ALL POSTS

APOSTASÍA PREDICHA EN 1938


Apostasía predicha en 1938 por un sacerdote canadiense.

[Una ¿profecía? anunciada 25 años antes de que dimidiara el Concilio Vaticano II]

image

Esto es lo que dijo el padre Lacouture, según declaraciones recogidas por el P. Anselm Longpre, cosa que garantiza su autenticidad, en un folleto publicado por la Agencia Fides:
“El Padre Onésimo Lacouture, SJ, después de predicar su último retiro sacerdotal antes de partir para el exilio, se levantó de su asiento, tomó una tiza y dibujó en la pizarra un 25 enorme [estamos en 1938] diciendo:

Me llaman loco, nadie quiere creerme, pero yo os lo digo, aunque sé que es la última vez que  se me permite hablar en público. Vuestras iglesias ahora están llenas; en veinticinco años estarán vacías y se usarán como salas de bingo. Vuestros seminarios y noviciados ahora están llenos; después de veinte y cinco años, vuestros seminarios y noviciados estarán cerrados. Porque, vosotros sacerdotes, por vuestra pereza y negligencia, preferís estar fumando una pipa bajo el porche y trasladaros en Chrysler, en vez de enseñar el catecismo en las escuelas. En veinticinco años, se os cerrarán las puertas de las escuelas, porque vosotros, religiosos y religiosas, en vez de llevar una vida evangélica, vivís como paganos; en veinticinco años os echarán de las escuelas y hospitales “.

Fuente Forum Mi ca el

8 replies »

  1. Muy interesante, sobre todo si recordamos que el 25 de Enero de 1938, ocurría el fenómeno (descrito en los periódicos como una gigantesca aurora boreal que abarcó desde el norte de Europa hasta África) que Nuestra Señora había predicho en Fátima como la señal del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, que sería peor que la primera, durante el Pontificado de Pío XI: “Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que esa es la señal que Dios manda al mundo para que sepa que se apresta a castigarlo por sus crímenes con el hambre, la guerra, y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirlo, he suplicado la Consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y los primeros sábados de mes”.Recordemos que el 25 de Enero es precisamente el día de la fiesta litúrgica de la Conversión de san Pablo, como llamada universal a la conversión de todos, y especialmente del gigante rojo.

    Por no haber hecho caso, 25 años después, en 1963, era elegido otro Pablo, invertido en todos los sentidos respecto de su apostólico homónimo.

    Tengamos la seguridad de que el mismo Señor que ya nos avisaba 25 años antes del inimaginable desastre que ya se preparaba, también tiene perfectamente prevista la salida de esta situación, con un nuevo Papa indudable que restablecerá lo que los orcos conciliares han destruido con tanta saña en estos decenios.

    Me gusta

  2. Todo lo que sucede es conocido y querido en el seno Trinitario, de otro modo no sucedería, que la Iglesia Católica DEBE tener una Cabeza Visible es de clara Voluntad Divina, pues Pedro DEBE tener “perpetuos Sucesores”, y de esto tenemos la certeza por la Promesa de Cristo, que seguirá hablando, gobernando y santificando a través de Su Vicario VISIBLE. Es DEBER de la Iglesia “santo y urgente” elegir un sucesor cuando no hay. Yo creo que “saldrá” del resto fiel, siguiendo la Doctrina y las Leyes al respecto., Dios QUIERE que sea así, ¿de qué manera usted cree, estimado James, que Dios “restablecerá” esta situación “con un nuevo Papa indudable”? ¿cómo sería eso?
    Le pediría -y sin ánimo de discusión esteril- escribiera el modo.
    En Caridad lo saludo.

    Me gusta

  3. Según se comenta, Dios ya habría restablecido el orden por medio del último Papa, Pedro el Romano, nombrado a dedo por Aquel que nombró al primer Papa.

    Me gusta

  4. Estimado Simón:

    ¡Esa es la pregunta del millón! ¿De qué manera se restablecerá la situación? Que conste que yo no tengo el don de profecía, como el P. jesuita de arriba, así que dejando de momento de lado otras posibilidades, apuntaré aquí un desarrollo de los hechos perfectamente plausible y no carente de precedentes, y que a día de hoy no ha sido suficientemente tenido en cuenta:

    En primer lugar, se me ocurre pensar que casos como el del santo varón que recibió esa luz profética en 1938 no han debido ser tan excepcionales, y que sin duda, también les habrán sido otorgadas esas luces a otros, como consta por ejemplo que el P. De Clorivière ya preveía a principios del S. XIX que de seguir en el mismo plan, el enemigo llegaría a infestar por completo toda la estructura visible de la Iglesia Católica, incubando una falsificación de ella que al final saldría a la luz.

    Tanto los católicos como sus enemigos masónico-luciferianos ya preveían lo que nosotros vemos cumplido, como lo evidencian las previsiones del satanista canónigo Roca, o los papeles de la Alta Venta publicados por Crétineau-Joly por orden del Papa Gregorio XVI.

    A los mismos Papas, nos consta que también se concedieron esas luces proféticas que les avisaban de lo que se estaba gestando,

    bien sea a través de mensajes como el famoso de La Salette,

    o de visiones como la que se concedió a León XIII, en que veía la infestación demoníaca en la Iglesia, el reto de Satanás a Dios, y la dispersión de las ovejas por haber desaparecido el pastor, y que lo empujó a escribir el famoso exorcismo, del que la oración a san Miguel que se rezaba al final de todas ls Misas rezadas no es más que el mínimo resumen,

    o bien por las visiones de santos como Juan Bosco, Ana María Taigi, o Elisabeth Canori-Mora, por citar sólo unos pocos.

    Los Papas de los dos últimos siglos se encontraban en la situación del comandante de una fortaleza asediada, que va viendo cómo poco a poco, van cayendo un bastión detrás del otro, un recinto detrás del otro, y que sabe que está viviendo con tiempo comprado, hasta que caiga la torre principal, y los colores del enemigo acaben ondeando en lo más alto.

    Conociendo tanto por boca del enemigo, como por avisos tan repetidos del Cielo, aparte de por la muy especial asistencia del Espíritu Santo lo que iba a ocurrir, ¿Es acaso pensable que iban a desentenderse del asunto, y cometer negligencia hasta el punto de no prever planes de emergencia y contingencias para el muy previsible caso de que la Roca fuera tomada por asalto, y el Papado tuviera que volver, una vez más a las Catacumbas?

    El mero hecho de suponer tal cosa es un insulto tanto a la inteligencia, como a la feliz memoria de tan grandes Pontífices, no menos que a la Sabiduría divina, que todo lo rige con número, peso y medida, en primer lugar, la Santa Iglesia Romana.

    Por eso, yo imagino que mucho antes de la muerte de Pío XII, tenía que existir un plan para proveer a la eventual llegada de un partidario del enemigo sobre el trono petrino.

    No habría sido la primera vez que un plan de esos no sólo existía, sino que además, se ponía en marcha, con éxito. Por ejemplo, podemos recordar que el anticrístico Napoleón tenía la pretensión de evitar que se pudiera elegir a otro papa de Roma, con el secreto designio de convertir a París en la nueva Sede Apostólica de la Iglesia. Para ello, primero secuestró al anciano Papa Pío VI, al que acabó matando a disgustos y privaciones en Valence, (Francia), justo al acabar el siglo XVIII. Muchos contemporáneos estaban tan convencidos de que ello significaba el fin del Pontificado, que muchos periódicos y gacetas titularon: “Murió Pío VI (y último)”. El siglo que empezaba sería el del triunfo universal de la Revolución, clausurando definitivamente la era de los Césares coronados de Roma…

    Y para que así fuera, Napoleón mató a algunos de los cardenales, encarceló a otros, y dispersó a los demás por tierras y mares, despojados de bienes de fortuna, mientras ocupaba Roma, para que nunca más pudiera volverse a reunir el Cónclave, y ser elegido otro Papa.

    Menos mal que Pío VI, antes de morir, había dado instrucciones secretas para que el cardenal Decano pudiera convocar el Cónclave en cualquier tierra protegida por un gobernante católico, por lo que se reunieron los cardenales que pudieron en Venecia, y eligieron a Pío VII, como lo cuenta él mismo en su primera Encíclica Diu Satis, en que explicaba cómo esto se había hecho, y cómo la Providencia siempre provee a la elección de un sucesor de Pedro, por muy desesperadas que parezcan las circunstancias.

    http://digilander.iol.it/magistero/p7diusat.htm

    O como cuando Hitler había ordenado que el Papa Pío XII fuera secuestrado y llevado a Berlín. Había dejado escrito que en cuanto traspasara la línea blanca que señalaba la frontera vaticana, se le tuviera por dimitido, y se reunieran enseguida los cardenales presentes en Roma para elegir a otro Papa. Se informó secretamente al Mariscal Kesselring, por lo que éste desobedeció la orden, que sabía inútil y contraproducente.

    Con estos antecedentes tan claros y tan cercanos, sabedor Pío XII de que estaba rodeado de enemigos hasta entre los muros vaticanos, y que su más próximo colaborador Montini había resultado ser un traidor máximo, que ni siquiera había podido entregar a la justa pena por las presiones de sus amigos judíos, masones y comunistas, me cuesta mucho creer que no se hubiera previsto que había llegado el momento en que la Roma católica estaba tan débil, y tan carente de protección por parte de ningún estado católico, que ya nada impedía que por fin se cumplieran los planes de la Alta Venta, y se forzara la elección de uno de los suyos, que convocaría ese Concilio Ecuménico soñado y anunciado por el canónigo Roca.

    Que éste era el plan, lo confirman las declaraciones de los responsables de la Biblioteca y archivo vaticano, que declararon haber sido testigos de cómo el sostituto Montini, a principios de los años 50, se mostraba especialmente interesado en la situación de vacancia de la Santa Sede, y en concreto, en una cierta Bula llamada Cum ex Apostolatus, ignorada hasta entonces por casi todos…

    Sabiendo que después de su muerte, nadie iba a poder impedir que fuera elegido un enemigo de la Iglesia, ¿Qué cabía hacer? Denunciarlo era imposible, no iba a ser creído, y si acaso, podía acabar siendo declarado insano de mente, o directamente, envenenado, como algunos, no sin fundamento, sospecharon a la vista de los síntomas que presentaba en sus últimos cuatro años de vida.

    Tampoco le era posible privar de la púrpura a los cardenales prevaricadores, ya que la Iglesia Romana ya no gozaba de la necesaria libertad para ello; las presiones eran demasiado grandes.

    Como primera medida, Pío XII decidió prescindir de Secretario de Estado, y asumir él mismo esa función, de modo que la mayor parte de las decisiones pasaran directamente por sus manos, y no por la de un subordinado más sensible que nunca a las mil artimañas de los enemigos emboscados en las venas y el mismo corazón de la iglesia.

    Y había que dar sensación de normalidad, de modo que esos enemigos no se dieran cuenta del movimiento destinado a perpetuar, a pesar de todo, la jerarquía apostólica.

    Si leen cuidadosamente la Bula Cum ex Apostolatus de Paulo IV, verán que el mismo Papa hace una declaración ex cathedra en que DEFINE no sólo que una persona que se hubiese desviado de la fe, caído en cisma o herejía, quedaba inhabilitada para ser elegida como Papa, sino que eso mismo se aplicaba a cualquier persona que hubiese sido creada cardenal, primado, arzobispo, obispo, o cualquier otro oficio con jurisdicción ordinaria.

    Eso significaba que los cardenales herejes que ya se aprestaban a elegir a uno de los suyos para el trono de san Pedro nunca habían sido cardenales legítimos, y que si alguno había caído en herejía después de su creación cardenalicia, tampoco debía ya ser tenido por verdadero cardenal, a tenor de la misma Bula.

    Sabiendo ésto el Papa, pudo muy bien restringir los miembros del Cónclave a un número bastante más reducido, de cardenales indudablemente católicos, encargados de reunirse y proceder al nombramiento de Papa inmediatamente después de su muerte, sin esperar a la celebración del Cónclave “oficial” aparente, viciado antes mismo de haber empezado.

    El precedente histórico más cercano podría estar en el conocido caso del antipapa Anacleto II, a principios del S. XII.

    Sabiendo que buena parte del Sacro Colegio de entonces estaba siendo corrompido por el oro del cardenal cripto judío Pierleoni, el agonizante Papa Honorio II modificó las reglas de elección, dejando la elección en manos de una comisión de cinco cardenales, en la que los cardenales-obispos tenían la preponderancia.

    No bien el Papa acabó de morir, los cardenales de la sanior pars, la parte más sana del Colegio cardenalicio se reunieron, y eligieron a un candidato irreprochable, que tomó el muy adecuado nombre de Inocencio II.

    Es a él a quién van a apoyar los gigantes de la santidad Bernardo de Claraval y Norberto de Xanten, fundador de los Premostratenses.

    Mientras, el antipapa Anacleto multiplicaba las tropelías, hasta robar los vasos sagrados de las iglesias para fundirlos y apropiarse el resultado, siempre bajo excusa de retorno a una presunta perfección primitiva…

    Al final, ese cisma duró 10 años, y sólo se resolvió por la autoridad moral de esos grandes santos, y la intervención militar del Emperador y del Rey de Francia.

    https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&cad=rja&ved=0CDgQFjAB&url=http%3A%2F%2Fmoimunanblog.wordpress.com%2F2013%2F04%2F30%2Fanacleto-ii-en-el-cisma-de-roma%2F&ei=O0t9UqvbPKPP0AXCzYGYBQ&usg=AFQjCNE6w63TSTmFCCG2scnqI48pKxCXsw&sig2=jOR218LvOISozpdJoQ8wew&bvm=bv.56146854,d.d2k

    Con esos antecedentes, es más fácil concebir que los prelados fieles de la Iglesia Romana se hayan dado perfecta cuenta de cual era su situación, y visto que una elección en un cónclave oficial, normal, ya no era posible, debían asegurar una sucesión indudable, pero secreta para casi todos, que sólo se haría pública cuando las circunstancias lo permitieran, junto con los documentos que así lo acreditaban, lo mismo que había sucedido en otros momentos de la historia.

    Algunos han adelantado el nombre del card. Siri, pero me temo que la cosa es realmente muy incierta, sobre todo teniendo en cuenta el comportamiento subsiguiente del prelado, que firmó las Actas del Concilio, reconoció siempre a los usurpadores conciliares, e incluso implementó los cambios impuestos desde Roma en su diócesis.

    Me confirma mucho más todavía en la idea de una sucesión oculta las muchas profecías dadas a los santos, en que se nos anuncia que el Cielo designaría al elegido, que como siempre ocurre en estos casos, tiene también una parte necesaria de legitimidad terrestre, es decir, que lo mismo que para que haya gracia, tiene que haber naturaleza, para que haya elección divina, normalmente, también debe darse una parte de actividad humana, en este caso, unos electores legítimos que hayan designado a ese electo conforme a derecho, y que luego, la intervención del Cielo manifiesta a todos para que no queden dudas de su legitimidad, ya adquirida, pero todavía no evidente para la mayor parte.

    Especialmente significativa es en este aspecto la profecía conocido como del digno pastor

    https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&ved=0CC4QFjAA&url=http%3A%2F%2Fmoimunanblog.wordpress.com%2F2012%2F08%2F11%2Fla-profecia-del-digno-pastor%2F&ei=oEt9Ute9Js-c0wX0ooGQDw&usg=AFQjCNGPjgVefSPeCPWYw4E0FX_iUlSmdA&sig2=1YwnaLtIb8C1hkV5BR6-Aw&bvm=bv.56146854,d.d2k

    que supone que el Papa ya elegido y legítimo, pero oculto, sale a la luz pública, y es reconocido, porque el Cielo manifiesta mediante signos evidentes su legitimidad.

    Los prelados que previeron este plan de contingencia y supervivencia también previeron lo que ocurriría entre los católicos “resistentes”.

    Sabían que se dividirían en múltiples opiniones, unos aceptando a esos papas aparentes como legítimos, otros rechazándolos, otros más haciendo elecciones dudosas, es decir, nulas, contribuyendo al desconcierto general.

    Eran perfectamente conscientes de que si esperaban a tener un falso Papa en el trono, para denunciar la elección, y proceder a otra elección, se iban a encontrar en la misma situación que los cardenales de 1378, que primero eligieron a un Urbano VI que manifestó luego preocupantes signos de insania mental, pero cuando quisieron enmendar el error provocado por el terror y la precipitación, lo único que consiguieron fue la elección de un Papa dudoso, que provocó el conocido como Gran cisma de Occidente, que duró sus buenos 40 años. Y en ese tiempo, aún tuvieron lugar más elecciones dudosas, como la de Pisa, que lo único que lograron, fue complicar más el asunto.

    Si de algo sirven las lecciones de la historia, es para darse cuenta de que una elección papal en las presentes circunstancias producirá exactamente el mismo resultado que las precedentes, más serias o más chuscas: Un elegido probablemente ridículo, y en el mejor de los casos, francamente dudoso, que como es bien sabido, es como no tener nada, o incluso peor. “Papa dubius, Papa nullus”.

    Y como eso lo sabían perfectamente hombres tan sabios y amantes de la Santa Iglesia Romana como un cardenal Franzelin, o uno tan inteligente, pero taimado y enemigo de sus verdaderos intereses como un card. Rampolla, me cabe poca duda de que esa sucesión legítima y temporalmente oculta existe, y que saldrá a la luz pública cuando así lo disponga la Sabiduría y Providencia de Dios.

    Mientras tanto, recemos por ese Papa oculto, y pidamos a Dios el tener amor ilustrado y verdadero por la Santa Iglesia Romana, y la gracia de acoger y obedecer al legítimo sucesor de san Pedro, cuando éste sea manifestado.

    Me gusta

  5. Apreciados hermanos en la Fe:

    me resulta muy interesante vuestra conversación, especialmente las palabras de James Stuart sobre la elección del verdadero y legítimo sucesor de San Pedro, aquél que tendrá la misión de pastorear al pequeño rebaño que ha permanecido fiel a la Verdad y no se ha dejado engañar por los hipócritas herejes de la secta conciliar. Sólo a Dios corresponde esa divina elección, pero nosotros mientras tanto perseveremos en la caridad y en el amor a la Santa Tradición, sabedores de que Ntro. Señor Jesucristo no faltará a su promesa. La victoria es nuestra, hermanos, ¡luchemos con ahínco!

    Me gusta

  6. Estimado James: me excuso por no haber contestado antes, no he tenido internet por varios días. Le agradezco la atención de su respuesta. Es clara su exposición histórica y evidentemente la historia enseña y muestra en determinadas situaciones cómo se debe actuar. Nuestro tiempo lo mismo que nuestro parecer, muchas veces no son los de Dios, por eso nos ha dejado señales y la Profecía del Apocalipsis. La Iglesia Católica fundamento inmutable de la Verdad, guardiana de la Voluntad Divina, Ejecutora de Sus Mandatos, Maestra Infalible del camino del cielo, siempre igual desde su fundación por el Hijo de Dios, no se equivoca y no nos engaña, no llama bien al mal ni mal al bien. Ahora bien, como instrumento externo, pero unido a la Divinidad del Hijo nos es absolutamente necesaria para salvarnos, al punto que sin Ella nadie se salva, y nada vive para la eternidad fuera de Ella, por eso San Epifanio decía que es el comienzo y razón de todas las cosas, uniéndola estrechísimamente a la Persona del Verbo Encarnado, Principio y Fin de todo lo creado. Por tanto la Iglesia ocupa entre las obras de Dios, ad extra del Seno Trinitario, el mismo lugar que Jesucristo: El y la Iglesia son una misma obra de Dios e inseparables. Dios no puede querer la salvación de nadie sino en Cristo y en la Iglesia. Siendo esto así nadie podría preguntar sin temeraria osadía qué utilidad tiene la Iglesia, o qué puesto ocupa en los designios de Dios, ya que en el mismo decreto de predestinación de Cristo -desde toda la eternidad- en la Mente divina estaba presente la Iglesia.
    L a Iglesia es una sociedad perfecta y visible, tal como fue la Sagrada Humanidad del Verbo Encarnado, perfecta y visible, y con tal poder que lo que Ella ata o desata queda ratificado en el cielo. No es pneumática o espiritual, sino un Cuerpo Visible organizado con Leyes y Jerarquía, desde el principio hasta la eternidad, cuando el Hijo someta todas las cosas al Padre y Dios sea todo en todos, pero durante su peregrinar en esta tierra, compuesta por hombres, Jesucristo ha querido tener un hombre, como instrumento unido a Su poder, que procede de El, por vía de institución, como El procede del Padre por vía de generación, y sobre quien, como fundamento visible, fundó Su Iglesia, el cual Vicario debía- por Voluntad divina- tener perpetuos sucesores para a través de ellos, en el transcurso del tiempo hasta Su vuelta, siguiera santificando, rigiendo y enseñando, y sin el cual nadie podría ser confirmado en la Fe Católica sino por él.
    De todo punto de vista es necesaria la presencia visible de este Vicario para que los cristianos estemos seguros de no errar, estemos en unidad de régimen bajo una sola Cabeza y no podamos dudar de los medios ordinarios de santificación que son los Sacramentos.
    San Agustín decía que “Aquel que te creó sin tí, no te salvará sin ti”, pues bien nosotros podemos aplicar la misma sentencia en la aplicación de las Leyes que tiene la Iglesia . Somos nosotros, y no Dios solo, sino Dios con nosotros los que debemos –seamos fieles, sacerdotes u obispos- trabajar para restaurar la Jerarquía de la Iglesia desde su Cabeza. ¿Dónde estaría ese “Papa” designado directamente por el dedo de Dios, sin que los cristianos que necesitamos del conocimiento de su existencia para mantenernos, lo sepamos? Comprendo perfectamente que sería una medida prudente no anunciar ni su identidad ni su ubicación, pero eso luego que la Iglesia lo haya elegido y no antes. No es Dios el que va a elegir al Papa, somos los cristianos que queremos tenerlo quienes debemos hacerlo!
    Por eso le preguntaba por “el modo”. En Caridad lo saludo.
    .

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s