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ALGUNAS HEREJÍAS DEL VATICANO II


 

ALGUNAS HEREJIAS QUE PROMUEVE  EL CONCILIO VATICANO II

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Resumen de la ponencia sustentada por el Excmo. Monseñor Marco Antonio Pivarunas  (de la CMRI-Congregación María Reina Inmaculada) como parte de su participación en la Convención Internacional por la Unidad Sacerdotal, celebrada del 26 al 30 de agosto de año 2002 en Ciudad Juarez Chihuahua, Mex. El evento fue convocado por la Sociedad Sacerdotal Trento (SST). Dicha ponencia apareció en la revista Trento del año del señor 2003, editada por la SST. Hoy que  desde el Vaticano se habla de una pretendida Hermenéutica de la continuidad (interpretación del Concilio Vaticano II a la luz de la tradición), frase invocada por Bededicto XVI y con la que trata de explicar el desastre Post.Conciliar, conviene tener presentes algunos de los muchos errores doctrinales contenidos en los documentos conciliares y que explica monseñor Pivarunas con documentos probatorios. (tradicioncatolica.net)

PRINCIPALES DOCTRINAS HERETICAS QUE ALIENTA EL VATICANO II

Para comprender suficientemente los errores doctrinales que han procedido del Segundo Concilio Vaticano, es necesario revisar los fundamentos mismos de nuestra santa religión.
Como católicos, nosotros creemos firmemente en la Revelación Divina, es decir, en todas las verdades que Dios Todopoderoso ha revelado a la humanidad con respecto a lo que el hombre debe creer y cómo debe vivir para cumplir su propósito aquí en la tierra.

De las muchas religiones que hay en el mundo, ¿Cuál será la revelada por Dios? No puede haber duda que hay solo una religión revelada por Dios. –La Católica-. Esto es el fundamento de nuestra santa Fe, como el Papa Pío X enseñó en su encíclica Mortalium Animos (1929):

Dios, creador de todas las cosas, nos ha creado a los hombres con el fin de que le conozcamos y le sirvamos. Pudo ciertamente Dios imponer para el gobierno de los hombres una sola ley, la de la naturaleza, ley esculpida por Dios en el corazón del hombre al crearle. Pero en vez de ella prefirió dar El mismo los preceptos que habíamos de obedecer; y en el decurso de los tiempos, esto es, desde los orígenes del género humano hasta la venida y predicación del Jesucristo, enseñó por sí mismo a los hombres los deberes que su naturaleza racional les impone para con su Creador.”

Dios, que en otro tiempo habló a nuestros padres en diferentes ocasiones y de muchas maneras, por medio de los Profetas, nos ha hablado últimamente en estos días por medio de su Hijo Jesucristo” (Heb.1:1,s). Por donde claramente se ve que ninguna religión puede ser verdadera fuera de aquella que se funda en la palabra revelada por Dios, revelación que comenzada desde la Ley Antigua, fue perfeccionada por el mismo Jesucristo con la Ley Nueva. Ahora bien: si Dios ha hablado- y esto lo comprueba la historia- es evidente que el hombre está obligado a creer absolutamente la revelación de Dios, y a obedecer totalmente sus preceptos”.

¿Y cómo sabremos que no hay más que una religión revelada por Dios? ¿Qué evidencia ha sido manifestada por Dios para demostrar el origen divino del Catolicismo?

La respuesta se encuentra en los milagros y las profecías, los cuales comprueban el origen divino del Cristianismo. Como leemos en los escritos del Santo Papa Pío X. En el Juramento en contra del Modernismo (1910)…

“En segundo lugar: admito y reconozco como signos certísimos del origen divino de la religión cristiana los argumentos de la revelación, esto es, hechos divinos, y en primer término, los milagros y las profecías”.

El Papa Pío XII en su encíclica Mystici Corporis (1943) resumiendo las enseñanzas de sus antecesores nos dice:Ahora bien, para definir esta verdadera Iglesia de Cristo-que es la Iglesia Santa, católica, apostólica, romana-nada hay más noble, nada más excelente, nada más divino que aquella frase con que se le llama “el Cuerpo místico de Cristo”

El Papa Pío IX en su encíclica Singulari Quidem (1856) advirtió a la Jerarquía católica:

“Bien veis, amados hijos nuestros y Venerables Hermanos, con cuánta vigilancia tenéis que estar alerta para que el contacto de tan cruel peste (indiferentismo religioso) no inficione ni pierda vuestras ovejas”

Diez años más tarde, el Papa Pío IX publicó el Syllabus de Errores (1864) en el que fueron condenadas las siguientes proposiciones:

LAS PROPOSICIONES CONDENADAS:

“Todo hombre es libre de abrazar y profesar la religión que juzgue verdadera por la luz de la razón”.

“Los hombres, sea cualquiera la religión que practiquen, pueden encontrar en ella el camino de su salvación, y alcanzar la vida eterna”.

“Por lo menos deben tenerse esperanzas fundadas de la eterna salvación de todos los hombres que no están dentro de la verdadera Iglesia de Cristo”.

“El protestantismo no es otra cosa que una forma diversa de la misma verdadera religión cristiana; forma en la cual se puede agradar a Dios lo mismo que en la Iglesia Católica”

El problema principal con las varias religiones del mundo es que no aceptan la Revelación Divina, y con respecto a las Iglesias protestantes, no aceptan todo lo que Cristo ha ordenado. Nuestro Divino Salvador ordenó a sus Apóstoles: “Id instruid a todas las naciones enseñándoles a observar todo lo que yo os he mandado” (Mat.28:,19,20), y El agregó, “El que se bautice y crea será salvado y el que no crea se condenará” (Mat.25:16).

Habiendo considerado estas verdades de nuestra Santa Fe Católica, nosotros giramos nuestra atención a los errores doctrinales del Concilio Vaticano II.

El error primario doctrinal de este Concilio falso es el indiferentismo religioso; para demostrar esto, citamos los mismos documentos que ellos promulgaron y así la refutaremos. En la Declaración de Relación de la Iglesia con la Religiones No-cristianas, Nostra Aetate (documento del Vaticano II, 28 de octubre de 1965) encontramos la contradicción clara contra el Mandamiento de Dios”Yo soy el Señor, tu Dios, no tendrán a dioses extraños ante Mí” Pues dice tal declaración:
“La caridad paternal, que se extiende a todas partes de la grey que el Señor nos ha encomendado, es por su naturaleza de tal condición que nos hace sentir en lo más íntimo del alma cuánto de agradable o triste acontece en la república cristiana”

“Así en el hinduismo, el hombre contempla el misterio y lo expresa con una fecundidad inagotable de mitos y una indagación filosófica penetrante. Ellos buscan la liberación de la angustia con prácticas ascéticas o meditación profunda o con amante vuelo confiado hacia Dios”

Contra esto debemos recordar que el hinduismo es una religión panteísta (el mundo es dios) y también politeísta (muchos dioses)
Continuemos con la Declaración Nostra Aetate:

“El Budismo en sus múltiples formas reconoce la insuficiencia radical de este mundo que cambia. Enseña un sendero por el cual el hombre, en un espíritu devoto y seguro, puede alcanzar un estado de libertad absoluta o alcanzar una elucidación suprema por sus propios esfuerzos o con ayuda más alta”.

El Budismo no enseña nada de Dios; todos los deberes son esencialmente iguales, todas las cosas cambian constantemente, menos la Ley que solamente por fuerza de la cual las acciones buenas producen una recompensa, y  las acciones malas dan a luz un castigo.

¿Cómo puede haber en la Iglesia Católica la “elucidación suprema” del budismo? ¿Cómo puede haber cualquier elucidación sin el conocimiento de Dios verdadero y con la creencia en la falsa reencarnación?

Otra vez Nostra Aetate:

“Así también, las restantes religiones que se encuentran por todo el mundo se esfuerzan por responder de varios modos a la inquietud del corazón del hombre proponiendo caminos, es decir, doctrinas y normas de vida y ritos sagrados”. “La Iglesia Católica no rechaza nada que sea verdad y santo en estas religiones. La Iglesia por lo tanto tiene esta exhortación para sus hijos: prudencia y caridad, mediante el diálogo y la colaboración con los seguidores de otras religiones, dando testimonio de la fe y la vida cristiana, reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, así como los valores socioculturales que se encuentran en ellos”.

La Apostasía de los Padres Conciliares se formalizó el 8 de diciembe de 1965, día en el que firmaron los documentos del Concilio (Foto y leyenda del editor del blog)

Aquí encontramos la apostasía de la Iglesia Conciliar del Vaticano II a la Iglesia Católica!

No procurará más convertir la Iglesia Conciliar el mundo a Cristo; sino que ahora promoverá lo “bueno” que se encuentre en esas religiones falsas; pero ¿Qué bueno puede haber en el culto de dioses falsos? La Declaración no enlista ninguna área particular de la bondad de estas religiones falsas. ¿Cómo puede uno ser fiel a la fe cristiana mientras se promueve lo “bueno” de religiones falsas? ¡Esto es imposible!

Este reconocimiento de todas las religiones del mundo ha sido el tema central de la Iglesia Conciliar y Juan Pablo II

Y todos estos errores de la doctrina del Concilio Vaticano II ya habían sido condenados anteriormente por algunos Papas entre ellos Gregorio XVI el cual estaba completamente enterado de las graves consecuencias del indiferentismo religioso y expuso esto en su encíclica Mirari Vos (El 15 de agosto de 1832):

Expondremos ahora otro origen fecundísimo de los males que vemos con dolor afligir a la Iglesia; Nos referimos al indiferentismo, o sea, aquella depravada opinión, que se ha propagado amplísimamente por engaño de los malvados, según la cual puede el alma conseguir la salvación eterna con la profesión de cualquiera creencia, si las costumbres se ajustan a la norma de lo recto y honesto”.

“Y de esta corrompidísima fuente del indiferentismo brota aquella absurda y errónea sentencia, o más bien, delirio de que se debe afirmar y vindicar para cada uno la libertad de conciencia. Abre camino este pestilentísimo error aquella plena e inmoderada libertad de opinión, que para daño de lo sagrado y civil está tan difundido repitiéndose por algunos insolentes que algún provecho reporta aquella libertad de conciencia a la religión. Pero, ¡qué muerte hay peor para el alma que la libertad del error! Decía San Agustín (S.Agu.Ch.166).”

Y antes que él, su antecesor, el Papa Pío VII, escribió en su Carta al Obispo de Troves (1814):

Esta ley (de la libertad de cultos) hace más que establecer la libertad para todos los cultos sin distinción; mezcla la verdad con el error y pone sectas heréticas, e incluso el judaísmo en igual grado que con la Santa Iglesia fuera de la cual no puede haber salvación”

Y en cuanto a la cuestión de las obligaciones de los gobiernos, el Papa Pío XII enseñó en su directiva a los abogados católicos Ci Riese (6 de diciembre de 1953):
Se debe afirmar claramente que ninguna Comunidad de Estados, de cualquier carácter religioso, puede dar un mandato positivo, ni una autorización positiva para enseñar, ni hacer aquello que sería opuesto a la verdad religiosa, ni moral buena…Cualquiera que no responda a la verdad y a la ley moral no tiene objetivamente derecho a la existencia, ni a la propaganda, ni a la acción en contra de la verdad religiosa”

El grupo de infiltrados que produjo la apostasía en la Iglesia Católica no dejó pasar este concepto de la libertad religiosa como una consecuencia devastadora y errónea del indiferentismo religioso y ecumenismo falso.

Y así encontramos promulgado por el Concilio Vaticano II el derecho a la libertad religiosa en Dignitatis Humanae (diciembre 7 de 1965).

“Por consiguiente el derecho a la libertad religiosa no se funda en la disposición subjetiva de la persona, sino en su naturaleza; por lo cual el derecho a esta inmunidad permanece en aquellos que no cumplen la obligación de buscar la verdad y de adherirse a ella”

Es claramente notable que el Vaticano II promulgó en Dignitatis Humanae enseñanzas que fueron condenadas por el Papa Pío IX en su Syllabus de errores:

LAS PROPOSICIONES CONDENADAS

78. Por eso merecen elogios ciertos pueblos católicos, en los cuales se ha provisto, a fin de que los extranjeros, que a ellos llegan a establecerse, puedan ejercer públicamente sus cultos particulares”.

“79.Es efectivamente falso, que la libertad civil de todos los cultos, y el pleno poder otorgado a todos, de manera abierta y públicamente todas sus opiniones y todos sus pensamientos, precipite más fácilmente a los pueblos en la corrupción de las costumbres y de las inteligencias y propague la peste del indiferentismo”.

Para resumir, los errores principales doctrinales promulgados por el Segundo Vaticano y previamente condenados por la Iglesia Católica son: EL IDIFERENTISMO RELIGIOSOS, EL FALSO ECUMENISMO Y LA LIBERTAD RELIGIOSA

ANEXO:

EL SIGUIENTE DOCUMENTO PUBLICADO POR EL PORTAL STATVERITAS EXPLICA CON MAS DETALLE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II. ORIGINALMENTE ESTE ANALISIS APARECIO EN LA REVISTA SISINONO (VISTO EN RADIOCRISTIANDAD, STATVERITAS Y OTROS BLOGS TRADICIONALES

Véase aquí
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