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¿QUÉ SIGNIFICA LA CANONIZACIÓN DE WOJTYLA?


La canonización de cualquier persona implica un minucioso examen de su vida, por lo menos desde un determinado momento. Por ejemplo a partir de su conversión. La Iglesia al canonizar a alguien quiere significar que lo propone como ejemplo a seguir por los católicos, y por esta razón no podría haber habido en él fallos, no solo de moral, sino en el constante ejercicio de las virtudes. en un grado heroico. Por eso, toda investigación resulta escasa. De hecho se suelen presentar muchos testigos que deponen en un estricto proceso que culminará con una sentencia leída solemnemente, que declara que la persona fue siervo de Dios y a la que corresponde el título Venerable.

Es decir su vida ha sido un constante ejercicio de virtudes. Pero este escrutinio ¿afecta solamente a las virtudes que en vida ejercitó el candidato a la santidad? De ninguna manera.El escrutinio todavía con más rigor, afecta a los escritos y pronunciamientos de la persona a canonizar. Esto hace que los procesos de beatificación y canonización se prolonguen en los caso de abundante producción literaria, un considerable tiempo mayor.La razón es porque esos escritos, cartas, sermones, alocuciones etc… van a ser en el futuro leídos y examinados por los fieles y sus ideas se convertirán en guías y continua admonición de muchísimos fieles en cualquier lugar y época de la historia. Si hubiera en ellos o en las normas de piedad o vida religiosa, errores contra la Fe el daño podría ser inmenso.

¿Qué diremos entonces del caso en que la persona en cuestión sostuviera herejías, o fallos notables en la Fe? De muchas personas ejemplares hemos visto venirse abajo sus procesos o demorarse sine die, por esta razón, incluso por cosas que pudiera sucitar dudas sin llegar a herejías o fallos notables en sus escritos o vida. Piénsese en personas tan notables como Ozanan, Rosmini e incluso el cardenal Newman. [todos ellos beatificados en la iglesia conciliar]

Pues bien a la pregunta del título hay que responder sin género de dudas que la canonización de Wojtyla, involucraría necesariamente un minuciosa estudio de su producción literaria y de su Magisterio, porque significa la canonización, de algún modo de su figura como ejemplar a quien imitar y de sus obras intelectuales, como guías seguras de la Fe de los fieles. El texto que traigo a continuación examina la producción intelectual de Wojtyla, y llega a resultados demoledores. No se examinan aquí la producción o manifestaciones anteriores a su elección al pontificado. Lo cual haremos en una segunda entrega.

El texto se limita a la producción intelectual en su Magisterio y en sus intervenciones públicas. También diremos que escritos demoledores sobre las “ideas” de Wojtyla pueden verse en las entradas que se obtienen pulsando la pestaña superior de este sitio Web, Juan Pablo II. Ahora añadimos cuando estamos muy próximos de su canonización, uno más a la serie, que como se sabe involucra, para los teólogos más estrictos, un acto del magisterio infalible.

  Este es el texto cuya fuente puede verse al final del escrito.

Resaltados propios.

3.4  ¿WOJTYLA ES CATÓLICO?

• 3.4.1: Una doctrina heteróclita

• 3.4.2: ¿Wojtyla ha aprobado ex cathedra herejías?

• 3.4.3: “Creo en Dios Padre todopoderoso” (ERRORES SOBRE EL PODER POLÍTICO)

• 3.4.4: Creo en Dios “Creador de todas las cosas” (EVOLUCIONISMO)

• 3.4.5: Creo “en un solo Señor, Jesucristo” (CRISTO REY DESTRONADO POR EL HOMBRE REY)

• 3.4.6: Creo en el “Hijo único de Dios” (JESÚS NO ES EL MESÍAS)

• 3.4.7: Creo que el Hijo es “consubstancial al Padre” (“DE LA MISMA NATURALEZA” SEGÚN ARRIO Y LA IGLESIA CONCILIAR)

• 3.4.8: Creo que “nació de Santa María Virgen (ATAQUE CONTRA EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN)

• 3.4.9: Creo que “descendió a los infiernos” (HEREJÍA DE ABELARDO Y DE CALVINO)

• 3.4.10: Creo que “subió a los cielos” (FICCIÓN METAFÓRICA)

• 3.4.11: Creo que “vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos” (HEREJÍA DE ZANINO DE SOLCIA AMPLIADA POR WOJTYLA)

• 3.4.12: Creo “en el Espíritu Santo” (TRES PECADOS WOJTYLIANOS CONTRA EL ESPÍRITU SANTO)

• 3.4.13: Creo en “la Iglesia una, santa católica y apostólica” (LA RELIGIÓN A LA CARTA)

• 3.4.14: Conclusión

3.4.1 UNA DOCTRINA HETERÓCLITA

La doctrina de Wojtyla es heteróclita: por un lado, enuncia herejías dogmáticas; por el otro, defiende la moral. ¿Por qué? [La diferencia entre “hereje formal” y “hereje material” es explicada en el anexo C]

Wojtyla quiere federar las religiones monoteístas. Es el retorno al decálogo de Moisés. Una tentativa de judaizar la Iglesia, simplemente. Wojtyla disuelve los dogmas del cristianismo pero mantiene la moral: judíos, cristianos y musulmanes, tenemos todos el mismo dios único; somos todos hijos de Abraham; todos estamos por el orden moral. ¡Y ya está! ¡Los conservadores, asegurados por los discursos moralizadores de Wojtyla, se regocijan y olvidan abrir a su respecto una investigación canónica por el crimen de herejía! Según ellos, Wojtyla dice también buenas cosas. Es por esto que le acuerdan lo que llaman “una fe residual”. ¡Sic! Esto quiere decir que el alma de Wojtyla es en mayor parte hereje pero le queda todavía un pequeño residuo de fe católica. El alma de Wojtyla está en gran parte entenebrecida por la herejía, pero le queda un pequeño rincón de alma católica. “si no, él no sería papa”. ¡Sic! Los partidarios de esta teoría inaudita insinúan, de alguna manera, que un ser humano puede tener dos almas, una mala y una buena, lo que es una herejía anatematizada por el VIII concilio ecuménico, canon 11. La expresión “fe residual” o la teoría del rincón católico en el seno del alma hereje evita decir claramente que ” Wojtyla no tiene la Fe, luego, que no es católico totalmente; luego, está fuera de la Iglesia, ¿luego…? ¡Ah, sí! Si él no es católico, ¿cuál es pues la consecuencia? ¿Un no católico puede ser jefe de la Iglesia católica? ¡He ahí la cuestión crucial que se esquiva inventando el término de “fe residual “!

† Acto de fe: “Dios mío, creo firmemente todo lo que la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana me ordena creer…”. La fe consiste en creer todo. Aquél que niega aunque sea una sola verdad del catolicismo, no tendría la fe. Igualmente no habría una “fe residual “. “Tal es la naturaleza de la fe que nada es más imposible que creer una cosa y rechazar otra (…) Aquél que, aun sobre un solo punto, rehúsa dar su asentimiento a las verdades divinamente reveladas, muy realmente abdica de toda la fe, porque rehúsa someterse a Dios en tanto que Él es la soberana verdad y el motivo propio de la fe” (León XIII: encíclica Satis cognitum, junio 29 de 1896).

Wojtyla enuncia herejías. Que él enuncie paralelamente verdades sobre la moral no lo excusa absolutamente. Bien al contrario: esto no hace más que agravar su caso. ¡El doble juego es lo propio de los peores enemigos de la fe: los modernistas! “Al oírlos, al leerlos, se estaría tentado de creer que caen en contradicción con ellos mismos, que son oscilantes e inciertos. Lejos de ello: todo es pesado, todo es querido por ellos (…). Tal página de su obra podría ser firmada por un católico, dad vuelta la página, creeréis leer un racionalista” (San Pío X: encíclica Pascendi, setiembre 8 de 1907). Si Wojtyla dijera exclusivamente malas cosas, no pasaría ante los “conservadores”. Para pasar es necesario que induzca a error (dixit San Pío X: Pascendi), diciendo igualmente buenas cosas, lo que adormece la vigilancia de los conservadores. Con el fin de seducir a los conservadores, recubre su veneno con una buena capa de chocolate exquisito y les ofrece así un praliné muy tentador… y les hace pasar gato por liebre. La misma táctica fue ya empleada por Montini durante el conciliábulo. Cuando los obispos conservadores protestaron contra un pasaje herético, Montini hizo agregar un pasaje ortodoxo que decía exactamente lo contrario. Asegurados, los conservadores votaron Dignitatis humanae. El chocolate había hecho aceptar el veneno. Y una vez la declaración votada, el sucesor de Montini, Karol Wojtyla, dejando de lado los “buenos pasajes”, pondrá en valor los “malos pasajes”, ¡citando sin cesar y principalmente el muy detestable § 2, que preconiza la libertad religiosa!

3.4.2 ¿WOJTYLA HA APROBADO EX CATHEDRA HEREJÍAS?

Ciertos pensadores, obligados y forzados a admitir la evidencia de que Wojtyla profesa herejías, ensayan no obstante salvar la situación, pretendiendo que él sería papa a pesar de su herejía. He aquí su razonamiento: el habría “solamente” (“¡solamente”! Una pequeñez, qué…) desviado en tanto que simple particular, pero no como doctor enseñando ex cathedra. Este razonamiento se basa sobre un análisis incorrecto de la situación. Pues Wojtyla ha comprometido (por lo menos) una vez su autoridad de doctor ex cathedra para imponer herejías. Ha aprobado ex cathedra el Catecismo de la Iglesia católica, que es herético en muchos puntos. Este catecismo contiene muchas herejías: evolucionismo, abandono del Filioque, derecho a la insurrección, libertad religiosa, deicidio. Tomemos, a título de ejemplo, la presentación del deicidio por el C.I.C. para demostrar la HEREJÍA FORMAL1 de quiénes han redactado y de quién ha aprobado el catecismo.

Resumamos por ejemplo la doctrina cristiana sobre el deicidio.

¿Quién es responsable de conducir a la muerte a Jesús? Escuchemos la enseñanza de la Iglesia católica. «“Ellos afilaron sus lenguas como una espada” (Salmos LXIII). Que los judíos no digan “Nosotros no hemos muerto a Cristo”. Es verdad que ellos lo pusieron en las manos del juez Pilatos, con el fin de parecer, de alguna manera, inocentes de su muerte. Pues Pilatos les había dicho: “Hacedlo morir vosotros mismos”, ellos respondieron: “No nos es permitido hacer morir a alguien”. Ellos querían arrojar la injusticia de su crimen sobre la persona del juez; pero ¿podían ellos confundir a Dios que es juez también? Pilatos ha sido partícipe del crimen en la medida de lo que él ha hecho; pero si se lo compara a ellos, se lo encuentra mucho menos criminal. Pues él insiste tanto como puede por sacarlo de las manos de ellos; y fue por eso que se los muestra después de la flagelación: Hizo flagelar al Señor no con el designio de perderlo, sino porque quería dar una satisfacción al furor de ellos, con la esperanza de que viendo el estado en que lo había dejado la flagelación, ellos se dulcificarían y renunciarían a querer hacerle morir. Eso es lo que Pilatos hizo. Mas cuando los judíos persistieron en su empeño, vosotros sabéis que se lava las manos y declara que no era el autor de esta muerte, y que quedaría inocente. Y le hizo morir no obstante, ¿pero es culpable por haberlo condenado bien que a pesar de él?, ¿son inocentes quiénes le hicieron violencia para obtener esta condena? No, de ninguna manera. Pilatos ha pronunciado contra Jesús la sentencia, ha ordenado que fuera crucificado, y lo ha como inmolado él mismo; pero sois vosotros, oh judíos, que lo habías realmente matado. ¿Cómo le habéis dado muerte? Por la espada de vuestra lengua, pues vosotros habéis afilado vuestras lenguas. ¿Y cuándo lo habéis golpeado si no cuando habéis gritado “Crucificadle, crucificadle”?» (maitines del Viernes Santo, sexta lección, extraída del Tratado de los salmos (Salmo LXIII de San Agustín).

Esta lección de San Agustín, aprobada por la Santa Iglesia, es conforme a la Revelación. He aquí, en efecto, algunos pasajes extraídos de la Santa Escritura. Pilatos demanda a los judíos: «”Qué haré yo de Jesús, que es llamado el Cristo?”. Ellos respondieron TODOS: “que sea crucificado”. El gobernador replica: “¿Pero qué mal ha hecho?”. Y ellos se pusieron a gritar aún más fuerte: “¡Que sea crucificado!”, Pilatos, viendo que no ganaba nada, pero que(si continuaba intentando salvar a Jesús), el tumulto sería todavía más grande, se hizo alcanzar agua; y lavando sus manos delante de todo el pueblo, les dijo: “Soy inocente de la sangre de este justo: ved vosotros (si queréis haceros cargo)” Y TODO EL PUEBLO respondió: “QUE SU SANGRE CAIGA SOBRE NOSOTROS Y NUESTROS HIJOS”» (Mateo XXVII, 22-25). Que los judíos hayan demandado la crucifixión de Jesús surge no solamente del pasaje de San Mateo citado más arriba, sino también del relato de San Marcos (XV, 11- 14), de San Lucas (XXIII, 18-23) y de San Juan (XIX, 6-15). En el evangelio según San Juan, se encuentran no solamente los mismos gritos (“¡Crucifícale!”) sino también un diálogo muy instructivo entre Jesús y Pilatos. Hablando a Pilatos. Nuestro Señor mismo (¡!) define claramente el grado de responsabilidad de los judíos y de Pilatos: “Aquél que me ha librado a ti ha cometido un más grande pecado” que tú que me condenas por debilidad (Juan XIX, 11).

El primer papa, San Pedro se dirige así al pueblo judío: “Oh israelitas (…): Jesús de Nazareth ha sido un hombre que Dios ha hecho célebre entre vosotros por las maravillas, los prodigios y los milagros que Dios hizo por su medio entre vosotros. Sin embargo, vosotros lo habéis crucificado, y lo habéis hecho morir por manos de los impíos. (…) Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado. (Hechos de los apóstoles II, 22-23 y 36). Predicando en Antioquía de Pisidia, el apóstol San Pablo exclama en plena sinagoga: “LOS HABITANTES DE JERUSALÉN y sus príncipes (…), aunque no encontraran nada en lo que fuera digno de muerte, demandaron a Pilatos que le hiciera morir” (Hechos de los apóstoles XIII, 27-28). El mismo apóstol escribió entonces a los fieles de Tesalónica: “Mis hermanos, vosotros habéis devenido los imitadores de las iglesias de Dios que han abrazado la fe de Jesucristo en la Judea, habiendo sufrido las mismas persecuciones de parte de vuestros conciudadanos, que esas Iglesias han sufrido de parte de los judíos, que han matado al mismo Señor Jesús y los profetas, que nos han perseguido, QUE NO AGRADAN A DIOS, Y QUE SON ENEMIGOS DE TODOS LOS HOMBRES, (porque) nos impiden anunciar a los gentiles la palabra que debe salvarlos, para colmar así siempre la medida de sus pecados: pues LA CÓLERA DE DIOS HA CAÍDO SOBRE ELLOS, (Y permanecerá) hasta el fin” (1. Tesalonicenses II, 14-15).

Mostremos ahora la contradicción entre la doctrina cristiana y la enseñanza de la Iglesia conciliar. Los conciliarios niegan que los judíos sean deicidas (Nostra aetate § 4). La lección litúrgica del Viernes Santo, que afirma expresamente que los judíos son los instigadores de la crucifixión de Jesús, fue suprimida. El Catecismo de la Iglesia Católica (no 597) niega explícitamente que los judíos sean responsables del deicidio: “No se puede atribuir la responsabilidad al conjunto de los judíos de Jerusalén”. Probamos al presente que los autores de este catecismo son herejes. Sus autores son herejes, porque contradicen la Santa Escritura. ¡Son herejes, porque indican, ellos mismos, muchas referencias bíblicas, pero enseñan exactamente lo inverso de lo que es claramente afirmado en dichos textos bíblicos!Teniendo en cuenta la complejidad histórica manifestada en las narraciones evangélicas sobre el proceso de Jesús y sea cual sea el pecado personal de los protagonistas del proceso (Judas, el Sanedrín, Pilato) lo cual sólo Dios conoce, no se puede atribuir la responsabilidad del proceso al conjunto de los judíos de Jerusalén, a pesar de los gritos de una muchedumbre manipulada y de las acusaciones colectivas contenidas en las exhortaciones a la conversión después de Pentecostés”. (C.I.C., no 597). Esta frase del catecismo lleva, en nota al pie, 9 referencias escriturarias (Marcos XV, 11, Hechos de los apóstoles II, 23 y 36; III, 13-14; V, 30; VII, 52; XIII, 27-28; 1. Tesalonicenses II, 14-15). (N. del T. La versión española consultada en Internet lleva las citas incluidas en el texto y agrega Hch IV, 10; X, 39). Los autores, refiriéndose a esto, se oponen formalmente, puesto que niegan la responsabilidad de los judíos “a pesar de” los gritos de la muchedumbre judía y “a pesar de” los reproches globales que los apóstoles dirigen al pueblo deicida después de Pentecostés. Los autores del catecismo se dan perfecta cuenta que su teoría contradice la Escritura Santa, porque emplean la expresión “a pesar de”. Esta expresión y las 9 referencias bíblicas prueban que ellos saben que su tesis es contraria a la Revelación. SU HEREJÍA FORMAL es así evidente. Pues si una verdad es revelada, “tener una opinión falsa en esas materias, es por eso mismo incurrir en herejía , sobre todo si se lo hace con obstinación” (Santo Tomás: Suma Teológica, I, q. 32, a. 4). ¡La obstinación de los autores del C.I.C. es particularmente grave, pues se oponen al discurso de San Pedro el día de Pentecostés, luego al mismo Espíritu Santo! El Espíritu Santo dice por la boca de San Pedro: “Oh israelitas, (…) vosotros lo habéis crucificado”.

Además, la Iglesia ha definido que los judíos son deicidas (maitines del Viernes Santo, sexta lección). Los redactores del C.I.C. de una cierta edad, han celebrado durante decenios en la liturgia antigua; conocen pues la lección 6 del Viernes Santo, pero se oponen a ello obstinadamente. “Una vez que la Iglesia ha definido que esta posición entraña una consecuencia contraria a la fe, el error en esta materia no está ya exento de herejía. (…) Aquél que, en esta materia, tuviera una opinión falsa dándose cuenta que ella entraña una consecuencia contraria a la fe, caería en el pecado de herejía” (Santo Tomás: Suma teológica, I, q. 32, a. 4). Los redactores del C.I.C. así como Wojtyla que lo ha aprobado, son pues herejes. Probemos ahora que Wojtyla ha aprobado este catecismo pseudo-católico no simplemente como “simple particular”, sino como “doctor que habla ex cathedra”. Wojtyla (constitución apostólica Fidei depositum, octubre 11 de 1992) impone ex cathedra a la Iglesia universal el Catecismo de la Iglesia Católica. “El Catecismo de la Iglesia Católica que yo he aprobado el 25 de junio último y cuya publicación ordeno hoy en virtud de la autoridad apostólica, es una exposición de la fe de la Iglesia y de la doctrina católica, atestiguadas o esclarecidas por la Escritura Santa, la Tradición apostólica y el magisterio eclesiástico. Yo lo reconozco como (…) una norma segura para la enseñanza de la fe. (…) La aprobación y la publicación del C.I.C. constituyen un servicio que el sucesor de Pedro quiere dar a la Santa Iglesia católica (…) aquél de sostener y de confirmar la fe de todos los discípulos del Señor Jesús (cf. Lucas XXII) (…). Yo demando pues a los pastores de la Iglesia y a los fieles recibir este catecismo (…que) les es dado con el fin de servir de texto de referencia seguro y auténtico para la enseñanza de la doctrina católica”

Los términos empleados comprometen la infalibilidad: como sucesor de Pedro”, en virtud de su “autoridad apostólica”, Wojtyla “demanda” a “todos” los fieles recibir este catecismo como siendo una “norma segura” de la fe católica. Wojtyla ha aprobado ex cathedra un catecismo hereje. En consecuencia, ¿cómo podría ser el Vicario de Cristo? Wojtyla niega muchos artículos del Credo. A continuación algunas muestras de textos heréticos. Es una lista no exhaustiva de los errores en la fe cometidos por Wojtyla. Serán presentados metódicamente, siguiendo el orden adoptado por el Credo de Nicea-Constantinopla.

3.4.3 “CREO EN DIOS PADRE TODO PODEROSO” (ERRORES SOBRE EL PODER POLÍTICO)

Es bien conocido que “todo poder viene de Dios” (San Pablo) y que, por reconocimiento y por deber, los jefes de gobierno deben ejercer la autoridad conforme a la voluntad de Dios, haciendo respetar la moral cristiana y prohibiendo las falsas religiones. Wojtyla enseña tres errores sobre el poder político: 1. pervierte la noción de “bien común”; 2. contradice a San Pablo en lo concerniente a la obediencia debida al gobierno; 3. predica la libertad religiosa, que es una herejía.

3.4.3.1 ¿QUÉ ES EL BIEN COMÚN? El “bien común” significa que la sociedad está orientada de manera de procurar el bienestar material, bien entendido. Pero el “bien común” requiere, en primer lugar y sobre todo, que las condiciones sean óptimas para ayudar a los ciudadanos a conseguir su salud eterna. “El gobierno debe, en efecto, aplicar su esfuerzo a procurar la salud de los que ha tomado la carga de gobernar”. (Santo Tomás de Aquino: De regimine principum ad regem Cypri, c. 2). Dicho de otra manera: el Estado debe ser cristiano. El fin del poder político es el siguiente: el gobierno debe hacer vivir a los ciudadanos según las leyes de Dios. “Lo absurdo de la opinión de que es necesario separar las cosas del Estado de las de la Iglesia se comprende sin esfuerzo. Es necesario, la naturaleza misma lo grita, es necesario que la sociedad de a los ciudadanos los medios y las facilidades para pasar su vida según la honestidad, es decir, según las leyes de Dios” (León XIII: encíclica Libertas junio 20 de 1888). Himno a Cristo rey: “puedan los jefes de las naciones honrarte por un culto público, los magistrados y los jueces venerarte, las leyes y las artes ser la expresión de Vuestra realeza (Himno de las segundas vísperas de la fiesta de Cristo Rey). Este himno fue suprimido bajo Montini: La separación de la Iglesia y el Estado tuvo lugar por iniciativa de Montini (Colombia 1973, Portugal 1975, España 1976), y de Wojtyla (Perú 1980, Italia 1984) Notemos bien la diferencia con las separaciones anteriores: en Francia por ejemplo, cuando el gobierno masónico de la III República impone unilateralmente la separación de la Iglesia y el Estado, San Pío X protesta solemnemente y la declara nula a perpetuidad. ¡Ahora bien, las separaciones de los años 1970 y 1980 tuvieron lugar por iniciativa de la jerarquía vaticana, que debió vencer reticencias gubernamentales! En una conferencia dada en Barcelona el 29 de diciembre de 1975, Mons. Lefebvre revela que había sabido, por el secretario mismo de la conferencia episcopal colombiana, que el Vaticano ¡había presionado a la presidencia de la república durante dos años para obtener la separación de la Iglesia y el Estado en Colombia! La noción de “bien común” fue redefinida por la secta conciliar: “En nombre del bien común, los poderes públicos están obligados a respetar los derechos fundamentales e inalienables de la persona humana. (…) El bien común reside en el ejercicio de las libertades naturales (…entre las cuales el derecho) a la justa libertad, incluso en materia religiosa” (Catecismo de la Iglesia Católica, no 1907). Este catecismo enumera todavía como componentes del bien común: alimentación, vestimenta, salud, trabajo, paz – ¡pero no hace NINGUNA mención de las leyes cristianas, cuya observación lleva a la felicidad eterna! ¡Si el Estado pone a todas las religiones sobre un pie de igualdad, es “la apostasía legal” de la sociedad! Tal es el veredicto del papa León XIII, que enseña: un Estado que adopte la libertad religiosa toma “una actitud condenada no solamente por la fe, sino por la razón y por el sentimiento común de los antiguos paganos ellos mismos condenados”: es “LA APOSTASÍA legal” de la sociedad. (León XIII: carta Egiunto, julio 19 de 1889).

3.4.3.2 LA OBEDIENCIA DEBIDA AL GOBIERNO ¿La rebelión contra el poder es autorizada? No, seguramente. Está prohibido rebelarse contra los jefes pues todo poder viene de Dios, y no del pueblo. “¡Temed a Dios, respetad al rey! (1. Pedro II, 17). “Que todo hombre se someta a los potestades superiores, pues no hay potestad que no venga de Dios, y es Él quién ha establecido todas aquéllas que hay en el mundo. Quienquiera resista pues a las potestades resiste al orden de Dios, y aquéllos que las resisten atraen la condenación sobre ellos mismos” (Romanos XIII, 1-2). ¿Un cristiano puede “resistir a la opresión” de un gobierno verdaderamente tiránico? “Y si alguna vez sucede que los príncipes ejercen su potestad temerariamente y fuera de sus límites, la doctrina de la Iglesia católica no consiente sublevarse particularmente y a capricho contra ellos, no sea que la tranquilidad del orden sea más y más perturbada, o que la sociedad reciba de ahí mayor detrimento; y si la cosa llegase al punto de no vislumbrarse otra esperanza de salud, enseña que el remedio se ha de acelerar con los méritos de la cristiana paciencia y las fervientes súplicas a Dios.” (León XIII: encíclica Quod apostolici, diciembre 28 de 1878). Las palabras del gran papa León XIII son confirmadas por los hechos. Pues la plegaria es un medio más eficaz que la revuelta. Los revolucionarios húngaros, checos, polacos, alemanes del este fueron destruidos por los blindados soviéticos, mientras que los austríacos, mediante el rezo del Rosario, hicieron retirar las tropas soviéticas de ocupación. Igualmente en Brasil, un dictador comunista huyo a consecuencia del rezo del Rosario por el pueblo. Primera herejía wojtyliana: el poder no viene de Dios sino del pueblo (numerosas alocuciones de Wojtyla a favor de la democracia moderna nacida en 1789). Segunda herejía wojtyliana: la revolución armada contra el gobierno está autorizada.La resistencia a la opresión del poder político no recurre legítimamente a las armas, salvo si se encuentran reunidas las condiciones siguientes: 1. en caso de violaciones ciertas, graves y prolongadas de los derechos fundamentales; 2. después de haber agotado todos los otros recursos; 3. sin provocar desórdenes peores; 4. que haya una esperanza fundada de éxito; 5. si es imposible prever razonablemente soluciones mejores” (Catecismo de la Iglesia Católica, no 2243). Nota bene: ¡Wojtyla autoriza la revuelta no porque la religión cristiana sea atacada, sino porque los principios impíos de 1789 no son aplicados!

3.4.3.3 LA LIBERTAD RELIGIOSA, JALÓN HACIA EL ESTABLECIMIENTO DE LA RELIGIÓN UNIVERSAL La libertad religiosa corresponde al solve (=disolver, destruir lo antiguo) de los francmasones. La construcción de una federación universal de todas las religiones corresponde al coagula (= coagular, construir sobre nuevas bases) masónico. Montini ha hecho la primera fase; Wojtyla inaugura la segunda: ¡solve et coagula! Wojtyla propaga incansablemente usque ad nauseam la libertad religiosa. Y todavía va más lejos, porque estima que las oraciones de los adeptos de otras religiones, dirigidas a sus fetiches o manitús, son más eficaces que un Ave María. Durante la reunión de Asís (octubre 26 de 1986), en efecto, ningún Ave María fue dicho. ¡Por el contrario, una estatua de Buda fue puesta sobre el altar católico e incensada! Y después de la apertura de la puerta sellada durante la ceremonia de inauguración del pretendido “año santo” (pseudo-jubileo del año 2000), se vio una ceremonia impactante. Wojtyla estaba vestido con un manto de todos colores, en donde predominaba el celeste, color no litúrgico. Cantores protestantes, judíos, musulmanes iban allí recitando sus cánticos, mientras que mujeres asiáticas no cristianas ornaban la puerta santa con flores y la frotaban con perfumes (¡vaya uno a saber a qué rito pagano corresponde esto!). Se encienden palitos de incienso, mientras que un instrumento de cuerda japonés tocaba una melodía oriental. En octubre de 1988, en Estrasburgo, Wojtyla dijo, conversando con jóvenes: “Ahora que voy a ser el representante de la religión universal…” Esta religión universal no tendrá dogmas, como lo profetizó Víctor Hugo: “El siglo XX será el del fin de los dogmas”. El único dogma que quedará será el del culto del hombre. El dogma del Hombre-Dios (=NSJC) será en adelante aplicado a cada hombre, que deviene así también y sobre todo, “hombre-dios”. Cada religión “unida en la diversidad” con las otras religiones, aportará, por su liturgia y sus ceremonias particulares, un toque folklórico a la religión universal. El avenir no es difícil de prever: esto será la federación de todas las religiones del globo, bajo la batuta condescendiente del Anticristo.

3.4.4 CREO EN DIOS CREADOR DE TODAS LAS COSAS (EVOLUCIONISMO) Dios creó a los animales “cada uno según su especie” (Génesis I, 24). Luego, a evolución de las especies es contraria a la Revelación (por otra parte es científicamente falsa). Dios crea no un semi-mono ni un pitecántropo, sino un homo sapiens: “hombre y mujer los crea” (Génesis I, 27). Que el hombre desciende del mono es una teoría insostenible: hasta este día, ningún arqueólogo ha encontrado el famoso “eslabón perdido” entre el hombre y el mono. El doctor Dubois, en su lecho de muerte, reconoce que el pitecántropo (que según el había descubierto en 1891 no era más que una falsificación fabricada a partir del cráneo de un mono, con el fin de dar la ilusión de un eslabón perdido. El “hombre de Piltdown” es la obra de un falsario, como fue admitido por el British Museum. El “hombre de Pekín” es una impostura del pseudo arqueólogo y pseudo teólogo Teilhard de Chardin (maestro del pensamiento de Montini). Haeckel, con el fin de justificar su teoría de la “recapitulación” (el embrión humano recorría todas los estados animales a medida que crecía en el vientre materno), hizo diseños fantasiosos. El pseudo paleontólogo indio Gupta fue tomado con la mano en la masa: los fósiles que según él había descubierto en India, ¡en realidad los había comprado en Europa! Cuando los pseudo geólogos datan minerales, eliminan de oficio los resultados que no cuadran con su teoría preconcebida; los datos que coinciden aproximadamente con el evolucionismo son puestos en nota en sus informes; los que corresponden bien figuran en el cuerpo del texto. Y así sucesivamente. ¿Su fin? “Liberar a la ciencia de Moisés” (free science from Moses), como lo declara abiertamente un evolucionista, es decir destruir la credibilidad del Génesis, escrito por Moisés bajo la inspiración de Dios.Pero la Biblia  no consta de ningún error histórico o científico, como lo ha declarado el papa León XIII (encíclica Providentissimus Deus, noviembre 18 de 1893). El evolucionismo es no solamente una herejía, sino todavía una inepcia y más aún una estafa desde el punto de vista científico. Sin embargo es exaltada en el C.I.C. en el no 283: “La cuestión de los orígenes del mundo y del hombre ha sido el objeto de numerosas investigaciones científicas que han enriquecido nuestros conocimientos magníficamente sobre la edad y dimensiones del cosmos, el devenir de las formas vivas, la aparición del hombre. Estos descubrimientos nos invitan a admirar tanto más la grandeza del Creador. A rendirle gracias por todas sus obras y por la inteligencia y la sabiduría que el da a los sabios y a los investigadores. Con Salomón, éstos pueden decir: “Es Él quién me ha dado la ciencia verdadera (…) (Sabiduría VII, 17-21)”. Repasemos los (pretendidos) aportes de los dichos sabios, llevados a las nubes por los redactores del C.I.C.

: • “la edad del cosmos”: 6.000 años según la cronología bíblica, dogma derribado por las elucubraciones de los sabios, que hablan de miles de millones de años sin ninguna prueba;

“las dimensiones del cosmos”: dios crea el mundo ex nihilo, después lo ordena en el espacio de seis días, dogma derribado por la teoría del Big Bang. • “el devenir de las formas vivientes”: según la Biblia, Dios crea a los animales cada uno según su especie, dogma derribado por el evolucionismo darwinista;

• “la aparición del hombre”: Adán y Eva fueron creados por Dios, dogma derribado por invención de la fábula del mono, nuestro ancestro. Y todos estos estafadores agnósticos o ateos se ven atribuir el sello de la calidad suprema: ¡Dios les habría “dado la ciencia verdadera”! ¡Es el colmo! La mañana de la salida de este famoso cate-cisma anti católico (1992), uno de sus redactores, Honoré (pseudo arzobispo de Tours), hizo una declaración en radio “France Inter”. Una periodista le hizo la pregunta siguiente: “Si he comprendido bien, la Iglesia adhiere a la teoría de la evolución?”. Y Honoré exclamó: “¡Pero evidentemente!”. Cuatro años después de la aparición del C.I.C., Wojtyla hizo la apología del evolucionismo. La teoría de la evolución, dijo, es “más que una hipótesis”. La “convergencia” de los trabajos científicos “constituye por ella misma un argumento significativo a favor de esta teoría” (mensaje a la Academia pontificia de ciencias, octubre 22 de 1996). Este giro de la Iglesia, este renegar del creacionismo hizo mucho ruido en la prensa en la época. ¡Victoria sobre toda la línea para los ateos! Golpe traicionero tanto más pernicioso como que en ese momento preciso, justamente, los científicos creacionistas habían comenzado a resquebrajar seriamente el edificio oficial de los evolucionistas. No había de ninguna manera “convergencia” de las teorías evolucionistas sino más bien “convergencia” de las pruebas creacionistas.

¡Qué ganga que Wojtyla volara en socorro de los evolucionistas, cuyas elucubraciones estaban volviéndose indefendibles desde el punto de vista estrictamente científico!

3.4.5 “CREO EN UN SOLO SEÑOR, JESUCRISTO” (CRISTO REY DESTRONADO POR EL HOMBRE REY)

Jesús dijo a Pilatos: “Yo soy rey”. El papa San Gregorio Magno enseña: “Los magos reconocieron en Jesús la triple calidad de Dios de hombre y de rey: Ofrecieron al rey el oro, a Dios el incienso, al hombre la mirra. Ahora bien, hay algunos herejes que creen que Jesús es Dios, que creen igualmente que Jesús es hombre, pero que rehúsan absolutamente a creer que su reino se extiende por todas partes”.

Sunt vero nonnulli haeretici” – Wojtyla forma parte perfectamente de estos “algunos herejes” denunciados por San Gregorio. Porque él ha destronado a Cristo Rey a favor del hombre rey. Cristo no sería rey: “No es la soberanía sobre el hombre, es la soberanía para el hombre” (Wojtyla: mensaje de Navidad 1980). En su homilía del Domingo de Ramos del mismo año, (N del T: en realidad, del año siguiente, 1981) ya había enunciado esta blasfemia: “Jesús de Nazaret acepta nuestra liturgia como ha aceptado espontáneamente el comportamiento de la muchedumbre de Jerusalén, porque quiere que de esta manera se manifieste la verdad mesiánica sobre el reino, que no quiere decir dominación sobre los pueblos, sino que revela la realeza del hombre”.

Se afirma, y esto es la clave de bóveda masónica, que el gran secreto de alguna suerte es la eminente realeza del hombre. Es la afirmación de la primacía del hombre ante la Revelación (…). El hombre, dice la francmasonería, es un Dios posible. Organicémosle socialmente, internacionalmente, universalmente y podrá enfrentarse al Dios de leyenda y de pesadilla que lo persigue. Es la liberación del hombre con relación a lo divino. (…) Pretender poseer la verdad, formularla en dogmas imperativos, imponiéndolos a la fe, corresponde a un régimen que ya tuvo su tiempo” (in: León de Poncins: La masonería según sus documentos secretos, cuarta edición, Chiré-en- Montreuil, 1972, p. 14). Pilatos dijo, mostrando a Jesús a la turba: “he aquí el hombre”. Wojtyla aplica esto de forma blasfematoria a no importa qué hombre de la calle:

“Yo quiero decir en alta voz aquí, en París, en la sede de la UNESCO, con respeto y admiración: “He aquí al hombre”. La educación consiste en que el hombre sea cada vez más hombre” (Documentation catholique, junio 15 de 1980). Que el hombre sea cada vez más cristiano y virtuoso es el fin de la educación católica. ¡Que sea cada vez más hombre es un fin digno de los francmasones anticlericales!

3.4.6 CREO EN EL “HIJO ÚNICO DE DIOS” (JESÚS NO ES EL MESÍAS)

El 24 de junio de 1985, la comisión pontificia para las relaciones con el judaísmo publica las Notas para una presentación correcta de los judíos y del judaísmo en la predicación y la catequesis de la Iglesia católica (in: Documentation catholique de julio 21 de 1985, p. 733-738). Ella constata que el “pueblo de Dios” (¡judíos + cristianos!) estaba dividido respecto al Mesías: para unos había que esperar el “retorno” del Mesías ya venido una vez (punto de vista cristiano); para los otros, había que esperar la “venida” del Mesías no venido todavía “(punto de vista judaico). ¡Entre estas dos opciones, la comisión eligió la de los judíos! Luego la comisión considera que Jesús no es el Mesías. Esto parece increíble pero está escrito con todas las letras

El pueblo de Dios de la Antigua y la Nueva Alianza tiende hacia fines análogos: la venida o el retorno del Mesías – aún si es a partir de dos puntos de vista diferentes. (…) Judíos y cristianos (…deben) preparar el mundo para la venida del Mesías obrando en conjunto” ¡Y estas notas… fueron calurosamente aprobadas por Wojtyla el 28 de octubre de 1985!

3.4.7 CREO QUE EL HIJO ES “CONSUBSTANCIAL AL PADRE” (“DE LA MISMA NATURALEZA” SEGÚN ARRIO Y LA IGLESIA CONCILIAR)

Según el Credo del concilio de Nicea (325), el Hijo es “consubstancial” (de la misma substancia) que el Padre. Los arrianos negaron este dogma e intentaron reemplazarlo por “de la misma naturaleza” que el Padre. En 359, el papa San Liberio excomulga a todos los que rehusaran el término “consubstancial”: “Los términos «hipóstasis» y «consubstancial» son como un fuerte inexpugnable, que desafiará siempre los esfuerzos de los arrianos” (in: Constant, t. 1, p. 401-403). Se creía al arrianismo muerto y enterrado. ¡Y bien, no! ¡Arrio ha retornado! ¡Los misales de lengua francesa de la nueva misa “traducen” el término “consubstantialem” por… “de la misma naturaleza”! Y hay otras “traducciones” sulfurosas. “Es importante también destacar que los errores de traducción del latín de la nueva misa son los mismos en todas las lenguas vernáculas, salvo el polaco. (…).

No hay ninguna duda de que los errores de traducción tienen la clara aprobación de Pablo VI. El arzobispo Aníbal Bugnini nos informa en sus memorias que Pablo VI se reservó personalmente la aprobación de las traducciones” (Rama P. Coomaraswamy: Los problemas de la nueva misa, Lausana 1995, p. 115). Los reclamos hechos contra estos errores de traducción han sido siempre deliberadamente ignorados por Montini y Wojtyla.

3.4.8 CREO QUE “NACIÓ DE SANTA MARÍA VIRGEN” (ATAQUE CONTRA EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN)

Según la doctrina católica, es la bienaventurada Virgen María que ha aplastado la cabeza de la serpiente. “Ella te ordena, la muy alta Madre de Dios, la Virgen María ‘+’, ella que, desde el primer instante de su Inmaculada Concepción, ha aplastado, por su humildad, tu cabeza loca de orgullo” (León XIII: Exorcismo contra Satán y los ángeles apóstatas).

Wojtyla enseña una herejía: “hemos tenido ya la ocasión de recordar precedentemente que esta versión “Ella te aplastará la cabeza” no corresponde al texto hebreo, en el cual no es la mujer sino más bien su descendencia, su descendiente, que debe aplastar la cabeza de la serpiente. Este texto atribuye luego, no a María sino a su Hijo la victoria sobre Satán” (Wojtyla, in Osservatore Romano, mayo 30 de 1996).

El concilio de Trento decretó que la traducción latina hecha por San Jerónimo (llamada “Vulgata”) es la versión “auténtica”, oficial de la Biblia. Ahora bien, según la Vulgata y también según los exegetas católicos, es la mujer quien aplasta la cabeza de la serpiente. ¡¡¡Así lo ha comprendido la Tradición católica, y así lo ha DEFINIDO EX CATHEDRA el papa Pío IX, cuando proclamó EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN!!! “Dios lo había predicho y anunciado cuando dijo a la serpiente: «Yo pondré enemistad entre tú y la mujer» y, sin ninguna duda, ella ha aplastado la cabeza venenosa de esa misma serpiente; y por esta razón, ellos (los Padres de la Iglesia) han afirmado que la misma Virgen bienaventurada había sido, por la gracia, exenta de toda mancha de pecado (…) La Virgen bienaventurada, toda belleza y siempre inmaculada, ha aplastado la cabeza de la cruel serpiente y ha traído la salud al mundo”. (Pío IX: constitución Ineffabilis Deus, diciembre 8 de 1854). Y Pío XI añadió esto: “Si alguno tuviera la presunción (…) de pensar contrariamente a nuestra definición (de la Inmaculada Concepción), que sepa que, CONDENADO POR SU PROPIO JUICIO, habrá sufrido naufragio en la fe y CESADO DE ESTAR EN LA UNIDAD DE LA IGLESIA; y que además, incurre POR EL HECHO MISMO en las penas de derecho, si osa expresar lo que piensa de viva voz o por escrito o de toda otra manera exterior que sea”.

3.4.9 CREO QUE “DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS” (HEREJÍA DE ABELARDO Y DE CALVINO)

Según la doctrina cristiana bimilenaria, Jesús murió, descendió a los infiernos (= al limbo, pero no al infierno), resucita y después asciende al cielo. Según el hereje Abelardo, combatido por San Bernardo, Nuestro Señor descendió a los infiernos, no con su alma sino “en potencia solamente”

Wojtyla retoma la herejía abelardiana, en su discurso a la audiencia general del 11 de enero de 1989. El heresiarca genovés Calvino, él también, pretendía que el descenso a los infiernos sería un descenso imaginario (Calvino: Institution de la religión chrestienne, 1536, libro II, c. XVI, § 10-12).

3.4.10 CREO QUE “SUBIÓ A LOS CIELOS” (FICCIÓN METAFÓRICA)

En cuanto a la ascensión, se trata, según Wojtyla, de “una representación metafórica”. Dicho de otra manera: la ascensión no es más que una imagen, una ficción poética. El relato de la ascensión, es, según Wojtyla, “una frase «condensada» en pocos días por los textos que intentan hacer una presentación accesible a quién está habituado a razonar y a hablar por metáforas temporales y espaciales”

3.4.11 CREO QUE “VENDRÁ A JUZGAR A LOS VIVOS Y A LOS MUERTOS” (HEREJÍA DE ZANINO DE SOLCIA AMPLIADA POR WOJTYLA)

Proposición condenada: “Todos los cristianos serán salvados” (Error de Zanino de Solcia condenada por el papa Pío II: carta Cum Sicut, noviembre 14 de 1459).

La Iglesia conciliar va todavía más lejos que Zanino de Solcia: no solamente todos los cristianos, sino también todos los hombres sin excepción son salvos. “Por su encarnación, el Hijo de Dios es de alguna manera unido [ N. siempre, en otros textos dichos por Wojtyla] él mismo a todo hombre” (declaración conciliar Gaudium et Spes, § 22, retomada en C.I.C., no 521). Jesucristo “se ha unido para siempre a cada uno” (Wojtyla, diciembre 22 de 1979). Luego, o bien Jesús arde en unión con los condenados, o bien todos los hombres se salvan. Cualquiera que sea la opción elegida, es herejía.

3.4.12 “CREO EN EL ESPÍRITU SANTO” (TRES PECADOS WOJTYLIANOS CONTRA EL ESPÍRITU SANTO) El heresiarca Wojtyla 1. abandona el Filioque, 2. atribuye al Espíritu Santo la obstinación en el paganismo y 3. destruye la teología sobre los sacramentos.

3.4.12.1 ABANDONO DEL FILIOQUE He aquí en primer lugar el dogma católico. El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo (en latín: Filioque).Los griegos cismáticos (llamados sin razón “ortodoxos”) niegan este dogma. Focio lo niega, y sobre todo el obispo de Constantinopla Miguel Cerulario, que desencadena en 1054 el cisma oriental. Los Griegos volvieron a la sana doctrina luego del II concilio de Lyon, pero recayeron en el error poco después. Reconocieron de nuevo el Filioque luego del concilio ecuménico de Florencia, después de que  un cardenal latino les hubiera citado una sentencia de San Epifanio, que era unos de los Padres de la Iglesia griegos más venerado por los Orientales. Pero después del concilio, los Griegos retornaron a su herejía. En 1453, ocho años después del concilio de Florencia, la ciudad de Constantinopla fue tomada por los Turcos. ¡Los Griegos habían blasfemado al Espíritu Santo, su capital fue invadida el día de Pentecostés, que es la fiesta del Espíritu Santo! Que los Griegos hayan sido castigados por Dios por haber negado el Filioque surge no solamente de esta coincidencia extraordinaria de fechas, sino también de una revelación privada del bienaventurado Constancio de Fabriano (muerto en 1481). Él hacía incesantes plegarias para que los musulmanes no invadieran Constantinopla. Pero Dios le revela entonces que iba a permitir la invasión turca, para castigar a los cismáticos griegos, culpables de haber negado el Filioque.

Laxismo wojtyliano: en lugar de distinguir entre “católicos” que reconocen el Filioque y “herejes” griegos que niegan este dogma, Wojtyla transforma a los cismáticos (y herejes) griegos en “cristianos orientales”. Hay, según él, una “tradición oriental” y una “tradición occidental”, que serían complementarias. “Esta legítima complementariedad, si ella no es endurecida, no afecta la identidad de la fe en la realidad del mismo misterio confesado” (Catecismo de la Iglesia Católica, no 248). Esta manera de presentar la fe es errónea: 1. La verdadera tradición oriental es favorable al Filioque (San Gregorio Niceno o de Nisa, San Epifanio) mientras que los Griegos cismáticos la traicionan. ¡Los Griegos actúan aún como falsarios, porque han suprimido, en los escritos de San Gregorio de Nisa y también en las actas del VI concilio ecuménico, los pasajes donde es enseñado el dogma del Filioque!  [Las verdaderas actas del VI concilio, conservadas por los Latinos llevan la mención “Credimus et in Spiritum sanctum Dominum et vivificatorem, ex Patre Filoque procedentem”. Cuando el concilio de Florencia, (en el que se reunieron Griegos y Latinos), el cardenal Julianus hizo notar esta omisión. Julianus tenía informaciones de Emanuel Caleca, suerte de “tránsfuga” griego convertido en 1396 a la Iglesia latina y romana (información encontrada en Baronius: Annales Ecclesiastici, anno 680). Los Giegos, con el fin de negar el Filioque, suprimieron la preposición “ex” de un escrito de San Gregorio de Nisa (información encontrada en Guérin: Les conciles généraux et particuliers, Bar-le-duc 1872, t. II, p. 557).]

2, No hay “complementariedad”, sino negación de la fe solemnemente definida en el concilio de Florencia por los Griegos y por los Latinos [“Así pues en el nombre de la Santa Trinidad, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, con la aprobación de este santo concilio universal de Florencia, DEFINIMOS ESTA VERDAD DE FE a fin de que ella sea creída y recibida por todos los cristianos, y que así todos la profesen: que el Espíritu Santo es eternamente del Padre y del Hijo (ex Patre et Filio), y que tiene su esencia y su ser subsistente del Padre y del Hijo a la vez y que procede eternamente del uno y del otro como de un solo principio y de una sola espiración” (concilio de Florencia: bula Laetentur caeli, julio 6 de 1439).

3. Aquél que permanece atado sin compromisos al Filioque es acusado hipócritamente de “endurecer la complementariedad”: ¡no se podría desacreditar mejor la sana intransigencia sobre un artículo de fe católica y divina! 4. Es de fe que el agregado del “Filioque” en el Credo ha sido una medida razonable y útil  [“DEFINIMOS ADEMÁS: la explicación contenida en estas palabras “Filioque” ha sido agregada al símbolo de forma lícita y razonable a fin de esclarecer la verdad y por una necesidad entonces presente” (concilio de Florencia: bula Laetantur caeli, julio 6 de 1439) ] Wojtyla sostiene además que la Iglesia romana tendría necesidad de las luces de los herejes griegos: “Del hecho que ellas son complementarias, las dos tradiciones son, en una cierta medida, imperfectas si se las considera aisladamente. Es en su reencuentro que ellas pueden completarse mutuamente y presentar una interpretación menos inadecuada del «misterio oculto desde los siglos y las generaciones, pero ya manifestado a los santos»” (Documentation catholique, febrero 16 de 1986, p. 183).

Los Griegos niegan un artículo de fe. Wojtyla se alinea con ellos.Ciertos católicos, el papa a la cabeza, admiten que se puede recitar el Credo sin el Filioque, puesto que esto ha sido hecho en San Pedro de Roma” (Michel Endokimov, La Croix, febrero 15 de 1986).

3.4.12.2 LA OBSTINACIÓN EN EL PAGANISMO, FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO Wojtyla retoma ciertas herejías antiguas. Pero también hace gala de creatividad. Se le debe, en efecto, una invención original. La obstinación en el paganismo sería… ¡el fruto del Espíritu Santo! El Espíritu Santo está misteriosamente presente en las religiones y culturas no cristianas” (alocución de marzo 26 de 1982). Esto es evidentemente falso, ya que opuesto a las Sagradas Escrituras: “Todos los dioses de las naciones paganas son demonios” (Salmo XCV, 5). Una vez más, se arriba a la misma constatación: Wojtyla es un hereje. Pues aquél que sostiene lo contrario de lo que ha sido claramente revelado en la Biblia es ipso facto hereje. Santo Tomás: Suma teológica, I, q.32, a. 4). Quienquiera que estudie las religiones no cristianas se da cuenta muy rápido que son un tejido de absurdidades y aún de infamias. Y bien, en lo sucesivo, la adhesión a tales errores debe ser imputada al Espíritu Santo. Citemos a Wojtyla: “La firmeza de la creencia de aquéllos que profesan las religiones no cristianas proviene del Espíritu de Verdad” (encíclica Redemptor hominis, marzo 4 de 1979). Existen traducciones de Redemptor hominis que son inexactas: la firmeza de los paganos sería “a veces un efecto del Espíritu de Verdad”. La divergencia que existe entre los traductores exige un examen del texto oficial en latín de la encíclica. Helo aquí: “¿Nonne interdum firma persuasio non cristianas religión es profitentium quae et ipsa procedit a Spiritu veritatis, extra fines aspectabiles Corporis mystici operante- forsitam confunda christians…?”. Una traducción correcta se formularía así: “No ocurre a veces que la convicción firme de aquéllos que profesan las religiones no cristianas – que procede ella también del Espíritu de Verdad, operando más allá de las fronteras visibles del Cuerpo Místico – avergüenza a los cristianos?”. Es verdad que la frase se encuentra en la forma interrogativa, pero ella comporta sin embargo en su medio una afirmación. El “quae et ipsa” se refiere a la “firma persuasio”. La proposición afirmativa insertada en el medio de la frase interrogativa es esta: “firma persuasio non cristianas religiones profitentium procedit a Spiritu veritatis, extra fines aspectabiles Corporis mystici operante”. Lo que viene a afirmar que la obstinación en el paganismo anticristiano procede del Espíritu Santo.

3.4.12.3 RUINA DE LA TEOLOGÍA SOBRE LOS SACRAMENTOS En otra encíclica (Dominum et vivificantem, mayo 18 de 1986), Wojtyla afirma la pretendida habitación del Espíritu Santo “en el corazón de cada hombre”. El Espíritu Santo “es dado a los hombres. Y de la superabundancia de este Don increado, cada hombre recibe en su corazón el don creado particular por el cual los hombres devienen participantes de la naturaleza divina, Así, la vida humana es penetrada por la vida divina”. Por esta encíclica, Wojtyla destruye la teología católica, en lo que concierne a los sacramentos, fuente de la gracia: Si todo el mundo tiene al Espíritu Santo, ¿para qué hacerse bautizar o ir a confesarse? Siempre este nuevo dogma del “hombre-dios”

. 3.4.13 CREO EN “LA IGLESIA UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA” (LA RELIGIÓN A LA CARTA) Wojtyla, con vistas a federar todas las religiones del globo, revaloriza las religiones no católicas: 1. luteranismo, 2. Islam, 3. animismo, 4. budismo e hinduismo, 5. judaísmo.

3.4.13.1 LUTERANISMO Recordemos en principio algunos datos históricos, Los luteranos son herejes y golpeados por muchos anatemas por el concilio de Trento. Para justificar sus elucubraciones, Lutero falsifica la Biblia. Agrega una palabra a una frase de San Pablo (“la fe salva”) y suprime la epístola de Santiago, a causa de la frase “la fe sin obras es muerta”. Lutero tuvo charlas de sobremesa (Tischgespräche) groseras sobre la sexualidad de Nuestro Señor; “casa” con una religiosa, se embriaga a menudo y terminó por colgarse después de una orgía. Sabía del diablo su doctrina sobre la misa, como lo confiesa en sus escritos. Lutero exclamaba: “¡Cuando la misa sea derribada, pienso que habremos derribado el papado! Todo se desplomará cuando se desplome su misa sacrílega y abominable” Algunos siglos después, su deseo fue satisfecho: seis pastores protestantes dieron las consignas a la comisión litúrgica de Montini, que fabrica una “nueva misa” luterano-conciliar. Pequeño detalle significativo. La misa católica invoca a Dios nueve veces (Kyrie eleison. Kyrie eleison. Kyrie eleison. Christe eleison etc.). Imita así a los nueve coros de ángeles, como lo explica dom Guéranger. El Novus ordo missae de Montini comporta solamente tres invocaciones (Kyrie eleison. Christe eleison. Kyrie eleison). Imita así la DeutscheMesse (“misa alemana”) codificada por Lutero, que había reducido a tres el número de invocaciones. “Vengo a ustedes, hacia la herencia espiritual de Martín Lutero, vengo como peregrino” (encuentro de Wojtyla con el Consejo de la iglesia evangélica, el 17 de noviembre de 1980). “Este diálogo encuentra su fundamento sólido, según los textos evangélicos luteranos, en lo que nos une aún después de la separación: a saber la palabra de la Escritura, las confesiones de la fe, los concilios de la Iglesia antigua” (Mensaje de Wojtyla a Willebrands en ocasión del 500 aniversario del nacimiento de Lutero; Documentation catholique, diciembre 4 de 1983, p. 1071).

Wojtyla tiene entonces la misma “confesión de la fe” que los luteranos, los cuales son herejes. La “confesión de Augsburgo” (Confessio Augustana) es la profesión de (pseudo) fe fundamental de la secta luterana. Fue redactada por Melanchthon (amigo de Lutero) en latín y en alemán y transmitida durante el Reichstag en Augsburgo en 1530 al emperador Carlos V. El 31 de octubre de 1991, día aniversario de la “confesión de Augsburgo”, luteranos y conciliares firmaron una “Declaración común sobre la justificación”, más un “Anexo”. Quienes firmen o alaben la declaración común son anatemas por el concilio de Trento. Ahora bien, la sala de prensa del Vaticano titulaba “ELOGIO DE LA DECLARACIÓN COMÚN SOBRE LA JUSTIFICACIÓN” y reproducía un discurso que culminaba con esta frase: “Un tal documento constituye una base sólida para la prosecución de la investigación teológica ecuménica” (Wojtyla: alocución luego del Angelus, octubre 31 de 1999). Un pasaje del anexo de esta declaración común pasó prácticamente desapercibido. ¡Y sin embargo es muy sorprendente! Helo aquí: “La Iglesia católica y la Federación luterana mundial han entablado el diálogo y lo han proseguido en conjunto dotados de derechos iguales (“par cum pari”). A pesar de concepciones diferentes de la autoridad en la Iglesia, cada parte respeta el proceso seguido por la otra para tomar las decisiones doctrinales” (Anexo a la declaración no 4, in: Documentation catholique, 1999, p. 722). El dogma de la infalibilidad es así indirectamente negado: ¡si se “respeta el proceso seguido por el otro para tomar decisiones doctrinales”, esto significa avalar la insurrección de Lutero contra León X, absolver la revuelta de los protestantes contra la infalibilidad del papado y de la Iglesia católica, definidos solemnemente en Vaticano I! Y si se considera que la Iglesia católica y la secta luterana dialogan en tanto que “par cum pari”, se derriba por completo la constitución divina de la Iglesia, pues esta expresión latina debe traducirse así: “de igual a igual”. Ahora bien, según el papa Pío VII, “poner a la Iglesia – la esposa santa e inmaculada de Cristo, fuera de la cual no hay salvación – en pie de igualdad con las sectas de los herejes” ¡es una “desastrosa y para siempre deplorable HEREJÍA” (Pío VII, carta apostólica Post tam diuturnas, abril 29 de 1814)! Se podría todavía traducir de otra manera la expresión “par cum pari”. Pero el resultado sería igualmente injurioso para la Iglesia. Se encuentra en Cicerón (Cato Major, de senectute, 7) la frase siguiente: “pares cum paribus congregantur”, lo que significa: “Dios los cría y ellos se juntan” (N. del T: los autores han elegido un proverbio que se usa con sentido peyorativo: “qui se ressemble s’assemble”).

Conclusión: los protestantes son herejes. Los conciliares uniéndose con ellos prueban por eso mismo que son también herejes. Como lo decía el gran filósofo griego Platón: “al semejante, el semejante”

3.4.13.2 IslamEs Dios único, Dios el implorado. Él no ha engendrado, ni ha sido engendrado” (sura musulmana, pronunciada el 26 de octubre en Asís). “Quien cree en la Trinidad es impuro al mismo título que el excremento y la orina” (artículo 2 de la ley musulmana). ¿Wojtyla se habría pasado al Islam? Un pasaje de uno de sus discursos lo da a entender: Los musulmanes son nuestros hermanos en la fe en el Dios único” (discurso a los musulmanes, París, mayo 31 de 1980). ¡En mayo de 1985, Wojtyla, dirigiéndose a los musulmanes de Bélgica, habla de “nuestros libros santos respectivos”! ¡El 14 de mayo de 1999 abraza el Corán! ¡El 21 de marzo de 2000, ora así: “Que San Juan Bautista proteja al Islam” (Osservatore romano, edición francesa del 28 de marzo de 2000)!

3.4.13.3 ANIMISMOHuid de la idolatría. Lo que se sacrifica, es a los demonios que se sacrifica. Ahora bien, yo no quiero que vosotros entréis en comunión con los demonios. Vosotros no podéis beber de la copa del señor y de la copa de los demonios. ¿O querríamos nosotros provocar los celos del Señor? ¿Seríamos nosotros más fuertes que él?” (1. Corintios X, 14-22). IDOLATRÍA WOJTYLIANA: Según l’Osservatore romano (edición italiana, agosto 11 de 1985, artículo titulado “Una plegaria en el bosque sagrado”), Wojtyla ha participado en el culto de falsas divinidades en el “bosque sagrado” en el lago Togo. Un brujo evoca a los espíritus infernales: “Potencia del agua, yo te invoco; ancestros, yo os invoco…”. Se presenta entonces a Wojtyla un bol lleno de agua y harina; se inclina, después dispersa la mezcla en todas direcciones. Este rito pagano significa que aquél que recibe el agua, símbolo de la prosperidad, la comparte con los ancestros arrojándola sobre la tierra. Y Wojtyla sabía perfectamente que se trataba de un rito religioso: “Característico ha sido, en particular, el encuentro de plegarias en el santuario del lago de Togo, donde he orado por vez primera con los animistas” (La Croix, agosto 23 de 1985). En las islas Fidji, bebe el kawa (brebaje mágico, preparado por los brujos que contiene una droga).

3.4.13.4 BUDISMO E HINDUÍSMO En India, el 2 de febrero de 1986, una sacerdotisa de Shiva señala a Wojtyla sobre la frente con el signo del tilac (fotografía en La Croix). El 5 de febrero, en Madras (sur de la India), se le entrega una caña de azúcar trenzada en forma de lingam (falo), ofrenda hindú al dios carnal. Un hombre le impone las vibhuti (cenizas “sagradas”, hechas de bosta de vaca). “La colaboración entre todas las religiones es necesaria a la causa de la humanidad (…). Hoy como hinduistas, (…) sikhs, budistas, jainistas, parsis y cristianos, estamos reunidos para proclamar la verdad sobre el hombre (…). Las discriminaciones basadas en la raza, el color, el credo, el sexo o el origen étnico, son radicalmente incompatibles con la dignidad humana” (Wojtyla, in: la Croix, febrero 4 de 1986). El Diccionario práctico Quillet (1963) define así la palabra “discriminación”: “Facultad de distinguir, de discernir. La discriminación del bien y del mal”. Wojtyla no distingue más entre lo verdadero y lo falso; según él todas las religiones proclamarían “la verdad sobre el hombre”. Pero entonces, ya que los hinduistas etc. proclamaban la verdad bastante antes de la Encarnación, ¿para qué haber fundado la religión cristiana? Wojtyla, como peregrino descalzo en la tumba de Gandhi participa su entusiasmo a la multitud: “Pueden estas palabras (las beatitudes), y otras expresiones de los libros santos de las otras grandes tradiciones religiosas presentes sobre el suelo fértil de la India ser una fuente de inspiración para todos los pueblos (…). El Mahatma Gandhi nos ha enseñado que si todos los hombres y mujeres, cualesquiera que sean las diferencias entre ellos. Se adhieren a la verdad, en el respeto y la dignidad única de todo ser humano, un nuevo orden mundial, una civilización del amor, puede ser alcanzada” (Documentation catholique, 1986, p. 284-285). Así, los católicos deberían en lo sucesivo meditar los textos del paganismo de la India (¡”libros santos”!), para tener éxito allí donde dos mil años de cristianismo habrían fracasado. Gandhi era francmasón. Por añadidura, fue iniciado en teosofía. Su doctrina “no violenta” fue un fracaso, puesto que fue asesinado y la India descolonizada se encontró enseguida en guerra civil. Según Wojtyla, la enseñanza de Mahatma sería más eficaz que al de Nuestro Señor Jesucristo. Llamado el “Príncipe de la paz”, y más eficaz que su santa Madre, invocada bajo el nombre de “Reina de la paz”. “Este que habla hoy a vosotros está convencido que el hombre es la ruta que la Iglesia católica debe seguir para ser fiel a ella misma. (…) ¿No es esto lo el Mahatma Gandhi ha expresado?: «ése a quién yo quiero arribar, ése que me he esforzado en alcanzar (…) es la realización de mí mismo: ver a Dios cara a cara»” (Documentation catholique, 1986, p. 289). Según la filosofía panteísta de la India, todo hombre tiene en él una parcela de Dios. La “realización espiritual” consiste en despertar en sí la conciencia de que se es Dios. Es por esto que Gandhi, viéndose él mismo, piensa ver a Dios, ¡que no es otro que Gandhi mismo! El hombre es Dios; es por esto que para Wojtyla, la ruta de la Iglesia es el hombre.

Wojtyla navega en plena gnosis panteísta.Que me sea permitido dirigir un saludo particular a los miembros de la tradición budista cuando se preparan a celebrar las festividades del nacimiento de Buda. Pueda su alegría ser total y su júbilo completo” (Seúl, mayo 6 de 1984). ¡Qué espíritu misionero!

3.4.13.5 JUDAÍSMO En 1935, una memoria secreta de la B’naï B’rith (asociación masónica reservada exclusivamente a los judíos), rendía cuenta del estado de progreso habido en materia de infiltración: “Hemos puesto algunos de nuestros hijos a integrarse al cuerpo católico con la misión explícita de trabajar mucho más eficazmente en la desintegración de la Iglesia católica. (…) En esto hemos seguido el consejo de nuestro príncipe de los judíos, que dijo sabiamente: «Haced de algunos de nuestros hijos cardenales y obispos para que destruyan la Iglesia»” (in: La lettre de l’alliance Saint-Michel, no 73, Modane, febrero de 1996).

En 1963, Maurice Pinay (pseudónimo del jesuita bien informado Sáenz y Arriaga) distribuye su Complot contra la Iglesia a los obispos reunidos en el Vaticano, revelando los designios de los marranos: el levantamiento de la excomunión de los comunistas, la condenación del antisemitismo, la modernización de la Iglesia. Después, poco antes de la muerte de Roncalli, Pinay, en el prefacio de la edición austríaca, profetiza: “La insolencia del comunismo, de la francmasonería y del judaísmo va tan lejos que hablan ya de poner bajo su control el próximo cónclave, con el fin de ubicar uno de sus auxiliares sobre el trono de San Pedro”. Aludía sí a Montini, que era de padre y madre judíos.

El 12 de marzo de 2000, Ratzinger, el pseudo-prefecto de la Congregación para la doctrina de la pseudo-fe inaugura de manera bien extraña una ceremonia de penitencia: enciende un candelabro de siete brazos, que es, como se sabe, el símbolo por excelencia del judaísmo. En el curso de la ceremonia, el pseudo pontífice Wojtyla hizo un pedido de perdón inaudito: “Dios de nuestros padres, tú has elegido a Abraham y su descendencia para que tu nombre sea llevado a las naciones: nosotros estamos profundamente entristecidos por el comportamiento de aquéllos que, en el curso de la historia, les han hecho sufrir, a ellos que son tus hijos, y pidiéndote perdón, nosotros queremos comprometernos a vivir una fraternidad auténtica con el pueblo de la alianza”. Esta manera de presentar al pueblo judío es judaica y no cristiana: Los judíos se consideran, ellos, como “hijos de la alianza” (la organización masónica judía lleva justamente el nombre “B’naï B’rith”, lo que significa “hijos de la alianza”). Por contrario, los cristianos, hablan siempre de “la antigua alianza”. Este uso remonta a Cristo mismo: ¿no ha instituido, el Jueves Santo “una alianza nueva y eterna” con los cristianos? El hecho de que Wojtyla emplee la expresión “pueblo de la alianza” y no “pueblo de la antigua alianza” se explica sin duda por sus orígenes familiares.

Luego de su elección, Tribune juive rebela, en efecto, que su madre era judía. En abril de 1999, Ariel Sharon, el jefe del Likud (partido político de derecha en Israel), realizó una visita a Wojtyla y le regaló un mapa del mundo del siglo XV, Nova totius terrarum orbis tabula donde figuran en latín Judea y Samaria. Wojtyla mira el mapa y repite varias veces: “Voy a llegar a la Tierra prometida”. Sharon no salía de su sombro al ver que Wojtyla evocaba “la Tierra prometida de los judíos y no la Tierra santa de los cristianos”. ¡Después, bajo los ojos pasmados de sus interlocutores, Wojtyla, los ojos semicerrados desgrana en hebreo el nombre de cada uno de los lugares santos inscriptos en latín sobre el mapa (Paris Match, abril 6 de 2000)!

El 26 de marzo de 2000, Wojtyla se presentó al pie del muro de los lamentos, último vestigio del Templo de Salomón en Jerusalén, lugar principal del judaísmo. Según una costumbre exclusivamente judía, introdujo una pequeña esquela en una ranura del muro. En este billete figuraba su pedido de perdón a los judíos citada más arriba. El escritor israelí Yoram Kaniuk explica así este gesto judaico de Wojtyla: “Es absurdo esperar que el papa exprese un más grande arrepentimiento o que se excuse más que lo que lo ha hecho, por la Shoha y la Inquisición así como por los milenios de odio. Él no tiene para esto ningún mandato de sus predecesores que, por el hecho mismo de que eran papas, no podían equivocarse. Él tiene por el contrario un mandato de amor recibido de su Dios que le viene de su madre, tanto para liberarse como cristiano, cuanto al mismo tiempo para demandar piedad en tanto que huérfano de una judía” (Yoram Kaniuk: artículo en La Reppublica de marzo 22 de 2000, citado por la revista Sodalitium, no 50, Mouchy Raveau juin/juillet 2000. [ N del T: En realidad no 51])

Un asquenazi, Aaron Lustiger (pseudo arzobispo de París), aporta una precisión interesante: “Él ha orado, él ha orado como un creyente (judío), que sabe que ese muro de Herodes es el muro del Templo donde reside la gloria de Dios” (La Croix, abril 6 de 2000). ¡Ahora bien, el Templo de Jerusalén no es ya un lugar “donde reside la gloria de Dios”, todo lo contrario! ¡Pues los ángeles guardianes abandonaron el templo… el día de Pentecostés! ¿Qué hay de más notable que ese ruido horrible que fue oído por los padres en el santuario el día de Pentecostés, y esa voz clara que salió del fondo del ese lugar sagrado: “Salgamos de aquí, salgamos de aquí”? Los santos ángeles protectores del Templo declararon fuertemente que lo abandonaban, porque dios, que allí había establecido su residencia durante tantos siglos, lo había reprobado” (Mons. Jacques Bénigne Bossuet: Discours sur l’histoire universelle, 1681, parte II, c. 21, indicando como referencias al historiador judío Flavio Josefo: De la guerra de los judíos, libro VII, c. 13 (en otro lugar libro VI, c. 5) y el historiador pagano romano Tácito: Historias, libro V, c. 13).

El 29 de agosto del año 70, el Templo fue destruido por el ejército romano, en castigo del deicidio, conforme a las profecías de Dios Hijo (Mateo XXIV, 1-2; Lucas XIX, 41-44). Los habitantes de Jerusalén, porque no habían querido reconocer al Mesías, fueron reducidos a la esclavitud por los romanos. El pueblo judío fue echado de la Palestina y dispersado en el mundo entero. Así nació la “diáspora”. Algunas columnas del templo hierosolimitano demolido fueron transportadas a Roma y reutilizadas para la construcción del Domo de San Pedro. Así, de alguna manera, el Templo nuevo, el nuevo “ lugar santo” por excelencia se encuentra desde entonces en Roma. ¡Ahora bien, el profeta Daniel y Nuestro Señor mismo han predicho “la abominación de la desolación en el lugar santo” (Mateo XXIV, 15)! En el lenguaje bíblico, “abominación” es a menudo sinónimo de “ídolo”, porque el falso culto de los ídolos es abominable. El “lugar santo”, hemos dicho, se encuentra ahora en Roma.

¿Y Roma no tiene por ídolo a Karol Wojtyla, jefe de un falso culto?

San Vicente Ferrer (1350-1419) vivió en la época del gran cisma de Occidente, cuando hacían estragos muchos falsos papas. Según San Vicente, un falso papa es un ídolo, y dar obediencia a tal ídolo equivale a un acto de idolatría.El papa legítimo es el padre universal de los cristianos, y la Iglesia es la madre. Así, prestando obediencia a alguno que no es papa y atribuyéndole los honores papales se transgrede el primer precepto de la primera tabla, en el cual está ordenado: “No tendrás dioses ajenos delante de mí, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos” (Deuteronomio V, 7-9). Ahora bien, ¿qué es un falso papa, sino un dios extraño en este mundo, un ídolo, una estatua, una imagen o representación ficticia de Cristo?” (San Vicente Ferrer: Tratado del cisma moderno, parte 1, c. 3).

3.4.14 CONCLUSIÓN

Wojtyla no es papa porque no es católico. Es un apóstata.

El célebre exegeta Cornelius Alápide (1573-1642), en sus Comentaria in Apocalypsin Sanctus Joannis (c. XIII, v. 18) ha calculado que el valor numérico de las letras griegas de la palabra “apóstatas” da la cifra 666 α+π+ο+ζ+α+τ+η+σ = 1+80+70+6+1+300+8+200 = 666 ( ζ ligadura para στ )

El apóstol San Juan, en su visión del porvenir inspirada por Dios, vio una bestia, símbolo de la Contra-Iglesia, que llegaba a eclipsar a la verdadera Iglesia en el fin de los tiempos. “Yo vi todavía elevarse de la tierra otra bestia, que tenía dos cuernos parecidos a los del cordero, pero hablaba como el dragón” (Apocalipsis XIII, 11).

San Cesáreo, obispo de Arles (c. 470-542/543), hizo el comentario siguiente de este pasaje: “«Y ella tenía dos cuernos como los del cordero», es decir los dos Testamentos como imagen del cordero, que es la Iglesia. «y ella hablaba como el dragón». Ella que, cristiana solamente por el nombre, presenta el cordero para expandir secretamente los venenos del dragón, ES LA IGLESIA HEREJE; en efecto, ella no imitaría la semejanza del cordero, si hablara abiertamente, finge mientras tanto el espíritu cristiano, con el fin de confundir más seguramente a los imprudentes; es por esto que el Señor ha dicho: «Desconfiad de los falsos profetas» (Mateo VII, 15)” (San Cesáreo de Arles: Exposición sobre el Apocalipsis).

RESUMIDO: Wojtyla no es católico, en consecuencia  no es papa, sino un apóstata y un usurpador, que ha puesto en actividad todo el contra-credo de la Contra-Iglesia del Anticristo.

"Danza de las religiones" (Asís, 1986). En la parte superior el eclipse del SOL.  Juan  Pablo II = de labore Solís- Del eclipse del Sol

“Danza de las religiones” (Asís, 1986). En la parte superior el eclipse del SOL. Juan Pablo II = De labore Solís- Del eclipse del Sol

Afiche oficial titulado “La danza de las religiones”, creado para simbolizar la reunión ecuménica de Asís (octubre 26 de 1986). El sol negro simboliza un eclipse. Esto recuerda la advertencia de Nuestra Señora de La Salette: “La Iglesia será eclipsada”. “Eclipsar” significa “obscurecer”: las nubes eclipsan al sol. “La Iglesia se torna oscura en el entusiasmo por la novedad, cuando los predicadores y los doctores no están en ella; ella se vuelve (…) negra a causa de las nubes, es decir a causa de la seducción de los herejes” (Santo Tomás de Aquino: Comentarios sobre los Salmos X, 3).

Fuente : “Misterio de iniquidad” 2 [Está en la barra lateral del blog]

4 replies »

  1. Mi opinion personal, como “Catolico de a pie”, es que la canonizacion de Wojtila, seria la entronizacion de la apostasia en forma oficial en la iglesia conciliar.

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  2. Entre los principales episodios de su pontificado está la primera visita de un Papa a una iglesia luterana (Roma, 1983), la primera a una sinagoga (Roma, 1986), la Jornada Mundial de Oración por la Paz (Asís, 1986) y la excomunión del obispo Marcel Lefebvre (1988). Ese año se produjo un hecho histórico: Juan Pablo II visitó un país ortodoxo, Grecia, y entró en una mezquita, la de Damasco (Siria), siendo la primera vez que un Pontífice católico pisaba una mezquita y oraba en su interior.

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  3. La entronización de la apostasía, ya la tuvimos el 7 de Diciembre 1965, cuando se aprobaron solemnemente los documentos conciliares. Lo demás, ha sido solo consecuencia, incluida la canonización de JPII, y la de Pablo VI, si se tercia.

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