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¿UNA PROFECÍA FALSA?


Patmos

En la imagen vemos la famosa  visión de San Juan en la isla de Patmos que dio origen a la escritura del Apocalipsis o Revelación de dicha visión.

Hay innumerables profecías de santos católicos a veces difíciles de aclarar. Y también existen falsificaciones como la célebre, ahora, profecía de San Nilo, que es una invención. Por no hablar de profetas laicos que abundaron siempre , pero particularmente en nuestra época.

Mi juicio respecto de las profecías, incluso las de algunos santos está expresada en el post titulado  Escepticismo sobre las profecías. Algo que en parte se extiende a supuestas apariciones.

bosco_insideBueno será ser prudente incluso con el tratamiento que demos a las profecías bíblicas o de santos reconocidos. Cuanto más al valor que demos  a otra profecías sobretodo a loa profetas laicos como Nostradamus. En mi opinión mejor sería no darles crédito alguno. Incluso estimo que el dejarse llevar por la curiosidad o avidez de nuevos conocimientos sobre cosas que en  sí están ocultas por voluntad de Dios, no deja de ser algo reprobable.

En un post anterior y reciente me he hecho eco de una profecía que se hizo célebre en le tiempo de la beatificación de Juan Pablo II por Benedicto XVI.

Me estoy refiriendo a la llamada “Profecía de San Anselmo de Sunium”. La profecía suele estar reproducida en muchos blogs que  a su vez dependen de la lista de profecías del desaparecido blog “Santa Iglesia Militante”. Este a su vez la cita tal como está en la fuente inexhaurible de profecías  del famoso libro de “Servant” y de cuyo nombre en este momento no me acuerdo, pero sí declaro que lo he poseído y leído más de una vez. El libro siempre me ha dejado una sensación de hartura, por las muchísimas profecías que allí constan, algunas de ellas claramente contradictorias.  Siempre he sacado la impresión de estar escritas con cierto desorden, y haciendo un despliegue tipográfico algo excesivo y cansino. Este libro me consta que se ha traducido al francés y que muchos tradicionalistas del país vecino han bebido allí sus esperanzas, digamos,  escatológicas.

Lo que es interesante para mí es que pude saber quien era su autor. Su autor,según creo, era el escolapio P.Anselmo del Álamo  [creo recordar ahora después de 30 años). Este padre estaba muy metido en el mundo “profético” en particular era propagandista de una vidente mejicana, que creo se firmaba la “Portavoz de Jesús“. También había tomado partido en las querellas acerca de una santa española, famosa por sus milagros (por ejemplo multiplicación de alimentos dados a los pobres -¡Francisco diría que no se acabaron!), que fundó una congregación de religiosas. El director espiritual de esta santa mujer llegó a combatirla y a su vez fundó otra congregación, de nombre muy parecido. Era escolapio y quizas por camaradería nuestro buen P. Anselmo tomó partido a favor de él y en contra de la santa mujer a que me he referido y cuyo nombre era “Pilar Izquierdo”.

He dicho lo anterior para dejar entender que mi admiración por el P. Anselmo, es perfectamente descriptible. Y lo mismo digo de su libro del título que no logro recordar, firmado por Servant.
La profecía de San Anselmo de Sunium se refiere así:

San Anselmo de Sunium (Obispo de Sunium, Grecia, en el siglo XIII).
Refiriéndose a Roma dice:

Desgracia a ti, ciudad de las siete colinas, cuando la letra K sea alabada en tus murallas. Entonces tu caída se aproximará; tus dominadores y tiranos serán destruidos. Tú has irritado al Altísimo por tus crímenes y tus blasfemias, tú perecerás en la derrota y en la sangre”.

Profecía extraída del libro Vaticinia seu Proedictiones Illustrium Virorum, Bertoni, Venecia, 1605 (M. Servant, pág. 281).


Ahora me propongo traer, sin dolerme prendas en reconocer el crédito quizás imprudente que se pueda traslucir  por haberla publicado,  a esta entrada un comentario que es no poco ilustrativo respecto de dicha ” profecía” , de la entrada anterior  “Quedan justo cuatro mesesy lo que es más importante se extiende en unas consideraciones resultado del estudio del autor en verdad profundo y didáctico.  su autor es nuestro Fray Eusebio de Lugo y dice lo siguiente:

:
Dice así:

Acerca de esta profecía atribuida a un tal Anselmo de Sunium, llevo bastante tiempo preguntándome de dónde salía, y quién era ese misterioso obispo del que nadie había oído hablar.

Sin ánimo de ser exhaustivo, y en gracia a la brevedad, los hechos son los siguientes.

Parece que las decenas de webs que llevan unos años repitiendo esta profecía remiten a la obra conocida con el título: “Vaticinia seu praedicationes illustrium virorum sex rotis aere incisis compensa. De successione summi pontificis Romani…” publicado el año 1600 en Venecia.

véase aquí

 

QUEDAN1

Su autor era nada menos que Girolamo Giovannini da Capugnano, dominico boloñés de la segunda mitad del S. XVI, conocido escritor de muchas materias históricas, litúrgicas, teológicas y jurídicas, que fue entre otras cosas inquisidor de Vicenza en nombre de la Serenísima República de Venecia, y utilizó su cargo para hacerse con muchos manuscritos que de otro modo, difícilmente habrían llegado a sus manos.

En él, nuestro dominico publica predicciones realizadas por medio de ciertas ruedas proféticas, que reproduce al principio de la obra de cada autor reseñado.

QUEDAN2

 

Uno de esos autores es, efectivamente, un tal Anselmo, pero no de Sunium, o Sunion, que pensaba yo podía referirse a algún obispo latino nombrado en Grecia en el S. XIII, después del saco de Constantinopla por las tropas franco-venecianas, y la instauración de una jerarquía latina. El problema es que ni la persona, ni una posible diócesis de Sunium parece conocida, siendo el cabo Sunion, al Sur de Atenas, bien conocido por sus vistas, y las ruinas de sus templos helénicos.

En el libro dicho, aparece como Anselmo, obispo de Marsico, en el sur de Italia, cerca de Potenza. Inserta una rueda profética con códigos referidos a 15 Papas, empezando por Bonifacio IX, y acabando con Pío III, en 1503.

Sus fuentes manuscritas son sin duda las series proféticas que ya circulaban en los SS XIII-XIV, conocidas como Genus nequam, basadas en el modelo de las profecías bizantinas del S. XII, que anunciaban la llegada de un Emperador que restauraría la unidad de todo el Imperio Romano.

Cada profecía constaba de un texto enigmático alegórico, de una ilustración emblemática, de un lema, y de su atribución a un Papa. Supongo que a estas alturas, no pocos habrán pensado en su semejanza con la serie de lemas de san Malaquías, de la que tanto se habla últimamente…

La serie fue ampliada en el S. XIV con una continuación, conocida como Ascende calve, hasta que las dos se unificaron en el S. XV bajo el título “Vaticinia de summis pontificibus” atribuído, falsamente, pero no sin cierta razón, al muy sospechoso e influyente abad calabrés Joaquín de Fiore.

De Sunmis Pontificibus

Serían finalmente impresas en 1591, en Ferrara, por el editor Vittorio Baldini, con el título: “Profezie ovvero Vaticinii dell’ abate Gioachino e di Anselmo, vescovo di Marsico…”

Esas son las fuentes de tal profecía.

Llama la atención, entre otras cosas, que esas predicciones no iban más allá del S. XVII, incluso las que preven al final de su lista el advenimiento del Anticristo, y el fin del mundo. Por lo que se ven estar ya completamente superadas por los acontecimientos, puesto que se han sucedido muchos más Papas de los que ellos preveían hasta la venida del Anticristo y fin del mundo.

He aquí el “Horóscopo” establecido por el dicho Anselmo de Marsico:

QUEDAN3

Como ven, desde Bonifacio IX, hasta Pío III. Es decir, que la hipotética profecía de la K tendría que haberse verificado hace mucho tiempo…

QUEDAN4

Ése es el texto anselmiano, que viene seguido de su traducción al italiano, y de una explicación de cómo se aplican los lemas a los sucesivos Pontífices…

Muy interesante, ahora bien…¿Dónde está la famosa profecía de la K? Confieso que yo, al menos de momento, no la encuentro en ninguna parte.

¿Qué hay detrás de todo esto? Podría llenar muchas páginas sobre este tema, pero para entenderlo, bastará lo siguiente:

Habrán visto que entre los más prominentes “profetas” cuyos vaticinios recoge la obra aludida, figura en lugar prominente un cierto abad Joaquín de Fiore.

Nacido en 1135, en Italia, autodidacta en filosofía y teología, se sabe que realizó un viaje a Palestina entre 1156 y 1157, siendo favorecido, según él, con una inefable experiencia mística en la cumbre del Monte Tabor, el Monte de la Transfiguración, por la que se le habría concedido un don especial para la recta interpretación de la Sagrada Escritura.

Recibido en la Orden Cisterciense en 1159, y elegido abad, acabó fundando su propia Orden, llamada de los florinos, actualmente extinta.

Es sobre todo su muy peculiar interpretación de la historia de la Iglesia la que lo ha hecho famoso:

Afirmaba que la historia sigue un proceso de desarrollo lineal, de progreso espiritual, que pasaría por tres fases, reflejo de la Santísima Trinidad:

La primera era, la del Padre, desde la Creación hasta el nacimiento de Cristo, sería la menos perfecta, una edad infantil, dominada por el temor servil, y cuyas figuras más importantes serían los profetas.

La segunda, la del Hijo, desde el nacimiento de Cristo hasta el advenimiento del Milenio, supone un progreso, está dominada por la Fe, y sus figuras más importantes son los sacerdotes, señaladamente, el Papa y los obispos; siguen subsistiendo la jerarquía de la época anterior,

La tercera, la del Espíritu Santo, supone el ápice del progreso espiritual, y por ende, político-social, en que desaparecen las jerarquías supervivientes de la edad anterior, para empezar a dominar, por fin, la fraternidad en Cristo, donde todos sean iguales.
Como todos están llenos del Espíritu Santo, ya no son necesarios los sacerdotes, ni el Papa y demás jerarquía de la Iglesia.
Y como ya no hay guerras ni enemistades, tampoco son ya necesarios los pastores seculares y sus espadas, Reyes y demás gobernantes.
Las figuras más importantes van a ser los monjes, y todo será común a todos…

Según una concepción cíclica del tiempo, sostiene que la plasmación de la Santísima Trinidad en el tiempo postula que los acontecimientos ocurridos en una edad se repiten en algún modo en las otras, por lo que el cumplimiento de las profecías también sería cíclico, de ahí que nuestro autor haya utilizado precisamente la figura de la rueda profética.

No hace falta decir que tales desvaríos, producidos por la “iluminación” cabalística, llevaban directamente a declarar superada la institución de la Iglesia, tal como la había establecido Nuestro Señor, y conducía directamente al comunismo más desaforado, y a la abolición de toda autoridad, a favor de un carismatismo cuyas consecuencias podemos comprobar en tanta aparicionitis, pentecostalismo, etc…de nuestros días.

Una concepción tan peligrosa de la historia, varias de cuyas proposiciones fueron condenadas por la Iglesia con ocasión del IV Concilio de Letrán en 1215, no podía dejar de producir los más pésimos frutos:

Todas las corrientes heréticas se aprovecharon de las armas que el abad Joaquín les había entregado, entre ellos, valdenses, cátaros, albigenses, fraticelli y muchos otros, que crearon un ambiente extremadamente enrarecido, bien descrito en la novela del agnóstico y anticatólico escritor Umberto. Eco, “El nombre de la rosa”.

Para que vean la importancia que tienen estas teorías en nuestros días, recordemos primero que los enemigos tanto de fuera como de dentro de la Iglesia, una vez que se vieron desenmascarados por el Concilio de Letrán, pretendieron que había llegado el tiempo del Papa Angélico, que declararía inaugurada la era del Espíritu Santo. Éste no era otro que el Papa san Celestino V, del que se ha hablado mucho recientemente, porque fue el primer Papa en renunciar voluntariamente al papado, como un tal Benedicto en nuestros días…

Según ellos, se revelaría perfectamente un “Evangelio eterno” que sustituiría a la Iglesia jerárquica corrupta y rica, sustituyéndola por la pobreza, la sencillez y la humildad, (¿les suena la música? ) representada por la Orden franciscana, en su rama más radical, conocida como los espirituales, o fraticelli.

Joaquín era el Elías, o el Juan Bautista de esa Parusía del Espíritu Santo, prevista en principio para 1260, pero que se retrasaba…

Habiendo comprendido Celestino V que los herejes pretendían servirse de él para declarar inaugurada esa era comunista, tomó una decisión heroica: Dimitir.
Los herejes intentaron entonces raptarlo y llevarlo a Grecia, donde habría sido muy útil en las manos de los cismáticos y heréticos “ortodoxos” griegos, que le habrían hecho firmar la renuncia del Papa de Roma a gobernar la Iglesia de Oriente.

Frustrados sus planes por la mano del enérgico Bonifacio VIII, pretendieron que el Anticristo ya estaba aquí, (el Papa), y que la Iglesia Romana se había convertido en la gran ramera de Babilonia, cosa que repetirán todos los herejes hasta nuestros días.

Los franciscanos rebeldes intentaron entonces que los reyes de Francia o de Alemania atacaran al Papa, y lo juzgaran por herejía. (De ahí arranca esa pestífera y herética doctrina condenada por la Iglesia, según la cual un Papa puede caer en error contra la Fe, y enseñárselo a la Iglesia.

Desde entonces, todos los herejes han sido partidarios de los desvaríos joaquinitas, más o menos reciclados en gibelinismo (como Dante Alighieri), en protestantismo, en liberalismo, en modernismo, o en el Concilio Vaticano II, no por casualidad llamado por Juan XXIIIUn Nuevo Pentecostés” para la Iglesia.

¿Adivinan ahora por qué un tal decíme Jorge ha escogido precisamente el nombre de Francisco, y le da tal énfasis a la pobreza, la humildad, la sencillez, la democratización, etc…?

Sencillamente, está preparando la abolición de lo que quede de católico en la iglesia conciliar, camino de la Nueva Era, en que ésta simplemente se disuelva en la nueva religión, opio de un mundo que dejará chico a las descripciones del Mundo feliz de Huxley, o el 1984 de Orwell, perfectas aplicaciones de las aberraciones soñadas por el marránico Joaquín.

He llegado a oír en cierto programa radiofónico: “Lo que no pudimos lograr con Celestino, lo conseguiremos con Francisco”.

Por último, no puedo dejar de señalar aquí hasta qué punto es peligroso el apocalipticismo obsesivo e histérico de ciertos clérigos tradicionalistas, recién llegados a una forma sui generis de sedevacantismo, pero despreciadores del Papado como siempre, que influidos por la obra del marránico P. Lacunza, sostienen todavía la inminencia de una Parusía que se parece demasiado a las pesadillas del joaquinismo como para ser mera casualidad.

Aprendamos de la historia, y desconfiemos de ciertas profecías derrotistas, que nos quieren hacer bajar los brazos, con el cuento de que todo está perdido, y que es inútil trabajar para una restauración de la Iglesia, ya que al parecer, Nuestro Señor nos salvaría sin nosotros, y nuestra preceptiva y libre colaboración…

22 replies »

  1. A todos aquellos catolicos de veras que buscan en este tipo de blogs alimento, yo le digo que apliquen bien las palabras de nuestro Señor: “Examinadlo todo y quedaos con lo bueno”, pues en estos momentos de crisis excepcional “cual no la ha habido ni la habra jamas”, hay que cuidar la Fe con violencia, “pues el reino de los cielos solo los violentos lo arrebatan”. Estos hombres que aqui escriben bien podrian merecer la sentencia:”Has sido hallado falto de pesos” pero si de fariseos se trata tambien les queda bien aquello que de: “las misma escrituras los condenan” y “ni entran ellos ni dejan entrar a otros. Son serpientes que acechan el talon de grandes como el Padre Lacunza y Basilio. Nuestro unico consuelo es que pronto, demasiado pronto para ellos, pues Nuestro Rey viene contra sus enemigos, estaran lamentando haberse hecho apostoles del Anticristo, persiguiendo y matando (por lo menos en la honra) a sus profetas. Si Nuestro señor advierte que aquel que le diga raca a su hermano sera reo del fuego, a donde iran a parar estos hombres que se atreven a llamar marrano a un santo?

    VEN SEÑOR JESUS

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  2. Me gustaría saber en qué difiere la doctrina del P. Lacunza de la sostenida por todos los Santos Padres de La Iglesia en los cuatro primeros siglos, pues hasta el mismo S. Agustín que fue milenarista aunque después, dada la interpretación herética del milenarismo craso y judaico, optó por condenarla, lo cual no quiere decir que se opusiese al milenarismo prístino, pues sería lo mismo que condenar a muchos santos canonizados anteriormente y con ello negar la infalibilidad de los papas que los canonizaron. Llamar marrano al p. Lacunza sería lo mismo que llamar nieta de marrano a Santa Teresa, pues como es bien sabido, era nieta de un converso. Me gustaría saber qué porcentaje de españoles no tienen una ascendencia de “marranos” como dice el autor del artículo. El mismo Menéndez Pelayo hace declaraciones muy favorables del P. Lacunza, afirmando que: “porque una obra esté condenada, no tiene porqué ser necesariamente herética”. Así como Francisco A. Encina, Hernán Díaz Arrieta (Alone), Omer Emeth, Mario Góngora, Jaime Eyzaguirre, Armando Roa, Pedro Nolasco Cruz y Raúl Silva Castro, entre otros; además de académicos contemporáneos como Rodrigo Cánovas (Pontificia Universidad Católica de Chile), Maximino Fernández (U. de Metropolitana de Ciencias de la Educación) y José Miguel Oviedo (Universidad de Pennsylvania), a quienes se agregan los escritores S. T. Coleridge y Nicolás Berdiaev, junto a los chilenos Jorge Edwards, Hugo Correa y Miguel Arteche, entre otros.

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  3. Atendiendo a los dos comentarios que anteceden a éste, quiero dejar claro que estoy en total acuerdo con ellos. Hablar mal del P. Lacunza es desconocer tanto su obra como su personalidad. He escrutado entre otras obras, el trabajo de la Dra. Ana de Zaballa y me han confirmado el positivo concepto que tenía del mismo. Tanto sus defensores como detractores reconocían su alto celo sacerdotal, su humildad y su ejemplaridad, así como su altísima predisposición para el estudio. Es de notar que la condena de la obra de Lacunza, se debió más al peligro que suponía la utilización por parte de los jansenistas que por la inexistente heterodoxia de la misma.
    El mismo P. Juan Vicente Bolgerin afirma que “la obra de Lacunza no contradice ninguna de las verdades de fe”. siendo su condena, un problema de la “ilustración católica” que tenía verdadera fobia al esjatologismo Lacunciano.
    Es de destacar también el hecho de que nunca fue condenada por la Inquisición Española, así como tampoco por la Sede Romana.¿Que podría encarnar algún peligro por la posibilidad de confusión para gentes poco instruidas?, es posible…pero eso si que no era motivo suficiente para la condena.
    Los censores de Sevilla y Madrid, tanto los de 1812 como los de 1816, ninguno condenó la obra, todo o contrario, Fray Juan de Sto. Tomás hizo grandes elogios de la misma, Fray Bartolomé de la Concepción dio un juicio favorable y así mismo Fray Juan del Espíritu Santo. Sólo hubo un juicio precautorio, el del canónico Fray Jacobo Cienfuegos, más por lo polémico de la obra que por la falta de ortodoxia.
    No son pocos lo autores que llegan a la conclusión de que la condena de la magistral obra del P. Lacunza se debió más a la influencia afrancesada reinante en la época que a su inexistente heterodoxia.

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  4. ¡Cómo abundan los milenaristas lacunzianos!

    Seguid así, muchos autores os apoyan. El index no cuenta para vosotros.

    Por mi parte prefiero obedecer al magisterio.

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  5. Hola, quería comentar algo sobre el libro de Lacunza, que por suerte pude encontrar en pdf escaneado de la edición original en una página chilena.

    La verdad es que me pareció un libro muy inspirado, aunque es un poco repetitivo, realmente pienso que Lacunza encontró cosas nuevas en las escrituras. Por supuesto tiene su sistema de interpretación milenarista de las profecías, en el cual identifica a Roma con Babilonia sentada sobre la bestia etc., y avisa del peligro de que a los sacerdotes de la Iglesia (libro escrito en 1800 aprox.) les pase como a los fariseos judíos de la época de Cristo, cosas que supongo le produjeron la condena de su obra.

    No recuerdo ahora que Lacunza diga nada sobre el Papado. Lo que dice de la rehabilitación de los judíos en el fin de los tiempos es compatible con la promesa de conversión de San Pablo. En resumen no encontré que haya herejías en su obra, si una interpretación de las profecías no al gusto del Iglesia de su época. Agrego a la lista de apoyos de su obra a Castellani, que decía que no había herejías en la obra de Lacunza
    Saludos.
    .

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  6. El problema no está en las profecías sino en que las utilizamos como instrumento para fundamentar una posición sea teológica, exegética o la que sea. El blogger con esta entrada está poniendo en duda que ésta sea la época previa a la Parusía, bien sea porque cree en una restauración o porqué todavía no “vé” al anticristo. De hecho yo creo que son falsas todas las profecías que hablan de un gran monarca y un gran papa antes del anticristo, tampoco creo en la veracidad del mensaje de La Salette, confuso por donde se le mire y hasta se podría decir con tinte herético-protestante. Lacunza es brillante (tiene muchos aciertos) pero se equivoca en su milenarismo literal (porque es verdad que hay un tiempo de paz post parusíaco pero no es el milenio), Catellani ha hecho un muy buen análisis de los sellos, trompetas y tubas del Apocalipsis pero se marea cuando piensa que estamos en la Iglesia de Filadelfia, aunque a él lo podíamos entender porque escribía en los años sesenta, no podemos hacer lo mismo con comentaristas de esta época, como los que suelen comentar aquí. No hay excusa, tenemos a nuestro favor el cumplimiento de muchas profecías, las tenemos a la vista y en esto podemos superar a los santos Padres y otros comentaristas de otras épocas.

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  7. Para hablar del Index se requiere un conocimiento más amplio del que parece tener el Sr. o Sra.¿Fer?, no todo lo que está en el index es por fuerza herético, también puede ser sólo disciplinar, como el caso que nos ocupa, ya lo dijo D. Marcelino Menéndez Pelayo. Para ejemplo y como función pedagógica hacia el Sr. o Sra. ¿Fer?, como ve yo no me asusto por poner mi nombre y mis dos apellidos(las mujeres también somos valientes), haciendo uso de la primera obra espiritual de misericordia, le diré que también estuvo en su época, prohibida toda biblia que no fuese la Vulgata de S. Gerónimo e incluso hasta Fray Luis de león llegó a tener muchísimos problemas al traducir a la lengua española “El Cantar de los Cantares”. Hay que estudiar un poquito más sr. o sra. ¿Fer?. También los milenaristas obedecemos al Magisterio (con mayúsculas), pues el milenarismo fue doctrina común en la Iglesia durante los primeros cuatro siglos y defendido por los Santos padres,¿Le parce poco sr. o sra, ¿Fer?.
    En cuanto al Sr. ¿Luso? que no sé si es apelativo, apellido o apodo tengo que decirle que tampoco los milenaristas creemos ni en el “Gran Monarca ni en el “Gran Papa”, pero sí en el mensaje de La Salette (aprobado por la Iglesia) no se olvide, aprobado por S. S. Pío IX. ¿Está diciéndonos que S.S. Pío IX aprobó algo protestantizado y herético). ¿Quien es el hereje sr “Luso”?. Recapacite un poquito y analícese.
    ¿Cómo llama usted a ese tiempo de paz post parusiaco? ¿No lo quiere llamar mienio? pues si ese es su gusto allá usted, los Santos Padres lo llamaban milenio, pero “rebautícelo” usted, si ese es su problema.
    En otro orden de cosas le diré que es mucho más importante el gran libro Profético del Nuevo Testamento ( El Apocalipsis de S. Juan, ese libro tan odiado y que produce tanto prurito) que cualquier otra profecía privada por muy veraz que sea y que no hay contradicción ninguna entre ellas y el propio Apocalipsis.
    No sé cual será su preparación teológica o exegética ( a los hechos y dichos me remito), pero sí quiero terminar diciéndole que no sea tan osado en meterse con el P. Castellani y búsquese un buen director espiritual que lo saque del galimatías en que está metido.

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  8. Sra. Aguirrebemgoa, ¿está bien escrito?, se equivoca usted rotundamente, porque para rechazar las publicaciones incluidas en el índex basta tener un poquito de sentido común y no toda la “erudición” que usted destila, gracias a la cual parece creer en la infalibilidad de Marcelino Menéndez Pelayo, Lacunza, Castellani, etc. etc. Sepa usted que ni los padres de la Iglesia tenían ese Don de la infalibilidad pontificia. ¿No sería más fácil simplemente obedecer?

    Por algo será que San Agustín cambio de parecer respecto al milenarismo.

    Y no se confíe tanto de su sapiencia, pues en muchos casos suele producir solo tontos con iniciativa y eso sí que es muy peligroso.

    Atte.

    Fer

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    • El problema es que estamos en una época donde la obediencia ciega no garantiza la salvación, uno podría estar siguiendo a un ciego y caer en el pozo con el. Esto es el salvese quien pueda!

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      • ¿El no seguir y rechazar las obras incluidas en el index le parece a usted obediencia ciega?

        Evidentemente que la salvación no la garantiza nada y menos en esta época. La moneda está en el aire.

        Pero déjeme decirle que si un asistente al novus ordo ciegamente cree hacer lo correcto (sinceramente), dice Señor, Señor (reza) y hace la voluntad de Dios Padre (obedece ciegamente los mandamientos), este tal lleva ventaja sobre muchos de los que se consideran auténticos católicos, incluyéndolo a usted y a mí.

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  9. Me causa muchísima extrañeza que la contestación del Sr o Sra. ¿Fer? haya sido tan instantánea, justo en el momento de haberse aceptado mi artículo. Podrían haberle dado unos cuantos minutos para que pudiese tener algo más de tiempo y haberse preparado mejor su respuesta, pues me he quedado con la duda de si sigue insistiendo en que S.S. Pío IX aceptó una herejía protestante. Porque mire usted, eso es lo mas grave, es gravísimo para un señor o señora que se tenga por católico, negar nada más y nada menos que la infalibilidad del Papa, acusándolo de hereje y protestante.¿Sabe lo que eso significa, pues eso: negar un dogma es quedar fuera de la Iglesia.
    S. Agustín nunca condenó el milenarismo auténtico sólo condenó el milenarismo craso, pero en fin ya percibo el talante, hay que ser demasiado tontos para no percibir la mala fe. Evidentemente que no creo que D. Marcelino, el P. Lacunza y el P, Castellani fuesen infalibles, nunca lo he afirmado, aunque sí estoy segura de que fueron menos proclives a su falibilidad maniifiesta. Por el contrario sí creo que S. S.Pío IX fue infalible siempre y cuando hablase excátedra, o cuando tocase un tema de fe o de moral,¡Claro!, porque fuera de eso podía equivocarse como cualquier mortal.
    Sólo me confío de lo que sé, lo que no sé o lo estudio o no lo discuto, pues de lo contrario hago el ridículo como usted acaba de hacer.

    Atte. M.L.Aguirrebengoa. S.

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  10. María (o María) Luisa:

    Bien por lo del gran Monarca y gran Papa. Respecto de La Salette , una cosa es la aparición, que no pongo en duda y otra el pseudo mensaje de 1879: Este falso “mensaje” y/o “secreto” de 1879 ha sido absolutamente condenado por la Iglesia. La condena oficial culminó con la puesta en el Index de los Libros Prohibidos del falso mensaje de La Salette y esto a pesar del discutido Imprimatur de 1879 supuestamente otorgado por el Obispo de Lecce – F. John Loughnan”. Por otro lado en el año 2000 se encontraron facsímiles escritos a mano de los supuestos secretos de Mélanie y Maximin que son sustancialmente distintos a esa versión de Melanie.
    Pasando al segundo punto, no es lo mismo sostener un tiempo de paz intercalado entre el juicio de vivos y el juicio de muertos como sostengo yo, que un milenio que tiene como su finalización una “rebelión” de “Gog” al final., porque en realidad esa rebelión es la actual, el “poco tiempo” dado a Satanás.
    Coincido en que el Nuevo Testamento (y el Antiguo que se olvida de nombrar y que tiene tanta o más información sobre este tiempo que el Nuevo) al ser palabra de Dios indubitada, es el que nos debe interesar para interpretar estos tiempos (las profecías privadas son bastante contradictorias, salvo algunas como Fátima de indudable certeza) . Mi preparación exegética es la de alguien que tiene descifrado el noventa y cinco por ciento del Apocalipsis (o acaso la erudición -que en realidad no es tal, todo es pura inspiración de Dios) hay que reservarla a los antiguos o a algunos eruditos del pasado. Nadie denigró a Castellani, pero en ese punto de las Iglesias (las dos últimas) se equivocó (aunque no lo zanjó en forma terminante), o si no cuál es para Ud. que parece tan brillante , la Iglesia apocalíptica actual?

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    • No podemos estar en el período de Sardes porque los acontecimientos históricos para esa fecha –que anuncia la Profecía- no coinciden con los nuestros. Tampoco Laodicea, porque habla de “tibieza” y no de apostasía. Nos queda Filadelfia, que es el nuestro, pero no al comienzo sino bien al final del mismo. Si lee con atención, luego de haber hecho oración y pedido luces Al que la inspiró, descubrirá con total naturalidad como Jesucristo le muestra o revela a San Juan el tiempo de Sede vacante en la Iglesia, pues las “llaves” vuelven a Cristo. Para el mismo período se anuncia una “prueba” universal, lo cual coincide con la Apostasía general, con la “debilidad” de la Iglesia –que contrasta con Laodicea- que a pesar de ello “ha guardado Su Palabra y no ha negado Su Nombre”, lo cual trae aparejado la conversión de Israel a la Fe. La promesa de no sucumbir en la “prueba”, el aviso que “viene pronto” y la recomendación de “guardar firmemente lo que tiene” aún en medio de la persecución del Anticristo. Es notable considerar que el premio para esta Iglesia “débil” y “firme” en Su “paciencia” sea la mención de la Nueva Jerusalen, los hará “columnas” y no ”saldrán más”del Templo de Dios. Este período debe leerse junto con las visiones de los Dos Testigos, del Caballo Pálido, del Sexto Sello, la Sexta Tuba, y los capítulos XII y XIII, pues son contemporáneas a este período final de Filadelfia. Con respecto al Reino Milenario de Cristo-Rey, no cabe interpretación metafórica, ni menos alegórica, y allí se habla de DOS resurrecciones, primera la de todos los justos, y la otra y al final del Milenio, cuando el último enemigo vencido será la muerte.

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  11. Perdón, perdón, perdón No había percatado de con quién me estaba topando, nada más y nada menos que con un iluminado por Dios, algo así como un gurú o un semidios bajado del Olympo. Perdóneme usted, Sr. Luso, por mi atrevimiento tan irreverente hacia una persona de tal relevancia y tan apto para la inspiración directa de la Divinidad. Espero que Dios le termine de inspirar muy pronto el 5% que le falta para su dominio completo del Apocalipsis de S. Juan.
    Con mi absoluta admiración, mi máximo respeto y mi determinada sumisión a su inspiración divina, pongo punto y final a este debate desproporcionado ante oponente tan pleno del don de la sabiduría.

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    • Gracias por su sumisión, por esa prudencia o templanza que supone el no juzgar a los demás por apariencias o pre conceptos. Nuevamente gracias, se ve poco hoy en día esa actitud que la engrandece. Eso sí, le cuento que soy tan gurú en mi campo como lo es para Ud. el P. Castellani […] que Ud. reverencia. Recuerde: la inspiración divina no se agotó en los primeros padres, en el bueno del P. Lacunza o en su querido P. Castellani, los “entendidos comprenderán” Dn 12 10 ! Saludos

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  12. A título de fariseo, serpiente acosadora, falto de peso (ojalá), y destinado al fuego, me atreveré a comentar alguna cosa de las que se ofrecen a la sombra de ciertos comentarios…

    Maximiliano: La doctrina lacunciana jamás ha sido sostenida por la generalidad de los Padres de ninguna época, y nisiquiera por la sanior pars de ellos.

    Ciertos Padres pudieron haber cometido errores, retractados ono por ellos mismos posteriormente, sin que ello afecte a su santidad, y menos todavía, a la infalibilidad de los Papas que los canonizaron.

    Cuando digo marrano, no me estoy refiriendo principalmente a sus orígenes bilógicos del autor, sino a sus fuentes ideológicas, que como las de muchos descendientes de cristianos viejos, se encuentran en la sinagoga, el sionismo y la cábala.

    Una obra condenada al Índice no es necesariamente herética, pero desde luego, el milenarismo incluso mitigado “no puede ser enseñado con seguridad”
    Y que yo sepa, esa obra jamás fue sacada del Índice, por algo será.

    La ristra de nombres que Ud. indica no prueba absolutamente nada acerca de la referida obra, su acierto, y su mayor o menor peligrosidad.

    Carballo:

    No estamos discutiendo aquí de la persona del P. Lacunza, sino del valor de su obra.

    Eso de que la obra del P. Lacunza no contradice ninguna verdad de Fe, dígaselo a los jueces examinadores del Tribunal del Santo Oficio en Madrid, que en edicto del 15 de Enero de 1811, y a los del Índice Romano, qu el 6 de Septiembre 1824, y por expreso mandato del Papa León XII, fue prohibida en todos los idiomas.

    Y tiene la cara de decir que no fue condenada por la Inquisición española, ni por la Romana…

    Censores favorables de cualquier desvío, está claro que los podían encontrar, igual que muchos dieron el nihil obstat e imprimatur a todos los desvaríos de los teólogos que prepararon el Vaticano II.

    Jorge Rodríguez: Si los judíos quieren rehabilitarse, no tienen más que imitar a muchos de sus antepasados, convertirse SINCERAMENTE y bautizarse.

    Visto que no pocos “católicos” siguen sin encontrar herejías en el Vaticano II, el “Magisterio” de los pontífices conciliares, o de otros teólogos modernistas, su última afirmación, por sí misma, prueba poco.

    Luso:

    No sé lo que pensará exactamente el honorable blogger, pero desde luego, yo afirmo que todavía nos falta mucho antes de la Segunda Venida de Nuestro Señor.

    Es Ud. muy libre de creer en las numerosas profecías concordantes que anuncian un gran Papa y un gran Monarca, nadie le obliga a ello.

    Cabría más prudencia en lo referente a La Salette, pero aquí tampoco, nadie puede obligarlo. Lo del tinte herético-protestante, no le pareció ni a Pío IX, ni a León XIII…

    María Luisa:

    Normalmente, las obras que se incluyen en el índice, lo son por razones doctrinales. Otra cosa es que se hallen siempre herejías o errores en ellas, que ni mucho menos. Algunas veces se incluyen porque se sabe que van a ser malinterpretadas cosas que en la obra no ofrecen sombra de error.
    Pero honestamente, no creo que ese sea el caso de la obra del P. Lacunza, en que los teólogos han emitido un parecer razonado en que se ve claro que pone en peligro verdades siempre creídas por la Iglesia, aunque no hayan sido objeto de definición.

    Todo el mundo pretende que sus (erróneas) doctrinas ya estaban en los santos Padres, hasta los protestantes, los anglicanos, los galicanos o los modernistas del Vaticano II intentan arrimar su sardina al ascua de uno u otro pasaje de los Santos Padres.

    Suponiendo que fuese el milenarismo doctrina común en los primeros cuatro siglos, ¿No la interpela el que los siglos siguientes la hayan abandonado completamente, y que la hayan abrazado muchos subversivos, como el abad Joaquín, o que varias sectas protestantes se hayan inspirado de Lacunza para sus prédicas, entre ellas, los Adventistas, o los Testigos de Jehová?

    Luso:

    Debe de ser Ud. un figura, un monstruo de la naturaleza, ¡Haber descifrado el 95% del Apocalipsis! ¡Me quito el cráneo, como hubiera dicho Max Estrella!

    Claro que si es pura inspiración de Dios…

    En fin, que cuando me presenten una exculpación convincente de los trece cargos enumerados por la Sagrada Congregación del Índice como base de su sentencia definitiva contraria a la obra lacunciana, el 6 de Septiembre 1824, podremos empezar a hablar con algo más de fundamento.

    1.er Cargo. «El objeto principal de la obra, a saber: el Reino de Cristo en la tierra por mil arios antes de la resurrección universal; por ser opinión constantemente desaprobada por los Santos Padres desde el fin del tercer siglo, y haber sido rechazada aun en los primeros por la parte más sana de la Iglesia, como un dogma peregrino y singular».

    2.º Cargo. «La doble resurrección, una parcial en la venida del Mesías, y otra general al fin del mundo; porque cuantas veces se hace mención en las Sagradas Escrituras de la resurrección, siempre se dice será única, general y al fin del mundo; excepto una sola vez que en el Apocalipsis se nombra la resurrección primera, pero en otro sentido, como largamente ha demostrado anteriormente».

    3.er Cargo «La doble conflagración del mundo, la primera parcial cuando la venida del Mesías a reinar sobre la tierra, en la que sólo perecerá una parte del linaje humano, y la segunda al fin del mundo, la que acabará con todo aquél; porque San Pedro y San Pablo y los demás escritores sagrados hablan de una conflagración ».

    4.º Cargo: «Aquella mezcla de comprensores y viadores que con que supone durante los mil arios de aquel reinado; la cual Santo Tomás demuestra con razones naturales ser absurda».

    5.º Cargo: «El que baje del cielo la Jerusalén material, para servir de metrópoli del Reino de Cristo acá en la tierra; lo cual fue acérrimamente impugnado por San Jerónimo y otros Padres, y también por todos los escritores con eclesiásticos cuando pensaron en ello Tertuliano, y algunos otros; y no bien suscitó de nuevo esta idea el P. Vieyra cuando fue condenado al silencio».

    6.º Cargo: «El que asegure con tanto aplomo que su sistema está claramente expreso y revelado en las Sagradas Escrituras, y que casi todas las profecías contenidas en ellas se refieren al tiempo intermedio entre la venida del Mesías y el juicio universal».

    7.º Cargo. «El que niegue referirse a la resurrección general las palabras de Cristo según San Lucas, cap. XX, 35: Qui digni habebuntur saeculo illo, et resurrectione ex mortuis, ex filii sunt, neque nubentur ultra mori porterunt; aequales enim angelis sunt; lo que admiten todos los doctores».

    8.º Cargo. «Que diga, contra el común sentir de los Santos Padres, ser una mera parábola la sentencia de Cristo, según San Mateo, cap. XXV, 31: cun venerit Filius hominis in majestate sua, etc».

    9.º Cargo. «El que pretenda no haberse cumplido casi nada de lo que han vaticinado los profetas sobre el regreso de los judíos de la cautividad de Babilonia, y que se ha de cumplir todo en su segunda vuelta de la presente dispersión».

    10.º Cargo. «Que aplique a la Sinagoga, más bien que a la Iglesia, lo que dice el Apocalipsis sobre la mujer vestida del sol, contra la sentencia común de los intérpretes ».

    11.º Cargo. «El que se hayan de restablecer los sacrificios y solemnidades de la ley antigua; en lo cual concuerda demasiado con Eunodio y Papías».

    12.º Cargo. «Que para probar su sistema retina muchísimos textos de la Sagrada Escritura, extrayéndolos de una y otra parte, los cuales considerados en sus propios lugares tendrían un sentido muy diverso».

    13.º Cargo. «El que interprete muchos lugares de la Sagrada Escritura en un sentido muy diverso del que les, da el unánime consentimiento de los Padres y doctores católicos ».

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  13. Lo único que me queda claro después de leer todos estos comentarios (y rastrear unas cuantas direcciones I.P.) es que existen personas con una vida demasiado avurrida y se dedican a publicar comentarios utilizando diversos nombres hasiéndose pasar por personas diferentes para defender ideas/conceptos que ni ellas mismas tienen claros… ¿que opinan de todo esto que acabo de publicar “usuarios” como el señor (o señora) Carballo o la señora (o señor) Aguirrebengoa?

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    • Yo también creo que somos muchos los “avurridos” y que matamos el tiempo como podemos. Una manera de hacerlo es poniendo comentarios en la Red. Por cierto ¿Ud.también se “avurre”? Si otra vez cuando se avurra viene por aquí evite nombrar a nadie. Nuestra política es mantenernos en el plano de las ideas y dejar en paz a las personas.

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  14. Marianelo ha de ser uno de los muchos que creen que estudiar la doctrina católica sólo le corresponde a los religiosos (sacerdotes, monjas, seminaristas, etc). Por ese mismo desdén hacia estos temas prefieren la habladuría de los exponentes de la iglesia conciliar, o de los protestantes, o los judaizantes, que a final de cuentas los tres grupos son la misma cosa.

    Qué pena por Marianelo.

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  15. “Ni el hijo del hombre sabe el día de la segunda venida”
    Es decir no esten de curiosos o nos pasara lo que a los de la torre de babel.
    De hecho un sacerdote catolico recomienda para los fieles no estar pensando en esos hechos y si preocuparce mas por nuestro comportamiento diario. Porque nuestro fin de este mundo nos llega a cada quien con la muerte que nos sorprendera como ladron en la oscuridad…
    Y a los catolicos cinceros que halla en este blog, recurden que Dios nos jusgara segun nuestra conciencia, si sabemos lo que es bueno tenemos que hacerlo y si sabemos o intuimos que lago no esta bien hay que dejarlo; claro que Dios le exije mas a quien le dio mas y menos a quien le dio menos…
    Saludos
    PD: Creo que estamos en los ultimos tiempos por las señales, y lo que me corresponde es no apartarme de la verdadera iglesia catolica y enseñar ese camino a mis hijos y familiares. Desde luego poniendo en evidencia las herejias del CVII lo cual es muy util para estos casos.

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