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SALVACIÓN DE UNA MUJER JUDÍA GRACIAS A LA VIRGEN MARÍA


hermancohen

El caso puede catalogarse dentro de las revelaciones particulares pero que por la intervención del extraordinario santo Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, y del célebre y santo judío convertido Hermann Cohen, P. Agustín María del Santísimo Sacramento, tiene unas extraordinarias garantías de veracidad. Sin olvidar la religiosa londinense muerta en olor de santidad, y cuyo nombre no he podido encontrar.

El siguiente relato tiene que ver con la posible salvación de una persona judía al haber abrazado la Fe católica en el último instante de su vida gracias al Bautismo de deseo.

La protagonista es la madre del célebre y santo Herman Cohen.
https://encrypted-tbn1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSfhNg8D9dxcr_pNe0Ef5KG8yO-SaLUCICyIbMP_-dwXxQVEd-mEl Padre Hermann Cohen nació de padres judíos en Hamburgo el 10 de Noviembre de 1821 y se convirtió al catolicismo en mayo de 1847. Fue bautizado el 28 de agosto del mismo año. Ingresó carmelita descalzo el 6 de octubre de 1849 (Tomó el nombre de Agustín María del Santísimo Sacramento). Murió tras una vida conventual ejemplarísima y de apostolado mariano y eucarístico (fue el fundador de la Adoración Nocturna). Murió con fama de santidad, en Spandau (Alemania) el 20 de enero de 1871.

El siguiente relato está tomado de Falletti   Nuestros difuntos y el purgatorio”(Barcelona 1939) pp.71.-72.”  reproducido por el P. Royo Marín, en  Teología de la Salvación, BAC: MADRID, 1956, pp.144-145. También narra el hecho Jean Barbier, La vetrata della Virgine [traducción italiana] pp. 203-4.

Escribe el P. Royo Marín:

“El padre Hermann Cohen, el célebre judío convertido por intercesión de la Santísima Virgen, pasaba por el dolor de haber perdido a su madre en circunstancias verdaderamente angustiosas. Hasta el fin se había obstinado en su judaísmo. El P. Herman, dolorido, escribió: “Mi pobre madre ha muerto y yo permanezco en la incertidumbre. Sin embargo se ha rogado tanto por ella, que debemos esperar que haya pasado entre su alma y Dios, en aquéllos últimos momentos, alguna cosa desconocida para nosotros”.

https://i0.wp.com/oracionesydevocionescatolicas.com/cura_ars2.jpgConfió su pena al Santo cura de Ars, y el hombre de Dios le dijo que esperara, anunciándole que un día en la fiesta de la Inmaculada Concepción, recibiría una carta que le causaría gran consuelo.

Había ya casi olvidado estas palabras, cuando 6 años después de la muerte de su madre, el 8 de diciembre de 1860 -fiesta de la Inmaculada- recibió la siguiente carta enviada por una religiosa de Londres, persona para él totalmente desconocida, muerta después en olor de santidad:

‘El 18 de octubre después de la sagrada comunión, me encontraba en un momento de íntima unión con Nuestro Señor, en el cual Él me hizo sentir su voz y me dio una explicación relativa a  una conversación que yo había mantenido con una de mis amigas. Ésta me había manifestado su maravilla de que Nuestro Señor después de haber prometido tanto a la oración, había permanecido sordo a la que el P.Herman le había dirigido durante tantos años por la conversión de su madre. Tuve el atrevimiento de preguntar a mi Jesús cómo había podido resistir a la oración del P.Herman. He aquí su respuesta: 

“¿Por qué Ana quiere siempre sondear los secretos de mi Justicia? Dile [a tu amiga] que que Yo no debo a nadie mi gracia, que Yo la doy a quien me place. Y que obrando así no dejo de ser justo, y la misma Justicia. Pero que ella sepa que antes de faltar a mi promesa hecha a la oración trastornaré el cielo y la tierra. Todas las plegarias que tienen por fin mi gloria y por objeto la salvación de las almas son siempre escuchadas por Mí, cuando van revestidas de las cualidades necesarias.”. 

Nuestro Señor me hizo entonces conocer lo que había ocurrido en el último instante de la vida de la madre del P.Hermann. En el momento en que estaba para exhalar el último suspiro, la Santísima Virgen María demandó piedad para esta alma, mostrando cómo su siervo Hermann le había confiado a Ella el alma de su madre. Apenas había terminado de hablar María, cuando la gracia vino a iluminar el alma de la pobre judía. Ésta con un grito sólo de Dios entendido, mostró un dolor sincero de sus culpas y EL DESEO DEL BAUTISMO.

Después de haberme mostrado todas estas cosas, Nuestro Señor añadió:

“Haz conocer esto al P. hermann; es un consuelo que Yo quiero otorgarle en premio a sus largos dolores y a fin de que bendiga y haga bendecir por todas partes la bondad del Corazón de mi Madre y su poder sobre el mío

El caso es verdaderamente emocionante y está rodeado de todas las garantías de autenticidad que la crítica más severa  podría exigir, sobre todo por la intervención y la profecía  del Santo Cura de Ars. Por cierto que en la vida de este gran siervo de Dios, se cuentan algunos hechos tan portentosos que es menester tomarlos como del todo excepcionales y milagrosos  para no llegar a conclusiones desorbitadas.El de aquélla mujer  cuyo marido no practicaba la religión y que murió repentinamente sin recibir los sacramentos y que el Santo Curs de Ars aseguró haberse salvado por intercesión de la Santísima Virgen, a causa de aquéllos ramos  de flores que entregaba a su mujer para adornar la imagen de María; aquél acto de contrición hecho por el suicida  entre el puente  y el río, obtenido por María en premio de algunas oraciones  recitadas en su honor durante el mes de mayo, etc..Estos y otros hechos semejantes que se leen en las vidas de los santos, no autorizan a nadie  a confiar su salvación eterna a una aventura tan arriesgada como la de echarse de un puente al río con la esperanza de hacer un acto de contrición, pero dan pie y fundamento para pensar  piadosamente que gracias a la intercesión de la dulcísima Abogada y Refugio de los pecadores, escaparán de los horrores de la condenación gran número de almas que se hubieran condenado sin la intervención misericordiosa de María. No en vano enseñan los teólogos que la devoción a María es una de las señales más dulces y más seguras de la eterna predestinación.(Cfr. Las glorias de María de San Alfonso María de Ligorio)

 

2 replies »

  1. Cuan misericordiosa, amorosa es la Madre de Dios y Nuestra, La Santísima Vírgen María, intercediendo por nosotros no importando las circunstacias!!!

    Ora Pro Nobis, Sancta Dei Genetrix.

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  2. Por ello no debemos dejar por ningun motivo las dos armas que se nos han dado para estos últimos tiempos, el Santo Rosario y la devoción al Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María

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