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UNIDAD Y CARIDAD EN LA LUCHA


thomas

Del blog de Clément Lécuyer del que tantas veces  nos hemos aprovechado traigo un artículo de gran actualidad ante la situación dividida y  mutuamente hostil del Tradicionalismo, y en particular del Sedevacantismo.. Quizás todo se deba a un problema de falta de humildad por nuestra parte que contradice los propósitos del Espíritu Santo que quiere que los discípulos2 de Cristo tuvieran “un sólo ánimo y un solo corazón“, cosa que se realizó entre ellos en los días que siguieron a Pentecostés. Pero que hoy día estamos muy lejos de ello. Pues si nos puede aleccionar a un cambio a mejor, poniéndome yo en primer lugar, lo traigo a esta entrada.

El artículo lo he visto traducido en Católicos alerta  como pueden ver a continuación.

CUANDO CIERTOS CATÓLICOS NO “UNA
CUM” SE EQUIVOCAN DE COMBATE

CUANDO CIERTOS CATÓLICOS NO "UNA CUM" SE EQUIVOCAN DE COMBATE
Venit Jesus, et stetit in medio , et dixit eis : Pax vobis.
Vino Jesús, y de pie en medio de ellos les dijo: ¡La paz sea con vosotros!

“… sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con aquellos que de corazón puro invocan al Señor. Rechaza las discusiones necias e indisciplinadas, sabiendo que engendran altercados”. (II Timoteo, 2: 22, 23)

Mientras que cada día que pasa vemos prosperar la apostasía en todo el mundo, al mismo tiempo que se cometen multitud de pecados y abominaciones sacrílegas, nos preguntarnos sobre la actitud de algunos católicos que permanecieron fieles a la verdadera fe y a la verdadera doctrina. ¿Consuelan a Nuestro Señor con sus acciones, actitudes y oraciones, o por el contrario, se unen a todos los sembradores de discordia y disensión?

El sentido común nos haría suponer que, con espíritu de fe y de caridad, se encuentran más unidos que nunca unos y otros. ¿Por qué?

a) En primer lugar, porque es una orden emitida por nuestro Señor mismo: “Mi mandamiento es que os améis unos a otros como Yo os he amado” (Jn 15:12 ).

San Pablo exhorta a los cristianos para que vivan unidos en la fe, en espíritu de paciencia mutua, y amor, de esta forma:

“.. Aunque yo tuviera toda la fe de forma que traslade montañas, si no tengo amor, nada soy.” (Primera a los Corintios)
Con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros, ser solícitos en guardar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.” (Ef., II, 2, 3) “Mas tú, hombre de Dios, huye de estas cosas (las tentaciones de cosas apetecibles). Anda tras la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la mansedumbre” (I Timoteo 6:11) “Que vuestra caridad sea sincera, aborreciendo el mal, adhiriéndoos al bien, amándoos los unos a los otros con amor fraternal, honrándoos a porfía unos a otros. Sed diligentes sin flojedad, fervorosos de espíritu, como quienes sirven al Señor” (Rom. 12, 9-12)

b) ¿no es lógico y natural entonces, que, frente a los terribles ataques del demonio, los católicos (probablemente) de los últimos tiempos, estemos, como en los comienzos de la Iglesia, unidos como hermanos de verdad y no enfrentados entre nosotros?

¿No es deber sagrado de los católicos que se mantienen fieles a la verdadera fe y a las enseñanzas de la Iglesia, permanecer unidos como hermanos y practicando especialmente la virtud de la caridad?

Por desgracia, este no es el caso. ¡Qué de querellas, de polémicas e inútiles divisiones por todas partes! Podemos verlo en Internet. Algunos, en sus blogs – (Catholicapedia a la cabeza) -, lejos de promover el espíritu de caridad que debe existir entre los católicos – se complacen constantemente en sembrar la cizaña entre sacerdotes y fieles non una cum. ¿Cómo lo hacen? Simplemente tocando algunos puntos de desacuerdo sobre cuestiones teológicas secundarias, por ejemplo, la tesis Cassiciacum. Tales disputas públicas no sólo son tediosas sino sobre todo contrarias a un claro testimonio y le hacen el juego al maligno. ¿Es ese el deber de estado de los fieles, el mantener polémicas innecesarias, opinando sobre temas especializados de teología, careciendo de los principios filosóficos/teológicos para hacerlo, y sin tener ninguna competencia en esos temas? Sin embargo, algunos fieles se obstinan en presentar batalla; ¡cuánto tiempo y fuerzas perdidos! Y, peor aún, incluso llegan a anatematizar a los que no comparten sus puntos de vista.

Pero esto no es nuevo. La historia de la Iglesia nos ofrece numerosos ejemplos de divergencias entre teólogos y comunidades religiosas, referentes a diferentes puntos de vista teológicos; la más famosa de estas controversias sigue siendo la contundente confrontación entre dominicos y jesuitas concerniente a la gracia. Pero en aquella época a los fieles no se les pasaba por la cabeza el intervenir en esas discusiones ¡totalmente diferente a lo que ocurre hoy! ¿Cuál fue la posición de la jerarquía de la Iglesia (Papas, obispos …) en estos casos? Recordando que la unidad de la fe es esencial, la autoridad de la Iglesia siempre relativizó las “divisiones” de los teólogos y hasta reprendió a veces a los más beligerantes. Por ejemplo, en la polémica entre dominicos y jesuitas, el Papa Pablo V, el 31 de agosto de 1607 emitió un decreto por el que ordenaba poner fin al continuo debate entre ellos y les prohibía tratarse mutuamente de herejes.

En la actualidad, tendría que ocurrir lo mismo. Más aun, considerando que a diferencia de lSan Miguel Arcángelos siglos precedentes, ahora estamos huérfanos de Papa. Habiendo puesto los enemigos de la Iglesia “la abominación de la desolación en el lugar santo” (Mt., 24: 15) “Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño.” (Mateo XXVI, 31, citado por León XIII en su exorcismo de los fieles).

Como ya hemos escrito, la “política” de nuestro sitio es rehusarse a toda polémica estéril provocada y llevada a cabo por ciertos espíritus que caen en la trampa tendida por el mayor enemigo de la Iglesia: Satán “el seductor del mundo entero” (Apocalipsis XII, 9).

Unidos en la misma fe, rechazando todas las doctrinas modernistas, negándonos a reconocerles cualquier autoridad a los enemigos de la Iglesia instalados en Roma, luchando contra esta nueva religión ecuménica, seamos fuertes en la fe, tratando de que lo que se decía de los primeros cristianos: “Mirad cómo se aman, ved cómo están dispuestos a morir unos por otros” (Tertuliano, Apologeticum 39), pueda también decirse de nosotros.

Traducido de: “Sedevacantista para seguir siendo CATÓLICO

4 replies »

  1. Es verdad lo que dice el post. En lugar de unir fuerzas, darse mutuo apoyo, y juntos enfrentar el enemigo, se dedican los Catolicos verdaderos a discutir, y en muchos casos insultarse, mientras el demonio hace de las suyas. Es como una casa en la que la familia por estar discutiendo, y en algunos momentos inclusive agrediendose, da la oportunidad para que el lardon entre y los robe.

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  2. Toda persona que es lógica y cree en lo que dice la Biblia y quiere hacer la voluntad de Dios, debería aceptar los principios siguientes: 1. Cristo no escribió una Biblia, sino que fundó una Iglesia: formó hombres y los mandó a hablar y actuar en su Nombre (II Timoteo 2, 2; Lucas 10,16; Mateo 28,19; Juan 20,19-23). 2. La Iglesia que Cristo fundó debe necesariamente tener 21 siglos de existencia, puesto que Cristo vivió hace más de 2000 años en esta tierra. 3. Únicamente la Iglesia que tiene 21 siglos es la Iglesia fundada por Cristo; es la iglesia legítima, la que escribió la Biblia, la que recibió el Espíritu Santo, la que salva. 4. Ahora bien, la historia nos dice que la Iglesia Católica, es decir, la Iglesia cristiana universal, es la única Iglesia que tiene 21 siglos, y que esta misma Iglesia viene de los Apóstoles, a través de sus legítimos sucesores. Desde San Pedro, martirizado en el año 67 en Roma por el emperador romano Nerón, hasta el Papa Benedicto XVI, esta Iglesia tiene un jefe representante de Cristo en la tierra y sucesor legítimo de San Pedro, ahora llamado Papa. 5. Únicamente la Iglesia Católica y Apostólica, que ha tenido 265 Papas, puede proporcionarnos una lista de sus jefes, desde San Pedro hasta el Papa actual.

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  3. Se dará a todos los fieles «la oportunidad de confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo; en nuestras casas y con nuestras familias, para que cada uno sienta con fuerza la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre. En este Año, las comunidades religiosas, así como las parroquiales, y todas las realidades eclesiales antiguas y nuevas, encontrarán la manera de profesar públicamente el Credo» (ibid.).

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  4. Entretanto, el padre Sebastián Obermaier aseveró que la voz de la Iglesia es la voz de Cristo. Una parte de su prédica apuntó a la clase política a la cual demandó preguntarse ¿qué quiere Jesús de mí? “No pregunten qué quiere el pueblo de mí porque así llegarán hasta la calle”, manifestó. El jueves, en las principales capitales del país, cientos de fieles se volcaron a visitar iglesias, como manda la tradición católica.

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