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PESE A AQUELLOS QUE SE OPONEN


 

[Éste post es importantísimo. Desde un punto de vista es el más importante de todos los posts de este blog, porque nos demuestra cómo el Reinado del Sagrado Corazón aún no se ha realizado y TIENE QUE VENIR. Yo creo que estamos muy cercanos a ėl. Tiene una estrecha relación con las profecías del futuro papa Santo y del Gran Monarca.
El autor acude a las revelaciones de Santa Margarita, las más aprobadas de la historia de la Iglesia. Me gustaría añadir que no son las únicas revelaciones del Sagrado Corazón a almas santas, en donde se habla de este Reinado en términos inequívocos.
Es muy importante también la amplia cita de las Revelaciones de la Beata Isabel Canori Mora, una de las más importantes profetisas católicas, cuyo cuerpo se venera incorrupto en Roma.
En fin aconsejo la lectura de esa entrada. Creo que nadie de los lectores de este blog se contará entre aquéllos que guarden reservas sobre el futuro Reinado del Sagrado Corazón que vendrá e inundará la Iglesia y toda la tierra, de sus designios de amor y misericordia.]

Tomado de Le CatholicaPedia blog

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Traducción de Fray Eusebio de Lugo

“A PESAR DE TODOS LOS QUE PRETENDAN OPONERSE A MIS DESIGNIOS”

Sacre-Coeur2

Desde hace algún tiempo –y paralelamente a la aparición de un sitio (blog)  (1)llamado “El Gran Despertar”– “Revelaciones para el fin de los tiempos” – de un tal Louis d’ Alencourt(futuro) apóstol de los últimos tiempos (¡!!) – un creciente número de lectores del CatholicaPedia Blog nos han hecho llegar observaciones y comentarios sobre su firme creencia en el “Fin de los tiempos” y el “reinado del Anticristo” olvidando completamente ese “Reinado del Sagrado Corazón” que aún está por instaurarse y que se verá iluminado por el “Reinado del Gran Papa y del Gran Monarca”. Y es que como ya hemos repetido muchas veces, su interpretación (o firme creencia) de ciertos textos católicos acerca de la situación actual se halla falseada en su misma base por ¡un error de posición (actual) sobre la escala temporal!

Porque según lo que dicen, si los acontecimientos que vivimos les dan la impresión de que estamos en los tiempos de la venida inminente del Anticristo, ésta, en realidad, no ha de ocurrir sino en la 7º edad – en los tiempos escatológicos- según la Interpretación del Apocalipsis de San Juan escrita en los alrededores de 1560 por el Venerable Bartolomé Holzhauzer(2), mientras que nosotros nos encontramos todavía en la 5º edad:

Nuestra época, la quinta, es la de la Iglesia de Sardes. Es el período purgativo, que debe preceder la edad de consolación que será la Iglesia de Filadelfia y que será ilustrada por el reinado del Gran Papa y del Gran Monarca, corto período antes de la última, la Iglesia de Laodicea, tiempo de desolación en el que reinará el Anticristo.

  La ciudad de Sardes era la ciudad de Craso, reputada por sus actividades comerciales e industriales. La ciudad que lo atravesaba se llamaba el Pactolos.. El culto que allí se celebraba era el culto gnóstico de Cibeles, y sus sacerdotes eran eunucos disfrazados de mujer. Uno de sus ritos consistía en besar la tierra  cuando llegaban a algún lugar(3). Por fin, la palabra Sardes significa belleza. Porque esa era anuncia y sirve de base a la siguiente, la Iglesia de Filadelfia.

  Esa quinta época empieza con Carlos V, (1500-1558), y acabará con el advenimiento del Gran Monarca. San Vicente Ferrer (1355-1419), la precedió y fue llamado “El Ángel del Apocalipsis”, porque anunciaba esa época particularmente destructiva. Otro dominico, Savonarola, considerado por su Orden como santo, (y por otros, como san Felipe Neri), fue ciertamente el que con más lucidez se opuso a esa era moderna que contempló el renacimiento del paganismo. Atacando a la familia de los Médici, que tanto mal hizo tanto al Papado como al Trono de Francia, supo designar, a través de esa familia y de la Academia Florimontana, (antepasada de las sociedades secretas que llevarán a cabo las sucesivas revoluciones), a los destructores de toda la sociedad cristiana. Habiendo celebrado el 23 de Mayo de 1998 el quinto centenario de su martirio, igualmente podamos nosotros también haber merecido tan buen defensor del honor de Dios.

  La palabra Filadelfia quiere decir amistad entre hermanos, es decir, amistad entre el poder espiritual y el poder temporal. En el transcurso de la quinta edad, esos dos poderes estuvieron muy frecuentemente en lucha, hasta tal punto de llegar a destruirse mutuamente. En ese sexto período, que será el del Reinado del Sagrado Corazón, los dos poderes, cuyos jefes serán designados por Dios, trabajarán en perfecta unión y subordinación.

Es importante subrayar que ese Reinado del Sagrado Corazón ha sido prometido tantas veces, que la misma repetición de esa promesa nos da perfecta seguridad acerca de su cumplimiento futuro.

He aquí por qué es imposible que nos encontremos en los tiempos escatológicos. No esperamos al Anticristo. Esperamos el Reinado de Nuestro Señor JesuCristo que será dirigido por su Vicario, el Gran Papa, y por su lugarteniente, el Gran Monarca.

Luego, el último período será el de la desolación, queriendo decir la palabra Laodicea vómito. Ése será el Reinado del Anticristo.

(Interpretación del Apocalipsis por el Venerable Bartolomé Holzhauser)

Holzhauser

Tomemos algunos ejemplos:

    tolot  sitio

Para mí, que llegamos a la gran tribulación con el falso profeta (Francisco y sus acólitos) y luego el Anticristo.

 Abenade sitio 

setiembre 16, 2013 

 Laugier, ud. es el alter ego de Bontemps. Él con su loco-tesis, y ud. con sus g…lleces.

 ¿De dónde cree que va a salir, su Reinado? ¿De qué sombrero mágico? ¿Es ud. tan ciego como para no saber que ese Reinado del Sagrado Corazón ya ha transcurrido ? ¿17 siglos de Cristiandad, le parece nada? 

 Cuando aparezca el Anticristo, y falta poco, os intentará engañar con falsos reinados de (falsos) Sagrados Corazones, y ud, cabeza gacha, irá de bruces a echarse en sus brazos, para prosternarse ante el falso gran rey y el falso gran papa que ese hombre de iniquidad os dará muy gustosamente.

 ¿Apostamos algo?

Abenader  Sitio

setiembre 16, 2013 

 Muy estimado Sr. Rémy, Pax Xti tecum. 

En primer lugar, tendría sumo gusto en agradecerle de todo corazón sus trabajos, que han sido una ayuda inestimable para que se me fueran cayendo las escamas de los ojos. Que El Señor quiere retribuírselo al céntuplo aquí abajo, y más todavía en el otro mundo.

 No soy, como lo pretende ud., competente. Sólo tengo dos cosas que son dos gracias inestimables, en estos turbulentos y turbados tiempos, la de mantener la fe católica, y la de tener ideas claras.. 

 No entiendo las profecías relativas al Reinado del Sagrado Corazón y al “gran papa” y “gran momarca” de la misma manera que ud. Porque opino que el Reinado del Sagrado Corazón ya ha tenido lugar, y que ya se cumplió en esta tierra desde hace 2000 años: Eso fue la Cristiandad

Temo que las personas que esperan al gran papa y al gran monarca se engañen a sí mismas y sueñen con un paraíso terrestre que evacuaría la Cruz salvadora. Porque Nuestro Señor debe reinar, sí, pero reina desde la Cruz! (Regnavit a ligno Deus).Y ese sueño se parece demasiado a mis ojos al sueño de los talmudistas con su (falso) mesías completamente temporal.Vea lo que escribe san Jerónimo en su comentario sobre el profeta Sofonías: Los judíos se atribuyen a sí mismos, junto con el Mesías que piensan debe venir en el futuro, todos esos bienes que, a través de Cristo, ya hemos adquirido. Así pues, si ciertos cristianos, y sobre todo esos nuevos sabios, cuyo nombre callaré porque no quiero perjudicarlos, estiman que esa profecía aún no se ha cumplido, que sepan que con engaño tienen el nombre de cristianos, ellos cuya alma es judaica, y a quienes no falta más que la circuncisión”

 Seamos claros, ¿De donde podrían salir ese gran papa y gran monarca? Mire el estado de Francia, otrora Hija Primogénita de la Iglesia, hoy día reducida a hija prostituta del mundo.

 De las naciones católicas de Europa, no queda nada. Al contrario, hacen todo lo que pueden para revolcarse en el fango de Belial.

 El Reinado del Sagrado Corazón que debemos esperar para el fututo es un Reinado totalmente espiritual. Porque en lo que toca al aspecto temporal, según yo lo veo, ya se cumplió. Esa afirmación, la baso en lo que dice el Papa Pío XI en su encíclica Quas Primas: “Cristo por fin se ve reconocido como REY DE LOS CORAZONES por causa de su caridad, que sobrepasa toda imaginación. –Ef. 3,19- y una dulzura y benevolencia que atrae a los corazones. PORQUE NADIE HASTA AQUÍ HA SIDO TAN AMADO EN EL PASADO, POR TODAS LAS NACIONES, NI PODRÁ SER AMADO EN EL FUTURO, MÁS QUE CRISTO-JESÚS!”

 Basándome en el Concilio de Trento, puedo decir que los tres signos del fin de los tiempos son los siguientes. 1. la evangelización de toda la tierra 2. la apostasía de las naciones, y 3. la venida del Anticristo.

 Me parece que estamos en la transición entre los puntos 2 y 3. La evangelización del globo ya se realizó, y las naciones antiguamente católicas ya apostataron. No queda más que la venida del Hombre de Iniquidad, que es inminente (san Pío X ya se preguntaba a principios del s. XX si vista la ruina en que se precipitaba la sociedad, no habría nacido ya.

 Pero hay más. Hay profecías, tenidas como próximas a la fe por Padres y Doctores de la Iglesia, referidas a los horribles tiempos que vienen: Las que conciernen el retorno de Elías y Enoc, debiendo este último, según la palabra de nuestro Divino Maestro, restablecer todas las cosas.

 He aquí las pistas que nos es necesario seguir, porque nos vienen trazadas por nuestra Santa Madre Iglesia, más bien que hacer caso de sueños, a mi ver peligrosos, porque pueden ser ocasión de caer en las trampas tendidas por el Anticristo para hacer caer a las almas. 

 Que Dios os guarde y os bendiga, estimado Sr. Rémy.

 ¡VIVA CRISTO REY!

 

Louis Hubert Rémy le contestó inteligentemente:

Remy Louis-Hubert  Sitio 

setiembre 17, 2013

Abenader et 3-Fert,

Lean el documento que os propongo, antes de escribir bobadas:  Le-Sacre-Coeur.pdf ¿Por qué Nuestro Señor interviene en 1689 si el Reinado del Sagrado Corazón ya se ha cumplido desde hace 2000 años?¿Qué dice Él allí? ¿Se ha cumplido desde entonces? Lean, y luego hablamos.

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« YO REINARÉ A PESAR DE MIS ENEMIGOS Y DE TODOS AQUELLOS QUE QUIERAN OPONERSE”

Hacia el fin del s. XVII, el Sagrado Corazón confía sus designios a santa Margarita-María, religiosa francesa de las Salesas de Paray-le-Monial (4). Esa elección de Dios merece una muy especial atención, un intento de explicación (tantas veces expresada por voces muy autorizadas) porque en el concierto de las naciones, que tienen todas su parte, Dios ha mirado a Francia como su instrumento predilecto, y la Unción de sus Reyes, por el bien conocido Pacto, la ha constituido como “la espada de Dios”, asegurándole la victoria en cuantas guerras justas emprendiera.

La historia religiosa de Francia revela, en efecto, que esa nación siempre ha sido objeto de las predilecciones divinas, y ello, desde los inicios de su evangelización, en el S. Iº, por los más cercanos entre los amigos de Jesús. Luego, por la gran Carta Fundamental, el extraordinario Pacto contraído con Clodoveo y san Remigio; por los grandes reinados de Carlomagno y san Luis; por la misión extraordinaria de santa Juana de Arco; por su papel de sostén y defensa de la Santa Sede; por su influencia cultural y misionera; y al fin, por las numerosas visitaciones de María Santísima. Incluso hoy en día, en que esa desgraciada Francia reniega alegremente de su pasado espiritual, cuenta, al parecer, y salvadas las debidas proporciones, con el mayor contingente de fieles y vocaciones auténticamente católicas, porque como decía el Marqués de la Franquerie, “Dios no olvida el “Gesta Dei per Francos. Y no es que haya razón de enorgullecernos, simplemente, es la elección de Dios; bendición, si Francia contesta positivamente a ese llamamiento, desgracia, si les es infiel, he aquí lo esencial del Testamento de san Remigio.

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LA PROMESA DEL REINADO

El obispo de Autun, acerca de la promesa del Reinado, extrae cuatro citas harto significativas:

-“No temas, Yo reinaré a pesar de mis enemigos, y de todos aquellos que pretendan oponerse”

   -Lo oía repetirle esas palabras: “El cielo y la tierra pasarán, pero no mis palabras, y su cumplimiento”.

  – “Reinará, ese amable Corazón, a pesar de Satanás! Esa esperanza me llena de alegría.

 – “Por fin reinará, ese Divino Corazón, a pesar de todos los que se le quieran oponer. Satanás quedará confundido, junto con todos sus partidarios”

¡He aquí la más consoladora de las Promesas! Y en verdad, ante el espectáculo del mundo contemporáneo, en el que todo, absolutamente todo, se opone a los designios del Sagrado Corazón, en el que humanamente hablando, todo parece perdido, Nuestro Señor nos dice a través de santa Margarita María:

“   y que a pesar de las oposiciones y contradicciones que contra ello puedan formarse, reinará y se dará a conocer a amar, incluso por parte de los que pudieran oponérsele   “ (Carta 111)

Y si por causa de una espera demasiado larga, de más de tres siglos, al fin desesperásemos, escuchemos mejor este consejo de la santa: 

 “No nos aflijamos, si no vemos el pronto cumplimiento de nuestros deseos en favor de la gloria de ese Divino Corazón, el cual no permite ese retraso más que por el placer que experimenta viendo aumentar nuestro ardor y deseo de que así acontezca, y también, para que el fervor de esa santa devoción dure más tiempo, concediéndonos poco a poco las cosas que deseamos, aunque por otra parte, me esté constantemente dando prisa para que yo le haga conocer y amar.” (Carta 112).

Nuestra esperanza, extraigámosla de esa promesa, promesa que santa Margarita María cita al menos 30 veces en sus escritos, y que, según sus mismas palabras, la serenaba y reconfortaba con una invencible confianza en medio de las más penosas oposiciones a sus demandas. Por ello, exhortaba a rogar al Cielo sin desanimarse nunca, a favor del advenimiento del Reinado del Sagrado Corazón. (Carta 52).

“Nada temas, Yo reinaré a pesar de Mis enemigos y de todos aquellos que quieran oponerse” (Autobiografía 92).

A la luz de esas otras citas, esa afirmación del Sagrado Corazón, (y tengamos en cuenta que es Dios el mismo el que habla ahí), debemos examinarla desde muy cerca. Primero, expliquemos brevemente el sentido del texto mismo, porque de esas mismas palabras divinas, santa Margarita María pesaba todo el sentido, puesto que las refiere y transmite fielmente, y en el mismo estilo directo en que fueron pronunciadas. La cadencia de la frase, es decir, de las proposiciones, la sencillez y precisión de los términos, el imperativo y el futuro, hacen de este oráculo algo tan claro, nítido y conciso, que es imposible olvidarlo. Y ¿Qué diremos del tono en que Nuestro Señor lo expresaba? Suave y fuerte, no lo dudemos, porque a la potencia del Verbo Divino que decide, debió sin duda unirse la suavidad del amor que reconforta. Ese oráculo, que no podía sino asegurar y reafirmar a santa Margarita María, como ella misma nos lo dice, y que Nuestro Señor en su eficaz pedagogía le repetía tan frecuentemente, sirve precisamente de advertencia para los oponentes, y de confirmación para los fieles, para enraizarlos en una invencible confianza en la futura realización de su Reinado, para que en las horas más sombrías, se acuerden de él, y contesten a él con un “Venga a nosotros tu Reino” más ardiente que nunca

YO REINARÉ

Ese tiempo futuro prueba dos cosas:

1º) Primero, que en el tiempo de las apariciones, Nuestro Señor no reinaba como lo hubiera deseado: Cierto es que tenía grandísimos amigos como sanSanta Margarita Vicente de Paúl, que muere en 1660, san Luis María Grignion de Montfort (1673-1716), el Venerable Claudio de la Colombière, confidente de santa Margarita María, así como de muchas otras religiosas salesas, o de sus mismos compañeros jesuitas, como lo muestran los coloquios de Nuestro Señor con dicha santa. Pero fuera de eso, ¡Cuántos mundanos, libertinos, y almas frívolas, empezando por las que asistían a la Corte de Francia.

   “He aquí el estado en que me reduce mi pueblo escogido, que Yo había destinado para apaciguar mi juticia, y que secretamente Me persigue. Yo retiraré a mis justos, e inmolaré el resto a mi justa cólera que se encenderá contra ellos” (Escrito por orden de la M. de Saumaise, nº 36).

¡Cuántos pasajes de esos “Escritos” confirman esos propósitos! Lástima que no podamos citarlos todos, Cartas nº 29-47-52; en “Autobiografía” nº 108; en “Fragmentos” III; etc…

      ¡Y LA GUILLOTINA HIZO SU OBRA CON LA REVOLUCIÓN!

2º) Luego  ese Reinado no tiene fecha fijada; pero como hemos visto más arriba, santa Margarita María lo ve harto lejos y tardío. Pero Dios, Presente eterno y la misma Verdad, no habla para no decir nada (En Verdad, en verdad os digo). Ese Reinado  es indudable y escriturario (Así pues, ¿Tú eres Rey? Tú lo has dicho: Yo soy Rey”)

Mientras tanto que al presente  ya no reina, y todavía menos que eso, puesto que tras las esperanzas y entusiasmos que surgieron del culto del Sagrado Corazón en todas partes del mundo, ese Reinado ya no tiene ningún asiento social, y existe en ¡tan poquísima medida en nuestros propios corazones! (Cf. Los mensajes de la Santísima Virgen María en la Rue du Bac (Medalla Milagrosa), la Salette, Lourdes, Fátima…).

“A PESAR DE MIS ENEMIGOS Y DE TODOS AQUELLOS QUE QUIERAN  OPONERSE”

Nuestro Señor se toma el trabajo de distinguir aquí dos categorías de personas, los enemigos y los opositores. Cierto es que todos se oponen, pero Nuestro Señor marca una nítida diferencia cuando afirma:

  “He aquí las heridas que recibo de parte de Mi pueblo escogido. Los otros (los enemigos) se contentan con golpear mi cuerpo, pero esos últimos atacan Mi Corazón que jamás ha dejado de amarlos. Pero al fin cederá mi amor su sitio a mi justa cólera que los castigará   “(Fragmentos III) “   Se dará a conocer y a amar incluso por aquellos que se le opongan” (Carta 111)

1º) ¿Quiénes son esos enemigos? Nuestro Señor los llama: Satanás, sus partidarios, sus opositores, en otras palabras, “sus enemigos visibles e invisibles”. Enemigos declarados, están enteramente poseídos por un odio feroz hacia Nuestro Señor JesuCristo, su Iglesia, y todo lo que de cerca o de lejos pueda recordar la religión católica. Identificarlos no es en absoluto difícil: Todos los impíos, sectarios, libertinos y libertarios de todo pelo y pluma, “edifican” la ciudad del mal, ciudad de Satanás siempre en guerra contra la ciudad de Dios. Si indudablemente golpean con fuerza, destruyen y matan, no hacen sin embargo más que golpear el exterior del “cuerpo”, como acaba de afirmarlo Nuestro Señor, que por otra parte, ya nos avisó: “Nada temáis de aquellos que matan el cuerpo, pero nada pueden contra el alma” (Mt. 10,28). Si están actualmente en su máxima potencia, es porque los vigilantes y custodios de la Fe se han dormido, lo mismo que los tres Apóstoles en el huerto de Gethsemaní, mereciendo oír de labios del Divino Maestro este severo reproche: “¿Ni una hora habéis podido velar conmigo?” Sueño profético por el que el Sagrado Corazón pide reparación a santa Margarita María, -tanta amargura le causaron el abandono de sus Apóstoles-durante una hora-, y que a pesar suyo le obligó a pronunciar esa queja (Autobiografía 57).

2º) ¿Y quiénes son “aquellos que quieran oponerse” (a ese Reinado)? No son los enemigos aparentemente irreductibles; al contrario, aceptan que Dios sea Dios. Le ofrecen sus homenajes, pertenecen a la iglesia, pretenden ser católicos. Y entonces, ¿Por qué hieren ese Corazón de Nuestro Señor, “a ese Corazón, rey y centro de todos los corazones?”

“Pero mi amor cederá al fin el sitio a mi justa cólera para castigarlos,  A ESOS ORGULLOSOS APEGADOS A LA TIERRA, QUE ME DESPRECIAN, Y NO PONEN SU AFECTO MÁS QUE EN LO QUE ME ES CONTRARIO, me abandonan para entregarse a las criaturas, huyen de la humildad para no buscar sino la propia estima, y estando su corazón vacío de caridad, no les queda más que el nombre de religiosos”. (Fragmentos III).

Éstos rechazan las exigencias de su Amor, -que quiere ser amado como Él nos ha amado-, porque rechazan “Su voluntad” para cumplir la suya: Hoy como ayer, no quieren que Él reine, si no es en las sacristías, y en el Cielo, ¡Gracias a Dios! ¡Menos mal! Entendido de esa manera, el Reinado, reducido a “sensibilidad”, relegado al ámbito de lo privado y a un más allá celestial, les conviene, o por lo menos, no los molesta. Interpretando falsamente el “Mi Reino no es (proviene) de este mundo”, pretenden con especiosos argumentos, que un Reinado aquí abajo es totalmente incompatible con una sociedad irreversiblemente secularizada.

¡Ahí coinciden todos los liberales, clérigos que enseñan, y fieles enseñados! Ya no creen que la Teología, esa Maestra de todas las ciencias debe cubrir con su autoridad y sus luces a todas las actividades humanas; piensan su religión con los parámetros de la Filosofía y la Ciencia (falsas), esas herederas de Descartes y del “Siglo de las Luces”, esas nuevas cátedras de seudo-verdades cuyo único principio unificador-pero evidentemente inconfesado porque es inconfesable a las masas- no es otro que negar a Dios.

“  Corazones tibios y cobardes que me deshonran” 7 dice el Sagrado Corazón, se acomodan muy bien en su neutralidad, esa tibieza que contenta a todo el mundo, buscan al hombre “salvador”, “ayudan” a la Providencia; por sus actividades políticas (discursos, propaganda, voto), con toda clase de servicios y generosidades que consideran como su deber sagrado; querrían de algún modo “bautizar la República”.

Esto, por lo que toca a esa categoría de gentes, en general. En cuanto a los clérigos del mismo palo, visto que ya no estamos en la Edad Media, seducidos por los “buenos samaritanos” y Cía de la modernidad, tocan la filosofía como aquél genio de Paganini tocaba el violín, flirteando con la aberración, ¡cuando no directamente con la mentira! Herederos de un demasiadamente dilatado pasado laicista, cada vez más venenoso según fue pasando el tiempo,  no escaparon al contagio, a la tentación de caer en todas esas desviaciones, en todos esos “ismos” que han eliminado todo rastro de escolástica, de tomismo sobre todo, formador de espíritus justos y rectos! ¿A qué desarrollo, a qué orgía de falsedades no se han empleado éstos, a todo lo largo del siglo XX? Por no hablar del presente…¡Falsos principios, falsa ciencia, falsa filosofía, el error lo ha contaminado todo, ¿Por qué iba a dejar libre la Teología?! ¿Dónde y por quiénes? Evidentísimamente, ¡En casa de los católicos, y por mano de esos mismos “católicos”! ¡Qué tristeza para todos, y en particular para el Sagrado Corazón, que tanto los ama!

A fin de cuentas, sin principios verdaderos, es decir, con principios las más de las veces en contradicción con el principio no-contradicción- todos, tanto los clérigos como los laicos, pero más los primeros que los segundos, son peligrosos: Sus brillantes argumentos, sus razonamientos, siempre al nivel de la humana prudencia, corrompen, desvían, disuelven lo que por el contrario debería ser rectificado y robustecido, y alejan de la estricta verdad, y consiguientemente, de los designios de Dios. 

¿No serán acaso ésas las “potencias humanas” que santa Margarita María evoca en su carta 111 a la Madre de Saumaise?:

  Debo decirle que algunas veces me he quejado ante Él por que no emplea a personas de autoridad y de ciencia, que habrían hecho avanzar las cosas mucho más lejos y rápidamente, por el crédito de que gozan. Paréceme que me hizo ver que Él no necesita en modo alguno de esos poderes humanos, porque la devoción a ese Sagrado Corazón no se establecería sino a través de sujetos pobres y despreciados, y en medio de las contradicciones, para que nada de todo ello pueda atribuirse al poder y la acción humanos  

Y sin embargo, esos mismos se comportan como personas honorables según el mundo, se dicen, se creen y se pretenden buenos cristianos, fieles a la enseñanza de la Iglesia sin darse cuenta de que merecen el reproche de Nuestro Señor a san Pedro: “¡Aléjate de Mí, Satanás! ¡Eres para Mí piedra de tropiezo! (Mt. 16,23). Así, su conducta, desgraciadamente para ellos y para nosotros, niega el Reinado del Sagrado Corazón, Y RETRASA SU ADVENIMIENTO.

Considerando correctamente la situación del mundo, nos podemos preguntar hasta cuando podrá subsistir el catolicismo en una sociedad cuya organización está sistemáticamente pensada para ahogarlo. No por nada decía Nuestro Señor: “Cuando venga otra vez el Hijo del Hombre, ¿Pensáis que encontrará Fe sobre la tierra?”(Lc. 18,8). ¡Ah! ¡Sí, ciertamente, esa pregunta nos evoca inmediatamente el fin de los tiempos! Pero es que aquí sí que encuentra su sitio, porque en la época de santa Margarita María, la Iglesia todavía estructuraba la sociedad; mientras que desde entonces, la humanidad, emancipándose siempre más de los derechos de Dios y del Evangelio, ha ido hundiéndose en la decadencia, mientras que la misma Iglesia, sometida a los incesantes ataques del naturalismo-paganismo, se va derrumbando en sus estructuras visibles. Pero puesto que Nuestro Señor ha prometido su asistencia, por fuerza tienen que quedar asistidos, y ello, hasta el fin del mundo. “He aquí que Yo estoy con vosotros todos los días, hasta la consumación de los siglos” (Mt. 28, 20) Afirmación capaz de refutar toda especie de negadores, también los de buena fe, que ya no esperan más que la venida del Anticristo o que sitúan después de éste ese Reinado del Sagrado Corazón, contradiciendo el sentido de la Sagrada Escritura y de las profecías. (Véase el V. Bartolomé Holzhauser en su “Interpretación del Apocalipsis”).La obstinación de tres siglos de rechazo, y ciertos signos precursores del Anticristo los conforta en el abandono de la Promesa y podrían darles la razón. ¡Pero Dios ha dicho, y Dios hace y hará! Santa Margarita María lo ha repetido suficientemente: Ese Reinado social del Sagrado Corazón llegará. Por otra parte, ¿Acaso no se presenta, para un futuro más o menos cercano, como el indispensable garante de la restauración de la fe para que ésta perdure hasta el fin? Actualmente, no existe ninguna jerarquía que estructure la iglesia, y el Anticristo no tendría como objetivo más que a unos pocos fieles sin jefes, lo que es bastante ridículo.

Extracto de “PHILETTE” “A PESAR DE TODOS LOS QUE QUIERAN OPONERSE”: Las Promesas del Sagrado Corazón a santa Margarita María, y sobre todo, la promesa del Reinado del Sagrado Corazón” 

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La “INTERPRETACIÓN DEL APOCALIPSIS” hecha por el V. Bartolomé Holzhauser. Extractos acerca de las edades quinta y sexta. Seguidos de otras profecías sobre los tiempos que vivimos. Selección y notas de LOUIS HUBERT RÉMY.

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A pesar de todo esto, los negadores (¿De buena fe?) que van contra el sentido de las Escrituras y el de las profecías perseveran en triturar “la doctrina de los santos Padres y Doctores acerca de Enoc y Elías” con el fin de conservar su falsa posición contra la palabra de Dios.

¡Dios lo dice y lo hace ! Santa Margaritta lo ha dicho muchas veces: “Este Reinado social del Sagrado Corazón llegará “

Abenader Sitio

septembre 17, 2013 

 

Para M. Remy : 

 Estimado Sr. : Ya he leído su documento 

 Me temo que la discusión es inútil, Porque cada vez que la he mantenido con alguno que creía en esas historias, siempre hemos acabado de la misma manera : « ¡Pero entonces, no creéis en el Reinado del Sagrado Corazón!”.Confiese que es como para desesperarse…sobre todo cuando en frente, se nos opone la doctrina de los santos Padres y Doctores acerca de Enoc y Elías

 Pero bueno, no son esos detalles los que cambiarán algo en la situación actual Ud. cree en sus revelaciones privadas, mientras que yo creo en lo que me dice la Iglesia

 Sin embargo, hay algo que me gustaría entender, y que los partidarios del gran papa y del gran monarca jamás han sido capaces de explicarme: ¿Cómo, técnicamente, esos dos individuos podrían aparecer públicamente y disponer de los medios necesarios para llevar a cabo su misión? ¿De quién recibirían esa misión? ¿Quién podrá consagrar al gran monarca? ¿Uno de los cuatro fenómenos de Écône ? No sé, como que me cuesta imaginar al felón de Fellay como el sucesor de san Remigio…¿Y quién elegirá a ese gran papa? ¿Uno de esos « cardenales » apóstatas que han elegido a Bergie o a Rat-zinger ?Confiese que un Papa elegido por Ibn Barbarin, imán de las Galias, entre dos recitaciones de la Chahada, como que le entra a uno cangüelo, oiga!

 

Visto esto, vamos allá con algunas explicaciones, que por supuesto, ya han sido dadas, pero claro, el Sr. Abenader, que “no cree más que en la Iglesia, y no en revelaciones privadas” ¿Las aceptará?

 (Y eso que le recomendé que se aprendiera de memoria la interpretación del Apocalipsis del V. Holzhauser, ahí se encuentran todas!!!)

ISABEL CANORI-MORA

tuvo visiones de capital importancia sobre los acontecimientos actuales. Nacida en Roma, el 21 de Noviembre 1774, de padresBeata-Isabel-rezando-ante-a-imagem-do-Nazareno_800px ilustres, fue casada con Cristóbal Mora, abogado de la Corte romana, con el que tuvo varios hijos. A pesar de los disgustos que éstos le propinaron, y mucho más todavía los que tuvo que soportar de su marido, anduvo por gracia del Señor en la vía de las más excelsas virtudes, y llegó al grado más alto de la vida contemplativa, es decir, hasta la unión mística. En 1820, ingresó en la Tercera Orden de los Trinitarios Descalzos, y el 23 de Febrero 1825, murió en la Ciudad Eterna, con gran reputación de santidad, a la edad de 50 años. En ese momento se convirtió Cristóbal Mora, como lo había predicho su santa esposa. Fue luego ordenado sacerdote, y murió como fraile franciscano conventual.

El proceso de beatificación de Isabel, introducido ante la Corte Romana, refiere que obró numerosas curaciones milagrosas, y que liberó al conde Juan María Mastai-Ferretti, luego Papa Pío IX, de los ataques de epilepsia que se oponían a su admisión al estado eclesiástico. Equivocadamente pues, atribuyen ciertos historiadores esa curación a la bendición del papa Pío VII.

Dios había escogido a Isabel como víctima de propiciación en favor de Su Iglesia, capaz de detener las venganzas divinas, provocadas por las iniquidades de los hombres. He aquí un rasgo característico de ese poder de expiación e intercesión que tan importante es en las presentes horas que vivimos.

El 24 de Enero 1819, esta venerable sierva de Dios fue avisada, en su oración, de que debía mantenerse preparada al combate que debía sostener contra los demonios en favor de la Iglesia, el Papa y los pecadores. Entonces permitió Dios que se desencadenara la furia de una gran cantidad de demonios contra Isabel, y que la hirieran y golpearan de mil maneras diferentes. Tantos tormentos la habían dejado casi ciega, ya no podía abrir la boca, su garganta hecha añicos. Sus carrillos estaban quemados, su cabeza casi separada del tronco, y todo su cuerpo penetrado, por así decirlo, por el fuego del infierno. Las angustias de su alma eran inexpresables. El estado de esa pobre mujer no era más que una continuada agonía. Sin embargo, el Señor no dejaba de consolarla interiormente: Hacía que cada día le fuera llevada la Santísima Eucaristía por manos de un ángel, y el mismo Señor se presentaba ante los ojos de Isabel en forma de hostia. Por este medio, se veía cada vez más animada a ofrecerse generosamente en holocausto para suspender los efectos de la justicia divina.

Isabel tenía una inenarrable necesidad de ser confortada. Sin ese socorro celeste, habría muerto bajo los ataques de esos espíritus infernales, que en su furor, llegaron a clavarla sobre una cruz y traspasarle el corazón con una lanza; lo que la hizo caer en un desmayo que pareció mortal. Durante esa agonía, Nuestro Señor apareció radiante ante Su generosa esposa, la desclavó por sí mismo de la cruz, y le curó instantáneamente todas sus llagas. Le dio incluso a pregustar la visión beatífica. La Santísima Virgen la visitó igualmente, así como san Pedro, san Pablo y otros santos. Se veía como anegada en un océano de celestiales delicias. Entonces le dijo Jesús, entre otras cosas:

   “Tu sacrificio ha hecho violencia a mi justicia indignada; Yo suspendo el castigo y dejo que actúe Mi Misericordia. Los cristianos ya no serán dispersados, ni Roma privada de sus Pontífices. Yo reformaré Mi pueblo y Mi Iglesia. Les mandaré sacerdotes llenos de celo y Mi espíritu renovará la faz de la tierra. Yo devolveré a las órdenes religiosas su fervor y daré a Mi Iglesia un nuevo Pastor lleno de Mi espíritu; por su celo santificará a Mi rebaño.”

Todo esto nos habla muy claro, de cómo las almas santas, las almas-hostia pueden aplacar la llama de la ira divina, y parar el golpe de las calamidades merecidas por nuestras innumerables prevaricaciones, como así lo confirman las palabras del Señor a María Lataste:

“Hija Mía, alguna vez puede bastar con que una sola alma se presente ante Dios con temor y temblor, y que le dirija sus súplicas, para llegar a parar el brazo vengador ya levantado contra toda una nación entera”.

Reproducimos ahora una visión simbólico-profética de las más amenazadoras contra los malos, a la vez que de lo más consoladora contra los buenos, puesto que anuncia el triunfo futuro de la iglesia después de espantosos castigos.

  En el año 1820, el día de la fiesta de san Pedro, mientras estaba rezando, como nos dice Isabel, por las necesidades de la Iglesia y la conversión de los pecadores, entre los cuales yo ocupaba el primer lugar, fui arrebatada en espíritu y situada muy cerca de Dios. Por efecto de una luz infinita, me hallé tan íntimamente unida a Él que ya no tuve conciencia de mí misma. La dulce impresión del amor de Dios me llenó de una alegría y satisfacción absolutamente inefables. Estando mi alma en calma en medio de esas divinas ternuras, me pareció que se abría el Cielo, y que de él descendía el Príncipe de los Apóstoles, san Pedro, rodeado de gran gloria y de un enorme número de espíritus celestiales que cantaban cánticos. El santo estaba revestido con hábitos pontificales. Tenía en sus manos el cayado pastoral y se sirvió de él para trazar sobre la tierra una inmensa cruz; al mismo tiempo los ángeles cantaban las palabras del salmista: “Constitues eos principes super omnem terram” etc…Los estableceréis príncipes sobre toda la tierra.(9)

 Después de eso, el Apóstol tocó con su cayado las cuatro extremidades de la cruz, y al instante aparecieron cuatro hermosos árboles cargados de flores y de frutos. Esos árboles misteriosos tenían la forma de una cruz; una espléndida luz los rodeaba. (10) Entonces comprendí en lo íntimo de mi alma que san Pedro había hecho crecer esos cuatro árboles

Todos los buenos cristianos serán abrigados bajo esos árboles, así como los religiosos y religiosas que hayan conservado fielmente en sus corazones el espíritu de su Orden. Dígase lo mismo acerca de los buenos eclesiásticos seculares y otras personas de todas clases que hayan guardado la fe en sus corazones; serán todos salvados(12). Pero ¡Ay de los religiosos, de las religiosas que no observen su regla! Porque serán golpeados por terrible castigo! Lo mismo vale para los malos eclesiásticos seculares y gentes de mundo que se entregan a la voluptuosidad y siguen las falsas enseñanzas de las ideas modernas que se oponen diametralmente a las del Evangelio. Esos infelices que niegan la fe de Jesucristo por su conducta escandalosa, perecerán bajo el peso del brazo vengador de la justicia de Dios; ninguno de ellos podrá escapar.

  Ví a los buenos cristianos, que habían buscado refugio bajo esos misteriosos árboles, en forma de hermosas ovejas confiadas al cuidado de san Pedro, su Buen Pastor, y que le tenían la más humilde y respetuosa obediencia. En cuanto  el Príncipe de los Apóstoles hubo puesto en seguridad el rebaño de Cristo, volvió a subir al Cielo, acompañado por toda una tropa de ángeles. No bien hubieron desaparecido que el cielo se cubrió de nubes tan densas y oscuras que era imposible mirarlas sin escalofrío. De repente, se levantó un viento impetuoso y terrible cuyo silbido se parecía al rugido de un león enfurecido. El eco de su bramar se expandía por toda la tierra. El temor y terror se difundieron no sólo entre los hombres, sino también entre los animales.(13).

Todos los hombres estarán en revolución y se matarán los unos a los otros sin piedad. En el curso de esa sangrienta guerra, la mano vengadora de Dios caerá sobre esos desgraciados; y por Su Poder, castigará su orgullo y atrevimiento. Empleará las potencias del infierno (14) para exterminar a esos impíos y a esos herejes que querían hundir la iglesia y destruirla hasta en sus últimos fundamentos. Esos presuntuosos creían, en su impiedad, que podían expulsar a Dios de su trono; pero el Señor despreciará sus artificios y, por un efecto de su mano todopoderosa, castigará a esos impíos blasfemadores dando a las potencias infernales permiso de salir del infierno. Innumerables legiones de demonios recorrerán la tierra y ejecutarán los decretos de la divina justicia15 por medio de los grandes desastres que ocasionarán.

Lo asaltarán todo, y dañarán a los hombres, a las familias, a las propiedades, a la producción de alimentos, a las ciudades y a los pueblos; nada de lo que se halla bajo el Cielo se verá protegido.

 Dios permitirá que esos impíos sean mortalmente golpeados por la crueldad de los demonios, porque se habrán entregado libremente a las potencias infernales y que habrán suscrito con ellas un contrato contra la Iglesia Católica. 

 Queriendo Dios que mi espíritu se viera mejor penetrado por el sentimiento de Su Justicia, me mostró una espantosa prisión: Ví en las profundidades de la tierra una caverna sombría y terrorífica de la que salía un número infinito de demonios, que bajo la forma de hombres y animales, se dirigían a devastar al mundo dejando por todas partes ruinas y efusiones de sangre. ¡Felices entonces los buenos y verdaderos católicos!

Experimentarán la poderosa protección de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, que cuidarán de ellos para que nada pueda dañarlos, en sus personas y en sus bienes. Los malos espíritus saquearán todos los lugares en que Dios haya sido ultrajado, despreciado y blasfemado. Los edificios de esos lugares serán destruidos, de ellos no quedarán más que ruinas.

  Tras este espantoso castigo, ví abrirse el Cielo, y que san Pedro bajaba otra vez sobre la tierra. Estaba revestido con ornamentos pontificales y rodeado por un gran número de ángeles que cantaban cánticos en su honor, reconociéndolo como soberano de la tierra. Ví también a san Pablo bajar del Cielo. Por orden de Dios, recorrió la tierra encadenando a los demonios, que condujo ante san Pedro: Éste les ordenó que volvieran al infierno del que habían salido.

  Entonces, una gran claridad apareció sobre la tierra; indicaba la reconciliación de Dios con los hombres. Los ángeles llevaron ante el trono del Príncipe de los Apóstoles a cualquier pequeño que había permanecido fiel a JesuCristo. Esos buenos y fervientes cristianos le demostraron el más profundo de los respetos, alabando a Dios y dando gracias al Apóstol por haberlos liberado de la suerte común y por haber sostenido a la Iglesia de JesuCristo sin sufrir que se viera arrastrada por la falsa doctrina del mundo.

 

SAN PEDRO ESCOGIÓ ENTONCES AL NUEVO PAPA

La Iglesia fue reconstituida, las órdenes religiosas restablecidas; y las casas particulares de los cristianos se volvieron semejantes a los conventos, tan grandes eran su ardor y celo por la Gloria de Dios.

Tal es el resplandeciente triunfo reservado a la Iglesia Católica. Será alabada, honrada y estimada por todos; todos se entregarán a su servicio, reconociendo al Papa como Vicario de JesuCristo.17

 ¡Felices los buenos y verdaderos católicos! Tendrán la poderosa protección de los santos Apóstoles Pedro y Pablo que cuidarán de ellos para que ningún daño les sea hecho, ni en sus personas, ni en sus bienes”

Ahora nos toca a nosotros ser buenos y verdaderos católicos. Debemos ser buenos católicos si queremos ser capaces de soportar esta época de pruebas.

Hay dos tipos de católicos:

Los buenos, que no tienen más cuidado que el de cumplir la santa voluntad de Dios, y que no tienen más que un ruego: Pedirle la gracia de conocer bien su voluntad, y la gracia de cumplirla perfectamente.

Y los malos, que no oran al Dios de Bondad, si no es para pedirle que conteste a sus ruegos, los de su propia voluntad. Éstos últimos estudian poco su religión, y se muestran muy apegados al mundo.

Hay un buen número de comportamientos que no son dignos de un católico. Por ejemplo, creer que la secta conciliar es la Santa Iglesia Católica, votar, tener televisión, las mujeres llevar pantalones (18), tener la cabeza descubierta en Misa, (para las mujeres), utilizar el péndulo de la radiestesia (19) o consultar magnetizadores y adivinadores, evitar el ayuno eucarístico (desde medianoche), confesarse raramente, etc, etc….Le toca a los clérigos enseñar cómo debe comportarse un católico. ¡Hay de aquellos que no dispensen esa enseñanza, o aquellos cuya enseñanza haya perdido su sabor! Temamos oír el tremendo “Vomitaré a los tibios” (Apoc. 3, 16), profecía de Jesús Maestro, que no puede soportar a un cristiano que no arda en amor por Él, sobre todo en estos terribles tiempos.

1 Ya habíamos puesto en guardia contra ese blog:

   “A pesar de algunos buenos artículos, ese sitio del “Gran Despertar” – Revelaciones sobre el final de los tiempos- debe ser leído con precaución. Y es que, admiradores de la prosa de “Luis de Boanergés” alias Vincent Morlier (adepto de la tesis milenarista), el o los redactores de ese sitio dejan en el olvido todo lo referido al Reinado de Cristo-Rey y nos envía próxima y directamente al reinado del Anticristo.

 http://wordpress.catholicapedia.net/?p=7422  

 2 Este libro mereció el juicio particularmente elogioso que podemos leer en los “Pequeños bolandistas”, séptima edición (1878) tomo 6, página 229: “Holzhauser nos ha dejado, entre otras obras, una “Interpretación del Apocalipsis de San Juan, que no llega más que al quinto versículo del capítulo quince, obra asombrosa, y que ofrece tan admirable concordancia de los tiempos con los acontecimientos hasta ahora ocurridos, que los demás comentarios de ese sagrado libro no parecen en comparación más que juegos de niños.”

3 ¿Nos os recuerda nada? JPII besaba el suelo en todas partes donde iba, en cuanto bajaba del avión.

4.Paray-le-Monial, del cual decía el papa León XIII que después del Calvario y la Eucaristía, no había otro lugar en el mundo tan grande…” se inscribe en esa vocación.

7”Vengo al corazón que Yo mismo te he dado, con el fin de que, por su ardor, repares las injurias que recibo de esos corazones tibios y cobardes que me deshonran”´

8 Véase, entre otras cuestiones disputadas, las diferentes posiciones adoptadas acerca de los Papas y su infalibilidad, etc…

9 El redactor de los Anales de la santidad en el S. XIX explica ese pasaje en estos términos: “Esa cruz misteriosa, que el Apóstol san Pedro ha trazado sobre la tierra, es el signo de las pruebas que vendrán sobre todos los elegidos de Dios. Las cosas serán tales que las tribulaciones caerán sobre todas aquellas que amen el bien. Nadie podrá escapar al efecto de ese signo, y cualquiera que quiera vivir según la Fe y el Evangelio tendrá la seguridad de conocer las pruebas bajo sus pasos.

¡Cómo se ha realizado este signo en los tiempos en los que vivimos! Es fácil constatar que aquellos que aman a Dios y son fieles en su fe se ven sometidos a la prueba en la exacta medida en que el Señor tiene designios sobre ellos. La tribulación no perdona a nadie, ni al Sumo Pontífice, ni a los reyes, ni a los obispos, ni a los religiosos. No se hace excepción a favor de ninguna clase social, sexo o condición. La cruz es para todos, mayor o menor, en relación y precisa proporción con los designios que Dios tiene sobre cada alma concreta, los favores mayores o menores que ha recibido de Dios, y la correspondencia a su Gracia. La prueba alcanza de mil maneras a los hijos de Dios en esta época nuestra, tanto bajo la forma de enfermedades, de sufrimientos variados y sin número, como en pérdidas de hacienda y bienes de fortuna, y en otros diversos accidentes y sucesos ordinarios que nos desinstalan de una situación que creíamos adquirida. Los hay que se encuentran en tribulación por culpa de la autoridad que les hace sentir el peso de su fuerza, otros por los ataques que el prójimo les hace sufrir en sus bienes o en su fama, etc… Parece que en estos tiempos, podamos decir que la cruz está en las vidas de todas las almas que intentan mantenerse fieles, cuanto más miramos alrededor nuestro, más comprobamos cómo la prueba pesa sobre toda carne que intente servir a Dios. Pero apresurémonos en decir que se trata aquí de una bendición de Dios; porque los que se ven probados son marcados por san Pedro como destinados a beneficiar de una especial protección divina, como lo anuncia la continuación del texto.

10   Esas flores y esos frutos representan los dones espirituales que lloverán abundantemente sobre las almas que hayan sostenido con paciencia y generosidad las cruces, las tribulaciones y las pruebas, porque éstas serán medios de santificación que Dios proporciona a Sus criaturas para purificarlas, embellecerlas, llenarlas de sus bendiciones y de Sus favores. Tanta más confianza habremos de tener en la protección del Altísimo cuantas más cruces más cruces hayamos acarreado, llevándolas y aceptándolas cristianamente.

simbólicos para servir de lugar de refugio a los rebaños de fieles amigos de JesuCristo y preservarlos del espantoso castigo que pondrá la tierra en caos inmenso.

11   No debemos imaginarnos que esos árboles y esos lugares de refugio representan cosas materiales y lugares concretos en que la protección divina se manifieste más particularmente. Esos símbolos tienen un significado espiritual cuya adecuada comprensión es capital para entender correctamente estas profecías. Así:

1º Los árboles misteriosos representan los méritos de JesuCristo, y por su virtud, las bendiciones celestes concedidas a las almas que hayan querido aprovecharse de las pruebas sembradas a su paso por el camino de la vida. Poco importa pues el huir, porque el peligro podrá encontrarse en el mismísimo lugar en que busquemos abrigo y producción. El punto capital se encuentra consiguientemente en esforzarse por merecer el socorro del Cielo resistiendo a las influencias mortales del mundo y a las sugestiones de Satanás practicando los deberes que nos impone nuestra santa religión, cada uno en su propia condición y estado de vida.

2º El lugar de refugio es todo lugar en la tierra, sin excepción, en que el Espíritu del Señor nos haya conducido, a los que la Voluntad de Dios nos haya llamado. En cuanto a los castigos, se desencadenarán cuando todo ya esté preparado para la salvación de los que hayan de ser preservados.

12   Así, los que hayan sufrido por Dios y practicado la virtud serán preservados de los castigos; porque, en el plan divino, deben ser los instrumentos de la regeneración social y del triunfo universal de la Iglesia. El texto, cuando dice “serán todos salvados”, no debe ser tomado al pie de la letra. Porque sería erróneo creer que entre las almas santas y los buenos cristianos, no habrá ninguna víctima, visto que Dios siempre se reserva hostias de agradable olor cuando Su Justicia lo obliga a golpear la humanidad. Pero como la Gracia divina se complace en preparar con mucho tiempo de antelación a ciertas almas heroicas llenas de espíritu de inmolación y que se esfuerzan en reproducir en sí mismas el divino modelo, estemos seguros de que esas almas escogidas por especial predilección divina, realizarán alegre y espontáneamente el sacrificio de su vida con el fin de disminuir los castigo, y de apresurar el triunfo y la exaltación de la Iglesia y la conversión de los hombres. Meditemos estas admirables palabras de Bossuet: “En esos terribles castigos que hacen sentir Su poder a naciones enteras, Dios golpea frecuentemente al justo junto con el injusto, al inocente junto con el culpable. El mismo golpe que golpea la paja la separa del buen grano; el oro se ve purificado en el mismo fuego que consume la paja, bajo los mismos castigos con que son exterminados los malos, los fieles se purifican.”

  1. Ese pasaje se refiere evidentemente 1º A las tinieblas de tres días y tres noches anunciadas por la V. Ana María Taigi; 2º Al flagelo predicho por el P. Clauti; 3º Al medio imprevisto que se reserva la Providencia, según el P. Coma; 4º A la extraordinaria tormenta de la que habla Mariana de Blois; 5º Al medio imprevisto del que trata la profecía de santa Catalina de Siena; 6º Y a todas las demás profecías relativas al gran golpe del Cielo que llevará al triunfo milagroso de la Iglesia. Podemos, más que nunca, juzgar de la misericordiosa solicitud de Nuestro Señor, así como de la grandeza y de la proximidad de los males que nos amenazan, por los múltiples anuncios que el Cielo nos da de ellos.

  2. Santa Francisca Romana dice que en el tiempo de las revoluciones, Dios permite, para castigar los pecados de los hombres, que los demonios, en gran número, salgan de los infiernos, los peores, y se repartan por toda la tierra, inspirando en los corazones disensiones, odios, y guerras civiles, lo que nos da una explicación del por qué de los furores, los proyectos sanguinarios, los excesos de toda clase, que se producen en esos desgraciados tiempos.

  3. “Esto está de acuerdo con las profecías de la V. Taigi. Los jefes y los agentes de la Asociación Internacional de los Trabajadores están preparando los elementos de esas “innumerables legiones” en todos los estados de Europa; éste es un hecho conocido por todo el mundo. Mons. Mermillod, tratando tan sabia como autoritativamente de su tema favorito, la cuestión obrera, acaba, desde lo alto del púlpito de Santa Clotilde, en París, de pronunciar estas palabras: “La Internacional, sabedlo bien, es a la vez una doctrina que se afirma, un ejército que se progresa, una Iglesia que se organiza…? Y saben udes cuál es el lenguaje de esa nueva Iglesia, de esas sociedades secretas? Le dicen al hombre: “Ven con nosotros, ven, te enseñaremos a odiar. Aquí tienes la tea y la escopeta. Nosotros te adiestraremos para que aprendas a quemar los palacios y a matar a los sacerdotes” Y esa sociedad, que también tiene sus catacumbas, esa sociedad que parece invencible e indómita, sube hoy día al asalto del orden social”.

  4. Esa doble aparición de los santos Pedro y Pablo está confirmada por la V. Ana María Taigi.

  5. “Últimos avisos proféticos” Victor de Senay, Paris, 1872.

  6. “Una mujer no llevará vestimenta de hombre, y un hombre no vestirá como mujer; porque quien tal cosa haga es abominación ante Yahwé, tu Dios” (Deut. 22,5).

  7. Es una plaga nueva en nuestros ambientes. Nuestros padres jamás habrían ido a consultar a un radiestesista. Es fácil de comprender que no es cosa natural. El péndulo contesta a todas las preguntas por sí o por no. Hay por consiguiente una inteligencia detrás. ¡Cuál es esa inteligencia? Sólo puede tratarse de una intervención no-natural, probablemente diabólica. Y que no nos hablen de fluido. Sobre todo cuando se escoge tal o cual medicamento con ayuda del péndulo, ¿Dónde está el fluido?

9 replies »

  1. Estimado Moimunan: entonces quiere decir, según el post anterior, escatológicamente, debemos esperar el reinado del Sagrado Corazón de Jesús y no la inminente venida del Anticristo? es duda, que si usted aclarara más aún, se lo agradecería mucho.

    Bendiciones.

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    • ¿ Cómo ? Ya lo que me faltaba por oír !

      Así no me extrañaría nada que cuando primero aparezca el Anticristo , algunos se pensaran que es Cristo, sin duda hay mucha confusión .

      Que Dios nos cuide y tenga misericordia .

      -Lucy-

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  2. Estimado cristosvincit:

    Aunque dejo al Sr. Moimunan el cuidado de contestar con mucha más autoridad que yo, le contestaré con un sí rotundo.

    Efectivamente, no debemos esperar la venida inminente del Anticristo último, que solamente vendrá al final de la historia de la humanidad en esta tierra, en la séptima edad, mientras que nosotros aún nos encontramos en el final de la quinta edad de la Iglesia, (Edad purgativa), que empezó en el S. XVI, y que acabará con el advenimiento del Gran Monarca, y la designación del Gran Papa, o como lo llama la profecía del beato Tomasuccio de Siena, el digno pastor.

    Esos dos personajes designados por Dios, y aceptados por los católicos que aún queden, serán los que venzan a los enemigos de Dios y de los hombres, y restauren la Iglesia y la sociedad sobre sus verdaderas bases naturales y sobrenaturales.

    Es comprensible que muchos, ante la visión apocalíptica de una sociedad luciferianizada, se inclinen a pensar que éstos ya son los últimos tiempos, y que viene el último Anticristo, pero son tantas las profecías y las Promesas de Nuestro Señor, de que vendría un Reinado de su Sagrado Corazón, como en esta referida de Paray-le Monial, a santa Margarita María, punto de inicio de la devoción moderna al Sagrado Corazón, o la Gran Promesa dada por el Sagrado Corazón al beato Bernardo de Hoyos en Valladolid “Reinaré en España, y con más devoción que en otros muchos sitios”, que no podemos dudar de que vendrá.

    Toda esta concatenación de intervenciones de Dios en la historia de los últimos siglos, aprobadas, reconocidas y asumidas como tales por los Papas, nos dan también la solución a la gran pregunta de los que ponen en duda el acierto de la posición sede vacante.

    Preguntan: “Si vosotros tenéis razón, no tenemos Papa desde 1958, ahora ya no hay cardenales que puedan elegir a un Papa, ni nadie con jurisdicción ordinaria que pueda suplirlos, ¿Quién elegirá a un Papa, con unas mínimas garantías de no reproducir la patética situación creada por esas decenas de seudo-Papas, algunos de ellos elegidos en el secreto de la cocina de su casa?”

    Ahí tienen la respuesta, dada de antemano por el Cielo, no una, sino varias veces, a través de personas cuya santidad y auténtico don profético y místico ha sido reconocido por la propia Santa Sede, con perfecto conocimiento de esas profecías referentes a la designación de un Papa por medios extraordinarios.

    Y suelen entonces objetar: “Pero aquí se trata de la Iglesia Militante, por ende, los electores deben pertenecer también a ella, y cumplir el derecho que la misma Iglesia ha establecido para esa elección. Tiene que haber una intervención humana, aunque bajen san Pedro y san Pablo del Cielo para señalar con el dedo al elegido”.

    A lo que contesto, que la legislación de la Iglesia prevé un modo llamado de “cuasi-inspiración, en la que los electores, todos a una espontáneamente, movidos por el Espíritu Santo, reconocen al elegido de Dios, y de esa manera lo designan canónicamente, aunque no haya propiamente voto ni papeletas.

    ¿Quiénes serían esos electores? Las sociedades funcionan aquí como el ejército, que en batalla, se rige de mayor a menor graduación: Han muerto o quedado prisioneros todos los oficiales, quedan solamente soldados rasos, que evidentemente no tienen mandato oficial, pero en cuyo medio se señalan siempre algunos como cabezas. Esas cabezas reconocidas son las que suelen suplir la falta de autoridad oficial, por una autoridad natural, provisional y puramente suplida.

    Actualmente, desempeñan ese papel aquellos varones católicos íntegros, primero los clérigos, y luego los laicos, que siguen perteneciendo a la Iglesia Visible, porque cumplen los tres criterios de pertenencia a ella:

    1 Fe católica íntegra (Excluidos pues errantes o herejes como los proponentes del falibilismo en los Papas, entre otras doctrinas reprobadas, como hemos visto en el caso del hereticismo).

    2. Culto apostólico, en el caso de los católicos de rito latino, fidelidad a los libros litúrgicos en que los Papas codificaron la liturgia romana.

    3. Sujeción a los pastores legítimos (Excluidos pues todos los que reconozcan cualquier tipo de legitimidad a las actuales “autoridades” conciliares).

    Y como el ejército de Gedeón, que se quedó reducido a 300 hombres, serán esos los que reconocerán, en nombre de toda la Iglesia Militante, al elegido del Cielo. No es la primera vez que eso ocurre en la historia de la Iglesia, en que el Cielo, por algún tipo de señal u operación extraordinaria y/o sobrenatural, designa a su elegido, y el pueblo y clero romano asienten espontáneamente, e incluso obligan al elegido a asumir su responsabilidad, como ocurrió en el caso de san Gregorio Magno, en Roma, o en el de san Ambrosio, en Milán.

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    • Estimado James Stuart:

      Agradezco de verdad su tan detallada respuesta sobre el prometido reinado del Sagrado Corazón, que no dudo sobre su victoria final y contundente sobre la serpiente antigua.

      Bendiciones.

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  3. Lo que esperamos es la Parusía en su fase de juicio de vivos o el “resplandor de su venida” (física). En efecto, estamos en la Iglesia de Laodicea, la última, la del Anticristo (¿no lo ven?…). La Iglesia de Filadelfia fue claramente la Iglesia misionera que va desde Pio VII hasta Pio XII. Una Iglesia con “poca fuerza” pero que “guardó la palabra” y por eso a los filadelfianos, esto es, a los tradicionalistas, se les promete guardarlos de la “prueba que ha de sobrevenir”, la prueba espiritual (gran tribulación) en la que ya nos encontramos desde el CVII (Laodicea o “juicio del pueblo”). El tiempo de paz es ya parusíaco , es el “silencio de media hora” del séptimo sello y por eso no se encuentra entre las Iglesias simbólicas.

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    • De acuerdo con Luso. Si no estamos en la parusia, entonces segun ellos estamos en “Luna de miel” ? Increible, la gente mira, pero no ve

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      • De acuerdo también con Luso, vivimos en la Parousia , entiendo porqué estan tan ciegos, ya lo dice las Santas Escrituras en Mateo 13: 13-17.

        ” Por eso les hablo en parábolas, porque miran, y no ven; oyen, pero no escuchan ni entienden.

        14 En ellos se verifica la profecía de Isaías: Por más que oigan no entenderán, y por más que miren no verán.

        15 Este es un pueblo de conciencia endurecida. Sus oídos no saben escuchar, sus ojos están cerrados. No quieren ver con sus ojos, ni oír con sus oídos y comprender con su corazón… Pero con eso habría conversión y yo los sanaría.

        16 ¡Dichosos los ojos de ustedes, que ven!; ¡dichosos los oídos de ustedes, que oyen!

        17 Yo se lo digo: muchos profetas y muchas personas santas ansiaron ver lo que ustedes están viendo, y no lo vieron; desearon oír lo que ustedes están oyendo, y no lo oyeron.”

        -Lucy-

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  4. Reblogueó esto en AMOR DE LA VERDADy comentado:

    Este post está en íntima relación con los dedicados a las profecías del futuro “Papa Santo” y del futuro “Gran Monarca”. El Reinado del Sagrado Corazón está por realizar y es posible que sea nuestra generación la que lo vea.

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  5. Vamonos entendiendo:
    Aqui esta pasando algo raro…

    A) Estas profecias no cuadran con otra que es bastante mas aceptada y tomada como verdadera por muchos de nosotros:

    La profecia de los Papas… de acuerdo a ella SABEMOS que solo queda (en todo caso!) UN PAPA…

    Como es que ahora viene Sn Pedro a CONTINUAR la linea de los Papas? cuantos mas?

    B) Por otro lado:
    Como que ahora, con toda la evidencia en contra, se buscan subterfugios y se retuercen palabras, hechos y situaciones para que garabandal resulte verdadera?

    Aqui hay gato encerrado… pareciera que se siguiese una linea donde se haga espacio a la idea de que “el milenio” (o el reino del corazon de jesus, o la felicidad por venir o la “antesala del paraiso en la tierra) es lo que sigue… y que vendra precedido de un gobierno mundial de un ¿’rey catolico’? y de un ¿papa catolico?

    Que no quedamos en que solo queda UN papa?

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