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LA CUESTIÓN DEL MILENARISMO


Alegoría de la Parusía de Nuestro Señor en gloria y Majestad

Alegoría de la Parusía de Nuestro Señor en gloria y Majestad

En respuesta al artículo del  Padre  Hervé  Belmont, que hemos reproducido también en el blog en el post ¿Está próximo el Milenio?, ha aparecido una réplica en Radio Cristiandad. Nos parece justo el publicarla después de haber publicado el artículo primero. Nuestros lectores seguro que tendrán algo que decir, y elegir una posición entre los dos dos autores. En el blog nos mantenemos indecisos en esta cuestión que consideramos abierta. Sí hay que decir, que el acerbo de profecías católicas parece inclinarse por una Restauración de la Iglesia, que no sería el Milenio, después de un Castigo universal,  restableciendo incluso la perdida Sucesión Apostólica, con el nombramiento de un papa coronado por San Pedro y San Pablo, que reinaría durante una época de duración incierta (aunque parece ser breve, véase por ejemplo, el post del blog El Secreto de Maximino y según  otras muchas profecías católicas),  a la que seguiría la anunciada Parusía, después de la aparición del Anticristo (véase el post El P. Lacunza sobre el Anticristo, de nuestro lector y colaborador Sofronio.

Pero la pregunta sería ¿después de esa Parusía vendría o no el Milenio?. Notemos pues que las dos visiones no se excluyen, aunque son muchos los que se decantan por la Parusía inmediata dejando de lado las profecías, entre las cuales están las de  las dos trinitarias romanas (de la Tercera Orden)Beata Isabel Canori Mora, y la Beata Ana María Taigi,patrona ésta última de las madres de familia, ” caso único entre los fastos de la imagesantidad” , según reza la Bula de Beatificación, precisamente por sus profecías y visiones, muchas ya vistas cumplidas, y cuyo cuerpo incorrupto se venera en una iglesia romana.
El milenarismo fue redivivo gracias a la importante obra del  P. Lacunza, jesuita chileno del siglo XVIII, “La Venida del Mesías en Gloria y Majestad” de grandísima influencia hasta nuestros días, sobre todo en el campo protestante y muy recientemente, en los escritos del jesuita que lo fue, P. Castellani.
Sólo adelantar que nuestro Magistral de la Catedral de Zamora, Don Benjamín Martín Sánchez, eminente biblista con innumerables obras  en torno a cuestiones bíblicas, ha escrito sobre ello en su libro “Israel y las profecías” del que me propongo hacer una breve recensión, en lo que interesa a esta cuestión, en un post, que intentaré publicar en breve.
He aquí el artículo del P. Méramo:

ACLARACIONES SOBRE EL MILENARISMO

Con respecto a un escrito sobre el Milenarismo del Padre Hervé Belmont el 5 de diciembre de 2013, en el cual se hace eco de los prejuicios y errores que circulan con sobre el tema, me veo en la obligación doctrinal y exegética de aclarar, respondiendo a los principales reparos, pues aunque parezca mentira, la ignorancia sobre el Milenarismo es muy grande desde hace mucho tiempo y hoy ya no es posible continuar sosteniendo.

El P. Belmont (a quien conozco y aprecio) se hace eco de todos los prejuicios y errores que se formulan por desconocimiento y confusión sobre el Apocalipsis y el Milenio por lo cual amerita que se la haga una aclaración sobre el tema y se le responda a esos prejuicios y reparos acerca del Milenio.

1° El origen del Milenio viene de las Sagradas Escrituras y no del judaísmo, pues esa idea es una deformación carnalizada. La doctrina del Milenio proviene de San Juan Apóstol y Evangelista y fue doctrina común durante los primeros cuatro siglos de la Iglesia primitiva. De sus dos discípulos San Papías y San Policarpo, y San Irineo, discípulo de este último, se recibe como revelada. San Papías no es un tonto ni un mediocre intelectual como lo pinta el primer historiador de la Iglesia, el hereje y arriano Eusebio para desacreditar a este gran patriarca de la Iglesia de toda el Asia.

No hay que confundir el Milenarismo Patrístico, con el milenarismo herético de Cerinto ni con el milenarismo judaizante de Nepos (Nepote) ni de Apolinar; hacerlo sería un gran error o muestra de pura ignorancia.

2° La doctrina rechazada del Milenarismo después de siglos, es la del hereje y judío de origen, Cerinto, así como la judaizante de Nepotes y Apolinar.

Es un gran error histórico y doctrinal confundir o poner dentro de un mismo saco, a todos los milenaristas, sin distinguir. Considerar el milenarismo patrístico de un San Ireneo, Obispo y Mártir de Lion (las Galias) o de un San Justino Obispo y Mártir de Petovio en Panonia superior, que además son padres de la Iglesia, a la par del milenarismo herético de Cerinto, es el colmo del desafuero.

3° Confundir el Milenarismo Patrístico que viene de San Juan, con la literatura judía retomada por Cerinto, sacerdote de Alejandría, es un craso error que únicamente un fanático o ignorante puede sostener hoy en día. Decir que esta literatura judía es la adopción entre otros de San Justino –primer comentador del Apocalipsis– y San Ireneo –discípulo este último de San Policarpo y compañero de San Papías y estos a su vez, discípulos directos de San Juan– es no sólo un error craso sino además un desconocimiento total del tema, histórica y doctrinalmente considerado.

Invocar la autoridad de Orígenes es no saber que su alegorismo proviene de su desdichada experiencia, producida a causa de su craso y bárbaro error cometido por pura rigidez mental, interpretando crudamente la letra de las Escrituras y pasándose al otro extremo: “Orígenes nació en Egipto, Alejandría, probablemente, entre el 183 y 186, del griego Leónida que el año 202 padeció el martirio. Fue director de la Escuela Alejandrina a los 17 años de edad. Después de la persecución en la que fue ejecutado su padre, Orígenes se entregó a un ascetismo austerísimo; y se cuenta dél, que interpretando crudamente una palabra de Cristo, se hizo castrar”. (Alcañiz-Castellani, La Iglesia Patrística y la Parusía, ed. Paulinas, Bs. As. 1962, p.185).

Confundir el Milenarismo Patrístico con el Milenarismo Carnal, como hace el famoso aunque desdichado Orígenes –que además de castrarse, como resultado de su frustración y para no terminar quizás cortándose la propia cabeza, comienza a alegorizar– es no tener en cuenta que a pesar de ser un genio, seguía la idea de Cayo Romano, para quien no había más milenarismo que el de Cerinto y que era además hereje y aloguista (negaba la divinidad del Logos o Verbo). Además, Santo Tomás de Aquino, es quien dice que Orígenes negaba la divinidad del Verbo (aloguismo) pues negaba que fuera esencialmente divino, como se puede ver en su comentario al Evangelio de San Juan (Cap. I, lec. I). Tampoco podemos olvidar que Orígenes sostenía una noción exagerada y extralimitada de la apocatástasis (restablecimiento), al incluir hasta la redención del mismo demonio, quedando el infierno vacío.

“Cayo Romano nos anoticia que Kerinthos compuso el Apokalipsi que puso bajo el nombre ‘de un gran Apóstol’ y aunque algunos creen que pudo ser un centón de visiones falsas y apócrifas para propagar sus paparruchas, lo más probable es que Cayo se refiera al auténtico Apocalipsis de San Juan, cuya autenticia él rechazaba no menos que muchísimos otros antimilenistas; considerándolo, no sin razón, como la fuente del milenismo”. (La Igl. Patr., p.322).

Orígenes, que si bien reconocía que el Apocalipsis era de San Juan, sin embargo, para él no había más milenarismo que el de Cerinto.

Cerinto fue el enemigo personal de San Juan, puesto que: “Hay quienes le oyeron decir que Juan, discípulo del Señor, yendo en Éfeso a bañarse, cuando vio dentro a Cerinto, salió de las termas sin bañarse por temor, según él, de que se desplomaran las termas porque se hallaba dentro Cerinto, enemigo de la verdad.” (San Ireneo, Contra las Herejías, Libro III, ed. Apostolado Mariano, Sevilla, 1994, p.21).

Tampoco hay que olvidar que Judas traicionó a Cristo por no creer en el Reino, siendo antimilenarista: He aquí lo que Papías –oyente de Juan–, compañero de Policarpo –hombre venerable–, atestigua por escrito en su libro cuarto –pues hay cinco libros compuestos por él– “Y añadió: ‘todo esto es creíble, para los que tienen fe. Porque, prosigue él, como Judas el traidor siguiese incrédulo y preguntase: ¿Cómo podrá Dios crear tales frutos? –el Señor le respondió: verán quienes vivan hasta entonces’ ”. (San Ireneo, Contra las Herejías, Libro V, Apostolado Marino, p.122).

San Jerónimo y San Agustín, no condenaron el milenarismo, ni jamás lo hubieran podido hacer, por la sencilla razón que muchos santos lo habían sostenido.

San Jerónimo llega a expresar: “… cosas que, aunque no sigamos, no podemos empero condenar, porque muchos de los varones eclesiásticos y de los mártires las dijeron. Y así, cada cual abunde en su sentido y a Dios se reserve la resolución” (M.L. XXIV, 801). Esta solución enaltece la reverencia de San Jerónimo hacia los Padres y Mártires, pero espanta que no ose ‘condenar’ aquel milenismo grosero y judaico de que habla, aquí como doquiera. Pues admitir entre los Santos resucitados ‘nupcias, francachelas, relleno de panzas y circuncisión y sacrificio de toros’ y lo demás que el Santo atribuye a los milenistas católicos ¿quién no ve que a orejas católicas rechina?”. (La Igl. Patr. p. 267, 268).

Es increíble que San Jerónimo, no se haya percatado de una postura incongruente y contradictoria, pues sin distingos, engloba a todos los milenaristas dentro del milenarismo carnal y herético de Cerinto y por otro lado, no se atreve a condenarlo porque muchos Santos Padres lo afirmaron: “A todos los milenistas católicos, atribuye pues Jerónimo el más crudo kiliasmo kerinthiano. Como a un toro el trapo rojo, lo saca de quicio el solo nombre de sus adversarios. Esta inquina del Santo, causa principal del abandono (hasta qué punto, más tarde veremos) del milenismo por San Agustín, deberá ser explicada históricamente”. (Ibídem, p.266).

“Más claro no es posible. San Jerónimo atribuye el milenismo craso que tanto lo irrita, a los grande Padres de la Iglesia Latina, desde Tertuliano a Sulpicio Severo, de los cuales menciona los principales. Y para que no haya resquicio de confusión, enyunta al final el milenismo de San Ireneo, con el grosero kiliasmo del hereje Apolinar”. (Ibídem, p. 265).

“Aquí San Jerónimo no dejaba de ver que se le lanzaba una objeción grave: pues si a una mano, tantos Padres y Doctores y aquella ingente multitud de fieles abrazaba el ‘milenismo judaico’; y a otra mano, esa doctrina era judaica, hay que decir que todos cayeron en herejías”. (Ibídem, p.267).

“Como vimos San Agustín abrazó primero la sentencia milenista, porque creíblemente era general entonces en la Iglesia africana, o casi general; ya que ningún antimilenista aparece allí y por contra, muchos milenistas, como Tertuliano, Lactancio y Commodiano; y además habla del milenismo talmente como cuestión discutible. ¿Cuál fue la causa que Agustín cambió su primera sentencia? Con certidumbre no lo sabemos, porque él no lo dijo, conjeturamos que por doble causa: Primera, por el peligro del milenismo carnal, que a causa de los escritos del Obispo Apolinar se extendía grandemente, arrastrando a muchos católicos a ‘judaizar’ como decía Jerónimo. Segunda, la autoridad del anciano Jerónimo. Nos consta cuanta deferencia mostraba el joven Agustín a la exégesis del ermitaño de Palestina; ahora bien, varios años antes que el Africano escribiera la Ciudad de Dios, circulaban ya los comentarios a los Profetas, de Jerónimo; en el cual abundan las acervas impugnaciones de todo milenismo, que en la mente de San Agustín no pudieron menos de influir muchísimo”. (Ibídem, p. 280).

Lamentablemente cuando San Agustín cambió de opinión, tomó de Ticonio –que fue un hereje donatista y aloguista– la idea de aplicar el milenio a la historia de la Iglesia, desde la Ascensión hasta la Parusía, como puede verse por lo que a continuación dice el P. Castellani: “Indicaré aquí sin embargo, la otra interpretación, alegórica, que inventó en el siglo IV el hereje donatista Tyconius, y repitió minuciosamente San Agustín en el Cap. 20 y ss. de ‘Civitate Dei’. Estos mil años significarían todo el tiempo de la Iglesia, desde la Ascensión de Cristo hasta el Anticristo; los fieles reinarán en ese tiempo sobre la tierra (porque servir a Dios es reinar), y también en el cielo, donde los muertos tienen la gloria eterna y se pueden llamar resucitados; porque la Primera Resurrección, no es sino la gracia de Dios”. (Castellani, El Apokalypsis de San Juan, ed. Paulinas Buenos Aires 1963, p.294).

Lo mismo recalca en este otro texto: “Esta interpretación alegorista, según Vacant, D.T.C. I, col. 1472, tuvo su origen en un hereje donatista llamado Tyconio que escribió un comentario del Apokalipsi. Este método siguió San Agustín en su segunda época, después de San Jerónimo, Aretas Cesariense y los demás”. (La Igl. Patr., p.327).

De todos modos, queda claro, que en sus vaivenes exegéticos, el gran San Agustín reconoce que aún con todo, no sabe si su segunda posición, evidentemente alegorista, es la correcta exegéticamente, pues como dice el P. Castellani: “San Agustín advierte que no sabe si esta interpretación es la buena o no, cosa en la que no es imitado por ninguno de los actuales ‘alegoristas’, muchos de los cuales además incriminan de ‘heréticos’ (y de ridículos, y de judaizantes, y de zotes, y de groseros, y de perturbadores) a aquellos que no gustan della” . (El Apok. p.294).

De San Agustín sabemos que abandonó el Milenarismo sin condenarlo: “Hay que distinguir en San Agustín dos tramos; en el primero profesó el Milenismo; en el segundo se retiró del, sin condenarlo”. (Ibídem, p. 275).

El alegorismo que pretende suplantar (y usurpar los derechos exclusivos y primigenios de la exégesis literal) haciéndose exclusivo, deshace la naturaleza (pulveriza) del Apocalipsis y su contenido escriturístico profético. El alegorismo apriorista y exclusivista va además, contra las directrices dictaminadas y precisadas por el Magisterio de la Iglesia que por boca del Papa Pío XII en su encíclica Divino Afflante Spiritu expresa: “Al llevar a cabo esta obra, tengan presente los intérpretes, que su máximo cuidado ha de dirigirse a ver y determinar con claridad, cuál es el sentido de las palabras bíblicas que se llama literal. Este sentido literal, han de averiguar con toda diligencia por medio del conocimiento de las lenguas, con ayuda del contexto y de la comparación con pasajes semejantes; a todo lo cual suele también apelarse a la interpretación de los escritores profanos, a fin de que aparezca patente y claro el pensamiento del autor”. (Dz. 2293).

Luego es evidente que el alegorismo puro, exclusivo y generalizante no cumple los parámetros dictaminados por la exégesis que la Iglesia reclama, como hoy podemos ver con lo que dice, puntualiza y precisa Pío XII.

Por esto dice el P. Castellani sobre el sentido literal: “Cuando una interpretación ha sido manifiestamente contradicha por los sucesos, es más que evidente que hay que abandonarla; y así como cuando es imposible o absurda. Estos son los límites de la interpretación ‘literal’; fuera de ese caso hemos interpretado literalmente, de acuerdo a la exhortación pontificia contenida en la Encíclica ‘Divino Afflante Spiritu’. El sentido alegórico es segundo y debe basarse sobre el sentido literal, que es primario; dice Santo Tomás, y lo confirma el sentido común. Levantarse de inmediato a la alegoría pura, como hacen tantos modernos (Luis Féret) y algunos antiguos (Luis de Alcázar) es quitar al libro su carácter propio de profecía y toda importancia y seriedad, convirtiendo en un libro de ‘poesía’; bastante dudosa y aún extravagante, por cierto. Así Luis de Alcázar tuvo que llegar a la confesión despampanante de que el Apokalypsis sería un libro de ‘¡adivinanzas sacras!’, combinado por Dios mismo, con el fin de enseñar… la Dogmática”. (El Apok. p.11).

Y así el P. Castellani continúa diciendo: “San Basilio el Grande (330), estando en un ambiente propenso al ‘alegorismo, su propio hermano, San Gregorio de Niza, reacciona contra él (en el único libro de exégesis que compuso, In Hexámeron) en esta forma: ‘Conozco las reglas de la alegoría, no por haberlas yo inventado, sino por haberlas topado en libros de otros. Los que no siguen el sentido literal de la Escritura, no llaman al agua, agua; sino cualquier otra cosa. Interpretan ‘planta o pez’ como se les antoja. Explican la naturaleza de los reptiles o de las fieras, no de acuerdo a lo que son, sino a lo que cuadra a sus alegorismos; tal como los intérpretes de los sueños… Yo en cambio, cuando veo la palabra ‘hierba’, no entiendo sino hierba. Planta, pez, fiera, animal doméstico… tomo todos estos términos en sentido literal; porque no me avergüenzo del Evangelio… (Hex.9, 80)”. (Ibídem, p. 27).

Como recalca sabia y profundamente el P. Castellani, hay que tener en cuenta: “Si se tiene sinceramente que la Biblia es la ‘Palabra de Dios’, entonces hay que aceptar que su sentido literal responde a cosas, que son tan grandes o más de lo que suenan las palabras; que esas cosas no se han verificado todavía muchas de ellas; y que se habrán de verificar; y por cierto, pronto, como dice siete veces Juan Apokaleta. La ‘Palabra de Dios’ no puede ser un centón de metáforas extravagantes y adivinanzas desaforadas de unos pobres rapsodas orientales a medio civilizar. Blasfemia es esto. (…) Dijo el gran exégeta Maldonado (In Mattheum, VIII, 12): ‘Lo que puédese interpretar literalmente, interpretarlo alegóricamente, eso es propio de incrédulos o de gente que busca salirse de la fe’ ”. (El Apok. p.297).

Recordemos la regla de oro de la exégesis, como muestra el Padre Castellani y que no conviene jamás olvidar: “Sucede que los recientes Pontífices Romanos (como Pio XII en la Encíclica ‘Divino Afflante Spiritu’), recomiendan y encarecen al exégeta que busque antes de todo el sentido textual de la Escritura (lo cual no es sino de sentido común) repitiendo la ‘regla de oro’ de San Agustín y el Consejo de Santo Tomás: ‘Totum te aplica ad textum, totum textum aplica a te’ Aplícate todo al texto, y todo el texto aplícalo a ti.” (La Igl. Patr. p.336).

“Según la Regla de Oro de la exégesis, ‘Siempre hay que interpretar literalmente a menos que sea imposible’ (San Agustín)”. (La Igl. Pat. p.142)

El puro Alegorismo de Orígenes está en contra de lo que la Iglesia dice y expone, a través de Pío XII como hemos visto, por eso es un absurdo exegético seguir basándose en él única y exclusivamente, dejando de lado el sentido literal propio y natural de las palabras.

La supuesta condenación del Milenarismo para los ignaros, es prácticamente un hecho irrefutable que los hace inconscientemente proclives al antimilenarismo. Y el problema es que no se dan cuenta que no se trata de una condenación doctrinal o teológica, pues sin analizar, se dejan espantar por lo que ha sido utilizado como un tabú espantapájaros; lo que hubo no fue una condenación doctrinal del Milenarismo, sino una simple admonición o advertencia de carácter disciplinar con respecto al Milenarismo Mitigado y nada más, puesto que no se condena doctrinalmente al Milenarismo, cosa que no se podría hacer de una manera general y absoluta, pues estarían cercenando la rama del árbol sobre la cual se asienta la Iglesia y que es la exégesis de los Padres de la Iglesia de los primeros cuatro siglos; además hay que decir que la primera supuesta condenación del año 41 era en sí misma errónea y hasta herética, puesto que sin darse cuenta negaba el Reino de Cristo sacramentado presente en todos los Tabernáculos de las Iglesias por el mundo, ya que se negaba en los términos siguientes diciendo: “El sistema del milenarismo, aún el mitigado, es decir, el que enseña que, según la revelación católica, Cristo Nuestro Señor antes del juicio final, ha de venir corporalmente a esta tierra a reinar, ya sea con resurrección anterior de muchos justos o sin ella, no se puede enseñar sin peligro”. (Decreto del Santo Oficio del 11 de Julio de 1941). Y como sabemos que Nuestro Señor Jesucristo reina corporalmente desde el Sagrario, hubo que corregir el grave error que raya en la herejía, una vez advertido, lo cual los obligó a tener que hacer un segundo decreto cambiando el término corporalmente, por visiblemente y así tenemos un segundo decreto del 21 de Julio de 1944 que restringe además, su enfoque refiriéndose al milenarismo mitigado: “En estos últimos tiempos se ha preguntado más de una vez a esta Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio qué haya de sentirse del sistema del milenarismo mitigado, es decir, del que enseña que Cristo Señor, antes del juicio final, previa o no resurrección de muchos justos, ha de venir visiblemente para reinar en la tierra. Respuesta: El sistema del milenarismo mitigado no puede enseñarse con seguridad”. (Dz. 2296).

Como bien se puede observar, no se trata de una condenación doctrinal, sino de una simple advertencia prudencial de carácter disciplinar, o a lo sumo una prohibición disciplinar, restringida al Milenarismo Mitigado y nada más. Queda claro que hacer de esto una condenación doctrinal, es abusar de la ignorancia de los incautos que no leen ni estudian, pero como loritos, repiten sintiéndose amparados por lo que el clima de prejuicio sobre el tema pululaba y pulula, aún hoy en día, en un ambiente clerical, mediocre, que está bajo la férula antiapocalíptica y antimilenarista que aún hoy perdura.

Por esto el P. Castellani, decía al respecto: “La corrección del adverbio ‘corporáliter’ substituído por ‘visibiliter’ es fácil de comprender, el alegorista que redactó el primer decreto no advirtió quizá que sin querer se condenaba a sí mismo. En efecto los alegoristas o antimilenistas, sostienen como hemos visto que el profetizado Reino de Cristo en el universo Mundo es este de ahora, es la Iglesia actual tal cual. ¿Y cómo reina ahora Cristo en este Reino? Reina desde el Santísimo Sacramento. ¿Está allí corporaliter? Sí. Había que corregir rápidamente eso. Está pues prohibido enseñar en Sudamérica que Cristo reinará visiblemente desde un trono en Jerusalén, sobre todas las naciones; presumiblemente con su Ministro de Agricultura, de Trabajo y Previsión y hasta de Guerra si se ofrece. Muy bien prohibido. Teología a lo Fulton Sheen. ‘Teología para negros’ llama a esta fábula Ramón Doll. Con perdón de los negros. Ningún Santo Padre milenista –y hay muchos, como hemos visto– o quier escritor actual serio, ha descrito así el Reino de Cristo”. (La Igl. Patr. p. 350-351).

Por todo lo dicho, es hoy inadmisible, continuar hablando de condenación del Milenarismo, cuando solo lo que hay es una prohibición disciplinar que advierte de un posible peligro, aún hoy todavía no identificado, lo que vendría a ser una especie de ovni exegético, es decir de un objeto volador no identificado.

Luego, queda claro, y clarísimo, aún para un intelecto medianamente informado, que no se puede seguir hablando de condenación del milenarismo, como muchos estulta e ignaramente hacen.

No hay que olvidar que los antimilenaristas, en su furibunda alergia hacia el Milenio, no hacen sino judaizar, alineándose sin darse cuenta, muchos, en la misma perspectiva de los progresistas y modernistas, pues como recalca el P. Castellani. “Un último punto curioso deseo brevemente revelar: muchos de los actuales alegoristas, sino todos, son en el fondo milenistas carnales. En efecto, negando el postparusíaco Reino de Cristo, se ven obligados a reponer el cumplimiento de las profecías en un futuro gran triunfo temporal de la Iglesia, antes de la Segunda Venida; o sea, una ‘Nueva Edad Media’ (ver Berdiaef y también a R.H. Benson) en ‘The Dawn of All’) con el Papa como monarca Temporal Universal, comandando ejércitos de alegres ‘jocistas’ en bicicleta y camiseta de sport… Coinciden con el sueño de la Sinagoga antes de la Primera Venida. Coinciden también con la extraña visión del milenismo ateo de Carlos Marx; no menos que con las barrocas promesas de la muy extendida secta protestante judaizante llamada en Norte América ‘la Nueva Dispensación’. Son todos pájaros de la misma pluma”. (La Igl. Patr. p. 353).

Como se ve aquí, en este error caen todos los que, como algunos hoy en día, aún dentro de la Tradición o de los Tradicionalistas, sean estos Obispos, sacerdotes o fieles, esperan, anhelan y desean, cuasi dogma de fe, amparados en una errónea interpretación fatimista, el anhelado triunfo terreno de la Iglesia en este mundo, a fuerza de pulmón y musculatura puramente humana.

No olvidemos que el Concilio Vaticano II inaugurado por Juan XXIII, tenía como resorte impulsor el de no ser como él mismo lo expresó, un profeta de desgracias como aquellos que piensan en los últimos tiempos apocalípticos y así entonces, como hay mucha tela para rato en este mundo, abramos las ventanas de la Iglesia para abrazarnos fraternalmente todos los hombres sin dogmas que dividan, cual proclama del adúltero ecumenismo.

Y como advierte sabiamente el P. Castellani, no hay que olvidar que: “Sea como fuere, cuando vino el Mesías, los judíos se equivocaron. Este es uno de los fenómenos más asombrosos y la tragedia más grande que ha habido en el mundo. Estaban bastante preparados a equivocarse desde tiempo hacía. Habían dejado caer de su vista los vaticinios del Mesías sufrido y manso, redentor de pecados, impartidor de conocimiento religioso, y jefe de un reino pacífico y paciente; y esperaban (y exigían) el Rey triunfante de la Segunda Venida. En suma, quisieron la Segunda Venida sin la Primera, pasando por alto las indicaciones de los Profetas, aunque sea de paso, las distinguen; y muy claramente en Daniel. (…) Una vez hubieron decidido el Mesías tenía que ser así como ellos lo soñaban, inevitablemente los Judíos tenían que matar al Mesías real. (…) Fatalmente los Judíos o bien aceptaban al Mesías, o tenían que darle muerte (…). Pues bien, los cristianos podemos caer en la misma ilusión de los Judíos, y estamos quizá cayendo. Podemos hacernos una idea falsa de la Segunda Venida y pasarla por alto y eso ha de ser uno de los elementos de la Gran Apostasía. ‘Faltan todavía miles de años’, afirman pseudoexégetas modernos. Vemos que hoy día muchos exégetas, incluso católicos, desvirtúan de todas maneras las profecías, usando como instrumento el ‘alegorismo’ o ‘midrashismo’ ”. (El Apok. p. 364-365).

Esto es, como hace ver el P. Castellani: “Es el mismo sueño carnal de los Judíos que los hizo engañarse respecto a Cristo. Estos son milenistas al revés. Niegan acérrimamente el Milenio metahistórico después de la Parusía, que está en la Escritura; y ponen un milenio que no está en la Escritura, por obra de las solas fuerzas históricas, o sea una solución infrahistórica de la Historia, lo mismo que los impíos ‘progresistas’ como Condorcet, Augusto Comte y Kant; lo cual equivale a negar la intervención sobrenatural de Dios en la Historia; y en el fondo, la misma inspiración divina de la Sagrada Escritura”. (El Apok. p.367).

Y como bien sentencia el P. Castellani para no caer en esta ilusión: “El Apokalypsis es el único antídoto actual contra esos ‘pseudoprofetas’ ”. (El Apok. p.367).

Espero que todo esto sirva para reflexionar y recapacitar sobre el Apocalipsis y el debatido tema del Milenio, para disipar los prejuicios y errores que opacan la verdad contenida sobre el Milenarismo Patrístico doctrina común de los cuatro primeros siglos de la Iglesia.

P. Basilio Méramo
Bogotá, 20 de Enero de 2014

33 replies »

  1. Si el 25 de septiembre de 2010 (reinando el anti-Papa BXVI) fue nombrado Pedro Romano como último Papa, y éste, en acto litúrgico público, le devolvió las llaves del Reino a Aquel que con el Dedo de Dios le nombró, es que el anunciado milenio ya está entre nosotros. Observemos los acontecimientos sociales. Ellos están dando testimonio de que la Segunda Venida de Cristo es ya una realidad. ¡Dichoso quien no se escandaliza por mí!, dice El Señor.

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  2. Este blog tem a forte inspiração de textos apocalípticos, e muito tenho aprendido. Mas o milênio já passou ha muito, …enquanto “A Cidade de Deus” crescia (anos 300 – 1300). Agora é a vez do Dragão em sua fase final, e a tão esperada Parusia, que nos participará (com a graça de Nossa Senhora) do banquete celeste.
    Mantemo-nos na Fé e Caridade.

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  3. Siendo el Apocalipsis la Profecía por excelencia y que la Iglesia ha puesto dentro del catálogo de los Libros Sagrados (La Santa Escritura) debe preferirse a cualquier otra profecía privada – no por menosprecio sino por ser Revelación del mismo Jesucristo a San Juan-, y al ser de este género profético, la misma Iglesia no ha cerrado su piadosa interpretación, por el contrario, aunque con sabiduría maternal ha puesto límites e incluso censurado algunas de esas interpretaciones como simplemente groseras e inconvenientes, ejemplo de ello con el caso del milenarismo carnal.
    Pareciera que de la correcta interpretación de este capítulo dependiera la conexión de las visiones de San Juan, unas con otras, desde las “siete cartas” hasta el descenso del cielo de la “Nueva Jerusalén”. Tal vez sea por ello que ha hecho “arrancarse los pelos” a mas de un escritor y hacer decir lo que no dice el texto de esta Profecía. No obstante la Iglesia jamás condenará la interpretación de los Santos Padres de los primeros cinco siglos que han interpretado casi unánimes el Milenio como Reino postparusíaco donde tienen preponderancia los últimos Mártires que han sufrido la “gran tribulación”, no recibieron la marca de la Bestia y resurrectos, reinan con Cristo Mil Años, período en el que se van cumpliendo las Promesas del Nuevo y Viejo Testamento. Y pareciera que, según el sentido literal, condice con la magnanimidad de Dios, haciendo resplandecer la Gloria y Majestad de Su Hijo Encarnado y la “paciencia” y Fe de los Mártires.

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  4. Nada: Por sus comentarios, pareciera que pertenece usted a algún grupo de “Iniciados” o algo parecido. Todas sus palabras están llenas de “misterio”, y además no aclara cuando se lo solicita.

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  5. D. Simón: La primera venida ocurrió, en el año 0, pero fue descrita en los documentos que conforman el “Nuevo Testamento” varias décadas después. Tenga usted paciencia, pues el Señor lo explicará en su día y en su hora.

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  6. (20, 1-6) O Reino milenarista: Vi um anjo caído do céu, trazendo na mão a chave do Abismo e uma grande corrente para aprisionar e lacrar por mil anos o Diabo, para que não seduzisse as nações (quase literalmente o inverso do mencionado pela 5a Trombeta). Vi então tronos, e aos que nele se sentavam foi dado poder de julgar. Apenas os santos e os que não tinham a marca sobre a fronte ou na mão voltaram a vida e reinaram com Cristo durante mil anos. Os outros não voltariam a vida até o término desse tempo (para o juízo final). Essa é a primeira ressurreição. O grande debate entre os padres doutos no Apoc. converge para esse capítulo 20. Discute-se, se esse reino será antes ou pós Parusíaco, em função da alegação que os santos reinariam com Cristo e os “tronos julgarão” a todos inclusive os que não voltam a vida até o término dos mil anos da prisão do Demônio. Fico com Santo Agostinho. Se considerarmos o início desse período como pertencendo ao início da civilização cristã, a questão me parece evidente. Primeiramente temos que o reino de Satanás durará pouco tempo e ao término dos mil anos, somando-se a isso, quando se diz que os santos voltaram a vida e reinaram os mil anos até a libertação de Satanás, devemos considerar o sistema padrão de contagem de tempo do Apocalipse; nascimento, crescimento e finalmente a maturação ou morte-frutificação. Ora, o tempo do Dragão deverá ser suficiente apenas para que o fruto se desprenda da árvore para que germine a Jerusalém Celeste, quando o céu e a terra já teriam desaparecido. Assim quando a Igreja estiver despojada do que não for seu essencial, o altar, ou a fé no Amor que é a prática de Cristo (o batismo de fogo conforme São Paulo), ela estará pronta para unir-se a Ele. E isso se precipitará abruptamente pelo anúncio da 5a trombeta, parafraseada por Paulo VI. Atentemos que o último grande Santo inconteste, São Pio de Pietrelcina, faleceu à época do Concílio V. II, implicando em certa medida que os santos foram se subtraindo e dando lugar ao aparecimento do Dragão. Para mim, evidência maior ainda, é saber-se que a Cristandade só pôde vingar, pela intervenção de Nossa Senhora no reinado dos mil anos de seus Santos, que coibiram a Sinagoga de Satanás de atuar indefectivelmente nas gerações da alta e média Idade Média, inspirando o caráter cristão até meados do século passado: contrariamente aos dias de hoje, constata-se a liberdade do Diabo pelo evidente momento da Grande Apostasia.

    (20, 7-10) O segundo combate escatológico: Satanás quando solto, sairá para reunir as nações dos quatro cantos da terra, Gog e Magog (acima e abaixo da terra – Geema), para o combate; seu número é como a areia do mar. Subiram sobre a superfície da terra (novamente os demônios ao término dos mil anos seriam soltos) e cercaram o acampamento dos santos (conforme Santo Agostinho a Igreja Celeste não tem local fixo) e a Cidade amada (Cristandade), mas um fogo (…não saberemos) desceu do céu e foram lançados no inferno onde já se encontravam a Besta e o falso profeta (este mundo passará).

    Importante frisar: somente pela vinda de Cristo a humanidade, desde o tempo de Adão, vivenciou através da Igreja o Reino Milenar aqui na terra (vide os poucos Santos que cristianizaram a humanidade), a despeito da luta dos incontáveis que tinham as marcas.

    Hoje já não se percebe mais esse Reino, e não perca tempo esperando-o para um “Infra Histórico”.

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  7. Quando “Nada” escreve “…es que el anunciado milenio ya está entre nosotros…” está afirmando que nestes momentos estamos sendo introduzidos na Jerusalém Celeste. CUIDADO!!!!!!! A Parusia nos introduzirá á verdadeira luz, e não ás trevas que estão a nos rodear por todos os lados. Com ela finda a iniquidade imperante. É a Sinagoga de Satanás quem está com todo o poder hoje. Acompanhem o que se vê nas TVs, como ele também sugere. A Sinagoga é astuta e sempre esteve infiltrada.

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  8. ¡Cuán privilegiada es Ud. “Nada”!, pues el mismísimo Señor Jesucristo le “adelantó” a Ud. la fecha y hora de su Segunda Venida, con varias décadas de anticipación. Algo de lo que – según ud.- el resto de los mortales se percatará decenios más tarde, al igual que – según su propia teoría, “Nada” – ocurrió con los primeros discípulos de Jesucristo.
    Es decir, Ud, plantea que ya ha venido Nuestro Señor, pero que sólo Ud. (y algún otro santo, como el elegido Divino: Papa Pedro Romano que le devuelve las llaves personalmente a Dios) lo ha visto…
    Sin embargo Dios Uno y Trino dice otra cosa: “Porque como el relámpago sale del oriente y se deja ver hasta el occidente, así será el advenimiento del Hijo del hombre” Mat. 24, 28.
    “Mas en cuanto al día o a la hora nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre” Marc. 13, 32.

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  9. Doña Clara:
    Tiene usted razón; su venida fue como un relámpago que salió por oriente y se puso por occidente, y el día y la hora sólo lo supo el Padre.

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  10. Estoy de acuerdo con el amigo Simón del Temple, todos estos desvaríos y posturas heterodoxas son debidas en gran parte a que nos falta un Papa, un verdadero pastor que nos apaciente en estos momentos de oscuridad espiritual… mas me temo que así continuaremos hasta que regrese Ntro. Señor Jesucristo, la situación es irreversible y ya no hay vuelta atrás. Se está colmando la paciencia del Buen Dios…

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  11. Caramba, doña “Nada”.
    Y por supuesto, sólo alguien tan santa como Ud. ( y algunos otros santos que Ud. haya canonizado) se ha enterado de la Segunda Venida de Ntro. Señor.
    Dígame, ¿cómo vive ud. ahora, en ésta, su Parusía? ¿come ud., duerme, o se ha liberado del cuerpo carnal?
    ¿cuántas horas al día habla ud. con Ntro. Señor? ¿qué misión le ha asignado?

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  12. Nada,
    permita-me conhecer o fato fundamental que aconteceu em “…Si el 25 de septiembre de 2010 (reinando el anti-Papa BXVI)…” conforme você nos advertiu no início das postagens.
    Grato.

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  13. Doña Clara: dos aclaraciones 1) Soy de sexo masculino y tengo barba; 2) Mi vida post-parusía es como la de usted, absolutamente normal y natural

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  14. Desde luego, algunos comentarios …indican hasta qué punto de desvarío y de locura se llega persiguiendo los quiméricos sueños de los apocalipticistas, aun mitigados, que prefieren atenerse a su estragado juicio particular, mal apoyado por las inciertas opiniones de algunos Padres que tampoco concordaban entre sí, antes que a la enseñanza del Espíritu Santo, que indicó claramente la vía correcta a través de los escritos de todos los más señalados santos Padres y Doctores de la Iglesia desde el siglo IV como mínimo, y más grave todavía, contra la sentencia autoritativa de la Iglesia jerárquica, que condenó al Índice de libros prohibidos la obra del P. Lacunza (y ahí sigue todavía), y cuando comprobó el inmenso daño que hacía, no sólo entre los católicos, sino aún más entre los protestantes, expidió dos decretos en que se desaconsejaba enérgica y activamente cualquier propaganda de tales ideas.

    Y sospecho que si la sabia Roma no condenó más claramente, fue por evitar dar publicidad a esas mismas ideas que deseaba ver sepultadas para siempre en el río del olvido de aquellas doctrinas que si bien pudieron haber sido sostenidas durante un tiempo más o menos largo por sabios teólogos e incluso auténticos santos, al fin eran erróneas, fueron superadas por el desarrollo doctrinal impulsado por el Espíritu Santo, y al final, desechadas por la autoridad docente, sin que eso supusiera el menor desdoro para los que en el pasado se hubiesen mostrado partidarios de ellas.

    Lo que sí es desdoro, y no pequeño, es empeñarse en sostener esas mismas teorías una vez que la Autoridad ha mostrado suficientemente cuál es su parecer y su deseo, que incluso ha mandado alejarse de tales pastos venenosos, que incluso ha empezado ya a utilizar las sanciones, cuales son las del Índice, y que sin duda habría sacado el látigo de las más fuertes, si la revolución conciliar no se lo hubiera impedido.

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  15. Ya se lo dije arriba: Jesús de la Segunda Venida nombró con el Dedo de Dios al último Papa de la Iglesia Católica, Pedro Romano, en cumplimiento de la profecía de San Malaquías.

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  16. Joao: el evento en el que podemos percibir eso es que:
    1) Ocurrió realmente (yo fui testigo)
    2) Pedro Romano es un hombre que vive aún. Está al frente de su parroquia.

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  17. Nada,
    era un acto público, que salió en los medios de comunicación? Muchas personas fueron testigos? Fue una revelación pública?
    Agradecido.

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  18. Nada:
    ¿Es que se da cuenta de lo que está diciendo? ¿Por qué tanto misterio en torno a algo tan trascendente si es cierto? Si Pedro Romano existe, diga dónde!!! Los católicos tenemos que hacerle algunas preguntas. ¿Cómo podría ser que Jesucristo haya reservado tan gran acontecimiento a los que estamos luchando hace años para tener un Papa, y no lo sepamos? Nos resulta un poco extraño no recibir públicamente de parte de él alguna alocución, o una carta. Los católicos -aún en tiempos de persecución o de cisma-, conocían de la existencia de un verdadero Vicario que los confirmaba en la Fe.

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  19. Joao: los pasos de Dios no salen en los medios de comunicación del Anticristo. El Señor actúa para cumplir las profecías. En este caso ha cumplido la profecía de San Malaquías al pie de la letra. Con ello ha destronado al Anticristo.

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  20. D. Simón del Temple:
    Pedro Romano fue cabeza de la Iglesia Universal sólo unos días, pues como le dije arriba, devolvió las llaves del Reino a Aquel que le nombró Papa con el Poder del Dedo de Dios. Esto significa que en este momento el Resto Fiel está pastoreado por Él (Lease Ap 19, 11-21).

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  21. Nada,
    También me doy cuenta de que San Malaquías se cumple.
    Oídos para oír y sabiduría para comprender: el reino del Anticristo sólo puede ser derrocado por su antítesis, el reino del amor;
    (Apo11, 14-19) “3o Ai”, chega rapidamente, a realeza do mundo passou para nosso Senhor e seu Cristo. As nações tinham se enfurecido, chegou a hora de exterminar os que exterminam a terra e dar recompensa aos teus servos e aos que temem seu nome. Apareceu no templo do céu a arca da sua aliança (Nossa Senhora). Houve relâmpagos, vozes, trovões (todo tipo de aviso), terremotos (perde-se o chão) e uma grande tempestade de granizo (as inúmeras interpretações cabalistas). Ao contrário do que a Sinagoga de Satanás nos seduz crer presunçosamente, que ao homem cabe estabelecer até seu próprio juízo em holocausto, contudo não saberemos quando e como acontecerá a Parusia.

    O tal vez quiere decirnos que estamos bajo “pedrisco gande”?

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  22. Nada:
    ¿Y dónde ve usted que Satanás fue atado por mil años para que durante ese tiempo no tenga poder? ¿ La Parusía del Glorioso Rey de reyes, pasó desapercibida para casi todo el mundo, siendo que viene a reinar y juzgar? ¿Y dónde tiene Sede? Los Santos Padres dicen que durante el Milenio la Iglesia Católica resplandecerá, y que habrá viadores y bienaventurados, ¿en qué planeta estarían, porque aquí en la tierra no hay nada de eso? ¿Y dónde están los Dos Testigos? ¿Hubo conversión de Israel a la Fe? ¿Cuándo aconteció la Gran Guerra anunciada con 200.000.000 de combatientes en el frente que matan a la tres cuarta parte de la humanidad? ¿Y el Anticristo, y su marca y su persecución?
    Dios NO PUEDE cumplir ninguna profecía privada, sin cumplir la anunciada por El mismo. Nada de esto ha ocurrido todavía, ni siquiera la profecía de San Malaquías.
    No olvide que la Iglesia Católica tiene Jerarquía visible, no es una Iglesia pneumática ni espiritual, es una SOCIEDAD PERFECTA VISIBLE fundada así por Jesucristo, y tiene en la cúspide de su Jerarquía al que hace las veces de Cristo en la tierra, el Papa, por tanto SIEMPRE la Iglesia Católica DEBE tener una Cabeza visible, el Vicario de Cristo, porque dónde está el Papa, está la Iglesia, y donde está la Iglesia esta Cristo, y El mismo ha querido que Su Iglesia fuera regida, gobernada y unificada por un HOMBRE unido a El por los vínculos del Vicariato, constituyendo el Primado de San Pedro para siempre, por tanto cuando Cristo vuelva, un Papa legítimo y verdadero estará rigiendo la Iglesia Católica, aunque esté reducida a un pequeño rebaño.
    Todos estos acontecimientos que le menciono tienen carácter público y universal. La Parusía de Jesucristo renovará la faz de la tierra, y de ninguna manera queda circunscripta a un grupito parroquial.
    Pareciera que lo que usted describe no tiene el signo de Dios.

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  23. No le den tanta bola a “Nada”. No merece atencion. Su incoherencia es tan patente que cualquiera que medianamente sepa sobre la esjatologia conoce su error o enganho. Pido al Administrador atentamente que ponga orden a esta persona que en mi opinion, solo confunde.

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  24. Don Ronberto:
    Descreidos como usted rechazaron los signos que acompañaron a la primera venida. “El Señor vino a los suyos, y no le recibieron”

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  25. Basta de farsa, por favor. Basta de seguirle el juego a Nada, o comoquiera que se llame. Estas tonterías no deberían permitirse ni un segundo más. Administrador, le ruego que intervenga. Estas “revelaciones” lo único que hacen es darle la razón a nuestros detractores…

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