elección de un Papa verdadero, cosa imposible mientras el mundo, y sobre todo los católicos que aún quedan en la estructura visible de la iglesia conciliar no conozcan claramente la verdadera situación de la Iglesia de Cristo.

    Una de las estrategias de los conciliares ha consistido precisamente en favorecer la eclosión de grupos autodenominados sedevacantistas, llamados por otros conclavistas, que fueron empujados a hacer una elección precipitada, porque aún no se daba ni remotamente la condición arriba reseñada, y además, ilegítima, porque la única que puede elegir Papa es la Iglesia de Roma, que ni siquiera se enteró de la elección del que se supone su Pastor, y absolutamente imprudente, dando como resultado la elección confidencial de algunas decenas de pseudo-papas perfectamente irrelevantes y hasta risibles, si no fuera porque tienen la grandísima utilidad de amalgamarlos con los católicos serios, y desacreditar toda resistencia eficaz.

    Tanto conciliares como falsos católicos resistentes como los integrantes de la FSSPX demuestran que tienen una malísima conciencia, saben que no están haciendo lo que deben, lo mismo que ciertos medios digitales conciliares, y por ello, se niegan a cualquier discusión racional, en que saben tienen todas las de perder, y deberían reconocer lo útiles que han sido y siguen siendo para el enemigo.

    Conviene señalar que una vez aceptado sin reservas lo enseñado por la misma Verdad católica, y mandado estrictamente por el Papa para todos los tiempos, puede caber perfectamente una legítima pluralidad de opiniones a la hora de explicar los hechos históricos que nos han llevado a esta situación, sin que por ello se quiebre la unidad de la Caridad en la Verdad que cabe esperar de los discípulos de Cristo.

    Estoy pensando especialmente en la Tesis Siri, a la que me refería hace unos días.

    Puede ser (o no) que efectivamente fuera elegido el card. Siri como legítimo Papa, lo hubiese seguido siendo, haya procurado crear una jerarquía remanente para la Iglesia Romana, y que ésta siga existiendo hasta hoy, por lo que recuperaríamos un día un Papa en acto sin dudas ni rupturas.

    Puede ser, pero por la especial situación en que nos encontramos, carecemos prácticamente de toda prueba apodíctica, porque lo mismo que serviría para despejar nuestras dudas, esa prueba también serviría para señalar esa jerarquía a la eliminación física instantánea.

    No nos toca adivinar cómo resolverá el Señor esta crisis, lo mismo que san José no sabía cómo conciliar dos evidencias absolutamente indudables para él.

    Lo que nos toca ahora, es mantener nuestra Fe y Confianza en Dios, sabiendo que la emergencia de un Gran Papa, acompañado del Gran Monarca, se cumplirá con la misma seguridad con la que conocemos la prodigiosa gesta de santa Juana de Arco, que surgió precisamente cuando todo parecía perdido.

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  4. Extraordinario resumen de situacion.

    Y los Catolicos han de coincidir con lo expresado por el WebMaster…

    El ‘quid’ del asunto es: Que dada la deficiente enseñanza de los Dogmas de la Fe, dada la contaminacion intelectual de estos tiempos, y dada la anarquia que reina en el mundo, la nota de la Unidad es deficiente entre los que guardan la posicion de la Sede Vacante/Ursupada.

    Supongamos un futuro improbable:
    Aparece un sucesor del Card. Siri… investido con todo lo necesario…

    Quien le creeria?… aun entre nosotros mismos (los de la posicion de la Sede Ursupada), nos hariamos trizas entre las opiniones diversas…

    Sin ir tan lejos:
    Si la simple propuesta de “regularizar” a la FSSPX causo tantas divisiones de opiniones… la existencia de un Papa legitimo seria la cosa mas atacada del planeta…

    Aparentemente, los que guardamos la Posicion de la Sede Ursupada, debido a mil y un diferencias de formacion (o por DE-formacion!) simplemente, no tenemos los mismos criterios… No todos conocen EL DOGMA de la Iglesia (las Verdades Fundamentales)… pues hay quien solo las conoce PARCIALMENTE

    Concuerdo con Fr. Lugo en que nos toca emular a Sn Jose (tan admirable santo! (ningun otro santo tuvo lo que el tuvo!)) y confiar en Dios en que conciliara lo inconciliable (a la logica humana).

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  5. (Cosa aparte y al margen: Al menos mis retinas agradecerian una combinacion de colores que no fuese tan agresiva, ya que el contraste que dan las lineas (letras) blancas (o claras) sobre fondo obscuro, deja viendo lineas entrelazadas despues de leer con este nuevo skin del blog)

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  6. Estimado, estoy intentando aplicar su sugerencia. El tema que uso ahora, Dark Wood es el que mas me gusta porque tiene la letra muy visible. Los colores los empleo parA resaltar, pero hay que escoger colores no demasiados fuerte. Ya veremos si acierto. Gracias por sus intervenciones tan atinadas.

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  7. Los sedevacantistas han caido en una vieja herejía denominada DONATISMO. ¿Queríais ser pre-conciliares, so berzas?. Pues ya lo sois, con vuestro padre DONATO DE CARTAGO.
    Para vosotros el Espíritu Santo se fue de vacaciones y ahora la Iglesia está animada por electricidad en contra de la promesa mesiánica. Pero que burros sois…

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  8. Jolines! Pardiez!

    Que nos han comparao con un hato de asnos!

    Vale… que, vos sabeis algo que nosotros, en nuestra burrez no sepamos?

    Podeis indicarnos algun escrito, discurso, disposicion o norma dada por los post-conciliares que sea ORTODOXA en toda la linea?

    Vos hablais, y fuerte decis, PERO NADA SUSTENTAIS!… PRUEBAS ADUCID!

    Vale, recordad que una de las ultimas profecias realizadas por El Verbo Encarnado fue “cuando Yo vuelva, habra Fe sobre la tierra”?…

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  9. “Tú eres Pedro y sobre esta piedra esdificaré mi Iglesia…y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella”.
    ¿Te que da alguna duda?. Los herejes como los donatistas y sedevacantistas no prevalecerán. Hoy celebramos el 50 aniversario del Concilio Vaticano II y vvuestro ridículo ya dura 50 años…sin Papa o, mejor dicho, vosotros sois Auto papas por eso no necesitais un Papa.

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  10. Este sujeto que se firma José se respeta tan poco a sí mismo y a los lectores de este Blog como para hacer corta-pega con sus propios comentarios e irlos soltando cual deyecciones caninas por diferentes artículos de este sitio.

    Se cree que multiplicando las palabras, como los paganos cuando oran, le van a hacer más caso. Yo le invitaría a multiplicarse por cero, pero seguro que Matt Groening me pide derechos de autor, así que le sugeriré que se divida por cero, al menos en cuanto a los frutos del Espíritu Santo.

    Para información de los lectores que quizás se pregunten quién es este Donato que nuestro amigo José nos atribuye como antepasado, pueden consultar aquí http://es.wikipedia.org/wiki/Donatismo, o aquí http://mercaba.org/Rialp/D/donato_y_donatismo.htm

    Sobre todo el último párrafo, buen resumen del meollo de la cuestión.

    Se darán cuenta de que la posición de los donatistas no tiene nada que ver con la de los católicos que simplemente siguen obedeciendo lo que la misma Iglesia ha ordenado para unos tiempos como los nuestros.

    ¿Cómo no comprender a todos esos católicos que aún están presos en las redes de la iglesia conciliar, porque creen que aún es la Iglesia Católica?

    Creo que casi todos hemos estado ahí durante más o menos tiempo, hasta que la Gracia aliada a las circunstancias vitales de cada uno nos ha ido señalando el camino.

    Si conservan la Fe y el deseo de una liturgia y jerarquía apostólica legítimas, son católicos, aunque temporalmente, no puedan representar la visibilidad de la Iglesia, cosa del fuero externo y jurídico.

    Si nuestro apreciado José tiene la bondad de darse una vuelta por el blog, verá que si alguien cree de verdad, prácticamente, en las promesas de Nuestro Señor a Pedro y sus sucesores, somos nosotros.

    Tu autem, domine, miserere nobis. Deo gratias.

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