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ANTIPAPAS


En esta entrada querríamos responder a la pregunta de nuestra comentarista ADRI. Es ésta:

Una pregunta, creo en todo lo que aquí se afirma sobre el Papa, y por lo mismo más me adhiero a la Idea de que estamos ante un Anti Papa.
Pero hay algun estudio sobre los muchos Antipapas de la Historia.
¿Quien los combatió? ¿Cómo fueron depuestos?
¿Enseñaron herejías o como supieron que eran Antipapas?
¿La Iglesia entera se les sometió y siguió sus herejias?

Consideramos muy interesante estas preguntas. A algunas es la Historia de la Iglesia, la que nos da la respuesta. Otras pueden contestarse en las siguientes proposiciones:

Sí,  ha habido antipapas.

Siempre  llegaron al pontificado a través de una elección no canónica  irregular.

Aunque una elección haya sido regular, incluso con el voto a favor de la mayoría de los cardenales, si no fuera igualmente canónica, serían también antipapas.

Elecciones no canónicas serían las de un niño, una mujer, un demente o un hereje.

Puede pasar que estos extremos se descubran más tarde y hayan pasado desapercibidos a los cardenales electores. entonces habría que pasar a la deposición del falso papa, que en realidad no habría sido papa.

El caso de elección del papa hereje está regulado por la bula dogmática, “Cum ex Apostolatus Officio” de Paulo IV. Esta bula en cierta manera es administrativa, pero también define dogmáticamente la realidad sabida desde siempre por la Iglesia, y en la que concuerdan los Doctores, de que un hereje está fuera de ls iglesia y por lo tanto no puede ser papa, o cabeza de la Iglesia.

Las excomuniones eclesiásticas levantadas por Pío XII ante un cónclave, se refieren a  aquéllas excomuniones derivadas de prácticas ilícitas de los cardenales que no les impiden ontológicamente ser elegidos papas. Por ejemplo tráfico de reliquias, censuras, pecados que acarrean excomunión,  pero nunca a aquéllos pecados contra la Fe, herejías, que en realidad separan de la Iglesia. Estos pecados, con excomunión declarada o sin ella, impiden una elección canónica. Por ello la bula es dogmática definiendo esto, que ya era doctrina común antes de ella y está avalado por la doctrina de los Doctores de la Iglesia. El que un hereje no pueda ser papa es doctrina solemnemente en esta bula, pero además es doctrina de los doctores de la Iglesia, y doctrina común de la Iglesia. sin bula, hubiera sido igual de cierta.

Dicho todo esto procedemos a aportar el siguiente artículo sobre los Antipapas habidos en la Iglesia a lo largo de los siglos, que quizás satisfaga la curiosidad de Adri.

En todo caso, servirá a nuestro propósito de puntualizar más adelante la doctrina de la Infalibilidad pontificia, en el sentido de que el Espíritu Santo no ha protegido a los antipapas de caer en el error. Aunque muchos de ellos se conservaron fieles a la doctrina católica. Con todo, el contraste con los papas es evidente. Los papas sí han estado, todos, protegidos por  el Espíritu Santo para no caer en el error tanto en el ejercicio docente de su cargo como en su persona.

ANTIPAPAS

UNA CINCUENTENA DE ANTIPAPAS

• 3.1.1: Algunos datos estadísticos
• 3.1.2: Usurpadores herejes o cortejando a los herejes
• 3.1.3: “Anacleto II”
• 3.1.4: Rampolla
• 3.1.5: Conclusión
3.1.1 ALGUNOS DATOS ESTADÍSTICOS

“Se llama antipapa a toda persona que ha tomado el nombre de papa y ha ejercido o pretendido ejercer las funciones sin fundamento canónico. El antipapa puede ser, o bien un papa elegido de forma no canónica, sea (,,,), o un competidor designado en condiciones dudosas ante un papa regularmente elegido (…), o también un intruso que se afirma por la fuerza en el pontificado. (…)
En la Antigüedad y en la alta Edad Media, se recurría sobre todo al término “intruso”, a la vez invasor y usurpador (invasor, pervasor, usurpador); más raramente, como más tarde, a aquellos de “heresiarca” o “cismático”. Los antónimos de “papa” aparecían bastante a menudo: “falso papa” (falsus papa, adulterinus papa), “pseudo papa” y aún el helenismo “catopapa” (Philippe Levillain: Dictionnaire historique de la papauté, París, 1994, artículo “antipapa”). En griego, κατω = de abajo, salido de los infiernos o del reino de los muertos. Catopapa = papa muerto.
Un antipapa no es un verdadero papa, sino un usurpador elegido irregularmente y, en consecuencia, no reconocido por la Iglesia romana. Es un impostor sin autoridad ni asistencia del Espíritu Santo.
Usurpar la tiara es un pecado gravísimo. Santa Catalina de Siena hizo muy violentos reproches a los tres cardenales italianos, culpables de haber abandonado “al Cristo sobre la tierra, el papa Urbano VI” para reunirse al antipapa y a los cardenales cismáticos. La santa acusa: “Demonios encarnados han elegido al demonio” (Letre 31, in : Rohrbacher, t. IX, p. 41).
¿Es inadmisible admitir, aún a título de especulación puramente teórica – como hipótesis de trabajo la eventualidad de una usurpación del título de “soberano pontífice” por un hombre de nuestra época? ¿Un ocupante ilegítimo sobre la Sede de Pedro – lo jamás visto? ¿Jamás visto, luego impensable, inadmisible?
¡En verdad, este caso hipotético no es lo “jamás visto”, sino lo “ya visto”, luego
pensable, admisible! Pues la historia de la Iglesia está jalonada por la aparición de una buena cincuentena de intrusos. Ahora bien, lo que ha ocurrido en determinado momento de la Edad Media podría muy bien repetirse en la segunda mitad del siglo XX.
En el tomo I de las Actas de San Pío X (Bonne Presse, París) se encuentra la lista cronológica oficial (Annuario pontifico) de los papas y antipapas, lista que hemos completado con informaciones suministradas por Guérin (Les conciles généraux et particuliers, Bar-le duc 1872) y Rohrbacher (Histoire universelle de l’Eglise catholique). A partir de esto, hemos establecido una estadística sobre diecinueve siglos de papado, con exclusión del siglo XX.
Sobre un total de 300 (100%), había allí:
– 244 papas legítimos (81%)
– 56 impostores (19%), de los cuales 45 antipapas (15%) y 11 papas dudosos
(4%). “Papa dudoso = dos o aún tres pretendientes a la tiara, pero no se sabe
cuál es el papa legítimo (sobre todo al tiempo del gran cisma de Occidente
1378-1417, en que los “papas dudosos” de Aviñón , de Pisa y de Roma se
hacían mutuamente competencia). “Papa dubius, papa nullus – Un papa
dudoso es un papa nulo”.

Entre los pretendientes a la tiara, un hombre sobre cinco (¡!) era ilegítimo o dudoso.Sobre diecinueve siglos (100%), la Iglesia ha conocido 12 siglos (63%) con antipapas o papas dudosos y 7 siglos (37%) sin antipapas ni papas dudosos. ¡Los siglos “con” son mayoría!

3.1.2 USURPADORES HEREJES O QUE CORTEJAN A LOS HEREJES

Mientras que un verdadero soberano pontífice está asegurado de jamás desviar de la fe, no es así para un falso papa. Por eso, no es sorprendente ver nueve falsos papas no solamente cismáticos, sino aun herejes. Mencionamos a título de ejemplo a Novaciano, que era no solamente un hereje, sino también un “heresiarca” (=fundador de una secta herética). Sostenía que no se debía perdonar jamás a los cristianos que hubieran sacrificado a los ídolos, aunque se hubieran arrepentido sinceramente. En 251, Novaciano “envía a dos hombres de su camarilla hacia tres obispos simples y groseros que residían en un pequeño cantón de Italia y los hizo venir a Roma. (…) Cuando arribaron, Novaciano los encierra en una cámara. Los emborracha y se hace ordenar obispo (de Roma). El papa Cornelio, en un concilio de sesenta obispos, hizo condenar a Novaciano y lo expulsa de la Iglesia” (Pluquet: Dictionaire des hérésies, París, 1847 (t.XI de la Encyclopédie théologique editada por el padre J: P: Migne), artículo “Novaciano”). La secta de los novacianos tomó el nombre de “cátaros” (=puros) y dura en occidente hasta el siglo VIII (no confundir con los “cátaros” albigenses de siglos posteriores).
Los católicos africanos, que habían tomado al antipapa Novaciano por verdadero papa, se retractaron y dieron obediencia a Cornelio, el papa auténtico, en estos términos: “Confesamos nuestro error; hemos sido víctimas de una impostura; hemos sido envueltos por la perfidia y charlatanerías tramposas; ya que si hemos parecido en comunión con un hombre cismático y herético, nuestro corazón estuvo siempre con la Iglesia” (in: Heinrich Denzinger: symboles et définitions de la foi catholique, París
1996, p. 33).
Como ejemplo de usurpador católico pero flirteando con los herejes, se puede mencionar a “Félix II”. Fue elegido por los arrianos para substituir al papa exiliado San Liberio. “La elección se hizo de una manera bastante extraña. Tres eunucos representaban la asamblea del pueblo; tres obispos, indignos de ese nombre, de los cuales uno era Acacio de Cesárea en Palestina (arriano que tuvo una parte preponderante en el destierro de San Liberio), le impusieron las manos en el palacio del emperador (el arriano Constancio); ahora bien , el pueblo romano no permitió que una ordenación tan irregular se hiciera en la iglesia, y de todos los habitantes de Roma ni
uno quiso entrar en ella después, cuando Félix se encontraba allí. Sin embargo consta que conservó siempre la fe de Nicea y que fue irreprensible en su conducta, fuera de la unión que tenía con los arrianos desde antes de su ordenación” (Rohrbacher, t. III, p. 150).

3.1.3 “ANACLETO II”

“Anacleto II (1130-1138) era un “marrano”, es decir un falso convertido de origen
judío. Su familia, los Pierleoni, había acumulado una enorme fortuna gracias a la usura, lo que le permitió promoverlo al cardenalato. Devenido cardenal, expolia a las iglesias, y con este oro sobornó a otros cardenales en vista de un futuro cónclave. El papa Honorio II, ya moribundo, viendo que el bloque judaizante era preponderante, redujo el sacro colegio a ocho cardenales, eliminando así buen número de cardenales partidarios de Pierleoni. Los electores legítimos eligieron a Inocencio II. Algunos días después , Pierleoni, habiendo seducido a los dos tercios de los otros cardenales, se hizo elegir (anti)papa, bajo el nombre de “Anacleto II”.

Según los contemporáneos, “Anacleto II” expolia las iglesias. Citemos a uno de
ellos, el padre Ernold: “Cuando los malvados cristianos que le seguían rehusaron destruir los cálices y crucifijos de oro, para fundirlos, Anacleto hizo ejecutar este plan por los judíos. Estos últimos aniquilaron con entusiasmo los vasos sagrados y los grabados. Estos objetos fueron vendidos y gracias a este dinero (…), Anacleto estaba en capacidad de perseguir a los partisanos de Inocencio II” (in Maurice Pinay: Verschwörung gegen die Kirche (Complot contra la Iglesia), Madrid 1963, p. 547). Inocencio II debió refugiarse en Francia. San Bernardo intenta sumar a Inocencio II a las dos potencias mayores de Europa, Alemania y Francia. Escribió al emperador alemán Lotario en 1135: “Es una injuria para Cristo que un hombre de origen judío esté sentado en el trono de Pedro” (carta 139, in: Sancti Bernardi opera, Roma 1974, t. VII, p. 335 o Oeuvres complètes de saint Bernard, París 1865-1867, t. I, p. 261). San Bernardo intervino en el concilio de Estampes (1130), convocado por el rey de Francia, Luis VI el Grande : el rey sostuvo entonces a Inocencio II, San Bernardo hizo fracasar
las tentativas diplomáticas de “Anacleto II”, que se vanagloriaba de “ recuperar para la Iglesia la pureza de los primeros tiempos”, obrando reformas (¡!).
San Norberto defiende la causa del papa legítimo en el concilio de Wurzburgo. El episcopado alemán se une a Inocencio II. Luego del gran concilio de Reims en 1131, presidido por Inocencio II y San Bernardo, los obispos de Inglaterra, de Castilla y de Aragón reconocieron, ellos también, al verdadero papa. “Anacleto II” tenía para el a
Italia y Sicilia.
De acuerdo a los consejos de San Bernardo y San Norberto, el emperador Lotario emprendió una cruzada contra el usurpador, pero fracasa. En 1135, Lotario se pone en ruta nuevamente hacia Roma, lo que le agradece el papa legítimo en una carta: “La Iglesia, inspirada por Dios, te ha elegido como legislador, tal un segundo Justiniano, y
ella te ha elegido para que combatas la infamia herética de los judíos, tal un segundo Constantino” (in Pinay, p. 551).Esta segunda cruzada fracasa igualmente y el antipapa permanece en la Sede de Pedro hasta su muerte (25 de enero de 1138) “Damos gracias a Dios que ha hecho desaparecer a este miserable en la muerte” exclama entonces San Bernardo.

3.1.4 RAMPOLLA

A la muerte de León XII, los católicos estuvieron a punto de tener un papa
francmasón, ¡y aún un francmasón llegado a los más altos grados de los cultos luciferinos!, El cardenal Rampolla di Tindaro, secretario de estado de León XIII,
asistía todos los sábados a una logia cerca de la abadía de Einsiedeln (Suiza) y cada quince días a una logia clandestina o de grados superiores en Zurich. Esta logia clandestina formaba parte del O.T.O., el Ordo templi orientis. A esta Orden del templo oriental estaban afiliadas, entre otras, las siguientes organizaciones: La Iglesia católica gnóstica; la Orden del Templo (caballeros templarios); la Iglesia oculta del santo Grial;
la Fraternidad hermética de la luz; la Orden de los rosacruces de Heredom, así como diversas organizaciones masónicas: los Iluminados de Baviera, el rito antiguo y
primitivo de la masonería (sistema con 32 grados iniciáticos, el Rito de Memphis (97 grados), el rito de Misraïm, fundado por el hermano judío Bedarride (90 grados), el rito escocés antiguo y aceptado (33 grados), la Orden de los martinistas (fundada por el luciferiano Saint-Martin), el rito de Swedenborg (que había anunciado con anticipación
la Revolución francesa) (informaciones reunidas por Georges Virebeau: Prélats et franc-maçons, París, 1978, p. 28-33).
Rampolla era un alto iniciado, porque pertenecía a los grados octavo y noveno del
O.T.O., únicos grados autorizados a contactar al gran maestre general nacional así como al jefe supremo de la Orden, llamado frater superior (hermano superior) u O.H.O.
(Outer head of order). Es interesante saber que el Ordo templi orientis fue fundado Aleister Crowley, considerado como el más grande satanista de los tiempos modernos y que decía ser el Anticristo. La decencia impide informar en detalle las orgías y ritos luciferinos que organizaba con sus discípulos.

Monseñor Jouin, fundador y director de la Revue internationale des societés
secrètes, con las pruebas de la afiliación del cardenal Rampolla en la mano, encarga a su redactor en jefe, el marqués de La Franquerie, mostrarlas a los cardenales y obispos de Francia. Félix Lacointa, director del periódico Le bloc anti-revolutionnaire (ex Bloc catholique), atestigua por su parte en 1929: “En el curso de nuestra última entrevista (con Mons. Marty, obispo de Montauban), como lo teníamos al corriente de los descubrimientos hechos recientemente y veníamos a hablar del cardenal Rampolla di Tindaro, tuvo a bien relatar que luego de la visita ad limina que hizo a Roma, algún tiempo después de la muerte del antiguo secretario de Estado de León XIII, fue llamado por un cardenal (Merry del Val, secretario de estado de San Pío X) que le contó con abundantes detalles que a la muerte del cardenal Rampolla, se descubrió entre sus papeles la prueba formal de su traición. Estos documentos abrumadores fueron entregados a Pío X: el santo pontífice se aterrorizó, pero quiso preservar del deshonor la memoria del prelado felón y con el fin de evitar un escándalo, dijo muy conmovido: ¡El desgraciado! ¡Quemadlos!” Y los papeles fueron arrojados al fuego en su presencia” (in: Virebeau, p. 28).

El poder oculto encarga al hermano Rampolla dos misiones: 1) fundar, en el seno del mismo Vaticano, una logia (la de “San Juan de Jerusalén”), que proveería altos dignatarios de la Santa Sede; 2) Hacerse elegir papa a la muerte de León XIII. Rampolla ejecuta la primera tarea, pero fracasa apenas con la segunda. En el cónclave, concentra sobre él la mayoría de los votos, pero el cardenal Pucielsko y Puzyna, arzobispo de Cracovia, muestra un billete escrito por el gobierno de la monarquía austro húngara. El emperador Francisco José oponía su veto a la elección de Rampolla. ¿Por qué? La policía austríaca había tenido noticias de la afiliación del cardenal. Pero como este motivo no fue divulgado durante el cónclave, los cardenales se escandalizaron por esta injerencia del poder civil. En el escrutinio siguiente, el número de votos fue más grande para Rampolla que, protestando contra el veto, declara que no aceptará. El sacro colegio eligió entonces a Giuseppe Sarto, que tomó el nombre de Pío X. En su primera encíclica, el nuevo papa, ignorando todavía las razones que habían motivado el veto, protesta contra la ingerencia de Austria en el cónclave. No fue sino después de la muerte de Rampolla que supo el porqué de la intervención imperial.
Algunos decenios después, el sobrino del cardenal luciferino había formado (¿o continuado?) un círculo de conspiración que contaba con… ¡Montini! (ver capítulo 4.1).

3.1.5 CONCLUSIÓN

La historia eclesiástica cuenta con 56 usurpadores del trono pontificio, entre los cuales 9 herejes. Contrariamente a un verdadero papa, un pseudo-pontífice puede caer en la herejía. De dónde una regla de discernimiento simple: un hombre que enuncia errores en la fe no puede ser papa, sino que es seguramente un impostor.
Ha habido épocas en que al Iglesia se encontraba frente a impostores, que se
erigían en “papa”. La situación actual tiene algunas trazas de parecido con los tiempos de San Bernardo, en que la Sede de Pedro estaba ocupada por un usurpador marrano. Pero las dos situaciones no son idénticas: había en oposición al antipapa (“Anacleto II”), un papa legítimo (Inocencio II), más el brazo secular todavía católico. Hoy, por el contrario, los herejes instalados en la Sede de Pedro reinan como maestros sin adversarios: no son “anti”-papas, porque no han sido elegidos “contra” un papa legítimo. En lugar de llamarles “antipapa”, se debería mejor designarlos por otro término tradicional “invasor” o “usurpador”.
Amadeo de Saboya fue un usurpador que tomó pseudónimo de artista el nombre
de “Félix V”. Ahora bien, el concilio de Ferrara-Florencia (1438-1445, 9a sesión),llama a este usurpador no “Félix V”, sino “Amadeo anticristo” (“Amadeus antichristus”). A instancias de este concilio, designaremos a los usurpadores actuales no

por sus pseudónimos, sino por su nombre verdadero: Angelo Roncalli (en lugar de “Juan XXIII”) Giovanni Battista Montini (en lugar de “Paulo VI”), Albino Luciani (en lugar de “Juan Pablo I”) y Karol Wojtyla (en lugar de “Juan Pablo II”). Hablando de ellos no emplearemos jamás el título de “papa”, de “Santo Padre” o de “sucesor de Pedro”. Evitaremos también la expresión de “sucesores de Pío XII”.

Los clérigos de la Iglesia conciliar, al no ser católicos, no son ni “obispos del

lugar” ni “cardenales de la Iglesia romana”. Es por esto que es necesario designarlos únicamente por su nombre patronímico, por ejemplo “Honoré” (en lugar de Mons. Honoré”) o “Ratzinger” (en lugar de “cardenal Ratzinger”).
Sólo el pontífice romano tiene el derecho de convocar y confirmar un concilio general. Ahora bien, Vaticano II ha sido convocado no por un pontífice romano, sino por un usurpador (Roncalli) y ha sido confirmado por otro usurpador (Montini). Es por esto que es ilícito atribuir a la reunión de Vaticano II el título de “concilio” (¡y aun “sacrosanctum concilium”!). Debe ser llamado “conciliábulo Vaticano II”. Un “conciliábulo” es una asamblea ilegítima, cuyos actos son nulos y sin valor.

La historia eclesiástica conoce no menos de una centena de conciliábulos, como se verá en el próximo capítulo.
RESUMEN: un papa no enseñará jamás un error en la fe, pero la historia de la Iglesia conoce decenas de antipapas, de los cuales muchos eran herejes.

Fuente: Misterio de Iniquidad, cap.3

4 replies »

  1. Gracias, excelente y necesaria aportación que debería estar muy a la mano en este blog para Referencia de los trasnochados defensores del Papa Hereje como doctor privado o cualquiera de esos galimatias, porque al perder de vista estos hechos y hacer solo referencia a la Infalibilidad y todas los atributos de los Verdaderos Papas o a los de la Iglesia, se escandaliza a los débiles que no saben o han olvidado que esto ha sucedido ya y que estamos ante usurpadores.

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