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COMENTARIOS SOBRE EL ABAD ROCKERO


 

1.Por Frisgo.
Payaso conciliar. Resume muy bien la apostasía romana. ¿Cuales deberían ser las expansiones de un abad? La oración, la meditación de las Escrituras, la atención espiritual a los suyos, quizás algo de combate con el mundo, o el retiro al huerto a trabajar la tierra, los paseos por el campo o la contemplación del firmamento. O la música Sacra. No esas cosas indignas, totalmente mundanas, terreno abonado para la desvergüenza, ya por las letras de las composiciones, ya por los movimientos y contorsiones demoniacos que suelen acompañar a esas fiestas. No imagino yo a San Benito con la cítara o el laud sobre la mesa de una posada moviéndose como endemoniado. No es ya la vergüenza para su orden, es el ejemplo para muchos benedictinos que entraron en la orden porque querían servir al Señor. Y ¿saben lo que es peor de todo? Que ese pobre diablo, ese payaso conciliar, ni siquiera sabe por qué está mal lo que hace. En el mejor de los casos, se entiende. En el peor, es perfectamente consciente del mal que hace, y por eso precisamente lo hace: porque no se puede amar a la cosa salida del concilio sin odiar a la Iglesia Apostólica, y porque la cosa postconciliar tiene por su espíritu democrático espíritu de turbamulta, y ya se sabe que las turbas se inflaman solas y unos tratan de sobrepujar en atrevimiento a los otros. De los Rolling: No puedo obtener ninguna satisfacción No puedo obtener ninguna satisfacción Porque intento, y yo intento, y yo intento, y yo intento No puedo obtener ninguna, no puedo obtener ninguna … Cuando estoy conduciendo alrededor del mundo Y estoy haciendo esto y estoy cantando aquello Y estoy tratando de hacerme alguna muchacha Quien me dice nene será mejor que vuelvas la próxima semana Porque verás estoy en una mala racha No puedo obtener ninguna, oh no no no Hey hey hey, eso es lo que digo. Sale por la boca lo que desborda del corazón. Y esta basura fue la que inspiró al “abad”, y lo que sigue inspirándolo, para edificación de la Orden y salvación de las almas. Señor, ven pronto.  

2. Por Fray Eusebio de Lugo

Ahí está el resultado último de la evolución sufrida por toda la Iglesia y por la Orden benedictina en los últimos siglos, bendecida y acelerada por el conciliábulo que todos conocemos. Los monjes benedictinos actuales parecen preferir dedicarse a cualquier cosa, antes que a cantar el Oficio divino en el coro, por ejemplo… En vez de ello, prefieren dedicarse a cantar según las melodías del propio infierno, porque como es bien sabido, el rock ha sido creado ex profeso para destruir la sana estimativa musical entre los más jóvenes y manipulables, desarmonizar todos los ritmos naturales del cuerpo y del espíritu humano, enturbiar la mente y el corazón de las personas de modo que una verdadera y perseverante actividad intelectual y espiritual les sea imposible. Contrariamente, el rock estimula los bajos instintos animales, como reconocen sus mismos compositores, que realizan muchas veces auténticos trabajos de investigación para encontrar en otras culturas largo tiempo influidas por el demonio y aún libres de la influencia del cristianismo, ritmos y melodías capaces de modificar el comportamiento humano, en el sentido de bestializarlo y reducirlo a sus pulsiones inferiores. Una vez reunidas las más eficaces, potencian sus efectos con el uso de la tecnología moderna, que produce unos sonidos y una fuerza decibélica impensables para los antiguos. Si a ésto, le unen una apariencia voluntariamente antiestética y antisocial, más el efecto del alcohol, la lujuria y las drogas, el resultado final es el de una auténtica bomba atómica para su salud física, moral, intelectual y espiritual. Los mismos creadores del rock, así como sus promotores estatales o no, no menos que sus financiadores, ya no se recatan en confesar que el artista principal al que deben esa auténtica maravilla de arte invertido no es otro que el mismo Satanás, del que muchos de ellos confiesan ser rendidos adoradores e imitadores. Como decían ISI y DISI, el rock se ha creado para la subversión de toda la sociedad, sin dejar ningún rincón por tocar… En ésto pueden medir la auténtica inversión producida en la Iglesia, y en la Orden que en buena medida ha configurado el cristianismo occidental. Así como el demonio ha creado su propia música, con el fin de destrozar la base natural sobre la que se asienta el efecto de la Gracia, también el Espíritu Santo ha creado su música propia, capaz de sanar, armonizar, y elevar no sólo el espíritu, sino toda nuestra realidad corporal hacia el Cielo, arrastrando además al resto de la naturaleza en la recta alabanza al Creador, (eso quiere decir ortodoxia), en unión de los ángeles, los santos y las almas purgantes. Esa música propia no es otro que los cantos llanos de las diversas tradiciones cristianas, por ejemplo bizantino, valaam, put’, ambrosiano, etiópico, etc…En Occidente, principalmente el canto gregoriano, y las polifonías que de él nacieron. Y así como los rockeros potencian su música con toda una escenografía no carente de simbolismo eficaz, así hizo el Espíritu Santo surgir la traducción sensible y terrena de la Liturgia del Cielo, la hizo llegar a punto de maduración, hasta recogerla, fijarla y codificarla para siempre en los libros litúrgicos en los que la Iglesia ha puesto su sello infalible. Nuestros antepasados sabían que su primer destino y privilegio era poder participar en el culto divino que en el Cielo se desarrolla perpetuamente, gloria de Dios y felicidad de los ángeles y de los santos, y que el culto de la tierra debía ser reflejo, limitado y parcial, pero muy real, de lo que en el Cielo acontecía. Sabían además que del fervor, devoción, perfección con que celebraran el culto de la tierra dependía todo el destino de nuestro mundo, tanto en lo espiritual como en lo temporal. Y no olvidaban nunca que de su oración y sacrificios dependía también el alivio y la pronta liberación de los miembros de la Iglesia Purgante. Por ello, los Apóstoles llevaron vida religiosa, por estar más libres para la oración y la predicación. Esa es la vida apostólica que luego se plasmó en lo que conocemos como la vida de los canónigos regulares, para los clérigos, y la vida monástica, para el resto de los fieles, en la medida de sus posibilidades. En Occidente, principalmente la Orden de san Benito, que tiene en su haber unos 40 Papas, 1500 santos canonizados, y llegó a tener miles de monasterios en Europa… Los benedictinos han sido durante muchos siglos los principales elaboradores de esa belleza artística en todas sus formas, que nuestros antepasados sabían ser tan imprescindible para ellos como el mismo comer físico, porque era en primer lugar el cumplimiento de su primer deber, que es dar a Dios un culto como Dios se merece, y porque esa belleza es un medio imprescindible para que la Gracia pueda actuar en las almas tanto como en las sociedades, sanándolas, iluminándolas, santificándolas, y exorcizando el poder de los demonios. Por eso dedicaban tantas horas del día y de la noche, y sus mejores esfuerzos, en cantar lo más hermosa y solemnemente posible las horas del Oficio Divino, y nunca les parecía bastante, hasta llegar a lo practicado en Cluny, o en nuestros monasterios jerónimos de España, como El Escorial, El Parral de Segovia o Guadalupe, que dedicaban un mínimo de 8 horas diarias al canto de los Divinos Oficios. Lamentablemente, llegó un día en que los cristianos, influidos por ciertos herejes, como los iconoclastas o los cátaros, empezaron a pensar que tanto tiempo y belleza empleados en el culto divino era una desviación, cuando no un estorbo para la verdadera piedad, y empezaron a pensar en unas iglesias despojadas, frías y sin gracia, habitadas por una liturgia cerebral, racionalista y horrorosamente desfigurada, porque habían dejado de creer en la influencia del Espíritu Santo en las instituciones eclesiásticas. Poco a poco, los cristianos, y sobre todo los clérigos, se fueron desinteresando del coro primero, y del altar después, reduciendo el culto divino a su mínima expresión. Pero como aún reflejaba demasiado bien el antiguo concepto de las cosas, se empezó a pensar en una reforma radical “que lo pondría en armonía con el espíritu moderno y le devolvería la sencillez de la edad de oro apostólica”, como decía el esotérico y satanista canónigo Roca, casi un siglo antes del Concilio. Los benedictinos desempeñaron un papel de primer plano en esa obra de subversión, como demuestran los nombres de Odo Casel, inversor del sentido del sacrificio eucarístico, Lambert Beaudouin, promotor del ecumenismo desviado y la liturgia bastardeada, o Dom Botte, traficador de la fórmula esencial que ha invalidado las ordenes conciliares. Los libros sobre liturgia que ellos escribieron desde finales del S. XIX , harto diferentes de los de un Dom Guéranger, que tanto influjo tuvo en la vida de una santa Teresita de Lisieux, andan todavía en todas las bibliotecas, destilando su veneno hasta en las mentes de los tradicionalistas, que están repitiendo los mismos errores que llevaron al Concilio. La naturaleza tiene horror del vacío, dicen, y además, tiende a restablecer el equilibrio: Si los benedictinos modernos no hubieran amanerado y feminizado el canto gregoriano hasta extremos propiamente ridículos, además de intentar eliminar toda otra música, en plan talibán; los hombres, mayores y jóvenes, no se habrían despegado de los oficios, que empezaron a considerar cosa de mujeres y niños, ni habrían ido rodando de abismo en abismo hasta ir a dar en el rock. Si quieren una confirmación autorizada, lean esta entrevista de Mons. Bartolucci, Maestro de capilla de la capilla Sixtina, y testigo de la ruina musical conciliar, que deshace en una frase muchos tópicos… http://unavocecba.wordpress.com/2009/08/17/entrevista-a-monsenor-domenico-bartolucci/ Comparando con las Completas que oíamos hace poco, vemos que mucho antes del Concilio, se cortó violenta y tiránicamente al pueblo de sus raíces litúrgicas, para imponerle otras formas artificiales o amaneradas, primero, y enteramente subvertidas, después, cuyo punto final es este abad general, que desde luego no recibirá ninguna represalia de Benedicto XVI, supuesto defensor de la Tradición. http://unavocecba.wordpress.com/2009/08/17/entrevista-a-monsenor-domenico-bartolucci/

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3 replies »

  1. Perdón por este comentario que no tiene que ver con el post, pero he estudiado su exclente entrada acerca de la vigencia de la “Cum ex apostolatus” del 30/4/2012. He intentado buscar el texto de la “Vacante Sede Apostolica” de San Pío X, pero no lo encuentro en la web (y no lo he visto tampoco en el blog)… ¿Existe algún link en el que pueda conseguirlo?

    Muchas gracias, desde ya.

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