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UN INSTRUMENTO IDEOLÓGICO


El defender la Misa Tridentina es un "instrumento ideológico2 ya que  hay entre las dos liturgias perfecta "continuidad"

El defender la Misa Tridentina es un “instrumento ideológico” ya que habría entre las dos liturgias perfecta “continuidad”

Esto es lo que dijo de la contraposición o comparación de ambas liturgias-la antigua y la actual- el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Esta es la noticia vista en Religión Digital:

El Prefecto de Doctrina de la Fe, en la fiesta de Santo Tomás de la Universidad San Dámaso

Gerhard Müller: “La contraposición de la liturgia pre y postconciliar es un instrumento ideológico”

“Frente a conservadores y progresistas, necesitamos una interpretación integral de la reforma litúrgica”

Un resumen de su conferencia:

El prefecto de Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Müller celebró la solemne fiesta de Santo Tomás en la Universidad San Dámaso de Madrid con una brillante conferencia sobre “la liturgia en el pensamiento teológico de Joseph Ratzinger”. Y dejó claro, que, en este como en otros muchos ámbitos, la Iglesia apuesta por la continuidad. Porque “la contraposición de a liturgia pre y postconciliar es un instrumento ideológico”.

..De hecho, el prelado alemán comenzó su intervención saludando a los “amigos de la verdad y de la sana doctrina [Risum teneatis]

Siguen las sorpresas:

Un Prefecto de la Fe, monaguillo

Müller es un prestigioso teólogo, pero, al escucharlo, se le entiende todo lo que dice. Al Igual que el Papa Ratzinger, tiene esa cualidad de los grandes teólogos alemanes (al menos de algunos) de hacer asequible y sencillo lo teológicamente complicado. [En este punto la cosa toma el cariz del chiste, a menos que se esté utilizando sin percatarnos de la figura de la “ironía“]

El resto puede el lector leerlo aquí

Los comentarios no se admiten, curándose en salud, por el autor del artículo con estas palabras: “Los comentarios a esta noticia han sido deshabilitados por su autor”.  De otra forma hubiesen, sin duda, saltado muchos ante las falsedades dichas en el artículo que resume las conferencia de Müller.

Yo me voy a permitir, cosa que nunca hago con noticias de actualidad, ANALIZAR, algunas cosas de las que se pueden leer. Aún a riesgo de caer en lo que avisa el autor de la célebre dolora:

Si quieres ser tan feliz como me dices / No analices muchacho no analices.

Últimamente el análisis de las cosas eructadas por personajes conspicuos eclesiásticos (piénsese en Di Noia)le dejan a uno de mal cuerpo. A menos que se tomen con la correspondiente gota de humor: Cum mica salis.

No se puede más que agradecer el intento de hacer la “teología del monaguillo”, referida la expresión a decir cosas teológicas como lo harían los niños que sirven al altar. Ahora bien, esto no da derecho a decir “obviedades”  o peor aún, cosas obviamente  falsas. Los niños con frecuencia no se andan por las ramas y dan en el clavo, a veces con singular brutalidad.

Sacrificio o banquete festivo: Tanto Monta

Sacrificio o banquete festivo: Tanto Monta

El Cardenal Cañizares dijo hace pocos días algo, según él, dicho por Mons.Fellay que citando de memoria reproduzco libremente: Si Mons.Lefebvre hubiera visto las misas dichas  tal abadía, no se hubiera embarcado en su aventura de la FSSP”  Ante esto cualquiera puede pensar que es “obviamente falso“.  Para exonerar al Cardenal de mentir habría que pensar que es un indocumentado en todo lo escrito por la FSSP, y en todo lo dicho por Mons. Lefebvre sobre  la misa. Y, sea dicho de paso, es inaudito que Mons.Fellay no salga al paso de lo dicho negándolo abiertamente. Porque si fuera  verdad, habría que preguntarse qué hace el Superior de la FSSP al frente de ella, traicionando de esa manera el pensamiento de Mons. Lefebvre, y la línea seguida hasta ahora por la Fraternidad.

Pero volviendo a lo dicho por el Prefecto sobre la liturgia pre y post conciliar (en lo que entra la Misa), es extraña la circunlocución que usa. En efecto dice que lo escrito sobre la misa actual, en contraposición a la antigua, es un “instrumento ideológico”.

Instrumentos ideológicos son todos los escritos para defender o atacar algo en el plano de las ideas. Nadie podrá negar en este sentido que la Summa Teológica de Santo Tomás, en cuya celebración fue dicha la conferencia de Müller, sea un instrumento ideológico. Y no se ve cómo cualquier ejercicio intelectual de defensa  o crítica de algo, deje  de ser un instrumento ideológico.

Pero si la expresión se refiere, lo que es más probable si queremos librar a su autor de la acusación de “proferir obviedades“, a tachar de instrumentos ideológicos, la utilización de falsedades para defender algo, entonces deberíamos pensar que él llama “instrumentos ideológicos” a doctrinas falsas, o exageradas, y que se traen con el propósito de desacreditar las sentencias opuestas, como sería el caso si se dijeran cosas falsas de la misa actual  o de la antigua, estableciendo una hermenéutica de la ruptura, (véanse los posts dedicados al tópico pulsando la pestaña superior bajo la categoría Vaticano II). De hecho el Prefecto aboga paladinamente por la continuidad litúrgica, diciendo  “frente a conservadores y progresistas, necesitamos una interpretación integral y auténtica de la renovación litúrgica”  y lo que es más concreto “El carácter sacrificial de la eucaristía no depende de la orientación de la celebración ni se opone a su concepción como banquete”.  El dilema entre ambas misas  en cuanto a la contraposición de sacrificio o banquete” sería falso, porque “NO ofrece problemas al prefecto de Doctrina de la Fe el hecho de casar en la eucaristía el sacrificio con el banquete. Nada habría que objetar si la dimensión de banquete fuera, como siempre fue, la celebración de la Comunión del “Cordero sacrificado”  tal como era en los sacrificios de la Antigüedad. Pero sucede que a la nueva misa se la llama por sus fautores “la Celebración de la Cena“,  al modo protestante.Luego la categoría de “banquete” invade todoa la ceremonia, convirtiéndola en algo distinto y ajeno al “Sacrificio“.  Aquí habría que recordar el famoso punto 7º de la Introducción oficial, retirado después, pero sin alterar en nada el rito  que anunciaba, donde no había ni rastro de Sacrificio.

Con una alegre tajadura, el prefecto deshace el nudo gordiano  que ha ocupado a tantas mentes incluso de Cardenales que le precedieron en su cargo. No importa que ellos sí hayan visto problemas  precisamente en la ausencia del carácter sacrificial de la nueva misa  (véase la pestaña superior bajo Eucaristía  y Misa, de “60 razones” o la de “10 0bjeciones”).  Todo se parece al celebre chascarrillo del “huevo de colón”.  Por lo visto nadie había pensado en la solución del manido dilema: “Sacrificio o banquete”. Tanto monta.

Hubiéramos esperado algo más de un tajo resolutorio ante las dificultades que entrañan las doctrinas “intrumentos ideológicos” sobre las dos liturgias-pre y post conciliar. Me atrevería a decir que  se hubiera esperado algo más de seriedad en una conferencia universitaria en la celebración de la festividad del “Ángel de las escuelas”

Muller

Por lo visto la frivolidad no está ausente de los actuales prelados. Quizás más que frivolidad habría que hablar de las nieblas del Rhin aposentadas definitivamente en la Ciudad Eterna. La “claridad de los teólogos alemanes a quienes entienden hasta los monaguillos”  definitivamente no disipan estas nieblas que se asientan en prefectos que hablan usando equívocos, o llanas falsedades, como el lector podrá comprobar leyendo la recensión íntegra.

4 replies »

  1. ”frente a conservadores y progresistas, necesitamos una interpretación integral y auténtica de la renovación litúrgica”

    Típica dialéctica hegeliana. Tesis, antítesis, síntesis. Él ya va por la síntesis. El contenido de Verdad de las posiciones conservadoras o progresistas a Muller le da igual. Ahora se trata de hacer la síntesis, que además se torna “auténtica”, dando a entender que ni la tesis, es decir, la doctrina multisecular de la Iglesia Católica, revelada por el hijo de Dios hecho hombre y transmitida fielmente por la Iglesia durante casi 2000 años, ni la antítesis, es decir, la “teologías” deicidas de los modernistas, son auténticas. Ahora viene la GRAN TRITURADORA a reducirlo todo a pequeños trocitos de los cuales, mágicamente y con Muller de partero, nacerá la doctrina auténtica.

    Lo cierto, prefecto, es que sólo hay una doctrina verdadera, pues la Verdad tiene una costumbre algo sorprendente y poco ecuménica, y es que es totalmente exclusiva. Había una liturgia que era expresión de esa Verdad revelada, y que tú y los tuyos redujisteis a cenizas, sin explicar nunca por qué. Porque ¿cuál era el estado de agonía de la Iglesia católica en los años 50 para que fuese necesario subvertirlo TODO, desde la liturgia a los Sacramentos, desde el Derecho canónico a la catequesis? ¿Cual era ese estado de necesidad aplastante, conminante, angustioso? No, no había ninguno. Sólo el odio tuyo y de los de tu cuerda por la Iglesia de siempre, cuyo peso quizás os aplastaba, ya que, hombres mundanos, acostumbrados a los viajes y la vida social, los ayunos, mortificaciones, devociones y recogimiento se os habían quedado tan inasequibles como las uvas de la zorra aquella. Y en lugar de orar y pedir, quisisteis hacer una cosa a vuestra medida. Y lo que ha salido no es más que vuestra medida: corrupción, falta de fe, mundanidad, suciedad.

    De la misma forma, tan auténtica como era la doctrina tradicional y su liturgia correspondiente, es auténtica la “liturgia” postconciliar. Su acatolicidad es irreprochable, y por tanto, en su género, es tan auténtica como la tradicional. Solo que no es católica.

    Reflexiona Muller, reflexiona. No pongas tu esfuerzo en hacernos creer que la salvación está al alcance de cualquiera, que todos los caminos llevan al cielo, que el Espíritu Santo nos llama desde los simulacros paganos, porque la Encarnación ya tuvo lugar, por si no lo sabías, y Aquél a quien fue dada toda potestad, en el cielo y en la tierra, ya dijo: “Yo soy el camino, la Verdad y la Vida”. Y otras cosas que quizás sean incomprensibles para tu mente hegeliana, que puedes encontrar resumidas en Juan, 10. Aún tienes tiempo de tirar a la basura todas esas encumbradas teologías que sólo te han conducido a perder la Fe. Aún tienes tiempo de volver a leer los Evangelios tal y como los han leído chicos y grandes, hombres y mujeres durante dos milenios. Y de todo ese ejército innumerable que ha ido a beber a los Evangelios, nunca se dio el caso, la consecuencia, de que se perdiera la Fe. Eso sólo pasa en vuestras mentes hegelianas. Leéis y leéis, y en lugar de tener una Fe cada vez mayor, más robusta, más sana, la perdéis. Leéis sobre la admirable virginidad de Nuestra Madre y entendéis lo contrario: que parió como cualquier otra. Leéis sobre la transubstanciación de las especies y entendéis lo contrario: que no hay tal. Leéis sobre los milagros y entendéis que pobrecitos aquellos primeros cristianos, tan infantiles, tan calenturientos. Leéis incluso el mandato de Cristo, “id y enseñad a todas las gentes” y entendéis que no debéis enseñar a nadie, que eso es proselitismo y que el proselitismo no le gustaría nada a Jesucristo, que pasó tres años haciendo proselitismo de día y de noche, en el campo y la ciudad, en el templo y en los lagos, y que no dejó de hacer proselitismo ni cuando pendía de la cruz (hoy estarás conmigo en el Paraíso).

    Reflexiona Muller, que vuestra fe es tan bella y tan pura como el arte sacro que inspira, como las iglesias que inspira, como los ornamentos e instrumentos de culto, y como la liturgia que ahora, cincuenta años después del latrocinio, resulta que hay que re-interpretar, de forma más “auténtica”, porque ahora, después de tanta furia destructiva, después de tanto odio, después de tanta afrenta a Dios y a los católicos, después de haber entrado en el mismo corazón de la Iglesia cuchillo en mano, después de haber violado a la misma Esposa de Cristo, va a resultar que no disteis en el clavo, que necesitáis seguir buscando esa fe madura que se les escapó a los mártires, a los doctores y a los santos de todos los tiempos, pero que vosotros, con la inspiración del demonio y el auxilio del gran Buda, estáis ya casi a punto de alcanzar.

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  2. Muy interesante el que recuerde que sus grandes inspiradores no son otros que Romano Guardini, uno de los difusores del Movimiento litúrgico desviado, que pretendía que la liturgia era como un fresco que hubiese sido progresivamente tapado por muchas intervenciones y repintes, y que debiera ser “restaurado”, es decir, despojado de todas las intervenciones de los siglos, para volver a recuperar su prístina belleza ideal. Sin olvidar que ese personaje, sacerdote que casi siempre se paseaba por Munich vestido de civil, ha sido el gran inspirador de cierto profesor Ratzinger, que remeda el Libro “El espíritu de la Liturgia”, editado en 1918, cuando ya se notaban los primeros temblores de la revolución litúrgica.

    Otra influencia notable, Mons. Ketteler, uno de los líderes del llamado “catolicismo social”, avatar del liberalismo sedicentemente católico, y que ya hablaba hace más de un siglo de reconciliación con la modernidad y arrasamiento de los bastiones.

    Parece que B XVI ha nombrado a un alter ego de sí mismo. Por no faltar, no falta ni siquiera la amistad con el “teólogo ultraprogresista de turno: Si el de Ratzinger era Hans Küng, Müller se ha decantado por Gustavo Gutiérrez, tan actuales el uno como el otro.

    Dice Müller:”La liturgia no es un juego con los sentimientos religiosos de espaldas al mundo, sino preparación para servicio al mundo en la unidad interna de amor a Dios y amor al prójimo”.

    La Liturgia como juego, eso es una expresión de Guardini, que entendía la Misa principalmente como manifestación de la Iglesia y compromiso con el mundo, más allá de las devociones particulares, sentimentales y “subjetivas”, de espaldas al mundo.

    Así que la Iglesia ya no es Señora, a la que deben tender todos los demás esfuerzos humanos, sino una servidora de un orden que se desarrolla sin ella, cuando no, contra ella.

    Y la liturgia no es la actividad final, principal y más importante de las que puede realizar el hombre, sino un simple medio de acción y desarrollo social, para no estar de espaldas a la sociedad…

    Con esos antecedentes, pretender una continuidad con la concepción tradicional es cuando menos problemático. Él lo debería saber mejor que nadie, puesto que ha conocido, incluso como monaguillo, la liturgia tradicional, y sabe perfectamente la infinita distancia que la separa de la antiliturgia conciliar.

    Decir, por ejemplo, que la orientación con la que se celebra la Misa no depende de su orientación, cuando toda la tradición de la Iglesia pensaba lo contrario, y cuando los orcos conciliares siguen proclamando a día de hoy que la inversión de los altares ha constituido una de sus mayores y más impensables reformas, y el elemento más eficaz en orden a cambiar la mentalidad de los católicos, tiene su miga…

    Se ve que después de 50 años de revolución litúrgica, y otros 100 de preparación, aún no tienen una interpretación integral y auténtica de la renovación litúrgica…

    Tiene la cara de pedir coraje a los católicos españoles frente a la secularización, cuando todo el mundo sabe que el arma más eficaz para que los españoles asumieran el espíritu moderno contra el que hasta entonces habían luchado con éxito hasta los que se proclamaban ateos…(Ya saben, en España, hasta los ateos tenían mentalidad católica), ha sido precisamente el estar expuesto cada Domingo a la maléfica irradiación de esa negación de toda sacralidad impuesta como renovación litúrgica.
    Y si no me creen, comparen una persona alejada de las iglesias desde hace decenios, y una que haya seguido asistiendo a “misa”, y luego me cuentan…

    Y despues de haber representado ese teatro del absurdo, invita a subrayar la intelectualidad y racionalidad de la Fe…

    El Tartufo de Molière se avergonzaría de un Müller, tan revulsiva es su hipocresía, por no decir abierto pitorreo.

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  3. entre la misa de siempre y las modernas ‘misas’ hay tanta continuidad como entre la verdad y la mentira, entre la Iglesia eterna y una secta cualquiera, entre la fidelidad y la traición, entre la gracia salvífica y el asco que pierde el alma en las seducciones del mundo: ninguna, ¿cómo pueden estos papoides perjuros arrogarse ninguna conntinuidad donde no tienen nada en común con la una, santa, católica y apostólica? por decir que están en Roma, tambien está el coliseo donde sus maestros divertían al pueblo con su panem et circenses, como ellos ahora

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