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LA GRACIA SUFICIENTE VIRTUALMENTE EFICAZ


A la conclusión que enuncia el título se llega en este post como una solución, a lo menos psicológica, de la célebre polémica, llamada “de auxiliis” sobre las gracias suficientes y eficaces. A esta conclusión llegamos de la mano de la formidable figura de la escolástica española, Francisco Zumel,  figura relevante desde el principio de la disputa entre dominicos y jesuitas, cuyas figuras más representativas fueron el dominico Báñez (Apología..) y el jesuíta Molina (Concordia de gratia et libero arbitrio)

Ruego al lector siga el hilo del discurso porque al final establezco- de la mano tanto de Zumel como de San Alfonso- las pertinentes e importantísimas ayudas en orden a la propia salvación y perfección cristiana.

La ocasión para este post fue la lectura de un artículo importante en un blog amigo, en el que me estrené hace tres años haciendo mis pinitos en internet. A la lectura del artículo siguió la meditación y la búsqueda. Y hoy puedo ofrecerte, lector amigo, una entrada que puede significar una gran ayuda para tu piedad y espiritualidad, con los documentos de los dos autores citados, uno muy conocido y el otro no tanto.

Me refiero a  la lectura en el blog Sursum Corda de un precioso artículo titulado La polémica de auxiliis y la Apología de Bañez   de   Juan Antonio Hevia Echevarría que es la Introducción del traductor a la apologíaedición española del libro  de Domingo Bañez O.P.  titulado Apología de los hermanos dominicos contra la ‘Concordia’ de Luis de Molina (1595), Biblioteca Filosofía en español, Oviedo 2002.

Esta introducción  nos ilustra sobre la célebre polémica  Molina/Báñez centrada fundamentalmente en la antinomia libertad humana / Omnipotencia divina. El autor del artículo encuadra la obra del jesuita Luis de Molina con estas palabras:

Sin duda, Domingo Báñez fue el gran contradictor de Molina y el dominico que más se significó en su lucha contra el premolinismo y el molinismo.

Sobre el premolinismo, debemos decir en perjuicio de la originalidad de las tesis defendidas por Molina –que básicamente suponen una defensa de la libertad humana en detrimento de la gracia divina– que las ideas a las que dotó de unidad sistemática, desde un primer momento habían marcado la orientación teológica que seguiría la Compañía de Jesús en materia de gracia y predestinación. El propio Francisco Suárez señala que la defensa de la libertad, frente al determinismo luterano, que desde un principio acometió la Compañía como tarea propia, tiene su origen en los preceptos que San Ignacio de Loyola ofreciera en sus Exercicios spirituales, especialmente en sus reglas «Para el sentido verdadero que en la Iglesia militante debemos tener». Así, dice la regla 15ª: «No debemos hablar mucho de la predestinación por vía de costumbre; mas si en alguna manera y algunas veces se hablare, así se hable que el pueblo menudo no venga en error alguno, como a veces suele diciendo: si tengo que ser salvo o condenado, ya está determinado, y por mi bien hacer o mal no puede ser ya otra cosa; y con esto entorpeciendo se descuidan en las obras que conducen a la salud y provecho espiritual de sus ánimas». Y de igual modo, San Ignacio, oponiéndose a la tesis luterana de la justificación por la fe, dice en su regla 16ª: «De la misma forma es de advertir que por mucho hablar de la fe y con mucha intensión, sin alguna distinción y declaración, no se dé ocasión al pueblo para que en el obrar sea torpe y perezoso, quier antes de la fe formada en caridad o quier después». Como podemos apreciar por las reglas de San Ignacio, discusiones teológicas que en nuestros días nos pueden parecer completamente bizantinas, como la referente al modo de conciliar la potencia infinita de Dios y su omnisciencia con la libertad humana, en el siglo XVI tenían una repercusión indudable en el plano práctico. Y como muestra baste señalar que el nuevo dogma que maquinó Lutero, unido al nacionalismo alemán y a las expectativas de independencia de los príncipes alemanes respecto de Roma, esperando convertirse en los nuevos beneficiarios de las rentas eclesiásticas, ocasionó la ruptura de la unidad católica de Europa, que tendría consecuencias determinantes en el plano político, económico, social y, por ende, intelectual.
en 1582 el premolinismo entró en escena públicamente en un acto escolástico celebrado en las escuelas de Salamanca y presidido por el mercedario Francisco Zumel. En este acto el P. Prudencio Montemayor, S. I., defendería una idea que aparecerá en laConcordia de Molina y que Báñez censurará en su Apología.

Estrechamente unida a  ambas concepciones está  la llamada cuestión de auxiliis ” que tanto lugar ocupó en el Siglo XVII, en la que intervinieron los mayores talentos de lá época, como Pascal,  no sólo católicos sino protestantes- sin olvidar que llegó a ser objeto de discusión en los salones aristocráticos. Así lo explica el autor:

en la tradición teológica era habitual distinguir entre gracia suficiente y gracia eficaz. Molina respetará esta distinción, señalando que la gracia suficiente puede ser eficaz o ineficaz, dependiendo siempre del libre arbitrio, que sería el que determinaría el efecto de la gracia suficiente, que será eficaz, si el hombre se decide a obrar bien con ella y se convierte, o ineficaz, si el hombre no hace un buen uso de ella. Sin embargo, para Báñez la gracia suficiente no es suficiente para que el hombre se convierta de hecho con ella, sino que tan sólo inspira al hombre el camino recto. Por ello, el hombre necesita otro auxilio que sea eficaz para la conversión. Pero aunque la gracia suficiente no sea suficiente para la conversión, no obstante, si el hombre no recibe la gracia eficaz, el simple hecho de haber recibido la gracia suficiente –que no basta para la conversión– hace que el hombre sea culpable por haber permanecido en la infidelidad, ya que la gracia suficiente es suficiente para que el hombre pueda convertirse –y, por tanto, esté obligado a ello–, aunque de hecho el hombre no se convierta salvo que reciba la gracia eficaz. Y el hecho de que la gracia suficiente para la conversión no sea suficiente para que el hombre se convierta, llevará a Pascal a ironizar en sus Cartas provinciales sobre esa gracia suficiente defendida por los dominicos.

Para los interesados en la polémica ofrezco el documento en formato PDF del artículo,  de lectura algo abstrusa y difícil, que también puede verse en el sitio citado.

Yo ahora quiero también ofrecer un documento importantísimo muy pertinente  del mercedario Vicente Muñoz O.de la M.  En él nos presenta aportaciones hasta entonces inéditas en los  “nuevos documentos acerca de la polémica de auxiliis en Salamanca: Problemas y sugerencias”. Lo ofrezco a los lectores también en formato PDF. Otra vez repito que los interesados hallarán es este artículo- al revés que el primero es fácil de leer- muy buenas precisiones sobre la célebre polémica, hechas por una figura importantísima de la escolástica española del XVI- Francisco Zumel O.de la M. y que fue figura destacada ya desde el comienzo pues le tocó ser presidente del famoso acto de teología celebrado en Salamanca el  20 de enero de 1582 en el que el jesuita Prudencio de Sotomayor sostuvo una memorablre conclusión sobre el mérito de Cristo, que fue el chispazo que desencadenó la lucha más encarnizada de la historia de la escolástica, que duraría siglos y en la que intervendría incluso papas como Clemente VIII. Al final desde Roma vino la prohibición de  proseguir con  los ataques mutuos de ambas escuelas- la jesuita y la dominicana- que recuerda otra encarnizada lucha entre jesuítas y dominicos, sobre la Inmaculada Concepción  que llegó a causar revueltas populares en  aquella España del XVI y XVII,  cuyo pueblo se alineó con pasión con las tesis de jesuitas y frnciscanos, y que también  se zanjó por la bula   de Alejandro VI  “Sollicitudo Omnium Ecclesiarum”, que  también hemos traído al blog.

Mi interés después de lo anterior es centrarme en la concepción de Zumel sobre la gracia suficiente, que yo creo que tiene amplísimas consecuencias sobre la propia salvación y la vida espiritual y mística, personal así como en el propio camino hacia la santidad. Aunque no estoy seguro de ello creo que, posiblemente, ha tenido un gran influjo en San Alfonso María de Ligorio autor de un precioso librito que él querría ver en las manos de todos lo hombres, a tanto llegaba su estima sobre él, como medio de llegar a la salvación y a la santidad. Me refiero al opúsculo (cuya lectura recomiendo encarecidamente) de  “El gran medio de la oración”. Yo creo que San Alfonso en la práctica defiende la concepción de la gracia de Zumel, quien “inventa ”  la “gracia suficiente virtualmente eficaz“,  que lo sería por medio del gran medio de la oración: La gracia sufíciente bastaría o sería eficaz, si el hombre quisiera, por ordenación universal de Dios, para producir la oración que nos alcanzaría las gracias eficaces para la salvación y santidad.

De este librito que con afecto  te recomiendo encarecidamente y te ofrezco aquí en formato PDF, el mismo San Alfonso dice, con acentos solemnes, lo siguiente en su introducción:

 déjame por tanto que te suplique que leas y releas con toda atención estas páginas no porque son mías, sino porque aquí hallarás el  medio que el Señor pone en tus manos para alcanzar tu eterna salvación. Así te manifiesta por este camino que te quiere salvar. Y otra cosa te pediré y es que después de leerlo procures por los medios que estén a tu alcance que lo lean también tus amigos, vecinos y  cuantos te rodean.

Así pues,  yo ahora  sigo el ruego de San Alfonso .

Dicho lo anterior como simple introducción, termino esta entrada ofreciéndote algunos extractos del artículo sobre Zumel, de Vicente Muñoz, que avalan mi anterior afirmación sobre el posible influjo de él en San Alfonso.

Con los nuevos documentos se aporta material de primera mano para estudiar y revisar críticamente algunas de las peculiaridades que presentan los escritores mercedarios, un apartado dentro de Ia escuela tomista. Zumel fué el padre de todos y a él han acudido grandes teólogos de dentro y de fuera de Ia familia religiosa a que perteneció. La tesis zumeliana de Ia virtualidad eficaz de Ia gracia suflciente ha dado origen a uno de los filones más fecundos de nuestra escuela mística.

Podría servir para resolver dificultades que se encuentran en el tomismo bañeciano para concordar cuestiones místicas —llamamiento universal a Ia perfección— por un lado, y las doctrinas extremistas sobre Ia voluntad antecedente, la gracia suflciente y su universalidad por otro “.
Una de las características de toda teología católica ha de ser la armonía entre Ia especulación y Ia práctica, entre Ia teología enseñada y la teología vivida. Lo que dice Báñez en sus Comentarios a Santo Tomás de estar en perfecto acuerdo con Io que Arintero predica en las Cuestiones Místicas. Me parece que esto ha sido realizado de modo maravilloso por los escritores mercedarios de vida espiritual, todos de inspiración zumeliana. Toda gracia es de suyo y en Ia intención divina virtualmente eflcaz por Io menos; así como todos los hombres disponen de Ia gracia suficiente , así todos tienen a su alcance el gran medio de Ia oración, el cual posee fuerza eficaz para conducir al hombre —real y eficientemente— a Ia vida eterna.

Nota del autor: Los místicos mercedarios defienden que todos los hombres están llamados a la perfección, Ia cual ha de conseguirse por Ia oración. Ésta es posible a todos como medio eficaz, aunaue sea  PRODUCTO DE LA GRACIA SUFICIENTE , comprendida en la voluntad antecedente y debido a una ordenación general de Dios, autor del orden sobrenatural. Existe, pues, una conexión entre el orden suficiente y el eficaz: así como hay también unión entre Ia gracia eflcaz ordinaria y la gracia especialísima de Ia perseverancia final.
No puede por tanto ponerse, de suyo, interrupción en el orden divino de las gracias, desde el primer momento va —ex se— una virtualidad eficaz. V. sobre esto a JUAN FALCONI, aue es el jefe de toda nuestra escuela mística, Obras Espirituales (Madrid J780 v 1783); pero el sistematizador riguroso es PIZAÑo DE LEÓN en Compendium totius Mysticae Theol ogiae (Madrid, 1649).

Me parece que aparece claro lo que establecí sobre la similitud de lo defendido  por Zumel y San Alfonso. Igualmente creo que lo que parecía una consideración sobre una disputa quizás insoluble y que supera el humano entendimiento,  hemos derivado a una consideración de orden práctico, que puede resultar de inestimable ayuda en lo más precioso que tenemos que  es la vocación a la salvación, la “pretiosa margarita” evangélica, fuera de la cual no hay nada que merezca nuestro interés.

Termino rogándote, caro lector, lo que el mismo San Alfonso recomienda, que leas y releas  con toda atención el precioso librito que aquí te he ofrecido: El gran medio de la oración.

¿No es maravilloso pensar que lo que parece arduo de comprender que es lo que Pascal hacía objeto de sus chanzas, la gracia suficiente-no suficiente para la salvación, sea en realidad una gracia virtualmente eficaz, ya que como afirma Zumel la oración es PRODUCTO DE LA GRACIA SUFICIENTE debido  a la ordenación universal de Dios, “que quiere que todos los hombres se salven  y lleguen al conocimiento de la Verdad (II Tim. 2) y  que para ello les ha dado un medio tan fácil y consolador como es la oración?

2 replies »

  1. Gran libro, el de S. Alfonso sobre la oración. En las pp. 29-32 del pdf, hablando de la necesidad de la humildad en la oración, es exponente de la doctrina de S. Agustín, y acaso sin pretenderlo, de la necesidad de la gracia eficaz, don gratuito de Dios (auxilium quo, no simplemente auxilium sine qua non). Dicho de otro modo, la idea de Zumel, de la gracia suficiente virtualmente eficaz por la oración, al cabo, bien mirada, es semimolinista, porque demasiado concede a hombre en el acto de la oración. Puesto que lo que hace eficaz la gracia no es el libre arbitrio sino el poder de Dios en nuestro arbitrio. O sea, la virtualidad (potencia) de eficacia le viene por la gracia victoriosa (dilectatio scilicet dilectio victrix, San Agustín; Fray Luis de León), no por la oración misma (porque también los acatólicos oran, derraman lágrimas de amor subjetivo de Dios, pero no agradan a Dios con su oración, porque sin la Fe nadie puede agradar a Dios, como dice S. Pablo.
    En resumen, la doctrina ortodoxa (católica) es la de S. Agustín y S.Thomás, y ésta está en la Apología (cuyo ejemplar tengo, editado en Oviedo por la Fund….Bueno), y en modo alguno en Molina, que claramente es heterodoxa (aunque por el poder de la Compañía no llegó a condenarla Clemente XVIII); es más, si leyeras los antecedentes doctrinales (Denz. 1958: 101-109a; 126-142; 170; 173b-200b), entenderías porqué los Padres de Trento, a la proposición de Lainez de conceder la sola premoción moral (mentem motam et excitatam) y no la premoción física (liberum arbitrium motum et excitatum), exclamaron: “que sean echados de aquí esos pelagianos”.
    O sea, la Compañía, por el ocultamiento ordenado por su fundador a la Doctrina Católica de la Predestinación, de hecho cayó en los brazos del pelagianismo (aunque sea sui generis), porque, según expone si bien la Apología (cap. 11-14), introdujeron un falso concepto, el moderno, de la libertad como libertad de necesidad (o sea, como indiferencia), en vez de como simple libertad de coacción, y de ahí el monstruoso error de Montemayor sobre los “méritos” de Cristo, que no estaría en la obediencia sino en sólo modo de obedecer. Este error está ya en los Ejercicios, y por ello no faltaron sabios y piadosos que juzgaron de alumbrado a Ignacio de Loyola.
    A meditar. Y si quieres te mando documentos, pero creo que si leyeras y entendieras a la Apología, verías que el molinismo, y aun el simulacro congruista (premoción moral) es claramente herético, con tal que se quiera tener en cuenta, como se debe, no a S. Agustín (que per se es falible), sino a los puntos del Denzinger anotados…. Y sepas que la falsa doctrina sobre la gracia, cual bofetada en la cara de Dios, menguando su omnipotencia so capa de pretender salvar a la libertad (que está bien a salvo también en el sistema agustiniano-tomista de la Iglesia, hasta que lo subvirtió la SJ, so capa de lucha contra los agustinianos Bayo, Jansenio, Quesnel y sus seguidores dominicos, agustinos, benedictinos: Saint-Maur, etc…) igualmente deshizo la correcta doctrina del bautismo, porque, según enseña S. Agustín (contra S. Bernardo/Victorinos/Lombardo/Escolástica dominica), los predestinados no pueden escapar al poder de Dios, o sea, al bautismo de agua.
    Todo pende pues de la humildad; no basta invocarla, porque tb. S. Alfonso se dejó engañar por el sophisma de que pudiera existir en algunos predestinados un estado de necesidad, como si ante Dios pudiese existir la imposibilidad de recibir el agua. Todo eso, claro, siendo error accidental antes del molinismo, por el error molinista alcanzó pseudojustificación….
    Son temas muy amplios, pero el que quiera entender, entiende, y se enmienda, por muchas angustias que le produzca el haber visto con claridad semejante desconcierto de la doctrina católica desde que Dios permitiera a Lutero como Solve y a Loyola como Coágula, cual doble principio sinárquico del diablo que vence por medio de la división de las fuerzas en presencia: Divide et Impera.

    NSJC: “Satanás os cribará como trigo !
    Cordialmente,

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