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LA REVOLUCIÓN DESCONOCIDA


basílica 3

Traemos aquí un extracto de la Constitución Apostólica de Sixto V “Posquam Verus”, que se promulgó a perpetuidad como la conocida Bula de San  Pío V, Quo Primum Tempore. La violación de sus términos por Juan XXIII, constituyó un hito de enormes consecuencias. Para quien no lo sepa lean el detallado análisis de Fray Eusebio. Y deduzcan si el título del post es acertado o exagera.

Este es el documento PDF

CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA “POSTQUAM Verus” DE SIXTO V

Por Fray Eusebio de Lugo |
El saber si un Papa puede obligar a los Papas futuros en un acto de administración es importante, puesto que dependiendo de la respuesta, sabremos con más facilidad que nos encontramos con un falso pastor cismático, en el caso de que el papa aparente realice cambios que sabe no poder llevar a cabo.

Hay un caso que merece ser mejor conocido: El de la Constitución Apostólica en forma de Bula dada por el Papa Sixto V el 3 de Diciembre 1586, llamada Postquam Verus, aquí enlazada:

Postquam verus

En ella, Sixto V establece definitivamente el número y calidad de los cardenales de la Santa Iglesia Romana, y limita a 70 su número máximo, puesto que son la realización en el Nuevo Testamento del consejo de 70 ancianos que Dios señaló a Moisés para el gobierno de la Iglesia del Antiguo Testamento.

Pero lo más señalado, es que NO deja a sus sucesores la posibilidad de modificar ese número, e incluso se prohíbe a sí mismo el superar ese número máximo de 70.

So pena de ser cualquier creación supernumeraria totalmente nula, írrita y de ningún valor, incluso en el momento en que el Sacro Colegio volviera al número máximo fijado.

Paso a traducir las partes esenciales de esa prohibición:

…habiendo tenido con nuestros venerables hermanos cardenales de la Santa Iglesia Romana madura deliberación de este asunto, y por consejo de los mismos hermanos, y unánime consenso, venimos en promulgar esta Nuestra constitución, válida a perpetuidad, por medio de la cual, en cosa tan grave perteneciente a Nuestro deber, nos advertimos en primer lugar, a Nos mismo, y esa ley que nos imponemos, la misma indicamos a nuestros sucesores, de quienes confiamos no sean olvidadizos de su oficio, y de que un día, han de rendir cuenta de su administración en el exigente y tremendo juicio de Dios, como lo dice el Apóstol: Todos estaremos en pie en el tribunal de Cristo, y cada uno dará razón de sí ante Dios.

4. Así pues, en primer lugar, como sucediera que por la naturaleza de las cosas, la exigencia de los tiempos, y la ocasión, se hubiera abandonado la antigua costumbre de admitir a pocos varones en el Sacro Colegio, y que ya en nuestra edad, se fueran admitiendo más miembros de lo que era costumbre antiguamente, ya porque el decreto del Concilio general de Trento establecía que debían ser tomados de todas las naciones cristianas, ya porque muchos, afectados por la debilidad del cuerpo humano, la senectud, o abrumados de frecuentes enfermedades, no pueden cómodamente bastar para sostener asíduamente un peso tan grande, para aportar a este problema la debida moderación, y que sean prescritos unos límites determinados, de modo que sin volver a la antigua parcimonia, evitemos también el envilecer tal dignidad por una excesiva y superflua abundancia de sujetos, (lo que Nos mismo, situado entonces en menores encargos, hemos visto y experimentado) Y para que a la figura de la antigua sinagoga, responda la verdad de la Santa y Apostólica Iglesia, deseoso de cumplir el mandato dado por Dios a Moisés, para que congregara 70 varones escogidos entre los ancianos de Israel, conocidos por ser espejo para los demás del pueblo, y maestros, de suerte que pudieran ayudarlo a sustentar la responsabilidad del pueblo, y no llevara él todo el peso, lo cual hecho, y habiendo sido éstos llevados a la puerta del Tabernáculo, estando Dios hablando, el Espíritu Santo descansó sobre ellos.

Así, por el consejo de los susodichos hermanos, perpetuamente estatuimos, y ordenamos, que en el futuro, contados todos los sujetos de cualquiera de los ordenes episcopal, presbiteral o diaconal, que se hallan al presente constituidos, o en el futuro lo sean, todos juntos, NO PUEDAN EXCEDER NUNCA DEL NÚMERO DE SETENTA EN NINGÚN TIEMPO, Y QUE JAMÁS, POR CUALQUIER PRETEXTO, EXCUSA, OCASIÓN, O CAUSA, INCLUSO URGENTÍSIMA, PUEDA AUMENTARSE ESE NÚMERO. POR LO QUE SI ACONTECIERA QUE, POR NOS, O POR OTRO PONTÍFICE ROMANO EN AQUÉL TIEMPO EN FUNCIÓN EN UN TIEMPO FUTURO, FUERA ELEGIDO, O CREADO, O NOMBRADO UN CARDENAL (O VARIOS), MÁS ALLÁ DEL NÚMERO PREDICHO, DECLARAMOS QUE ESA ELECCIÓN ASÍ HECHA, O CREACIÓN, PROMOCIÓN O NOMBRAMIENTO ES NULA, ÍRRITA, Y DE NINGÚN VALOR, Y QUE DEBE SER TENIDA POR TAL, DE PLENO DERECHO, NO IMPORTANDO BAJO QUÉ NOMBRE O TÍTULO PUEDA SITUARSE LA PERSONA O PERSONAS ELEGIDAS, NI SE LOS DEBE TRATAR COMO CARDENALES, NI REPUTARLOS COMO TALES, NI EXISTE DEBER DE ELLO, Y ADEMÁS, TAL ELECCIÓN, CREACIÓN O NOMBRAMIENTO INICIALMENTE INVÁLIDA, Y SUPERNUMERARIA, SI MÁS TARDE SE VOLVIERA AL NÚMERO PRESCRITO POR MUERTE DE UNO O VARIOS CARDENALES NO PODRÁ POR ESA CAUSA SER CONVALIDADA, SINO QUE TAL COMO FUE AL PRINCIPIO, INVÁLIDA, ASÍ SEGUIRÁ EN LO FUTURO, PERPETUAMENTE CARENTE DE TODO VALOR Y FUERZA.

5.y SS Estatuye sobre los diversos órdenes de cardenales, principalmente los cardenales diáconos, a los que se invitaba a permanecer como cardenales diáconos, que no recibían la consagración episcopal.

Así como de las demás prendas que deben adornar a los elegidos, que han de ser muy grandes y señaladas, puesto que su dignidad es casi real, y equivalente a la de un Príncipe de sangre real.

En el Núm. 17, se prohíbe además que haya dos hermanos de sangre a la vez en el Sacro Colegio.

Todos los Papas posteriores observaron religiosamente el contenido de la Bula, siendo retenido también en el Código de Derecho Canónico de 1917, en particular el numerus clausus de cardenales. (Canon 231).

Can. 231. par. 1. Sacrum Collegium in tres ordines distribuitur: episcopalem, ad quem soli pertinent sex Cardinales dioecesibus suburbicariis praepositi; presbyteralem, qui constat Cardinalibus quinquaginta; diaconalem, qui quatuordecim.

Casualidad, casualidad, fue precisamente el (anti) papa Juan XXIII el primero en desobedecer palmariamente esa ley perpetua, y además en varios puntos:

Y además, se dio prisa:

Elegido el 28 de octubre de 1958, tomó como nombre el de un antipapa del S. XV, de mundana e ingrata memoria, fautor del concilio cismático de Pisa, originador de una línea de antipapas durante las etapas finales del Gran Cisma de Occidente. No contento con ello, fue el convocador, ya como presunto papa, del concilio cismático de Constanza, origen de toda la ideología conciliarista que resurgiría precisamente con el Vaticano II.

Bien empezaba…

Y mejor siguió, puesto que, coronado el 4 de Noviembre 1958, celebraba su primer consistorio el 15 de Diciembre 1958. En él, nombró en primerísimo lugar a Mons. Montini, futuro Pablo VI, que Pío XII se había negado a hacer cardenal.

Junto con él, 22 más, llevando el número a 75.  5 más que los permitidos.

Después de lacrimosas consideraciones sobre la suerte de los católicos chinos (a los que él mismo tanto contribuiría a echar en manos del comunismo), y tras utilizar el mismo argumento de Sixto V, acerca del alivio de los más mayores en sus trabajos, justo al final, (in cauda venenum), se desliza discretamente con ésto:

Iis igitur derogantes — quatenus opus est — quae Decessor Noster Xystus V constituit (7), et quae Codex Iuris Canonici sanxit (can. 231), iam deveniamus ad Sacrum supplendum Collegium vestrum, tres et viginti lectissimos Praesules in illud adlegendo, quos ob suas cuiusque virtutum laudes hoc amplissimo honore gravissimoque munere dignamus.”

¿Se creía sinceramente que con tres palabras, pronunciadas como de pasada en un discurso de circunstancias, se puede abolir no sólo un canon del Derecho canónico, sino una Bula que declara obligar para siempre también a los Papas futuros?

Esto hubiera debido, no ya poner la pulga en la oreja, sino hacer saltar todas las alarmas entre los responsables vaticanos, sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes del personaje.

Pero aquí no para la cosa, porque recordemos, otra norma de Sixto V prohibía tener a dos hermanos de sangre a la vez en el Sacro Colegio.
Pues aquí, ni mención siquiera de la ley, junto a Gaetano Cicognani, creado por Pío XII, adjunta su hermano Amleto, con perfecto conocimiento de que estaba violando la ley.

Poco más de un mes más tarde, en la basílica de San Pablo Extramuros, sin consulta ni aviso, anuncia la convocatoria de un Sínodo para Roma, de un Concilio para la Iglesia Universal, y de la reforma del Derecho canónico de 1917.Con ello echaba a andar la peor revolución de todos los tiempos, pillando, al parecer, desprevenidos, a tantos prelados de quienes hubiéramos esperado más, bastante más…

Justo un año después de su primer Consistorio, volvió a reincidir con un segundo consistorio, nombrando 8 cardenales más, para dejar bien claro que no deseaba observar la ley sixtina. Entre ellos, el infame card. Bea, (cuyos judaicos orígenes quizás se hallen en la muy marránica población de Béjar, España).

Sólo tres meses más tarde, el 28 de marzo 1960, por si quedaba alguna duda volvía a crear otros 7 cardenales, más tres in pectore, que nunca llegaron a ser publicados. Entre ellos, Mons. Joseph Lefebvre, arzobispo de Bourges, primo de un cierto Marcel, también él llamado a la púrpura, si las cosas no se hubieran torcido…

Y otro Consistorio el 16 de Enero 1961, con cuatro más,

Y otro el 19 de Marzo 1962, 10 más, y con el anuncio de una violación más de la ley sixtina: La equiparación de los tres ordenes con la consagración episcopal de todos los cardenales que no fueran obispos, incluso de los cardenales diáconos.
Era difícil para casi todos darse cuenta del significado profundo de esa mutación: El Papa Sixto V enseñaba en su Bula que el Sacro Colegio sucedía al Colegio de los Apóstoles en lo que se refería al poder de jurisdicción, que recibían automáticamente sobre toda la tierra, aunque de manera indeterminada. Por esa razón, la aceptación del capelo entrañaba automáticamente la pérdida de cualquier otra función jurisdiccional dentro de la Iglesia, precisamente porque participaban de una más alta y universal, la del obispo de Roma.

Pero los subversivos ya preparaban la constitución conciliar Lumen Gentium, que renovaría los errores galicanos, pretendiendo que la jurisdicción no provenía inmediatamente del Papa, sino de la consagración episcopal, aunque indeterminada, lo mismo que la de los cardenales.
El colegio episcopal se convertía así en verdadero órgano soberano, haciendo por lo mismo totalmente irrelevante al Sacro Colegio.

Juan XXIII, desobedeciendo toda la Bula de Sixto V, destruyó eficacísimamente el centro de todo el organismo jurídico de la Iglesia Militante, y nombrando sujetos hasta alcanzar el número de 88 cardenales, entre ellos peligrosos enemigos del Papado, hizo imposible que ese Colegio reaccionara a tiempo, y denunciara a Juan XXIII como antipapa que nunca había sido legítimo.

Para los que han tenido la paciencia de leerme hasta aquí, diré que hay una relación muy estrecha entre los Papas cuyos documentos hemos estudiado aquí: Pablo IV fue el gran inspirador y maestro de san Pío V, y éste lo fué de Sixto V. Los tres conocían perfectamente toda la perfidia de los herejes, y cómo éstos, infiltrándose hasta los pliegues más recónditos de la Iglesia y el Sacerdocio, no cejarían en su empeño subversor, hasta sentar a uno de lo suyos en el trono petrino, desde donde impondría por la autoridad, la fuerza y la astucia, todas las reformas-mutaciones que los erasmianos no habían logrado implantar, ni siquiera con la amenaza del luteranismo.

Por ello, procuraron empeñar todos sus esfuerzos en proteger los puntos vitales: Primero el Papado, de modo que jamas se pudiera decir que un verdadero sucesor de Pedro había caído en error u herejía, o que un hereje podía ser verdadero pastor.

Luego, el culto divino, fuente de la inmortal fuerza y juventud de la Iglesia, primero la Misa, (Quo primum), y luego, lo más olvidado y maltratado, el Oficio Divino (Quod a nobis). Para que nadie pudiera pretender que la liturgia romana era otra cosa que lo que él establecía para siempre.
A continuación, el Catecismo, eterno monumento de purísima Fe, que nunca podrá ser reemplazado por un pretendido “catecismo de la iglesia
católica”.

Por fin, Sixto V, que fija definitivamente el Sacro Colegio, reduciendo de antemano a la nada jurídica todo lo pretendido por cualquier persona, incluso papa, que se atreva a tocarlo, por cualquier motivo.

No por nada, en la Basílica de Santa María la Mayor  confiada especialmente al cuidado de España, hizo Sixto V edificar la capilla Sixtina, sobre el lugar en que se conservaba el Pesebre, cerca del lugar donde reposan los restos de san Jerónimo, gran defensor de la infalibilidad e indefectibilidad de la Sede Romana, nombrado cardenal por el Papa español san Dámaso,

S.Pio-V-sepolcro-aperto

En esa capilla reposa el Papa san Pío V, en altar-monumento abierto, en que puede contemplarse y venerarse el cuerpo incorrupto del Papa de Lepanto, y frente a él, su discípulo Sixto V.

La Providencia no hace nada al azar, y volverá a demostrarlo en un próximo futuro, en que la Iglesia Romana, según la célebre profecía, conocerá su mayor triunfo y expansión…

San Pío V sepulcro

Por cierto, la basílica también se llama Liberiana, por su fundador, el Papa SAN Liberio, atrozmente calumniado por ciertos seudo-católicos que quisieran hacernos creer que fue hereje, con el fin de sostener su reprobada tesis mil veces refutada.

10 replies »

  1. El problema de los modernistas (bueno, uno de ellos) es que son incapaces de vivir en un orden. Por consiguiente, no es que no respeten el orden preestablecido, sino que incluso no pueden vivir en el orden que ellos mismos pretenden fundar. Acosados por el movilismo, ayunos de fundamentos racionales, quedan sus voluntades ancladas en el humo (de Satanás). Véase cómo, después de entrar, auto-citándome de un comentario anterior, a cuchillo contra lo más sagrado, tardaron solo _meses_ en volar por los aires su propio invento litúrgico, abriendo una larga y dolorosísima etapa aún no cerrada de aberraciones litúrgicas. En verdad que a cualquier mente sana le cuesta imaginar las convoluciones mentales de un Paulo VI, que después de abolir el orden sacerdotal, prohibir la misa católica y ahogar la vocación apostólica de la Iglesia, parecía (o fingía) sufrir a causa del caos por él mismo introducido, no llegando a comprender nunca (o fingiendo no comprender) que lo que él había introducido no eran unas formas nuevas, sino licencia para destruir toda forma, incluso las que a él y a los suyos les había parecido oportuno inventar. Por eso la pseudo-iglesia no tiene ni 70, ni 75 (1958), ni 88 (1960), ni 90 (1962). Ni los 105 de Paulo VI en (1965), que luego fueron 120 (1967), y luego 136 (1969) y, finalmente, 144 (1973). Eso sí, en 1973, limitó el número de cardenales electores a 120, siendo descartados para el cónclave los que hubieran cumplido la edad de 80 años, quiere decirse, la mayoría de los que todavía pudiesen ser católicos. Pero luego tampoco convino ese número, y ahora son 124. El espíritu revolucionario se complace en someterlo todo a discusión, y para eso se necesitan facciones y contrafacciones, bandas patentes y agendas ocultas. Por eso el número de electores cambia cada poco tiempo, poniendo de manifiesto dos cosas: a) la importancia relativa de cada facción y b) que lo que en los cónclaves se elige no es un Papa para la Iglesia católica. ¿O acaso alguien puede explicar que la acción del Espíritu Santo esté vinculada al número de docenas o de septenas? Y, en última instancia, ¿tienen fundamento en la razón cada una de las cantidades de las últimas décadas (75,88,90,105,120,136,144,124)? ¿Tiene fundamento en la razón el haber pasado de 88 a 90? Exactamente el mismo fundamento que para pasar de 105 a 120 o de x a y (y por las mismas causas)

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  2. Fr. Lugo y Frisgo:
    Tks por este estupendo estudio…
    ahi estan un monton de cosas que algunos desconociamos… y que son explicacion de un puño de dislates actuales.

    Se agradece el aporte…

    Y respecto a lo que menciona Frisgo de la misa…
    Hice una serie de 4 articulos sobre la DEROGACION de la Misa Catolica que tiene como finalidad refutar a los “perplejos” que creen que roma esta “enmendando el canon (lo de ‘por muchos’)” y que roma cambio el imfame epigrafe 7 del “institutio generalis”

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  3. Interesante saberlo, había oído algo al respecto, pero es una de las tantas formas mediante las cuales se hicieron del poder esos infiltrados, porque eso es lo que son, y para desgracia nuestra los Cardenales y Obispos fieles NO LEVANTARON LA VOZ, ni se ¿dieron cuenta?, solo dejaron pasar los desmanes de ellos avalando con su silencio esos actos, y callando para no contravenir la autoridad, en una obediencia ciega a LOS HOMBRES que no A DIOS, verdaderamente MISTERIO DE INIQUIDAD es lo que vemos aquí, pues no creo que todos tuvisolo eran el mismo propósito, (destruir a la Iglesia), y los que puedan alegar en su defensa la obediencia, deben recordar que habian sido advertidos, tenian incluso Oraciones que León XIII había pedido fueran rezadas por toda la cristiandad después de la Santa Misa, pues Dios le permitió ver lo que vendría; por nuestra Señora en La Salette, por Nuestra Señora en Fatima por las declaraciones de los ex comunistas de aquella infiltracion y la Conjura del Alta venta dada a conocer por Pío IX pero lo olvidaron todo y se sintieron cómodos aún cuando abolieron esas oraciones y se desacreditaron los mensajes de Nuestra Señora como “profetas de desastres” ante las puertas abiertas a todas las religiones para alcanzar la paz.
    Muchos alegan que San Pío X hizo algunas correcciones a la Misa, y que por ello cualquier Papa podría hacerlo, pero solo quieren tapar el sol con un dedo, cuando los cambios que hubo ni se alejaban de la lex orandi lex credendi, y no tienen nada que ver con HACER UN EDIFICIO NUEVO Y DERRUMBAR EL ANTIGUO, como bien reconoce Ratzinger, otros dicen que Pío XII le confío a Bugnini los cambios actuales, por tanto le hacen cómplice de lo que ahora vivimos, pues si este le engañó no fué el primero ni el último, tenemos la macabra historia de lo que hacía en la Secretaría de estado el obispo desterrado a Milán (futuro ¿Papa? Pablo VI por hacer del conocimiento de los funcionarios comunistas los nombres de los sacerdotes enviados a auxiliar a los católicos dentro de la cortina de hierro, eso no fué pecata minuta, siempre me he preguntado, acaso Milan era un lugar donde se podia predicar la herejía, POR QUE NO FUE DESTITUIDO así como a Roncalli, que fué enviado a Turquía cuando había sido expulsado de la Universidad por su heterodoxia, quizá pensó que se quedaría sin obispos ni cardenales, o alguien le doraba la píldora para que fuera benevolo y solo los expulsara de Roma, ese esel único error que yo veo, que no usara de mano dura y expulsara a esos individuos, que a la postre vinieron a hacer semejante revolución y destrucción dentro del seno de la Iglesia.

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  4. Copio la respuesta que recibí por correo privado, a propósito de esta entrada:

    “Como usted puede comprobar por la edición original de la Enciclopedia Católica en 1913, allí ya se recoge que el número de 70 se ha sobrepasado varias veces en la práctica a pesar de la vigencia de la bula Postquam Verus, por lo que no se consideran por la Iglesia como consagraciones inválidas.( As a matter of fact, such nominations would not be invalid, and have been made (Archiv. f. kathol. Kirchenrecht, LXIX, 167 sq.).) Juan XXIII, por tanto, no es el primero en ello.”

    ¿Cómo se contesta a quien siempre tiene una objeción para mostrar que no es tan grave el tema?

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  5. Fray Lugo,
    Gracias por su articulo, muy interesante y educador. Una sola pregunta tengo, y es que al leer el archivo pdf me paece entrever una cierta “insidia” hacia Mdgr Lefebvre ? Naci post-CVII y no tuve la fortuna que muchos han tenido de vivir la experiencia y educacion previa al CVII, pero hasta donde tengo entendido Msgr Lefebvre junto a Msgr de Castro Meyer fueron los unicos que abogaron por mantener la tradicion y por lo tatno la verdadera iglesia Catolica. Entonces por que se le hace ver en algunos circulos como si no fuese verdadero Catolico ?
    Que Lienart fuera mason, que su primo fuera lo otro, eso no lo hace a Msgr Lefebvre no-Catolico, de hecho sus acciones solo nos demuestran que era muy Catolico e inclusive -a mi parecer- martir, pues fue vilipendiado, calumniado y atacado por todo el mundo.
    Gracias,
    RuyIDaz

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  6. Adversus Haereses:

    Lo que esta persona copia de la Catholic Encyclopedia está tomada del Archivo de Derecho de la Iglesia, en el que han confundido las creaciones de cardenales “in pectore” (en las que el Papa se reserva el nombre de los electos, y que por ende, no se consideran hechas hasta que son publicadas, por lo que no se computan en el número de setenta, de modo que si el Papa llega a morir antes de haber hecho públicos esos nombres, los nombramientos quedan completamente sin efecto”.

    El hecho cierto es que jamás se ha sobrepasado el número de 70 cardenales publicados, y con iglesia titular adjudicada, que es lo que propiamente hace a un cardenal.

    En el muy hipotético caso de que alguna vez se hubiera superado, puesto que abusus non tollit usus, y que las excepciones no infirman la regla, sino que la confirman, queda claro que esas promociones habrían sido nulas de pleno derecho.

    Por cierto que los que aducen ese argumento demuestran poca seriedad, hablando de “consagraciones”, precisamente lo que no s una creación cardenalicia.

    Tiene mucha razón, los adversarios de la Iglesia siempre intentan buscar alguna excepción a las reglas generales, que pueda demostrar que la Iglesia se contradice a sí misma, y que lo que designa nulo, como el poder de un hereje sobre los cristianos, no es tan nulo como dice…

    Y si no hay caso a mano, más o menos probable, ya se lo inventan…

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  7. Ruy Díaz:

    No tengo absolutamente ninguna “insidia” (inquina) contra Mons. Lefebvre, sino admiración por lo mucho bueno que hizo. Sólo apunto a que efectivamente, su nombramiento como cardenal y prefecto de la importante Congregación de Propaganda Fide (misiones) llegó a estar sobre la mesa de Pío XII, que murió antes de publicarla, y cuando llegó Roncalli, no sólo no quiso nombrar a un adherente de la Cité Catholique, sino que lo mandó a la minúscula diócesis de Tulle, después de haberle privado de sus responsabilidades como representante diplomático, y haberle obligado a abandonar la diócesis de Dakar. Y para más recochineo, nombrando a su primo, irrelevante arzobispo de Bourges, cardenal, como premio por haber acogido las subversivas reuniones más o menos clandestinas de Dom Baudoin, primero en Troyes, y luego en Bourges, protegidas por la mano discreta del Nuncio Roncalli. Un Lefebvre por otro…

    (Lo mismo que en España, prohibió que se diera cualquier encargo, de canónigo para arriba, a todo sacerdote o religioso que hubiese apoyado el bando nacional en la Guerra, o fuera partidario del Régimen constituido).

    No me cabe la menor duda de su voluntad de ser un buen católico y prelado, aunque desgraciadamente, el ambiente en que se formó, y las ideas anti-infalibilistas de alguno de sus profesores en el seminario francés de Roma, como el conocido Padre Le Floch le empujaron a tomar ciertas posturas no-católicas, que han causado no poco daño en la resistencia católica frente a la Revolución conciliar.

    Por ejemplo, no estaríamos haciendo ahora toda una serie de posts sobre la infalibilidad, si la FSSPX no se hubiera emperrado desde el principio en su absurda teoría de un papa legítimo que puede caer en la herejía, sigue siendo papa, y como no “utiliza” su infalibilidad, puede enseñar el error a la Iglesia durante decenios.

    Ni tener que demostrar por enésima vez que las pretendidas calumnias de papas caídos en herejía fueron puestas en circulación por los enemigos de la Iglesia, y no tienen realidad alguna.

    Espero que Mons. Lefebvre esté gozando de la bienaventuranza eterna, pero en cuanto a los que aún quedamos en este valle de lágrimas, es necesaria una evaluación crítica de ciertas posturas y acciones suyas al frente de la FSSPX, si queremos terminar alguna vez con la deplorable situación de desunión que nos afecta.

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  8. Fray Eusebio,

    Muchas gracias por su comentario, el cual agradezco enormemente pues da claridad a la cuestion.
    Creame Ud que cuando se ve tanta herejia, no se puede dejar de pensar en si estos papas son legitimos o no. Sinembargo, creo que si pudieran ser legitimos por lo siguiente: en Apocalipsis 13, ud puede leer que la bestia llevara a adorar a la primera bestia ( es decir llevara a la apostasia generalizada ). Ya se ha visto que una persona o grupo de personas no lograron llevar a la apostasia. Tampoco un grupo (i.e.: medios) o movimiento (i.e.: comunismo ) lograron llevar a la total apostasia. Un o varios sacerdotes o clerigos tampoco lograron llevar a la apostasia generalizada ( i,e.: Lutero, etc. ). Todos los anteriores le hicieron mucho dano a la Iglesia, si; inflingieron muchas heridas, si; pero no llevaron a la apostasia generalizada que vemos hoy dia. Por lo tanto creo que solo un papa o serie de papas son los que pueden llevar a la apostasia generalizada como estamos viendo a pasos agigantados. Entonces puede ser que estos papas si sean validos, en cuanto a que asi se cumple la profecia. No se si me he logrado explicar, pero creo que es lo que sucede hoy dia.
    Pienso de todas maneras, que como va la situacion, y de no ser por un milagro, llegara el momento en que definitivamente tenga que aceptar que la silla esta vacia. Pero pienso que por el momento lo que pasa es que se esta dando paso a que se cumpla la profecia ( Apocalipsis 13 ) ?
    Si tienen uds algun comentario sobre el particular se los agradeceria.

    Atte,
    Ruy Diaz

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  9. Estimado Ruy Díaz (De Vivar):

    No me pronunciaré sobre si se está cumpliendo la dicha profecía, pero en cualquier caso, más bien tendería a demostrar que los pontífices conciliares en modo alguno pueden ser Papas legítimos.

    No pueden tener la legitimidad de origen, porque si hubiesen sido elegidos canónicamente, serían totalmente incapaces de enseñar el error, y más, continuadamente desde hace 50 años.

    Ni tampoco la legitimidad de ejercicio, que implica gobernar según las Leyes Fundamentales del cuerpo gobernado, en este caso la Iglesia. Mientras que los seudopapas conciliares han gobernado desde el principio mismo de sus “pontificados” exactamente en contra de esas Leyes y de las tradiciones que las encarnan en la práctica.

    Me dice que tal como van las cosas, no le va a quedar más remedio que reconocer que la Sede está vacía (U ocupada por un usurpador).
    Y yo pregunto, ¿No le basta todo lo que llevamos viendo? ¿Qué cambiará un poco más o menos? ¿Qué tendrán que hacer esos usurpadores para que quede claro que son unos falsos Papas? ¿Postrarse ante el mismísimo Anticristo?

    Puedo entender, por haberlo vivido, que le cueste tomar una determinación. Pero debe entender que es deber estricto de todo católico sujetarse a lo ya decidido por la Iglesia en caso de encontrarnos en una situación como la que nos ocupa: Paulo IV nos dice claramente que no se debe reconocer a un hereje como Papa, sino denunciarlo de todas las maneras posibles.
    Y los doctores añaden que aun en el caso (imposible) de que estuviéramos equivocados, (pero con fortísimas razones para tomar esa determinación), habríamos cumplido con nuestro deber, y en modo alguno se nos debería considerar ni como rebeldes, ni como cismáticos, ni menos aún como herejes.

    ¿Qué puede entonces impedirle obedecer una orden directa claramente imperada por la autoridad competente, y perfectamente concebida para responder a nuestra situación actual?

    Si fuera una tesis teológico-canónica de elaboración nuestra personal, podría entender ciertas vacilaciones, pero habiendo quedado demostrado que es la ley perpetua de la Iglesia, solemne e infaliblemente definida por Paulo IV y san Pío V, la duda ya no es legítima, hay que obedecer y actuar…

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