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MÁS SOBRE LOS RITOS INVÁLIDOS


Ritos católicos desaparecidos en la iglesia conciliar

Ritos católicos desaparecidos en la iglesia conciliar

El siguiente texto de Foro Católico incide en los mismos temas que tantas veces hemos tratado y que se agrupan en la categoría Ritos conciliares que puede obtenerse en la pestaña superior  bajo Pablo VI. Como nunca será suficiente la propagación de estas verdades y porque añaden algunas observaciones importantes, lo añadimos al blog, en la misma categoría, intentando darle la mayor difusión posible .

Quizás no esté `probado fehacientemente que el Cardenal Liénart haya sido un masón de alto grado. Por lo menos aparece  así en la famosa  lista Pecorelli (su publicación le costó la vida al  poco tiempo):

59. Lienart, Achille. Cardenal. Gran Maestro masón de alto grado. Obispo de Lille, Francia. Encargado de reclutar nuevos masones. Fue el jefe de las fuerzas “progresistas” en el Concilio Vaticano II.

Esta lista de masones fue reimpresa con algunas actualizaciones del “Bulletin de l”Occident Chrétien Nr.12, Julio, 1976, (Director Pierre Fautrad a Fye – 72490 Bourg Le Roi.)

De ella se saca que:

Bea, Casaroli, Villot, Bugnini, Lienart, Suenens, Marcincus, Dadaglio, Baggio y decenas de obispos… han sido masones.

Sin embargo hay hechos que no pueden dejar el más mínimo resquicio de duda:

Lienart3

Lienart-cardenal

Bea1

Todos estos prelados han tenido un papel relevante en el Concilio Vaticano II, imponiéndose como el grupo liberal que introdujo nuevas doctrinas  en la Iglesia. Alguno de ellos como Dadaglio son de triste recuerdo en España.

Sin embargo aunque no diéramos crédito a lo que se dice (a mi parecer confundamento) en al artículo que sigue sobre Liénart, lo que es innegable es que los ritos sacramentales fueron SUSTANCIALMENTE  convertidos en ritos inválidos, como se aduce en el artículo y como se deduce del parecer de muchos que lo demuestran fehacientemente (me remito al blog  Rore Sanctifica)

Hoy hace 45 años se fraguó “romper la sucesión apostólica mediante el cambio del ritual de la consagración episcopal” (Liénart)

de Foro Católico

Espantosa estatua en honor al "cardenal" Achille Liénart en Lillé. Seguramente ordenada y confeccionada por sus "hermanos" de logia.

Espantosa estatua en honor al “cardenal” Achille Liénart en Lillé. Seguramente ordenada y confeccionada por sus “hermanos” de logia.

El segundo objetivo declarado por el cardenal (Liénart) era romper la sucesión apostólica mediante el cambio del ritual de la consagración episcopal. El poder judicial de los futuros obispos debería mantenerse sin ninguna ambigüedad, porque era importante para mantener la estructura eclesial, pero era muy diferente el caso de la potestad de orden. Observamos la misma maniobra para la celebración de la misa. El nuevo ritual introdujo una fórmula de consagración que no es intrínsecamente inválida, pero sí ambigua y dudosa, que disuelva poco a poco la intención de consagrar y, finalmente, se haga efectiva en menos de medio siglo … El objetivo se alcanzaría: en este plazo la SUCESIÓN APOSTÓLICA SE ROMPERÍAsin siquiera darse cuenta. (Canónico Descornets de Lillé, citado por Max Barret en Le Courrier de Tychique, 29 de octubre de 2009)

Las palabras y el sentido fueron adulterados en las nuevas órdenes.

Las palabras y el sentido fueron adulterados en las nuevas órdenes.

LA REFORMA DEL RITO DE LAS SAGRADAS ÓRDENES. 18 DE JUNIO DE 1968

El nuevo rito de las sagradas órdenes (obispos, sacerdotes, diáconos) fue aprobado por Pablo VI el 18 de junio de 1968 y entró en vigor el 6 de abril de 1969. El entonces seminarista Jorge Mario Bergoglio, 8 meses más tarde (13 de diciembre de 1969) recibió las nuevas órdenes adulteradas por Achille Liénart y sus secuaces en el Concilio Vaticano II.

Para entender la caída de la neo jerarquía conciliar es crucial observar el HECHO de que dichas órdenes fueron transformadas para alterar el sentido de las palabras y para eliminar al mismo tiempo la debida intención sacramental del obispo ordenante, tal y como se vio tres siglos antes con la mutación del rito de ordenación y consagración por obra y desgracia del apóstata Mathew Parker en la Inglaterra anglicana.

El 30 de noviembre de 1947, el Papa Pío XII publicó una constitución apostólica llamada“Sacramentum Ordinis”. En esta constitución, el Papa declaró, por virtud de su suprema autoridad apostólica, las palabras que son necesarias para una ordenación válida para el sacerdocio.

La forma [de la ordenación] consta de las palabras del Prefacio de las que son esenciales y, por tanto, requeridas para la validez, las siguientes:

”Da, te rogamos, Padre omnipotente, a este siervo tuyo la dignidad del Presbiterio (presbyterii dignitatem); renueva en sus entrañas el espíritu de santidad para que alcance recibido de ti, oh Dios, el cargo del segundo mérito y muestre con el ejemplo de su conducta la severidad de las costumbres”.

En la nueva forma solamente se ha omitido una pequeña palabra latina: ut (“para que”), con lo cual se elimina la causalidad entre ordenación y ordenado, dando así un sentido equívoco e impreciso a las palabras esenciales. La eliminación de “para que” presupone que ya se había realizado la ordenación.

Ordenación 2

Neo Ordenación…

Además, en las oraciones consiguientes, el obispo ordena al presbítero para el sacerdocio sacrificial, pero el nuevo rito de la ordenación eliminó específicamente el sacerdocio sacrificial. La intención manifiesta es diferente a la intención de la Iglesia y no puede ser suficiente para su validez.

En el Nuevo Rito se eliminaron las siguientes oraciones en las cuales el obispo se dirige a los ordenandos y le dice:

“Porque es deber del sacerdote ofrecer el sacrificio, bendecir, dirigir, enseñar y bautizar”.

Esta admonición ha sido mutilada.

A continuación, en el rito católico sigue la Letanía de los Santos. Ella ha sido abreviada en el nuevo rito. El nuevo rito suprimió la siguiente afirmación contraria al espíritu de la Nueva Iglesia Ecuménica:

“Que os dignéis reconducir a todos los que se han desviado de la unidad de la Iglesia, y llevar a todos los creyentes a la luz del Evangelio”.

En el rito católico, de siempre, después de pronunciada la forma esencial, que ha sido cambiada en el nuevo rito, el obispo reza otra oración, que incluye lo siguiente:

“Que su misión sea cambiar con la bendición incorrupta, para el servicio del pueblo, el pan y el vino en el cuerpo y sangre de tu hijo”.

Esta admonición ha sido suprimida.

En el rito católico, el obispo entona a continuación el Veni Creator Spiritus mientras unge a cada sacerdote diciendo:

“Dignaos, Señor, consagrar y santificar estas manos por esta unción y nuestra bendición. Que todo lo que bendigan sea bendito y que todo lo que consagren sea consagrado y santificado en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

Esta oración ha sido abolida.

Más adelante, el obispo le dice a cada ordenando:

“Recibid el poder de ofrecer sacrificios a Dios, y celebrar la Misa, tanto para los vivos y los muertos, en el nombre de Nuestros Señor”.

Al final, cada nuevo sacerdote se arrodilla ante el obispo que impone sus manos sobre la cabeza de cada uno diciendo:

“Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados les serán perdonados; y a quienes se los retuviereis les será retenidos”.

Esta ceremonia y oración ha sido eliminada.

Respecto a este HECHO, el Papa León XIII precisó su magisterio al respecto con un caso idéntico, el de los anglicanos. En la Apostolicae curae, del 13 de septiembre de 1896 define:

“Porque, al dejar de lado otras razones que demuestran que esto es insuficiente, para el propósito en el rito anglicano, que para todos que sea suficiente este argumento: de ellos han sido deliberadamente eliminadas todas las formas de dignidad y oficio del sacerdocio en el rito católico. Esa forma, consiguientemente, no puede considerarse apta o suficiente para el sacramento porque omite lo que debe esencialmente significar”.

consagración episcopal

ACERCA DE LA CONSAGRACIÓN ESPISCOPAL

El rito para la consagración episcopal debe cumplir una forma esencial de 16 palabras en latín, SIN LAS CUALES NO HAY CONSAGRACIÓN EPISCOPAL. Así lo enseña el Papa Pío XII quien especifica y precisa:

“en la Ordenación o Consagración, la materia es la imposición de manos, efectuada por el Obispo consagrante. La forma consiste en las palabras del Prefacio de las cuales las siguientes son esenciales, y por tanto necesarias para la validez, son las siguientes: Comple in sacerdóte tuo ministérii tui summam, et ornaméntis totíus glorificatiónes instrúctum, coeléstibus unguénti rore santífica. En castellano “Completa en tu sacerdote la suma de tu ministerio y, provisto de los ornamentos de toda glorificación, santifícalo con el rocío del ungüento celeste” (Pío XII, D 2301).

Pablo VI, y así lo aclara la confesión de Liénart en su lecho de muerte, cambia totalmente la forma de la Consagración Episcopal por otra que no tiene CASI NADA EN COMÚN  con la forma decretada como esencial por el Papa Pío XII veinte años antes:

“…et nunc effunde super hunc electum eam virtutem, quæ a te est, Spiritum principalem, quem dedisti dilecto Filio Tuo Jesu Christo, quem ipse donavit sanctis apostolis, qui constituerunt ecclesiam per singula loca, ut sanctuarium tuum, in gloriam et laudem indificientem nominis tui” en castellano y ahora derrama sobre éste que has elegido el poder que viene de Ti, el Espíritu gobernante que Tú diste a tu amado Hijo, Jesucristo, el Espíritu dado por El a los Santos Apóstoles, que fundaron la Iglesia en todo lugar como tu templo, para alabanza incesante y gloria de tu Nombre.

Pío XII fue categórico en su enseñanza de que palabras de esta forma sonesenciales” y requeridas para la validez de la consagración. El usurpador Pablo VI las adultera totalmente y convierte el Nuevo Pontifical en un confuso y extraño ritual invocando de una manera inusual, equívoca, al Espíritu Santo.

Cuando Liénart reconoce en su lecho de muerte que durante el Vaticano II él y su logia sentaron las bases para convertir el rito de ordenación en algo ambiguo y dudoso, el HECHO nos lleva a la medicinal Bula de Pablo IV de junio de 1555 Praeclara Carissimi, en la cual justamente nos previene:

Pablo IV

“Praeclara Carissimi” del Papa Pablo IV

Que cualquiera que fuera ordenado obispo, y no fuera “rite et recte Ordinatus” (adecuada y correctamente ordenado) debía ser ordenado de nuevo. Además puntualizó esta declaración en otro breve titulado Regimini Universalis (publicado octubre 1555) en la que afirmaba “eos tantum episcopos archepiscopos et qui no en forma ecclesiae et ordinati consecrati fuerunt, rite et rect ordinatos dici no posse (Cualquiera ordenado a la dignidad de obispo o arzobispo de ritos distintos de los utilizados por la Iglesia no están correctamente ordenados y deben ser necesariamente debida y correctamente ordenados con la “forma tradicional de la Iglesia”.

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2 replies »

  1. Transcribo lo escrito por mis compañeros de eremitorio:

    Anónimo17 de junio de 2013 07:19

    Lo que yo noto es que en todo esto hay dos cosas enfrentadas en todo: dos campos de batalla, dos Ejércitos , dos maneras distintas de pensar y de hablar, dos organizaciones mundiales con fines distintos y dos eternidades diferentes. Uno de los dos se equivoca porque “ancho es el camino que lleva a la perdición” en el que vale todo y todo el mundo tiene cabida: ateos, musulmanes, judíos, anglicanos, “católicos” mistongos (los que quieren estar bien siempre que eso no lo comprometa a perder nada: ni fama, ni libertad, ni títulos, ni amistades, ni parientes…y menos la vida) y estos no son la mayoría, son “mistongos”, o sea, los que tienen la posibilidad de salir del error y no quieren, alegando no argumentos sino sentimientos, producidos por falta de Fe robusta y formada, y son los PEORES porque con sus habladurías son como ranas barulleras y con el ruido que meten ni piensan ni dejan pensar y confunden a los que están titubeando; finalmente están los bautizados que no distinguen lo blanco de lo negro, y son de algún modo menos culpables que los otros porque son invenciblemente ignorantes, y que probablemente acepten al Anticristo y después se arrepientan, cosa difícil en los “mistongos” que “concilian” la luz con las tinieblas. Todo este Ejército tán desemejante es grande…como Goliat, o mejor como la estatua que vió el Profeta Daniel en sus visiones: aparentemente sólida, pero con pies de barro, o sea, como una casa construída en arena y sin cimientos como dice Jesucristo: muy fuerte en apariencia pero inconsistente y vulnerable, queriendo aplastar a su paso todo resto de Catolicismo e imponiendo desde su Cabeza la idolatría y el desprecio a lo Sagrado.
    El otro Ejército es reducido y, también en apariencia, débil pero a la espera de ser confirmado en la Fe que no ha negado, por la presencia visible del Vicario de Cristo, con cetro de hierro, alentando a perder la vida para salvarla y organizando la defensa de la Fortaleza católica como un Ejército en orden de batalla contra la Estatua arrogante. Estos pequeños rebaños saben que la puerta estrecha nadie la puede cerrar, porque abre el Camino, que también es Verdad y Vida que conduce a Dios. Saben que sin el Vicario no existe fundamento ni autoridad que unifique en la Fe y en el Gobierno para luchar contra el nuevo Goliat con apariencia de Estatua estructurada pero sin cimiento. Sus movimientos la conducen a la derrota y el anuncio de su ruina ya está anunciado. Solo hay que procurar que los que son fieles no se dispersen, por eso es indispensable la reconstrucción de la Jerarquía Católica desde su Cabeza. El Peregrino

    Responder

    Anónimo17 de junio de 2013 08:24

    Tal cual! Son las Dos ciudades de San Agustín, las Dos mujeres del Apocalípsis, en oposición máxima y en extrema tensión. Son la Apostasía y la Religión y en sus banderas dos lemas distintos: Una, con San Miguel Arcángel “QUIEN COMO DIOS” que tiene por Señor al Rey de Reyes y Su Vicario; la otra, con el Dragón “SEREIS COMO DIOS” bajo la tiranía del Anticristo y su Falso Profeta. Sin conciliación ni componendas. O vida o muerte eterna.
    Hacha Brava

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