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LOS BERGOGLEMAS


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Tomado de FIDEM SERVAVI

Los bergoglemas de…JORGE MARIO BERGOGLIO.

El papa del mundo...
Resaltados propios

por  Canonigos Regulares de San Agustìn

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Esa fue la definición que pronunció Scioli luego de su entrevista con Bergoglio esta semana: “Es el papa del mundo”. El pobre infeliz no se daba cuenta lo que estaba diciendo, o al menos no sabía que su expresión podía entenderse en un modo muy distinto al que él la pronunció o, mejor todavía, se podía profundizar el sentido que él mismo le dio. Es decir, podía entenderse que Bergoglio es el papa que el mundo quiere. Con las palabras de la mula de Balaam vino a mi mente un artículo de Magister que apareció hace algunos días.

Sandro Magister es un vaticanista oficialista. Conoce muy bien los entresijos del Vaticano y, además, siempre está de lado del papa. Fue un gran benedictinista y ahora es un gran franciscanista aunque, pareciera que su entusiasmo inicial se está enfriando, como les está pasando a muchos otros. El artículo es bastante extenso y lo escribe a raíz de los primeros cien días de este pontificado. La sciolada fue como un eco de uno de los aspectos que señala Magister: los silencios de Bergoglio.

Luego de tirarle bastantes florcitas al pontífice felizmente reinante, comenta el periodista con cierto asombro lo benevolencia y agrado lisonjero que continúan mostrando hacia el pontífice la prensa internacional y los ambientes que los italianos llaman “laicos”, es decir ateos y, en general, antireligiosos y particularmente anticatólicos. Para Magister, esto es muy notable y diferencia a Bergoglio del papa Ratzinger que enseguida luego de su asunción tuvo la oposición sostenida de todos esos medios de prensa y del establishment. Mas a mí, y a muchos católicos, nos huele bastante mal este tipos de aplausos y la ausencia de ladridos de los perros del Quijote, Magister es muy claro cuando expone los motivos de esa actitud del mundo: se debe, según él, a los “silencios” del Bergoglio.

Bergoglio habla mucho; demasiado quizás y, tal como comentan los curas italianos por lo bajo, habla para decir las “cosas de la abuelita”. Pero la cuestión que señala el artículo es que no habla de lo que debería hablar, aborto, eutanasia y matrimonio homosexual. La excusa de decir que recién está empezando ya ha dejado de ser válida luego de más de cien días en el solio y, sobre todo, luego de algunos acontecimientos que hubiesen merecido alguna mención o aliento, cuanto menos.
Me refiero a las manifestaciones multitudinaria que los católicos franceses protagonizaron con ocasión de la legalización del homomonio en su país.

Bergoglio no dijo absolutamente nada al respecto, ni siquiera en ocasiones de sus reuniones con laicos y organizaciones francesas que se sucedieron en esos días. Según Magister, éste es el motivo por el que Bergoglio aún posee niveles tan altos de popularidad y aceptación por parte de la prensa. Sencillamente, porque no dice aquello que no quiere escuchar el mundo que lo aplaude.

Hasta aquí la interesante reflexión del vaticanista Pero desde este blog, creo que podemos fortalecer la tesis de Magister: Bergoglio está mostrando la hilacha, y la cuestión es que ya muchos de nosotros conocemos muy bien sus sotanas deshilachadas.
Lo mismo hizo durante sus años de episcopado en Buenos Aires: se quedó en silencio cuando todos le reclamaban que hablara frente a cuestiones que merecían el esclarecimiento y el coraje del pastor: hizo silencio cuando se reformó la educación y se introdujo la educación sexual y perspectiva de género obligatoriamente en los planes de estudio de todos los colegios, incluidos los confesionales; hiso silencio cuando se trató la ley de salud reproductiva que permitía la distribución gratuita de contraceptivos en los hospitales públicos; hizo silencio cuando se aprobó la ley del “matrimonio igualitario”, e hizo silencio en muchas otras circunstancias. Y no solamente esto, sino que también desalentó a muchos a actuar y prohibió hacerlo a las instituciones católicas.

Después de ver este panorana desolador lo que yo le pido a Bergoglio es que haga lo que buenamente puede hacer y que, si ni siquiera puede hacer eso, que renuncie y se vaya con Benedicto a alimentar los pececitos que nadan plácidos en los estanques vaticanos.

Nadie le pedirà que hable o que escriba de teología porque, sencillamente, Bergoglio no sabe teología. Fue incapaz en sus larguísimos años de estudiante de conseguir el más que modesto título al que había postulado: el doctorado en teología por la Universidad del Salvador, que no es, precisamente, Oxford o Heidelberg. Pero si no queremos identificar conocimiento con grados académicos, desafío a quien sea a que me muestre las obras completas de Bergoglio y discutamos la teología que allí ha desarrollado en sus años de jesuita o de arzobispo. Más que mateadas con un judío de la periferia no vamos a encontrar.

Si no sabe teología, como queda demostrado, y aún así tuvo la temeridad de aceptar su elección a un ministerio cuya esencia consiste en “confirmarnos en la fe”, sería conveniente que, al menos, esclareciera las cuestiones secundarias y aledañas a la fe, como son las cuestiones morales.

Hasta ahora, así pues, no hemos sacado nada o casi nada en este pontificado. ¿Qué hechos con un cierta trascendencia ha realizados? Solamente dos: la creación de dos comisiones. Una para estudiar el tema de la reforma de la Curia Romana que comenzará a trabajar en octubre, y otra, muy reciente, para investigar al IOR. Y, si quieren, agreguemos el nombramiento como prelado del mismo IOR a su posadero preferido, Mons. Ricca, equivocación garrafal como bien lo señaló el mismo Magister hace unos días: el monseñor  había sido expulsado hace años de la nunciatura en Montevideo por una cuestión no de faldas sino de pantalones… No parece mucho lo hecho por Bergoglio en cien días -parece más bien nada- en vistas de las enormes expectativas que muchos “catòlicos” confundidos tenían de él. ¿Y entonces? Si no tenemos palabras importantes ni tampoco hechos importantes, ¿Qué tenemos?

Tenemos lo que podríamos llamar los bergoglemas. El bergoglema suele constar de una imagen, sinestésicamente desagradable (olor a oveja, pepinos en vinagre, contenedor existencial).

El mal gusto no es casual: envuelve una descalificación asociativa. El pobre definido como contenedor existencial remite a la basura, el pepino a la acidez y el malhumor.

Es fácil advertir la potente energía antipoética de los símiles, la repulsión que genera la imagen, producto de una persona con evidentes peculiaridades de carácter. Pero esto tiene una función: la fuerza del mal gusto potencia la metáfora, la fija en la imaginación y produce un rechazo en el oyente: yo no soy avinagrado, yo no soy basura… si hago lo que me dicen.

A veces, la descalificación es lineal, como en el uso del lunfardo y de expresiones de origen probablemente obsceno como en el “no arruguen”. Otras, envuelven una compleja asociación contradictoria: la definición de los contenedores existenciales remite a la basura en que viven los pobres, pero a la vez estigmatiza como basura al rico e indiferente. El olor a oveja remite al olor a chivo, pero descalifica oblicuamente al cura descomprometido y perfumado.

Los bergoglemas son trasuntos de un modelo a seguir, un arquetipo a evitar.
La ausencia de hechos y de discursos teológicamente consistentes y, sobre todo, connotantes, se suplen por los cotidianos bergoglemas que terminan por no decir nada.
Pero la situación, y volvemos ahora a Magister, es aún peor. El desplante del que Bergoglio fue protagonista hace algunos días al dejar la silla vacía del concierto que se había programado en su honor, ha causado, según el periodista, un daño mucho más grave que cualquiera de sus actitudes anteriores.

Pareciera que su excusa fue que él “no es un príncipe renancentista”. ¡Un Caramelo por la noticia! Ya sabíamos que no era ni un príncipe ni un barón, pero nunca pensamos que no fuera siquiera un simple labrador, porque cualquiera de estos honorables trabajadores tiene un mínimo de educación de la que carece el pontífice argentino.

Cualquier adolescente sabe que, si su abuela lo invita a un festejo que hará en su honor y al que asistirán sus amigas, y en el que él se aburrirá enormemente, igualmente tendrá que ir para no desairar a su abuelita y si, finalmente y comportándose como un desagradecido, decide no ir, le avisará con tiempo.
Y esto lo sabe un chico de Alcurnia y otro de las Favelas. Es educación básica.

En fin, ya se le está viendo la hilacha al personaje.

3 replies »

  1. “Sinestésicamente desagradable”. ¡Ja, Ja, Ja! Muy buena descripción del entero personaje…Se toma lo peor de la página conocida como (ir)religión digital, con las viñetas de Cortès y todo, se mezclan bien los elementos, se añade un poquito de nada con sifón, y sale …Bergoglio.

    Como decía cierta Cigüeña, minutos antes del parto de los montes:“Y a ese ser de mirada torva, conducta cobarde y propósitos dudosísimos alguno nos lo presenta como el nuevo Papa deseable. ¡Que Dios salve a su Iglesia! Porque de Bergoglio, y no es ejemplar único, nada se puede esperar.”

    http://tradiciondigital.es/2013/03/14/reacciones-ante-la-eleccion-del-papa-francisco/

    Es decir, lo más repelente imaginable para cualquier persona decente, rica o pobre, culta o analfabeta, religiosa o atea.Por muy neocon o tradiconciliar que sea.

    Y encima, un perfecto inútil, que cumple a la letra el conocido consejo: “Si quieres dejar que se pudra un problema…crea una comisión”.

    Sus primeros nombramientos son todos de traca, sus palabras son de feria, sus silencios son de terremoto, y sus gestos, de bufón.

    Me está recordando cada vez más a otro impensado electo: Bartolomeo Prignano, arzobispo de Bari, que tomó el nombre de Urbano VI, en 1378. Elección provocada por la presión del peor populacho, bergogliano “avant la lettre”, y que acabó de trastornar el frágil siquismo del electo.

    Él también quería reformar la Curia, pero con unos modos tan imprudentes, tan temerarios, fuera de toda razón, autoritarios y desagradables, que en poco tiempo, acabó por alejar hasta a sus más desinteresados partidarios, entre los que se encontraba el aragonés Pedro de Luna.

    Casi todos los cardenales fueron huyendo de Roma, se refugiaron en Anagni, y declararon ante la faz del mundo que la elección había sido nula, por haber sido verificada en medio de las peores amenazas de muerte de los proto-bergoglianos, que la Sede estaba vacante, y que les tocaba elegir a un nuevo Pontífice. Que no fue otro que Roberto de Ginebra, gran figura de su tiempo, y que acabó asentándose en Aviñón, con el nombre de Clemente VII.

    Empezaba el Gran Cisma de Occidente, que dividiría a toda la Cristiandad durante cerca de cuarenta años, y debilitaría al Pontificado, hasta nuestros días…

    Vistas las informaciones sobre el deterioro de la salud psicológica de Bergoglio en estos meses, que le impide incluso, según confesión del propio interesado, residir en los Apartamentos pontificios, no sería demasiado sorprendente que los movedores de hilos lo hayan elegido precisamente para conseguir un efecto semejante: Imaginen:

    Por una parte, el “pobre Papa Benedicto” tan bueno, tan fino, tan intelectual, etc…obligado a dimitir por los poderes adversos que ahora jalean a Bergoglio, pero que sigue apareciendo como Sumo Pontífice, hasta en el Anuario Pontificio, mientras que Bergoglio escandaliza y urtica hasta a una buena parte de sus propios electores, puede llegar incluso a convocar una especie de “Concilio de las religiones” en medio del escandaloso sarao de Río, y al final, para remate, acaba hundiéndose en la insanidad mental más evidente…

    Tienen todos los ingredientes reunidos para la reedición del Gran Cisma, versión Siglo XXI, y con unos dados trampeados de antemano por los dueños del casino.

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  2. La propaganda masiva de los dueños del dinero y del poder, lo caracteriza muy bien: es el papa de la gente, asi con minuscula por favor. Ser del mundo, aggiornase segun la Roncalli, hacerse del mundo me recuerda a mi catecismo bien enseñado y bien aprendido: los enemigos del alma son el mundo (Bergoglio a Roncalli) el demonio y la carne. Ahora bien en el marco de la Revolucion Mundial Cultural que revienta en el proceso de la Reforma y no en la Revolucion Francesa como algunos pudieran suponer, ser de la gente, ser del mundo es introducir en la Iglesia a sus enemigos, que los Santos Pontifices combativos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX definieron como Modernismo, la sintesis superior de todas las herejias. Es introducir al materialismo dialectivo y la lucha de clases tropicalizado con la Teologia de la Liberacion, ahora casi de carta blanco con Panchito ,—recuerdan los españoles a un tal Tarancon?— al reduccionismo pansexual de Segirmundo Freud, –recuerdan a Ivan Illich e Ignace Lepp– que entro en los seminarios y revento con la sodomia y la pedofilia, y esa glorificacion del cuerpo que exalta el artista de teatro polaco Woytylakatzenberg y el evolucionismo materialista de Teilar de Cardon–al decir del Padre Castellani– quien era perseguido por la Compañia por facio mientras rescatabana Teilar de su ostracismo y era acomodado en Roma bajo el reinado de Pio XII. Lo demas el NOM, el globalismo sonmodulaciones sobre el mismos tema. El Caso es que la Iglesia no esta en manos de Lutero sino de quienes terminaron aborreciendo a Lutero acusandolo de nada menos que de antisemita!!!!. El Cisma es un hecho. Este Vaticano y esta Roma son territorios ocupados por los herejes y cismaticos, por los lobos disfrazados con piel de ovejas, con Panchito el bufo, histrionico, falsa humildad y profunda soberbia y ferocidad contra la Resistencia. Y si no al tiempo.

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  3. Sres: Bergoglio, la “mona” del Anticristo trabaja , muy a pesar de él, para adelantar los tiempos, dentro de los planes de la Providencia, para la Segunda Venida de Jesucristo. No debe ser considerado sino como la “bestia” del Apocalipsis, es el “títere” que faltaba en manos de la Apostasía constituída en Religión oficial, bajo las carcajadas infernales del Inicuo.
    No siembra con Jesucristo, ni siquiera huele a oveja, no es del rebaño de Cristo, mucho menos su “Pastor”. “Desparrama” cada vez con más conciencia y pertinacia, recogiendo aplausos de los enemigos de siempre de la Fe Católica, la “semilla” podrida e infecunda de eternidad en el Cielo, preparando y adelantando, como las “ranas” apocalípticas, con si incesante y hueco croar, el Dia de la Ira del Dios Todopoderoso.

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