ALL POSTS

¿CREEMOS EN EL MISMO DIOS?


La entrada siguiente es una colaboración que nos envía nuestro comentarista Sofronio.

No hay comentarios que hacer ante los argumentos y tetimonios dados por los últimos papas, tan contradictorios con la doctrina que siempre ha proclamado la Iglesia, incluso en declaraciones ex-cathedra, y también en  las del Magisterio ordinario de los papas no menos dichas desde la Cátedra de San Pedro y en el ejercicio de su cargo y deber de enseñanza a los católicos.

La pregunta es si la actual de la iglesia conciliar es la misma religión de antaño. Más que calificar el grado de infalibilidad de las antiguas declaraciones del magisterio, se me ocurre traer las palabras de Nuestro Señor Jesucristo: ” Nadie va al Padre sino por Mí“. Y también “Yo soy el Camino, la Verdad y la vida“. Es Camino porque es el Hijo de Dios, que enseña la Vardad y contiene en Sí y nos da la Vida eterna.  Él dijo “ Si no creéis que Yo soy moriréis en vuestros pecados”.

Me viene a la memoria las palabras de León XIII en su exorcismoDonde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la dominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey”

En el post está magníficamente explicada l impostura cometida por aquéllos que valiéndose de su cargo y de la sumisión filial de las ovejas del rebaño católico, han pretendido una más de las falsificaciones perpetradas, en orden a cambiar la religión eterna.

Parafraseo de memoria la cita bíblica siguiente:

Si alguno viene dando otra doctrina es mercenario. Las ovejas al oir su voz lo sabrán, porque ellas conocen mi voz y me siguen”

¡Sigamos a JC oyendo los silbos y la voz del Buen Pastor!

¿Creemos los monoteístas en un mismo Dios?

Por Sofronio

Muchos católicos están turbados en su fe por afirmaciones de Benedicto XVI y de su predecesor Juan Pablo II, tales como “Cristianos, judíos y musulmanes tenemos el mismo Dios” o “Cristianos, judíos y musulmanes creemos en el mismo Dios”. Sin embargo, la palabra más precisa no es ‘turbados’, sino ‘escandalizados’. Esta frase, según cita el Padre Ceriani, es lanzada a comienzos del siglo por el famoso sacerdote apóstata Jacinto Loyson (1), y es tema común hoy en día en alocuciones, discursos y diálogos en los encuentros ecuménicos.

UNOS POCOS EJEMPLOS DE ESTOS GRAVES ERRORES QUE ESCANDALIZAN A LOS VERDADEROS CATÓLICOS
“Benedicto XVI desea “paz y bien a toda la comunidad hebrea de Roma, invocando del Altísimo copiosas bendiciones para el Nuevo Año y esperando que los hebreos y los cristianos, creciendo en la estima y en la amistad recíproca, den testimonio en el mundo de los valores que brotan de la adoración del único Dios”. (Telegrama enviado por el Santo Padre el 20/09/2012 a Riccardo Di Segni, rabino jefe de la Comunidad Hebrea de Roma, con motivo de las festividades de Rosh Ha- Shanah (Año Nuevo), Yom Kippur (Día de la Expiación) y Sukkot (Fiesta de las Cabañas) que caen en estas fechas.)
“Hasta entonces [la parusía], Israel mantiene su propia misión. Está en la mano de Dios, el que en el tiempo que quiera, los salve “totalmente” cuando el número de los gentiles se haya completado. ”( Benedicto XVI en la obra “ Jesús de Nazaret II ”P. 63)
“Y si los judíos no ven las promesas que se cumplen en Él, no se trata de mala voluntad por su parte, sino realmente a causa de la oscuridad de los textos. … Hay buenas razones, entonces, para negar que el Antiguo Testamento se refiere a Cristo y para decir, ‘No, eso no es lo que dice‘. “(C. Ratzinger en Dios y el Mundo’ P. 209)
No es la primera vez ni el único Papa después del concilio que reitera estas afirmaciones del apóstata Jacinto Loyson. Veamos algunas más antes de discutir si es una verdad católica esa afirmación que repiten:
“¡Shalom!… El encuentro entre el pueblo de Dios de la Antigua Alianza, que nunca fue rechazada por Dios, y el de la Nueva, es asimismo un diálogo interior a la Iglesia misma, como si fuera entre la primera y la segunda parte de la Biblia (…) Judíos y cristianos están llamados como hijos de Abraham a ser bendición para el mundo (…) Diálogo entre las dos religiones que, con el Islam, deben dar al mundo la fe en el único e inefable Dios que nos interpela”.( Juan Pablo II a la comunidad judía en Maguncia el 11/7/80)
“La religión judía no nos es extrínseca, sino que, en cierto modo, es intrínseca a nuestra religión. Sois nuestros hermanos predilectos y, en cierto modo, se podría decir, nuestros hermanos mayores” (Juan Pablo II en su visita a la sinagoga de Roma el 13/4/86)
Como lo he dicho muchas veces en otros encuentros con musulmanes, tenemos un solo y mismo Dios y somos hermanos y hermanas en la fe de Abraham”.(Juan Pablo II en el coloquio islámico-cristiano el 9/5/85)
“Queridos amigos, nosotros compartimos con vosotros la fe en el Dios único, vivo, misericordioso y omnipotente, Creador del cielo y de la tierra. Vosotros sentís veneración hacia Jesús y honráis a la Virgen María, su Madre. Podemos progresar en un diálogo sincero para comprender mejor nuestro patrimonio religioso mutuo y vivir en la amistad, cuyo camino nos señala Dios”.( J. Pablo II: Homilía en el aeropuerto de Camerún el 11/5/85
“Cristianos y musulmanes, tenemos muchas cosas en común, como creyentes y como hombres (…) Abraham es para nosotros un modelo de fe en Dios, de sumisión a su voluntad y de confianza en su bondad. Creemos en el mismo Dios, el Dios único, el Dios viviente, el Dios que creó los mundos y lleva las criaturas a su perfección. Es hacia Dios que se dirige mi pensamiento y que se eleva mi corazón: es de Dios mismo que deseo ante todo hablarles; de El, porque es en El que creemos, vosotros musulmanes y nosotros católicos (…) La Iglesia manifiesta una atención particular por los creyentes musulmanes, dada su fe en el Dios único, su sentido de la oración y su estima por la vida moral”. (Encuentro de Juan Pablo II con jóvenes musulmanes en el estadio de Casablanca el 11/8/85)
“A quienes comparten con nosotros la herencia de Abraham, nuestro padre en la fe, y la tradición del Antiguo Testamento, es decir, los judíos; y a quienes, como nosotros, creen en Dios justo y misericordioso, es decir, los musulmanes, dirijo igualmente este llamada, que hago extensivo, también, a todos los seguidores de la grandes religiones del mundo” (Encíclica Sollicitudo Rei Socialis de Juan Pablo II)
Por el momento sean suficientes estos ejemplos, escogidos entre cientos, de los dichos de estos papas, y vayámonos a analizar si lo que enseñan en estos textos, es la doctrina católica o no lo es.
A tal fin, vamos a proceder de la siguiente forma: A) Lo que Cristo dice en los Evangelios y en el resto del Nuevo Testamento, sin tratar de ser exhaustivos; B) Como las Sagradas Escrituras son una de las fuentes de la Revelación que, junto con la otra, la Tradición, sólo deben de ser interpretadas por el Magisterio de la Iglesia, analizaremos, pues, dicho Magisterio infalible C) Luego expondremos la doctrina de la Iglesia, y D) Finalmente responderemos a supuestas objeciones
A.- LO QUE DICEN LAS SAGRADAS ESCRITURAS
1).-SOBRE EL PADRE DE LOS JUDÍOS QUE RECHAZAN A CRISTO.
Hemos visto como ambos papas dicen que Abraham es el padre común de judíos y cristianos, y por supuesto de musulmanes. Sin embargo, Cristo dice a los judíos que no lo aceptan:
«Si fuerais hijos de Abraham obraríais como él.; pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso. Pero ustedes obran como su padre». Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios ».[lo mismo que dice Benedicto XVI] «Jesús prosiguió: «Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de Él. No he venido por mí mismo, sino que Él me envió…vosotros (los judíos que no aceptan a Cristo) tenéis por padre al demonio y queréis cumplir los deseos de vuestro padre [matar al Hijo de Dios]. Desde el comienzo él fue homicida y no tiene nada que ver con la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, habla conforme a lo que es, porque es mentiroso y padre de la mentira”. (S. Juan 8 39, ss).
“¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Mesías? Este es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo”. (1 Juan 2:22)
“..los judíos, los cuales no contentos con matar al Señor Jesús y a los profetas, también a nosotros nos persiguieron: que no agradan a Dios y son contrarios a todos los hombres … obstinados siempre en colmar la medida de sus pecados pero está para descargar sobre ellos la ira hasta el colmo”. (I Tesalonicenses 2:14-16)
“vosotros no me conocéis ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre” (S. Juan 8, 19).
Ergo; no tienen por padre a Abraham, sino al demonio
2).-SOBRE EL DESTINO DE LOS QUE NO CREEN EN CRISTO.
Igualmente en la Sagrada Escritura, Cristo les dice a los judíos que no creen en Él, que no pueden entrar donde Él va (al Padre), porque morirán en su pecado.
“Jesús les dijo también: ‘Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir’ Por eso les he dicho: ‘Ustedes morirán en sus pecados’. Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados”. (S. Juan 8, 21)
Y bien sabemos por el dogma católico que quien muere en pecado mortal no puede salvarse. Y no se conoce mayor pecado que aquel llamado contra el Espíritu; porque eligen como padre al demonio, según el mismo Jesús,  en vez de al Padre de Nuestro señor Jesucristo, tras habérseles predicado el Evangelio.
3).- LOS DOS PUEBLOS DE ISRAEL.
Es evidente que San Pablo distingue dos tipos de descendientes de los hijos de Israel: unos según la carne y otros según la fe en la promesa.
Pues no todos los descendientes de Israel son Israel. Ni por ser descendientes de Abrahán, son todos hijos. “Sino que por Isaac llevará tu nombre una descendencia”; es decir: no son hijos de Dios los hijos según la carne, sino que los hijos de la promesa se cuentan como hijos de la Descendencia: Cristo. (Rom. 9, 6-8)
“Y vosotros, hermanos, a la manera de Isaac, sois hijos de la promesa. Pero, así como entonces el nacido según la naturaleza perseguía al nacido según el Espíritu, así también ahora. Pero ¿qué dice la Escritura? Despide a la esclava y a su hijo, que no heredará el hijo de la esclava junto con el hijo de la libre. Así que, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la libre”.(Gál 4:28-31)
”Entonces Pedro, tomando la palabra dijo al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto…como si por nuestro poder o piedad hubiéramos hecho que éste pudiese andar? … Pero vosotros negasteis al Santo y al Justo y demandasteis que se os hiciese gracia de un hombre de un hombre homicida mientras que al autor de la vida le disteis la muerte a quien Dios resucitó de entre los muertos; de lo cual nosotros somos testigos … Mas Dios, lo que por boca de los profetas había anunciado de antemano que su Ungido había de padecer, lo cumplió de esta manera. Arrepentíos pues y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados“. (Hechos 3:12-19)
Por lo tanto, si la promesa es Cristo como el mismo S. Pablo nos dice en Gálatas, sólo son hijos de Abrahán según la fe, aquellos judíos que, como el anciano Simeón, los Apóstoles etc. reconocen en Jesús al Salvador; todos aquellos que se convirtieron entonces y después de la Ascensión hasta el presente. Lo que no obsta, para que un resto de los que lo sean según la carne, a los cuales se ha endurecido el Corazón para que entraran los gentiles elegidos, no reconozcan, al final, a Jesucristo por la misericordia divina.
B.- EL MAGISTERIO INFALIBLE DE LA IGLESIA
1.-PREÁMBULO.
Se debe tener en cuenta que la doctrina de la Iglesia es inmutable.
“Lo que, sincero y claro, manó de la fuente purísima de las Escrituras, no podrá revolverse por argumento alguno de astucia nebulosa. Porque persiste en sus sucesores esta y la misma norma de la doctrina apostólica, la del Apóstol a quien el Señor encomendó el cuidado de todo su rebaño [Ioh. 21, 15 ss], a quien le prometió que no le faltaría Él en modo alguno hasta el fin del mundo [Mt. 28, 20] y que contra él no prevalecerían las puertas del infierno, y a quien le atestiguó que cuanto por sentencia suya fuera atado en la tierra, no puede ser desatado ni en los cielos [Mt. 16, 18 ss]. (6)… Cualquiera que, como dice el Apóstol, intente sembrar otra cosa fuera de lo que hemos recibido, sea anatema [Gal. 1, 8 s]. No se abra entrada alguna por donde se introduzcan furtivamente en vuestros oídos perniciosas ideas, no se conceda esperanza alguna de volver a tratar nada de las antiguas constituciones; porque —y es cosa que hay que repetir muchas veces—, lo que por las manos apostólicas, con asentimiento de la Iglesia universal, mereció ser cortado a filo de la hoz evangélica no puede cobrar vigor para renacer, ni puede volver a ser sarmiento feraz de la viña del Señor lo que consta haber sido destinado al fuego eterno. Así, en fin, las maquinaciones de las herejías todas, derrocadas por los decretos de la Iglesia, nunca puede permitirse que renueven los combates de una impugnación ya liquidada” (De la Carta Cuperem quidem, del Papa San Sulplicio a Basilisco August., de 9 de enero de 476. DZ 160)
2.- SOBRE LA VIGENCIA DE LA ANTIGUA LEY
El Magisterio de la Iglesia ha definido, y por tanto nadie lo puede cambiar ni discutir, que la Ley de Moisés cesó definitivamente.
“[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos, como quiera que fueron instituidas en gracia de significar algo por venir, aunque en aquella edad eran convenientes para el culto divino, cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo, quien por ellas fue significado, v empezaron los sacramentos del Nuevo Testamento” (Decreto para los jacobitas -Concilio de Florencia –XII ecuménico-De la Bula Cantate Domino, de 4 de febrero de 1441, (fecha florentina) ó 1442 (actual), del Papa Eugenio IV DZ 1348).
“Y en primer lugar, por la muerte de nuestro Redentor el Nuevo Testamento tomó el lugar de la antigua ley que había sido abolida …por su muerte Jesús dejó sin efecto la Ley con sus decretos [Ef. 02:15] … se establece el Nuevo Testamento en su sangre derramada por toda la raza humana.” A tal punto, por consiguiente, “dice San León Magno al hablar de la cruz de nuestro Señor, se llevó a cabo la transferencia de la Ley al Evangelio, desde la sinagoga a la Iglesia, de muchos sacrificios a una sola víctima, que, cuando nuestro Señor había expirado, se desgarró violentamente de arriba abajo el velo místico que cubría la parte más interna del templo y su secreto sagrado. En la cruz, murió la antigua ley murió, para inmediatamente ser enterrada y ser portadora de muerte … “ (Papa Pío XII, Mystici Corporis Christi # ‘s 29-30, 29 de junio de 1943)
Luego, las promesas de la Antigua Alianza se cumplieron en Cristo, por lo que cesó el antiguo pacto.
3.-SOBRE EL PECADO DE QUIENES OBSERVAN LA ANTIGUA LEY.
“Y que mortalmente peca quienquiera ponga en las observancias legales [mosaicas] su esperanza después de la pasión, y se someta a ellas, como necesarias a la salvación, como si la fe de Cristo no pudiera salvarnos sin ellas”. (DZ 1348)
4.-SOBRE LA SALVACIÓN DE LOS QUE OBSERVAN LA LEY ANTIGUA Y DE LA NECESIDAD DE CONVERTIRSE A CRISTO.
“Denuncia consiguientemente como ajenos a la fe de Cristo a todos los que, después de aquel tiempo, observan la circuncisión y el sábado y guardan las demás prescripciones legales y que en modo alguno pueden ser partícipes de la salvación eterna, a no ser que un día se arrepientan de esos errores”. (Dz 1348)
5.-SOBRE LA NECESIDAD DE FORMAR PARTE DE LA IGLESIA CATÓLICA PARA SALVARSE.
Como se verá nadie, incluso si derramare su sangre por Cristo sin confesar la fe católica, puede salvarse, si no está dentro de la Iglesia Católica.
“ Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse participe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles [Mt. 25, 41], a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia, que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica”. (Dz 1351)
6.-SOBRE LA NECESIDAD DE LA FE CATÓLICA PARA SALVARSE
“Quien quiere salvarse necesita sobre todo mantener la fe católica, a menos que uno la guarde íntegra e inviolable sin duda perecerá por toda la eternidad . -Pero la fe católica es esta: que adoremos a un solo Dios en la Trinidad , y a la Trinidad en la unidad … Por lo tanto el que quiera salvarse, piense así acerca de la Trinidad. Pero es necesario para la salvación eterna que fielmente crea también en la Encarnación de nuestro Señor Jesucristo … el Hijo de Dios que es Dios y hombre … Esta es la fe católica, si alguien no la cree, fiel y firmemente, no puede salvarse.“ (Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia , Ses. 8, 22 de noviembre 1439, ex cathedra)
C.- EL DIOS QUE CONFIESAN LOS CATÓLICOS y EL DE LAS FALSAS RELIGIONES
1.-PREÁMBULO
Es cierto que existe un único verdadero Dios. El único Dios verdadero lo es de los astros, de los animales, de las plantas, de las estrellas.., de todos los hombres de cualquier condición, raza, sexo, creencia; de todo lo visible e invisible. En este sentido podemos decir que el único Dios verdadero lo es de todos.
Pero sólo existe una única Revelación de ese Dios verdadero; es decir, que Él por su misericordia ha querido revelarnos su rostro. Si Él no se hubiese revelado, el hombre, sin distinción de condición, caería en el error inevitablemente. Para evitar el yerro sólo pueden los hombres acoger la Revelación.
Por lo tanto, la cuestión es si lo que afirman del Dios único católicos, judíos, musulmanes coincide con la Revelación, es decir, lo que Él nos ha dicho sobre sí mismo. Pues sólo se puede decir que creemos en el mismo Dios cuando se creemos en su única Revelación.
Con esta sencilla exposición es más que suficiente para asegurar que los católicos, judíos y musulmanes no creemos en el mismo Dios. La razón es la siguiente: Porque ni judíos ni musulmanes creen en la divina Revelación y por lo tanto, no creen en las mismas cosas que los católicos.
Abundemos un poco más, citando el sentido común del Padre Ceriani: “Existe una diferencia abismal entre la realidad divina, alcanzada en sí misma en su verdadera esencia, tal como la luz de la fe nos la revela, y las representaciones humanas de Dios que proponen las falsas religiones. Si negamos esta diferencia, si solamente atenuamos esta diferencia, entonces reducimos a una trivialidad la necesidad de una Revelación divina.”. Y peor aún, estaríamos diciendo [con los judíos] que si la justicia viene por medio de la ley, entonces Cristo murió en vano [Gal 2,21].
2.- ‘MOLATRISMO’ DE JUDÍOS Y MUSULMANES Y MONETISMO CATÓLICO
La representación puramente humana de Dios de judíos y musulmanes, exenta de la fe en la Revelación, no es monoteísta sino ‘monólatra’, es decir, que adoran no a Dios, sino a un único ídolo supremo como bien dice Mons. De Castro Mayer:
“Sólo es monoteísta quien adora a la Santísima Trinidad, porque la Unidad de Dios es inseparable de la Trinidad de Personas. Es falso decir que los musulmanes son monoteístas. No lo son porque no adoran al Unico Dios verdadero, que es Trino. Ellos son monólatras, o sea, que adoran un solo ídolo supremo. Dígase lo mismo de los judíos, que rechazaron la Revelación de la Santísima Trinidad. Ellos también dejaron la adoración del verdadero Dios Trino, para inclinarse ante un ser inexistente, un ídolo. Sólo hay una religión monoteísta: es la Católica, que adora a la Santísima Trinidad”.
3.- EL FALSO PLANTEAMIENTO ECUMÉNICO
Puesto que judíos y musulmanes confiesan una sola naturaleza y única persona en su supremo ídolo, los pastores nos están induciendo a la falsa creencia que su ídolo es el mismo que el Dios revelado, ya que Éste tiene una sola naturaleza. Pero el monoteísmo católico confiesa a Dios tal cual es: Uno en naturaleza y trino en personas. Por lo tanto no podemos decir que judíos, musulmanes, y cristianos confiesen al mismo Dios.
“Si decimos que la Unidad de naturaleza ofrece una noción común inicial sobre la cual los adeptos de las tres religiones podrían unirse, mientras que la Trinidad de Personas se presenta como una fase ulterior, la Revelación hecha por el Verbo de Dios se agregaría como un piso a esa planta baja indispensable: la Trinidad no influiría verdaderamente en la Unidad” (P. Ceriani)
Sin embargo, la Santísima Trinidad es un concepto ontológicamente primordial y no una noción que se agrega a la substancia divina. No es un agregado secundario o facultativo. “La Trinidad de Personas es la esencia divina; lejos de ser una noción accidental, la Trinidad es la manera única, inimitable que tiene Dios de ser Uno”. Es indispensable rechazar una teología a dos niveles: una planta baja universal y evidente, y un primer piso facultativo y agregado, que sería el verdadero obstáculo para la unidad, sigue diciendo el P. Ceriani.
El monoteísmo cristiano difiere totalmente del ‘monolatrismo’ judío o musulmán y ambas creencias son irreconciliables; tanto, que sólo en el monoteísmo cristiano se puede encontrar la salvación eterna; mientras que en el Islam y en el ‘monolatrismo‘ del judaísmo se muere en los propios pecados: ”Jesús les dijo también: ‘Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir’ Por eso les he dicho: ‘Ustedes morirán en sus pecados’. Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados” (S. Juan 8, 21)
“El dios natural, supuesto común a las tres religiones monoteístas, es un ente de razón, una concepción puramente humana sin fundamento en la realidad, un dios que no existe más que en el espíritu de ciertos hombres”, según la doctrina de la Iglesia católica.
D.- OBJECIONES
1ª.- Pero la Iglesia sostiene que se puede conocer a Dios por medio de las criaturas.
Contra esta objeción decimos que la Iglesia sostiene que el conocimiento natural de Dios no es aún la fe y que la fe es necesaria para la justificación.
Que ese conocimiento natural racional de Dios todavía no es la fe, porque para creer en Dios se necesita su gracia, es lo definido también en el Concilio Vaticano I con estas palabras:
“Si alguno dijere que la fe divina no se distingue de la ciencia natural sobre Dios y las cosas morales y que por tanto, no se requiere para la fe divina que la verdad revelada sea creída por la autoridad de Dios que revela, sea anatema” (DS 3032).
2ª.- Pero lo que judíos Y mahometanos pueden conocer de Dios por la razón es suficiente para salvarse.
Contra esta objeción decimos que es absolutamente insuficiente para salvarse el conocimiento por la razón de Dios porque no es fe divina.
“Si alguno dijere que la fe divina no se distingue de la ciencia natural sobre Dios y las cosas morales y que por tanto, no se requiere para la fe divina que la verdad revelada sea creída por la autoridad de Dios que revela, sea anatema” (DS 3032).
El concurso divino para que un hombre con su razón natural llegue al conocimiento de Dios con certeza, incluso demostrándolo, es un don de Dios natural, no es la gracia, es del orden natural. Hay que evitar llamar gracia a esto para no incurrir en naturalismo materialmente. Si se rechaza la gracia de la fe, se pierde la fe, aunque se hubiera llegado a conocer la existencia de Dios por la sola luz de la razón a partir de las criaturas.
” La causa instrumental de la justificación es el sacramento del bautismo, que es el sacramento de la fe” sin la cual jamás a nadie se le concedió la justificación [El Concilio Tridentino s.6. c.6 (D 799)]
La fe es el principio de la humana salvación, el fundamento y raíz de toda justificación, sin ella es imposible agradar a Dios [Conc. Tridentino s.6 c.8 (D 801)]
Las verdades religiosas naturales, si son aceptadas por el testimonio de la razón, no son objeto de fe, sino de simple conocimiento racional. Por lo tanto, la diferencia entre aquél que acepta la Revelación y aquél que sólo acepta lo que su razón le demuestra, no solamente es una diferencia de perfección en el conocimiento de Dios (conozco más o conozco menos sobre Dios), sino una diferencia de fe: para uno son objeto de simple creencia humana, para otro es objeto de fe sobrenatural, sin la cual nadie se puede salvar (Ceriani)
3º Pero los cristianos tenemos la fe de los Patriarcas y Profetas del Antiguo Testamento, al igual que los judíos de hoy en día.
Contra esta objeción decimos:
1ª.- Los Patriarcas y Profetas creyeron en el verdadero Dios que comenzó a revelarse en el Antiguo Testamento y llegó a su plenitud en el Nuevo Testamento. Con esa fe sobrenatural acogieron en el tiempo de la promesa el mismo objeto material de la fe que nosotros los católicos; pero cuando la Promesa se cumplió, nosotros abrazamos explícitamente lo que ellos hicieron implícitamente. Por otra parte, sabían que la Revelación divina aún no estaba terminada y esperaban a Aquél que iba a Revelar la Santísima Trinidad:
“Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande. (Deu 18:18)
Él hablará las palabras de Dios, quien pedirá cuentas al que no lo escuche
“Y sucederá que a cualquiera que no oiga mis palabras que él ha de hablar en mi nombre, yo mismo le pediré cuenta. (Deu 18:19).
Y advierte contra los falsos profetas
“Pero el profeta que hable con presunción en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta morirá.” (Deu 18:20).
Hay que distinguir entre la ignorancia de aquello que Dios aún no ha revelado y el rechazo a lo que Dios ya ha revelado en un momento determinado y definitivamente en Cristo; los que sostienen, contra la Revelación divina, que Dios es una sola persona como una sola es su naturaleza, injurian al verdadero Dios.
Los cristianos no tenemos el mismo Dios que los judíos incrédulos porque el desarrollo de la fe depende del desarrollo de la Revelación divina; Revelación que se cumplió plenamente en Cristo
Ignorar aquello que todavía Dios no ha revelado es una cosa, y otra muy distinta es rechazar como una injuria y una herejía aquello que Dios revela, sosteniendo, contra la Revelación divina, que Dios es una sola persona como es uno en naturaleza, dice acertadamente el P. Ceriani con toda la Tradición de la Iglesia.
Por eso Jesús dijo de sus adversarios: “Si Yo no hubiese venido, y no les hubiese hablado, no tendrían pecado; pero ahora su pecado no tiene excusa” (Jn. 15:22).
Rechazando la fe en Aquél que es el “autor y el consumador de la fe”, los judíos han rechazado el evangelio de Dios, que Él les había prometido por sus profetas”.
Rechazando la realización, los judíos conservan en vano las promesas y las figuras contenidas en la Revelación preparatoria al Mesías. Es una ingenuidad pensar que los judíos leen y comprenden el Antiguo Testamento como nosotros lo leemos y comprendemos. San Pablo dice claramente que un velo permanece delante de sus ojos cuando ellos leen las Escrituras; velo que será levantado cuando sus corazones se vuelvan hacia el Señor (II Co. 3:16).
Por eso Jesús les dijo: “Si creyeseis en Moisés, también me creerías a Mí, pues de Mí escribió él”, demostrándoles el verdadero motivo de su resistencia: la ausencia de esa fe en Dios”.
LA PERPLEJIDAD DE LOS CATÓLICOS
Si Benedicto XVI y Juan Pablo II afirman que judíos, musulmanes y cristianos adoramos a un mismo Dios, se nos presenta el siguiente dilema: o bien el Protomartir San Esteban, Santiago, los encarcelamientos de Pedro y Juan por los jefes judíos, incluido el sumo sacerdote Ananías y tantos mártires a manos de los judíos, fueron inútiles, al igual que las decenas de miles de mártires a manos de los musulmanes o bien Benedicto XVI y Juan Pablo II yerran gravísimamente en el dogma fundamental de la fe.
Luego, si Cristo mismo refuta a Benedicto XVI y a Juan Pablo II, cuando dice que el dios que adoran los judíos que no aceptan al Verbo Encarnado, es el demonio y, también dice claramente que Dios no es el padre de los judíos que no aceptan a Cristo, debemos obedecer a Dios antes que a los hombres que abanderan el falso ecumenismo.
Podrán argüir muchos sedicentes católicos que rechazan la doctrina perenne de la Iglesia, que en virtud de que fueron depositarios de la Antigua Alianza tendrán estos rabinos de hoy el ‘privilegio’ sobre los demás, al menos, de ser llamados ‘Hermanos Mayores’, tal como les denomina Ratzinger e hizo Karol J. Wojtyła siguiendo a la escandalosa doctrina de Nostra Aetate del Concilio V. II; pero es imposible que quien tiene por padre al demonio, tenga parentesco alguno con quien en su alma inhabita la Santísima Trinidad; ergo, ni hermanos mayores, ni menores, ni primos, ni parentela alguna…, sino pecadores que necesitan la predicación del Evangelio para que puedan incorporarse a la única Iglesia de Cristo, la Católica.
En cuanto a la salvación de los judíos, tenemos otro dilema ¿o creemos el discurso ecuménico del ‘concilio’ vaticano II divulgado por Montini, Wojtyła y Ratzinger, según el cual se salvan si son buenos judíos o creemos a Cristo? Porque es Cristo mismo quien dice a los judíos que si no creen que Jesús es ‘Yo soy’ (Dios) morirán en su pecado, según hemos citado más arriba. Y bien sabemos que quien muere en pecado mortal no puede salvarse. Y no se conoce mayor pecado que aquel llamado contra el Espíritu; porque eligen como padre al demonio, según el mismo Jesús, en vez de al Padre de Nuestro señor Jesucristo que ha completado la Revelación.
Ahora bien, como los martirios de San Esteban, Santiago y muchos mártires desconocidos a manos de los judíos en los primero siglos no fueron inútiles porque emularon el Martirio que los deicidas judíos cometieron con Nuestro Señor Jesucristo, no cabe decir más ,que Benedicto XVI yerra en el dogma fundamental o predicando un dogma nuevo.
Cabe, pues, preguntarse si un papa puede predicar una doctrina distinta a la Revelada; contra esta posibilidad se levanta el Apóstol de los Gentiles anatematizando a quien osare hacer prostituir los dogmas o inventar los suyos propios:
“Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema” (Gal 1,8)
El evangelio predicado por Pablo, un apóstol inspirado por Dios, era y es completo y perfecto, absoluto y final. “Más si aun nosotros…” Algunos pastores cambian. Muchos lo han hecho. Comienzan bien y después predican el error. Dios no hace acepción de personas: si Pablo mismo en algún momento hubiera cambiado el Evangelio que había predicado a los gálatas, él habría merecido la condenación.
Pablo usa la palabra anatema también en 1 Cor. 16:22, “El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema” Y preguntó yo ¿Cómo pueden amarle sino creen en Él? ¿ Cómo pueden creer en Él si no le conocen? ¿Cómo podrán conocerle si el mismo papa, dice que no es necesario predicarles porque ‘su misión conferida en la Antigua Alianza no ha cesado’?
¿Por qué S. Pablo denunció tan severamente a los judaizantes? Porque si se cambia el Evangelio, la eficacia de la Sangre de Cristo queda anulada y toda esperanza de salvación se pierde. Todos los que fueron bautizados en Cristo (Gal 3:27) iban a perder su salvación si aceptaban el “evangelio diferente” de los judaizantes. Cuestión de gravísima y capital importancia entonces y de nuevo hoy en día tristemente ante el ‘magisterio’ de los papas conciliares. Entonces ¿No está constituida la Iglesia por Cristo para salvar almas, sin cuyo objeto no se justifica?
Por otra parte, también la Iglesia confirmó siempre lo que San Pablo nos dice:
Porque el Espíritu Santo no fue prometido a los sucesores de Pedro para que den a conocer como revelada una nueva doctrina, sino que con su asistencia, guarden santamente y expongan fielmente la Revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el “Depósito de la Fe. (Constitución Dogmática Pastor Aeternus -Dz2001 N º 3070-).
Pero el Evangelio de estos papas es distinto al predicado, porque dan a conocer una doctrina nueva que no contiene la Revelación transmitida por los Apóstoles.
Finalmente, decir a todos los que desean caminar tras la Verdad, que deberán tener en cuenta que lo que se pretende expandir es la negación de la divinidad de Cristo o rebajarla para crear una nueva religión; ante esto debemos reaccionar con el espíritu de San Pablo “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación? ¿La angustia? ¿la persecución? ¿el hambre? ¿la desnudez? ¿los peligros? ¿la espada?”. (Romanos 8, 35)
Esta crisis es muy distinta de otras, incluso graves, habidas en la Iglesia; y si no se entiende que estamos en los últimos tiempos, nada se podrá comprender; la tribulación será como nunca fue, y no sólo física sino también moral, hasta el punto de que ” si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados”(Mt, 24, 22).
Estemos vigilantes con las lámparas encendidas, refugiados en las llagas de Cristo, haciendo oídos sordos de estos cantos de sirena que vienen de Roma, que quieren prostituir la fe católica. Todo esto está anunciado, no sólo por las profecías de la Virgen María, sino por el mismo Cristo; se trata de la gran apostasía de la que habla San Pablo y de la que Nuestro Señor nos advirtió para no cogernos desprevenidos: “Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?2 (Lc 1.8)
Ven Señor Jesús, Ven pronto.
• El padre Jacinto Loyson ejercía su ministerio en la Catedral de Nuestra Señora de París; pero lo abandonó, se casó y fundo una iglesia cismática llamada la iglesia galicana católica; en 1882 publica un opúsculo que fue condenado por la Iglesia, en el cual considera a la virtud del celibato como una aberración fisiológica responsable de la miseria afectiva y sexual del clero (Historia social y literatura: Familia y clero en España(siglos XVIII y XIX …Escrito por Fernández Díaz Fernández; Ed. Milenio V. III)
Sofronio

6 replies »

  1. La ceguera de la secta postconciliar tiene también raíces filosóficas, que no son otras sino las del idealismo. De ahí puede seguirse el hilo que desemboca en nuestra época desgraciada. Para Ratzinger, sus predecesores y sus satélites, la religión carece de fundamento objetivo, y no tiene otra substancia que el estado psicológico particular en que se encuentran los fieles. Por consiguiente, siendo los estados psíquicos incomunicables, no pueden en absoluto decidir qué religión es verdadera y qué religión es falsa. Ante la duda, las promueven todas. Leen los textos y no los entienden. SI son oscuros, desprecian la exégesis de los antiguos doctores. Si son claros (“Yo soy el camino, la Verdad y la Vida”) quedan deslumbrados y paralizados, y tienden a oscurecerlos hasta que o bien no signifiquen lo que quieren significar, o bien signifiquen lo contrario. Por ejemplo, cuando Cristo manda “Ite et docete omnes gentes, baptizantes eos in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti”, ellos analizan y vuelven a analizar, leen y vuelven a releer, y por fin comprenden que lo que Cristo quiere decir es que ellos NO DEBEN bautizar ni enseñar. Cristo enseña que Él es el camino y que no hay otro, y ellos, analizando una y otra vez alcanzan por fin la comprensión profunda de las palabras de Cristo, y entienden que lo que quiso decir es que hay múltiples caminos. Perdieron la Fe, y con la Fe perdieron la inteligencia. Rechazaron al Espíritu Santo, y buscan el brazo de la ONU. Perdieron la devoción, y ahora organizan fiestas multitudinarias, al estilo de los poderes mundanos. Dieron la espalda a la belleza, y ya no tienen forma de elevarse hasta Dios desde los sentidos, que son el origen de todo conocimiento. Ahora Ratzinger se sienta en ese lugar espantoso que es el aula Paulo VI, del que cualquier alma medianamente sensible saldría espantada, y elucubra cómo evangelizar de nuevo al mundo, sea lo que sea lo que quiera entender por eso dado que fueron él y los suyos los que amputaron el brazo apostólico de la Iglesia. Más que en Dios confiaron en sus altísimas teologías, y ahora parecen indigentes del catecismo de Gaspar Astete. Hasta cierto punto se han dado cuenta, sí, pero con la soberbia característica no hacen propósito de enmienda, sino que mediante decretos quieren nombrarse Santos a ellos mismos, creyendo que quizás así tengan sitio junto a San Agustín, San Gregorio, Santo Tomás y todo el ejército de los Santos y los Mártires.

    Me gusta

  2. Muy buen artículo, que demuestra sin género de dudas lo lejos que se han ido los conciliares, al tiempo que pretenden establecer una ilusoria y engañosa hermenéutica de la continuidad.

    Hay algo que no menciona el artículo acerca de los judíos: Parecería que éstos no han cambiado ni evolucionado desde las primeras décadas del S. I, cuando lo cierto es que se han convertido en prisioneros de un enorme laberinto de enseñanzas rabínicas propiamente satánicas conocidas bajo el nombre de Talmud, Zohar, kábala, etc…

    Que siguen siendo deicidas hasta el día de hoy, lo evidencian desde sus crímenes rituales, perfectamente reglamentados por sus rabinos en los libros susodichos, por las maldiciones que dirigen varias veces al día no sólo a nosotros, sino directamente a Cristo y a Su Santísima Madre, por costumbres como la de escupir a un crucifijo en los entierros judíos, por las persecuciones abiertas o secretas con que desde los tiempos apostólicos han perseguido a la Iglesia, por la saña verdaderamente satánica con la que atacan nuestras iglesias, nuestras imágenes, nuestros sacerdotes, o nuestros reyes y emperadores, como en el caso del emperador Nicolás II y su familia, asesinados por los dirigentes comunistas, casi todos judíos.

    Recordemos que de los judíos ha de nacer el Anticristo.

    Muy bueno lo del monolatrismo, que no monoteísmo, así como el recordar que la adoración de un Dios uno puramente filosófico, fruto de la opinión de sus adoradores, mientras se rechaza creer al Dios verdadero de la Revelación, no servirá absolutamente para nada a la hora de salvarse.

    Muchos de nuestros contemporáneos creen no por obediencia a Dios que ni se engaña ni nos engaña, y a la Iglesia como la boca de ese mismo Dios, sino por su propia opinión, aunque digan creer todas las verdades de la Fe, a esa creencia humana le falta el cimiento unificador de la obediencia de la Fe, por lo que la torre que construyen no tiene cimientos, y se cae a la menor sacudida. Así se explica que muchos, incluso antes del Concilio, parecieran haber perdido tan fácilmente la Fe. Muy posiblemente, muchos de ellos, o no la habían tenido nunca, o habían perdido su raíz y principio fundamental mucho antes de manifestar públicamente su apartamiento de ella.
    Es muy probablemente lo que ha ocurrido también con muchos doctísimos eclesiásticos, que fueron poco a poco enfermando su Fe, hasta que ésta se les murió, sin que casi ni se dieran cuenta.

    Pero ese peligro también acecha a muchos de los tradicionalistas católicos, que a fuerza de sospechar de aquellos que reconocen como Papas, y refugiarse en el canon de Lérins desvinculado de su fuente, que es la autoridad infalible de la Iglesia, que mana toda ella de Pedro y sus sucesores, pueden caer en la tentación de convertir la Fe sobrenatural en fe puramente humana y racional, absolutamente insuficiente para la salvación.

    Por último, me gustaría recordar que NO existen los fementidos grados de infalibilidad. Y ello por una razón bien sencilla:

    La Divina Sabiduría ha confiado a Pedro dos llaves:
    La primera es la llave del Sacerdocio, entre cuyos poderes está el de la Profecía, es decir, el de enseñar infaliblemente la verdad. En el ejercicio de este poder, no hay grados, siempre se ejerce al máximo de sus potencialidades, no habiendo en la verdad ni más ni menos. La verdad es eterna, inmutable e incorruptible. O se tiene, o no se tiene, y el más mínimo error basta para que no se tenga. Es tan inmaculada como la Purísima Concepción de Nuestra Señora.
    Así como era posible y decente que Nuestra Señora no tuviera mancha alguna, lo es que la Verdad que sale de la silla de Pedro tampoco la tenga.
    Con que sólo una vez hubiese enseñado el error la Sede Apostólica, habría dejado de poder pretender obligar a los fieles a prestar esa obediencia absoluta e incondicionada a su Magisterio.

    La segunda llave es la del Imperium, o potestad de jurisdicción. En ésta sí hay grados, a través de los cuales se manifiesta la voluntad de obligar con mayor o menor rigor a los fieles a creer y profesar una determinada verdad acerca de la Fe o la moral.

    Vemos cómo muchos atribuyen a la primera llave lo que es privativo de la segunda, (los grados), causando con ello una lamentable confusión, que amenaza con disminuir en los fieles el espíritu de obediencia sobrenatural que debe caracterizar todo católico.

    Ya que estamos con la Inmaculada Concepción, la sentencia de Sixto IV en el S. XV era tan infalible (sin grados), como la definición de Pío IX en 1854, pero el grado en que la Iglesia pretendía obligar a los fieles a creer y profesar esa verdad se había incrementado notablemente.

    Me gusta

  3. Creo iimportante tratar, por el compentente autor de este blog, la falsas videntes que pululan por millares y por doquier.

    Viene esto al hilo, no del presente artículo, sino del desquiciado comentario del último Eleyson de Mons. Willamson, al cual he comentado lo siguiente en el blog amigo:

    Definitivamente este obispo ha perdido el juicio o su senectud ha perdido neuronas , al recomendar a los católicos la obra de Valtorta que contiene serias herejías.

    Para quien no la haya leído, o habiéndola leído no ha ejercido el juicio de la Iglesia – más vale que sea por inadvertencia- vea aquí un resumen de dichas herejías: http://lapuertaangosta.blogspot.com.ar/search?q=valtorta

    Esta obra [ la de Vlatorta] está absolutamente fuera del verdadero catolicismo.

    Es curioso que la mayoría de la gente que conozco y lee a Valtorta con fruición, la eleva al lugar de los Evangelios, Palabra de Dios y creen en todos las cosas que dicen los miles de esparcidos videntes por el mundo, visitan cada lugar donde se dice que hay una nueva revelación mariana, compendian los miles de mensajes que cada semana sale de la boca de los videntes que llenaría una enciclopedia de 20 volúmenes cada mes y los divulgan; pero he aquí que ni defienden la Misa Tradicional,a ultranza, y tragan el concilio vaticano II con sus errores y por supuesto no ven problema alguno en la misa nueva; ni en el cambio en la forma de la consagración, ni la ausencia del ‘pro-multis’, ni en la eliminación del ofertorio..

    Sin embargo, es el colmo, se consideran tradicionales. Confunden la Tradición de la Iglesia con el sectarismo y el fanatismo

    Estos mensajes desfiguran el dogma fundamental de Cristo y entristecen a la Madre de Dios, a quien, seguramente sin pretenderlo, insultan. Un ejemplo ¿ Cómo puede afirmar Valtorta que la Redención no la consumó Cristo, sino su Madre?

    Estamos en un tiempo de confusión terrible, por una parte los conciliares, de otra estos cuasi cátaros que sustituyen los dogmas infalibles de la Iglesia, la Tradición y las Santas Escrituras por la verborrea de un ‘supuesto ejército de videntes’, y ahora lo que nos faltaba: ‘parió la abuela’: la ‘salida de pata de banco’ de Mons. Willamson. ¿Y Fellay? En el acuerdismo.

    Definitivamente estamos en los últimos tiempos

    Me gusta

  4. Muy estimado sr. Sofronio…

    Perdone, Vd. pero… me perdi!
    A juzgar por la lectura de este ariticulo, Vd. denuncia las herejias dichas y sostenidos por los “pontifices conciliares”…

    Sin embargo, Vd. no suscribe la “teoria” de que esos pontifices no sean tales!

    Asi que no entiendo: esos escritos no ortodoxos que Vd. señala de estos personajes… son herejias clasificables como tales? o son ta “sutiles” que no se pueden denunciar como tales?

    Es mas: Vd. los llama por sus nombres de pila (ratizinger, montini, wojtyla)… lugo entonces, no los reconoce como “papas”?

    Luego entonces, el gol de maradona no fue gol?

    Me gusta

  5. ES LA TERCERA FIESTA DEL PEREGRINAJE ; EN LAS CUALES SE ACOSTUMBRA A REGOCIJARSE. LO QUE CARACTERIZA A ESTAS TRES FIESTAS DEL REGALIM, ES SU CARÁCTER AGRÍCOLA.
    TAMBIÉN VA ASOCIADO A ACONTECIÉNDOOS HISTÓRICOS OCURRIDOS CON EL PUEBLO EN LOS DÍAS DE MOSHE: EN PESAJ, EXODO DE EGIPTO, EN SHABUOT, EN LA ENTREGA DE LA TORAH, EN EL MONTE DE SINAI, Y SUKKOT, EL RECUERDO DE LAS TIENDAS EN LAS QUE VIVIERON EL PUEBLO DE ISRAEL DURANTE CUARENTA AÑOS EN LE DESIERTO.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s