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SAN JOSÉ MANIPULADO


Con la noticia dada recientemente de la introducción en las “plegarias eucarísticas” del nombre de San José hay que recordar lo sucedido en 1962 cuando por primera vez se introdujo su nombre en el “Canon” milenario. Aquello fue como un globo sonda y una demostración de que podía alterarse impúnemente el Canon, lo que sucederia ampliamente  después en 1969 con la introducción de cambios sustanciales en la Misa y en los ritos de la iglesia conciliar de Pablo VI.  El artículo siguiente nos ilustra sobre ello y nos hace consciente de que  la magnitud de los cambios en la Nueva liturgia comenzaron  por algo que entonces a algunos pareció inocuo y  hasta pío. ¿Pero puede creerse que los modernistas tuvieran una tierna devoción a Sa n José y que sólo pretendieran la gloria del Santo Patriarca? Sus intenciones aparecieron claras más tarde cuando ya el pueblo católico estaba adormecido ante la mutación que veían. A todo esto yo le llamo la manipulación de la devoción a San José. 

La NeoRoma otra vez altera su inválido novus ordo. Al agregar el nombre de San José hece revivir las polémicas de 1962, al promulgar la “Misa” de entonces.

De: Los Padres de TRADITIO

jedi-neocura
En el sur de Alemania se ha llegado a celebrar la  misa ” Guerra de las Galaxias” con el preste empuñando una espada de luz como Darth Vadar.  Agregar el nombre de San José a las inválidas “Plegarias Eucarísticas” del Novus Ordo, no va a volver válidas las falsas misas de  1962 y 1969. La Neoiglesia de Francis-Bergoglio está fuera de control.

El 16 de junio de 2013, el Neovaticano anunció que cambiaría su inválida Misa  Novus Ordo añadiéndole el nombre de José (José hijo de Jacob) a sus inválidas nuevas “Plegarias Eucarísticas“, creadas en 1967. Para los católicos tradicionales, esto debe parecerles como un deja vu, puesto que ya se vio  la misma controversia en 1962. ¿Pero cuál es la controversia acerca de San José y el Sagrado Canon de la Misa, y qué deben saber los  católicos tradicionales?

En primer lugar, la “Nueva Misa” de 1969 (Novus Ordo), que fue declarada por primera vez por Benedicto-Ratzinger como Rito Ordinario de la secta Novus Ordo, es un servicio protestante-masónico-pagano fabricado por el presbítero masón Aníbal Bugnini, que lo introdujo por primera vez y parcialmente en 1962, y después en 1969 completamente. Por eso  los católicos tradicionales no tienen nada que ver con ese rito. No es una misa, sino que es un inválido servicio religioso protestantizado. A este rito se le pueden añadir los nombres de todos los santos en el Cielo, e incluso así ¡no lo hacen válido!

En segundo lugar, la Misa Latina Tradicional sólo tiene un Canon,  que viene desde el siglo II, de  los Apóstoles y de sus sucesores. La palabra Canon viene del griego y significa “Regla“. Cuando en 1967, después del modernista Concilio Vaticano II, la secta Novus Ordo agregó otros  tres “cánones” – una abominación nunca vista hasta entonces – no se podía llamarles “Cánones” porque ya no había una única Regla. Así surgió el uso del término “Plegarias Eucarísticas“, término ya utilizado por los protestantes.

Al agregar el nombre de San José a su inválida Misa, la secta del Novus Ordo básicamente nos dice  que los Apóstoles dejaron de poner algo en la verdadera Misa de Cristo, a veces llamada Misa de San Pedro, la tradicional misa en latín Algunos ignorantes católicos proto-modernistas ya en la segunda mitad del siglo XIX intentaron de introducir  esta adición, cuando el culto a San José iba en aumento. El Papa Pío IX cuando ante su petición les dio la respuesta propia de un Papa católico, fiel a la Tradición Apostólica, les dijo : “Yo no soy más que un Papa ¿Qué poder tengo yo para alterar el Canon.?”

El Papa León XIII, sucesor del Papa Pío IX y  gran devoto de San José, en 1892 abominaba de cualquier cambio en el Sagrado Canon, y acudiendo a la Tradición de la Iglesia decía que el Canon Apostólico no debía ser tocado. Más tarde, en 1908, fue otra vez hecha una petición firmada por más de 900 prelados pidiendo  específicamente que ” el venerable nombre de José, supremo Patrón de la Iglesia Universal, fuera invocado  en segundo lugar después de de la Madre de Dios,  en el Yo Pecador, el Ofertorio, el Canon y la Comunión de la Misa ” A pesar de que esta solicitud fue hecha por  numerosos y prominentes demandantes, y  de ser  “apoyada por 31  … tesis teológicas“, el Papa San Pío X se negó categóricamente a violar la Sagrada Tradición.

Lo que sí hizo el Papa Pío IX  fue algo muy católico. Él extendió a la Iglesia universal la fiesta del Patrocinio de San José en 1847, y en 1870, y declaró solemnemente a San  José  Patrono de la Iglesia Universal y erigió la festividad del 19 de marzo al rango de  fiesta doble de primera clase (pero sin octava, a causa de la Cuaresma). Sin embargo, no se atrevió a tocar el Sagrado Canon de San Pedro.

Fue Juan XXIII-Roncalli, quien, el 13 de noviembre de 1962, violó la Tradición apostólica y el Canon Apostólico Sagrado añadiendo el nombre de San José en la Misa de 1962 a medias  Novus Ordo, de  Aníbal Bugnini, la misma que  Benedicto-Ratzinger reconoció  con el término teológicamente erróneo de  rito “extraordinario”. Es ese misa  dañada la que se ha convertido en el desastre  “extraordinario” de la Nueva Iglesia del Novus Ordo, inválidamente simulada, no por sacerdotes católicos tradicionales válidamente ordenados, sino simplemente por presbíteros  “instalados” del Novus Ordo.

Cabe preguntarse por qué el nombre de San José no formaba  parte de la Misa Latina Tradicional ya en los tiempos apostólicos. La respuesta es obvia. San José es el último patriarca del Antiguo Testamento. No vivió para ver la muerte de Nuestro Señor en la Cruz, que marcó el comienzo del Nuevo Testamento. En el “Communicantes” de la Misa Latina Tradicional, después de la Santísima Virgen María (quien estuvo presente al pie de la  Cruz), se invocaban los siguientes nombres  de los santos: Pedro y Pablo,  jefes  de la Iglesia del Nuevo Testamento; después  los apóstoles Andrés, Santiago, Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; después los papas sucesores, Lino, Cleto, Clemente, Sixto, y luego los ocho primeros santos de la Iglesia Romana, Cornelio, Cipriano, Lorenzo (diácono de Roma), Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián.

Buenos católicos:  la NeoIglesia del Nuevo Orden ¡no sabría reconocer una misa válida si viese una! Su “nuevo desorden” es una imitación claramente ilegítima protestantizada, que, en los documentos oficiales del Novus Ordo  se llama “la cena del domingo” [Dominica COENA, ” como realmente es, celebrándola en una mesa de cenar, no en un altar. Incluso la “Misa de 1962”, tan enaltecido por los del “Motu Propio“,  que además está a medio camino de un servicio protestante, simula hacerse en los templos de la secta del Novus Ordo por presbíteros  que no han sido válidamente ordenados,  sino simplemente “instalados”, porque no han recibido el  tradicional y válido sacramento del Orden Sagrado. La posición correcta de los verdaderos católicos debe ser mantenerse al margen de los templos del Novus Ordo,  alejados de la falsa e inmunda misa del   Novus Ordo y alejados de los falsos presbíteros del Novus Ordo – por  la salvación eterna de su alma.

6 replies »

  1. Buen resumen de lo que fue uno de los más hipócritas ataques a la Tradición de la Iglesia, so capa de falsa piedad, perpetrado por el “bueno” e “ingenuo” Juan XXIII, con la anuencia muchas veces entusiasta de casi todo el episcopado de entonces, que demostraba una vez más su poco valor, unido a un casi total desconocimiento del espíritu de la Tradición católica.

    Ahora bien, cuando el artículo dice que san José no podía ser incluido en el Canon, porque era el último Patriarca del Antiguo Testamento, y que murió antes de la Muerte en la Cruz de Nuestro Señor, me temo que no aciertan con la buena razón: Siempre he creído que el Nuevo Testamento empieza con la Encarnación del Señor, que es también a partir de cuya fecha se contaron los años en muchos países cristianos.

    Si fuera por eso, tampoco hubieran podido incluir a san Juan el Bautista, que celebraremos en breve. Éste murió antes de la Crucifixión de Nuestro Señor, y sin embargo, son muchos los lugares en que las plegarias ordinarias de la Iglesia, tanto en la Misa como en el Oficio Divino, hacen mención de él.

    En concreto, en el Canon, no lo menciona la primera lista de santos, encabezada por Nuestra Señora, pero sí la segunda, después de la doble consagración, en el Nobis quoque peccatoribus, “famulis tuis, de multitudine miserationum tuarum sperantibus, partem aliquam et societatem donare digneris, cum tuis sanctis apostolis et martyribus; cum JOANNE, Stephano, Matthia, Barnaba, etc…”

    Me admira que los Padres de Traditio, sacerdotes que invocan todos los días la intercesión del gran san Juan el Bautista, Patrón de la basílica de san Juan de Letrán, catedral de Roma y del mundo, no hayan reparado en ello.

    La razón es otra: Habiendo recibido la ley de la oración directamente de manos de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y habiendo quedado fijado el Canon definitivamente, se estimó siempre que debía quedar totalmente blindado y puro de toda alteración, por devota e interesante que ésta pudiera parecer.

    De esa manera, se preservaría para siempre la Fe Apostólica en uno de sus más principales testimonios, y todas las demás Iglesias del Orbe podrían volverse hasta esta fuente primigenia, si alguna vez los estragos del cisma o la herejía los hacía dudar.

    El último Papa que aportó alguna modificación fue san Gregorio Magno, al final del Hanc Igitur, "Diesque nostros in tua pace disponas", adición que suscitó aunténticos motines populares, precisamente porque todos velaban para que se mantuviera incólume el centro y corazón de la Misa Romana.

    Conociendo las pésimas teorías neo-jansenistas que corrían por el mundo clerical en los años previos, algunas de las cuales habían sido condenadas por Pío XII en su "Mediator Dei", lo último que habría hecho un Papa verdadero, habría sido modificar el Canon.

    Los modernistas lo sabían perfectamente, por lo que se sirvieron de la siguiente argumentación:

    "Cierto es que la venerable antigüedad eclesiástica no debe ser tocada, sin embargo, su predecesor de santa memoria, Pío X, realizó una reforma aún mucho más drástica, sin que se reprodujeran los altercados de los tiempos de san Gregorio."

    (Se refería a la reforma operada por san Pío X al Breviario Romano, que sin embargo había sido definitivamente fijado por san Pío V, por medio de una Bula perpetua, Quod a nobis, semejante a la que protege el Misal, Quo Primum.)

    En esa reforma, el Papa Sarto no sólo había procurado solucionar los problemas que podían plantear las concurrencias del ciclo temporal con el santoral, sino que había alterado totalmente el esqueleto mismo del Oficio Divino, aboliendo completamente la distribución del Salterio en las diversas Horas, que había sido inspirado por el Espíritu Santo, comunicado en alguno de sus detalles por los ángeles, y asentado ya desde los tempos de san Jerónimo y el Papa san Dámaso.

    Y ésto, por una razón escandalosa: Porque muchos clérigos se pusieron a escribir como locos a la Santa Sede, ahogándola sistemáticamente de peticiones en que con lastimosas voces se quejaban de lo largo y penoso que les resultaba cumplir con su primera obligación como clérigos, la recitación del Oficio Divino, que ya ni siquiera cantaban en el coro, sino que simplemente rezaban en silencio con su Breviario.

    Según ellos, había que reducir drásticamente ese peso insoportable, para darles tiempo de hacer cosas más interesantes, (como ir a paseo, o frecuentar la buena sociedad, seguramente).

    Eso fue lo que al final consintió san Pío X, sentando un malísimo precedente, que abrió la vía y la veda para todas las reformas que siguieron.

    Si se podía tocar impunemente a algo tan venerable como el Oficio Romano, la columna de la oración que sostiene la tierra y la comunica con el Cielo, modificándolo radicalmente, y sustituyéndolo por una creación nueva, para la que hubo que componer un buen número de antífonas nunca antes usadas; ¿Por qué razón no se iba a poder reformar radicalmente los Oficios de Semana Santa (primer triunfo bugniniano, todavía en tiempos de Pío XII); primero, y luego, la Misa y su Canon?

    Había que demostrar a todos que se podía llegar a modificar hasta el Sancta Sanctorum del Templo, y para eso sirvió la "devota" inclusión de san José, que sus mismos proponentes se encargarían de expulsar de las nuevas "plegarias litúrgicas" protestantizadas…

    Ya ven a dónde llevan esas reformas antitradicionales, por bien intencionadas y aparentemente útiles y necesarias que puedan parecer.

    Espero que clérigos y laicos aprendan de estos errores pasados, para que, cuando toque levantar las ruinas dejadas por las hienas bugninianas, no volvamos a repetir los antiguos errores, sino que con humildad, recuperemos los libros litúrgicos codificados para siempre, y que son los que contienen la verdadera liturgia de la Santa Iglesia Romana.

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  2. Este cambio del misal, del breviario, del catecismo ya fue visionado por Ana Catalina Emmerick de forma absolutamente clara:

    “… se guardaba silencio sobre la cruz, sobre el sacrificio y la satisfacción, sobre el mérito y el pecado, donde los hechos, los milagros y los misterios de la historia de nuestra redención debían dejar paso a «profundas teorías de la revelación», donde el hombre-Dios, para ser soportado, sólo debía ser presentado como «el amigo de los hombres, de los niños, de los pescadores» (¿pescadores o pecadores? No estoy seguro si esto es una errata), donde su vida no tenía valor más que como «enseñanza», su Pasión como «ejemplo de virtud», su muerte como «caridad» sin objeto; donde se le quitaba al pueblo creyente el antiguo catecismo que se reemplazaba por «historias bíblicas» donde la falta total de doctrina debía de ser velada bajo «un lenguaje ingenuo al alcanza de todas las inteligencias»; donde los fieles estaban forzados a «cambiar todos sus libros de piedad», sus viejas formulas de plegaria y sus antiguos cánticos por producciones de fábrica moderna «tan malas y tan impías» como aquellas por las que se intentaba reemplazar el misal, el breviario y el ritual. (AA.II.415)

    Vi todo lo que respecta al protestantismo tomar cada vez más poder, y la religión caer en decadencia completa. (AA.III.137)

    Había en Roma, incluso entre los prelados, muchas personas de sentimientos poco católicos que trabajaban para el éxito de este asunto (la fusión de las iglesias).

    Vi también en Alemania a eclesiásticos mundanos y protestantes iluminados manifestar deseos y formar un plan para la fusión de las confesiones religiosas y para la supresión de la autoridad papal. (AA.III.179)

    ¡… y este plan tenía, en Roma misma, a sus promotores entre los prelados! (AA.III.179)

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  3. Una cuestión que quiero plantear. Vamos a ver. Ustedes afirman que no hay sacrificio actualmente en los altares de la Neoiglesia, bien por dos razones; una porque no hay sacerdotes verdaderamente consagrados para realizar el sacrificio y otra porque la fórmula de consagración sacrificial ha sido alterada no realizándose dicho sacrificio como se debiera, si bien es cierto, que el propio sacerdote eleva la hostia y ofrece ese sacrificio a Dios. Por tanto, en dicha hostia no está realmente presente el cuerpo y sangre de Cristo. Entonces, digo yo, como explicarían ustedes los milagros eucarísticos que han tenido lugar en esta Iglesia conciliar a partir de 1962 si realmente ahí ya no están verdaderamente el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo. Por otro, lado A.C.Emmerick afirmaba:

    “Vi muy a menudo a Jesús mismo cruelmente inmolado sobre el altar por la celebración indigna y criminal de los santos misterios. Vi ante los sacerdotes sacrílegos la santa Hostia reposar sobre un altar como un Niño Jesús vivo que ellos cortaban en trozos con la patena y que martirizaban horriblemente. Su misa, aunque realizando realmente el santo sacrificio, me parecía como un horrible asesinato. “(CC.89)

    “Vi con espanto muchos sacerdotes, algunos mirándose como llenos de piedad y de fe, maltratar también a Jesucristo en el Santísimo Sacramento. Yo vi a muchos que creían y enseñaban la presencia de Dios vivo en el Santísimo Sacramento, pero olvidaban y descuidaban el Palacio, el Trono, lugar de Dios vivo, es decir, la Iglesia, el altar, la custodia, los ornamentos, en fin, todo lo que sirve al uso y a la decoración de la Iglesia de Dios. Todo se perdía en el polvo y el culto divino estaba si no profanado interiormente, a lo menos deshonrado en el exterior. Todo eso no era el fruto de una pobreza verdadera, sino de la indiferencia, de la pereza, de la preocupación de vanos intereses terrestres, y algunas veces del egoísmo y de la muerte interior.” Aunque hablara un año entero, no podría contar todas las afrentas hechas a Jesús en el Santísimo Sacramento, que supe de esta manera. Vi a los autores de ellas asaltar al Señor, herirle con diversas armas, según la diversidad de sus ofensas. Vi cristianos irreverentes de todos los siglos, sacerdotes ligeros o sacrílegos, una multitud de comuniones tibias o indignas. ¡Qué espectáculo tan doloroso! Yo veía la Iglesia, como el cuerpo de Jesús, y una multitud de hombres que se separaban de la Iglesia, rasgaban y arrancaban pedazos enteros de su carne viva. Jesús los miraba con ternura, y gemía de verlos perderse.”

    No es posible que se esté dando esta situación ahora, o bien, se refiere a la celebración indigna de los sacramentos anterior a 1962?

    Me gustaría que me aclararan este punto.

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  4. Si a san jose no se le incluyó en la liturgia porque no vió la muerte del Señor, por qué se incluye al Bautista, que tampoco?

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  5. La cuestión de los Presuntos “milagros eucarísticos que se habrían verificado en el transcurso de la celebración de una misa nueva, o con hostias “consagradas” en dicho rito es una de las realidades que impiden a los fieles reconocer la situación provocada por las reformas litúrgicas posconciliares.

    Por no saber que al demonio le encanta jugar a fraile, a falsa aparición, a falsos milagros, etc…que la Iglesia, en este caso no llama milagros, sino prodigios, como los que, por artes diabólicas, realizaban los sacerdotes de los ídolos al tiempo en que Moisés se presentó ante el Faraón.

    Los ángeles caídos tienen un gran dominio sobre la materia, en la medida tolerada por Dios, y pueden perfectamente hacer sangrar hostias, hacerlas volar, y otras diablerías por el estilo, precisamente para inducir a los fieles en error, y que crean que ahí está realmente presente Nuestro Señor.

    Lo mismo que existen otras muchas falsas apariciones, como la del Escorial, en que el demonio disfrazado de Virgen la hace decir nada menos que es el Papa más grande después de san Pedro, que es un mártir, etc…cuando ya hemos visto lo calamitoso de su gobierno, por no hablar de otras realidades más privadas…Pero sirve para mantener a los católicos desnortados en un estado de embriaguez espiritual del que no desean despertar por nada en el mundo, y que suelen descomponerse en reacciones muy violentas, cada vez que alguno cuestiona sus inquebrantables pruebas, como los cálices y otras imágenes que dicen se aparecen cuando miran al sol…

    En cuanto a las visiones de la V Catalina Emmerich, se está refiriendo a lo que ella veía en su época (principios del S. XIX) en que muchos sacerdotes indignos celebraban la Misa con poca o ninguna fe, devoción y arrepentimiento de sus pecados, o en pecado mortal, o sin atención a las rúbricas, incluso las más esenciales.

    Eso, cuando no lo hacían para proporcionar hostias consagradas a los judíos, los satanistas, y otros desechos de la humanidad, para sus nefandas ceremonias. Comparen con lo dicho por Nuestra Señora en La Salette, unos años más tarde:

    “Los Sacerdotes, Ministros de mi Hijo, los Sacerdotes…, por su mala vida, por sus irreverencias e impiedad al celebrar los santos misterios, por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza. ¡Sí!, los Sacerdotes piden venganza y la venganza pende de sus cabezas….

    ¡Ay de los sacerdotes y personas consagradas a Dios que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a Mi Hijo! ”

    Y si ésto decía entonces, ¿Qué no dirá ahora, no sólo con la celebración sacrílega, inválida, cabalística, conocida como misa de Pablo VI, sino también, con tantos sacerdotes tradis, que celebran la Misa católica, una cum, en unión y comunión con aquellos que ellos mismos llaman herejes, como un tal Francisco, por ejemplo…?

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  6. Muy buen punto. Por eso, nada vale ese argumento sobre por qué san José no podía estar en el Canon. Simplemente, es porque no se podía tocar algo declarado intangible, para protegerlo de otras intervenciones menos “pías” como hemos visto a continuación…

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