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EL MARCIONISMO MISERABILISTA ROMANO


Marción mostrando su evangelio

Marción mostrando su evangelio

Por Fray Eusebio de Lugo

Podríamos hablar largo y tendido sobre los cuestionables gustos del nuevo animador general de la iglesia conciliar, y sobre la infiltración de la mentalidad y sensibilidad neo-cátaras (o jansenistas) en la Iglesia desde hace siglos, y que hace rechazar de manera antinatural y perfectamente irracional todo lo rico, hermoso, precioso o artístico, que nos ha sido dado por Dios mismo, precisa y principalmente para alabanza de Su Gloria, y secundariamente, para honrar todo aquello que merece serlo, por ejemplo, el Sumo Pontificado.

Aparte de cátaros, fraticellos y jansenistas, ésta gente, insensata en todo el sentido bíblico de la palabra, demuestra ser también marcionita, es decir, seguidora del hereje del S. II., autor de uno de los primeros cismas, y de una tendencia herética que constituirá una perpetua tentación para ciertas espiritualidades desequilibradas:
Marcionismo

Haciendo un uso prometedor del método dialéctico, en su obra llamada precisamente Antítesis, afirma nada menos que lo siguiente, que todas las sectas miserabilistas no harán sino acomodar al gusto de cada época:

“El primer aspecto relevante es que Marción distingue y separa como cosas imagetotalmente diferentes al Dios Creador del Antiguo Testamento, Yahvé, del Dis verdadero, Padre, capaz de encarnar a un hijo hombre, Cristo conforme al Nuevo Testamento y concluye que ambas religiones son paralelas y que tienen por única conexión a la geografía.
El primer paso en la lógica de Marción, fue desterrar del cristianismo al Antiguo Testamento y de inmediato agregar que el Mesías al que se refiere el Antiguo Testamento no es Cristo, que aún no se ha cumplido esa profecía y que cuando ocurra, si llegara a ocurrir, el Mesías del Antiguo Testamento se llamará Emmanuel y no Jesús.
Emmanuel, el Mesías judío estaría destinado de manera exclusiva al pueblo judío y sólo tendría prosélitos entre estos, los descendientes de David, además contra él se levantarán los pueblos y los imperios y él responderá bélicamente, insiste Marción: este Mesías no ha llegado ni se ha cumplido esa profecía con Cristo, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento.
En este punto Marción dice que sólo Pablo logró entender a Cristo, razón por la cual tuvo profundas diferencias con Pedro quien no comprendió las enseñanzas de Cristo y junto con los demás apóstoles trató de conservar el cristianismo como una secta judaica, cosa que finalmente debe ser resuelta separando con nitidez y de manera definitiva ambas religiones, ambos testamentos, ambos dioses, para lo cual no sólo rechazó el Antiguo Testamento, sino que procedió a rechazar todos los elementos del Nuevo Testamento que consideraba judíos. Para lograrlo, de todas las Escrituras escogió el Evangelio de Lucas, excluyendo los relatos sobre el nacimiento de Cristo por considerarlos citas de la Biblia judía, y revisa minuciosamente y acepta como verdaderas sólo diez de las cartas de Pablo por considerarlas exentas de judaísmo (Gálatas, 1ª y 2ª de Corintios, Romanos, 1ª y 2ª de Tesalonicenses, Efesios, Colosences, Filipenses y Filemón), rechazando las otras cuatro (1ª y 2ª Timoteo, Hebreos y Tito).
De esta manera Marción es el primer cristiano que establece un canon preciso, una estricta delimitación del Nuevo Testamento aceptado y verdadero, lo cual constituye un poderoso instrumento religioso en esa época y a la postre obliga a la Iglesia Católica a seguir por ese mismo camino y a formular el Nuevo Testamento que duraría sin modificaciones hasta la Reforma Protestante.”

Así se entiende que cuando un católico recuerda a los herejes miserabilistas (ahora instalados en Roma) que Nuestro Señor, en el Antiguo Testamento, dedica libros enteros de la Sagrada Escritura para establecer hasta los más menudos detalles del culto y del Templo, obliga estrictamente a gastar enormes cantidades de dineros y riquezas en él, que traducidas a nuestras monedas, superarían los presupuestos estatales de muchos países pequeños, rechazan la objeción con un simple, “¡Bah, éso era en el Antiguo Testamento!

Y cuando se les vuelve a objetar que los cristianos ya desde los tiempos apostólicos, y muy al contrario de la visión Hippie-kikiana que nos quieren vender a cada paso los herejes, siempre procuraron adornar sus iglesias, los sepulcros y las reliquias de los mártires con las cosas más preciadas, (como se vió últimamente cuando se descubrieron las reliquias de san Pablo envueltas en un precioso tejido de carísima púrpura bordada en oro fino), y que todos los santos han imitado a sus antecesores del Antiguo Testamento, contestan: “Bueno, eso son supervivencias del Antiguo Testamento, no son “evangélicas”, porque su Evangelio no es el nuestro, sino el evangelio gnóstico monstruosamente imitado por Satanás, la mona de Dios.

“Influido por la herejía docética y por el platonismo, Marción considera que la carnalidad es corrupta, o un simple reflejo de la realidad, por ello ordena la abstinencia carnal, rechaza el placer en cualquier forma, obligando a los creyentes de su Iglesia a una vida de pobreza y privación extrema, la cual fue parte importante para el fin de esta herejía, pues incluso se opuso al placer sexual dentro del matrimonio.
En lógica con lo anterior y no obstante que el rito de la Iglesia marcionita copiaba el rito católico, difería en la pobreza de los hábitos y en que, en lugar del vino se utilizaba agua, pues la asociación del vino con la sangre era contraria con la parte gnóstica que influyó en menor grado, pero que definitivamente se aprecia en estos dos aspectos del ritual.”

Siempre pasa lo mismo con éstos herejes, odian cualquier cosa verdadera y sanamente natural, gozosa, esplendente, turgente, generosa y acogedora. Todo lo que puede alegrar sanamente el espíritu del hombre pasando a través de sus sentidos les es abominable. Por eso odian la riqueza, belleza, bondad y alegría, y les gusta lo feo, contrahecho, miserable, de mal gusto, abajado y humillado fuera del orden señalado por Dios. Lo mismo que su dañado patrón, Judas Iscariote.

Ésa es una de las razones por lo que odian especialmente a la mujer, y a la mujer en cuanto madre. No tenéis más que ver un desfile de modelos, y comprobaréis que sus organizadores (mayormente invertidos) se recrean malignamente degradando la excelsa figura femenina, presentándola fea, extremadamente delgada, sombría, triste y angustiada.

No digamos nada sobre lo que pueden odiar a los niños, lo que nos abre sobrecogedoras perspectivas sobre las causas más profundas de la sistemática plaga pedofílica que ha llagado el cuerpo eclesial “a planta pedis usque ad verticem capitis”.

Y si son sexualmente invertidos, es porque esa pan-herejía tiende a sub-vertir, a poner al revés no sólo las doctrinas religiosas, sino quizás más gravemente aun, el sustrato natural sin el que las verdades religiosas no pueden siquiera ser entendidas, y mucho menos acogidas y vividas.

Ésto se ve muy bien en la población italiana todavía más o menos sensata y no demasiado estropeada por la propaganda fraticelliana:

Aquí, en Venecia, están absolutamente escandalizados y “cabreados” con el showman Bergoglio, al menos tanto como si hubieran ultrajado y robado las joyas de su sagrada “Mamma”.

Un italiano normal disfruta sanamente del esplendor, belleza y riqueza de sus iglesias y del culto que en ellas se celebra, lo mismo que un austríaco o un bávaro en sus iglesias barrocas, o lo mismo que un sevillano con sus cofradías (Certo, Don Terzio?).

Al mismo tiempo, un hereje, un protestante, un jansenista o un modernista odia todo lo católico plasmado en signos externos, exclamando como el infame Bergoglio a los diez minutos de ser elegido: “¡El carnaval ya ha acabado!”

Si los tradi-conciliares tuvieran una mínima conciencia histórica, tendrían claro que es totalmente imposible que un Bergoglio sea Papa, cuando es evidente que odia cualquier cosa que le recuerde al Papado.

¡Ayúdenos nuestro Padre san Jerónimo, cardenal de la Santa Iglesia Romana, del título de San Lorenzo In Dámaso, Papa español, que luchó contra el padre de la herejía antilitúrgica, Vigilancio, presbítero en Barcelona…!

1 reply »

  1. Fernando R.
    Sin duda que hay mucha tela para cortar en relación con la flamante figura de Francisco y lo que representa, atento al cotejo entre todos los comentarios vertidos en este blog, y lo que se va viendo, oyendo y casi palpando, No obstante, sólo diré alguna cosa, un poco al hilo de lo que dice con mucho acierto Fray Eusebio,
    En efecto, cada vez que escucho,hablar, desde que se instalaron en Roma estos falsos profetas anunciados por Ntro. Señor Jesucristo, es decir desde Roncalli y su herético Concilio en adelante, de una Iglesia pretendidamente pobre,humilde, y ‘despojada’ -la actual,¡por supuesto!-, con su remanida cantilena de la ‘opción por los pobres’,opuesta desde ya,a la anterior, la de de siempre,,la verdadera, a la que caracterizan-mostrando todo su odio y desprecio- como ‘constantiniana’,’triunfalista’ ‘burguesa’, y otras ‘sonoras’ adjetivaciones parecidas, se me viene a la memoria aquella escena evangélica conocida como ‘La unción en Betania’, en la que me parece tenemos el mentís más claro a todas estas mistificaciones y farisaicos engaños. Aunque es conocido de todos, bien vale la pena transcribir el pasaje: “Seis días antes de la Pascua fue Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Allí lo invitaron a una cena. Marta servía y Lázaro estaba entre los invitados. María, pues, tomó una libra de un perfume muy caro, hecho de nardo puro, le ungió los pies a Jesús y luego se los secó con sus cabellos, mientras la casa se llenaba del olor del perfume. Judas Iscariote, el discípulo que iba a entregar a Jesús, dijo: ‘Ese perfume se podría haber vendido en trescientas monedas de plata para ayudar a los pobres’. En realidad no le importaban los pobres, sino que era un ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, se llevaba lo que echaban en ella. Pero Jesús dijo: ‘Déjala, pues lo tenía reservado para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis'” (Jn. XII, 1-8).
    Si bien no hace falta aclarar más, pues la luz que brota del Evangelio esplende,en medio de las tinieblas, no obstante, en atención a algunos incautos o confundidos ,pero de buena fe, conviene advertir que una cosa es el despojo y la austeridad en lo personal -como parte de la renuncia a sí mismo que nos pide Ntro. Señor- y otra cosa es el retaceo a la gloria de Dios, implícito en gestos como el del heresiarca e impostor Montini cuando vendió la tiara pontificia -bien leído, ¡todo un signo!-, por no mencionar las incontables muestras de degradación,en objetos usos y gestos destinados al culto divino, impuestos so capa de humildad, sencillez y pobreza por esta iglesia sinárquica y mundialista, verdadero muestrario del rechazo a todo lo grande, bello y noble con que el hombre puede honrar a su Creador y Padre, como bien dice Fray Eusebio.
    Pero creo que con este nuevo jefe de la iglesia apóstata, estamos en presencia de un importante paso, o ‘giro’ en el sentido de una mayor capacidad de inducción al error, pues es dable observar que dice lo que la inmensa mayoría anhela escuchar, y no LO QUE NECESITA ESCUCHAR Vale recordar aquí lo que dice San Pablo acerca del nefando obrar del ‘hombre de pecado’, el Anticristo, “…cuyo advenimiento será, por la enérgica acción de Satanás, en toda suerte de obras maravillosas y portentos y prodigios de mentira, Y EN TODA SEDUCCIÓN DE INIQUIDAD en daño de los que perecen, en pago de no haber abierto su corazón al amor de la verdad para ser salvos. Y por esto envíales Dios EFICIENCIA DE SEDUCCIÓN, para que den fe a la mentira, a fin de que sean juzgados todos aquellos que no dieron fe a la verdad, antes se complacieron en la iniquidad” (II Tes.,II, 9-12)
    Así pues, a mi juicio ,lo más inquietante es este gran engaño que se oculta tras las palabras seductoras, que hablan mucho más al sentimiento y a la emoción que a la inteligencia, con las cuales ‘moviliza’ a las multitudes, confundiéndolas con una falsa verdad y un falso amor entre ‘hermanos’, en fin, un falso orden de valores. En suma, uno escucha tales palabras y no puede menos que recordar la letra de la ‘Oda a la alegría’, de Schiller, plena de espíritu masónico-iluminista.
    Y lo que vengo diciendo aquí, enlaza con lo que anticipaba en un post anterior al Cónclave, en el cual afirmaba que el elegido habría de profundizar lo hecho por sus predecesores en la impostura, particularmente en lo que se refiere la judaización de la Iglesia, por un lado, y por otro, la consolidación del espíritu de Asís, esto es, tras el ‘solve’ obrado por sus antecesores, esto es,la total demolición de la Romana Ecclesia, ahora el ‘coagula’, esto es, la ‘configuración’ de la magna y espuria religión mundialista al servicio de la Bestia del mar (Apo.XIII, 1-10),Quizás en esta reafirmación del espíritu plenamente apostático de Asís, haya que buscar la razón secreta del nombre elegido: Francisco.. Si es así, habría pues que decir que estamos ante la figura cabalmente invertida de lo que representa San Francisco para la Iglesia. En efecto,mientras éste llevaba sobre sus hombros la Iglesia (según la visión de Inocencio III). este otro Francisco, usurpador de la sede romana, camina sobre sus ruinas Y si se agrega -como ya lo decía en aquella entrada, ‘Una apuesta para el Cónclave’- que con el actual sedente en el solio pontificio, sexto de la serie desde Roncalli, se completa la perfección de la impostura, cierra pues la idea -como en las tragedias griegas- de un desenlace -quizás no tan inminente pero tampoco demasiado lejano- de este drama que es la historia humana. Y aunque ciertamente no sabemos “ni el día ni la hora”, sin embargo, como dice el P. Castellani en su comentario del Apocalipsis, muchas veces los hombres se equivocaron pensando que su tiempo era el final, mas alguna vez no se equivocarán… Con todo, aquietando toda vana expectativa,me parece que lo más prudente es estar ‘despiertos’, con los ojos bien abiertos; y entretanto, dada nuestra inamisible debilidad, lo óptimo es buscar para nuestra vida el cobijo más seguro, cual es el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María. Un cordial saludo al bloggero,y a los asiduos participantes.

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