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UNA CONCEPCIÓN EXTRAÑA DE LA INFALIBILIDAD


[En este post se responde a algunas objeciones, y malas interpretaciones de la infalibilidad de los pontífices bien sea negándola en su magisterio ordinario, o restringiéndola en el extraordinario. es algo que comúnmente se lee y oye]

Ha habido un comentario firmado por luso   y otros  firmados por Don, de los que  me gustaría extraer la consecuencias implícitas de lo que afirman. Yo aquí no voy a exponer mi concepción de la infalibilidad de la Iglesia  y de los romanos pontífices.  Esto puede obtenerse consultando los posts del blog, que tratan del tópico y que pueden obtenerse pulsando las pestañas superiores de infalibilidad e infalibilidad pontificia.

Adelanto que infalibilidad es igual que decir que no se cae en herejías o errores contra la Fe. Herejía es el error de lo establecido por el magisterio obligatorio. Al paso que error contra la Fe puede versar sobre materias no obligatorias aunque pertenecientes al depósito de la Fe v.gr. La negación de la Inmaculada concepción ante de su proclamación dogmática. Decir que hay magisterio no infalible es decir que bien podría caer en herejías.

Mi intención ahora es extraer las consecuencias utilizando un argumento llamado reductio ad absurdum. Esto significa que se lleva el argumento dado hasta el extremo. Si se obtienen afirmaciones absurdas, el argumento será falso. Esta falsedad  no se vería tan fácilmente si no se llevara a una posición extrema, siempre que esta posición sea legítima  o posible en la mente del que expone el argumento.

Emparentado con esto está el argumento en el que se señala  de un argumento”que prueba demasiado“, que tradicionalmente se decía “Quod nimis probat nihil probat“. Son los argumentos excesivos, que si fueran verdad echarían abajo otras posiciones tenidas por absolutamente  ciertas. Como eso no puede ser…el argumento sería falso.

Antiguamente se utilizaba también el argumento “omnia ruit” o sea que si fuera verdad,  por ejemplo,  toda la construcción filosófica y teológica se vendría abajo. Como si dijera,  del argumento se deriva que no existe Iglesia fundada por Jesucristo.. o no existe Trinidad o Eucarístía. Ese argumento sería falso.

La negación del magisterio infalible ordinario o la restricción de la infalibilidad lleva-de suyo- a aceptar lo absurdo, a negar la infalibilidad de  la Iglesia, a la ruina de las almas y de la entera religión.

Lo anterior lo traigo como ejemplo, para extraer las consecuencias de los adversarios a la tesis enunciada en el post anterior: Los concilios euménicos siempre son infalibles, y también lo sería el Vaticano II, si fuera un legítimo concilio, firmado por un papa legítimo.  Tangencialmente tocaré la infalibilidad del papa, no sólo en su magisterio solemne, como parece decir la Constitución Pastor Aeternus   del Vaticano I.

Para ir por partes y partir de lo suministrado en esos comentarios, empiezo trayendo el comentario de luso:

Discrepo con el contenido de este artículo. La infalibilidad y lo dice expresamente el Concilio Vaticano I “aquella infalibilidad que el Divino Maestro quiso que gozara su iglesia” debe reunir ciertos requisitos: El Papa como Pastor Supremo que defina una doctrina en materia de Fe o Moral para ser creída por todos los fieles. Esto alcanza toda expresión de contenido doctrinal en Concilios, Constituciones, leyes (inclusive litúrgicas en
cuanto tienen un trasfondo doctrinal), Catecismo, etc. Pero no es el nombre del documento lo que hace a la infalibilidad: puede llamarse “constitución dogmática” y no contener ni una sóla definición de ese tenor. Pero no es el nombre del documento lo que hace a la infalibilidad: puede llamarse “constitución dogmática” y no contener ni una sóla definición de ese tenor. “Asistencia” del Espíritu Santo es otra cosa y calculo que ella está presente en toda la vida de la Iglesia, confiriendo las gracias de estado, etc. Luego está la infalibilidad del magisterio ordinario, pero ésta no fue definida ni consta en ninguna definición dogmática. Me figuro que es una deducción: puesto que el magisterio extraordinario no sólo no es frecuente sino que tampoco es preceptivo recurrir a él, si la Iglesia ha fallado en lo que enseñó siempre y en todas partes, se podría decir que las puertas del infierno prevalecieron, por tanto hay infalibilidad en esos casos.

Lo que no es magisterio extraordinario ni ordinario universal y constante puede contener errores.

 

Empiezo señalando que nuestro comunicante utiliza términos como “Discrepo”, ” pero no es el nombre..” “calculo”infalibilidad del magisterio ordinario no definida..” “porque no consta  ninguna definición dogmática” “Me figuro que ..” “No es preceptivo recurrir al magisterio extraordinario” y por fin ” Lo que no es magisterio extraordinario ni ordinario universal y constante puede contener errores..”

Es evidente que las concepciones subjetivas de alguien que “calcula”  “se figura” o  enuncia que no es “preceptivo” o el que establezca  como pudiendo contener errores, algo sin más pruebas   NO PRUEBAN NADA.  Hay que recordarle que con eso él se convierte en la autoridad a la que el mismo papa y toda la iglesia tendría que estar sometida.  Lo que no entra dentro de su cálculos, figuraciones, o afirmaciones no sería infalible.

Ahora bien, eso es lo que hicieron los jansenistas y galicanos. Ellos dictaminaban lo que el papa debería decir y  hacer, y se basaban en su concepción de la Tradición o los Santos Padres.. Ellos eran la Regla de la Fe.  Antes los protestantes aceptaron la Sola Escritura como única regla de la Fe.

Las cosas deben probarse basados en la  Escritura, la Tradición,  o el Magisterio .

Dicho esto, pensemos en los siguientes puntos

1/La infalibilidad debe reunir algunos requisitos:

Ahora bien el párrafo de la Pastor Aeternus es el siguiente:

aquella infalibilidad que el Divino Maestro quiso que gozara su iglesia”  El Concilio Vaticano I ha definido como dogma divinamente revelado que el Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra- o sea, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos define, en virtud de su suprema autoridad apostólica, una doctrina de fe o de moral que deba ser aceptada por toda la Iglesia- posee, gracias a la asistencia divina que se le prometió en el bienaventurado Pedro, goza de la infalibilidad con la que el Redentor quiso dotar a su Iglesia al definir doctrinas de fe y moral, y consecuentemente, tales definiciones del Romano Pontífice son inmutables por su propia naturaleza (ex sese), y no por el consentimiento de la Iglesia (Denzinger 1839). Para entender correctamente esta definición debe tenerse en cuenta que:

Aquí se afirma que el papa es infalible en el ejercicio solemne de su cargo cuando enuncia doctrinas que deban ser aceptadas por la Iglesia. Ahora bien NO DICE QUE SEA SÓLO INFALIBLE EN ESOS MOMENTOS.  El papa podría ser infalible enunciando doctrinas que no obliga a su aceptación por toda la Iglesia. Una doctrina puede ser infalible aunque no obligatoria.  Si la Pastor Aeternus dijera lo que algunos extraen   ESTARÍA EN CONTRADICCIÓN con la Dei Filius  que dice:

Por tanto, deben ser creídas con fe divina y católica todas aquellas cosas que están contenidas en la Palabra de Dios, escrita o transmitida, y que son propuestas por la Iglesia para ser creídas como materia divinamente revelada, sea por juicio solemne, sea por su magisterio ordinario y universal.

Sabemos que la infalibilidad de los concilios requiere la firma del papa, y que la infalibilidad del magisterio ordinario de los obispos  requiere también que den su enseñanza “unidos la papa”.   Luego el papa en el  primer caso, fuera de las condiciones de la Pastor Aeternus, y en el segundo caso en su magisterio ordinario, también es infalible.

La clave está en una sola palabra “Sólo”. ¿Es el papa sólo infalible con las condiciones dichas?  El mismo Concilio afirma, en Dei filius, que lo es, fuera de esas condiciones.

2/  Luso dice Esto alcanza toda expresión de contenido doctrinal en Concilios, Constituciones, leyes (inclusive litúrgicas en
cuanto tienen un trasfondo doctrinal), Catecismo, etc.

Ahora bien en los ejemplos dados es evidente que no existen las condiciones citadas. Luego parece que se contradice con su primera aceptación de las condiciones de la Pastor Aeternus.

3/   Pero no es el nombre del documento lo que hace a la infalibilidad: puede llamarse “constitución dogmática” y no contener ni una sóla definición de ese tenor.

Respuesta: Si alguien abusara del lenguaje y dice que algo es por ejemplo una ley aprobada en el Parlamento,  siendo así que es un mero reglamento, CONCEDO.

Pero si no hay abuso, cuando la Iglesia dice que esto es una constitución dogmática, hemos de pensar que lo es y que proclama dogmas que deben ser creídos obligatoriamente. Porque esto es lo que quiere decir “Constitución dogmática·. Por ejemplo la Pastor Aeternus, o la Dei Filius.

Da por supuesto que en las constituciones del Concilio Vaticano II, no hay definiciones de ese tenor.   Pero eso es falso como se puede fácilmente comprobar.

Por ejemplo en la Dignitatis Humanae:

La libertad religiosa está realmente fundada en la “palabra de Dios” (§ 2);

Corresponde “al orden establecido por Dios” (§ 3);

Ella es necesaria a la sociedad atenta a ”la fidelidad de los hombres a Dios y a su santa voluntad” (§ 6);

Actuar en contra de ella es “actuar en contra de la voluntad de Dios

En estas pocas líneas se hacen unas afirmaciones, que definen el carácter de la libertad religiosa,   como fundada en la Escritura, parte del Orden establecido por Dios,  que es voluntad de Dios, y que actuar contra ella es actuar contra la voluntad de Dios.

Nadie negará que estas líneas son enseñanza de la Iglesia, reunida solemnemente en concilio, hecha por todos los obispos, de un modo extraordinario, alegando que  ir contra ella sería “pecar” gravísamamente pues sería ir contra la voluntad de Dios , como perteneciente al Orden establecido por Dios etc…  Además esta enseñanza ha sido impuesta por el papa Paulo VI , con tonos solemnes, conminatorios,  alegando su cargo, su autoridad apostólica, etc..

He aquí la apobación del documento:

El conjunto y cada uno de los puntos que constan en la presente Declaración han satisfecho a los Padres del Santo Concilio. Y Nos , en virtud del poder apostólico que Cristo nos ha confiado, con los venerables Padres, Nos lo aprobamos, decretamos y declaramos en el Espíritu Santo, y ordenamos que para gloria de Dios, sea promulgado lo que se ha establecido en el Concilio.

Roma, junto a San Pedro, 7 de diciembre de 1965.

El concilio Vaticano I y los Padres que firmaron la Pastor Aeternus estarían satisfechos por verse cumplidas sus condiciones en un grado supereminente:

 …en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos define, en virtud de su suprema autoridad apostólica, una doctrina de fe o de moral que deba ser aceptada por toda la Iglesia– posee, gracias a la asistencia divina que se le prometió en el bienaventurado Pedro, goza de la infalibilidad

En realidad no parece sino que Pablo VI  hubiera tenido delante la definición de Pastor Aeternus

4/ Sigue luso  : la infalibilidad del magisterio ordinario, pero ésta no fue definida ni consta en ninguna definición dogmática.

Ya hemos visto la falsedad de esta afirmación: Véase lo que dice Dei Filius

Por tanto, deben ser creídas con fe divina y católica todas aquellas cosas que están contenidas en la Palabra de Dios, escrita o transmitida, y que son propuestas por la Iglesia para ser creídas como materia divinamente revelada, sea por juicio solemne, sea por su magisterio ordinario y universal.

5/Sigue luso

“puesto que el magisterio extraordinario no sólo no es frecuente sino que tampoco es preceptivo recurrir a él..”

Respuesta: en mi opinión muchas veces debemos recurrir a él para confesar nuestra Fe, por ejemplo en el dogma de la Inmaculada Concepción.. en todo caso es preceptivo  ajustar nuestra mente a lo dicho en el magisterio solemne, sea el de los papas sea el de los concilios con el papa. De otra forma dejaríamos de ser católicos, pues como dice León XIII en la Satis Cognitum,  perdería la Fe ipso facto el que negara sólo una cosa  de nuestra Fe. 

6/ Por fin termina ”

“Lo que no es magisterio extraordinario ni ordinario universal y constante puede contener errores”.

Diciendo ésto discrepa de la tesis original que era : “El concilio Vaticano II no es meramente pastoral sino también dogmático e infalible y obligatorio” , por lo que  querrá decir que el Vaticano II ni siquiera es magisterio ordinario constante y universal”. Sería poco menos que papel mojado. Algo que podría ser erróneo, y además no obligatorio. En él podrían contenerse herejías y errores contra la Fe. Ocuparía el último lugar en el magisterio de la iglesia.  Había que desembarazarse de él porque su rango no llega ni al de magisterio ordinario.  Yo creo que es una conclusión ABSURDA.

7/ Si se dice   que el magisterio ordinario debe ser universal y constante para ser considerado infalible, habría que contestar lo siguiente:

El magisterio ordinario de la Iglesia habrá empezado en un momento en que no habría magisterio universal y constante. De lo contrario nos deberíamos remontar a la misma predicación de Jesús y de los Apóstoles.  Entonces hay que aceptar una de estas dos cosas:

a/Dice exactamente lo mismo que Jesús y los Apóstoles. Entonces no existe ese magisterio sino todo se reduce a repetir.

b/Dice otras cosas que explicitan las verdades del depósito de la Fe. Esto parece lo justo. Pero entonces hay que aceptar  que no había previamente un magisterio universal y constante que lo avalase. Habrá tenido que empezar o por los papas diciendo algo más que lo explícitamente dicho hasta entonces, o por los obispos puestos de acuerdo con los papas. Pero en ambos casos tenemos el magisterio infalible ordinario en su comienzo.   La pregunta sería si en nuestros tiempos no existiría ese magisterio. Y si no existe, ¿por qué sería esto? No hay respuesta. Mejor dicho la única respuesta es que el magisterio ordinario de la Iglesia existe y es infalible.

Respecto de lo traído por Don  en esa explicación de Aciprensa:

Hela aquí:

EXPLICACIÓN DE LA INFALIBILIDAD PAPAL.

Aciprensa
El Concilio Vaticano I ha definido como dogma divinamente revelado que el Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra- o sea, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos define, en virtud de su suprema autoridad apostólica, una doctrina de fe o de moral que deba ser aceptada por toda la Iglesia- posee, gracias a la asistencia divina que se le prometió en el bienaventurado Pedro, goza de la infalibilidad con la que el Redentor quiso dotar a su Iglesia al definir doctrinas de fe y moral, y consecuentemente, tales definiciones del Romano Pontífice son inmutables por su propia naturaleza (ex sese), y no por el consentimiento de la Iglesia (Denzinger 1839). Para entender correctamente esta definición debe tenerse en cuenta que:

Lo que se afirma es que el Papa es infalible, no que es impecable o inspirado (Véase arriba, I).
La infalibilidad que se afirma del Papa es la misma en naturaleza, objetivo y extensión que la que posee la Iglesia. Sus pronunciamientos ex cathedra no tienen que ser ratificados por la Iglesia para ser infalibles.
No se afirma que el Papa sea infalible en todos sus actos doctrinales. Las condiciones para que una enseñanza se considere ex cathedra están mencionados en el decreto del Vaticano I:
1. El Pontífice debe enseñar en su carácter público y oficial de pastor y doctor de todos los cristianos, no privadamente como teólogo, predicador o conferencista, ni tampoco como príncipe temporal, ni siquiera como mero ordinario de la diócesis de Roma. Debe quedar claro que habla como cabeza espiritual de la Iglesia universal.

2. Es, por lo tanto, sólo es infalible cuando enseña doctrina de fe o moral en ese carácter (Cfr. abajo, IV).

3. Debe además ser suficientemente evidente que él pretende enseñar con la plenitud y finalidad de su suprema autoridad apostólica. O sea, que él desea determinar algún punto de doctrina de forma final e irrevocable, o definirlo en el sentido técnico (Cfr. DEFINICIÓN). Hay varias fórmulas reconocidas gracias a las cuales se manifiesta la intención de definir.


Claro que el creyente, antes de sentirse obligado a asentir, tiene derecho de cerciorarse de que la enseñanza en cuestión es definitiva (puesto que sólo es infalible la doctrina definitiva), y de que los medios por los que fue manifestada la intención definitiva, sea el Papa, sea un concilio, puedan ser reconocidos como tales. Sería prudente añadir aquí que no todo en los pronunciamientos papales o conciliares, en los que se define alguna doctrina, deben ser tratados como infalibles. Por ejemplo, en la extensa bula de Pio IX en la que se define la Inmaculada Concepción, lo que es estrictamente definitivo e infalible sólo abarca una o dos frases. Y lo mismo pasa en muchos casos de decisiones conciliares. Lo que es puramente argumentativo y justificatorio dentro de afirmaciones definitivas, si bien no deja de ser verdad y tener autoridad, no goza del beneficio de la infalibilidad que acompaña a las frases definitorias, excepto claro, que su infalibilidad haya sido previa o subsecuentemente establecida por otra decisión independiente.

La Constitución Dogmática Pastor Æternus, promulgada por el papa Pío IX el 18 de julio de 1870, tras haber sido elaborada y aprobada por el Concilio Ecuménico Vaticano I, contiene la definición solemne del Dogma de la Infalibilidad Pontificia, que es del tenor literal siguiente:

…con la aprobación del Sagrado Concilio, enseñamos y definimos ser dogma divinamente revelado que el Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando, ejerciendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, en virtud de su Suprema Autoridad Apostólica, define una doctrina de Fe o Costumbres y enseña que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por lo mismo, las definiciones del Obispo de Roma son irreformables por sí mismas y no por razón del consentimiento de la Iglesia. De esta manera, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de contradecir ésta, nuestra definición, sea anatema.

Ejemplos de pronunciamientos EX CATHEDRA:

Así el 1 de noviembre de 1950 se publicó la bula Munificentissimus Deus en la cual el Papa Pio XII, declaraba como dogma de fe la Asunción de la Virgen María:
Por eso, después que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial.
La definición del dogma de la Inmaculada Concepción, contenida en la bula Ineffabilis Deus, de 8 de diciembre de 1854, dice lo siguiente:
…Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho.

Ante esa nota nos preguntamos varias cosas:

1/ ¿Es Magisterio? ¿Es infalible? La respuesta evidentemente es no.

2/ ¿Dice lo que la Iglesia siempre y en todo lugar ha mantenido? Cualquiera que sepa un poco de historia eclesiástica sabe que no es así.

3/ Es un caso típico de infalibilidad restrictiva llevada a sus últimas consecuencias…y además absurdas:

a/ Hace caso omiso de la declaración de Dei Filius que afirma que existe en la iglesia un magisterio ordinario infalible

  b/ Viene a decir que en la declaraciones solemnes dogmáticas   sólo es infalible en un par de frases. Lo demás no. Pero entonces podemos suponer que el el resto de, por ejemplo,  la Ineffabilis Deus, o Munificentissimus Deus,  podría contener herejías o errores contra la Fe, aunque dice  si bien no deja de ser verdad y tener autoridad, pero si no deja de ser verdad es que es infalible y si no lo es podría de dejar de ser verdad, 

c/ El Magisterio de los papas en bulas, encíclicas etc.. podría ser un piélago de errores o herejías.  También el de los obispos. En realidad toda la historia de la Iglesia podría estar trufada de herejías. y errores. Con la excepción de algunos documentos que serían infalibles (libres del error o de la herejía) al ser proclamados solemnemente pero sólo en algunas de sus frases y sólo si fueran definitivas,   todo lo demás en absoluto, podría ser herético o contener errores contra la Fe. Pero todo esto es absurdo. Además supone la negación práctica del Magisterio y aun la inexistencia de la Iglesia fundada por Cristo, para la predicación de la verdad evangélica.

d/ Si un falso papa llegara a ocupar la Sede de San Pedro, sólo tendría que evitar el magisterio extraordinario para que pudiera llevar a la Iglesia al error en emplios campos doctrinales. Podría predicar herejías en libros, conferencias, sermones…Pero nadie podría decir que es un falso papa porque lo dicho no sería infalible. Podría llevar a las almas a la perdición, prevaliéndose de su autoridad y la obediencia de los fieles.

e/ Si el Anticristo llegara a ocupar la Sede de Roma, solo tendría que evitar las definiciones dogmáticas y éstas definitivas  para llevar a la entera humanidad al error y a la condenación. Pero entonces subsistiría la ¡obligación de obedecer al Santo Padre!

f/ La bula de Paulo IV Cum ex apostolatus.. carecería de sentido. El papa aun hereje seguiría siendo papa. Esto va contra el sentir general de  los doctores.

g/Jesucristo debería haber dicho cosas  como “confirma a tus hermanos  con doctrina definitiva.. fuera de eso no hay garantía de que les enseñáis la verdad“,

Yo estaré con vosotros pero sólo cuando prediquéis doctrina irreformable”

Apacienta a mis corderos definiendo…”

En suma el Id y predicad.. sería algo sobre la arena. No habría garantía ninguna de que la Iglesia, por medio de sus pastores y papas.. iba a ofrecer la verdad del depósito de la Fe.

Aquí me remito a un excepcional artículo del P.Barbara en el blog,  que se extiende sobre estas  ideas, y que está precedido por mis propias reflexiones, sobre la infalibilidad del magisterio ordinario del papa y de   la Iglesia.  En él llega a decir algo con lo que estoy plenamente de acuerdo

...ningún obispo, absolutamente ninguno, se puso en pie para condenar, en nombre de la fe católica, las enseñanzas oficiales y heréticas de los “papas” del Vaticano II

Si se preguntaran por la razón de  este escándalo sin precedentes, la encontrarían en la  “herejía del siglo XX “, que es la negación práctica de la infalibilidad de la Iglesia de Roma, la Iglesia del Papa.

..los liberales se las arreglaron para neutralizarlo. ¿Cómo? De dos maneras simultáneas: Restringiendo al máximo  su alcance y  negándose a reconocer el Magisterio ordinario de la Iglesia de Roma, Maestra de  la verdad, con el  que las demás iglesias  deben concordar

Creo que con los presupuestos avanzados por Aciprensa he demostrado se llega aun cúmulo de absurdos y a aceptar la ruina de la Iglesia, de la Escritura Santa, y en última instancia a comprometer la salvación eterna de los fieles de la Iglesia, que es su último  propósito, pero hoy en la práctica negado.

 

9 replies »

  1. La carga subjetiva que el blogger nos adjudica es la misma que él posee y que desarrolla en cada una de sus entradas y que se ponen de manifiesto en frases como éstas: “sabemos que el concilio vaticano II tiene errores” (en lo que, en nuestra subjetividad, coincidimos) “sabemos que la infalibilidad de los concilios…” , “nadie negará que estas líneas…” , “en mi opinión muchas veces debemos recurrir…”. Está claro, utilizamos la subjetividad porque precisamente estamos en un campo en donde no es posible ocurrir a lo objetivo.

    1) Dice el blogger: “Aquí se afirma que el papa es infalible en el ejercicio solemne de su cargo cuando enuncia doctrinas que deban ser aceptadas por la Iglesia. Ahora bien NO DICE QUE SEA SÓLO INFALIBLE EN ESOS MOMENTOS.” y cita en apoyo a “Dei filius”

    Bien, pero tampoco podemos concluir de ello que TODO MAGISTERIO ORDINARIO SEA INFALIBLE. Los antecedentes e intervenciones que precedieron o rodearon el Concilio Vaticano I lo demuestran: cita por Luis Gahona Fraga en “El objeto indirecto de la infalibilidad en Santo Tomás de Aquino”: “…la cuestión planteada por Monzón Martín y Puente [Arzobispo de Granada] (en su intervención) y por Dupanloup (en su segunda propuesta) es la de un magisterio ordinario en la que no se ejerce el carisma de la infalibilidad ( o en el que, al menos, dicho ejercicio infalible se aplaza para el momento adecuado)

    O sea que lo que no es propuesto como materia divinamente revelada por el magisterio (sea extraordinario u ordinario y universal) es magisterio ordinario NO INFALIBLE.

    Y nada tiene que ver con esto que el documento esté “firmado” por el Papa, que viene a ser lo mismo que una promulgación, o sea el publicar oficialmente ese documento, darle un carácter auténtico.

    2) Cuando decíamos “esto alcanza toda expresión de contenido doctrinal en Concilios…” nos referíamos al postulado inicial (DEFINICIONES dogmáticas del Magisterio extraordinario), de ahí que no haya ninguna contradicción, sólo que quizás deberíamos haberlo puntualizado.

    3) Dice el blogger que si la Iglesia denomina a un documento como “Constitución dogmática” “hemos de pensar que lo es”. Deberíamos agregar: “salvo prueba en contrario” ¿o acaso debemos presumir la buena fe de la “secta conciliar”?

    El blogger cita a continuación expresiones del Concilio Vaticano II pero en forma tergiversada. Lo que dice “Dignitatis humanae” es: “Declara, además, que el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural” El predicado “tal como se la conoce por la palabra de Dios” está referido al sujeto “dignidad de la persona humana” y no al “derecho a la libertad religiosa”.

    En el párrafo tercero se alude al libre ejercicio de la religión o su tolerancia (no del “derecho a la libertad religiosa”).

    En el párrafo sexto se dice: “y la misma sociedad goce así de los bienes de la justicia y de la paz que dimanan de la fidelidad de los hombres para con Dios y para con su santa voluntad “. Nuevamente, se habla de “la justicia y de la paz” y no del “derecho a la libertad religiosa”.

    En conclusión: el derecho a la libertad religiosa No fue propuesto como algo divinamente revelado para ser creido por todos los fieles.

    Y nuevamente se insiste en la promulgación, que nada tiene que ver con la invocación de la autoridad petrina, al “oficio de pastor y maestro”.

    4) En cuanto a que la infalibildiad del Magisterio ordinario no fue definida” precisamos sí que nos referimos a la la infalibilidad EN TODOS LOS CASOS como va explicado en el numeral 1.

    5) Cuando dijimos (al tratar de explicar el fundamento o razón de la infalibilidad del Magisterio extraordinario) que “no es necesario recurrir a él” quisimos decir “por parte del Papa”. No decimos que no sea conveniente (que lo es) simplemente que el Papa no está obligado a pronunciarse ex cathedra.

    6) Lo que sostenemos nosotros es ni mas ni menos lo que sostiene la Iglesia por boca de Pío XII en la Encíclica “Humani generis”: “Pues son enseñanzas del Magisterio ordinario, para las cuales valen también aquellas palabras: `El que a vosotros oye, a Mí me oye` (Lc 10:16); y la mayor parte de las veces [NO DICE SIEMPRE], lo que se propone e inculca en las Encíclicas pertenece ya -por otras razones- al patrimonio de la doctrina católica. Y si los Sumos Pontífices, en sus constituciones, de propósito pronuncian una sentencia en materia hasta aquí disputada, es evidente que, según la intención y voluntad de los mismos Pontífices, esa cuestión ya no se puede tener como de libre discusión entre los teólogos”. Al no decir “siempre” está diciendo que hay un Magisterio ordinario NO INFALIBLE.

    7) No vemos ninguna dificultad en la definición propuesta del Magisterio ordinario: cuando no había Magisterio obviamente el mismo sólo requería de la Universalidad (por caso, no fueron universales las doctrinas judaizantes puesto que San Pablo se opuso), luego con el tiempo, se suma el rasgo de constante, que descarta todas las “novedades conciliares”.

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  2. En mi comentario simplemente traté de reflejar lo que intentaba decir luso. Que es una opinión sostenida por muchos. Respecto al CVII los propios protagonistas ya afirmaron que había discrepancias respecto a la tradición. No sólo Ratzinger calificando a la Gaudium como contra-Syllabus y la aceptación de los principios de la revolución francesa hasta entonces ajenos a la Iglesia, sino también el modernista Schillebeeckx escribió: “Sabemos muy bien lo que estamos haciendo al tener FRASES EQUIVOCAS en los esquemas del Concilio. Procederemos desde ellas DESPUÉS del Concilio” . Recientemente el archi-modernista Cardenal Kasper, testificó sobre el uso deliberado del doble discurso en los documentos del Concilio. Dijo: “En muchos lugares, [los padres conciliares] tenían que encontrar FORMULAS DE COMPROMISO, en las cuales, a menudo, las posiciones de la mayoría están ubicadas justo al lado de las de la minoría, diseñadas para delimitarlas. Por lo tanto, los mismos textos conciliares tienen un enorme potencial de conflicto, abren la puerta a una recepción selectiva en CUALQUIER DIRECCIÓN. (Cardenal Walter Kasper, L’Osservatore Romano, 12 de abril de 2013). La cosa está clara. Con el CVII la Iglesia trató de adaptarse al mundo y al modernismo imperante en él.

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  3. El lenguaje de la Verdad es sencillo.

    ¿Por qué no tratamos de imitar a Cristo también en este aspecto?

    Por ejemplo podrían tratar de explicarlo como si quisieran darlo a conocer a un niño de diez años.

    ¿Les parece absurdo? Tal vez. Pero así atraerían, en vez de ahuyentar con galimatías escritos sin revisar.

    ¿Que es más difícil escribir de manera más digerible? Claro. Sin duda.

    Por lo demás, a primera vista se ve que el web master lleva la razón, aunque todavía no esté yo muy segura.

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  4. Dos puntulizaciones a mi comentario de más arriba:

    1º cuando respondo a la acusación de subjetividad, y afirmo que tanto quien escribe como el blogger apelamos a ella, me refiero a aquellas cuestiones discutibles (en donde hay más de una opinión) como es el caso del alcance del Magisterio ordinario, de si infalibilidad es sinónimo de “asistencia del Espíritu Santo” o del fundamento de la infalibilidad del magisterio ordinario. Por supuesto que nos basamos en el Magisterio y en la Tradición para emitir esas opiniones, pero no dejan de ser opiniones puesto que el Magisterio no ha zanjado la cuestión. Podemos decir que el Concilio Vaticano II tiene errores (y en esto coincidimos con el blogger, no así con los modernistas y necons), pero la Iglesia no lo ha reconocido o zanjado. A eso y sólo a eso me refiero cuando digo “subjetividad”.

    2º en el párrafo 5 debí decir: “fundamento o razón del magisterio ordinario”: es mi explicación a un tema profundo respecto del cual no conozco desarrollo (en todo caso no me puede acusar el blogger de haber sido “subjetivo” por haberlo intentado)

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  5. pregunto , pudo San Pedro haber recibido la asistencia del Espíritu Santo a través de San Pablo para no caer en un error cuando judaizaba?…….sería correcto verlo así…..desde ya ,gracias

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  6. O, a veces no se recibe la iluminación del Espiritu Santo a través de un libro o una persona.
    Se lo puede ver así para la infalibilidad?

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  7. Siguiendo el consejo de Ema de hablar como para que entienda un niño:….si un Papa muere cuando estaba dormido, muere ex catedra o muere como doctor privado….con todo respeto pregunto, no?

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  8. Dejo en los comentarios su aportación a la teología del papado, con las evidentes muestras de su extraordinario ingenio, para que quede constancia en la historia de su comentario y de su persona.

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