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POR QUÉ BERGOGLIO NO ES NI PUEDE SER PAPA


Es lo que explica con claridad meridiana nuestro lector y comentarista James Stuart. Junto con el artículo que comenta del post anterior La Renuncia del Papa Herético” deshace los argumentos verdaderamente “caóticos” de algún blog que siembra la confusión con argumentos falsos, y que hasta por su nombre es nominalmente y confesadamente confuso y retorcido, y cuyos argumentos además de falsos son sin ninguna raigambre en el Magisterio de la Iglesia y en su Tradición.
He aquí el comentario.

James Stuart dice:

Muy interesante este artículo, entre otras muchas cosas, porque muestra que no es el delito de herejía el que esencialmente y por la naturaleza misma de las cosas, causa la pérdida de la jurisdicción ordinaria, sino el pecado de herejía, aunque se mantenga perfectamente oculto, y por ende, no llegue a poder probarse que se ha cometido el delito.

Así, por ejemplo, cuando Nestorio, Patriarca de Constantinopla, acogió la herejía, consciente y voluntariamente, en ese momento, perdió realmente, todo poder de jurisdicción. Pero sin embargo, como esa herejía aún no se había hecho pública, la autoridad suprema del Papa suplía ese defecto, concediéndole una autoridad suplida.

Desde el momento en que Nestorio hizo pública y notoria su herejía nada menos que desde la propia cátedra patriarcal, esa jurisdicción suplida dejó de existir inmediatamente, y no hay poder en la tierra capaz de podérsela mantener.

Pero en el caso del Papa, ya no hay autoridad superior que pueda conceder jurisdicción suplida, por lo que si fuera posible que un Papa cayera en herejía (más probablemente oculta), perdería el Pontificado en ese momento, pero la Iglesia no tendría medio de saberlo hasta que ese sujeto la exteriorizara públicamente, quizás muchos años después. Todo lo hecho en ese lapso de tiempo sería nulo, pero nadie sabría decir exactamente desde cuando, salvo que el mismo ex-Papa lo confesara, cosa poco probable.

Entre otras por esa razón, Nuestro Señor concede al Papa no sólo la infalibilidad (que tiene que ver con su enseñanza pública), sino también la indefectibilidad, que asegura que ese Papa, una vez canónicamente electo, jamás caerá en el pecado de herejía, incluso perfectamente oculta, y menos aún, en delito de herejía (público).

Por esa razón, los católicos medievales, cuando algún antipapa predicaba la herejía, o simplemente daba muestras de connivencia con ella, directamente pensaban y luego declaraban que esa persona nunca había sido verdadero Papa, por lo que eran todos sus actos oficiales los que se invalidaban y anulaban, sin necesidad de preguntarse desde cuando duraba la herejía del presunto Papa.

Muy interesante también, el recordar esa incompatibilidad radical entre dos voluntades diametralmente opuestas por la propia naturaleza de las cosas:

Por una parte, la voluntad objetiva de separarse de la Iglesia, a través del cisma o de la herejía, que existe, incluso si el interesado piensa subjetivamente que no se aleja de la Iglesia, o incluso, que le está haciendo un enorme favor y un gran bien favoreciendo esa separación objetiva, que él no percibe como tal.

(Por lo que no tiene sentido argumentar que el “papa” no quiso decir eso, no se sabe si realmente quiere o no ser cismático o hereje, no se da cuenta, etc…
Basta la separación objetiva.)

Por otra parte, la voluntad de seguir siendo Papa. Es semejante a la voluntad viciada de aquél que se casa sin tener la intención objetiva de cumplir los deberes esenciales del Matrimonio. Ese hombre, subjetivamente, en ese momento, podía creer que realmente quería cumplir esos deberes, pero si esa creencia no se corresponde con la verdad objetiva, ese consentimiento es nulo.

Que es lo que viene a decir, por ejemplo, Mons. Guérard des Lauriers, cuando afirma que los “papas” conciliares no tenían la intención objetiva de realizar el Bien de la Iglesia, por lo que no pudieron aceptar válidamente el Pontificado.

Evitando los interminables retorcimientos lefebvrianos que intentarán cualquier cosa con tal de no reconocer el cisma y herejía patentes, él argumenta simplemente que suponiendo que Juan XXIII, Pablo VI, (o Bergoglio ahora), eran unos mansos e inocentes corderillos, animados de las mejores intenciones subjetivas, convencidos internamente de que estaban obrando lo mejor para el bien y servicio de la Iglesia, si esas convicciones internas y subjetivas no se ajustan a las exigencias objetivas del Bien-Fin de la Iglesia, su deseo y aceptación subjetivos de ser Papas no viene soportado por nada real, objetivo, y por lo tanto, es nulo.

Creen que quieren ser Papas, pero realmente, objetivamente, no lo quieren.

E igual que en el matrimonio, irán mostrando que no tenían esa necesaria intención objetiva, produciendo hechos contrarios a ella, como ese casado que presuntamente prometía fidelidad exclusiva, pero que era infiel antes durante y después de la boda.

Es evidente que jamás tuvo intención objetiva de cumplir ese deber esencial del matrimonio, aunque él, por algún misterio de la mente humana, ignorancia, o cualquier otra razón, creyera que sí.

Esa persona creía que quería el matrimonio católico, cuando de hecho, quería otra cosa, que ya no es el matrimonio católico.

Lo mismo Bergoglio: Pongamos que quiere ser Papa, pero por Papa entiende algo muy diferente de lo que realmente es un Papa, concluiremos que objetivamente, jamás aceptó el Papado, sino el fantasma que de él se ha construido en su subjetividad más o menos enfermiza.

Creo que a estas alturas, cualquiera ha podido comprobar que Bergoglio rechaza ostensiblemente el Papado real y objetivo, y ha anunciado su intención de transformarlo para adecuarlo a la distorsionada imagen que de él se ha formado.

Debería ser evidente a cualquiera que ese hombre no tiene ninguna intención de conformarse al ejemplo de san Pedro, de san Gregorio Magno, san Pío V o san Pío X, modelos eternos de todo Papa.

Incluso si, dando por buena la deshonesta argumentación de cierto sitio de desinformación confesadamente desordenado, excluyéramos totalmente la posibilidad de cisma o herejía formal, sólo con esa poderosa razón, de falta de consentimiento objetivamente normado y conformado por las incambiables exigencias del oficio petrino, y por las del Bien-Fin objetivo de la Iglesia, ya tendríamos razón más que sobrada para impugnar la legitimidad de un Bergoglio.

2 replies »

  1. He leído en este blog un artículo del Dr. Homero Johas “LA SECTA DE LOS UNA CUM”, dentro de la cual incluye la tesis de Mons. Guerard des Lauriers. Misma tesis que el autor de esta entrada da por buena explicación de la vacancia de la Sede. ¿Estoy equivocado?
    El mismo Dr. Johas enseña: “De lo visto se concluye que las doctrinas de monseñor Guerard de Lauriers sobre el papa materialiter evidencian apartamientos del credo y de los deberes católicos..”
    http://www.fsanvicenteferrer.org/2011/11/la-iglesia-y-el-papa-materialiter.html
    Si me equivoco, le ruego me corrija.

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  2. El blog ha rechazado la “Tesis” de Guérard des Lauriers, digamos oficialmente. Puede verse numerosos posts sobre ello, pero por elegir uno me remito a Análisis de Cassiciacum”, en donde puede verse el enlace al magnífico trabajo de la Dra. Davidoglou.
    En el trabajo que Ud. comenta se lee lo siguiente:

    Que es lo que viene a decir, por ejemplo, Mons. Guérard des Lauriers, cuando afirma que los “papas” conciliares no tenían la intención objetiva de realizar el Bien de la Iglesia, por lo que no pudieron aceptar válidamente el Pontificado.

    Es una apreciación verídica de Guérard des Lauriers. No veo ninguna contradicción entre los dos hechos. A menos que Ud. piense que por el hecho de ser errónea su famosa Tesis, hay que rechazar todo lo que dijo o escribió.
    Es como sí por el hecho de rechazar el papado de Francisco y aun de los papa conciliares, hubiera que concluir que todo lo que hicieron, escribieron, o enseñaron fuera absolutamente malo. Esto no se puede, ni se debe hacer, incluso, con las “hazañas” del demonio. A veces actúa “sub ángelo lucis” y dice, hace, enseña cosas muy buenas. Incluso en apariciones, falsas místicas y devociones, de las que se ha dado buena cuenta en el blog, hay cosas muy buenas, incluso la mayoría. Y no faltan “frutos” y conversiones. La regla es “Bonum ex íntegro, malumque vero ex quocumque defectu”.
    Supongo que le ha satisfecho la explicación.

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