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UNA ACLARACIÓN CONTUNDENTE


Nuestro lector y comentarista Adversus Haereses hace una clara, resumida y contundente síntesis en una aclaración hecha en Página Catølica, y que nosotros reproducimos para general edificación.
Las cosas de Dios son así de claras. Cuando se impone obligación gravísima de aceptarlas con riesgo de nuestra salvación, no podía haber cosas sujetas a interpretación personal, más o menos alambicada. Es el caso de misterios tan oscuros y difíciles de aceptar como la Eucaristía y la Trinidad.
Nuestro Señor Jesucristo nos dejó la promesa de la infalibilidad de su vicario y de su obligación de confirmar en la Fe a las ovejas que también debía apacentar. Pero algunos siguiendo la estela de herejes y rebeldes, han restringido hasta extremos ridículos la infalibilidad de la Roca sobre la que se asienta la Iglesia y contra la cual (la Roca ) nada podrían las puertas del hades, vale decir la muerte y desaparición y su corrupción herética.
Aquí les dejo el compendioso mensaje que bien merece nuestra meditación y aplicación a nuestras vidas.
En el sitio Página Catølica:

“Adversus Haereses dijo:

El Derecho Divino y la legislación de la Iglesia IMPIDEN que el hereje acceda o continúe en el ejercicio de cualquier oficio eclesiástico PORQUE HA PERDIDO TODA JURISDICCIÓN: ipso facto queda fuera del Cuerpo Místico de Cristo, no está en la Iglesia, se ha salido de ella por la herejía. Luego NO PUEDE OCUPAR NINGÚN PUESTO NI TIENE AUTORIDAD en absoluto…

¿Queda claro este punto? Porque parece que algunos se empeñan en dar vueltas y revueltas con ese sonsonete de que “Dios escribe derecho…” y no sé qué más, y con el cuento de la posibilidad de conversión…

La conversión, si se diera, sería la de un hombre que no pertenece al Cuerpo Místico.

Enhorabuena si se convierte, pero mientras tanto HAY OBLIGACIÓN GRAVE DE RETIRARLO DE LA FUNCIÓN QUE OCUPABA ILÍCITAMENTE (por ser hereje, vicio oculto que le dicen…), o al menos el pueblo fiel TIENE OBLIGACIÓN GRAVE DE RETIRARLE TODA SUJECIÓN. El hereje pierde toda jurisdicción, no puede permanecer en su puesto y NO DEBE SER OBEDECIDO.

Tanto el Papa Pablo IV, como San Pío V y el mismo San Pío X (al incorporar el texto íntegro de la Bula “Cum ex apostolatus…” en el Código de Derecho Canónico de 1917, único válido hasta el día de hoy), MANDAN AL CRISTIANO EVITAR AL HEREJE y negarle sujeción si hubiera ocupado un cargo. Y permanecer con la disposición a renovar la sujeción y obediencia de la Fe al Pastor Legítimo que deberá ser elegido.

Ésta es la enseñanza y la ley de la Iglesia de siempre.

Los católicos tenemos OBLIGACIÓN DE CONOCERLA Y OBSERVARLA, bajo pena de pecado y peligro próximo de perder la Fe… Y éso significa quedar expuestos a la condena eterna en el Juicio de Dios. Porque debíamos haber sabido todo ésto para defender su Gloria y la salud de nuestras almas conservando la Doctrina íntegra de N.S.Jesucristo… y la inmensa mayoría se lo tomó a chiste, prefirió invertir su tiempo en estudiar cualquier cosa, progresar en su trabajo mundano (que de todas maneras habrá que dejar) e hizo de la Fe, que costó toda la Sangre del Hijo de Dios, un elemento decorativo de sus vidas terrenas.

Estamos viviendo la abominación de la desolación, el Sacrificio Perpetuo ha sido suspendido públicamente al suplantar la Misa verdadera por el esperpento novusordo que tiene invalidada la fórmula de la consagración (porque era intocable después de definida y porque quien lo “autorizó” no era “papa” válido por hereje). Ha sido invalidado el Sacramento del Orden Sagrado en la consagración de Obispos (de lo que hay certeza desde el 2005), luego NO HAY SACERDOTES VÁLIDAMENTE ORDENADOS a menos que sea mayores de 70 años o se hayan hecho ordenar por Obispos verdaderos que no adhirieron nunca a la estafa conciliar.

Ésta es la situación real que vivimos. URGE QUE TOMEN CONCIENCIA DE LA GRAVEDAD Y ACTÚEN COMO VERDADEROS HIJOS DE DIOS Y DE LA IGLESIA VERDADERA, en lugar de perder el tiempo haciendo bromas entre Ustedes, o echando el mote de apóstata/hereje a quien sí SE TOMÓ EN SERIO SU FE Y LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA, estudió, rezó y vió con toda claridad. Y actúa en consecuencia.

Dios les conceda luz y rectitud en el obrar.”

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5 replies »

  1. Estimo que el comentario está muy bien en cuanto a la descripción de la situación, pero ¿Que hacer? El comentarista sostiene que estamos en los tiempos finales (abominación de la desolación).Si es así, yo diría que esta situación no tiene arreglo humano, lo único que puede hacer uno es luchar por su alma, supongo que a eso se refiere Jesús cuando dice que huyan a los montes, no regresar a casa por el manto etc. Porque no dice “reúnanse para luchar contra la abominación”.
    El comentarista pide “URGE QUE TOMEN CONCIENCIA DE LA GRAVEDAD Y ACTÚEN COMO VERDADEROS HIJOS DE DIOS Y DE LA IGLESIA VERDADERA, en lugar de perder el tiempo…” Supongo que se refiere a los diferentes grupos de la tradición, pero ¿que es exactamente lo que deberían hacer? una acción colectiva? ¿hacer un concilio? ¿elegir un Papa?
    Saludos y que Dios los bendiga,

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  2. Debemos guardar la fe íntegra. Vivir como católicos y obedecer las peticiones de nuestra Madre en Fátima: oración (especialmente el rosario diario), sacrificio, penitencia, con intención de reparar los ultrajes, ofensas, sacrilegios e indiferencias cometidos contra el sacratísimo Corazón de Jesús y el doloroso e Inmaculado Corazón de María. Eso es lo que la Virgen nos pide y no debemos considerarlo como algo superficial. No se trata de salir a cortar orejas con la espada de Pedro ni caer en una desorientación o en una desesperación que no serían sino intromisiones del maligno.

    “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales”.
    Ef, 6:12

    Necesitamos, pues, afilar nuestras armas místicas para esta gran batalla.

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  3. He leído su comentario y entiendo perfectamente por lo que está pasando, así como el sentido de su pregunta.

    Eso de los “tiempos finales”, hay que comprenderlo correctamente; no creo que hayamos llegado al final de este mundo, ni que el último Anticristo esté a las puertas, ni que sea el tiempo de la Segunda Venida de Nuestro Señor en Gloria y Majestad, como sí parecen creer otros.

    Muchos, a lo largo de la historia, creyeron que estaban a dos dedos del fin, y aún estamos aquí.

    Es verdad que los tiempos que atravesamos tienen un bastante, y aún mucho, de prefiguración apocalíptica y anticrística, es decir, que lo mismo que las figuras santas del Antiguo Testamento iban dibujando los rasgos que el Mesías juntaría en su persona, así también, desde la persecución de Nerón, hasta las infames tiranías luciferianas que nos atormentan, todas estas abominaciones van esbozando las rasgos que el último Anticristo, personal, reunirá en su plenitud.

    Pero creo que para sus tiempos, aún falta mucho, probablemente siglos, por lo que no debemos desesperar, como si los únicos esfuerzos posibles fueran los meramente individuales o familiares, que nos permitan guardar la Fe y prepararnos al martirio, esperando una inmediata Venida de Cristo y Juicio Final.

    Supongo que ya conoce y practica todo lo que un buen cristiano, como persona privada, debe en las críticas circunstancias en que nos hallamos, y que su pregunta va más bien en el sentido de saber, visto que todavía nos queda mucho tiempo, probablemente generaciones en esta tierra, qué postura pública, y qué iniciativas públicas concretas cabría poner en obra para salir de la anómala situación en que nos vemos casi privados del poder de Orden, y más aún, del poder de jurisdicción ordinaria, que nadie posee a día de hoy.

    Es decir, lo más urgente a día de hoy, es restablecer una situación normal en la Iglesia.

    Y el único que puede hacer ésto, es un Papa verdadero, que vuelva a nombrar dignos sujetos para los sedes episcopales y demás oficios de la jerarquía de jurisdicción, que todavía existen en el mismo estado en que los dejó Pío XII, pero que carecen a día de hoy de titular legítimo.

    Ese Papa condenaría todos los errores conciliares, y dejaría en evidencia a la falsa sinagoga conciliar que se disfraza de Iglesia Católica.

    Pero como sin duda ya sabrá, el principal problema está en cómo elegir a un Pontífice que no sea dudoso, es decir, que aparte de reunir en su persona todos los requisitos exigibles en un buen Papa, pueda concitar de tal modo las mentes y voluntades de los católicos todavía dignos de ese nombre, que ninguna duda razonable pueda caber de su legitimidad.

    La pequeña minoría de católicos digamos…resistentes, está extremadamente dividida, entre

    los que directamente niegan que estemos privados de Papa, como la FSSPX

    los que lo confiesan pero sólo a medias, ya que, fieles a la llamada tesis de Cassiciacum, reconocen una cierta legitimidad meramente material en las elecciones de los papas conciliares y en los nombramientos que éstos realizan, por lo que no cabe elegir Papa, sino esperar a que ´los usurpadores conciliares quieran buenamente convertirse a la verdadera Fe,

    los que reconocen que no tenemos Papa, pero lo toman sólo como una hipótesis probable, sin que vayan jamás a decidirse a remediar esa situación del todo anómala, pero con ciertas mezquinas ventajas a las que no están dispuestos a renunciar.

    y los que son conscientes de su deber de elegir a un Papa, pero ni se ponen de acuerdo en quienes deban ser los electores, a quién elegir, cuando, en qué circunstancias y con qué condiciones.

    Todo ésto, por no mencionar las decenas de intentos ridículamente fallidos, muchas veces por no haber tenido en cuenta las mínimas reglas de sano sentido común, prudencia y recta evaluación de los condicionantes arriba reseñados.

    Así que en cierto sentido, tiene Ud. razón, es más que probable que este nudo gordiano sólo se desanude con una intervención directa de la divina Providencia, como la que tuvo lugar para restablecer la otra autoridad sacra de derecho divino, la temporal, mediante la epopeya de santa Juana de Arco.

    Lo que debemos hacer nosotros, es ir preparando los caminos de esa acción providencial de Dios, despejando de obstáculos su camino.

    Primero en nosotros, santificándonos, adquiriendo un conocimiento cada vez más profundo de la sana doctrina y espiritualidad católicas, tanto en la teoría como en la práctica, que nos purgue de los venenos sembrados en los últimos siglos, y nos permita acoger al Elegido del Señor, a ese Digno Pastor que vendrá cuando nosotros nos hayamos preparado suficientemente para recibirlo.

    Y luego, emprendiendo, cada uno en nuestras circunstancias concretas, el hacer conocer cual es la verdadera situación de la Iglesia, haciendo que los católicos tomen conciencia de su orfandad, y de su deber de elegir a un Papa verdadero, o si ello no fuera al presente posible, al menos, separarse de la comunión de los usurpadores, rezar y sacrificarse por ello, y procurar instruirse en la verdadera doctrina católica sobre el Papado, que nos preserve de caer en los errores galicanos que ciertos “tradicionalistas” mantienen acerca de la Soberanía del Papa, o de su infalibilidad…

    Por nuestra modestísima parte, esto es precisamente lo que intentamos a través de este blog, abierto a todo el que quiera instruirse, preguntar y colaborar.

    Le agradecemos la oportunidad que nos ha brindado con su pregunta, de precisar una vez más nuestra posición, (basada no en teorías probables, sino en el Magisterio infalible de la Iglesia), y reiterar nuestra confianza absoluta en la Providencia divina, que proveerá la solución, in tempore oportuno, y reserva a la Iglesia Militante días de gloria y prosperidad nunca antes vistos, mientras estos tiempos oscuros y borrascosos quedarán para el estudio de los historiadores, igual que las mil peripecias del Gran Cisma de Occidente, resuelto por medios que nadie sospechaba en aquellos momentos.

    Dios lo bendiga y lo guarde, no dude en repreguntar si fuera necesario…

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  4. La erudición no es garantía para poder apreciar lo verde que están las hojas de la higuera y lo cercano que está el verano.

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  5. Estimado Fray Eusebio de Lugo, gracias por su respuesta. Efectivamente, me ha entendido a la perfección. Para mí, el principal problema es hacer un diagnóstico acertado de la situación presente ¿estamos en los últimos tiempos o es una crisis en la Iglesia, de la podrá recuperarse con alguna especie de cisma como ha ocurrido antes en la historia?

    Yo creo que la responsabilidad de los creyentes es tratar de reconstruir la Iglesia, incluso para aquellos que interiormente estén convencidos de que estos son los “últimos tiempos”. Luego si la reconstrucción es una obra de Dios, tendrá su apoyo, pero si los Santos son sistemáticamente derrotados será un indicio más. ¿Cómo hacer esa reconstrucción? Parece haber dos caminos, una forma sería que la Iglesia de Roma regresase a la tradición (fue el intento de la FSSPX). A mí me parece prácticamente imposible que Roma dé marcha atrás, jamás va a rectificar porque está sentada sobre la infalibilidad, tendría necesariamente que reconocer que hubo 2 o 3 antipapas. Otra forma sería a través de la unión de muchos de los resistentes. Dado el grado de atomización de la resistencia (y el personalismo de sus referentes) también parece humanamente imposible.

    Además, la orientación de la humanidad es totalmente adversa. Como muchos opinan, creo que la humanidad va detrás de un Ideal que es el Hombre-señor-de-si-mismo-y-su-destino (una especie de superhombre de Nietzsche). Este hombre Ideal será dueño de su cuerpo y su sexualidad, será amoral, mediante el conocimiento de la ciencia hará el paraíso en la tierra y eventualmente derrotará a la muerte con el manejo de su propia genética, y por supuesto se librará de toda “superstición”, será un nuevo paso en la evolución. Mi opinión personal es que este ideal de hombre (anticristo) ya está presente entre nosotros como un cuerpo social formado por un enorme número de seguidores que lo han adoptado, es como toda una cultura, sus valores son el éxito, la fama y el dinero, en algunos se expresa como culto al cuerpo y la belleza, en otros como culto al placer sexual, otros buscan detener el envejecimiento con mil y una dietas, ejercicios, medicinas, etc. Claro que este proceso de apostasía es gradual y ya lleva varios siglos, pienso que se ha acelerado con los medios masivos de comunicación, pero podría seguir profundizándose hasta donde Dios lo permita.

    Como Ud. dice, en lo personal habrá que tratar de mantenerse impermeable a todo esto, buscando la verdad, colaborando en lo posible, esperando acontecimientos. Especialmente, los sacerdotes que están en la resistencia tienen una enorme responsabilidad, que Dios los ilumine!. Aprovecho para agradecerles por su contestación y por el esfuerzo que hacen en llevar este blog.

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