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CISMÁTICOS


EL SACRILEGIO DEL CISMA

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Mons. José F. Urbina Aznar

¿QUIENES SON EL DR. DIETHER WENDLAND, EL SR. EBERHARD HELLER, Y SUS AMIGOS?

En los periódicos, revistas y en toda clase de publicaciones que circulan por el mundo para todo público, los lectores pueden encontrar normalmente, salvo excepciones, escritos que exponen toda clase de opiniones con las que pueden estar o no, de acuerdo. Los directores de tales publicaciones, hacen saber con claridad a sus lectores, que las opiniones expresadas son de la exclusiva responsabilidad de los escritores, sin que lo que ellos dicen, tenga nada que ver con la opinión oficial de esa publicación.

En la prensa católica, esto nunca es posible. El escritor católico se atiene siempre a la Doctrina ya definida y enseñada por la Iglesia. Se atiene al sagrado Magisterio, a los cánones de los concilios, a las enseñanzas de los Padres de la Iglesia, de los doctores, de los papas, sin poder apartarse ni a la derecha ni a la izquierda. La Iglesia exige unidad de doctrina, unidad de espíritu, unidad de propósitos, unidad de gobierno. Es el cuerpo místico de Cristo que es el mismo ayer, hoy y siempre. Su inmensa ciencia humana y divina no puede ser alcanzada con facilidad por un simple mortal. Ella es el reflejo de la unidad de la beatífica Trinidad. Cristo dio Su Sangre para que Su Iglesia fuera una y así se conservara.

El escritor católico, a través de sus escritos que requieren el IMPRIMATUR y el NIHIL OBSTAT, expone la Doctrina, la clarifica, la decanta, la centrifuga, la afirma, la prueba, la comenta, la defiende. No puede discutir lo ya definido. No puede arrojar dudas sobre lo que la Iglesia ha incluido ya, como parte de su patrimonio magisterial provocando escándalo. Menos puede oponerse a un punto cualquiera de la Doctrina o ignorándolo proponer algo diverso. Dice Santiago: ese tal, deja de ser parte de la Iglesia de Cristo, pues la Iglesia enseña infaliblemente toda la verdad que Cristo ha revelado.

Pero no sólo el escritor debe ser fiel a la Doctrina, sino que los dueños y los directores de tal publicación, son absolutamente responsables y solidarios de toda doctrina y de toda palabra expresada o escrita en ella. Un artículo herético, escandaloso, hace herejes y escandalosos no solamente al escritor sino a quienes dirigen. Y también a quienes costean, si los hay, y a quienes dan su aval. Y esto no puede ser de otra manera, porque una publicación cualquiera que llega a las manos del pueblo católico ignorante con máscara de ortodoxia, es un poderoso instrumento de destrucción. Una sola letra, decía León XIII desviada de la Fe, es una peligrosa gota de veneno.

Viene al caso lo que estoy diciendo, porque tengo en las manos el número de Diciembre 2001/8 de la revista alemana EINSICHT del Sr. Eberhard Heller en la que encontramos un artículo escrito por el Dr. Diether Wendland, traducido al Español por el Dr. Alberto Ciria, intitulado LA IGLESIA CATOLICO-ROMANA EN LA DIASPORA, ¿FICCION O REALIDAD?, que a la luz, incluso, de la más elemental Doctrina católica, es escandalosamente herético y ofensivo. Lo he leído con horror y repulsión, sobre todo, considerando que la revista EINSICHT llega a las manos de muchos lectores católicos en varias naciones, creyendo que es una revista que defiende la ortodoxia y la Tradición.

Voy a tratar de exponer a la luz de la Doctrina, los principales y más manifiestos monstruosos errores contenidos en el mencionado artículo, copiando con fidelidad las palabras que el autor se ha atrevido a escribir y el director a publicar.

Escribe el Dr. Wendland: “Por lo demás, CRISTO NO AMA A LOS COBARDES NI A LOS DEBILES, sino sólo a los de espíritu fuerte que también reúnen las fuerzas para “esperar contra toda esperanza” y esperarlo todo, sólo de El, pero no de cualquier hombre que se haga pasar por irradiador de esperanza”. En primer lugar, es una herejía blasfema afirmar que Cristo no ama a los cobardes y a los débiles.

Dice el Evangelio de San Lucas: “…amad a vuestros enemigos; haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque El es bueno con los ingratos y los perversos” (VI, 35). En V, 29 escribe: “Los fariseos y sus escribas murmuraban y decían a los discípulos: ¿Por qué coméis y bebéis con los publícanos y pecadores?. Les respondió Jesús: No necesitan médico los sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores”. Es interesante reflexionar profundamente las palabras que leemos en el Evangelio de San Juan III, 16: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dió a Su Hijo único, para que todo el que cree en El, no perezca, sino que tenga la vida eterna”. Si el mismo Cristo dice que no ha venido a llamar a conversión a los justos, sino a los pecadores, se deduce claramente que ha venido por los pecadores, ¡porque ama a los pecadores, por los cuales derramó Su Sangre!. ¿No es esto extremadamente claro?, decir que Cristo no ama a los débiles ¿no es contrariar la palabra bíblica en una enseñanza que no admite ninguna comprensión sino la que se manifiesta en cada palabra exactamente entendida según su propia significación?, ¿no es esta, además, la doctrina siempre enseñada por la Iglesia?, ¿cómo se atreve el Dr. Wendland a escribir esto y esa revista a publicarlo?. Los débiles y los cobardes pueden ser mucho menos pecadores que otra clase de transgresores. Su debilidad o cobardía, pudiera ser sencillamente eso nada más: una debilidad humana.

Igualmente, en el Evangelio de San Marcos (II, 15), y en el Evangelio de San Mateo (IX, 10) nuestro Señor Jesucristo dice que no ha venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. Por amor a los pecadores. En el Evangelio de San Juan (XV, 1) se dice que los publícanos y los pecadores se acercaban a El para oirle “y los fariseos y los escribas murmuraban”, por lo cual Cristo les habla de la oveja perdida, de la dracma perdida, y cuenta la historia maravillosa del hijo pródigo que nos revela el tiernísimo amor del Padre celestial, a quien Cristo compara con un anciano que sale al camino todos los días, para ver si el hijo regresa, y que al fin un día, viéndolo venir, corre a su encuentro conmovido, se echa a su cuello y lo besa efusivamente. En San Mateo (XVIII, 12), encontramos la parábola de la oveja perdida. Y ¿a qué grado llega el amor de Cristo?, nos lo dice con claridad el Evangelio de San Juan (XV, 13): “Nadie tiene mayor amor, dice Cristo, que el que da la vida por sus amigos”. ¡Amigos!, ¿son amigos de Cristo los pecadores por los que derrama Su Sangre? ¿Será posible que de la condición de creatura de Dios caida en el pecado que a Dios es odioso se eleve al hombre a la condición de amigo?. El Dr. Wendland dice que Cristo no ama ni a los débiles. Veamos qué dice la Doctrina católica. San Agustín enseña en uno de sus diez sermones (Tract. 8, 5) sobre la primera epístola de San Juan lo siguiente: “No penséis que San Juan no os dio mandato alguno sobre el amor de los enemigos, porque nos habló sólo del amor de los hermanos. EN VUESTROS ENEMIGOS, AMAIS A VUESTROS HERMANOS… deséales que tengan contigo la vida eterna; deséales que lleguen a ser hermanos tuyos. Ahora bien, si lo deseas, si amas a tu enemigo para que sea hermano tuyo, amando a tu enemigo, amas a un hermano tuyo… (Cristo), no quería que siguieran siendo perseguidores suyos y dijo: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. Si deseaba que fueran perdonados, es que quería que se convirtieran; y si quería que se convirtieran, ES QUE SE DIGNÓ HACERLOS DE ENEMIGOS, HERMANOS, como verdaderamente lo hizo. Fue muerto, sepultado, resucitó, subió al Cielo, envió al Espíritu Santo sobre los discípulos; empezaron estos a predicar el nombre de Cristo, hicieron milagros en el Nombre del que fue crucificado y muerto; viéronlo estos matadores del Señor y los que derramaron Su Sangre con furor, la bebieron después con fe”. También dice (Tract. 9): “¿Y quien nos amó sino a los feos y deformes?, mas no nos amó para dejarnos feos, sino para trocarnos en hermosos”. ¿Qué doctrina hay más acorde con el Evangelio de San Mateo (V, 44) que reza: “Amad a vuestros enemigos, orad por los que os persiguen”?.

Igualmente escribe San Agustín (Tract. 3): “¿Cuál es, pues, el motivo de nuestra confianza en el día del Juicio?, que como El es, así seamos nosotros en este mundo. Debemos referir este pasaje a la misma caridad y entender qué es lo que quiere decirnos en él. Dice el Señor en el Evangelio: amad a vuestros enemigos. Si amáis sólo a aquellos que os aman, ¿qué recompensa tendréis?, ¿no hacen lo mismo los publicanos?. ¿Qué quiere, pues, el Señor de nosotros?. Yo empero os digo: amad a vuestros enemigos, orad por los que os persiguen y calumnian… para que seáis hijos de vuestro Padre celestial. ¿Y cómo lo hace eso Dios?, EL AMA A SUS ENEMIGOS porque hace salir el sol sobre los buenos y sobre los malos, y llueve sobre justos y pecadores. Si, pues, Dios nos invita a esta perfección del amor a nuestros enemigos, como El amó a los suyos, en sólo ello consiste nuestra confianza en el día del Juicio, que, como El es, así seamos nosotros en este mundo”.

En su Sermón 215, 4-5 nos enseña: “Digámoslo de una vez, se hizo hombre por los impíos, por los siervos pecadores… Nadie tiene mayor amor que este de dar uno la vida por los amigos (Juan XV, 13). ¿Crees que esto es cierto?. Desde luego, puesto que Cristo lo dijo; pero oye al Apóstol y encontrarás a ALGUIEN que dio mayores muestras de amor. Cristo, dice, murió por los impíos (Rom. V, 6). Y en otro lugar: Siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo (Rom. V, 10). Ahí tienes, pues, cómo has encontrado una caridad mayor que dar la vida por los amigos, la caridad de Cristo, QUE SE ENTREGA POR SUS ENEMIGOS”.     Igualmente, en su Homilía 27, sobre San Juan y en la 33 sobre San Lucas, San Gregorio Magno nos enseña lo siguiente: “El mismo Jesucristo nos enseñó cómo debemos traducir a la práctica este amor, pues en varios pasajes de las sagradas Escrituras nos manda que amemos al amigo en El, y al enemigo por El. Tiene verdadera caridad el que ama al amigo en Dios, y al enemigo por Dios”… “Todo aquel que arrebata cualquier cosa nuestra, es nuestro enemigo, mas, si empezamos a tenerle odio, perdemos también algo de dentro. Por lo tanto, cuando suframos algún menoscabo exterior por parte de nuestro prójimo, estemos alertas interiormente contra el ladrón oculto, al cual nunca venceremos por completo, mas que si AMAMOS AL LADRON EXTERIOR. LA UNICA Y MEJOR PRUEBA QUE SE PUEDE HACER DE NUESTRA CARIDAD, ES AMAR AL QUE NOS ABORRECE”.

¿No padece el Dr. Wendland un furioso facoscotasmo?, ¿no es víctima del fanatismo?, porque es abundantísima la doctrina que habla del amor de Jesucristo, no solamente a los débiles, sino a Sus enemigos y perseguidores a quienes llama “amigos”. A Judas Iscariote, el Apóstol que lo traicionó, lo llamó “amigo” en el Huerto de los Olivos al recibir el beso de su traición. ¡Y no estaba ironizando!, lo decía en serio. El amor a los enemigos, es una de las doctrinas que no han sido borradas incluso de las mentes de los modernistas, deformados por todo aquello que les viene del Vaticano corrupto.

Por la sagrada Escritura sabemos también, que Jesús llora frente a Jerusalén. Llora no tanto por la próxima devastación de la ciudad santa, que es figura de la devastación del fin del mundo, sino por el origen por el cual ha de venir esa devastación. En aquel entonces, por los pecados de Israel, y al fin, por la inmensa e increíble depravación de toda la humanidad, por la gran Apostasía, por el rechazo del Sacrificio, por la indiferencia y por el desprecio de todos cuantos en la historia lo han de perseguir en Su Iglesia. Por la inmensa muchedumbre que al final de los tiempos se harían Sus enemigos, por lo cual se habría de provocar el anunciado Día de la Ira. No quiere la condenación de los hombres. Quiere salvarlos a todos, y llora amargamente al ver Su gracia y Su Sacrificio despreciados porque no es tanto los ultrajes dirigidos a la santidad de Dios lo que lo afligen y contristan tanto, sino la violencia que padece Su amor cuando es despreciado y Su buena voluntad es frustrada por nuestra testaruda resistencia. Por el desprecio injurioso, por el amor agotado por el exceso de su abundancia. Por el desdén, por el ultraje. Porque no tiene más remedio que cambiar la alegría de hacer el bien, por la alegría de castigar. Bossuet enseña que esta justicia del Nuevo Testamento se aplica por la Sangre, por la bondad misma y por las gracias infinitas de Dios redentor. La gracia de Dios nunca se pierde, pues cuando la rechazamos, Dios la recoge dentro de sí y Su justicia la cambia en maldición. Abusar de la bondad de Dios, retorcer Su voluntad bienhechora, oponerse a Sus planes, destruir Su Iglesia, pensar que todo perdona, aunque lo seguimos ofendiendo y despreciando, es obligarlo a ser cruel e inexorable. Y golpeará con su Mano soberana y victoriosa, y esos golpes redoblados y sin fin, constituirán los eternos reproches de Su gracia despreciada y ese siempre vivir, muriendo siempre. Por eso es el llanto de Jesús a la vista de Jerusalén, y es una prueba eminente del amor de Jesús por los pecadores, incluso por Sus peores enemigos.

Pero para el Dr. Wendland y para el Sr. Heller, no es posible que Cristo ame a los pecadores, pues si no ama a los débiles y a los cobardes, ¡mucho menos a los otros!. Es lógico.

Y si Cristo no ama a los débiles (¿a los niños, por ejemplo?) y mucho menos a los pecadores, que son peores que los otros, ¿por qué los habrá de amar el Dr. Wendland y el Sr. Heller?. ¿No es esta una simple deducción lógica?, y ¿es esta una doctrina que haya predicado alguna vez la Iglesia Católica?.

CRISTO ES LA LUZ DEL MUNDO.

En el Evangelio de San Juan, leemos: “Yo soy la luz del mundo; el que me siga, no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (VIII, 12). Así se proclamaba Jesús a quienes les predicaba. Igualmente, en el Cap. XII, v. 46, leemos: “Yo, la luz del mundo, he venido para que todo el que crea en mí, no siga en las tinieblas”. En el Evangelio de San Lucas, leemos el encuentro con Simeón el día que el niño Jesús es presentado en el templo. Lo toma en sus brazos y exclama: “Ahora, Señor, según Tu palabra, puedes dejar que tu siervo se vaya en paz, porque han visto mis ojos Tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles, y gloria de Tu pueblo Israel”. En el Cap. I del Evangelio de San Juan, refiriéndose éste al Verbo encarnado, escribe: “En ella, estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas, no le recibieron”. Más adelante al referirse al Bautista, escribe San Juan: “El no era la luz, sino el que daba testimonio de la luz. El Verbo era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo”.

En el Evangelio de San Mateo, Cap. IV, v. 12 y siguientes, leemos lo siguiente: “Habiendo oído (Jesucristo) que Juan había sido preso, se retiró a Galilea. Dejando a Nazaret, se fue a morar en Cafarnaún, ciudad situada a orillas del mar, en los términos de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliese lo que anunció el profeta Isaías, que dice: “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habita en tinieblas, vio una gran luz y para los que habitan en la región de mortales sombras, una luz se levantó”. Desde entonces, comenzó a predicar y a decir: Arrepentíos, porque se acerca el Reino de Dios”.

Pues bien. San Pablo, en su primera epístola a los Corintios, Cap. XII, v. 12, llama sin más aditamento “Cristo”, a la Iglesia y con esto no hace más que expresar la misma Doctrina de Cristo. El texto es el siguiente: “Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, ASI TAMBIEN CRISTO”, es decir, LA IGLESIA.

La Biblia comentada de Torres Amat dice al respecto: “El Apóstol quiere acentuar, con toda razón, que esa solidaridad existe entre los miembros como un hecho real, o sea, que no se trata de un precepto que deba cumplirse en sentido moral, sino de algo que afecta vitalmente al interés de todos y cada uno, tanto en el cuerpo místico, como en el físico”.

No se puede olvidar que cuando nuestro Señor Jesucristo se le aparece a San Pablo en el camino de Damasco, porque este perseguía a la Iglesia, le dice: “Saulo, Saulo, ¿por qué ME PERSIGUES?”, y si creemos al Niceno (De vita Moysis I), el llama “Cristo” con frecuencia a la Iglesia, lo mismo que San Agustín, en su Sermón 354, dice: “Cristo, predica a Cristo”. Porque la Iglesia es como una segunda persona de Cristo y así como El es la luz, igualmente la Iglesia es la luz del mundo. Ella enseña la Doctrina recibida, y enseñar es dar luz.

Por ese motivo, San Juan es tan riguroso con los que dividen a Cristo. Es decir, los que dividen a la Iglesia. El también llama “Cristo” a la Iglesia. Los llama “anticristos”. Son los cismáticos principalmente. Los que dividen la túnica del Señor.

Como los que actualmente, pensándose ortodoxos por conservar la Misa y los Sacramentos, se conservan en la separación, en el cisma justificándose por la necesidad que crea la gran crisis actual. ¿Y esto por qué?, sic volo, sic jubeo, sic pro ratione voluntas. Así lo quiero, así lo mando; así, sencillamente por mi voluntad. Pero, UN FANATICO INDEPENDIENTE, ES UN LIBERAL, ASI COMO UN LIBERAL ES UN FANATICO INDEPENDIENTE.

A todos estos los ha infectado el liberalismo-católico que desde el siglo XIX ha hecho estragos en la Iglesia. La independencia del individuo en relación a toda la sociedad, de toda autoridad y de toda jerarquía natural, es uno de los postulados de ese liberalismo. Traición de los principios que se niegan en los hechos. Es otro de sus postulados. O sea, una apostasía práctica de la Fe. Confusionismo intelectual. Manía de confusiones sostenidas y un rechazo contundente a definirse. Es una grave enfermedad del espíritu que no alcanza a descansar en la verdad. Es una falta de integridad del espíritu. Es un espíritu que no tiene suficiente confianza en la verdad.

Todos esos llamados “tradicionalistas” rehusan creer en la eficacia PRÁCTICA de la verdad. Pueden afirmar en teoría y obrar siempre en contra de esos principios. Esos en realidad pueden ser inscritos entre los católicos liberales que la Iglesia condenó hace mucho tiempo. Han sido infectados. Y de ellos el Cardenal Billot, S. J., decía: “El liberalismo de los “católicos liberales” escapa a toda clasificación y no tiene más que una nota distintiva y característica: la perfecta y absoluta incoherencia” (El Cardenal Billot. Le Floch).

Cristo es el Verbo de Dios, y por lo tanto, es la ley viviente. Luego, en el cisma que mantienen tozudamente hay una violentísima oposición a Cristo. El Dr. Wendland, el Sr. Heller y esos “tradicionalistas” divididos, se empeñan en lo que es antinatural. Si compro una máquina, no puedo utilizarla sino exclusivamente según la mente del inventor y para los fines para los que la destinó. Unos proponen una nueva constitución; los otros no quieren saber nada de unidad. No es extraño, entonces, que estén perturbados y desequilibrados pues viven contrariamente a lo que la naturaleza misma de la Iglesia exige. Hay entonces opiniones falsas, pestilencia mortífera del entendimiento, alud de errores y tempestad de perversidades. Pero ellos están tratando, y lo creen bien hecho, de hacer caminar a un burro, inyectándole gasolina en las venas. El liberal, hace desaparecer toda jerarquía y deja al fin al individuo solo y sin defensa en relación a la masa, de la cual comienza a ser solamente un elemento más. Y acaba por ser absorbido.

Igualmente Lutero, al desencadenar una de las revoluciones más pavorosas de la historia que incendia Europa, proclama la Biblia como única regla de fe. Lo que hace es rechazar el Magisterio de la Iglesia, eliminando al intermediario entre Dios y el hombre. ¿No son lo mismo la “juntas centrales” de Wendland y la acefalia de los “tradicionalistas”?

CRISTO Y EL PAPA, CONSTITUYEN UNA SOLA CABEZA.

En su Encíclica de marzo de 1246, el Papa Inocencio IV (HISTOIRE DES CONCILES, V. 2, P. 1683. Helefe-Leclercq), escribe: “Al agredir Federico II a Pedro y a sus sucesores, ha agredido a Cristo”. Para Inocencio IV, es lo mismo agredir a Cristo, a Pedro, o a cualquiera de sus sucesores. La agresión al papal es una agresión a Cristo. Si Cristo dijo que si se rechazaba a los Apóstoles y a sus sucesores, era lo mismo que rechazarlo a El, así como oírlos a ellos era oírlo a El, ¿no es por antonomasia rechazar a Cristo el negarse a elegir al papa en sede vacante, privándose de oír la palabra del Señor que por su boca habla, y evitando que Su voz llegue a toda la Iglesia?. La voz del papa es la de Cristo, y esto, ¿es solamente porque es Su representante?. Ciertamente que no. ¡Ahí hay algo más!. Ahí hay un misterio revelado. Pío XII en su Enc. MYSTICI CORPORIS, 35, dice: “CRISTO Y SU VICARIO CONSTITUYEN ÜNA SOLA CABEZA”. San Roberto Belarmino, Cardenal y Doctor de la Iglesia, en CONTROVERSIARUM DE SUMMO PONTIFICE escribe: “Sólo con Pedro comunica Cristo SU NOMBRE, el nombre que lo significa a El mismo para indicar que a Pedro lo hace fundamento y cabeza de la Iglesia CON EL”. También, el Papa San León (Ep. 89, Ad Vienn. Prov.) dice: “Esto lo dijo (Cristo) expresando una asociación de indivisible unidad, lo que era El mismo, quiso significarlo diciendo: Tú eres piedra…”. En su sermón para conmemorar tres años de su elevación al Trono, dijo: “Así como el Padre te reveló mi divinidad, así también yo te hago notar tu excelencia, porque tú eres Pedro; esto es, de la misma manera que yo soy piedra, invulnerable, yo la piedra angular, QUE DE UNA Y OTRA HAGO UNA SOLA, yo el fundamento en lugar del cual nadie puede ponerse, con todo, tú también eres piedra, y para que afirmado con tu virtud, las cosas que son propias- de mi poder, sean también tuyas en participación conmigo”. Bonifacio VIII en su Bula UNAM SANCTAM (18 Nov. 1302) decía: “La Iglesia que es una y única, tiene un solo cuerpo, Y UNA SOLA CABEZA, y no dos como un monstruo, es decir, Cristo y el Vicario de Cristo, Pedro y su sucesor”. Porque como dice San Juan Crisóstomo, citado por S. Tomás de Aquino (CATENA AUREA) “le promete (a Pedro), lo que es propio de sólo Dios”. San Hilario, citado por San Roberto Belarmino (OPERA OMNIA. CONTROVERS. DE SUMMO PONTIFICE, C. X, P. 492) dice: “Pedro, posee las llaves del Reino de los Cielos y desde entonces, sus juicios son celestiales”.

LOS PAPAS SON LA LUZ DEL MUNDO.

La conclusión de las doctrinas expuestas es muy clara. Si Cristo ES LA LUZ DEL MUNDO como El mismo lo afirma clara y contundentemente en los santos Evangelios, entonces, los papas, que con Cristo constituyen una sola Cabeza, pues la Iglesia no tiene dos cabezas, SON IGUALMENTE LA LUZ DEL MUNDO.

Sin embargo, para el Dr. Wendland esto no es así. El se atrevió a escribir y el Sr. Heller a publicar que: “Los papas y los obispos no son sin más, “la luz del mundo”, aun cuando sean sucesores de los Apóstoles, y sean papas y obispos legítimos”. Los obispos, TAMBIEN SON LA LUZ DEL MUNDO. Los obispos, UNIDOS ENTRE SI Y UNIDOS A LA CABEZA que es el papa, son vicarios de los Apóstoles. Santo Tomás de Aquino escribe: “En la Iglesia el prelado HACE LAS VECES DE DIOS” (Sum. Theo. 2-2, q. 88, a. 12). ¿Y esto porqué?, el mismo Santo Tomás responde (Sum. Theo. 1, q. 106, a. 1): “…téngase presente que la luz, por lo que se refiere al entendimiento, no es más que CIERTA MANIFESTACION DE LA VERDAD, según esto de San Pablo: “TODO LO DESCUBIERTO, ES LUZ”. Iluminar, pues, no es otra cosa que DAR A OTRO LA MANIFESTACION DE UNA VERDAD CONOCIDA y en tal sentido dice el Apóstol: “A mí, el menor de todos los santos, me fue otorgada una gracia: DE DAR LUZ A LOS GENTILES acerca de la discipación del misterio oculto desde los siglos, en Dios”. Así, pues, un ángel se dice que ILUMINA A OTRO, en cuanto que LE MANIFIESTA la verdad que él conoce”.

Pero no es necesario elevarnos por los altos mundos de la Teología para comprender (si no se es un imbécil) qué es iluminar, o dar luz, o ser la luz para otro. En el DICCIONARIO ENCICLOPEDICO SOPENA, en el vocablo “iluminar”, leemos: “Alumbrar, bañar de luz. Adornar algo con muchas luces. Dar color a una figura, letras, etc., de libros, estampas fotografías, etc… ILUSTRAR EL ENTENDIMIENTO CON CONOCIMIENTOS”. En el DICCIONARIO DE SINONIMOS de Alberto Ruiz Cárdenas, en el vocablo “ilustración” leemos: “Instrucción, cultura, LUZ, erudición…”

No se necesita ser un intelectual, para comprender esto. Pero para el Dr. Wendland, los papas y los obispos, aun siendo legítimos sucesores de Pedro y de los Apóstoles, no son la luz del mundo. No les concede ni siquiera el derecho de enseñar, de predicar la Doctrina, así como Cristo les ordenó. ¿No es esta una herejía rayana en la estupidez?, ¿no se estará ya estupidizando el mundo tradicionalista?.

Negar que los papas y los legítimos obispos son la luz del mundo, implica la negación de muchos dogmas definidos por la Iglesia.

1) Niega que Cristo haya encomendado a Sus Apóstoles la misión de predicar el Evangelio.

2) Niega que Cristo haya nombrado a Pedro y a sus sucesores, Sus Vicarios.

3) Niega que Cristo y el Papa constituyen una sola cabeza.

4) Niega la asistencia del Espíritu Santo sobre el Colegio Apostólico y especialmente sobre el papa, que Cristo promete a Su Iglesia hasta el fin del mundo.

5) Niega la infalibilidad pontificia.

6) Niega a la Iglesia el derecho de definir las verdades de la Fe que se encuentran explícita o implícitamente contenidas en las sagradas Escrituras o en la Tradición.

7) Niega a la Iglesia el derecho de gobernar y legislar.

8) Niega que la Iglesia sea el Cuerpo místico de Cristo.
Cuando el Dr. Wendland dice a quienes desean tener unidad, obispos, papa: “O es que no os basta Jesucristo, que no solamente muestra el camino, sino que El mismo “ES el camino”?, ¿es que ya no entienden ciertas palabras de nuestro Señor?”, se está ubicando a favor de las doctrinas de los protestantes, de los liberales y de los modernistas. Sus palabras recuerdan las de Harnack que predicaba que la Iglesia es una sociedad íntima y espiritual sin jerarquías, sin ritos obligatorios, que deja a cada uno en la amable libertad de pensar y de obrar a su gusto.

Para el Dr. Wendland, ni el papa ni los obispos son la luz del mundo. Ellos no iluminan nada, ni tienen una asistencia especial del Espíritu Santo. ¿Para qué el papa y las jerarquías?. Sólo Cristo salva y basta y El directamente enseña a los fieles el camino a seguir que el papa y los obispos no pueden enseñar porque si en este momento de crisis y de falta de obispos ortodoxos y de sacerdotes, no hacen falta para nada, entonces es claro que los fieles laicos pueden dirigirse directamente a Cristo para que El los guíe, y esto parece suficiente. A los fieles que se quejan por no tener papa, ni siquiera un obispo, el Dr. Wendland y el Sr. Heller, les dicen: “¿No os basta Jesucristo?”.
L
PERTENECE A LA JERARQUIA DE LA IGLESIA LA ENSEÑANZA DEL PUEBLO, POR INSTITUCION DIRECTA DE JESUCRISTO.

En la Encíclica DIVINO ILLUD MAGISTRI, el Papa Pío XI enseña: “…pertenece de un modo supereminente A LA IGLESIA, LA EDUCACION por dos títulos DE ORDEN SOBRENATURAL, EXCLUSIVAMENTE CONCEDIDOS A LA IGLESIA POR EL MISMO DIOS, y por eso, absolutamente superior a cualquier otro título de orden natural… por tanto, la Iglesia ha sido constituida por Su divino Autor, columna y fundamento de la verdad, PARA QUE ENSEÑE A TODOS LOS HOMBRES con fe divina y custodie íntegro e inviolable su depósito a ella confiado, Y DIRIJA E INFORME A LOS HOMBRES Y A SUS ASOCIACIONES Y ACCIONES en honestidad de costumbres e integridad de vida, según la norma de la Doctrina revelada”.

Es imposible no ver en las palabras de Pío XI, que la Iglesia ES LA LUZ DEL MUNDO, la sociedad visible fundada por Cristo PARA ENSEÑAR A TODOS LOS HOMBRES. A la Iglesia encomendó Cristo ILUMINAR Y SER LA LUZ PARA TODOS LOS HOMBRES. Anunciarles la verdad y alimentarlos con los medios de que ella dispone por disposición de Cristo. El dijo (Mat. XVIII, v. 18) que quien no oyere a la Iglesia, sea tenido por gentil y publicano. ¡Pero la Iglesia tiene un maestro infalible, y un Colegio Apostólico que unido a ese maestro infalible, también es infalible!. Por eso es claro, que el papa y los obispos SON LA LUZ PARA LA IGLESIA Y PARA LOS HOMBRES. Es indudable lo que Wendland niega abiertamente.

En la misma forma, el Papa León XIII, en su Encíclica SATIS COGNITUM del 29 de junio de 1896, escribió lo siguiente: “…instituyó Jesucristo UN MAGISTERIO VIVO, AUTENTICO Y JUNTAMENTE PERENNE AL QUE DOTÓ DE SU PROPIA AUTORIDAD, le proveyó del Espíritu de la verdad lo confirmó con milagros, Y QUISO Y SEVERISIMAMENTE MANDÓ QUE LAS ENSEÑANZAS DE ESE MAGISTERIO FUERAN RECIBIDAS COMO SUYAS”. Uno se pregunta consternado: ¿será posible que el Dr. Wendland y el Sr. Heller ignoren estos textos tan conocidos y otros más tan abundantes en los escritos de los papas?, ¿ignorarán los textos evangélicos sobre el particular?. Entonces, ¿no podemos pensar con libertad que ellos lo que pretenden es influir en los católicos para que se mantenga la división de los obispos y se impida la elección del papa que a todos unifique para la lucha, con una pretendida, ilusoria y hereje comunicación directa y espiritual con Cristo, para normar la vida de esa Iglesia “en la diáspora” que estos hombres desviados pretenden?. Continúa León XIII: “Este es consiguientemente el deber de la Iglesia: conservar la Doctrina de Cristo y propagarla íntegra e incorrupta. Mas a la manera que la Doctrina celeste, JAMAS FUE ABANDONADA AL ARBITRIO E INGENIO DE LOS PARTICULARES (que lo apunte Wendland), sino que, enseñada al principio por Jesús, fue luego separadamente encomendada al Magisterio de que hablamos; así tampoco a cualquiera del pueblo cristiano, sino a algunos escogidos”.

¿Qué dice León XIII con respecto a esa pretendida comunicación directa con Jesucristo, eliminándose la necesidad de la jerarquía de la Iglesia?, pues dice en su Encíclica SAPIENTIAE CHRISTIANAE el 10 de enero de 1890 lo siguiente: “Y NADIE OBJETE que Jesucristo, conservador y vengador de la Iglesia NO NECESITA PARA NADA DE LA AYUDA DE LOS HOMBRES. Porque, no por falta de fuerza, sino por la grandeza de Su bondad, quiere El que también de nuestra parte pongamos algún trabajo para obtener y alcanzar los frutos de la salvación que El nos ha granjeado. Lo primero que este deber nos exige es profesar abierta y constantemente la Doctrina Católica y, en cuanto cada uno pudiera, propagarla. A la verdad, el cargo de predicar, es decir, de enseñar, TOCA POR DIVINO DERECHO A LOS MAESTROS, QUE EL ESPIRITU SANTO PUSO POR OBISPOS PARA REGIR A LA IGLESIA DE DIOS Y SEÑALADAMENTE AL ROMANO PONTIFICE, Vicario de Jesucristo, puesto con suprema potestad al frente de la Iglesia universal, MAESTRO DE LA FE Y DE LAS COSTUMBRES. Nadie piense, sin embargo, que se prohibe a los particulares poner alguna industria en este asunto, aquellos particulares a quien dio Dios facilidad de ingenio juntamente con el celo de obrar bien. Estos, siempre que la ocasión lo pida, muy bien pueden no precisamente arrogarse el oficio de maestros, sino repartir a los demás lo que ellos han recibido y ser como un eco de la voz de los maestros. Es más, la cooperación de los particulares hasta punto tal pareció oportuna y fructuosa a los Padres del Concilio que juzgaron que había a todo trance que reclamarla…”.

Entonces, no solamente Jesucristo es la luz, y el papa participando de aquella primera luz, y los obispos necesariamente unidos al papa, y los sacerdotes unidos a su obispo, sino que también los simples particulares, cuando difunden entre sus iguales la luz de la verdad recibida de los maestros, sin alteración y fielmente repetida, también son la luz porque de alguna manera participan de la primera.

Es, pues, a la Iglesia, a la que Cristo encomendó ILUMINAR A TODOS LOS HOMBRES, es decir, enseñar la Doctrina revelada por Dios y alimentarlos con los Sacramentos y otros medios de que dispone por disposición inmediata y directa de Cristo. No corresponde a los laicos enseñar sino solamente repetir lo aprendido sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda, ya se llamen Dr. Wendland, o Sr. Heller o como sea. La Palabra de Dios es inmutable y nadie tiene derecho de arrogarse prerrogativas que no tiene.

Pero el Dr. Wendland ha demolido todo esto. Ni los papas ni los obispos son la luz, y los fieles deben comunicarse directamente con Jesucristo.

NO PUEDE EXISTIR UNA VERDADERA IGLESIA DE CRISTO FUERA DE LA JERARQUIA INSTITUIDA DIRECTA Y PROXIMAMENTE POR CRISTO.

El Dr. Wendland se atrevió a escribir y el Sr. Heller a publicar: “En algunas partes, se encuentran católicos piadosos que rezan mucho y entre tanto se lamentan de continuo: “Ay, no tenemos papa, es más, ni siquiera un obispo!”. Mas mi respuesta a este lamento es: ¿y? ¿tan terrible es esto?. ¿O es que no os basta con Jesucristo, que no solamente muestra el camino, sino que El mismo ES el camino?. ¿Es que ya no entienden ciertas palabras de nuestro Señor?”.

Muy contrariamente a lo que escribe el Dr. Wendland, Pío XII en su Encíclica MYSTICI CORPORIS, enseña: “Mientras moría en la Cruz, concedió a Su Iglesia el inmenso tesoro de la Redención, sin que ella pusiese nada de su parte; en cambio, cuando se trata de la distribución de ese tesoro, no solamente comunica a Su Esposa sin mancilla la obra de la santificación, SINO QUE QUIERE QUE DE ALGUNA MANERA PROVENGA DE ELLA. Misterio verdaderamente tremendo que jamás se meditará bastante, el que la salvación de muchos dependa de las oraciones y voluntarias mortificaciones de los miembros del Cuerpo místico de Jesucristo, dirijidas a este objeto…con lo que vienen a ser colaboradores del divino Salvador”. También, más adelante dice: “Aunque se halle presente por sí mismo en todos los miembros y en ellos obre con Su divino influjo, SE SIRVE DEL MINISTERIO DE LOS SUPERIORES PARA ACTUAR EN LOS INFERIORES. El, finalmente, mientras engendra cada día nuevos miembros a la Iglesia con la acción de Su gracia, REHUSA HABITAR CON LA GRACIA SANTIFICANTE EN LOS MIEMBROS SEPARADOS DE LA IGLESIA”.

Cristo se ha quedado VISIBLEMENTE en la Iglesia, EN SU GOBIERNO JERARQUICO. A Sus Apóstoles y a sus sucesores les dijo: “El que a vosotros oye, A MI ME OYE, y el que a vosotros desecha, A MI ME DESECHA” (Luc. X, 16). Esa es la forma en la que los fieles han de oír la Voz de Jesucristo. Pretender desechar a la jerarquía y oír a Cristo directamente, por inspiración personal, es un repugnante error dicho por alguien que dice defender la ortodoxia y la Tradición. Los Apóstoles y sus sucesores, conservan por esto el triple ministerio eclesiástico: de profetas, porque se perpetúa la infalibilidad que asegura la Doctrina de Cristo; de sacerdotes, porque a Cristo podemos oírlo todos los días por la boca de Sus representantes; y de reyes, pues se perpetúa el régimen y el gobierno fundado por Cristo en la jerarquía de la Iglesia que nos conduce por el verdadero camino de la verdad.

No es Jesucristo el que enseña directamente a las almas el camino a seguir. Así dijo Lutero y Calvino, y la iglesia protestante se ha subdividido en CIENTOS de sectas que no se ponen de acuerdo. A este respecto, León XIII en su Encíclica DIVINUM ILLUD dice: “La verdad que reparte la Iglesia, cuidando, con su constante auxilio y perseverancia, que jamás esté expuesta a error y que la semilla de la divina Doctrina pueda desarrollarse en ella en todo tiempo y ser fructuosa para la salud de los pueblos… y, puesto que la salud de los pueblos para la que nació la Iglesia (que lo apunte el Dr. Wendland), pide que ese edificio se prosiga perpetuamente, recibe en consecuencia del Espíritu Santo una perenne vida y virtud que conserva y aumenta la Iglesia. Yo rogaré al Padre y os dará otro Paráclito, para que permanezca con vosotros eternamente, Espíritu de verdad (Juan XIV, 16). Por El, SON CONSTITUIDOS LOS OBISPOS POR CUYO MINISTERIO son engendrados no solamente hijos, sino también padres, esto es, sacerdores para regirla y nutrirla con la misma Sangre por que fue redimida por Cristo”. Todos los fieles católicos saben, que los sacerdotes, unidos a sus legítimos obispos, los cuales están unidos a la cabeza, están puestos por Jesucristo, no solamente para regir a la Iglesia como corresponde a toda sociedad humana lo cual el Dr. Wendland niega y combate, al pretender un entendimiento directo y espiritual individual con su Fundador, sino que están puestos también, cosa principal, para NUTRIRLA y no solamente con la Sangre que León XIII menciona, sino con todos los Sacramentos y CON LA PALABRA DE VERDAD que sale de la boca de todos sus ministros, si es que siguen con fidelidad las enseñanzas de aquel único que enseña a la Iglesia infaliblemente, porque es asistido por el Espíritu Santo. Así continúa escribiendo León XIII: “El Espíritu Santo os ha constituido en obispos para la Iglesia de Dios, que El adquirió con Su Sangre (Act. XX, 28). Unos y otros, obispos y sacerdotes, han recibido cargo insigne del Espíritu, de perdonar los pecados, según dijo el Señor a los Apóstoles”. ¿Cómo sería posible, según la fórmula que nos proponen el escritor y el director de EINSICHT, el perdón de los pecados?, ¿no están también proponiendo implícitamente la confesión de los pecados directamente a Dios como predican los protestantes?, porque es muy claro que si los fieles no deben de preocuparse por no tener obispos ni papa, sino que les debe bastar Jesucristo, entonces también ellos pueden llenar sus necesidades como el de la confesión directamente con el Señor.

En ninguna parte León XIII dice que Cristo basta para regir a la Iglesia, para llevar la salud a los pueblos, para perdonar los pecados. No lo dice ni en esta Encíclica, ni en ninguna de sus encíclicas. Ni se encuentra esta doctrina en NINGUNO de los documentos de ningún papa, ni lo encontramos en ninguno de los escritos de los concilios, ni de los Padres de la Iglesia, ni en los teólogos, ni en los moralistas, ni en los liturgistas, ni en los canonistas, ni en los escritos de los simples escritores católicos, ni en el catecismo elemental. Para encontrar esta doctrina tenemos que leer los escritos de los herejes y en los escritores enemigos de la Iglesia. Entonces la pregunta obliga da es: ¿por qué estamos encontrando esta doctrina en una revista que se dice no solamente católica, sino defensora de la ortodoxia y de la Tradición?. Creo que la respuesta es meridianamente clara.

Igualmente, en el Sermón 46 de San Agustín, encontramos las siguientes palabras: “ENCUENTRO MUCHOS PASTORES EN UN SOLO PASTOR… aquí se habla de uno sólo PORQUE SE PREDICA LA UNIDAD. No se habla de un solo pastor omitiendo a los demás, porque el Señor no encontrase a quien encomendar a Sus ovejas, ya que precisamente se las encomendó a Pedro; pero en el mismo Pedro instituyó la unidad. Muchos eran los Apóstoles, PERO A UNO SOLO LE DICE: APACIENTA MIS OVEJAS”. Cristo mismo, está entregando solamente a Pedro el cuidado de Su rebaño. En los Evangelios no se ve que Cristo ha de cuidar a Sus ovejas sin la ayuda de Pedro. Tampoco se ve que a todos y a cada uno de sus Apóstoles encomienda Su rebaño sino solamente a uno. ¿Esto significa que a los demás los está excluyendo porque solamente a uno dijo: Apacienta mis ovejas?, ¿puede ser posible que Cristo a un solo hombre haya encomendado la evangelización de todos los hombres, de todas las naciones hasta el fin de los siglos?. Desde luego que no. Esto no es posible. ¿Qué significa esto?. San Agustín ya lo ha respondido: “SE PREDICA LA UNIDAD”. Entonces, todos los Apóstoles y sus vicarios, que son los obispos legítimos hasta la venida del Señor en el día del Juicio final, han de cuidar el rebaño del Señor, PERO NECESARIAMENTE EN COMUNION CON PEDRO, EN UNIDAD CON EL PAPA, porque si ellos no están unidos a Pedro con el que participan de esta potestad, que EJERCEN EN SU NOMBRE, entonces, NO TIENEN NINGUN PODER PARA HACERLO Y SON USURPADORES. Los obispos, POSEEN UN SOLO EPISCOPADO QUE EJERCEN EN COMUNION CON SUS HERMANOS, LOS DEMAS OBISPOS. Ellos están por derecho divino integrados en un solo Colegio. Si ellos están divididos y privados de la Cabeza, NO SON ENVIADOS Y ESTAN FUERA DE LA IGLESIA y nadie debe reconocerlos como legítimos obispos, aunque sean ciertamente válidos. En esta forma, no son vicarios de los Apóstoles. En la Iglesia es absolutamente imposible aceptar obispos independientes y autónomos, porque todos sus derechos les vienen de que están unidos a Pedro. Su episcopado lo ejercen participando del UNICO EPISCOPADO del que también participan los demás obispos. Su poder lo ejercen, EN NOMBRE Y PARTICIPANDO DE LOS PODERES DEL PAPA. Si un obispo se separa de sus hermanos, los demás obispos, y en sede vacante, por ejemplo se niegan a elegir al primero del Colegio Apostólico mediante el cual se da la unidad jurídica entre ellos, ¿qué le queda sino solamente un episcopado válido que no solamente no le sirve para nada, sino que lo convierte en usurpador e invasor?.

Pero si ellos están unidos entre sí, y unidos al papa, o lo eligen con prontitud en sede vacante, entonces, la voz no solamente del papa, sino la voz de todos ellos, es la Voz de Dios en la Iglesia, como Santo Tomás enseñaba. Esos son los ungidos del Señor. Esos son la luz del mundo, muy a pesar del Dr. Wendland y del Sr. Heller, porque reflejan los rayos de la primera luz.

Entonces, no basta solamente Jesucristo para enseñar el camino a los fieles y a los demás hombres. Es esencial la voz de la Iglesia y su jerarquía, por la que habla Jesucristo. ¿No están predicando desde las páginas de EINSICHT una profunda desintegración familiar también?. Vale la pena copiar algunos párrafos que escribí en mi opúsculo LOS CISMATICOS: La Creación, toda la Creación, guarda un orden jerárquico que Dios ha establecido en el mundo y en la sociedad a la que destinó al hombre de tal forma que en ella, él viviera no dentro de una perfecta igualdad sino bajo el régimen de caridad y de respeto que regulan las relaciones entre superiores e inferiores.

La obediencia, no es nada menos que la aceptación de ese orden jerárquico que Dios ha establecido y el reconocimiento de los derechos soberanos de la santísima Voluntad de Dios.

Rehusar la obediencia que se debe a las autoridades, sería PROVOCAR VOLUNTARIAMENTE EL CAOS Y ENFRENTARSE A DIOS.

El caos, no es otra cosa que el alejamiento de Dios y de la jerarquía que El ha establecido, y no es otra cosa que caer en el servilismo que endiosa al hombre y provoca la rebeldía y la insurrección. En otras palabras, es hacerse voluntariamente esclavo de Satanás, y es arrancar las cosas que a Dios pertenecen, poniéndolas al servicio del maligno.

No existe la obediencia, cuando se obra fuera del orden que Dios ha establecido, porque, El no imparte Sus órdenes por sí mismo, sino a través del orden que ha establecido en la Naturaleza y en la sociedad. Así nos lo dá a conocer. Por esto, si es necesario respetar las leyes de la Naturaleza, mucho más importante será obedecer a las personas que el Creador ha escogido para representarlo.

Por ese motivo, NO EXISTE HOMBRE MAS FALSO Y MAS SOBERBIO, que el que pretende, rechazando todo yugo, vivir a sus anchas según lo que le mande su parecer y voluntad y peor sería aún si en esta condición, pensara estar cumpliendo la Voluntad de Dios.

Cuando condiciones adversas destruyen en la Naturaleza y sobre todo, en la sociedad, la organización o gradación jerárquica, el hombre obediente a la Voluntad de Dios, pugna por restituir lo que ha sido destruido, porque sabe que es esencial para el buen funcionamiento de la sociedad, según los destinos de Dios, o para alcanzar la vida eterna, el reintegrarse a la estructura por Dios establecida que le permiten conocer inequívocamente Su soberana Voluntad, desconfiando siempre de la dirección propia o de otros, que permanecen desgajados de esa organización piramidal. Resulta por esto increíble lo que dice el Dr. Wendland: la crisis actual de la Iglesia, “es un castigo de Dios (del trinitario), pero no un castigo de venganza, sino un castigo medicinal. ¿Pero por qué defenderse contra él?. ¿No es infantil y necio rehusar un medicamento sanador y no beberlo, aun cuando sabe amargo?”.

Según esto, Dios nos manda un castigo medicinal, que consiste en quitarnos la medicina que la Iglesia administra a los hombres. Entonces, debemos aceptar este castigo que consiste en bebemos con avidez y fruición toda la porquería que los enemigos de la Iglesia y de Cristo nos quieran administrar. Debemos quedar en la inoperancia, esperando pacientemente que Dios quiera suspender ese “castigo”.

Pero retomando el texto de San Agustín, vemos que continúa diciendo: “Todos los buenos pastores, ESTÁN UNIDOS EN UNO, Y SON UNO SOLO. Apacientan ellos, y es Cristo el que apacienta… Dice (Cristo), yo apaciento, porque la voz de ellos es la Suya misma, porque en ellos está la caridad. Así, cuando encomendaba Sus ovejas a Pedro como a otra persona, QUERIA HACERLO UNO CONSIGO MISMO y encomendarle las ovejas de tal manera que el uno fuese la cabeza y el otro fuese la figura del Cuerpo, esto es, la Iglesia, y como esposo y esposa fuesen dos en una sola carne”. Las palabras de San Agustín, ameritan una profunda reflexión y nunca serán suficientemente meditadas: “…cuando le encomienda (Cristo) el rebaño (a Pedro), ¿qué es lo que dice antes para no entregarlo como a persona ajena?: Pedro ¿me amas?, y el contesta: Te amo. Y por segunda vez: ¿me amas?. Contesta: Te amo. Y por tercera vez: ¿me amas?, y contesta: Te amo (Juan XXI, 15-17). ENTONCES CRISTO ESTA CONFIRMANDO LA CARIDAD, PARA CONSOLIDAR LA UNIDAD”. . Entonces, el rebaño es entregado EN LA UNIDAD, en el amor a la Iglesia, en el amor a la Persona del Salvador, en el amor a los deseos y preceptos de Cristo, que murió y derramó Su sangre para que la Iglesia fuera UNA. Por esto, el cisma separa de su dignidad a los obispos que pierden todo el fundamento de sus derechos. Cristo entrega Su Iglesia a los que están unidos, no a los separados. A esos NO SE LAS HA ENTREGADO. Son usurpadores. Y por esto mismo, de los obispos que no quieren la unidad en la situación actual, hay que huir como del Diablo. Lo mismo que de las doctrinas de los falsos católicos que como el Dr. Wendland y el Sr. He11er, nos tratan de infiltrar en medio del resto fiel.

Pío XII escribió en su Encíclica MYSTICI CORPORIS: “…las particulares comunidades cristianas, tanto orientales como latinas, de las que se compone la única Iglesia Católica, por cuanto ellas son gobernadas por Jesucristo CON LA PALABRA Y LA POTESTAD DEL OBISPO de cada una. Por lo cual, los obispos han de ser considerados como los principales miembros de la Iglesia universal, POR QUIENES ESTAN LIGADOS POR UN VINCULO ESPECIALISIMO CON LA CABEZA DIVINA DE TODO EL CUERPO -y por ello con razón son llamados “partes principales de los miembros del Señor” (S. Gregorio M. Moral, 14, 35, 43. PL 75, 1062), sino que, por lo que a su propia diócesis se refiere, apacientan y rigen como verdaderos pastores, en nombre de Cristo, la grey que a cada uno ha sido confiada. Pero, haciendo esto, NO SON COMPLETAMENTE INDEPENDIENTES, SINO QUE ESTAN PUESTOS BAJO LA AUTORIDAD DEL ROMANO PONTIFICE, aunque gozan de JURISDICCION ORDINARIA QUE EL MISMO SUMO PONTIFICE LES COMUNICA. Por lo cual, HAN DE SER VENERADOS POR LOS FIELES COMO SUCESORES DE LOS APOSTOLES, POR INSTITUCION DIVINA, Y MAS QUE LOS GOBERNANTES DE ESTE MUNDO, AUN LOS MAS ELEVADOS, CONVIENE ESTA VENERACION A LOS OBISPOS, ADORNADOS COMO ESTAN POR EL CRISMA DEL ESPIRITU SANTO y aquel dicho (I Par. XVI, 22; Ps. 104, 15): “NO TOQUEIS A MIS UNGIDOS”.
Aquí, no solamente conviene destacar el papel primordial que los obispos cumplen en la Iglesia, como sus miembros principales, por cuya potestad y palabra Cristo gobierna a la Iglesia, sino que hay que atender especialmente la expresión: “…gozan de jurisdicción ordinaria que el mismo Sumo Pontífice les comunica”. ¿Qué significa esto?, pues lo mismo que se lee en las palabras arriba citadas de San Agustín: que Cristo solamente a un hombre le dio la potestad de cuidar Su rebaño. Que solamente a un hombre le dio el poder de jurisdicción y que ese poder lo ejerce por medio de los obispos, y los obispos en su representación (CATECISMO. R. Vilariño Ugarte S. J. Núm. 369). Que sólo uno tiene las llaves del Cielo y del Infierno. Que sólo le dio a uno el ser Su vicario. Que sólo a uno lo nombró “piedra”, dándole Su propio Nombre y haciéndolo una sola piedra con El. Por lo cual, los obispos, SOLAMENTE pueden ser considerados LEGITIMOS sucesores y vicarios de los Apóstoles SI ESTAN GOBERNANDO CON PEDRO A LA CABEZA, porque de otra forma, NI SON REPRESENTANTES DE LOS APOSTOLES NI TIENEN JURISDICCION ORDINARIA QUE SOLO PEDRO LES COMUNICA. Aislados no pertenecen a la Iglesia, están ¡FUERA!, porque la Iglesia no reconoce obispos autónomos e independientes. Estos, aunque de palabra digan otra cosa, no son enviados por Pedro. Son usurpadores.

Para que la vida social de la Iglesia obtenga su fin, ES ESENCIAL UN ORDEN JURIDICO para su externo sostén, amparo y protección; ordenamiento cuya función es servir y tender al desarrollo saludable y al aumento de su vitalidad en la rica multiplicidad de sus fines, en especial la salvación de las almas. Pero, DONDE NO ESTA CRISTO, NO HAY SUMISION A LA AUTORIDAD, NI AL ORDEN, NI A LA LEY.

FUNDAR UNA NUEVA CONSTITUCION DE LA IGLESIA.

¿Y qué más escribe Wendland y publica Heller?, pues, contra el Magisterio, que la anemia y desvaímiento de la Iglesia en esta crisis a la que llama “diáspora”, no se debe “a la permanente vacancia de la Silla apostólica”, sino a que “falta una forma especial de organización” y a la falta de una “junta central”. Copio textualmente:

“La falta de una junta central (no nacional, sino) regional (por ejemplo para el ámbito de habla alemana) de católicos con formación teológica, que estuviera provista de determinadas facultades para poder ordenar la vida de una Iglesia en la diáspora mediante líneas directrices e indicaciones de propósitos, a la que también los creyentes pudieran acudir, inmediatamente, tanto con preguntas religiosas como referentes al derecho eclesiástico, para fortalecer su situación y no sentirse tan abandonados”.

Lo que aquí está proponiendo el Dr. Wendland y avalando el Sr. Heller, es crear una nueva Constitución para la Iglesia.

Se deben de hacer varias consideraciones a esta terrible proposición .

PRIMERA CONSIDERACION. Esta doctrina propuesta a través de la revista EINSICHT, es una invitación a la abierta desobediencia a Dios y a la completa rebeldía que daría como resultado el caos. Y esto, porque como dije más arriba, la obediencia a Dios no es otra cosa que la aceptación del orden jerárquico por El establecido y el reconocimiento de los derechos que El tiene como supremo Legislador. Entonces el caos, sería el alejamiento del orden por El establecido y caer en el servilismo que endiosa al hombre y arranca lo que a Dios le corresponde para ponerlo al servicio de Satanás. El hombre obediente a las leyes de Dios, reconstruye con la mayor rapidez posible la organización y gradación jerárquica porque sabe que es esencial para el buen funcionamiento de la sociedad. Y se reintegra a la estructura por Dios establecida para poder oír Su Voz, por sus representantes.

El hombre que se aprovecha del desorden y lo quiere mantener por más tiempo, tiene un espíritu mezquino que nunca merece el título de católico, y no es raro que en medio del orden, sea el elemento de desorden y sedición.

SEGUNDA CONSIDERACION. El Dr. Wendland dice que estas “juntas centrales” FORTALECERIAN la situación de los fieles que a ellas acudiesen. No hay nada más falso. Lo UNICO que puede fortalecer a los fieles católicos es la dirección INFALIBLE del sucesor de Pedro. Ninguna construcción que se haga fuera de Pedro vale para nada, pues él es la roca firme, la base inexpugnable sobre la que Cristo QUISO construir la Iglesia. Y a nadie le fue encomendado el oficio de CONFIRMAR en la Fe y en la verdad mas que a Pedro. La situación de los fieles laicos, y no solamente la de los laicos, sino también la de los sacerdotes y obispos, se haría cada vez más peligrosa e insegura. Más débil y más expuesta a los embates de los enemigos del nombre cristiano. El Dr. Wendland, no cabe duda, es un formal y peligroso hereje. ¿Y qué diré del Sr. Heller?.

TERCERA CONSIDERACION. El Dr. Wendland propone la creación de juntas centrales regionales formadas por católicos con “formación teológica” provistas de “determinadas facultades”. Ellos podrán “ordenar la vida de la Iglesia en la diáspora” y orientarán religiosa o canónicamente a los fieles desorientados. ¿Y quién les dará a esos miembros de esas juntas centrales la potestad para enseñar a la Iglesia y para ordenar su vida?. ¿No está predicando, como lo hacen los peores de los modernistas la completa democratización de la Iglesia?, ¿no es esta la propuesta de una nueva Constitución de la Iglesia?.

¿Qué dice el Magisterio a este respecto?. El Papa San Pío X en su Decreto LAMENTABILI contra los modernistas, del 3 de julio de 1907, CONDENO la siguiente afirmación: “La Constitución orgánica de la Iglesia, no es inmutable, sino que la sociedad cristiana, lo mismo que la sociedad humana, está sujeta a perpetua evolución” (Denz. 2,053). El Papa León XIII en su Encíclica SAPIENTIAE CHRISTIANAE enseña: “Esta Constitución orgánica, (de la Iglesia), ES TOTALMENTE INMUTABLE (Núm. 9)… todos deben de ajustar su conducta práctica a esta Constitución de la Iglesia, QUE NINGUN PODER HUMANO PUEDE ALTERAR” (Núm. 19).

¿Cómo es posible que el Dr. Wendland se atreva a escribir y el Sr. Heller a publicar que la Iglesia se debe organizar bajo el cuidado y dirección de “juntas centrales regionales”, prescindiendo de las jerarquías de la Iglesia; de la lucha por la formación del Colegio Apostólico destruído y de la elección del papa?. Hillaire Belloc en LA RELIGION DEMOSTRADA que publica en 1841 (T. I, Pág. 927), dice: “GUARDENSE LOS CATOLICOS DE PRESTAR OIDOS A LOS QUE INTENTAN PERSUADIRLOS DE QUE LA SUPREMACIA DEL PAPA NO ES NECESARIA PARA NADA; entiendan que se trata de un dogma de Fe, reconocido como tal por la Iglesia”.

CUARTA CONSIDERACION. Está predicando también el Dr. Wendland el cien veces condenado “magisterio de los laicos”. Porque dice que a ellos se ha de acudir para toda pregunta religiosa, como a las referentes al derecho eclesiástico. Esto no es posible. Ni ha existido nunca, ni existe ni puede existir jamás, un magisterio de laicos.

Dijo Pío XII en su DISCURSO A LOS CARDENALES Y OBISPOS en la canonización de San Pío X: “Cristo nuestro Señor confió a los Apóstoles y por medio de ellos a sus sucesores, la verdad que trajo del Cielo; envió a los Apóstoles, como Su Padre le envió a El (Juan XX, 21), para que enseñasen a todas las naciones todas las cosas que ellos habían oído del Señor (Mt. XXVIII, 19-20). Sí, pues, los Apóstoles por derecho divino, han sido constituidos doctores, o sea maestros de la Iglesia. Fuera de los LEGITIMOS SUCESORES de los Apóstoles, es decir, del Romano Pontífice para la Iglesia toda y los obispos para los fieles encomendados a su cuidado, NO HAY OTROS MAESTROS POR DERECHO DIVINO EN LA IGLESIA DE CRISTO” . Y más adelante: “…hay que sostener lo siguiente: NO HA HABIDO NUNCA, NI HAY, NI HABRA JAMAS EN LA IGLESIA UN MAGISTERIO LEGITIMO DE LAICOS QUE HAYA SIDO SUBSTRAIDO POR DIOS A LA AUTORIDAD, GUIA Y VIGILANCIA DEL MAGISTERIO SAGRADO. Más aun: EL MERO HECHO DE RECHAZAR ESTA SUMISION es ya un argumento convincente y un criterio seguro de que NO GUIA EL ESPIRITU DE DIOS Y DE CRISTO A LOS SEGLARES QUE ASI HABLAN Y OBRAN. Además, nadie ignora cuán grande peligro de perturbación y error se encierra en ese magisterio laico; peligro también de que se pongan a instruir a los demás, personas del todo ineptas y aun falaces y dolosas, que San Pablo describe así (II Tim. IV, 3-4): Vendrá un tiempo en que…, conforme a sus pasiones, se amontonarán maestros y apartarán sus oídos de la verdad para volverlos a las fábulas”. Sigue: “No sin grave causa, hemos querido, venerables hermanos, recordar estas verdades en vuestra presencia, porque hay, desgraciadamente, quienes pretenden enseñar sin mucho preocuparse de estar unidos con el MAGISTERIO VIVIENTE de la Iglesia, y sin prestar mucha atención a la Doctrina común propuesta claramente en uno y otro modo por el Magisterio”. Hay que notar que Pío XII en las palabras anteriores, hace una clarísima distinción de “Magisterio”, y “magisterio viviente”. El magisterio viviente que es esencial para la Iglesia, es el papa en funciones, visible, gobernando a la Iglesia, y el Colegio de obispos, unidos a él y unidos entre sí. No aislados. No independientes y autónomos, sin cabeza. Estos podrán ser obispos “válidos”, pero no son vicarios de los Apóstoles ni partes de la Iglesia.

En su Encíclica SAPIENTIAE CHRISTIANAE León XIII dice que los verdaderos fieles “guardan cuidadosamente el sentido de la obediencia y no emprenden cosa alguna sin orden superior”, y en la SATIS COGNITUM de 1896, enseña: “Instituyó Jesucristo un MAGISTERIO VIVO, auténtico y juntamente perenne al que dotó de Su propia autoridad, le proveyó del Espíritu de la verdad, lo confirmó con milagros y quiso y severísimamente mandó que las enseñanzas de ese MAGISTERIO VIVO, fueran recibidas como suyas…la Doctrina celeste JAMAS FUE ABANDONADA AL ARBITRIO E INGENIO DE LOS PARTICULARES, sino, que, enseñada por Jesús, fue luego separadamente encomendada al magisterio de que hablamos; así tampoco a CUALQUIERA del pueblo, sino a ALGUNOS ESCOGIDOS”.

También, en la SAPIENTIAE CHRISTIANAE dice: “…el cargo de predicador, ES DECIR, DE ENSEÑAR, toca por derecho divino a los maestros, QUE EL ESPIRITU SANTO HA PUESTO POR OBISPOS para regir a la Iglesia de Dios y señaladamente al Sumo Pontífice, Vicario de Jesucristo, puesto con suprema potestad al frente de la Iglesia universal”.

El Canon 10 sobre los Sacramentos del santo Concilio de Trento, dice: “Si alguno dijere que todos los cristianos tienen poder para predicar y para administrar los Sacramentos, sea anatema”.

En la misma forma, encontramos en las Bulas INTER CUNCTAS e IN EMINENTI del Papa Martín V, la condena a la siguiente proposición: “ES LICITO A UN DIACONO O A UN PRESBITERO PREDICAR LA PALABRA DE DIOS SIN AUTORIZACION de la Sede Apostólica o del obispo”. Y el santo Concilio de Letrán determinó: “Mas como algunos BAJO APARIENCIA DE PIEDAD, se arrogan la autoridad de predicar y de enseñar la Doctrina cuando el mismo Apóstol dice: “¿Cómo predicarán, si no son enviados?”, todos los que con prohibición o sin misión canónica, osaren usurpar pública o privadamente el oficio de la predicación sin recibir la autoridad de la Sede Apostólica o de su obispo, SEAN LIGADOS CON EL VINCULO DE EXCOMUNION, y si cuanto antes no se arrepienten, sean castigados con otra pena competente”.

También dice el mismo Concilio: “Creemos que la predicación es muy necesaria y laudable, pero creemos que ha de ejercerse por autoridad y licencia de la Sede Apostólica o con permiso de los prelados”.

Cuando Jesucristo dijo: “Id por todo el mundo, predicando la Doctrina que os he enseñado…”, se lo dijo a Sus Apóstoles y a sus sucesores los obispos. A nadie más. Por derecho divino la predicación de la Palabra de Dios corresponde a los obispos. Esta es doctrina católica. Sin embargo, siendo tan necesaria la colaboración de los sacerdotes, de los diáconos y de cualquier otro religioso, y también la de los laicos, ellos deben predicar con la autorización de los prelados y nunca en otra forma a fin de que el Reino de Dios aumente entre los hombres. Los sacerdotes o cualquier otro religioso o los laicos que se adjudican un derecho que no les corresponde, corren el peligro de la excomunión, como vimos arriba.

El objeto que con esto persigue la Iglesia, no es impedir que la Palabra de Dios se predique, sino IMPEDIR QUE SE PREDIQUE DEFORMADA, lo cual es muy distinto. Un obispo tiene pleno derecho de ordenar a un sacerdote o a un laico CALLAR, y hay que obedecerlo, bajo la pena de la excomunión que el Concilio lanza contra los transgresores.

Todo lo que se haga o enseñe, debe de estar de acuerdo con las voluntades de los superiores, dice la Encíclica de León XIII, y con sus intenciones, de forma que se transmita lo que de Jesucristo se ha recibido y no lo que a cada quien se le antoje, pues en la Iglesia debe haber un solo espíritu, una sola Doctrina, un solo fin, un solo gobierno y una sola voluntad. Así quiere Jesucristo que sea Su Iglesia. La tozudez o la soberbia de eclesiásticos o laicos que se desprenden del espíritu de sus superiores, los pone fuera de la Iglesia. Siguen ellos un espíritu autónomo y cismático por lo cual a sí mismos se ponen fuera de la comunión. Por ese motivo, en la fórmula de absolución para el Sacramento de la Confesión, el sacerdote también absuelve de cualquier excomunión en la que se haya caído.

La experiencia milenaria de la Iglesia y los daños que sobrevienen a las comunidades cuando estas normas son traspasadas, enseñan con claridad a todos los fieles católicos la necesidad de la unión estrecha y acuerdo con sus superiores (unidos al papa), pero al mismo tiempo les proporciona una forma muy valiosa de practicar la fidelidad, la humildad, la obediencia y fortalecer la unidad de espíritu tan necesaria en la Iglesia. Y con la debida autorización, la invaluable oportunidad y obligación de extender el Reino de Dios.

Hace unos años, visité una comunidad de sacerdotes. Uno de los fieles me expresó algunas dudas sobre algunos puntos de la Doctrina y lo invité a reunirse conmigo un día determinado. Me preguntó si podía invitar a dos o tres personas más. Cuando el superior de esa comunidad se enteró, se disgustó muchísimo y me dijo que esos temas los trataba otro sacerdote en juntas generales, y que debía yo comprender el “celo apostólico” de otros. Así es que la reunión no se hizo. Decirle esto a un obispo que tiene toda la potestad por derecho divino de enseñar, ¿no es una grave grosería?, ¿no significa esto ya la grave infiltración de soberbios sueños marihuanos de independencia y autonomía y desprendimientos morales dramáticos de la Doctrina?. ¿Y no significa que el orden jurídico está completamente destruido?. ¿No es el mismo virus que ya ha infectado a muchos que como el Dr. Wendland y el Sr. Heller, pugnan por la independencia y la autonomía sin sujeción a ninguna autoridad?.

LA RECONSTRUCCION DE LA IGLESIA,

¿DEBE COMENZAR DESDE LA BASE?.

Escribe el Dr. Wendland y publica el Sr. Heller: “También, la reedificación (re-aedificatio) de una Ecclesia cuya estructura está arruinada desde arriba, solamente puede realizarse desde abajo”.

Esto es absolutamente falso, ¡FALSISIMO!. Cristo es nuestro Modelo, y a El tenemos que acudir SIEMPRE, para normar nuestra conducta.

No podemos estar haciendo las cosas como se nos pega la gana sin tenerlo en cuenta. Puso primero las bases del edificio, como lo hace cualquier buen arquitecto. Eligió a los Apóstoles, puso a Pedro en medio de ellos, como el primero, como la cabeza del Colegio Apostólico, piedra inexpugnable, perpetua (Conc. Vaticano I), insustituible e indestructible. Así, ya estaba el edificio seguro, pues se construiría sobre la piedra, y no sobre la arena. Una vez formada la base, entonces, envió a Su Iglesia a predicar a todos los hombres que no podrían destruirla. Este es el modelo, y solamente en la misma forma, se debe hacer la reconstrucción de la Iglesia.

TODOS, quienes antes de poner estas bases primero, están construyendo sus comunidades, no solamente lo hacen sobre falsísimas bases, y contra la palabra de Dios, sino que están fortaleciendo el cisma, porque crecer las comunidades y fortalecerse fuera de Pedro, no es otra cosa que aumentar la fuerza del cisma y hacerlo más insoluble.

Si se quita la piedra, todo el edificio amenaza hundirse. Se oscurece en los ánimos la luz de los principios morales pues no existe el fundamento insustituible y externo único para salvaguardar la prosperidad y la infalibilidad.

Los que no son CONTRARIOS a Cristo, NO PUEDEN ESTAR FUERA DE LA UNIDAD DE LA IGLESIA NI RECHAZAR A LA CABEZA, porque todo el que no es contrario Suyo, esta con El y se encuentra entre Sus miembros, porque no puede existir un miembro que esté contra la cabeza. Así enseña San Agustín en su comentario a la I Epístola de San Juan. Y esto es tan claro como la luz del sol del medio día. Los miembros que por un caso fortuito se han visto separados ¿no pugnarán inmediatamente por unirse de nuevo al cuerpo y a la cabeza?, ¿que se puede pensar de un brazo, aun muy fuerte, que separado rechaza unirse al tronco y a la cabeza?, ¿puede este brazo gobernarse solo y hacer movimientos de provecho sin la dirección del cerebro?, ¿y no es cierto que este brazo, fuerte y musculoso, negándose a la unidad con todo el organismo, no tardará a comenzar a podrirse, a diluirse, y su fetidez será insoportable?.

Para saber cómo se debe hacer la reconstrucción de la Iglesia vayamos a ese magisterio vivo que el Papa Pío XII ejerció hasta 1958. En su Encíclica MYSTICI CORPORIS dice: “Al querer exponer brevemente cómo Cristo fundó Su cuerpo social, nos viene ante todo a la mente esta frase de nuestro predecesor León XIII de feliz memoria: “La Iglesia, que, ya concebida, nació del mismo costado del segundo Adán, como dormido en la Cruz, apareció a la luz del mundo de una manera espléndida por vez primera el día faustísimo de Pentecostés (DIVINUM ILLUD)”. Porque el divino Redentor comenzó la edificación del místico templo de la Iglesia cuando con Su predicación expuso sus enseñanzas; la consumó cuando pendió en la Cruz glorificado, y, finalmente, la manifestó y promulgó cuando de manera visible envió al Espíritu Paráclito sobre Sus discípulos. En efecto, mientras cumplía Su misión de predicar, ELEGÍA APOSTOLES, enviándolos como maestros, jefes y santificadores de la comunidad de los creyentes; NOMBRABA AL PRINCIPE DE ELLOS y Vicario Suyo en la Tierra (Mat. XVI, 18-19) y les manifestaba todas las cosas que había oído al Padre (Juan XV, 15); establecía además el Bautismo (Juan III, 5), con el cual los futuros creyentes se habían de unir al Cuerpo de la Iglesia, y finalmente, llegado el ocaso de Su vida, celebrando la Ultima Cena, instituía la Eucaristía, admirable Sacrificio y Sacramento”. A la luz de estas palabras de Pío XII ¿no resulta una gran incongruencia e hipocresía, que los pastores de las comunidades separadas, en el cisma, estén bautizando a sus fieles para formar el Cuerpo místico de Cristo, la Iglesia, y ellos, tozudamente se mantengan independientes, autónomos, enemistados con todos, desconfiando de todos y justificando plenamente su enorme pecado?.

También dice en la misma Encíclica: “Y a esta Iglesia fundada con Su Sangre, la fortaleció el día de Pentecostés con una fuerza especial bajada del Cielo. Puesto que, DESPUES DE CONSTITUIR SOLEMNEMENTE EN SU EXCELSO CARGO a quien ya antes había sido designado por Vicario Suyo, subió al Cielo y sentado a la diestra del Padre, quiso manifestar y promulgar a Su Esposa mediante la venida visible del Espíritu Santo con el sonido de un viento vehemente y con las lenguas de fuego (Act. II, 1-4). Porque así como El mismo, al comenzar el ministerio de Su predicación fue manifestado por Su Padre eterno, por medio del Espíritu Santo, que descendió en forma de paloma y se posó sobre El (Lc.III, 22; Mc. I, 10), de la misma manera, cuando los Apóstoles habían de comenzar el sagrado ministerio de la predicación, Cristo, nuestro Señor, envió del Cielo a Su Espíritu, el cual, al tocarlos con lenguas de fuego, como con Dedo divino, indicase a la Iglesia su misión sublime”.

¿QUEDA CLARO EL ORDEN QUE SE DEBE SEGUIR PARA RECONSTRUIR UNA IGLESIA QUE EL DR. WENDLAND LLAMA “IGLESIA EN LA DIASPORA”?.

El mismo Evangelio es clarísimo al respecto. En San Mateo VII, 24-27, leemos: “…varón prudente que edifica su casa SOBRE ROCA. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y dieron sobre la casa, PERO NO CAYO PORQUE ESTABA FUNDADA SOBRE ROCA. Pero el que escucha estas palabras y no las pone por obra, será semejante al NECIO que edificó su casa sobre la arena. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa, y cayó con gran fracaso”.

EL DR. WENDLAND Y EL SR. HELLER, ESTAN PREDICANDO LA COMPLETA DESTRUCCION DE LA IGLESIA CATOLICA.

Jesucristo dijo claramente que cualquier edificación ha de estar FUNDADA SOBRE ROCA, es decir, sobre el Colegio Apostólico, estando Pedro como el primero de ellos, y no sobre la arena, es decir, sobre la muchedumbre de los fieles. La doctrina de la Democracia moderna que dice que el poder viene del pueblo y que los gobernantes, en el pueblo fundan su poder, es una gran falsedad. El pueblo puede elegir a sus gobernantes, como la Iglesia puede elegir al papa, pero el poder lo reciben de Dios, no de sus electores. Esta moderna doctrina no es otra cosa que una forma de manipular y engañar que ahora nos están proponiendo los de la revista EINSICHT.

¿Qué podemos esperar de los predicadores de tales doctrinas, si le están negando a la Iglesia toda autoridad al decir que ni los obispos ni el papa aunque sean legítimos sucesores de Pedro y de los Apóstoles son la luz del mundo?.

El fundamentar la autoridad y la dirección de la Iglesia en juntas centrales regionales representaría la completa atomización del Cuerpo místico de Cristo, pues ya no habría una sola cabeza y miembros unidos a un mismo cuerpo, cumpliendo todos funciones diferentes pero perfectamente coordinadas para el logro de fines que son comunes a todos. La sociedad fundada por Cristo, se convertiría en una masa informe de individuos sin coordinación, sin jerarquías, antagónicos y en constante competencia.

Estas doctrinas propuestas por EINSICHT son de un espíritu profundamente liberal. El Liberalismo proclama la independencia del hombre y de la familia (y se puede decir de las familias religiosas) con relación a Dios, a Jesucristo o a la Iglesia. Pero esto constituye la apostasía oficial de los hombres y de los pueblos, que rechazan la realeza social de Cristo y desconocen la autoridad divina de la Iglesia. El Cardenal Pie (OBRAS. T. II, Págs. 380-381) dice: “Enseñaréis que el dogma es indispensable, QUE EL ORDEN SOBRENATURAL EN EL CUAL EL AUTOR MISMO DE NUESTRA NATURALEZA NOS HA CONSTITUIDO, POR UN ACTO FORMAL DE SU VOLUNTAD Y DE SU AMOR, ES OBLIGATORIO E INEVITABLE; enseñaréis que Jesucristo, NO ES FACULTATIVO, y que fuera de Su ley revelada no existe ni existirá jamás, el justo medio filosófico y apacible donde todos, almas de “élite” o almas vulgares, puedan encontrar el descanso de su conciencia y la regla de su vida”.

Bien decía San Pío X (Ag. de 1910) en su carta sobre Le Sillón NUESTRO CARGO APOSTOLICO: “No, venerables hermanos, -es necesario recordarlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual, en los cuales CADA UNO SE COLOCA COMO DOCTOR Y LEGISLADOR-, no se construirá la sociedad DE UN MODO DIFERENTE a como Dios la ha edificado; no se edificará la sociedad, SI LA IGLESIA NO PONE LAS BASES Y DIRIGE LOS TRABAJOS; no, la civilización no está por inventarse ni la ciudad nueva por edificarse en las nubes. Ella ha sido, ella es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla sin cesar, en sus cimientos naturales y divinos, contra los ataques siempre renacientes de la utopía malsana, de la rebelión y de la impiedad”.

La libertad moral no es un absoluto, sino que es totalmente relativa al bien. La facultad de pecar no es una libertad, sino que es una esclavitud como enseña Santo Tomás de Aquino en su Comentario sobre las palabras de Jesucristo en San Juan. Porque quien comete pecado, es esclavo del pecado (Juan VIII, 34). En la sociedad de los hombres y en la Iglesia la libertad no consiste en hacer todo lo que nos viene en gana, o todo lo que nos gusta, porque eso provocaría un estado de extrema confusión, enseña León XIII en su Encíclica LIBERTAS. Por eso es necesario atenerse a las prescripciones de la ley eterna.

Jean Jacques Rousseau dice lo contrario, y así lo dicen el Dr. Wendland y el Sr. Heller. El enseña que los hombres nacen libres, libres de toda coacción, “asociales” por naturaleza, hechos para vivir solos, donde son felices. La sociedad no tiene nada de natural, pues es solamente convencional en su origen histórico y en su constitución.

Santo Tomás de Aquino (De regimine principum, L. I, Cap. I), ha refutado esto, demostrando la naturaleza social del hombre. El hombre es el animal más desprovisto de medios naturales para subsistir de manera autónoma e incluso en la edad adulta, es incapaz de satisfacer solo, todas sus necesidades. El hombre, entonces, DEBE AYUDARSE MUTUAMENTE. Lo contrario es mitología rouseauniana, individualista e igualitaria. El predicar la inutilidad de las jerarquías de la Iglesia para crearse juntas regionales centrales constituye cabalmente la más violenta oposición contra el orden establecido por Dios mismo. El permanecer en la división, POR EL MOTIVO QUE SEA, como lo hacen las comunidades llamadas “tradicionalistas”, aunque prediquen la unidad hipócritamente, es la práctica de estas doctrinas anticristianas. Y es la falta más completa de espíritu de fe, QUE ES UN ESPIRITU DE TOTALIDAD.

León XIII (DIUTURNUM, junio 29 de 1881) enseñaba: “…los hombres no constituyen una raza salvaje y solitaria; antes de cualquier decisión de su voluntad, les es condición natural, vivir en sociedad”. En la QUOD APOSTOLICI decía: “…el que creó y gobierna todas las cosas, dispuso en Su providencia y sabiduría, que las cosas ínfimas, se dirijan a las medias, y las medias POR SUS SUPERIORES, a sus fines…”.

Pío VI (QUOD ALICUANTULUM, marzo de 1771) decía: “¿Es posible ignorar que el hombre no fue creado para sí mismo, sino para ser útil a sus semejantes?. Pues tal es la debilidad de la naturaleza humana que, para conservarse, los hombres tienen necesidad del socorro mutuo; por eso, los hombres han recibido de Dios la razón y el uso de la palabra, para permitirles pedir ayuda a los otros y poder socorrer a su vez a aquellos que imploran su auxilio. Es la misma naturaleza la que ha establecido lazos entre los hombres, y los ha reunido en sociedad…”.

¿Qué es, pues, predicar la destrucción del Cuerpo místico de Cristo?.

Pero nada de esto es nuevo para la Iglesia, porque se anunciaron falsos profetas y falsos doctores, que introducirían sectas perniciosas (II Pe.) que negarían al Señor que los rescató y que muchos los seguirían en sus liviandades y que a causa de ellos sería blasfemado el camino de la verdad. Y que harían mercadería con el pueblo a causa de sus palabras mentirosas y que andarían en la confusión, por no haber creído en la piedra angular y escogida, puesta en Sión (I Pe.), porque si como el primer Papa escribe en su primera carta, todo aquel que cree en esa piedra, y la piedra es Cristo, no será confundido, ¿no andará en la confusión, fuera de la Iglesia, todo aquel que rechaza sujetarse a aquella piedra que con Cristo hace una sola por voluntad de Dios?. ¿No es un acto supino de desobediencia, de soberbia y de rebeldía, permanecer acéfalo en situación de sede vacante en contra de lo que los papas han ordenado?.

QUIENES PERMANECEN ACEFALOS Y SE NIEGAN A ELEGIR AL PAPA, SON ENEMIGOS DE CRISTO.

No es suficiente oír la doctrina de los labios de quienes aparentemente proclaman la ortodoxia, porque son labios que pueden ser mentirosos. San Agustín (In Epist. loan, ad Parthos, c. 2, 18-27, tr. 3), escribe: “Busquemos quiénes son los que niegan a Jesucristo, pero no atendiendo a las palabras, sino observando los hechos, porque si nos fiamos de las palabras, no habrá ni uno que no confiese que Jesús es el Cristo. Descanse, por lo tanto, la lengua e interroguemos la vida…El MAYOR MENTIROSO es el que confiesa con los labios que Jesús es el Cristo, y lo niega en la práctica, porque dice una cosa y hace otra diferente”. En esto por lo menos el Dr. Wendland y el Sr. Heller son más honestos, pues proclaman abiertamente la inutilidad del papa y de los obispos ya que basta solamente con Jesucristo que ha de enseñar directamente a los fieles el verdadero camino. En esto son menos peligrosos, porque se muestran abiertamente, que los que predicando la necesidad del papa y la unidad de la Iglesia, permanecen sin embargo en la más férrea inacción y acefalia.

El Papa Gregorio XVI en su Encíclica MIRARI VOS, 2, escribió: “Se combate tenazmente a la Sede de Pedro, en la que Cristo PUSO EL FUNDAMENTO de la Iglesia y se quebrantan y se rompen por momentos, los vínculos DE LA UNIDAD. Se impugna la autoridad divina de la Iglesia y, conculcados sus derechos, SE LE SOMETE A RAZONES TERRENAS y, con suma injuria, la hacen objeto del odio de las gentes, reduciéndola a torpe servidumbre” .

“Pero donde, sobre todo, se extrema la rabia de los enemigos, dice León XIII en su Enc. HUMANUS GENUS, es contra la Sede Apostólica y el Romano Pontífice. Quitósele primero con fingidos pretextos el reino temporal, baluarte de su independencia y de sus derechos; enseguida se le redujo a situación inicua, a la par que intolerable, por las dificultades que de todas partes se le oponen; hasta que, por fin, se ha llegado a punto de que los fautores de las sectas proclaman abiertamente lo que en oculto maquinaban largo tiempo, a saber, QUE SE HA DE SUPRIMIR LA SAGRADA POTESTAD DEL PONTIFICE Y DESTRUIR POR ENTERO AL PONTIFICADO INSTITUIDO POR DERECHO DIVINO”.

Los actuales llamados “tradicionalistas”, pretenden predicar la ortodoxia y defender la Tradición, pero no son más que los continuadores y sostenedores de la obra de esos enemigos que en forma gradual se fueron introduciendo en la Iglesia, infectándolo todo y socavando las bases de la Institución papal. Ellos son cómplices de quienes arrancaron al papa el poder temporal que le permitía autonomía; lo redujeron a situación inicua y a un mar de dificultades; aliados de las sectas proclamaron que la institución papal debía ser destruida; y luego que esto pudo ser hecho, como firuletes de los grandes líderes anticristianos, continuaron la obra, por cuanto han mantenido al pueblo remanente fiel a la Doctrina de siempre, en la acefalia que los otros lograron introduciendo al Trono papal a un usurpador. ¿No es esta una férrea pinza que aprieta el corazón de los fieles y paraliza a quienes pretenden hacer alguna cosa?. Y continúan consolidando lo que sus amos iniciaron. Por las obras los hemos conocido, y aunque ellos pueden aducir lo contrario, razgando sus vestiduras, estamos VIENDO con nuestros propios ojos, que no nos engañan, HECHOS INCUESTIONABLES. Se mantiene el cisma y se mantiene la acefalia con toda clase de pretextos y con toda clase de argumentos que incluso llegan a la estupidez. Y mientras con una mano sostienen con firmeza la continuidad de la obra de los enemigos de la Iglesia llevada al aparente éxito actual, con la otra condenan y desprestigian a todo aquel que a su labor quiere oponerse, SOBRE TODO si se ha atrevido por la extrema necesidad y por la inacción de ellos a actuar sobre la letra de la ley.

Muy bien viene recordar lo que dijo el Papa Pío XII en su radiomensaje en la Navidad de 1946 (10): “La táctica contra la Iglesia es siempre la misma: “Hiere al pastor y las ovejas quedarán dispersas” (Zac XIII, 7). Siempre la misma táctica, incapaz de renovarse…”.

Se sabe perfectamente la Doctrina, sobre todo aquellos que se jactan de haber egresado de seminarios tradicionalistas, e incluso se predica con cinismo. Se sabe la necesidad del papa para que la unidad de la Iglesia se logre y consolide y venga el favor divino; se sabe que la infalibilidad de la que Cristo lo revistió es un antídoto perfecto que del Cielo ha bajado contra el error al que están exponiéndose ellos mismos y al que exponen a sus feligreses irresponsablemente; se sabe que los obispos y los sacerdotes participan de la jurisdicción que Pedro les comunica, por la cual absuelven válidamente a los fieles, entre otras cosas, de sus pecados, y que separados de Pedro pierden la jurisdicción; se sabe que donde está Pedro está la Iglesia, y que donde no está Pedro, no está la Iglesia; se sabe que Pedro es la roca sobre la que Cristo ordenó construir la Iglesia; se sabe que esa construcción sólida e indestructible es la única forma de protegerse contra la destrucción que los enemigos pretenden desde antiguo; se sabe que los obispos participando de un solo episcopado, deben de gobernar en la unidad de un solo Colegio Episcopal y que separados de esa unidad pierden todo fundamento de su autoridad y aunque continúan siendo obispos “válidos”, de ninguna manera pueden ser ya, vicarios de los Apóstoles ni miembros de la Iglesia de Dios. Pero se niegan a elegir al papa, se niegan a la unidad. Continúan manteniendo tozudamente el cisma y chantajean a los fieles que se adhieren a ellos con la recepción de la Misa y de los Sacramentos. ¿Quiénes son estos, sino unos traidores de la peor pasta, pues muy lejos de haber tenido la inteligencia para destruir, porque ni eso tuvieron, se conforman a ser la peluza de Satanás y de sus adláteres?.

Ellos predican, sin embargo, la necesidad del papa: ¿dónde tienen escondido al papa que no lo vemos?. Ellos predican y aceptan de palabra la necesidad de la unidad y una Iglesia una, santa, católica y apostólica: ¿es posible encontrar unidos tan sólo a dos de ellos?, ¿no vemos que cuando se dan las uniones son solamente circunstanciales, temporales o de conveniencia, sobre todo si así se ha de lograr algún beneficio, especialmente la obtención de un episcopado “válido”?. Ellos predican que a Pedro se prometió la infalibilidad y que de esa infalibilidad depende la inerrancia de la Iglesia: ¿están protegiendo a los fieles del error, o soberbiamente se han constituido líderes infalibles en vez del papa a quien se niegan elegir?. Ellos predican que la Iglesia está pasando por una crisis muy grande, probablemente la más grave de su historia: ¿vemos que adoptan y aceptan las normas, los medios y la inmensa doctrina sobre la extrema necesidad claramente expresada y enseñada por teólogos, canonistas y moralistas, o lo que vemos es una eterna discusión, una eterna polémica y un apego fariseo y absurdo a la letra de la ley?, ¿no vemos que se rasgan sus vestiduras cuando a alguien se le ocurre, aun por los motivos más graves y justificados, y hasta obligatorios, pasar sobre la letra de la ley?. No hay un solo legislador que pueda publicar una ley, que en ningún caso pueda abandonarse. No hay ninguna crisis, no hay ninguna guerra en la que no se tenga a veces que obrar fuera de las reglas normales de acción. Nuestros enemigos saben esto muy bien por lo cual , han adoptado por sistema la condena sistemática de cualquier apartamiento de la letra, para anular a muchos. La “pureza legal” que ellos logran con enormes recursos contrasta violentamente con los “impuros legales” que no han podido obrar en otra forma ante la inacción de los otros. ¿Por qué no utilizar un arma tan poderosa, incluso a los ojos del pueblo al que se “escandaliza” antes que se le intruye, que las circunstancias han puesto en sus manos?. Ellos predican que la Iglesia es la institución fundada por el Hombre-Dios, perfecta, suficiente y capaz de salir de cualquier crisis por grave que esta sea. Conocen los textos, entre otros de León XIII y de Pío XII: ¿los estamos viendo caminar a la solución del problema actual, o los vemos encerrados en sus propios quistes regodeándose por su aislado progreso y fortalecimiento?. Ellos predican que el cisma separa de la Iglesia y arranca de sacerdotes y obispos el poder de jurisdicción por el cual se puede absolver de sus pecados al pueblo: ¿no los vemos sordos y ciegos a esa doctrina asegurando que el cisma que ellos mantienen es por la necesidad y situación solamente temporal?, ¿no aseguran que todos los Sacramentos que ellos administran en el cisma son válidos?, ¿no se están aplicando ellos mismos las normas de la extrema necesidad donde no se pueden aplicar, allá donde se les pega la gana?, ¿no aseguran, entonces, que todo eso la Iglesia lo “suple”?. Los vemos predicar la prudencia: ¿no saben que la prudencia implica a veces gran diligencia y prontitud en la acción, para que no se convierta en pereza y en gravísimo pecado de omisión?. Los vemos predicar la caridad: pero, ¿no es cierto que no la practican ni entre ellos mismos, porque son excluyentes, porque son desconfiados, porque no hacen absolutamente nada que no vaya en provecho de sus propias haciendas o de su propio equipo?. Predican ellos que la Iglesia es una, porque tiene unidad de Doctrina y unidad de gobierno: ¿pero no es cierto que cada secta, o sector, está gobernado por un pastor celoso, desconfiado, engreído, puritano y a veces cruel, en competencia con los demás y que dice pertenecer a la verdadera Iglesia católica, exactamente igual que lo predican las sectas protestantes?.

Muchos de ellos podrán condenar lo que digo, lo rechazarán furiosos, pero, ¿importa algo que no existan acuerdos entre ellos y los enemigos de Cristo, si las obras se dirigen al mismo fin?, ¿no es el supremo director de todo esto Satanás?, por lo cual ¿no es cierto que todas las herejías están atadas por la cola como decía Gregorio IX? (Denz. 444). Los que no guardan la unidad están fuera de la Iglesia (Denz. 246, 247). Pedro es necesario (Denz. 1505). Lo más caro en la Iglesia, es la unidad (Denz. 1686). No se pueden callar estas doctrinas a fin de que el pueblo las olvide (Denz. 1529). Los fieles no deben de olvidar que las NOTAS que distinguen a la Iglesia, NO PUEDEN SER SEPARADAS (Denz. 1686). Se quiere defender a la Iglesia desde la visión de la propia comunidad y ella está muriendo universalmente por la falta de unidad, la cual solamente está en manos de los obispos. León XIII (SAPIENTIAE CHRISTIANAE) escribe: “…no querer defender a Cristo (es propio decir Iglesia) ES MILITAR EN LAS FILAS DE SUS ENEMIGOS, y El nos asegura (Luc. IX, 26) que no reconocerá por suyos delante de Su Padre, a cuantos rehusaron confesarle delante de los hombres”. Y Pío XII decía (Disc. revista ECCLESIA, No. 288, 18 ene. 1945. P. 5): “El cristiano justo y fuerte no se contentará en quedarse en pie, impasible entre las ruinas; se sentirá obligado a resistir y a impedir el cataclismo o, por lo menos, a limitar el efecto de sus daños”.

No puede existir barco sin capitán, ejército sin general, empresa sin gerente, ciudad sin alcalde, orden sin ley, nación sin rey o sin presidente, triunfo sin unidad de propósitos. Quieren ahora que haya Iglesia sin papa. La prudente espera incomprensible en el caso de sede vacante es subversión. El que no siembra desparrama. Si en la Iglesia se quita el fundamento que es el papa, todo el edificio amenaza ruina y se oscurece en los ánimos la luz de los principios morales. Mucho más, cuando San Pío X (VACANTE SEDE APOSTOLICA, Dic. 1904) y Pío XII (VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS, Dic. 1945) ordenaron que en sede vacante se elija al papa INMEDIATAMENTE, pues en la Iglesia, NO HAY DEBER MAS SAGRADO Y URGENTE QUE ELEGIR PAPA CUANDO LA SEDE QUEDA VACANTE. ¡PORQUE NO HAY PELIGRO MÁS GRANDE QUE LA SEDE VACANTE!.

LA NECESIDAD DE ELEGIR AL PAPA.

Es una gran tontería, pensar que porque ha pasado algún tiempo sin notarse la necesidad del papa (lo cual no es cierto), este no es necesario. Como sería una tontería pretender que en el momento en el que se manifiesta la primera célula infectada, el enfermo debe morir. Quienes se están negando a la unidad y a la elección, son formalmente responsables de MATAR el Cuerpo místico de Cristo. Y esto es matar a Cristo, por cuanto San Pablo se refirió a la Iglesia como “Cristo”, y por cuanto Cristo mismo le dijo a San Pablo, cuando perseguía a la Iglesia, “¿por qué ME persigues?”.

La Iglesia ha visto siempre la falta de papa como una PELIGROSÍSIMA DESGRACIA que merece inmediata solución. Ella no puede estar sin papa ni un momento. Y es de entenderse que cuando la crisis es más grave, Pedro es más necesario para unificar criterios y acciones a fin de que obtenida la ayuda divina, se obtenga el triunfo prometido a la IGLESIA UNIDA, pero no a un grupo de tozudos en el cisma, que ni solos ni en montón, constituyen Iglesia.

Tan importante, tan esencial es para la Iglesia la presencia del papa, la voz del papa, el gobierno del papa, la dirección del papa, que previendo una situación de angustiosa emergencia, en el Concilio celebrado en Roma en abril de 1059 al que asiste el Papa Nicolás II, se dijo para el tiempo futuro: “Si el poder de los malos impide que la elección se haga en Roma, los cardenales-obispos REUNIDOS CON EL CLERO Y LOS SEGLARES temerosos de Dios, AUNQUE SEAN EN CORTO NUMERO, tendrán derecho para elegir papa en el sitio que juzguen a propósito; y si el electo no puede ser entronizado en la Santa Sede, no por eso carecerá de la autoridad competente para gobernar a la Iglesia” (COMPENDIO DE HISTORIA ECLESIASTICA GENERAL. T. I, Pág. 416, Núm. 666, año 1888 Madrid, Mons. Francisco de Asís Aguilar).

Quienes nos hemos atrevido a actuar nos hemos encontrado con un muro de resistencia, con el desprecio, con la difamación, con la calumnia, con la condena. Sea. Somos indignos obispos. Lo aceptamos. Entonces, lo lógico es que entre los dignos, los puros y los sabios, se haya dado ya la unidad. ¿Dónde está, señores sacerdotes, señores obispos esa unidad que no existe ni entre dos de ustedes?, ¿no es cierto que cada uno considera a los demás indignos de caminar con ustedes y gentes de las que se debe desconfiar?. ¡Es que hay que cuidar los intereses de la Iglesia!, dicen. Entonces hay que condenar a Dios por no haber permitido que surgieran hombres al gusto y capricho de ustedes.

LAS CRISIS Y LOS SUFRIMIENTOS EN EL SENO DE LAS COMUNIDADES.

Es cierto que en una gran cantidad de comunidades aisladas, hay inmensos problemas, pero estos problemas no solamente los padecen por la situación que prevalece, sino que también, porque tercamente esas comunidades quieren permanecer en absoluta independencia y autonomía. Se está confundiendo gravemente lo que es propio y natural de este tiempo de caos con lo que culpablemente se propicia. Soportan hasta con cierto heroísmo el embate sin recordar aquellas palabras que escribió San Gregorio Magno en LOS MORALES (Lib. XVIII, Cap. 26, 41): “Lo que se sufre fuera de la Iglesia, ATORMENTA PERO NO PURIFICA. Una es la Iglesia en la cual el que pudiere ser purificado, podrá también ser purgado de cualquier mancha de los pecados. Y, si puestos fuera de la Iglesia padecéis por Dios alguna cosa de amargura y de tribulación, PODEIS SER TAN SOLO ENCENDIDOS, MAS NO LIMPIADOS. El fuego que toca en el cisma, trae penas de dura pasión, PERO NO CUECE LA CULPA DEL ERROR; da tormento de penas crueles, PERO NO HACE ACRECENTAMIENTO DE BUENOS MERITOS. El Apóstol San Pablo demuestra cómo es de NINGUNA VIRTUD este fuego de purificación que fuera de la Iglesia Católica es tolerado: Si diere mi cuerpo para que arda y no tuviere caridad, no me aprovecha nada. Unos hay que sienten de Dios cosas perversas; otros, que tienen de su Hacedor lo que es justo, PERO NO TIENEN UNIDAD CON LOS HERMANOS. Aquellos primeros están divididos por el error de la Fe, y los segundos por el pecado del cisma. Y por esto en la primera parte del Decálogo son reprimidas las culpas de entrambas partes, cuando se dice por Voz divina: Amarás a tu Señor Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu virtud, y a tu prójimo como a tí mismo. Así es que el que siente de Dios cosas perversas, es manifiesto ciertamente que no ama a Dios; mas, el que, está dividido de la unidad de la santa Iglesia, está claro que no ama al prójimo, PUES REHUSA TENERLE POR COMPAÑERO”.

También dice (Lib. XVIII, Cap. XXVI, 42): “Cualquiera que se aparta de la unidad de la Iglesia por la herejía, sintiendo de Dios lo que no debe, O POR EL ERROR DEL CISMA, ES PRIVADO DE LA GRACIA DE LA CARIDAD. Si el fuego de la purificación me es dado fuera de su lugar, atorméntame con su pena, pero no me purga con limpieza”.

El Derecho Canónico en el Canon 1325, 2, dice: “Si alguien… rehusa someterse al Sumo Pontífice, o se niega a comunicar con los miembros de la Iglesia que le están sometidos, ES CISMATICO”.

¿Cómo se llama, pues, el negar el sometimiento al Sumo Pontífice que se manifiesta meridianamente en la oposición brutal a elegirlo, y el negarse a comunicar con los demás miembros de la Iglesia?. No tiene otro nombre que CISMA, por cuanto la pregunta no ha hecho más que repetir las mismas palabras del Derecho en su definición de lo que constituye el cisma.

LOS CISMATICOS “TRADICIONALISTAS” CONSERVAN LA FORMA, PERO NO EL ESPIRITU.

“…amputar un miembro del cuerpo, digamos, un pie, una mano, un dedo. ¿Sigue por acaso el alma en el miembro amputado?. Integrando el cuerpo vivía; fuera del cuerpo muere. Un cristiano católico vive mientras permanece unido al cuerpo de la Iglesia; pero separándose del cuerpo es hereje, como miembro cortado y sin vida. Si, pues, queréis vivir en el Espíritu Santo, GUARDAD LA CARIDAD, amad la verdad, y MANTENED LA UNIDAD para llegar a la vida perdurable” (Sermón sobre Pentecostés, 267, 4. San Agustín). En el Núm. 268, 2, decía también: “Compadeceos de los que se apartan de la Iglesia. Mientras vivimos y disfrutamos de salud, cada uno de los miembros cumple su oficio. Si un miembro duele, todos los demás se compadecen; porque están en el cuerpo, pueden compadecerse; no pueden en cambio expirar. Pues, ¿qué es expirar sino perder el espíritu?. Ahora bien, si se arranca un miembro del cuerpo, ¿acaso sigue en él el espíritu?, y, sin embargo, se reconoce qué miembro es: dedo, mano, brazo, oreja, etc. Continúan, sí, TENIENDO LA FORMA, pero no la vida. Así, el hombre separado de la Iglesia. Buscas en él el Bautismo, y lo encuentras. Buscas la Fe, y la hallas. POSEE LA FORMA, PERO NO ESTA ALIMENTADO POR EL ESPIRITU. Y SI NO ESTA ALIMENTADO POR EL ESPIRITU, EN VANO NOS GLORIAMOS DE LA FORMA”.

León XIII en su Encíclica SATIS COGNITUM, dice que la Iglesia “está constituida EN LA UNIDAD POR SU MISMA NATURALEZA”, así es que comunidades aisladas atacan su misma esencia. Atacan la misma naturaleza de la Iglesia. Y una cosa que ha perdido su esencia y ha alterado su naturaleza, no permanece la misma cosa. En este caso, no sería Iglesia. ¿Cuesta tanto trabajo entender esto?, o más bien NO SE QUIERE ENTENDER.

“La cima de la perfección de la Iglesia, continúa León XIII, COMO EL FUNDAMENTO DE SU CONSTRUCCION, CONSISTE EN LA UNIDAD; por eso, sobrepuja a todo en el mundo, pues nada hay igual ni semejante a ella”.

“…los que fingen, dice León XIII en su Enc. IMMORTALE DEI, no saber que todo cristiano ESTA OBLIGADO a ser buen soldado de Cristo, los que pretenden llegar, por caminos más llanos y sin exponerse a los azares del combate, a conseguir el premio debido a los vencedores, tan lejos están de atajar los pasos a los malos, que antes, les dejan expedito el camino”. El cuerpo místico de Cristo, en cuanto cuerpo social posee los principios unitivos del fin común, principio rector y comunicación de deberes y derechos. En cuanto místico, la gracia y el Espíritu Santo, que, diferenciándolo de toda concepción naturalista de vínculos meramente jurídicos y sociales (MYSTICI CORPORIS. Pío XII), unifica a los miembros entre sí, con Cristo a la cabeza, sin privarle; de su propia esencia y personalidad. Una sociedad es una unidad compuesta de muchos hombres, todos los cuales, subditos o jefes, tienen no sólo deberes los unos y derechos los otros, sino deberes y derechos mutuos y correlativos. A pesar de la existencia de obligaciones y derechos privativos de una y otra clase, la sociedad en la que los gobernantes no sienten como propio lo que es de su pueblo, es una sociedad deformada. Como también lo será si los subditos no consideran suya la misión y el bien del superior.

Por eso decía Pío XII en su Encíclica MYSTICI CORPORIS: “además de eso, así como en la naturaleza no basta cualquier aglomeración de miembros (que es la imágen que dan los “tradicionalistas” de hoy) para constituir un cuerpo, sino que necesariamente ha de estar dotado de los que llaman órganos, esto es, de miembros que no ejercen la misma función, pero están dispuestos en un orden conveniente, así la Iglesia ha de llamarse cuerpo, principalmente, por razón de estar formada por una recta y bien proporcionada armonía y trabazón (lo que no se encuentra para nada entre los “tradicionalistas” de hoy) de partes y provista de diversos miembros que convenientemente se corresponden los unos a los otros…” (es diametralmente opuesto esto que dice Pío XII a la situación de los “tradicionalistas” de hoy). “Por lo cual, LOS QUE ESTAN SEPARADOS ENTRE SI POR LA FE O POR EL GOBIERNO, NO PUEDEN VIVIR EN ESTE UNICO CUERPO, NI TAMPOCO POR LO TANTO EN EL UNICO ESPIRITU”.

¿No caen ahora, estas palabras, en oídos y cerebros cauterizados, soberbios, particularistas, que se autojustifican por la necesidad estar violando lo más grande y más sagrado de nuestra Religión, al mismo tiempo que con actitudes farisaicas condenan, como si fueran jueces del crimen y señores de horca y cuchillo, desde sus encumbrados estrados a quienes se han atrevido a pasar sobre la letra de la ley pe la extremísima y angustiante necesidad, y se escandalizan y emiten chirridos destemplados contra algo que la Iglesia ha autorizado como permitido e incluso como obligatorio?.

¿Y qué cuidado han demostrado el Dr. Wendland y el Sr. Heller por todas estas cosas, cuando descaradamente están predicando lo que es diametralmente opuesto?.

LA URGENTE NECESIDAD DE DEFENDER A LA IGLESIA.

Escribe el Dr. Wendland y publica el Sr. Heller: “La situación de diáspora de la Iglesia Católica-romana, que dura ya desde hace veinticinco años (este artículo lo escribió Wendland en 1973 (¡), lo corrigió y aumentó en 1990 y Heller publica esta nueva versión en julio de 2000, según anota la misma revista EINSICHT) y que por desgracia muchos todavía no han advertido, es un castigo de Dios (del trinitario), pero no un castigo de venganza, sino un castigo medicinal. ¿Pero por qué defenderse contra él?. ¿No es infantil y necio rehusar un medicamento sanador y no beberlo, aun cuando sabe amargo?. La vida de una Iglesia en la diáspora es amarga, y en modo alguno una golosina de miel”.

Según la doctrina que nos están predicando el Dr. Wendland y el Sr. Heller, es un error resistir y combatir la embestida furiosa de los modernistas que en alianza con toda clase de sectas y de enemigos de la Iglesia, quieren destruirla y ponerla para siempre en una tumba, como pretendían y anunciaban los iluminados desde el siglo XIX. Esta crisis que estamos padeciendo los católicos, es un castigo, dicen los de la revista EINSICHT, pero solamente un castigo “medicinal”, por lo cual NO HAY QUE DEFENDERSE DE EL, sino que hay que beberlo para poder sanar, y es “INFANTIL Y NECIO”, rehusarlo, ya que es sanador, aunque sepa amargo y no a una golosina de miel. Hay que esperar que Cristo lo solucione.

Según esto, en la Iglesia podemos encontrar una larga lista de necios de mentalidad infantil, que defendieron a la Iglesia y lucharon contra las crisis producidas por las herejías y por toda clase de enemigos, negándose a beber esos diversos “castigos medicinales” que Dios, “el trinitario”, dice Wendland, envió a la Iglesia con el fin de “curarla”.

En el siglo I, tenemos a San Clemente Romano que antes de aceptar esa golosina amarga y sanadora, lucha contra los ebionitas, contra los elkesaítas, contra los nazaremos y contra la secta de Cerinto.

Contra los filósofos paganos, surgieron Milsíades, Teófilo y Gastor, y contra el gnosticismo, Hegésipo, Tertuliano, Apolonio y Gayo. Destaca como polemista acérrimo contra los gnósticos, San Ireneo.

Contra el Donatismo lucha San Agustín y otros ilustres obispos; contra el Arrianismo, San Atanasio; contra el Macedonianismo, San Gregorio Nacianceno y San Gregorio Niceno. Contra el Apolinarismo, San Atanasio y San Basilio y contra el Néstorianismo San Cirilo de Alejandría. Contra el Monotelismo, San Sofronio y el Papa San Martín I. Por combatir esta herejía, San Máximo murió mártir. Contra el Pelagianismo se levanta San Agustín y el Papa Inocencio I. Contra los marselleses se levantaron principalmente los escritores laicos Próspero de Aquitania e Hilario e igualmente San Agustín, ya muy anciano. Intervinieron, el Papa San Celestino, exhortando a seguir a San Agustín, San Fulgencio de Ruspe, San Avito de Vienne y San Cesáreo de Arles. Contra el Priscilianismo el obispo Higinio e Idacio de Mérida. Contra la herejía de los iconoclastas lucharon la emperatriz Irene inspirada por el patriarca Taracio, Nicéforo, patriarca de Constantinopia y el monje Teodoro Estudita. Contra el Adopcionismo lucharon Eterio, obispo de Osma y San Beato de Liábala. Contra la doctrina de Godescalco que predicaba una doble predestinación, luchan Rábano Mauro, Servato Lupo, Hincmaro de Reims y Remigio de Lyon; contra los antitrinitarios lucharon el abad Esperaindeo y Alvaro y contra el Antropomorfismo, el abad Sansón. Contra el antipapa Anacleto II se levanta San Bernardo de Claraval a favor de Inocencio II que era el verdadero pontífice. Igualmente San Bernardo combatió la herejía de los cátaros, y el Papa Inocencio III la de los albigenses. Santa Catalina de Siena logra que el Papa Gregorio XI volviera a Roma que desde Juan XXII (1316-1334), estaban en Aviñón. San Pedro Canisio, jesuíta, lucha contra la Reforma protestante y a él se debe que el avance de esa verdadera revolución se haya detenido e incluso retrocedido en muchos territorios. Y a toda la Compañía de Jesús, el combate al Protestantismo y en parte importante el éxito del Concilio de Trento. Etc., etc.

Ninguno de estos ilustrísimos varones y mujeres cristianos, santos, papas, monjes, doctores, laicos y otros cuyas listas y hechos llenarían muchos volúmenes, dijeron nunca, que ante las crisis, no debería defenderse a la Iglesia, sino que se recibieran como un “medicamento sanador” enviado por Dios, y que era necesario esperar a que El las resolviera sin la participación de los hombres.

Esto es lo que dice el Dr. Wendland y ha publicado el Sr. Heller. Pero esta es una doctrina desconocida y nueva, que por nueva no es católica. ¿Qué dice el Magisterio al respecto?.

“Hoy el mundo navega a la deriva, acaso más que nunca, tras el norte engañoso de la felicidad. Y la felicidad está sólo en Dios y en la práctica de Sus divinas enseñanzas. POR ESO NUESTROS DIAS RECLAMAN APOSTOLES. SEDLO VOSOTROS. PERO NO OLVIDEIS QUE LA CARIDAD TIENE QUE SER VUESTRA CREDENCIAL, porque El que ha de despacharla ha dicho (Juan XIII, 35): “En esto conoceréis todos que sois mis discípulos, SI TENEIS CARIDAD UNOS PARA CON OTROS” (Al clero y al Pueblo argentinos. Pío XII, Feb. de 1948).

“…los que fingen no saber que todo cristiano está obligado a ser buen soldado de Cristo, los que pretenden llegar, por caminos muy llanos y sin exponerse a los azares del combate, a conseguir el premio bebido a los vencedores, tan lejos están de atajar los pasos a los malos, que antes les dejan el camino expedito” (Encíclica IMMORTALE DEI del Papa León XIII).     “Para que el renacimiento religioso integral suceda, habrá que preparar, naturalmente, un plan razonado que os empeñe a todos de manera orgánica, y vosotros procuraréis moveros según una exacta y bien estudiada estrategia, alineándoos ordenadamente y fijando bien los objetivos a seguir. Es necesario, por tanto, REFORZAR VUESTRA UNION interna acentuando cada vez más el carácter unitario de vuestra organización y acogiendo después fraternalmente a todos como compañeros de armas para combatir hombro con hombro la misma batalla. El ejército católico está compuesto también por otras fuerzas que sería necio ignorar o contrariar. Hay sitio para todos, y de todos hay necesidad en este inmenso frente a cubrir, para rechazar los asaltos del enemigo. Recordad, sin embargo, todos, que NO HAY UNA ALINEACION ORDENADA SI,… NO SE ASEGURA LA UNIDAD DE MANDO; por eso os exhortamos vivamente a vosotros y a todas las fuerzas católicas a dejaros guiar en el trabajo apostólico por quienes están puestos por el Espíritu Santo para regir a la Iglesia de Dios” (Mensaje a la Acción Católica italiana. Pío XII. Dic. 8 de 1951).

“…todos los hombres de buena voluntad y cuantos quieran combatir bajo la dirección de los pastores de la Iglesia la batalla del bien y de la paz de Cristo, todos, bajo la guía del Magisterio de la Iglesia… no se busquen a sí mismos ni a sus propios intereses, sino los de Jesucristo; NO PRETENDAN IMPONER SUS PROPIOS PARECERES, SINO QUE ESTEN DISPUESTOS A DEPONERLOS, por buenos que parezcan… para que en todo y sobre todo Cristo reine…” (Ene. QUADRAGESIMO ANNO. Pío XI).

“…hombres verdaderos (hoy se necesitan), no de los que piensan solamente en divertirse y juguetear como niños, sino firmemente templados y dispuestos a la acción, que sienten como un deber sagrado el no descuidar nada que pueda ayudar a su perfección… hombres que sean capaces de sostener aquello que la Providencia ha confiado a sus cuidados” (Pío XII. A las Congregaciones Marianas. Enero 21 de 1945).

“…corazones que no teman asistir a la repetición y a la renovación del misterio de la Cruz del Redentor en el camino de la Iglesia sobre la Tierra, sin pensar en entregarse como los discípulos de Emaus a la fuga de la amarga realidad; corazones conscientes de que las victorias de la Esposa de Cristo, sobre todo las definitivas se preparan y se obtienen “in signum cui contradicetur” (Luc. II, 34), es decir, en contraste con todo aquello que la humana mediocridad y vanidad se ingenia en oponer a la penetración y al triunfo de lo espiritual y lo divino” (Pío XII. Al Sacro Colegio Cardenalicio. Víspera de Navidad de 1943).

“El tiempo presente exige católicos sin miedo, para los que resulta la cosa más natural del mundo la abierta confesión de su fe con las palabras y con las obras, siempre que lo pidan la ley de Dios y el sentimiento del honor cristiano. Verdaderos hombres, hombres íntegros, firmes e intrépidos” (Pío XII. A las Congregaciones Marianas. 1945).

“La persistencia de un estado general, que no dudamos en llamar explosivo, a cada instante, y cuyo origen debe buscarse en la tibieza religiosa de tantos, en el bajo nivel moral de la vida pública y privada, en la sistemática obra de intoxicación llevada a cabo en las almas sencillas, a las que se propina el veneno después de haberlas narcotizado, por decirlo así, el sentido de la verdadera libertad, no puede dejar a los buenos inmóviles en el mismo surco, contemplando con los brazos cruzados un porvenir aterrador” (A los fieles de Roma. Pío XII. Feb. 16 de 1952).

¿Existe, siquiera, un solo punto de contacto entre las doctrinas enseñadas por los papas, y las heréticas novedades que nos están proponiendo los de la revista EINSICHT?.

Unos nos invitan a la acción, a la defensa de la Iglesia, al esfuerzo,al sacrificio, a la firmeza, a la intrepidez. Hablan de los ejércitos de Cristo. Los otros nos predican la aceptación resignada de una crisis que es castigo medicinal, curativo, que se debe beber aunque sepa amargo. Nos predican la inacción. El entreguismo. La traición. La poltronería. La pereza. La tibieza. La desidia. El odio revolucionario que Mons. Gaume así describía: “Soy el odio de todo orden que no haya sido establecido por el hombre y en el cual no sea a la vez rey y dios. Soy la proclamación de los derechos del hombre sin importar los derechos de Dios. Soy la fundación del estado religioso y social en la voluntad del hombre en lugar de la voluntad de Dios”.

EINSICHT JUZGA VICIOSAMENTE Y DIFAMA A LOS OBISPOS.

Si está mal que los mismos obispos entre ellos se estén juzgando viciosamente y difamando, lo cual es muy lamentable y causa que contribuye a dilatar la unidad del Colegio Apostólico ¿qué se podrá decir de los laicos que como los que colaboran en la revista de marras armando historias y monumentos de difamación se dedican a esparcir a los cuatro puntos cardinales toda clase de especies contra los obispos? Si ellos al fin se unieran, indudablemente habría comenzado en ese momento la batalla que los enemigos de la Fe perderían con toda seguridad. Porque de Dios nadie se burla. Satanás, en este momento no tiene otro deseo más grande que detener la unidad e impedir la elección de Pedro que vendría, con la ayuda del Espíritu Santo a dirigir la lucha para llevarla al triunfo. Entonces, está muy claro lo que sus adláteres deben hacer. Conservar la división. Donde haya una llaga, amputar. Donde haya una raspadura, ulcerar. Donde haya un golpe, golpear furiosamente todas las veces que sea posible.

Por la condena del Cardenal Mindzenty, Pío XII pronunció un discurso ante el pueblo de Roma el 20 de febrero de 1949, en el que dijo: “UNA NOTA CARACTERISTICA COMUN A LOS PERSEGUIDORES DE TODOS LOS TIEMPOS, consiste en que, no contentos con abatir a sus víctimas físicamente, quieren también HACERLAS DESPRECIABLES Y ODIOSAS A LA PATRIA Y A LA SOCIEDAD. ¿Quién no recuerda a los protomártires romanos, de quienes habla Tácito (cf. Ann. 15, 44), inmolados bajo Nerón y presentados como incendiarios, malhechores abominables y enemigos del género humano?. Los modernos perseguidores se muestran dóciles discípulos de aquella escuela tan poco gloriosa. Copian, por decirlo así, a sus maestros y modelos, si es que no les superan en la crudeza, hábiles como son en el arte de usar los más recientes progresos de la ciencia y de la técnica con la finalidad de dominar y someter a servidumbre al pueblo, de tal manera que en los tiempos pasados no se hubiera podido concebir”.     Si los mismos obispos, o los sacerdotes se están acarreando sobre sus cabezas el castigo divino al tratarse sin la caridad preceptuada por el mismo Cristo y en base a rumores o a un completo desconocimiento de los casos particulares de todos y cada uno de los que han actuado en una horrenda situación de extremísima necesidad, ¿no se acarrean también y con mucha mayor razón la ira divina, todos esos laicos que metidos a teólogos o a directores de los caminos de la Iglesia, se dedican a fichar, a investigar, a difamar a los hombres que están ungidos con el Crisma del Espíritu Santo?. En vez de pugnar y de rogar a Dios por la unidad de todos ellos, contribuyen para alejarlos más. En vez de levantarse por el honor de Dios y Su triunfo contra los enemigos del nombre cristiano, meten las sucias manos y en apretadas falanges saltan con audacia, hacen alianzas con secretas sectas que se autoetiquetan defensoras de la ortodoxia y agitan la vizcosa mezcla de sus infundios embarrando a todos los que pueden estar a su alcance. Estos genios le han perdido el miedo a Dios y al Diablo. Y no está ya lejano el día, en el que la Iglesia unida, los arroje por el sumidero y cierre la tapa a fin de que sigan contaminando a quienes pertenecen a la patria del odio, pero no a los que forman la Ciudad de Dios.
¿PUEDE SER HERETICO UN MOVIMIENTO QUE PUGNA POR EL PAPA Y POR LA IGLESIA?

Pues para el Dr. Wendland y para el Sr. Heller, sí es herético pugnar por el papa y por la Iglesia. El escribe que el “arrogante y neo-herético movimiento por el papa y la Iglesia”, debería ser “un movimiento por Cristo y la Iglesia, en extremo modesto y humilde”.

¡Qué confusión más terrible!. ¿Qué es, entonces, la Iglesia para los de la revista EINSICHT?. ¿No saben que donde está Pedro, allí mismo está la Iglesia?, ¿no saben que la Iglesia está en el obispo, como el obispo está en la Iglesia?, ¿no saben que al desechar a la jerarquía y lanzar a los fieles a una supuesta comunicación con Cristo están predicando la más completa desintegración de la Iglesia, es decir su completa desaparición por cuanto socialmente se divide en infinitas partes y por cuanto la Doctrina se corrompe pronto si no cuenta con la dirección del magisterio vivo infalible asistido por el Espíritu Santo?, ¿no saben que donde no está Pedro, NO PUEDE ESTAR LA IGLESIA?.

¡Claro que todo esto lo saben!. Saben que el crecimiento y el desarrollo del Cuerpo místico de Cristo, viene de la cabeza. Saben que el Espíritu Santo, que es en la Iglesia lo que el alma sería en el cuerpo de los hombres, vivifica principalmente a la cabeza, porque ella es la que dirige. Saben que la concordia es convenir en uno solo, que el hombre pacífico tiende a unirse, que la caridad es unitiva, y que es la reina y la señora de otras virtudes. Que la Iglesia es la unidad perfecta, que hace toda ella la misma obra, así como las Personas de la santísima Trinidad hacen la misma obra, por lo cual, Cristo preceptuó que todos fueran uno, porque es la obra de Dios. Que la Iglesia es una sociedad visible que es puente para las cosas invisibles. Y que las ovejas de Cristo están dentro de la Iglesia y no fuera. Y dentro de la Iglesia sus ovejas obedecen a los verdaderos pastores, pues saben que no puede haber piedad, si no hay obediencia, ni se puede llegar a la santidad si no es obedeciendo, porque nada aprovechan las demás virtudes, si no es obedeciendo.

¿Quiénes son el Dr. Wensdland y el Sr. Heller, así como los obispos y sacerdotes que han hecho alianza con ellos?.
LA CLAVE DE LA SOLUCION DE LA CRISIS ACTUAL, ESTA EN LA UNIDAD DE LOS OBISPOS.

En el Evangelio de San Mateo, XVIII, 15 y siguientes, encontramos una doctrina que amerita profunda reflexión. Cristo comienza a hablar A LOS FIELES y les dice: “Si tu hermano pecare contra tí, ve y corrígele estando a solas con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no hiciere caso de tí, todavía válete de una o dos personas, a fin de que por la declaración de dos o tres testigos conste toda palabra. Y si no los escuchare, díselo a la Iglesia; pero si ni a la Iglesia oyere, tenlo por gentil y publicano”. El siguiente párrafo, no se los dice a los fieles, sino que es muy claro que entonces, se está dirigiendo a Sus Apóstoles: “Os empeño mi palabra, que todo lo que atareis sobre la Tierra, será atado en el Cielo; y todo lo que desatareis sobre la Tierra, será desatado en el Cielo”. Evidentemente estas no son palabras dirigidas a los fieles, sino a los Apóstoles a quienes les da autoridad para atar y desatar, lo cual no puede ser dado a todo el pueblo, sino exclusivamente a los Apóstoles. La expresión: “Os digo más” con la que continúa Cristo hablando, significa que lo que va a decir a continuación, se lo dice también a los Apóstoles y no al pueblo en general: “que si dos de entre vosotros se ponen de acuerdo en la Tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los Cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy en medio de ellos”. Es indudable que allá donde se reúnen dos o más fieles en el nombre de Cristo, está Cristo entre ellos. Pero el sentido mismo de las Palabras del Señor, parecen referirse ESPECIALMENTE a Sus Apóstoles y a sus sucesores. Una cosa es la promesa de la presencia de Cristo que es indudable. Otra cosa es la Palabra comprometida de otorgar todo aquello que se pida en Su nombre. Los fieles o los Apóstoles, o sus sucesores, obtienen la presencia de Cristo cuando en Su nombre se reúnen. ¿A quiénes “les será otorgado” siempre lo que pidieren en Su nombre?, ¿a los fieles, o a los obispos?, ¿no está predicando Cristo la unidad de los obispos?.

Algunas versiones de la Biblia, eliminan la expresión “Os digo más”, que hace parecer la promesa de ser escuchados siempre que se reúnan dos en el nombre de Cristo, a los mismos Apóstoles, lo cual parece en esa forma muy claro. Porque dice, después de darles el poder de atar y desatar: “Os digo más”, es decir, a ustedes mismos, a los Apóstoles, les doy otro poder sobre el de atar y desatar: “que si dos de entre vosotros, se unieren entre sí…”. A todos, la promesa de Su santísima presencia, a los Apóstoles, la promesa de que todo lo que dos reunidos en Su nombre pidan al Padre, les será concedido.

Se me podrá decir que Cristo prometió, y esto a todos los fieles: que sería concedido todo lo que en Su nombre se pidiese al Padre. Cierto. Cristo, entonces, no haría más que destacar con fuerza aun mayor, que si los fieles reunidos en Su nombre pueden obtener del Padre celestial lo que pidieren, con mayor razón y por antonomasia a Sus Apóstoles han de obtenerlo. Durante la Ultima Cena Cristo también les dice a Sus Apóstoles (Juan XV, 16): “Todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre, os lo conceda”. Se entiende en los párrafos anteriores que esto está condicionado a que lo que se pida sea en favor de la Iglesia por que los ha elegido para dar fruto, de tal forma que en favor de esto, todo lo que se pida, sea concedido.

¿Y por qué los obispos, sucesores de los Apóstoles, no se han reunido para pedir el fin de esta presente crisis que está haciendo estragos enormes en la Iglesia?, pues porque están divididos. Porque todos están condenando a todos los demás. Algunos, son unos malditos porque no han hecho caso de la ley (Juan VII, 49), otros porque comieron los panes de la proposición cuando tenían hambre, otros porque cortaron espigas en sábado, otros porque atienden a sus propios intereses y sus propias haciendas. ¿Acaso ha llegado el espíritu de embotamiento del que habla San Pablo en su Epístola a los Romanos?, ¿es ya el tiempo de la Apostasía de los gentiles?, ¿por qué vemos un furioso fariseísmo redivivo invadiéndolo todo entre los que se dicen defensores de la ortodoxia?. Se ha perdido la Fe en la iglesia del Vaticano. Los llamados tradicionalistas no tienen caridad. Y si poco han querido reconocer en toda su tremenda y trágica realidad la tribulación actual, mucho menos han actuado ajustados a sus requerimientos.
LAS HEREJIAS DE LOS “TRADICIONALISTAS” .

1) Ya no es necesario el papa, por lo menos, por ahora, ya que los obispos se bastan para todo. La fe se puede conservar siendo fiel a todo el Magisterio precedente. La sede vacante actual no implica de ninguna manera la urgencia de elegir al papa. Hay muchas cosas que antes de llegar a la elección de un papa, se deben atender y solucionar ya que la elección papal es una cosa grave y delicada para la cual se debe buscar la aprobación y confianza de los fieles.

2) En el cisma, todos los Sacramentos que se administran son perfectamente válidos.

3) Los simples sacerdotes pueden administrar válidamente por la necesidad actual los Sacramentos reservados a los obispos, sobre todo si de estos reciben aprobación.

4)    El Sacramento del Matrimonio, es invalido administrado por los modernistas.

5) Se debe ver como Iglesia Católica verdadera, a todas las comunidades, aun aisladas, que dicen la Misa de San Pío V, administran los Sacramentos como acostumbró siempre la Iglesia y condenan a los herejes del Vaticano. Todas estas comunidades, se creen verdaderos miembros del Cuerpo místico de Cristo, pero olvidan que el Cuerpo místico de Cristo, es una sociedad visible, con una cabeza y con unidad de gobierno. Ni tienen unidad de gobierno, y son un cuerpo, si acaso lo llegan a formar, lo cual tampoco existe, descabezado, es decir, muerto. El Cuerpo místico de Cristo no es un cuerpo descabezado sino vivo cuya vitalidad la recibe de la cabeza.

6) Se es ortodoxo y verdadero católico, si se pertenece a una de estas comunidades y se predica la unidad y la necesidad del papa, aunque se permanezca en el cisma. Es decir, que se rehusa creer en la eficacia práctica de la verdad. Se afirma en teoría y se obra en contra. Esta es una traición de los principios, que se niegan en los hechos.

7) Es lícito permitir dobles, triples y aun más ordenaciones o consagraciones episcopales bajo condición, si hay cualquier duda, aun no fundamentada, aunque se trate de un escrúpulo solamente, o, porque sobre todo, esa duda puede causar escándalo en los fieles.

8) Un obispo consagrado, puede libremente permanecer aislado, aun de su obispo consagrante, si así lo cree conveniente para el bien de la Iglesia o para el bien de su comunidad. Su episcopado es principalmente para la conservación de la sucesión apostólica, la Misa, los Sacramentos y para el bien de las almas.

9) Cualquier obispo puede seleccionar con libertad con qué obispos ha de hacer alianza y con cuáles no. El se reserva juzgar a los otros obispos en la forma que crea más conveniente para el bien de la Iglesia.

10) El papa solamente es infalible cuando ejerce su magisterio extraordinario, y fuera de este caso, puede enseñar y llevar al error a la Iglesia.

11) Pueden haber sacerdotes que se declaren independientes de su obispo o de los demás obispos por alguna causa que considere grave, y en este caso, administra todos los Sacramentos válidamente.

12) La comunicación entre las comunidades es opcional y puede estar regida por las costumbres propias o de la comunidad a la que se pertenece.

13) La ayuda y la asistencia material y espiritual entre las comunidades, es opcional y se adapta a las normas propias y convenientes de la comunidad a la que se pertenece.

14) La ayuda material o espiritual, así como la comunicación, puede ser suspendida con otras comunidades lícitamente, si se determina en alguna forma que pueden ser perjudiciales o inconvenientes para la propia comunidad.

15) La doctrina enseñada por la Iglesia sobre la extrema necesidad, se ha de entender según la conveniencia o la opinión de cada sacerdote u obispo que conozca el caso.
No todas las comunidades siguen la totalidad de estos postulados, pero, acá y allá, en conjunto, son los principales que todas siguen. Desafortunadamente todas están de acuerdo en seguir los más graves como el de la inutilidad por lo menos temporal del papa. La “Iglesia” tradicionalista es un cuerpo sin cabeza.

El error es al entendimiento, lo que es el veneno al cuerpo humano. ¿Dónde estarán los siete mil fieles reservados como en el tiempo del profeta Elias?.

Los tradicionalistas han caído sin muchos darse cuenta en un monstruoso engaño de varias cabezas al que hombres perversos los han arrastrado:

PRIMERO. Después del gran desconcierto que vino luego de la apostasía de la jerarquía vaticana cuya figura jurídica comenzaba a existir desde la firma de los documentos heréticos del famoso Concilio Vaticano II, el 7 de diciembre de 1965 que fueron propuestos al pueblo católico para ser creídos como si fueran doctrina católica, se decidió con toda razón que era necesario, pasando sobre la letra de la ley canónica, consagrar obispos. Lo justificaba plenamente la extrema necesidad y esto era cierto, pero se ocultó una cosa esencial. Pasar sobre la letra de la ley está justificado para solucionar el problema principal por el cual se ha dado la situación de extrema necesidad. Nadamás. Si se obra en razón de motivos consecuentes o secundarios, se es reo indiscutiblemente de las condenas que implica la violación de la ley escrita. Se dijo que era urgente la conservación de la sucesión apostólica en peligro porque los cambios de ritos nuevos puestos en circulación para las ordenaciones de sacerdotes eran segurísimamente dudosos y para las consagraciones episcopales, segurísimamente inválidos. Pero igualmente resultaba que los ritos para la ordenación de sacerdotes resultaran válidos, aun con los cambios modernistas, pues si los ritos para consagrar obispos eran seguramente inválidos, la Iglesia no tendría más sacerdotes. Se han escrito tratados y estudios magistrales sobre el particular. Igualmente, se les dijo que la consagración de obispos, podría conservar la Misa también en peligro, así como todos los Sacramentos, y todo esto para el bien de las almas. ¿Quién puede negar con estos argumentos la licitud de pasar sobre los cánones 2,370 y 953?. Evidentemente se logró una aprobación general. PERO, SE OCULTO ALGO. NINGUNA DE ESAS RAZONES JUSTIFICABAN PASAR SOBRE LA LETRA DE LA LEY, porque aunque eran razones gravísimas, eran secundarias, consecuentes y proporcionaos al problema principal. ¿Y cuál era el problema principal?, LA DESTRUCCION DEL COLEGIO APOSTOLICO EN MEDIO DEL CUAL DEBE ESTAR SENTADO PEDRO, como el primero de ellos, de forma que así exista la unión jurídica requerida por derecho divino, para que se de la unidad de ese Colegio Apostólico, puesto que si no está Pedro sentado en medio de los obispos como el primero, elegido por ellos mismos, la unión es inexistente. Ese Colegio Apostólico, así constituido, era la base inexpugnable de todo el edificio, sobre el que se debía reconstruir la Iglesia demolida.

Comenzaron, entonces, las consagraciones episcopales para la conservación de la sucesión apostólica, para la conservación de la Misa, de los Sacramentos, de la Doctrina, y para bien de las almas, pero no hubo la intención de la unidad de los obispos y mucho menos la de la elección de Pedro que son el motivo principal, el cual, una vez solucionado, son solucionados también todos los motivos consecuentes o secundarios. Porque es innegable que se puede conservar la sucesión apostólica cuando se consagran obispos válidos, prescindiendo de la unidad, pero prescindiendo de la unidad no se reconstruye la Iglesia, porque en una forma se tendrían obispos ilegítimos, aunque válidos, y no verdaderos vicarios de los Apóstoles, y en la otra, verdaderos vicarios de los Apóstoles.

La consagración de los obispos que comenzó a hacerse en esta forma de ninguna manera comprometió a los así elevados a la unidad, ni siquiera con el obispo consagrante y mucho menos con los obispos unidos al obispo consagrante a quienes con frecuencia se condenaba, porque lo único que la gran mayoría estaba buscando, eran las ORDENES VALIDAS Y    LA DIGNIDAD EPISCOPAL, nada más.

Entonces la Iglesia, en vez de ser favorecida, como parecía y debió de haber sido, fue arrojada a una crisis mayor, a la atomización más brutal, a la enemistad entre todos y a la anemia. Y desde luego a la casi completa imposibilidad de la unidad para que así fuera posible sostener una lucha contra la embestida de los herejes y de los enemigos de Cristo.

SEGUNDO. Esto indudablemente trajo una grave consecuencia de la que muchos hasta hoy no se han dado cuenta: EL CISMA que trajo las contiendas que son “terrenas, naturales y demoníacas” (Ep. Sant. III, 15).

Y como no se pueden curar las enfermedades que antes no se conocen suficientemente, o se quieren reconocer, la Iglesia seguirá sumida en la horrenda crisis hasta que sus hijos se desprendan de sus pasiones, de sus personales intereses y del manipuleo al que los sujetan laicos y sectas poderosas que tienen sus intereses puestos en cosas diversas, pero no en los de Cristo.

El Derecho Canónico define qué es un cismático: “…si rehusa someterse al Sumo Pontífice o se niega a comunicar con los miembros de la Iglesia que le están sometidos, es cismático” (Can. 1325, 2). La figura jurídica indudablemente se tiene claramente, primero, en la negativa contundente e irracional de reunirse los obispos para elegir al que será el primero de ellos. Segundo, porque continúan aislados, autónomos, creyéndose cada uno el único puro y ortodoxo y condenando a todos los demás. Atienden exclusivamente sus intereses particulares: su comunidad, su secta, su grupo, pero con un espíritu particular y no universal porque no les importa el mundo católico exterior, ya que tal vez hasta se crean los salvadores de la Iglesia de quien saldrá la salud para salvarla. Es claro, entonces, que ellos son el paradigma, todo lo exterior es basura. Nada más que esta situación se ha alargado por más de cuarenta años y no se ve por el horizonte ninguna posibilidad de que surjan los “puros” y los “dignos” para que pueda hacerse la elección del padre común. La sede vacante más larga de la historia fue de cuatro años durante el tiempo de las catacumbas. La Iglesia era furiosamente perseguida. Hoy la tenemos desde 1958, y los mismos hombres de la Iglesia son los que se han negado a elegir al papa. ¿Será que piensen ilusamente que esta crisis actual, agravándose constantemente, agotando a los fieles, aumentando la división y las diferencias, permitirá en algún momento momentos más propicios?. ¿Hasta qué grado ha llegado ya la tozudez, la estupidez, la soberbia, la miopía, la ignorancia, la incongruencia?. ¿Serán tan cortos de entendederas que no saben que EN LA TEMPESTAD, LA URGENCIA DE SALVACION ES LA QUE IMPERA LOS MEDIOS DE SALVAMENTO, y que para solucionar esta crisis, NO TODOS LOS MEDIOS JURIDICOS SON LOS MEDIOS CANONICOS?. Cuando hay un orden jurídico completamente destruido y existe imposibilidad completa para seguir la ley canónica, ¿para qué están los obispos que son vicarios de los Apóstoles?, ¿están pintados, acaso, solamente, o todavía conservan el poder de atar y desatar que Cristo les dió próxima y directamente?. ¿Llega a tanto el fariseísmo actual que los mismos obispos se van a ver impedidos para actuar, si la letra de la ley se los impide?.

Es blasfemo poner el derecho natural en contradicción con el derecho divino positivo. Ambos tienen el mismo Autor por lo que no pueden entrar en colisión. Dios no hizo al hombre para el sábado, sino el sábado ha sido hecho para el hombre (Marc. II, 27). Si el descanso del sábado pudiera ser en alguna forma nocivo para el hombre, se debe de abandonar y puede trabajar para su propio beneficio. ANTES HA DE PERECER EL SABADO QUE EL HOMBRE. LA NECESIDAD SUBORDINA LA LETRA DE LA LEY. Hay que interpretar siempre la ley conciliándola con los derechos que la naturaleza concede a todo hombre, o en relación a sus necesidades espirituales. Por ese motivo, el Rey David come los panes de la proposición, o los apóstoles cortan espigas en sábado. Porque tienen hambre. Y están en su pleno derecho aun contra la ley escrita. Por eso Pío XII, por la necesidad permite que en Alemania se ordenen hombres casados. O durante la crisis actual, obispos por la necesidad hayan ordenado e incluso consagrado obispos casados. La necesidad les da todo el derecho a hacerlo contra la letra de la ley. Sujetar en la necesidad a un vicario de los Apóstoles e impedirle actuar porque la letra de la ley así lo dice, es obrar contra la norma evangélica. ES FARISEISMO. Es oponerse a la autoridad que Cristo le entregó. “No puedes en la necesidad ejercer tu derecho de atar y desatar, porque la letra se opone a tu autoridad”. ¡Qué es esto!. Y ¿quién es ese que está negando ese derecho sacratísimo al que es maestro y juez en la Iglesia?.

Si las leyes escritas por Pío XII para la elección del papa, por la necesidad no se pueden cumplir, ¿no están allá los obispos para proporcionarse al primero del Colegio Apostólico?, ¿no obrarán como convenga a la Iglesia, aunque ajustándose SOLO EN LO POSIBLE a la ley papal?. ¿No son ellos los electores natos, por derecho divino, aunque por ley pontificia sean los cardenales?.

Pero todos los obispos, han renunciado a restaurar a la Iglesia. Y la prueba es indubitable. La jerarquía, el Colegio Apostólico no se ha restaurado, PORQUE NO LO ESTAMOS VIENDO, porque ellos se han negado a hacerlo. Esto no necesita ninguna comprobación. La evidencia no necesita comprobación. Y por eso son cismáticos. La renuncia a restaurar, trae consecuente, inseparable y automáticamente el cisma y con él todas las penas anejas. Se pierde el mandato legítimo para dispensar los Sacramentos, en unos casos, y la jurisdicción para administrarlos válidamente, en otros casos.

Ante una evidencia tan clara, que consta tan solo abriendo los ojos, y que sin embargo, ellos niegan tan obstinada y torpemente, solamente porque de palabra predican la unidad y la necesidad del papa, no hay forma de no calificarlos como cismáticos. Tienen un espíritu cismático incorregible y ciego. ¿Qué se puede hacer ante quien dialoga de la siguiente manera?: Ud. es un cismático. Contesta: no lo soy. Creo en la unidad de la Iglesia y en la autoridad del papa. Pero ni usted ni nadie de ustedes están unidos ni quieren elegir al papa. ¿Qué responde a esto?. O también: Ustedes no administran válidamente el Sacramento de la Confesión porque son cismáticos. Contesta: todos los Sacramentos que administramos son válidos. ¿Cómo puede ser esto si no quieren elegir al papa ni están unidos entre ustedes?. Contesta: Por la necesidad la Iglesia suple. Y así justificándose aplicar las reglas de la extrema necesidad exactamente donde no pueden ser aplicadas, es decir, en donde les da la regalada gana, pregúnteles por otros que han pasado sobre la letra, por la extrema necesidad, allí donde sí pueden ser aplicadas esas reglas. ¡Oiga, entonces, lo que dicen de todos los demás y comprobará que su lenguaje supera a veces al de los fariseos y la crueldad con la que tratan a sus hermanos, es verdaderamente vergonzosa!.

Cristo es el Autor de todos los Sacramentos, y es el Ministro primordial o principal. El papa, los obispos, los sacerdotes, los diáconos, cuando administran algún Sacramento e incluso los laicos cuando en la necesidad bautizan, SON SOLAMENTE LOS MINISTROS SECUNDARIOS. No es lo mismo ser ministro primordial o principal que ministro secundario. No es lo mismo ser ministro ordinario que ministro extraordinario. Que no se confunda esto. Los ministros de la Iglesia, pueden ser ministros ordinarios, como es el obispo para el Sacramento de la Confirmación o el Sacerdote para el Sacramento eucarístico, PERO NUNCA SON MINISTROS PRIMORDIALES, pues quien bautiza, confirma, consagra el Cuerpo y la Sangre, es SOLO CRISTO, que se vale de los hombres. Pero, para administrar los Sacramentos, unos lícitamente y otros válidamente, NECESARIAMENTE se debe estar DENTRO DE LA ESTRUCTURA SOCIAL VISIBLE DE LA IGLESIA. Dentro de la estructura piramidal que comienza con el papa y termina con el pueblo fiel. NECESARIAMENTE, por ejemplo, para administrar el Sacramento de la Confesión válidamente, se debe estar sometido a Pedro, PORQUE EL PODER DE JURISDICCION DE PEDRO, LO VOY A USAR EN SU NOMBRE de forma que yo absuelva válidamente. Estar sometido a Pedro, no es predicar la doctrina de su jurisdicción, o de la necesidad de esa jurisdicción para confesar válidamente, o decir que Pedro es necesario, ni nada que sea de dientes para afuera y no se vea traducido en OBRAS Y HECHOS. Es decir, tenerlo FISICAMENTE gobernando el Cuerpo social de la Iglesia, el Cuerpo VISIBLE de la Iglesia, o en sede vacante, proceder INMEDIATAMENTE, sin ningún pretexto a elegirlo, según la misma Iglesia ha ordenado severa y gravísimamente. Obispos o sacerdotes volando como pájaros, independientes, autónomos, soberbios, rebeldes, no tienen jurisdicción, porque obrarían así en nombre propio. Y el ministro que obra en nombre propio, hace una acción profana y no sagrada, como dice el Padre Arturo Devine, Pasionista, en LOS SACRAMENTOS EXPLICADOS. Los obispos tienen una autoridad inmensa y han sido elevados a una altura “casi de vértigo” como decía Pío XII de los sacerdotes en su discurso en la inauguración del Pontificio Colegio Americano del Norte, un 15 de octubre de 1953, PERO, no son independientes. Deben estar estrecha y esencialmente ligados a Pedro y deben estar unidos a los demás obispos. Porque PEDRO EJERCE SU PODER DE JURISDICCION A TRAVES DE LOS OBISPOS, y porque es de derecho divino, que ellos deben ejercer su poder en LA UNIDAD DEL COLEGIO APOSTOLICO. La Iglesia no es un club deportivo al cual entro y puedo seleccionar con quién jugar y con quién no. Están equivocadísimos si creen que todos esos poderes que tienen dentro de la estructura social y visible de la Iglesia, los conservan en la autonomía, en la independencia, siendo excluyentes y juzgando viciosamente a todos los demás. Se atreven a juzgar a los vicarios de los Apóstoles que en la Iglesia son maestros y jueces. ¡Sólo ellos son puros!. Y los sacerdotes que se han dado cuenta de esto, corren el gravísimo peligro de irse también a ser cismáticos, por cuanto si ya hablaron suficientemente con sus obispos y no quieren entender, no pueden pasarse toda la vida con aquello de “más puede un tonto negando que San Agustín probando”. Porque la reconstrucción de la Iglesia es de extremada urgencia y cosa primordial si se quiere ser fiel a Cristo. Todos esos obispos independientes, es cierto, tienen la forma, pero no tienen el espíritu, como decía San Agustín.

Para brincar esta dificultad, se ha llegado a decir que los sacerdotes, a quienes se les da el poder de orden y el poder de jurisdicción, siempre administran todos los sacramentos válidamente y en ningún caso pierden este poder. Es verdad lo que se dice, pero es falsísimo el espíritu y la intención con la que se dice. Es cierto que el sacerdote nunca pierde ninguno de los dos poderes que se le han dado, pero él podría estar IMPEDIDO para ejercer esos poderes. Sería bueno que se pusieran a estudiar la Teología de los Sacramentos. Si a un sacerdote se le substrae el pan y el vino que necesita para oficiar la santa Misa, aunque tenga el poder y no lo haya perdido, no puede decir la Misa, porque le han substraído LA MATERIA. Pues en igual forma, un sacerdote que no pierde el poder de las llaves en ninguna forma, es cierto, puede verse IMPEDIDO para absolver, si se le substrae LA MATERIA PARA EL SACRAMENTO QUE ES EL FIEL EN CUANTO SUBDITO. El fiel en cuanto súbdito, solamente lo puede tener, DENTRO DE LA ESTRUCTURA VISIBLE Y SOCIAL DE LA IGLESIA. Es decir, Pedro a la cabeza, rodeado del Colegio Episcopal UNIDO ENTRE ELLOS Y CON PEDRO, y luego todo lo demás. Pensar que los sacerdotes, porque pertenecen a una comunidad, por grande que sea, o a un grupo, o a una secta, “de sus pistolas” y simplemente porque son sacerdotes, absuelven siempre a los fieles, es creer en un grave error. Y predicarlo es una gravísima herejía que lleva al cisma y a la desintegración de la Iglesia en facciones. El poder de jurisdicción no es algo nominal que significa el poder absoluto para absolver. Tener jurisdicción, significa que el fiel es súbdito y el sacerdote tiene poder para juzgar y luego absolver. En el cisma, fuera de la estructura de la Iglesia, no existe el poder de jurisdicción que Cristo entregó a Su Iglesia unida. Nadie lo tiene. Y un sacerdote con el poder de las llaves, fuera queda impedido para ejercer ese poder. Lo mismo sucede a los obispos y no están excluidos de esto. Negándose a la unidad con los demás obispos, POR EL MOTIVO QUE SEA y negándose a sujetarlo al Sumo Pontífice, o negándose a reunirse con los demás para elegirlo, son cismáticos y pierden el poder de jurisdicción, aunque no pierdan nunca el poder de las llaves. ¿Es tan difícil comprender esto?. Voy a decir qué es lo que pasa. Que no se quiere entender, para seguir cada quien haciendo lo que se le pega la gana.

Si ellos son tan escrupulosos al requerir ordenes válidas, ya que cualquier duda, a veces no bien fundamentada, los ha llevado al sacrilegio de repetir dos, tres y hasta más ordenaciones o consagraciones bajo condición, ¿no es extraño que no tengan escrúpulos en cuanto a la validez de los Sacramentos que administran y estén asegurando que en el cisma y en la acefalia, siempre administran válidamnte todos los Sacramentos?. ¡ESTAN ENGAÑANDO A LOS FIELES Y SE ESTAN ENGAÑANDO ELLOS!.

Hay hombres dedicados por sistema a desorientar, a aumentar la confusión a introducir en las mentes honestas el error. “No todos los herejes se encuentran en toda la Tierra, pero, sin embargo, hay herejes en toda ella. Unos aquí, otros allá, en ninguna parte faltan, aunque no se conozcan unos a otros… Diversos en los diversos lugares, como engendrados por una sola madre, la soberbia, del mismo modo que una sola madre, la Iglesia Católica engendró a los fieles cristianos repartidos por todo el mundo. No es pues de admirar QUE LA SOBERBIA ENGENDRE LA DISCORDIA, PUESTO QUE LA CARIDAD ENGENDRA UNIDAD” (Sermón 46, San Agustín) .

El Papa Pío IX en un Breve al Círculo Católico de Milán, en 1873, les dijo: “…hay quienes parecen andar de acuerdo con nuestros enemigos y se esfuerzan por establecer una alianza entre la luz y la tiniebla, un acuerdo entre la justicia y la iniquidad… tal como si no estuviera escrito que nadie puede servir a dos señores. Ahora bien, estos son ciertamente más peligrosos y más funestos que los enemigos declarados, YA PORQUE SECUNDAN SUS ESFUERZOS SIN SER NOTADOS, y quizás sin darse cuenta (“sin darse cuenta” dice Pío IX. Tal vez sin culpa. Pero dice el Papa: MUY PELIGROSOS. Conozco el caso de tres obispos en estas condiciones.) ya porque manteniéndose justo en el último límite de las opiniones condenadas formalmente, MUESTRAN UNA CIERTA APARIENCIA DE INTEGRIDAD Y DE DOCTRINA IRREPROCHABLE, seduciendo así a los amantes de la conciliación y engañando a la gente honesta, que se rebelaría contra un error declarado. De esta suerte, dividen los espíritus, DESGARRAN LA UNIDAD Y DEBILITAN LAS FUERZAS QUE SERIA PRECISO REUNIR PARA EMPLEARLAS CONTRA EL ENEMIGO…”.

¿Y CUAL SERIA EL CAMINO A SEGUIR EN LA PRESENTE SITUACION?.

Sólo la unidad que ha de venir “principalmente, de una gran efusión de caridad” como decía León XIII en su Encíclica RERUM NOVARUM. Pero esto depende de la voluntad de los hombres, contrariamente a lo que dice el Dr. Wendland y publica el Sr. Heller, que la voluntad de los hombres en esta situación no tiene ningún valor en su artículo no solamente hereje sino subversivo. Si los obispos estuvieran unidos, no solamente se lograría una inmensa lista de beneficios materiales y espirituales, sino que, individuos como los de la revista EINSICHT, no podrían hacer daño, o por lo menos todo el que han hecho, teniendo para todo el camino expedito.

Pero el mayor bien que se lograría de la lista de beneficios espirituales sería la salvación de la Iglesia y el comienzo de la verdadera lucha hacia la recuperación del Colegio Apostólico en medio del cual esté sentado Pedro.
Por Mons. José F. Urbina Aznar

¿QUIENES SON LOS AMIGOS Y LOS ALIADOS DE LA REVISTA ALEMANA “EINSICHT”?.
Cuando el Sr. Heller al calce de la primera página del artículo del Dr. Wendland que publicó su revista EINSICHT, dice que esto fue escrito en 1973, y fue ampliado en 1990, y que la versión que ahora publica es de julio del año 2000, nos está revelando a los católicos, cosas muy importantes. Nos está revelando PRIMERO: que siempre la revista EINSICHT, sus amigos y colaboradores han querido establecer una nueva forma de organización para la Iglesia que ellos llaman “juntas centrales regionales” enfrentadas abiertamente a la Constitución de la Iglesia que es inmutable y de derecho divino. Quieren ver si aprovechando la dispersión, la falta de unidad actual, imponen su sistema e injertan en el alma de los fieles esta nueva doctrina. SEGUNDO: que siempre la revista EINSICHT y sus amigos y colaboradores han pugnado por el “magisterio de los laicos”, de profundas raíces protestantes y masónicas, a quienes les quieren entregar “determinadas facultades” para “ordenar la vida de la Iglesia en la diáspora mediante líneas directrices e indicaciones de propósitos”. Uno se pregunta consternado y asqueado: ¿de dónde han de venir esas “líneas directrices” y esas “indicaciones de propósitos”?, ¿de las zahúrdas donde se cultivan esas aspérgulas venenosas que se están mezclando constantemente con el alimento que se da a los fieles del remanente católico?, ¿de la logia, de la sinagoga?, ¿de las cumbres de aquellos altos montones de estiercol, excretados por la soberbia de quienes quieren imponer su propio magisterio y ordenar la vida de la Iglesia de Cristo mediante directrices, indicaciones y propósitos con fines sectarios, políticos, particulares, para el manipuleo de gentes y la obtención de poder?. Eh México ya tenemos una muestra. Sabemos lo que es esto: una Roma totonaca aliada de EINSICHT por la unidad de propósitos. El enorme peligro que corren los sacerdotes y los obispos aliados con todas estas gentes, es que caigan en el engaño de pensar que esa dirección de las juntas centrales regionales pugnadas por EINSICHT, no sean UN FIN, sino solamente un MEDIO LICITO para salvar a la Iglesia. El poder de estas organizaciones laicas los hace sentirse seguros y confiados en el triunfo de la Iglesia por el cual pugnan. Pero este acuerdo, aunque solamente sea tácito, aunque solamente sea entendido, imprime en todos aquellos sobre los que tienen alguna influencia un paso que está de acuerdo con esas “directrices” y esas “indicaciones de propósitos”. Y antes que buscar la unidad con sus hermanos, a quienes condenan por todo, se han entregado a la solución fácil y a la vista. La astucia de Satanás es muy grande. TERCERO: que siempre la revista EINSICHT y sus amigos y colaboradores han enseñado que “ya no es posible” la solución de esta crisis a menos de que ocurra un milagro de Dios. Es decir, que la Iglesia de Dios es una institución IMPERFECTA a la que no es posible salir de sus más graves crisis, porque no tiene los medios jurídicos, sociales y sobrenaturales. Al Dios eterno le faltó providencia cuando fundó Su Iglesia. ¿Es esto posible?. CUARTO: que siempre la revista EINSICHT y sus amigos y colaboradores han llamado “movimiento arrogante y neoherético” a la pugna por la restauración del Colegio Apostólico y la elección del papa. ¡Con razón, quienes se han atrevido a moverse hacia ese punto, han sido difamados, calumniados, menospreciados y criticados cruelmente!. Ya sabemos ahora de dónde ha venido algo de esto. Han tomado cualquier argumento aprovechable, cualquier rumor, especialmente si se han atrevido a pasar por la necesidad sobre la letra de la ley. QUINTO: que siempre la revista EINSICHT y sus amigos y colaboradores ha enseñado que “nuestra voluntad y nuestros empeños no tienen ninguna significancia” en la presente crisis. ¿Se han dado cuenta, los que saben algo de Doctrina, lo que significa negarle a los hombres el libre ejercicio de una de las tres potencias del alma?. ¡Esto es horroroso!. SEXTO: que siempre la revista EINSICHT y sus amigos y colaboradores han querido reconstruir a la Iglesia desde sus bases. Desde hace años hemos oído que hay que comenzar a integrar parroquias. Este sistema estúpido y antievangélico, no lleva más que a la pérdida de la Fe, por cuanto no está Pedro para asegurar la ortodoxia, y a cansar al pueblo, a agotarlo, a anemiarlo, por cuanto por este camino no se logra nunca nada, porque no se está construyendo sobre la roca. Pero sí se logran objetivos inconfesables, pues esos seminarios y esas parroquias no en manos de la suprema jerarquía de la Iglesia, sino en manos de esas “juntas centrales regionales” de laicos, pueden ser manipuladas y controladas con grandes recursos. Si se eligiera al papa y los obispos vinieran a la unidad olvidando tanto pleito, se perdería el control de muchos sacerdotes y obispos y de todos los laicos que los siguen. No conviene desde luego. ¡Este es un plan diabólico de desgaste que no se debe aceptar de ninguna manera y hay que condenar siempre!. Ya sabemos que lo que se pretende es la desaparición completa de la Iglesia de toda la faz de la Tierra. ¡Y este plan es magistral!. SEPTIMO: que siempre la revista EINSICHT y sus amigos y colaboradores han pugnado porque los fieles, antes que defenderse de los enemigos de la Iglesia y rechacen el alimento envenenado que de ellos reciben, lo “beban” con alegría, humildad y fruición, aunque sepa “amargo” porque se trata de una medicina “curativa”, de un castigo medicinal enviado por Dios mismo para curar a la Iglesia. ¡Los señores de la revista EINSICHT, sus amigos y sus colaboradores nos tratan como si fuéramos retrasados mentales!, ¿qué se creen?. OCTAVO: que siempre la revista EINSICHT y sus amigos y colaboradores han negado la autoridad de la jerarquía de la Iglesia, proponiendo a los fieles una comunicación directa y espiritual con Jesucristo, como lo hacen los peores herejes, ya que como ella publica, LOS PAPAS Y LOS OBISPOS NO SON LA LUZ DEL MUNDO, “AUN CUANDO SEAN SUCESORES DE LOS APOSTOLES”, Y PAPAS Y OBISPOS “LEGITIMOS”.

Esta afirmación me recuerda palabras de San Gregorio Magno. En su obra LOS MORALES (Lib. XIX, Cap. XVIII, 27), escribe: “La Iglesia, oprimida en la futura tribulación y aflijida porque tendrán licencia de predicar cualesquier perversos predicadores, y lo harán libremente, y a los pequeños que los seguirán, los confirmarán en la maldad”.

El Dr. Wendland, dice también en su artículo, que “los cristianos católicos que se han vuelto conscientes de su situación de diáspora, son fundamentalistas CRISTOCENTRICOS RESUELTOS, y al mismo tiempo AUTENTICOS SEDEVACANTISTAS”. Este señor, está jugando, engañando y confundiendo los términos. Al decir que los católicos se han vuelto cristocéntricos, no quiere decir otra cosa que ya “conscientes”, han llegado a rechazar a la jerarquía de la Iglesia para volverse directamente a Cristo, sin ningún intermediario. Los papas y los obispos, no son la luz del mundo. Cristo basta, pues El es el camino y ha de enseñar a los fieles el camino a seguir. Son sus propias palabras.

Y al decir que son “AUTENTICOS” “sedevacantistas”, no quiere decir otra cosa que el auténtico sedevacantista, ya no pugna por la elección del papa y se queda sólo con Jesucristo. El Dr. Wendland y la revista EINSICHT al confesarse sedevacantistas, no se están sumando a la lucha de los llamados sedevacantistas que pugnan por tener al papa. Los están ENGAÑANDO, porque para ellos el falso sedevacantismo es el que quiere elegir al papa y unir a los obispos. El verdadero es el que ellos predican. Por eso se explica toda la tónica de su artículo y el que llame “neoherético” al movimiento a favor de la elección del papa. Y a eso se debe que en la revista EINSICHT fustiguen con tanta crueldad a les que lo intentan o lo han intentado.

Si todas estas posturas se conocían desde el año de 1973, y tal vez antes, y si los editores las conocían con claridad, y estaban de acuerdo, lo cual es probado porque a finales de 2001 las publican nuevamente corregidas y aumentadas, e incluso con notas en letras cursivas que añade la misma redacción de EINSICHT, como allá mismo se anota, entonces las preguntas que se siguen son extremadamente lógicas: ¿quiénes son todos los que se han aliado con estos hombres?, ¿no podemos decir con clara seguridad que son lobos cubiertos con pieles de ovejas?, ¿qué son esos obispos y esos sacerdotes y esas organizaciones?.

Dios los crea y el Diablo los reúne. Así se explica, por ejemplo, la existencia en México de esa Roma totonaca que de “toto” tiene muy poco y de “naca”, todo, que funciona como una de esas “juntas centrales regionales” que la revista EINSICHT está pugnando desde hace años. Es evidente una identidad de ideología y propósitos. Y opera con “ciertas facultades” que no se sabe de dónde vinieron, señalando las líneas directrices y dando indicaciones de propósitos, que todos los eclesiásticos que con ellos están, aceptan como si fuera la voz del papa, y el único medio para “salvar” a la Iglesia.

Mientras tanto, los obispos y los sacerdotes que verdaderamente tienen la salvación de la Iglesia en sus manos, porque es el camino que Dios manda, continúan con su manía de confusiones sostenidas, con su rechazo contundente a definirse, olvidando que la Iglesia es idéntica al modelo que salió de las manos de los Apóstoles, no distinta; que la elección del papa no puede ser impedida por el número, ni la Iglesia destruida por la autoridad episcopal; que no pueden estar cortando todo aquello que les parece cizaña, siendo más sabios que Cristo, porque no ha llegado el momento de la siega. En este momento de emergencia, todos nos son necesarios; que la acepción de personas, es un grave pecado contra la justicia distributiva; que la caridad es amor y supone la benevolencia que es el desear el bien para el prójimo y que incluye esencialmente la unión afectiva y la amistad; que la autoridad, no es la justicia y si así lo piensan, están equivocadísimos; que pasando el tiempo viviendo para las propias comunidades y los propios intereses, se hacen más incapaces para vivir para la Iglesia universal; que la vanidad le dice al hombre lo que es el honor, la fama y el buen nombre, pero la conciencia, lo que es la justicia; que no se sabe nada, si sólo se sabe mandar, reprender y corregir todo lo que parezca malo; que la Iglesia está sedienta de caridad y de justicia; que las virtudes se pierden en el interés, como los ríos en el mar; que la unidad de la jerarquía, es un signo visible e inequívoco de la adhesión sincera a Jesucristo; que los fieles necesitan a la Iglesia unida, no lo que les puede bridar una comunidad aislada, sino lo que representa esa unidad universal, porque las almas tienen sed de misterio y sed de infinito, ¿quién podrá comprender esto?; y que el cisma, ES UN SACRILEGIO, como decía León XIII en la Encíclica SATIS COGNITUM, que manifiesta a todas esas carnes leprosas que no pueden permanecer unidas a un cuerpo, aunque al caer a tierra se arrastran con ellas algunos gusanos.
LA ENCICLICA SATIS COGNITUM DEL PAPA LEON XIII.

EL SACRILEGIO DEL CISMA.

A todos esos fariseos tan celosos del cumplimiento de la letra de la ley, sobre todo si se trata de aplicarla a otros, podemos con mucha facilidad calificarlos. Tomemos solamente un documento del Magisterio y analicemos si existe esa fidelidad y ese rigor que exigen. A la vista tengo la Encíclica SATIS COGNITUM de León XIII. Tomo palabras textuales de diversos números de la Encíclica: NUMERO 5. “En los seres animados, el principio vital es invisible y oculto en lo más profundo del ser, pero se denuncia y se manifiesta por el movimiento y la acción de los miembros; así el principio de vida sobrenatural que anima a la Iglesia, se manifiesta a todos los ojos por los actos que producen”, “…están EN UN PERNICIOSO ERROR los que haciéndose una Iglesia a la medida de sus deseos, se la imaginan como oculta y en manera alguna visible, y aquellos otros que la miran como una institución humana, provista de una organización, una disciplina y ritos exteriores, PERO SIN NINGUNA COMUNICACION PERMANENTE de los dones de la gracia divina sin nada que demuestre POR UNA MANIFESTACION DIARIA Y EVIDENTE la vida sobrenatural que recibe de Dios”. NUMERO 6. “…él cuerpo y el alma son incapaces por sí solos de constituir al hombre. El conjunto y la unión de estos dos elementos es indispensable a la verdadera Iglesia, como la íntima unión del alma y del cuerpo es indispensable a la naturaleza”. NUMERO 7. “Es por consiguiente cierto que esta reunión de elementos visibles e invisibles, estando por la Voluntad de Dios en la naturaleza y en la Constitución íntima de la Iglesia, debe durar necesariamente, tanto como la Iglesia dure”. NUMERO 8. “…Jesucristo no concibió ni instituyó una Iglesia FORMADA DE MUCHAS COMUNIDADES QUE SE ASEMEJAN POR CIERTOS CARACTERES GENERALES, PERO DISTINTAS UNAS DE OTRAS Y NO UNIDAS ENTRE SI por aquellos vínculos que únicamente pueden dar a la Iglesia su individualidad y LA UNIDAD de que hacemos profesión en el Símbolo de la Fe”. NUMERO 9. “…la cima de la perfección de la Iglesia, COMO EL FUNDAMENTO DE SU CONSTRUCCION, CONSISTE EN LA UNIDAD”. Dice León XIII que el fundamento de la construcción de la Iglesia es la unidad. Pero no hay unidad si no hay Colegio Episcopal con Pedro a la cabeza. NUMERO 12. “Cristo es el Jefe, en virtud del que todo el Cuerpo UNIDO Y LIGADO, por todas sus coyunturas, QUE SE PRESTAN MUTUO AUXILIO por medio de operaciones proporcionadas a cada miembro, recibe su acrecentamiento para ser perfeccionado en la caridad”. NUMERO 13. “…todos los que debían ser sus miembros habían de estar UNIDOS POR LOS VINCULOS DE UNA SOCIEDAD ESTRECHÍSIMA HASTA EL PUNTO DE FORMAR UN SOLO PUEBLO”. NUMERO 14. “…UNA TAN GRANDE Y ABSOLUTA CONCORDIA entre los hombres debe tener por fundamento necesario la armonía y la unión de la que se seguirá naturalmente la armonía de las voluntades Y EL CONCIERTO DE LAS ACCIONES” . NUMERO 33. “Jesucristo llamó a todos los hombres, a los que existían en Su tiempo y a los que debían de existir más tarde, para que le siguieran como Jefe y Salvador, NO AISLADA E INDIVIDUALMENTE, SINO TODOS EN CONJUNTO UNIDOS EN UN SOLO HAZ DE PERSONAS Y DE CORAZONES, para que de esa multitud resultase UN SOLO PUEBLO, legítimamente instituido en sociedad; UN PUEBLO VERDADERAMENTE UNO”. NUMERO 36. “La unidad de la Iglesia debe ser considerada bajo dos aspectos: EL DE LA CONEXION MUTUA DE LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA O LA COMUNICACION QUE ENTRE ELLOS EXISTE, y en segundo lugar, LA DEL ORDEN QUE LIGA A TODOS LOS MIEMBROS A UN SOLO JEFE”. NUMERO 37. “NADA MAS GRAVE QUE EL SACRILEGIO DEL CISMA”. Pero como las pasiones, son los únicos oradores que siempre convencen, tenemos ahora legión de falsos pastores que ni quieren buscar a la cabeza, ni quieren unirse entre ellos. ¿No hubo un cínico que dijo que conocían perfectamente la doctrina, pero que la unidad “no les convenía”?. NUMERO 52. “La unión de los obispos con el sucesor de Pedro ES DE UNA NECESIDAD EVIDENTE QUE NO PUEDE OFRECER LA MENOR DUDA; PUES SI ESTE VINCULO SE DESATA EL PUEBLO CRISTIANO MISMO NO ES MAS QUE UNA MULTITUD QUE SE DIVUELVE Y SE DISGREGA”. ¿Dónde está el celo apostólico, el amor a Cristo, el amor a las almas, el amor a la verdadera Misa, a los verdaderos Sacramentos, a la Doctrina, a la Tradición que ellos predican?, ¿no están arrojando a todo el pueblo a la disolución y a la pérdida de la Fe?. ¡No lo digo yo!. Lo dice un papa preconciliar que ellos dicen oír y respetar. ¡Son unos hipócritas sofomaníacos que ya muy poco les queda de católicos!. Soberbios destructores de la Iglesia a quienes desgraciadamente todavía siguen algunos católicos del resto fiel. NUMERO 53. “…los obispos perderían el derecho y el poder de gobernar si se separan de Pedro y sus sucesores. Por esta separación se arrancan ellos mismos del fundamento sobre el que debe sustentarse todo el edificio y se colocan fuera del mismo edificio”. NUMERO 56. “EL ORDEN DE LOS OBISPOS NO PUEDE SER MIRADO COMO VERDADERAMENTE UNIDO A PEDRO A LA MANERA QUE CRISTO LO HA QUERIDO, SINO EN CUANTO ESTA SOMETIDO Y OBEDECE A PEDRO: SIN ESTO, SE DISPERSAN NECESARIAMENTE EN UNA MUCHEDUMBRE CONFUSA Y PERTURBADA”. ¿Se puede estar sometido y obedecer a un papa muerto?. León XIII evidentemente habla de un papa en funciones. Es estúpido no ver el verdadero sentido de sus palabras. Sin Pedro los obispos son una muchedumbre confusa y perturbada. Ahora lo estamos viendo. NUMERO 58. “SERIA APARTARSE DE LA VERDAD Y CONTRADECIR ABIERTAMENTE A LA CONSTITUCION DIVINA DE LA IGLESIA PRETENDER QUE CADA UNO DE LOS OBISPOS CONSIDERADOS AISLADAMENTE, DEBEN ESTAR SOMETIDOS A LA JURISDICCION DEL ROMANO PONTIFICE, PERO QUE TODOS LOS OBISPOS CONSIDERADOS EN CONJUNTO, NO DEBEN ESTARLO”. ¿No es claro que se están oponiendo “abiertamente” a la ley divina?, ¿no es cierto que “se están ya apartando de la verdad”?.

Este ha sido sólo un documento del Magisterio analizado someramente a la luz de la actuación de esos sublimes defensores de la Tradición tan puros y tan puntillosos. ¿Crees que podrían aprobar algún otro examen basado en cualquier otro documento?. La Iglesia ya tiene MAS DE CUARENTA AÑOS sumida en la más espantosa crisis de su historia y ellos siguen pensando y seleccionando. ¡Todavía hay quienes se atreven a hablar de obrar con calma y prudencia!. ¿Qué es esto?. ¡Qué es esto!.

Por otra parte, ¿se puede encontrar un punto de contactacto entre las doctrinas expresadas por el Papa León XIII y los infundios de Wendland y de Heller?. Llamándose católicos, son unos herejes, y llamándose tradicionalistas son peores que los modernistas. San Juan Crisóstomo dice en OPUS IMPERFECTUM: “No hay nada que sea más destructivo del bien, como el bien simulado, porque el mal manifiesto se evita, y se precave uno de él como de un mal; en cambio el mal disimulado bajo la capa de bien, no es precavido hasta que no se conoce, sino que se recibe como un bien y, al unirse con el bien verdadero, acaba por destruirlo”.
CONCLUSION.

“…en manera alguna es lícito pensar otra mayor y más abundante manifestación y ostentación del divino Espíritu, toda vez que la que al presente se tiene en la Iglesia, ES MAXIMA Y PERMANECERA CUANTO ELLA PERMANEZCA, esto es, hasta que, abandonado el estado de milicia, sea conducida a la alegría de los que triunfan en la sociedad celestial” (Encíclica DIVINUM ILLUD de León XIII). Los que están esperando un milagro del Cielo para que esta crisis pueda ser solucionada, o son unos ilusos que están completamente fuera de la realidad, o son unos cobardes que temen el desprestigio, la pérdida de la fama, la calumnia, la difamación y todas aquellas cosas que nuestros enemigos van a emplear contra quienes se atrevan a tratar de reconstruir a la Iglesia, o son unos convenencieros que no quieren perder el negocio que les ha estado llenando el estómago en medio de cierta tranquilidad, o son unos traidores infiltrados, como los de la revista EINSICHT que tratan de paralizar las fuerzas vitales de la Iglesia con la esperanza de un milagro de Dios. ¡La Iglesia es una sociedad perfecta!. Cristo la dotó con todo lo necesario para salir ella misma de las crisis más grandes. Si esto no se ha hecho, es porque a faltado VOLUNTAD DE LOS HOMBRES. No milagros ni ayuda de Dios. “La Iglesia ha de ser tenida por una sociedad PERFECTA” dice Pío XII en MYSTICI CORPORIS, y lo repiten León XIII, Gregorio XVI y otros innumerables pontífices. Pero también, es cierto que “los que sólo tienen por guía a la razón, MUY DIFICIL, SI NO IMPOSIBLE, es que puedan tener unidad de doctrina” (León XIII. SAPIENTIAE CHRISTIANAE) pues los hombres de hoy, antes que seguir los consejos de la Iglesia, que les parecen descabellados e impracticables en la situación presente, se guían de su propia lógica y razón que aunque sea bien intencionada, se opone a la prudencia de la Iglesia que puede a los ojos de los hombres aparecer como locura.

Pero han mantenido el cisma!. Cosa gravísima y de tristísimas consecuencias. “No hay NADA que pueda dañar tanto y DESHACER a la Iglesia de Dios, NADA que pueda perjudicar tan fácilmente” como la desunión, decía San Juan Crisóstomo en su Sermón sobre la Epístola a los Romanos. Como olvidarse los obispos del consejo de San Cipriano (DE CATHOLICAE ECCLESIAE UNITATE): “…esta unidad debemos profesarla y defenderla todos los obispos que dirigimos a la Iglesia, para demostrar que también nuestro episcopado es uno e indiviso… Uno es el episcopado del que cada uno disfruta una parte “in solidum”. El Derecho Canónico llama a los cismáticos “imfames” y León XIII “sacrilegos”.

LA VERDADERA PRUEBA DE LEALTAD A CRISTO NO ES ADORARLO A EL DIRECTAMENTE, SINO VENERAR A QUIENES EL HA PUESTO COMO SUS REPRESENTANTES. Si el Dr. Wendland, el Sr. Heller y todos sus amigos, quieren acabar de una vez y para siempre con los representantes de Cristo, y todos los demás “tradicionalistas” han convertido los escritos del Magisterio en sucios papeles que solamente hay que seguir y cumplir según el capricho particular de todos ellos, y siguen con estólida indiferencia viendo la demolición de la Iglesia, ¿no se convierte en una gravísima obligación moral aconsejar a los fieles lo que dice el CATECISMO ROMANO DEL CONCILIO DE TRENTO (B.A.C.)?. TODOS LOS FIELES CRISTIANOS TIENEN LA OBLIGACION DE “HUIR DE AQUELLOS ERRORES QUE MAS O MENOS SE ACERCAN A LA HEREJIA” (Pág. 9).

Lo que estamos presenciando es un horroroso onanismo espiritual en el momento que a decir de San Gregorio Magno, “las palabras de la Doctrina se han convertido en gemidos de dolor”, y en momentos en que muchos enajenados, rebuscan entre los escombros del muro destruido por el enemigo, las piedras originales, hermosamente labradas, para volverlo a reconstruir en un momento en que la embestida se ha vuelto más furiosa.

Cuando los esposos, evitando la concepción, le impiden a Dios CONCURRIR en aquel acto, para dar vida a un nuevo ser, lo cual no hacen ni los animales, cometen un acto abominable y despreciable que la Iglesia siempre a condenado. ¿Qué debemos pensar, entonces, de esos hombres que se oponen voluntariamente, anteponiendo razones y opiniones a la CONJUNCION de pareceres, a la unión de fines, de doctrina, de gobierno, que se oponen a ser un solo pueblo, IMPIDIENDOLE A DIOS CONCURRIR para dar la vida y el triunfo a Su Iglesia y salvar al mundo de la herejía y del Anticristo?. ¿No es este un nauseabundo onanismo espiritual?

¿Con que MATERIA Dios va a salvar a los hombres, si los hombres se la han substraído?, ¿dónde está el OBJETO de Su promesa y de Su Palabra empeñada, es decir, la Iglesia UNA, santa, católica y apostólica?, porque esperar las cosas que El dijo tengan cumplimiento anti-situaciones o instituciones de creación humana, es estar completamente loco. Aunque El no ha de dejar de ayudar nunca a las almas PARTICULARMENTE, no puede actuar a favor de una “Iglesia” que el hombre ha desnaturalizado y desvirtuado tan terriblemente. Lo que tenemos a la vista no es lo que salió de las Manos de Cristo y de los Apóstoles.

A la vista de la secta que está surgiendo del mundo llamado “tradicionalista”, no puedo dejar de recordar las palabras del Profeta Daniel: “Será aquel un tiempo de angustia como no habrá habido hasta entonces… muchos andarán errantes, y acá y allá la iniquidad aumentará…ningún impío comprenderá nada”, y la fuerza del pueblo de los san tos, estará “enteramente quebrantada”. Es decir, completamente, totalmente, absolutamente. Me pregunto aterrado si habiendo todavía comunidades, seminarios, capillas se ha de llegar todavía a la situación que describía el Cardenal Pie, que fuera uno de los grandes apóstoles del culto a Cristo Rey. En una conferencia en la ciudad de Nantes, en noviembre de 1859, dijo: “NO SE ENCONTRARA CASI, LA FE EN LA TIERRA, ES DECIR, QUE HABRA CASI DESAPARECIDO COMPLETAMENTE… LA IGLESIA… SERA REDUCIDA CADA VEZ MAS A PROPORCIONES INDIVIDUALES Y DOMESTICAS” (Card. Pie, OBRAS. Ed. Oudin, 1873, 4a. Ed. T. 3, Pág. 522). ¿No estamos caminando ya hacia ese punto a pasos agigantados?.

No conozco el futuro, no sé si al fin algunos se van a levantar para defender el honor de Dios. Lo que sí puedo saber con toda seguridad, es que si las cosas continúan como hasta el día de hoy, se habrá perdido esta batalla. La batalla final. Por la depravación y apostasía de los hombres. Cristo no empeñó Su Palabra de que todas las batallas se ganarían, pero se comprometió a ganar la guerra. Entonces, El va a venir. Y pronto, y ganará la guerra contra el mal y contra todos los que destruyeron la Tierra y la Iglesia.

Desde aquí, mi más profunda y absoluta solidaridad con los poquísimos laicos, sacerdotes y obispos que han sido crucificados con la Iglesia y a los que han recibido la aterradora e inmerecida gracia de VER. Que se han negado a cantar en los coros de los herejes y de los cismáticos. Que no han desunido a Jesús, porque estos no son de Dios (Jn. 4, 3).

+ MONS. JOSE F. URBINA AZNAR.

México, año 2002.

APENDICE.

Algunas personas, después de leer el presente opúsculo, me han preguntado algunas cosas que a continuación voy a responder con la mayor claridad y lógica posible.

Es cierto que en el Evangelio de San Juan, en el Cap. 20, v. 22 y siguientes, nuestro Señor Jesucristo les está confiriendo a los Apóstoles el poder de perdonar los pecados, poder que debía permanecer en la Iglesia hasta el fin de los tiempos, pero hay que reflexionar las palabras de nuestro Señor para comprender este misterio. El les dice que a quienes perdonen sus pecados, les serán perdonados, y a quienes se los retengan, les serán en el Cielo retenidos. Todos los pecados se pueden perdonar con el poder de Cristo, aunque no se conozcan. Si así lo hubiese Cristo preceptuado, así hubiese sido. Los penitentes se acercarían al Sacramento y con sólo expresar su arrepentimiento, se les podría absolver. Pero no lo quiso así, porque dijo luego: y aquellos a quienes se los retuviereis, les serán retenidos. Esto implica ya otra cosa muy distinta. La necesidad de CONFESAR todos los pecados, bien diferenciados y todas las circunstancias atenuantes o agravantes, para que el obispos o el sacerdote sepa si los ha de perdonar, o los ha de retener. Esto implica ya UN JUICIO. Nuestro Señor Jesucristo, está instituyendo en el Sacramento de la Confesión UN TRIBUNAL, en el que hay un juez y un transgresor que se acusa de ciertos pecados que los pone a la consideración del juez para que le sean perdonados o retenidos, y para recibir una penitencia por los pecados perdonados, pues la justicia debe ser en alguna forma equilibrada y restañado el mal que se ha hecho. Esto tiene que ser así, como de la misma palabra bíblica se deduce, porque, se pueden perdonar todos los pecados sin ser conocidos, ¿pero cómo se sabe cuáles se han de retener si no se confiesan?.

Jesucristo les está confiriendo a Sus Apóstoles el poder de perdonar los pecados, pero implica tener jurisdicción sobre el penitente. Esto se puede entender con los siguientes ejemplos. Un juez que ha metido a la cárcel a un individuo cuando tuvo jurisdicción sobre él que el Estado le confirió, no puede una vez retirado sacar a ese mismo individuo de la cárcel, porque ya no tiene la jurisdicción que el Estado le concedió estando en funciones. Es decir, el reo ya no es su subdito.

Igualmente, si a un individuo lo mete a la cárcel un juez en una ciudad, no puede ser liberado por un juez de otra ciudad o de otra nación, porque no tiene JURISDICCION sobre él. Es indudable que ese juez tiene un poder, porque está en funciones, pero sería tonto pensar que siempre y en todo caso el puede donde quiera y como quiera, meter y sacar de la cárcel a quien se le antoje.

El tener el poder de perdonar los pecados es perpetuo en los sacerdotes, pero solamente lo puede ejercer sobre sus súbditos. El juez, no obra por su propia autoridad, sino que está ejerciendo EL PODER DEL ESTADO. En otras palabras. EL ESTADO EJERCE SU PODER A TRAVES DEL JUEZ. En la misma forma, él sacerdote, ejerce el poder de jurisdicción que la Iglesia le concede. El está obrando en representación de Pedro. En otras palabras, PEDRO ESTA EJERCIENDO SU PODER DE JURISDICCION A TRAVES DEL SACERDOTE que por la ordenación, ha recibido el “poder de las llaves”, o el poder de perdonar los pecados. Así se explica que haya pecados “RESERVADOS” por el obispo o por la Santa Sede, es decir, que Pedro se los reserva, para absolverlos personalmente. Un sacerdote que no tiene jurisdicción para perdonar ciertos pecados que los obispos o el papa se han reservado; no solamente no tiene el poder para perdonarlos y si lo hace lo hace inválidamente, sino que tal cosa lo haría reo de diversos castigos. Y esto, aun teniendo el poder de las llaves que nunca pierde. Igualmente, el papa puede conceder jurisdicción delegada a ciertos sacerdotes u obispos, para determinadas regiones o situaciones. ¿No se sabe todo esto?, ¿no se sabe que en situaciones normales, los sacerdotes y los obispos tienen LIMITES a su poder de jurisdicción, que en ninguna forma implica la negación del poder de perdonar los pecados?.

En la misma forma que nuestro Señor Jesucristo le dio a Sus Apóstoles el poder de perdonar o retener los pecados, en el rito de ordenación de sacerdotes se confiere el poder de las llaves, o lo que es lo mismo, el poder de perdonar o retener los pecados. Pero en ambos casos, es esencial para la administración VALIDA del Sacramento, tener JURISDICCION.

Cuando un sacerdote cuelga los hábitos y apostata de la Iglesia, pierde el poder de jurisdicción, porque por la apostasía ha quedado fuera de la Iglesia, y fuera de la Iglesia no hay poder de jurisdicción, porque no se tiene la materia que es esencial para la validez del Sacramento, esto es, EL FIEL EN CUANTO SUBDITO. Fuera de la Iglesia, es decir, fuera de esa estructura piramidal, de esa organización social y visible que es la Iglesia, no es posible, ni absolver a los católicos que ya no son subditos, ni obrar en el nombre de Pedro que es el jefe de una organización a la cual ya no se pertenece. Cuando un sacerdote con permiso de la Santa Sede se retira del ministerio, le es retirado el poder de jurisdicción por lo cual, aunque no pierde el poder de las llaves, no puede absolver válidamente, porque ya no tiene subditos sobre quienes pueda ejercer la potestad. Y esto es lógico y justo.

Sin embargo, a estos sacerdotes, en artículo de muerte, la Iglesia les devuelve el poder de jurisdicción para que puedan absolver válidamente al moribundo. Tienen jurisdicción nuevamente exclusivamente para ese caso y en ninguna forma para otro. Si todo esto ha sido bien sabido y bien estudiado, ¿por qué motivo ahora se está diciendo que los sacerdotes o los obispos, por el mero hecho de ser sacerdotes u obispos SIEMPRE administran el Sacramento de la Confesión válidamente, simplemente porque Cristo les dijo que a quienes les perdonaran los pecados, les quedaban perdonados?. Esta doctrina herética, se está predicando entre los tradicionalistas, para justificar permanecer en el cisma.

Conviene hablar un poco del cisma. La Iglesia, como antes dije, ha definido con toda claridad qué es cisma: separarse de la cabeza de la Iglesia, o separarse de los miembros de la Iglesia, unidos a la cabeza que es el papa.

Se piensa equivocadísimamente que son dos cosas distintas, dos condiciones aisladas para que se considere acontecido el cisma. Sucedería, entonces, que violando una cosa, o la otra, o las dos al mismo tiempo, el infractor sería un cismático. Si se analiza la doctrina, se verá con claridad que las dos cosas son esencialmente la misma, y la explicación es muy simple. La inmensa mayoría de los miembros de la Iglesia, recibe A TRAVES de otros la comunicación con la cabeza, y otros la reciben de uno mismo, por lo cual, la separación de los miembros de la Iglesia es un atentado contra la cabeza, como lo es la separación de ella directamente. La vida comunicada por el Espíritu Santo a la Iglesia, viene de la cabeza. Así que es lo mismo separarse de ella directamente, que separarse de los miembros de la Iglesia. Si me separo de la cabeza directamente, estoy evitando que la vida del Espíritu Santo que a la Iglesia comunica la cabeza, llegue a mí, al mismo tiempo que corto el flujo vital que por mí ha de llegar a otros. Si me separo de los miembros de la Iglesia, estoy cortando el flujo vital que de la cabeza viene, que de otros recibo, y al mismo tiempo estoy cortando ese flujo vital que por mí otros van a recibir. ¿No son las dos cosas exactamente la misma?. De las dos maneras, hay un ataque directo a la cabeza, a la Iglesia y al prójimo. Y como la cabeza, el papa, constituye una sola piedra con Cristo, y como la Iglesia es el Cuerpo místico de Cristo, llamado por evangelistas o doctores sin más, “Cristo”, se entiende entonces por qué Santo Tomás de Aquino enseña que el cisma es el peor pecado que se puede cometer contra el prójimo, y por qué San Juan llama “anticristos” a los que dividen a Cristo, es decir, a la Iglesia.

Los obispos tradicionalistas que se sienten unidos a Cristo aunque no estén pugnando por la elección del papa o estén separados de los demás obispos están gravemente equivocados si creen que pertenecen a la Iglesia, si creen tener poder de jurisdicción que el cisma les arranca y si creen que a ellos no se puede aplicar el calificativo que San Juan fulmina contra los que dividen a Cristo. Y los sacerdotes o las comunidades que siguen a esos obispos aunque sean válidos, están usando para mantener su posición incongruente un argumento inaceptable en la Iglesia: sigo con el cismático para que algún día se convierta.

Estos obispos cismáticos, ciertamente son obispos válidos, pero DE NINGUNA MANERA SON VICARIOS DE LOS APOSTOLES. Son sucesores de los Apóstoles, pero de ninguna manera son sus representantes. Aclaro. Un obispo, puede ser válidamente sucesor de los Apóstoles, porque ha recibido válidamente, HISTORICAMENTE, la imposición de manos que lo puede conectar con alguno de los Apóstoles. Indudablemente allá hay una TRANSMISION de la sucesión que no se puede negar. Pero para ser VICARIO de los Apóstoles, necesita esencialmente TENER LOS MISMOS PODERES, TENER SU MISMA POTESTAD. “Vicario”, dice el diccionario de la lengua es el “que tiene poder y facultades de otro”. Persona que “tiene las veces y autoridad de los superiores”. No se entiende cómo se pueda obedecer a un válido obispo indiscutiblemente, si este no es vicario de los Apóstoles para lo cual necesita sus poderes, sus mismas facultades y su misma autoridad. Un obispo válido que no obedece a Pedro o que en sede vacante se dispone a elegirlo INMEDIATAMENTE, pues sabe que el Colegio Apostólico no puede tener unidad más que por la unión jurídica de derecho divino que Pedro le da sentado en medio como el primero de ellos, o que está separado de los demás obispos, por el cisma, no es un obispo católico ni representa a la Iglesia, y los compromisos de obediencia a él tienen ningún valor. Sería, entonces, lícito, irse a ofrecer obediencia las comunidades católicas a los obispos anglicanos, suponiendo su validez, con la esperanza de convertirlos a la Iglesia. ¿Es esto posible? .

Hay un texto de la Encíclica SATIS COGNITUM del Papa León XIII que me parece que no se comprende bien. Es este: “El orden de los obispos NO PUEDE SER MIRADO como verdaderamente unido a Pedro A LA MANERA QUE CRISTO LO HA QUERIDO (es decir, de derecho divino), sino en cuanto está SOMETIDO Y OBEDECE A PEDRO”. Si el orden de los obispos no está sometido y obedece a Pedro, “no puede ser mirado” verdaderamente unido a Pedro. Esto implica necesariamente un papa vivo, en funciones, gobernando, legislando, dirigiendo a la Iglesia. Una PERSONA FISICA VISIBLE, a la que se obedece. De allá viene la urgencia de elegir al papa, pues como dice León XIII a continuación, “sin esto, (los obispos) SE DISPERSAN NECESARIAMENTE EN UNA MUCHEDUMBRE CONFUSA Y PERTURBADA”. ¿No está dando aquí León XIII el camino que se debe seguir que se rechaza tercamente?. Entonces, obispo que no está sometido a Pedro y obedece a Pedro, “no puede ser mirado” como “verdaderamente unido a Pedro”, aunque él diga lo contrario. La palabra de León XIII es absolutamente clara.

También escribe León XIII en la misma Encíclica: “SERIA APARTARSE DE LA VERDAD Y CONTRADECIR ABIERTAMENTE A LA CONSTITUCION DIVINA DE LA IGLESIA, pretender que cada uno de los obispos CONSIDERADOS AISLADAMENTE deben estar sometidos a la jurisdicción del Romano Pontífice PERO QUE TODOS LOS OBISPOS CONSIDERADOS EN CONJUNTO, NO DEBEN ESTARLO”. ¿Puede haber una forma más “abierta” de contradecir la Constitución divina de la Iglesia y de “apartarse de la verdad” lo que estamos viendo en el mundo llamado “tradicionalista”?. Ya San Pío X se quejó varias veces de que su palabra había sido desoída o mal interpretada. No nos debe extrañar que la apostasía de los gentiles anunciada por San Pablo, haya llevado sus tentáculos al seno de las comunidades tradicionalistas .

La consagración de un obispo, lleva siempre una piedra más para construir el Colegio Apostólico. Un obispo es consagrado para la unidad. La intención del consagrante debe conllevar esa integración e igualmente la intención del consagrado. Si el consagrado no tiene la intención de permanecer estrechamente unido a su obispo consagrante y A TODOS los obispos unidos a su obispo consagrante, ese es ciertamente un cismático. No puede ser vicario de los Apóstoles aunque sea un obispo válido. Si el consagrado busca la consagración válida, pero no la unidad, evidentemente logra su cometido. Comienza a ser un obispos válido, pero no representante ni de la Iglesia ni de los Apóstoles.

Del mundo tradicionalista caído en el cisma y ya en la herejía que se comienza a predicar y a infiltrar, saldrá todavía una subdivisión más. Unos allá quedarán por la ignorancia, por la seducción o por el engaño. Sin culpa. Otros que podrán ver, se alejarán de los falsos pastores y formarán el pequeño remanente, el “rebañito” del fin al que nuestro Señor nombró cariñosamente. Se habrá completado el completo aplastamiento del pueblo de los santos y la muerte mística de la Iglesia. Los que se hicieron a los ciegos, habrán terminado ciegos.

¿Podemos pensar de otra manera, si los dos testigos, Elias y Enoc, como los últimos predicadores de la verdad de Dios, han de ser ignorados, condenados y matados, luego de lo cual, todos se mandarán regalos pues eran molestosos?.
LAUS ET GLORIA DEO NOSTRO

NOTA: Que se me demuestre que algo de lo que he dicho en el presente opúsculo no es cierto, que hay error y lo acepto. Todo lo dicho, queda sometido al Megisterio de la Iglesia, que acepto plenamente.
De Fundación San Vicente Ferrer

2 replies »

  1. PORQUE SE NIEGAN A ESCUCHAR ESTE RECLAMO DE LA IGLESIA,
    NECESITAMOS UNIDAD Y UNA CABEZA QUE NOS LIGUE Y MANTENGA LA COHESIÓN, QUE GUÍE EL TIMÓN DE LA BARCA, NECESITAMOS A PEDRO
    DE LO CONTRARIO SEGUIREMOS dispersos cada cual queriendo guiarse a si mismo (La Salette)

    “Para que el renacimiento religioso integral suceda, habrá que preparar, naturalmente, un plan razonado que os empeñe a todos de manera orgánica, y vosotros procuraréis moveros según una exacta y bien estudiada estrategia, alineándoos ordenadamente y fijando bien los objetivos a seguir. Es necesario, por tanto, REFORZAR VUESTRA UNIÓN interna acentuando cada vez más el carácter unitario de vuestra organización y acogiendo después fraternalmente a todos como compañeros de armas para combatir hombro con hombro la misma batalla. El ejército católico está compuesto también por otras fuerzas que sería necio ignorar o contrariar. Hay sitio para todos, y de todos hay necesidad en este inmenso frente a cubrir, para rechazar los asaltos del enemigo. Recordad, sin embargo, todos, que NO HAY UNA ALINEACIÓN ORDENADA SI,… NO SE ASEGURA LA UNIDAD DE MANDO; por eso os exhortamos vivamente a vosotros y a todas las fuerzas católicas a dejaros guiar en el trabajo apostólico por quienes están puestos por el Espíritu Santo para regir a la Iglesia de Dios” (Mensaje a la Acción Católica italiana. Pío XII. Dic. 8 de 1951).

    “…todos los hombres de buena voluntad y cuantos quieran combatir bajo la dirección de los pastores de la Iglesia la batalla del bien y de la paz de Cristo, todos, bajo la guía del Magisterio de la Iglesia… no se busquen a sí mismos ni a sus propios intereses, sino los de Jesucristo; NO PRETENDAN IMPONER SUS PROPIOS PARECERES, SINO QUE ESTÉN DISPUESTOS A DEPONERLOS, por buenos que parezcan… para que en todo y sobre todo Cristo reine…” (Ene. QUADRAGESIMO ANNO. Pío XI)….

    En este momento de emergencia, todos nos son necesarios; que la acepción de personas, es un grave pecado contra la justicia distributiva; que la caridad es amor y supone la benevolencia que es el desear el bien para el prójimo y que incluye esencialmente la unión afectiva y la amistad; que la autoridad, no es la justicia y si así lo piensan, están equivocadísimos; que pasando el tiempo viviendo para las propias comunidades y los propios intereses, se hacen más incapaces para vivir para la Iglesia universal; que la vanidad le dice al hombre lo que es el honor, la fama y el buen nombre, pero la conciencia, lo que es la justicia; que no se sabe nada, si sólo se sabe mandar, reprender y corregir todo lo que parezca malo; que la Iglesia está sedienta de caridad y de justicia; que las virtudes se pierden en el interés, como los ríos en el mar; que la unidad de la jerarquía, es un signo visible e inequívoco de la adhesión sincera a Jesucristo; que los fieles necesitan a la Iglesia unida, no lo que les puede bridar una comunidad aislada, sino lo que representa esa unidad universal, porque las almas tienen sed de misterio y sed de infinito, ¿quién podrá comprender esto?; y que el cisma, ES UN SACRILEGIO, como decía León XIII en la Encíclica SATIS COGNITUM, que manifiesta a todas esas carnes leprosas que no pueden permanecer unidas a un cuerpo, aunque al caer a tierra se arrastran con ellas algunos gusanos.
    LA ENCICLICA SATIS COGNITUM DEL PAPA LEON XIII.

    “…la cima de la perfección de la Iglesia, COMO EL FUNDAMENTO DE SU CONSTRUCCION, CONSISTE EN LA UNIDAD”. Dice León XIII que el fundamento de la construcción de la Iglesia es la unidad. Pero no hay unidad si no hay Colegio Episcopal con Pedro a la cabeza. NUMERO 12. “Cristo es el Jefe, en virtud del que todo el Cuerpo UNIDO Y LIGADO, por todas sus coyunturas, QUE SE PRESTAN MUTUO AUXILIO por medio de operaciones proporcionadas a cada miembro, recibe su acrecentamiento para ser perfeccionado en la caridad”. NUMERO 13. “…todos los que debían ser sus miembros habían de estar UNIDOS POR LOS VINCULOS DE UNA SOCIEDAD ESTRECHÍSIMA HASTA EL PUNTO DE FORMAR UN SOLO PUEBLO”. NUMERO 14. “…UNA TAN GRANDE Y ABSOLUTA CONCORDIA entre los hombres debe tener por fundamento necesario la armonía y la unión de la que se seguirá naturalmente la armonía de las voluntades Y EL CONCIERTO DE LAS ACCIONES” . NUMERO 33. “Jesucristo llamó a todos los hombres, a los que existían en Su tiempo y a los que debían de existir más tarde, para que le siguieran como Jefe y Salvador, NO AISLADA E INDIVIDUALMENTE, SINO TODOS EN CONJUNTO UNIDOS EN UN SOLO HAZ DE PERSONAS Y DE CORAZONES, para que de esa multitud resultase UN SOLO PUEBLO, legítimamente instituido en sociedad; UN PUEBLO VERDADERAMENTE UNO”. NUMERO 36. “La unidad de la Iglesia debe ser considerada bajo dos aspectos: EL DE LA CONEXION MUTUA DE LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA O LA COMUNICACION QUE ENTRE ELLOS EXISTE, y en segundo lugar, LA DEL ORDEN QUE LIGA A TODOS LOS MIEMBROS A UN SOLO JEFE”. NUMERO 37. “NADA MAS GRAVE QUE EL SACRILEGIO DEL CISMA”. Pero como las pasiones, son los únicos oradores que siempre convencen, tenemos ahora legión de falsos pastores que ni quieren buscar a la cabeza, ni quieren unirse entre ellos. ¿No hubo un cínico que dijo que conocían perfectamente la doctrina, pero que la unidad “no les convenía”?. NUMERO 52. “La unión de los obispos con el sucesor de Pedro ES DE UNA NECESIDAD EVIDENTE QUE NO PUEDE OFRECER LA MENOR DUDA; PUES SI ESTE VINCULO SE DESATA EL PUEBLO CRISTIANO MISMO NO ES MAS QUE UNA MULTITUD QUE SE DIVUELVE Y SE DISGREGA”. ¿Dónde está el celo apostólico, el amor a Cristo, el amor a las almas, el amor a la verdadera Misa, a los verdaderos Sacramentos, a la Doctrina, a la Tradición que ellos predican?, ¿no están arrojando a todo el pueblo a la disolución y a la pérdida de la Fe?.

    Hagamos oración, hagamos sacrificios voluntarios Para que Dios nos conceda ya esta Unidad, tan debatida por todos PERO QUERIDA POR CRISTO

    VENGA TU REINO SEÑOR!

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  2. Dígame, entonces, cómo debo tomar esto:

    Por favor dígame, cómo le explico a mis hijos que los mártires que padecieron por defender la verdadera fe y negarse a profesar el error, hoy, su testimonio y sacrificio es interpretado como masoquismo. Hoy la Iglesia ya no intenta siquiera convertirlos, y no solo los tolera, sino que diseña y lleva a cabo una “liturgia” donde se unen protestantes, judíos y católicos.

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