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LA APOSTASÍA Y EL ANTICRISTO


He recibido el mensaje siguiente de nuestro lector y colaborador F.R. Como se ha tratado bastante  este tema últimamente en el blog  paso a  publicarlo en esta entrada. Como siempre advierto que en este blog la publicación de algunos estudios no supone la aceptación de todos sus extremos como línea oficial. Los lectores están invitados a manifestar y en su caso discutir sus diferencias. Todo lo cual nos puede enriquecer y enseñar a todos

apostasía1.

Estimado Director del blog:

Tenía ya preparado desde hace unos meses un comentario sobre estos temas precisamente, y al ver el interés que los mismos despiertan entre sus lectores, dando lugar a muy buenas  participaciones, me sumo a esta entrada aprovechando la generosidad (o ‘liberalidad’, como Ud dice) con que lo conduce, y siempre con el ánimo de cooperar en este nobilísimo empeño de buscar y amar la verdad.
Para no alargar en exceso mi participación, me limito por el momento a hacer una suerte de esbozo o ‘esqueleto’ de lo que entiendo nos puede deparar un futuro próximo, tanto en la Iglesia como en el orden mundial.
Quedará pues para otro momento, si cabe, explayarme sobre algunos  puntos con el apoyo de las citas respectivas.
Por empezar, me parece importante distinguir lo que aparece como más seguro, de aquello que es incierto o simplemente presumible. Y aun en lo que podemos considerar como cierto, carecemos de fechas precisas. Fácil es dar con la razón de esto: si bien Dios conoce todo de antemano, no obstante Él no fija los hechos, sino que los mismos tienen una variabilidad conforme al libre arbitrio del hombre, no menos que al libre albedrío de Dios mismo. Por lo demás, estos temas son por demás arduos y susceptibles de diversas interpretaciones, por lo que me guardo muy bien de presentar mi visión de las cosas más que como eso, aun cuando esté apoyada mayormente en grandes autoridades.
Y yendo al grano, entre los sucesos que fueron anunciados para el final de los tiempos por el profeta Daniel, por San Pablo, y aun por Nuestro Señor Jesucristo (Mt 24), se encuentra la apostasía, pero no una -como algunos leen- sino la GRAN APOSTASÍA. También Nuestra Señora, particularmente en sus apariciones de La Salette y Fátima, anuncia con claridad meridiana tal suceso. A lo que se suman numerosas revelaciones privadas, es decir no canónicas, pero de grande autoridad. Y justamente estas últimas (las marianas y las privadas) nos ayudan a situar tal acontecimiento, inequívocamente, en estos días. Además, se nos muestra a nuestros ojos de una manera cegadora. Pero lo que no sabemos es hasta dónde se extenderán sus efectos; presumiblemente habrá de completarse y cerrarse bajo el imperio del Inicuo. Ahora, este punto de la apostasía es clave para el intento de armar este ‘puzzle’ dramático, pues cuando hablamos de esta gran apostasía, preciso es aclarar que lo que la caracteriza no es tanto su ‘extensión’ como el hecho inusitado en toda la historia de la Iglesia, de involucrar a toda su jerarquía.
Otro hecho histórico concretísimo, que tiene, al igual que la mencionada apostasía, el valor de signo de los últimos tiempos, es el retorno de los  judíos a su ‘tierra de promisión’. En efecto, hay profecías bíblicas que anuncian que tras la dispersión acontecida en el siglo I° de nuestra era, los judíos volverían a juntarse en su primitiva nación, justamente hacia el final de los tiempos. (No hay que confundir no obstante, este hecho con la conversión del pueblo judío anunciada por San Pablo, la cual acontecerá –según Santa Hildegarda- durante el reinado del Anticristo, y gracias a la predicación de Enoch y Elías). Pues bien, tenemos el nuevo Estado de Israel a partir de 1948. Y esto, a su vez, tiene mucho que ver con la cercana manifestación del Anticristo. Justamente, éste, según altísima probabilidad, habrá de ser un ‘líder’ surgido en Israel, que irá en rápido ascenso hasta culminar como cabeza de un Gobierno Mundial.

Ahora bien, al parecer, el momento de su manifestación es uno de los puntos -por lo que vengo viendo en las distintas contribuciones al blog- más controvertidos. En efecto, están los que lo sitúan en un futuro lejano, en el bloque’ de los acontecimientos del fin del mundo, mientras que otros lo ubican en un futuro próximo. A mi modo de ver, la clave para develar esta duda nos la da San Pablo, el cual claramente relaciona la manifestación del ‘hombre de pecado’ –el Ánomos, como también le llama- con dos sucesos íntimamente vinculados entre sí: en primer lugar la predicha apostasía, y en segundo término la desaparición de un ‘obstáculo’, del cual San Pablo
les hablaba a los fieles de Tesalónica (II Tes.2,6-8).

El P. Castellani, en su comentario del Apocalipsis, considera que aquel famoso ‘obstáculo’ (katéjon) era el ‘orden romano’, apoyándose para esta interpretación particularmente en Lactancio, San Agustín y Santo Tomás,
además de algunos intérpretes modernos. Pero es el caso que dicho ‘orden’, entendido como principio jurídico capaz de ordenar la ‘civitas’, haciéndola apta para el ‘orden sacro’, fue abatido hace mucho (1918), y sin embargo el Ánomos (el ‘sin-ley’) no apareció.

Otros aducen que el orden romano tendría su último bastión en el orden formal de la Romana Ecclesia, y que éste ha sido abatido en nuestros días; sólo que si así fuera, ‘orden romano’ y ‘orden cristiano’ serían sinónimos, y no lo son, siendo que éste último comprende al primero y lo plenifica por la Fe. Y justamente por eso pienso yo, que el último bastión en ser abatido es la FE DE ROMA. Podríamos pues proponer esta hipótesis exegética: El ‘katéjon’ de San Pablo es la Fe de Roma, esto es, de la Iglesia romana, hoy sede de la herejía y la apostasía, refugio de las ‘langostas’ del Apocalipsis (Visión V, 5a trompeta), donde sede también el Anticristo aunque no sea personalmente, pero sí su espíritu y sus obras nefandas.

Otros opinan, en fin, que el ‘obstáculo’ del que habla San Pablo sería el Arcángel San Miguel, o bien la Santa Misa, pero ambas interpretaciones no cierran por diversas razones, en particular la última, en razón de que el Santo Sacrificio aún se celebra en muchas partes, y además que entre las obras de impiedad que llevará adelante el ‘Hombre de Pecado,’ se encuentra precisamente la abolición completa –anunciada por el profeta Daniel- del
Sacrificio Perpetuo. (De la que es un anticipo la abolición parcial llevada a cabo por el apóstata Montini con su Constitución ‘Missale Romanum’ por la que estatuye el ´novus ordo’). De cualquier modo, aunque la interpretación exacta sobre qué cosa designó el Apóstol con la palabra ‘katéjon’ nadie la tiene, podemos pensar como enteramente verosímil que el Inicuo está ya entre nosotros, obrando secretamente aún, y pronto a su epifanía a los
ojos de todos. Accesoriamente por cierto, esta interpretación se ve corroborada por toda la ‘movida’ de los judíos de todo el mundo, expectantes ante lo que consideran una inminente manifestación de su ´mesías’, especialmente de parte de prominentes rabinos de Israel, como  Yitszhah Kaduri, de gran autoridad como Rav ortodoxo y cabalista, el que poco antes de morir a los 108 años, escribió en una nota el nombre del ‘mashíaj’ (mesías) por ellos esperado; y el nombre que escribió es  YEHOSHÚA, acróstico de Yarim Ha’Am Veyokhíakh Shedvaró Vetorató Omdin (lit. ‘Él levantará al pueblo y demostrará que su palabra y su ley son válidas’). Es de notar que este rabino, respetadísimo entre los judíos, dijo haber conocido en una ‘revelación’ al tal mesías en persona. Por otra parte, es notable la coincidencia entre la descripción que hacía de tal personaje, con relación a su lugar de aparición, modos de manifestarse y otros pormenores de su ‘misión’, con diversas características del Anticristo tal como aparecen en varias profecías católicas.

Desde este personaje, el Anticristo, podemos hacer un puente con un acontecimiento al que se lo liga, aunque no por muchos sino por pocos intérpretes, particularmente modernos. Me refiero a la 3a Guerra Mundial, anunciada por Nuestra Señora en Fátima. Este suceso, si bien no escapa a la regla general de que no se sabe ‘el día ni la hora’, sin embargo es uno de los que se puede estar más seguro de que va a suceder, y muy en breve. Ya el Apocalipsis habla en dos pasajes (Visión V, 6a trompeta y Visión XV, 6a copa), de un conflicto al fin de los tiempos, que enfrentará a las naciones y al Oriente con Occidente, y en el cual perecerá un tercio de la Humanidad. Ya los antiguos exégetas no dudaron en ver en esos pasajes de la ‘Revelación’ una gran guerra de dimensiones desconocidas para su tiempo. Y el P.Castellani no duda tampoco en ver ahí la que él llama ‘la Guerra de los Continentes’. Y como él muchos otros intérpretes modernos del Apocalipsis han pensado de parecida manera.

Sobre el momento de esta Gran Guerra, se puede decir con altísima probabilidad que es inminente, es decir puede dar comienzo en el curso de este año como dentro de tres o cuatro años – que en la marcha del acontecer histórico es nada-. Ahora, lo que es seguro es que será horrorosamente mortífera, que ciudades enteras serán aniquiladas en breve tiempo (entre estas ciudades hay dos que están señaladas en numerosas profecías privadas: Roma y París), que en la misma tomarán parte todas las principales potencias del orbe: EEUU, la OTAN (como bloque político-militar, pero que está representado en especial por Inglaterra, Francia y Alemania), Rusia, China, Corea del Norte, un grupo de naciones islámicas con Irán a la cabeza, posiblemente sobre el final la India, y desde ya Israel. Los expertos militares estiman que una guerra donde se usen masivamente armas nucleares, no puede prolongarse demasiado, por la enorme capacidad destructiva de dichas armas. Por lo mismo, nadie sabe cuál puede ser la progresión del conflicto;, y así hay quienes aseguran que tampoco los máximos líderes políticos mundiales de hoy, conocen los alcances del enfrentamiento ni las imprevisibles  derivaciones o consecuencias para sus propios intereses.

De ahí que la información es una pieza clave, y se trabaja febrilmente, especialmente en los EEUU, para estar un paso adelante en la tecnología aplicada a los recursos bélicos (proyecto HAARP). Saben pues, que quien lleva la delantera en el dominio de la información y el control informático de la información del enemigo, tiene más posibilidades de ganar la guerra. No obstante, dejando a un lado las infinitas especulaciones de los expertos en conflictos bélicos, politólogos y analistas internacionales, y siguiendo más de cerca las trazas del mundo próximo venidero, a partir de la lectura que algunos intérpretes actuales hacen de las profecías, antiguas y modernas, canónicas y no canónicas, se puede augurar un triunfo de las grandes potencias del Oriente, especialmente las del bloque comunista, a saber China y Rusia. Se habla incluso de una invasión de Rusia sobre Europa, y otra de China sobre América del Norte.

Y aquí es donde podríamos hacer el enlace con la figura del Anticristo en su papel de líder mundial. En efecto, y sin caer en la tentación de un fácil vaticinio, sino tomados del ‘hilo de Ariadna’ de las revelaciones mencionadas y junto a ellas las más prudentes interpretaciones de las  mismas, podemos conjeturar seriamente que este ‘Hijo de Perdición’ tendrá un rol decisivo en estos acontecimientos próximos, particularmente
como ‘diplomático´ que con genialidad sin igual será capaz de lograr una  cada vez más quimérica paz mundial, luego -claro está- de haber atizado desde las sombras los fuegos de la guerra. Naturalmente que conducirá
todo hacia el triunfo del judaísmo talmúdico-rabínico-sionista. En este sentido, los rabinos más escrutadores de las trazas del mesías que esperan, no dudan del triunfo de Israel, el restablecimiento del reino de David, la reconstrucción del Templo, donde se sentará el tan ansiado y esperado segundo Ungido (siendo el 1° David), a la vez que ‘salvador’ (de ahí el nombre que le fue revelado al rabino Kaduri: Yehoshúa, de la raíz yeshá=salvar). Desde ya que los judíos entienden esta salvación de un modo muy distinto a la que nos trajo Nuestro Señor Jesucristo, ¡por eso justamente lo rechazaron! Podríamos aventurar que aquí comenzaría, tras la ‘paz’ mundial alcanzada gracias a su intervención, su dominio en todo el mundo, aunque será cabeza de una nación, la nación judía, en alianza con varias otras naciones gravitantes en el concierto del orbe, aunque sometidas a su imperio (en la visión del profeta Daniel el undécimo ‘cuerno’ [poder] que a tres de los diez ‘cuernos’ [poderes] que lo preceden los derrota, y los otros siete se le someten). Este último lapso del breve tiempo de su manifestación, según todos interpretan las famosas cifras repetidas muchas veces en las Escrituras Santas, de 1260 días, o 42 meses, o más enigmáticamente ‘un tiempo, dos tiempos y medio tiempo’, será cuando prohibirá el Santo Sacrificio, y desatará la más cruel persecución que imaginar se pueda. El caso es que, con la ayuda de los últimos medios de la tecnología, no habrá sitio en todo el planeta donde esconderse de su ‘mirada’ y de su mano homicida. Al respecto se asegura que no sólo contará con los recursos de la ultimísima tecnociencia, sino que gracias a sus poderes extraordinarios, transmitidos desde el mismo vientre materno por su ‘padre’, Lucifer, poseerá un dominio, que parecerá a la inmensa mayoría, de orden sobrenatural, sobre todas las fuerzas del cosmos y de la naturaleza.

Por último, con respecto al orden de que procederá, el religioso  o el político –otro punto que despierta no poca controversia- parece claro  que procederá del orden temporal, sólo que no ha de revestir las  características de alguno de los políticos que vemos hoy; antes bien, Satanás delegará en él la suma de los poderes y la gloria de este mundo, aquellos mismos con los que tentó a Nuestro Señor (3ª. Tentación). Pero  obviamente su dominio no podrá ser nunca meramente en la esfera política, sino que al presentarse como mesías o ungido (aunque falso), pretenderá regir también el orden religioso. Así pues, esta reunión sincrética de las religiones, de la que forma parte esencial la iglesia conciliar (la ramera del Apocalipsis), estará bajo la égida del Anticristo, y a su entero servicio. De ahí que la reunión de Asís convocada por Wojtyla –y las que le siguieron- pertenecen en plenitud al espíritu del Anticristo.
Dejo para otra entrada –si se me ha lugar- un resumen de la visión de Santa Hildegarda sobre el Anticristo, conforme la recibió de la Luz Viva.

3 replies »

  1. Yo quisiera preguntar cómo encajaría el dominio del Gobernador Mundial luego de comenzada la 3ra. Guerra, porque si “naciones enteras desaparecerán”, “millones y millones de hombres morirán de hora en hora” (¿la tercera parte de la humanidad?)… ¿sobre quiénes va a reinar? ¿A quiénes va a perseguir?
    Y en cuanto a la supresión del Sacrificio perpetuo, ya se ha producido: públicamente, oficialmente, no hay Santa Misa sino una parodia. Y el profeta Daniel no circunscribe esta suspensión a “3 años y medio”, sino que dice “Y durará hasta el fin”.
    Por otra parte, ¿cómo se entendería rectamente la famosa “Marca de la Bestia” que hará poner a todos (los que la adoren)?
    Si no hubiera, en realidad, Anticristo-persona, sino la organización de familias plutócratas-sionistas que ya gobierna todo, ¿cómo se entendería esa “Marca” y la persecución subsiguiente?

    Dios los bendiga.

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  2. Estimado Adversus Haereses:

    Acerca del primer punto, se me ocurre que aun pereciendo no un tercio de la humanidad -conforme dice el Apocalipsis- sino la mitad de la misma, quedarían suficientes habitantes en el planeta (aprox. unos 3600 millones), sobre los cuales el Hijo de Perdición pudiera ejercer su tiránico dominio. Es de advertir aquí, que según se sabe de los planes de la élite que en las sombras detenta el verdadero poder detrás de los poderes visibles, uno de sus propósitos para la eficaz instauración del NWO (Nuevo Orden Mundial), es precisamente la disminución radical del número de habitantes en nuestro bendito planeta (¡Ellos hablan que la población mundial no debería superar los 2 mil millones!); y uno de los recursos más expeditivos para lograrlo consiste justamente en una guerra de proporciones planetarias. Sé que esto puede sonar un tanto descabellado, pero si nos ponemos a pensar que esos mismos ‘señores’ llevaron a la humanidad a sufrir dos terribles guerras mundiales, verdaderamente infernales, en las que devastaron ciudades enteras y hubo naciones que desaparecieron como tales (caso de las que pasaron a formar parte de la URSS, por ej.); y si tenemos en cuenta que vienen desarrollando desde hace más de cinco décadas armas nucleares y termonucleares, con una inmensurable capacidad destructiva… no nos ha de parecer tan imposible de creer que sean capaces de llevar adelante tal masivo genocidio.
    Con respecto a quiénes habrá de perseguir el Anticristo, no cabe duda que a la Iglesia, a todos que le resistan manteniendo la fe verdadera. Tenemos al respecto, las palabras que la Luz Viviente le comunica a Santa Hildegarda:”La muerte irrumpirá en la Iglesia, en la misma hora que en el fin de los tiempos el maldito, el hijo de la maldición, llegue”. Y: “Cuando el hijo de perdición haya ya consolidado con engaños la confianza y el apoyo en su doctrina contraria a la Fe, entonces también la Iglesia, en el final de su carrera, será bañada con nobilísima sangre…”. Aunque son numerosos los textos de esta mística de la Luz referidos a la persecución del Anticristo, para no alargar en exceso este comentario, seleccioné tan sólo estos dos. (Para quienes quieran leer las visiones completas de esta Santa, referidas a los últimos tiempos y al Anticristo, las mismas se encuentran en su primera obra, ‘Scivias’, IIIa parte, Visión XI; así como en su otra gran obra, ‘Libro de las obras divinas’, IIIa parte, Visión V).
    Con relación a su inquietud por la ‘marca de la Bestia’, a pesar de que son innumerables los intentos por parte de los exegetas por desentrañar su verdadero significado, hasta el presente nadie ha podido dar con él. En efecto, aun los más grandes intérpretes han fracasado en el intento. No obstante, lo que nos dice una vez más Santa Hildegarda es lo más esclarecedor que he leído. Dice así:…”y hará escribir sobre la frente de los que le siguen una inscripción a través de la cual hará penetrar e ellos todos los males, como ya hizo la antigua serpiente cuando engañó al hombre y, después de adueñarse de él, le encendió la lujuria. Y a través de la misma inscripción contraria al bautismo y al nombre cristiano se introducirá en ellos con sus artes mágicas, de modo que no tengan el deseo de separarse de él, y tomen su nombre, como los cristianos lo reciben de Cristo. …Esta escritura Lucifer la ha meditado mucho tiempo dentro de sí y no la reveló nunca a nadie, a excepción de aquel que poseerá desde el vientre materno. Por esta razón estará convencido de poder llevar a cabo todos sus planes a través de este hombre”. Estamos pues, ante un enigma acerca de la naturaleza de tal marca, esto es en qué consistirá propiamente, pues la noticia que nos aporta la Santa germana se refiere a la finalidad para lo que la ideó el Maligno. (En relación con esto, hoy en día se habla mucho de un micro chip a ser injertado en la mano o en la frente de cada individuo, que canalizaría todas las influencias diabólicas imaginables, pero me parece prudente tomar con pinzas noticias de este género).
    En cuanto a la supresión del Sacrificio perpetuo, convengamos que cualquier sacerdote fiel a la Tradición, válidamente ordenado, puede celebrar la Santa Misa según el venerable rito romano, conocido como ‘tridentino’. De hecho, hay numerosos sacerdotes y obispos desparramados por el mundo que, gracias a Dios, la celebran. Además, hay ciertas liturgias orientales que no han sido modificadas, de manera que los ministros que las utilizan, llevan también a cabo la ofrenda Suprema del Sacrificio del Altar. Lo que hizo Montini fue, a no dudar, un acto verdaderamente impío por el que intentó desterrar la Misa en la Iglesia romana, y de hecho lo consiguió, aunque no de modo absoluto, ya que en los grupos de la resistencia o de la llamada Iglesia remanente, aún tiene lugar la realización del Santo Sacrificio. En cambio, lo que ha de llevar a cabo el Anticristo, según la profecía, es la ENTERA SUPRESIÓN del Sacrificio del Altar, es decir, por un lado se pondrá en práctica una sangrienta persecución hacia los fieles y ministros que osaren contradecir este mandato del Impío, y esto en toda la redondez de la tierra.De no ser así, de estar ya suprimido el Sacrificio perpetuo, no se puede explicar que la Escritura Santa le atribuya tal acción. Por lo demás, no hay contradicción alguna entre los tres años y medio que durará la supresión del Sacrificio perpetuo y lo que anuncia el profeta Daniel acerca de que será hasta el fin, pues se refiere justamente a la caída y aniquilación del Sin-ley por obra de Nuestro Señor.
    Finalmente, con respecto a esa organización que Ud menciona,constituida por familias plutócratas y sionistas, conocida también como la ‘élite’ que tras las bambalinas detenta realmente el poder en el mundo, por encima de todas las soberanías y las magistraturas políticas, es preciso tener en cuenta dos cosas: la primera es que la naturaleza de esos poderes ocultos está lejos de ser meramente económico-financiera, antes bien, la red plutocrática que opera hoy por hoy en todo el mundo, detentada en su inmensa mayoría por judíos de la diáspora, depende de una instancia superior, a saber, las logias iniciáticas y los ‘clubes’ de pensamiento, integrados casi enteramente por judíos cabalistas pro-sionistas (Ver entre otros “El nuevo orden mundial”, de Javier Lozano). Estos son los encargados de ‘programar’ el mundo futuro, en vistas al triunfo y exaltación del pueblo judío de la mano del ‘Salvador’ que ellos esperan (“El levantará al pueblo y probará que su palabra y su ley tienen validez”. Éstas son las palabras cuyas iniciales forman el acróstico YEHOSHÚA, lo que significa justamente ‘Salvador’, tal como fueron ‘reveladas’ iniciáticamente al rabino Yitszak Kaduri. Pero el Anticristo, por su parte, como lo digo en la Entrada, aunque procederá de la esfera temporal, no se limitará a detentar una magistratura meramente política, por elevada que esta fuere, como soberano del mundo por ej.,(aunque también lo será), sino que, siguiendo a Santa Hildegarda, concentrará la totalidad del mal angélico (la potestas tenebrarum) operante en en el cosmos y en la historia desde el comienzo mismo del mundo. Se puede decir, pues, que el Anticristo representa la cúspide de ese mal en la historia humana.

    Un saludo en Xto y María

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  3. Ante todo pido disculpas por mi ignorancia, dado que evidentemente no tengo la formación de quiénes han escrito estos interesantes párrafos. Quisiera aportar lo siguiente: es probable que el obstáculo y lo obstaculizante sea lo que podríamos llamar la cultura católica (que creció en el orden romano y lo modeló). La religión Católica no tiene un origen natural, sino sobrenatural (Pentecostés), por lo tanto, su desarrollo en el tiempo ha conformado, de alguna manera, y en su condición universal, un modo de ser, una tónica que predomina, una especie de cultura en su sentido antropológico y artístico. Ejemplo: cuando se hablaba de matrimonio, hace décadas, se entendía claramente que se trataba de la unión sacramental entre un hombre y una mujer. Hoy, eso tan sencillo y claro, ha sido sustituido por el “viven en pareja”. Esto último no es propio de la cultura católica. Por ende, la aceptación de conductas pecaminosas, que no sólo lastiman a quiénes las llevan adelante, evidencia la introducción del secularismo en nuestro modo de ser, en nuestra cultura, es decir, de vivir, incluso la fe (vivida más como un sentimiento que como una gracia). Por lo tanto, este mundo, al cual no pertenecemos, se ha ido comiendo gramscianamente lo que somos, nuestra identidad, que no hemos creado nosotros, sino que la hemos conocido por la revelación.
    Por eso, cuando Pedro, ante la pregunta de Cristo sobre quién creían los discípulos que era El, responde sin hesitar: Tú eres el Mesías. Y Cristo le responde que eso no se lo reveló la carne sino el Espíritu. Toda religión natural viene de la carne y representa eso, aún se trate de virtudes y grandes abstracciones. Ahora bien, diluida y confusa la cultura católica, la fe es afectada inmediatamente. Y el católico se vuelve un bautizado, no mucho más (tampoco mucho menos), pero la fe es como la semilla que no dió frutos. Cuando esta actitud se generaliza, lo que obstaculiza la iniquidad va cediendo y dando lugar a lo que sabemos que va a ocurrir.
    Supongo que el P Castellani cuando habla del orden romano, intenta mencionar algo más que el genio jurídico, militar, organización, etc. del imperio, que, según él duró hasta fines de la Primera Guerra Mundial, sino de la base cultural y la conciencia cristiana que lo sostenía. Hasta el Papa Borgia, de alguna manera, tenía conciencia cristiana, es decir, sabía lo que hacía. Hoy, el relativismo va diluyendo esa conciencia (incluso, a veces, duramente aprendida en el viejo catecismo de comunión), pero terreno fértil para que fecunde la gracia de Dios y el Espíritu Santo habite en ella.
    Gracias y disculpen algún posible error. Es muy interesante lo que se ha escrito anteriormente.
    F.B.

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