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VALIOSAS PRECISIONES BIOBIBLIOGRÁFICAS


Son acerca de las revelaciones de Nuestra Señora del Buen Suceso y de su Santísimo Hijo, a la Madre Mariana de Jesús Torres Berriochoa  ( fallecida en 1635) en los últimos años del siglo XVI y primeros del XVII, abadesa del Monasterio de la Limpia Concepción de Quito, de la Orden Concepcionista.
Confieso que desconocía todos sus extremos. Pero las juzgo importantes y  muy pertinentes a la historia de esta monja singular. También juzgo importante su publicación en el blog y muy dignas de ser tenidas en cuenta.
Su autor es el comentarista “brasileño“, en comentario colocado en el post “Introducción a la Novena de Nuestra Señora del Buen Suceso”.
Este comentario dice lo siguiente:
Documentación existente y Libros publicados sobre Nuestra Señora del Buen Suceso de Quito y Madre Mariana de Jesus Torres:
01 – Noticia sobre la existencia del “Cuadernón”. – Estaría desaparecido/escondido en algún lugar del Monasterio, junto con el Niño Jesús original de la Imagen de El Buen Suceso, y el Báculo original Abacial que lleva la Imagen.
02 – La Vida de la Madre Mariana de Jesús Torres escrita por Fray Bartolomé de Alácano y Gamboa, franciscano español, que vivió en el Convento Máximo de Quito en el siglo XVIII. – De este libro se tiene noticia de su existencia pero no se ha encontrado hasta el momento ningún ejemplar.
03 – Resumen de esta Obra escrita por Fray Manoel de Souza Pereira, franciscano de origen portugués, que vivió en Quito a finales del siglo XVIII e inicios del XIX. – Consta que fue entregado al Presidente García Moreno y, después de su asesinato, fue encontrado entre sus papeles guardados por la Viuda. Lo leyó la niña Clotilde Varela Vasconez, y por orden de su director espiritual habría sido quemado.
04 – Anotaciones de la Madre Mariana de Jesús Varela, concepcionista, (en el mundo Clotilde Varela Vasconez), que vivió y murió en La Concepción de Quito en la primera mitad del siglo XX. – De estas anotaciones existían copias distribuidas a personas amigas del Monasterio de la Concepción de Quito y en los Monasterios Concepcionistas del Ecuador. Fueron mandadas recoger por el Arzobispo de Quito Mons. Carlos María de la Torre. Y se conservaba una copia en el Archivo Histórico del Arzobispado de Quito, donde la habría encontrado Mons. Dr. Luis E. Cadena y Almeida, encargado del Archivo y Vice-Postulador Diocesano en el Proceso de Beatificación de la Madre Mariana de Jesús Torres, abierto por el Señor Arzobispo Mons. Antonio González, a finales del siglo XX.

Libros modernos
05 – “Madera para esculpir la Imagen de una Santa”, por Mons. Dr. Luis E. Cadena y Almeida. – Existen al menos dos ediciones. La primera, editada en los Estados Unidos, en español, con Prólogo de José Luis de Zayas y Arancibia. La segunda editada en Ecuador, Quito, por la Librería Espiritual.
06 – “A Spanish Mystic in Quito – Sor Mariana de Jesus Torres”. – Traducción al inglés del libro anterior, editado también en los Estados Unidos.
07 – “Mensaje Profético de la Sierva de Dios Sor Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa y su fiel cumplimiento a través de los siglos”, por Mons. Luis E. Cadena y Almeida. Editado en Quito, Ecuador, por la Librería Espiritual, 1989. Tiene Imprimatur de 1985.
08 – “La mujer y la monja extraordinaria – Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa”, por Mons. Dr. Luis E. Cadena y Almeida.- Editada en Quito, Ecuador, por la Librería Espiritual.
09 – “La Violeta de los Andes – Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa”, por Mons. Dr. Luis E. Cadena y Almeida”. – Folleto editado en Quito, Ecuador, por la Librería Espiritual. Contiene discursos por ocasión de la incorporación de Mons. Cadena como miembro del Instituto de Historia Eclesiástica de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.
10 – “Soy María de El Buen Suceso”, por Mons. Dr. Luis E. Cadena y Almeida. – Editado en Quito por la Librería Espiritual, con Imprimatur de 1996. Trata del Origen del culto y devoción a la Virgen de El Buen Suceso, aparecida a la Madre Mariana Francisca de Jesús Torres, Abadesa del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito.
11 – Hay publicadas numerosas Novenas y Estampas.

Otras publicaciones
“Vida Admirable de la Rvda. Madre Mariana de Jesús Torres, española y una de las Fundadoras del Monasterio Real de la Limpia Concepción de la Ciudad de Quito, escrita por el Rvdo. Padre Manuel Sousa Peraira (1) de la Orden Seráfica de los Menores del Convento Máximo de S. Francisco de Quito en el Ecuador” – (1) Excepto el Prólogo, que es escrito por una religiosa concepcionista de Quito. — En São Paulo, Brasil, fue impresa una versión traducida al portugués de estas anotaciones, que corresponden al libro 04 descrito arriba. — Tenemos conocimiento de una versión inglesa de estas mismas anotaciones, impresa en los Estados Unidos.

Informaciones sobre el libro manuscrito la “Vida Admirable”
Interesantes informaciones a respecto de los cuadernos atribuidos a Fray Manoel de Sousa Pereira, OFM, franciscano de origen portugués, de donde habrían salido las copias de la “Vida Admirable…” escritas por la Madre Varela, concepcionista.

(…) unas revelaciones que se decían hechas por nuestra Señora del Buen Suceso a una santa monja española, miembro del monasterio de la Inmaculada Concepción en Quito. El nombre de aquella religiosa era Mariana de Jesús Torres, con respecto a la cual Monseñor Manuel María Pólit, el año 1903, emitió el juicio siguiente: [NOTA de los editores del Blog: este “juicio” fue escrito por Diego Rodríguez Docampo en su “Descripción del estado eclesiástico de San Francisco de Quito”, año 1650, publicada por Marcos Jiménez de la Espada en su colección de “Relaciones Geográficas de Indias”, en la Biblioteca de Autores Españoles, Tomo III, Madrid 1965, página 51. Es muy probable que Mons. Pólit las haya trascrito de alguna copia de esta Relación que conserven las monjas del Monasterio de Quito.]

“Santas ha habido y monjas de singular virtud y religión, como lo fueron Doña María Taboada, primera fundadora y Abadesa, y otras que imitaron su virtud. La que más resplandeció en humildad y obediencia, penitencia y don de oración, fue Mariana de Jesús, una de las primeras, y que desde niña tomó el hábito. Vivió y murió con grande ejemplo, así en lo espiritual y temporal como en su gobierno; siendo abadesa diversas veces; y cuyas súplicas y oraciones fueron aceptas a la Divina Majestad, pues se conseguía de su Misericordia lo que ella le pedía. Su muerte fue en tanta paz y santidad como en la que vivió. Sus confesores declararon, en los sermones que se hicieron en su entierro, honras y cabo de año, cómo fue muy celosa en el divino servicio, y que mereció grandes revelaciones de su Divina Majestad, y que tuvo don de profecía. Está recibida en esta opinión, y en la del Arzobispo-Obispo Ilmo. Dr. Don Fray Pedro de Oviedo, que la trató y confesó”.

Nótese que Fray Pedro de Oviedo, que, a la sazón, era Obispo de Ouito, fue denominado Arzobispo, en razón de que tal dignidad había tenido antes, en la ciudad de Santo Domingo de la Isla Española. (8) — (NOTA 8) El juicio de Monseñor Pólit, en el semanario quiteño “El Amigo”, 4 de diciembre de 1943. – Consta en la Historia del Ecuador, tomo 4º, páginas 205 y siguientes, escrita por Monseñor Federico González Suárez, que Fray Pedro de Oviedo fue obispo de Quito en esos años.

Pues bien, la vida y revelaciones de Sor Mariana de Jesús Torres fueron descritas en tiempo aún de la colonia, por la pluma de un religioso franciscano portugués, Manuel Sousa Pereira, por el año 1792. Resultado: tres cuadernos manuscritos, los cuales, habiendo estado por el espacio de muchos lustros en el monasterio de la Concepción, finalmente vinieron a parar en manos del Presidente García Moreno, entregados por la Abadesa, Sor Bárbara Fierro, nativa de Tulcán. (9 y 10) — (NOTA 9) Por declaración de las monjas Conceptas de Quito, en 1934, al Padre José Urarte S. J., el franciscano portugués tomó los datos de un solo inmenso volumen manuscrito, denominado “Cuadernón”, que posteriormente no ha sido encontrado en el Convento. [NOTA: Esta información es un poco diferente de lo que relata el propio Fray Sousa Pereira en las anotaciones atribuidas a la Madre Varela, en donde dice que el redactó un resumen del libro de Fray Alácano para facilitar la lectura de las monjas.] Esta desaparición se explica, tal vez, por la presencia de los tres nuevos cuadernos. Lo demás fue también narrado por la Madre Varela al Padre Urarte, y éste lo trasmitió al autor, en Guayaquil, el 11 de noviembre de 1968; y en Cuenca, el 16 de diciembre del mismo año. — (NOTA 10) Dicho Padre Urarte lo narró al autor en las ciudades y fechas antedichas.

El Mandatario les dio atenta lectura; e, impresionado por las heroicas virtudes y revelaciones de Sor Mariana de Jesús Torres, juntó los tres cuadernos en un solo paquete, para enviarlos a su Santidad Pío IX. Al mismo tiempo redactó una carta con destino al mencionado Vicario de Cristo. En ella le suplicaba que, si fuese de su beneplácito, se hiciera en Roma un examen acerca de la vida de Sor Mariana de Jesús, con miras a una posible causa de beatificación.

Pero antes de que tales documentos fueran despachados al correo, fue victimado García Moreno. Tan sólo unos quince años después, Doña Mariana Alcázar, viuda del insigne Mandatario, se decidió a poner por separado y en orden los escritos que habían pertenecido a su eximio esposo, y para ello recurrió a la ayuda de un señor Rafael Varela Yépez cuyos antecedentes son dignos de ser consignados:

Allá por los años de 1865, este individuo, con sólo quince abriles de edad, se hallaba en su ciudad natal de Latacunga, cuando el renombrado Gabriel García Moreno, que se hallaba de viaje, le pidió posada para el tiempo de unas dos horas. En este intervalo el gran hombre completaría su sueño, pues no eran más que las seis de la mañana, y las bestias comerían y repararían sus fuerzas para continuar la marcha rumbo al sur. El adolescente quiso proporcionarle una confortable cama, pero el ilustre viajero se opuso: “Me basta, dijo, esta banca de puro palo; me viene bien para la salud”. Al despedirse para Guayaquil, García Moreno dijo al muchacho: “Dentro de pocos días regreso a Quito. Véngase usted a esta capital, e inicie sus estudios de segunda enseñanza. Yo le daré hospedaje y todo apoyo”.

El jovencito no desperdició tamaña fortuna. Oportunamente se presentó a Don Gabriel, y éste le suministró en su propia casa no sólo habitación sino también comida. A guisa de modesta compensación, Rafael Varela prestaría sus pequeños servicios como secretario y ayudante del afamado Estadista. No solamente coronó sus cursos de secundaria sino que ingresó en la Universidad y emprendió los estudios de jurisprudencia.

Asesinado el insigne Mecenas de Varela, este joven tropezó con el Inconveniente de no haber dado a tiempo algunos de sus exámenes. Recurrió al Congreso Nacional. Manifestó las justas razones de su atraso, y solicitó se legalizara su continuación en la Universidad. En 1° de noviembre de 1875, la solicitud fue despachada favorablemente, con el Ejecútese del Vicepresidente Interino Javier Eguiguren. El universitario Varela podía matricularse para el cuarto año de jurisprudencia, pero quedaba obligado a rendir los exámenes de Derecho Internacional y Derecho Canónico en el próximo diciembre.

Continúa estudiando hasta el mes de agosto de 1878. Corona su carrera y logra el título de Lincenciado. Contrae matrimonio con una quiteña cuyo nombre Mercedes Vásconez; y esta unión es bendecida con varios hijos. La primogénita es la niña Clotilde, nacida en nueve de septiembre de 1879, la cual, habiendo llegado a la edad de unos once años, ayudó a su padre, en la separación y ordenamiento de los escritos que habían pertenecido al Presidente García Moreno. Enseguida encontraron la carta y paquete con destino al Romano Pontífice. Clotilde inició la lectura de los tres cuadernos, y los encontró sumamente amenos y provechosos. Rogó a Doña Mariana Alcázar le permitiese llevarles a su casa, y alcanzó esa merced en forma irrestricta.

Les dió lectura en su totalidad, los releyó, e inclusive los meditó. Encontró en ellos un estímulo más para tender a la santidad. Todo esto lo puso en conocimiento de su confesor el Padre Miguel Meneses, el cual, en vez de aprobar la deglución espiritual de aquellas páginas, terminó por improbarle su lectura. ¿Qué peligros entrevió aquel asceta? – Sin duda los de alucinación y vana curiosidad; puesto que la tal biografía de Sor Mariana de Jesús Torres, contenía en gran parte apariciones y revelaciones de orden sobrenatural, con una literatura fantástica e impresionante. Más todavía, con el fin de suprimir de raíz lo que juzgó una tentación, el Padre Meneses ordenó a su penitenta entregar al fuego esos tres cuadernos. ¡Quién no advierte que tal precepto fue un despropósito! Hubiera bastado que dicho sacerdote los recogiera y los tuviera a buen recaudo.

La señorita Clotilde Varela escuchó con mucha contrariedad el mandato, y se lo manifestó a su confesor. Este mantuvo su precepto. Entonces ella rogó a su Reverencia le permitiera sacar, en cifra o taquigrafía, una copia de aquellas páginas que le parecieran más enjundiosas. Aceptado esto por el confesor, la señorita Varela emprendió en la tarea valiéndose del arte que había aprendido de su padre, quien, a su vez lo había aprendido de García Moreno.

Corría el año de 1899, cuando los manuscritos originales del Padre Manuel Sousa Pereira fueron consumidos por el fuego. Y poco después, Clotilde Varela ingresaba en la Orden Religiosa de las monjas Conceptas. Ella también adoptó el nombre de Mariana de Jesús.

Se comprende que no transcurrieron muchos años sin que lloviesen las peticiones de copias en caracteres ordinarios, inteligibles para todos; y entonces Sor Mariana de Jesús Varela, con permiso de sus abadesas, satisfizo de buen grado esos deseos. Creció el interés y entusiasmo, incluso entre la gente piadosa de fuera del Convento. Llegó esto a oídos del Ilmo. Sr. Arzobispo Carlos María de la Torre, quien nombró una comisión de dos teólogos: Padre Joel Monroy, mercedario; y Padre José Urarte, jesuita, para que hablasen con Sor Mariana de Jesús Varela y la sometieran al respectivo interrogatorio. El Padre Monroy presentó como excusa su enfermedad, pero dijo que se adhería, por adelantado, al juicio que diera el Padre Urarte, jesuita muy competente para el caso.

Corría el año de 1934 cuando el segundo religioso habló con Sor Mariana de Jesús Varela en los términos que siguen:

“Al trasladar usted o hacer el resumen de la vida de Sor Mariana de Jesús Torres, ¿fue usted leal y no cambió nada? Y cuando usted puso en lenguaje corriente lo que había escrito en cifra, ¿fue también leal y no cambió nada? Haga usted al favor de contestar a estas dos preguntas con toda verdad. Yo pudiera pedirlo a usted conteste con juramento, puesto que tengo autorización para ello. Sin embargo no lo hago. Pero diga usted la verdad”.

Sor Mariana de Jesús Varela contestó en los términos que siguen:

“Fui leal y no cambié nada cuando escribí en cifra el texto primitivo, y cuando lo escrito en cifra lo trasladé a lenguaje corriente. Puedo jurar en forma solemne que digo la verdad”. Esto último fue repetido varias veces, manifestando más bien deseos de hacer tal juramento. El Padre Urarte se persuadió de que Sor Varela hablaba con sinceridad, y se ratificó en no exigirle juramento. En ese mismo año 1934, Sor Varela entregó su alma al Creador. (11) — (NOTA 11) Fue la concepta Sor Josefina de la Encarnación, 1a que me dio la fecha del fallecimiento de Sor Varela.

Después de un maduro examen, el jesuita escribió a Monseñor De la Torre, dándole su juicio en esta forma:

“Puesto que los actuales manuscritos han sido el fruto de dos traslados, a saber: del original a cifra, y de la cifra al lenguaje ordinario, juzgo que los dichos actuales manuscritos no pueden ser creídos con fe ciega”.

Está visto que José Urarte opinó ser difícil que, al verificar Sor Varela esos dos traslados, no hubiera modificado, siquiera en parte los textos originales.

Con el fin de obtener más detalles al respecto, yo, el autor de la presente biografía [NOTA: Padre Severo Gómez Jurado, jesuita, Volumen IX de la Obra “Vida de García Moreno”, Quito, Ecuador, 1970, páginas 477 hasta 495. Ya fallecido.], me personé, a mi vez, en el locutorio de las religiosas Conceptas de Quito, el día 1º [primero] de octubre de 1968, y formulé un interrogatorio a la Madre Sor Josefina de la Encarnación, la cual contestó en el tenor siguiente:

1°.- Gracias a mi oficio de enfermera, pude conversar muchas veces y en la intimidad, con Sor Mariana de Jesús Varela, de quien atestiguo haber tenido virtudes en grado eminente. Un caso: estando en peligro de muerte una religiosa joven, Sor Varela hizo a Dios holocausto de su propia vida, con tal de que mejorara la enferma, Sor Varela murió poco tiempo después, mientras que aquella enferma vive hasta la presente.

2°.- Conversé con Sor Varela, varias veces, acerca de las revelaciones hechas a la Santa Madre Mariana de Jesús Torres. También acerca de las que parecen referirse al Presidente García Moreno, por ejemplo el que un Presidente de veras católico había de consagrar el Ecuador al Corazón de Jesús, y alcanzaría la palma del martirio en la plaza donde se halla el Monasterio de la Inmaculada Concepción.

3°.- En cuanto á los puntos que parecen referirse al Presidente García Moreno, la referida Madre Varela me los contaba no como apreciaciones suyas, sino como leídos en los cuadernos originales del tiempo de la colonia.

Con respecto a la fama de santidad con que murió Sor Varela, yo el autor afirmo que tal opinión es general entre cuantas personas conocieron a dicha religiosa. Lo confirma su autobiografía, escrita por cumplir la obediencia que le impuso su confesor el Revdmo. Sr. Canónigo Baquero.

Con tales antecedentes, me voy a permitir consignar aquí una copia de las páginas que pudieron haber interesado más a García Moreno. Tengamos de nuevo ante los ojos el aserto de Sor Varela: “No cambié nada”; y el del Padre José Urarte: “No se puede creer con fe ciega”. (12)

2 replies »

  1. Estimado Moderador, muchas gracias por la publicación de las informaciones de arriba. Tengo gran interesse en la maravillosa historia de Nuestra Señora del Buen Suceso de Quito y de la Madre Mariana de Jesús Torres. He leído dos veces el libro citado “Admirable vida de la Madre Mariana”, de Fray Souza Pereira, en portugués.
    Gracias!
    Brasileño (Jundiaí – Brasil)

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  2. En España, hay imagenes milagrosas de la Virgen del Buen Suceso. Traigo aqui un articulo de la revista italiana Chiesa Viva, de febrero 2009. Sigue:

    La devoción a Nuestra Señora.
    María del Buen Suceso, Virgen del Buen Suceso o Nuestra Señora del Buen Suceso era una invocación bien conocida en España. Las huellas de esta invocación se remonta a la época de las guerras de liberación de los musulmanes. Es al “Buen Suceso” que un magnífico altar fuera dedicado por la victoria de El Cid al entrar triunfante en la ciudad de Almenara. El significado del término “Buen Suceso” o “buen éxito” es el milagro o la intervención sobrenatural de la Madre de Dios que intercede a favor de sus hijos. Es elacontecimiento extraordinario que convierte una imagen de piedra o de madera, en una “puerta” a Dios o “puerta del Cielo”.
    La Virgen del Buen Suceso era patrona de Sagunto-Valencia. Es una estatua de mármol de 40 cm. de altura que se venera en el convento de las Religiosas (Siervas de María) de la ciudad. La leyenda dice que la estatua apareció flotando en las aguas del mar, rodeada de 5 estrellas.
    Con el tiempo, se transformaron otras invocaciones dela Virgen en la de “Buen Suceso”: en el ámbito de laTraiguera, Castellón, la gente venera, como la patrona de las tierras, la Virgen de la Fuente De Salud, que fué encontrada, según la tradición, por dos pastores: Anastasio y Jaime Sorli, en 1384. Esta invocación se había transformado en la de Nues-tra Señora del Buen Suceso.
    En el área de Cabanes-Castellón, un día, a la madre de un niño gravemente enfermo, Francisco Gavaldá – el futuro Obispo de Segorbe – sucedió que, como ella estaba rezando ante la Virgen del Rosario, vió cómo la estatua comenzaba a sudar. La madre secó la transpiración de la estatua con un paño que dejó debajo de la almohada de su hijo. A la mañana siguiente, el niño se despertó completamente curado. Este “Buen Suceso”, el primero de muchos “logros,” que siguieron, dió lugar al cambio del nombre de la Estatua Sagrada.
    Lo más importante, sin embargo, fué el sello de autoridad, puesto en la invocación de Nuestra Señora del Buen Suceso que ha sido crucial para el éxito. La promoción de su devoción, se originó directamente de la voluntad de un Papa: (1065-1621, Pablo V).
    ***
    Bernardino de Obregón (1540-1599) era un jóven Español, rico y orgulloso. Un día, en 1567, sintió tanto la humildad de un pobre transeúnte, que cambió su viday decidió dedicarse a servir a los pobres y a los enfermos.
    Con la aprobación del Nuncio y el Rey Felipe II de España, fundó, en virtud de la Regla de la Orden Tercera de San Francisco de la Paola, la “Congregación religiosa de los Mínimos para la asistencia de enfermos” (que sirvió sobre todo en los hospitales).
    Los votos fueron castidad, pobreza, obediencia y hospitalidad. En 1599, Obregón murió y fué enterrado em el Hospital General de Madrid, donde sus “Obregones” estaban trabajando. En 1606, el sucesor, el Hermano Gabriel de Fontanet, con el Hermano Guillermo de Rigosa, fué a Roma para pedir al Papa la aprobación de la extension de su jurisdicción no solamente sobre la ciudad de Madrid sino sobre la de España entera.
    Hicieron el viaje a pié. Habiendo pasado Valencia, cerca de la frontera con Cataluña, en el cruce de la sierra de Valdancha entre Traiguera y Castellón, los dos Hermanos perdieron su camino y una terrible tormenta vino sobre ellos durante la noche. Cuando rezaban para encontrar un lugar seguro donde morir, ya que ambos temían que la furia de la tormenta podría causar su muerte, vieron una luz brillante en lo alto de la cordillera. Decidieron subir hacia la luz. Al hacerlo, no sólo veían una hermosa luz dentro de una cueva, sino tambien un santuario a la Madre de Dios con bellas flores fragantes y raras que allí crecían. Al entrar en la cueva, descubrieron una estatua de una Virgen María sonriente, el Niño Jesús en el brazo izquierdo, un cetro en su mano derecha y una corona maravillosa em su cabeza.
    La estatua era más bien pequeña, de sólo 53 cm de alto, con el Niño Jesús de 11 cm de altura. Ambos teníanel pelo castaño, los ojos negros, la piel encarnada. La estatua era de madera de ciprés.
    ¡No sólo había algo milagroso en este descubrimiento, sino que el asombro de los dos
    hermanos es que no podrían imaginar quién podría esculpir una obra de arte de tal belleza y perfección!
    Colocaron la estatua en una canasta y continuaron su viaje a Roma. El Papa Pablo V recibió a los dosHermanos y escuchó la historia del descubrimiento de la Estatua.
    Comprendiendo la naturaleza sobrenatural del caso, se arrodilló, puso su cruz pectoral alrededor del cuello de la estatua, la abrazó y la besó y, exclamó: «¡Mira,sonríe! ¿Por qué está sonriendo?
    ¡Qué buen éxito ha logrado con este viaje!
    No hay duda que Nuestra Señora ha decidido protegerlo a usted y apoyarle en su trabajo. Así que no soy yo quien vaya en contra Suya. ¡Que sus deseos tengan un Buen Suceso!».
    Despues, el Papa Pablo V bendijo la estatua, le concedió muchas indulgencias, le dió el nombre de
    “Nuestra Señora del Buen Suceso” y ordenó que sudevoción fuera promovida.
    En memoria de la cruz pectoral que Pablo V había colocado en Nuestra Señora del Buen Suceso, autorizó a que los hermanos, de la Orden, utilizaran una cruz de tela en su túnica de color negro.
    Al final, Pablo V decretó que la Congregación: “Religiosos de los Mínimos para la asistencia de enfermos“ fuera establecida como una Orden Religiosa.
    En su viaje de regreso, los dos hermanos, llegaron a Valencia, que estaba en las garras de la peste. Descubrieron que nueve de sus doce hermanos murieron por contagio. Continuaron su camino a Madrid y pusieron la Estatua Sagrada en el altar de la iglesia del Hospital General, hasta que, el encargado del Hospital Real de la Corte, en la “Puerta del Sol” en Madrid, sustituyera la estatua de la enfermería.
    Este hospital, fundado por el Rey Fernando e Isabel de Castilla para la asistencia y cuidado de soldados infectados, fué ampliado por el Emperador Carlos V en 1529. El Rey Felipe II personalmente trazó el plan de de su pequeña iglesia, y el Hospital y la iglesia fueron declarados Patronato Real.
    El 6 de Junio de 1611, el Rey Felipe II hizo la dedicación de la nueva iglesia y, en la presencia de la Reina y toda la Corte, puso la Estatua de Nuestra Señora del Buen Suceso en la iglesia, encima de la tercera capilla. El 19 de septiembre de 1641, en una solemne ceremonia, la Estatua Sagrada, que dió su nombre al Hospitalde la Corte y su iglesia, fué colocada sobre el altar principal.
    La iglesia recibió privilegios considerables: fué hecha una parroquia, según el Patriarca de las Indias, como la Capilla Mayor de los Reyes y del Vicario General de los ejércitos y de las Fuerzas Armadas.
    La estatua se quedó, en esta iglesia de la “Puerta del Sol” de Madrid, durante unos doscientos años.
    Se trasladó durante los horrores, las matanzas y la destrucción de la Guerra de Sucesión española, cuando los ejércitos extranjeros invadieron España y, en el patio del Hospital, fueron fusilados muchos héroes de Madrid.
    A raíz de las ruinas causadas por la guerra, la estatua Sagrada fué colocada en un nicho de la iglesia del Buen Suceso, hasta que fué trasladada en 1832, en primer lugar, a la Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto, y a continuación, en la Capilla del Palacio Real.
    El área del Hospital de la Corte y de su iglesia fué asignado para otros usos, y así, en los últimos años, en esos lugares, nuevos y magníficos edificios se habían levantado.
    Había un proyecto para reconstruir la iglesia del Hospital del Buen Suceso en una zona denominada Prado, enfrente del Jardín Botánico,pero la idea fué abandonada.
    Fué la Reina Isabel II, quien insistió en que la idea de la reconstrucción de la iglesia dedicada al Buen Suceso no fuera abandonada, así que fué erigida en el barrio de Pozas, en 1868, frente al Hospital Central del Aire (el Hospital Militar), aunque no tan grande y magnífica como estaba previsto en el proyecto original de la reconstrucción.
    El Rey Felipe III colocó allí la Estatua Sagrada con un privilegio sin precedente en España y en el mundo: era la única iglesia en el mundo donde la Misa se celebraba desde las 5 de la mañana hasta las 2 de la tarde. ¡Ni siquiera en Roma había una iglesia con tal privilegio!

    Fuente: Revista Chiesa Viva, febrero 2009

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