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UNA RESPUESTA A MONS. WILLIAMSON


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[Es la que se da a un Comentario Eleison de Mons. Williamson,  en el  importante, a mi juicio, artículo de Novus Ordo Watch, que transcribimos a continuación.]

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Williamson y el sedevacantismo

Respuesta a los argumentos de Richard Williamson contra el sedevacantismo en su Comentarios Eleison nº 341 de 2014
(Parte 1)

El 25 de enero de 2014, Mons. Richard Williamson, anteriormente de la Sociedad de San Pío X, publicó el nº. 341 de sus Comentarios Eleison , que se envían  una vez por semana a los suscriptores,  por correo electrónico. En esta entrega especial, Su Excelencia, una vez más vuelve al tema del sedevacantismo. Él escribió:

Las palabras y los hechos del papa Francisco desde su elección a principios del año pasado han sido tan poco católicos y tan indignantes, que  se ha dado una oportunidad a la idea de que los últimos Papas no han sido realmente Papas (“sedevacantismo”). Obsérvese que el Papa Francisco se limita a expresar más abiertamente que sus cinco predecesores la locura del Vaticano II. La pregunta sigue siendo si cualquiera de los seis Papas conciliares (con la posible excepción de Juan Pablo I) realmente pueden haber sido Vicarios de Cristo.
(Mons. Richard Williamson, “Ansiedad Sedevacantista,  Comentarios Eleison CCCXLI )

Hemos de detenernos aquí un momento y considerar lo que está diciendo el obispo inglés. Él describe las palabras y acciones de Francisco como “tan poco católicas”,  como si uno pudiera tener algo,  más o menos,  de la religión católica. Esto contradice directamente  a lo que fue enseñado por el Papa Benedicto XV, en la encíclica Ad Beatissimi :

” Tal es la naturaleza de la religión católica que no admite más o menos , sino que debe aceptarse en su conjunto o rechazarse en su conjunto”(párr. 24, cursivas añadidas).
El catolicismo no existe en grados, sin embargo es fácil ver por qué el Excmo. pretenda lo contrario: porque esta calificación como ” tan poco católico “o” más o menos católico “es muy conveniente cuando se tiene que defender la resistencia a Jorge Bergoglio, y al mismo tiempo,  haya que  negar que el hombre es un antipapa. Con sólo dos conceptos bastante rígidos de “católico” y “no católico”, la posición de “reconocer y de resistir” es puesta contra la pared. Esto es así porque desean permanecer vaga y ambiguamente en su posición y esconder la cabeza frente a una definición de los términos mediante afirmaciones claras. Por eso  les encanta hablar de la “nueva orientación”, a la que desprecian, o del “Concilio  pastoral” al que resisten, o del “Neopapa” con el que se niegan a ir de la mano.
Pero, ¿qué significan realmente estos términos? ¿Cuál es su definición, y qué involucra?
La negativa deliberada a  utilizar un lenguaje  claro y preciso en realidad es una característica del modernismo, que se nutre de la imprecisión y de la confusión porque tal cosa favorece la propagación encubierta del error. En cualquier caso, no conviene a un católico, y mucho menos a alguien que intenta enfrentarse a un problema de naturaleza teológica. En cuestiones filosóficas y teológicas, un católico tiene como guía al Doctor Angélico, Santo Tomás de Aquino (véase  Pío XI, en la encíclica Studiorum Ducem , 1923);  fue  además Santo Tomás quien señaló, citando a Aristóteles: “Un pequeño error en el principio, llega a ser grande al final”( De Ente et Essentia , n. 1).
Mons.. Williamson es probablemente el defensor más feroz conocido de la absurda posición  de “reconocer y resistir“,  posición que insiste en que la mayoría debe reconocer a los reclamantes  del papado después de la  muerte  del papa Pío XII ( en 1958)  como válidos pero  resistiendo  a  lo que enseñan, a sus decretos, o a su legislación tan contraria a la comprensión de la doctrina o práctica católica tradicional. No es sorprendente que esto se traduzca en la práctica, en simplemente ignorar al “Papa”, al mismo tiempo que por otro lado   “hacen lo que quieren” .

La Sociedad de San Pío X, fundada por Mons. Marcel Lefebvre en 1970, es el ejemplo perfecto de cómo esta posición actúa en la práctica: Ponga una bonita imagen del “Santo Padre” en su sacristía,  menciónenlo en sus oraciones,  pero todo de boquilla, y  junto a eso, hagan como si no existiera,  e incluso, dicen  a su gente,  no  le escuchen o no abracen sus enseñanzas, porque, al hacerlo, se pondrá en peligro su salvación eterna. Básicamente se trata de una simple primacía de honor sobre quienes  “reconocen-y-resisten” no concediendo a la persona que creen que es el Papa, un primado de jurisdicción  frente a lo que exige el dogma católico (véase  Denzinger 1854(latín) ). Al menos eso es lo que, en la práctica,  sucede en la  realidad. La reina Isabel II se sentiría orgullosa de ellos.
En cuanto a la cuestión de si los reclamantes  papales después del Papa Pío XII, que murió en 1958, han sido Papas reales, Mons. Williamson hace una afirmación  sorprendente:

“La cuestión no es de gran importancia”.

¿En serio? La pregunta de si los hombres que han dado lugar a la apostasía mundial y a la desaparición de la cristiandad han sido  genuinos Vicarios de Cristo o charlatanes diabólicos “¿no es de  importancia primordial”?   ¿Qué podría entonces serlo? ¿Los comentarios semanales de  Mons. Williamson?

Una cita interesante de Mons. Lefebvre viene  aquí a la mente, que quizás Williamson haya olvidado:

Ahora, algunos sacerdotes (incluso algunos sacerdotes de la Fraternidad) dicen que nosotros los católicos, no necesitamos preocuparnos acerca de lo que está sucediendo en el Vaticano, porque tenemos los verdaderos sacramentos, la verdadera Misa, la verdadera doctrina, ¿a qué preocuparse de si el Papa es un hereje o un impostor o lo que sea; esto no tiene importancia para nosotros. Pero creo que eso no es cierto. Si alguno hay importante en la Iglesia,  ése es el Papa. Él es el centro de la Iglesia y tiene una gran influencia sobre todos los católicos por sus actitudes, sus palabras y sus actos. (Mons. Marcel Lefebvre, Discurso a los seminaristas , 30 de marzo de 1986).

Debería ser obvio para cualquiera que si el Papa no es importante en la Iglesia, entonces nadie lo es. Ciertamente, Nuestro Señor y sus santos apóstoles nunca tuvieron la actitud despreocupada de Mons. Williamson respecto a que si la persona que dice ser nuestro Príncipe de los pastores, es de hecho el pastor legítimo o un usurpador, un asalariado,  o incluso un lobo (ver Mt 24:24; Jn 10:12-13, Gálatas 1:8-9; 2 Tesalonicenses 2:3; etc.)
Pero el obispo inglés sigue con su explicación así:

Si no han sido Papas, sigue siendo verdad que  la Fe y  la moral católica,  por las que yo tengo  que  “trabajar por mi salvación con temor y temblor”  (Fil. II, 12), no han cambiado ni un ápice. Y si han sido papas, yo  no puedo obedecerles  cuando se apartan  de la fe y de la moral, porque “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos, V, 29).

¡Esto es increíble! ¿ No aprendió   Mons.Williamson en sus días de seminario que el Papa es la regla próxima  de la Fe para los católicos y en última instancia el  Maestro  de la misma Fe  que Williamson dice  defender?

Repasemos por un momento las enseñanzas de los verdaderos Papas:

“La vigilancia y la solicitud pastoral del Romano Pontífice … de acuerdo con las obligaciones de su cargo, son principalmente y  se manifiestan sobretodo en el mantenimiento y la conservación de la unidad y la integridad de la fe católica , sin la cual es imposible agradar a Dios.  Los fieles de Cristo  esfuércense también a fin de no ser como los niños que tocaban y bailaban,  llevados por cualquier viento de doctrina traída por la maldad de los hombres [Ef 4:14]; vengan todos a la unidad de la fe y al conocimiento del Hijo de Dios para llegar a formar al hombre perfecto; no se hagan daño unos a otros ni  se ofendan mutuamente  en la comunidad y en la sociedad de esta vida presente, sino que más bien, unidos en el vínculo de la caridad, como miembros de un único organismo que tiene a Cristo por cabeza, y bajo la autoridad de su Vicario en la tierra, el Romano Pontífice, sucesor del bienaventurado Pedro, de quien se deriva la unidad de toda la Iglesia,  aumenten en número para la edificación del cuerpo, y con la ayuda de la gracia divina, para que disfruten de la tranquilidad en esta vida  así como también de  la bienaventuranza futura “.
Benedicto XIV, Constitución Apostólica Pastoralis Romani Pontificis , 30 de marzo 1741).

“La Santa Sede Apostólica y el Romano Pontífice tienen autoridad sobre el mundo entero. El Romano Pontífice es sucesor del bienaventurado Pedro, Príncipe de los Apóstoles, el verdadero Vicario de Cristo, cabeza de toda la Iglesia, Padre y Maestro de todos los cristianos . “
(Papa Benedicto XIV, Constitución Apostólica Etsi Pastoralis )

A los pastores solos se le dio todo el poder para enseñar, para juzgar, para dirigir, para que los fieles se impongan  el deber de seguir su enseñanza, de someterse dócilmente a su juicio, y de permitir que se les rija,, reprenda, y sean  guiados por ellos en el camino de la salvación. Por tanto, es una necesidad absoluta para los simples fieles que se sometan con  la mente y el corazón a sus propios pastores, y así se sometan,  con ellos,  a la Cabeza y Pastor Supremo “.
(Papa León XIII, Carta Epistola Tua al cardenal Guibert, 17 de junio 1885)

“Por otra parte, declaramos, proclamamos y definimos que es absolutamente necesario para la salvación que toda criatura humana se someta al Romano Pontífice “.
(Bonifacio VIII, Bula Unam Sanctam , 18 de noviembre 1302)

Mons. Williamson distorsiona continuamente la doctrina católica sobre la autoridad y la función del Papa. Quizás Su Excelencia debería comenzar citando algunos manuales de dogma, católicos, de  sólida doctrina,   que puedan apoyar su extraño argumento de que “no importa” si un reclamante del papado es legítimo o no. Si es necesario para la salvación el someterse  al Romano Pontífice, sería de lo más conveniente  saber si Jorge Bergoglio es, de hecho, el Romano Pontífice, ¿no le parece?
La actitud despreocupada  de Williamson respecto a la cuestión de si un  papa lo es  en realidad,  revela en él una realidad alarmante: La única razón por la que puede ser tan indiferente a si Francisco es un verdadero Papa o no, es porque él no se somete a él de  ninguna manera . De acuerdo con  la preocupación que muestra Williamson, Francisco bien podría no ser Papa. No hay  ninguna diferencia para él,  porque nada de lo que dice  Francisco  hace afecta a  Williamson: ni lo que enseña, ni las normas o decisiones que promulga, ni los santos que canoniza, ni las  leyes litúrgicas que pone en vigor, nada. Para Williamson , los “papas”  del Novus Ordo no son más que “papas de cartón”. Como el P- Anthony Cekada  acertadamente dijo, para ellos   “los papas sólo existen de cara a la galería”.
El problema de esta actitud por parte de Mons.. Williamson es que esto es lo que se conoce en teología moral católica como el pecado de cisma . Este pecado consiste en el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia: “Después de la recepción del bautismo, si alguien … se niega a estar bajo el Sumo Pontífice o se niega a la comunión con los miembros de la Iglesia, es  cismático “( 19171917 Code of Canon Law, 1325 §2). Nos ilumina esta definición  el canonista P. Ignacio Szal, quien aclaró que para ser considerado un verdadero cismático,  la persona en cuestión “debe  dejar de reconocer el Romano Pontífice, como  verdadero pastor de la Iglesia, y debe  dejar de profesar como artículo de fe  el que se le debe obediencia al Romano Pontífice” (P.  Ignacio Szal , La Comunicación de los católicos con los cismáticos [Universidad Católica de América, 1948), p. 2). Esta definición se ajusta a Mons. Williamson a la perfección, salvo que la persona que reconoce públicamente como Papa, de hecho, no sea el  Sumo Pontífice. Pero esto no implica  diferencia alguna, porque el hecho de que Williamson esté llevando a la gente al  pecado de cisma (incluso si fuera técnicamente, sólo un delito eclesiástico, concediendo  que Francisco no sea en realidad el Papa), en la medida en que él les está diciendo que rechacen  la sumisión a la persona que ellos creen que es el Romano Pontífice.

Ahora bien el cisma, tanto como la herejía y la apostasía, expulsan a uno del seno de la Iglesia Católica, es decir, uno deja de ser miembro del Cuerpo de Cristo, si  es un cismático. El papa Pío XII enseñó: “Porque no todo pecado, por grave que sea, es tal que por su propia naturaleza separe al hombre del Cuerpo de la Iglesia,  tal como lo hace el cisma. la herejía o la apostasía “(Encíclica Mystici Corporis , n. 23). El cisma es una ofensa contra la unidad de la Iglesia y, por tanto, en sí misma es  incompatible con la pertenencia a ella.
Resulta evidente de lo anterior que todo esto es muy serio. No se puede por menos  de negar enérgicamente con la cabeza el  Comentario de Williamson, por el sinsentido dicho  de que la legitimidad de los “papas” del Novus Ordo “no es de importancia primordial.” Para un verdadero católico, es de vital importancia, el someterse al papa,  puesto que sin esta sumisión nadie puede alcanzar la Vida Eterna. ¿Es un pequeño detalle, no?
Williamson tiene la costumbre de tergiversar los hechos, haciendo parecer como si la sumisión al Papa fuese simplemente una cuestión de obediencia a sus órdenes . Pero no es éste el caso, por supuesto. Cuando el papa publica una carta encíclica, por ejemplo,  está ejerciendo su función de enseñar, y todos los fieles tienen la obligación, bajo pena de pecado mortal, de asentir a la enseñanza del Papa:

Tampoco debe pensarse que lo que está expuesto en Encíclicas en sí mismo no exija el que se le dé  consentimiento, dado que  las encíclicas de los Papas no ejercen el poder supremo de su Magisterio. Lo que enseñan se hace con la autoridad de la enseñanza ordinaria, de la que vale  decir :”El que a vosotros oye, a mí me oye” [Lc 10,16], y además, en general, lo que se expone y se  inculca en  las Encíclicas pertenece ya por otras razones  a la doctrina católica. (Papa Pío XII, Encíclica Humani Generis , n 20).

Esto  es lo que importa. ¿Así pues, cuál es la alternativa? ¿Que el Papa ya no enseñe, sino que sólo ofrezca opiniones que los fieles son libres de tomar o rechazar? (Imaginen este escenario en una clase de una escuela católica.) ¿O que cada vez que el papa publique una encíclica, cada católico saque  su Denzinger para comprobar y asegurarse de que el Papa está enseñando la verdadera Fe? (O, alternativamente, ¿que  cada individuo pregunte a Mons. Williamson para ver si él da su aprobación?) En ese caso, ¿quién realmente está enseñando a quién? ¿Qué tipo de sociedad extraña es ésta, en la que el alumno es el árbitro final de lo que debe aceptar del profesor?
Podemos ver que la posición adoptada por el Excmo.  es una burla completa de la fe católica. Desfigura  enteramente y hace inútil la estructura jerárquica instituida por Cristo, para perpetuar la Fe sin mezcla de error, para la salvación de todos los que están sujetos al Romano Pontífice. De hecho, Williamson reduce el Magisterio del Papa a un mero permiso para repetir lo dicho  anteriormente. Pero esto es claramente una distorsión del magisterio del Papa. Cualquier persona puede simplemente repetir lo que se ha enseñado hasta ahora; la Iglesia no necesita del papa para eso. Sin embargo, la única razón de  que el papa tenga que hacer algo más que repetir es que la doctrina ha sido enseñada antes, y no sólo reafirmada, y es este magisterio auténtico el que cada papa legítimo posee, en la exacta medida que lo tuvo cualquier papa anterior.
El  Concilio Vaticano I lo declaró más elocuentemente:

Para satisfacer este deber pastoral, nuestros predecesores siempre prestaron atención incansable a que la doctrina salvadora de Cristo se extendiera a todos los pueblos de la tierra, y con la misma atención observaron que, dondequiera  se hubiere recibido, se conservara íntegra y pura. Por tanto, los obispos de todo el mundo, ya de forma individual, ya reunidos en sínodos, tras una larga costumbre de las iglesias y según la fórmula de la antigua regla, refieren a esta Santa Sede los peligros particularmente surgidos en los asuntos de la fe,  y para que especialmente los daños causados ​​a la fe pudieran ser reparados para  que la fe no sufra el más mínimo daño . Los Romanos Pontífices, por otra parte, según la condición de los tiempos y de los asuntos,  asesorados, a veces, mediante lis concilios ecuménicos o mediante el estudio de la opinión de la Iglesia extendida por todo el mundo, a veces en sínodos particulares, o mediante el empleo de otras ayudas que la divina Providencia había suministrado, han definido esas cuestione con la ayuda de Dios y de acuerdo con la Sagrada Escritura y la tradición apostólica . Porque el Espíritu Santo no fue prometido a los sucesores de Pedro para revelar una nueva doctrina, sino que para que  con su ayuda se pudiera  guardar santamente la revelación transmitida por los Apóstoles y el depósito de la fe, y exponerla fielmente etc. De hecho, todos los venerables padres han abrazado la doctrina apostólica, y los santos  doctores ortodoxos la han venerado y seguido, a sabiendas de que la Sede de San Pedro siempre permanece intacta de cualquier error , conforme a la promesa divina  que nuestro Señor el Salvador hizo al jefe de sus discípulos: “Yo he rogado por ti, que tu fe no falle y tú una vez convertido, confirma a tus hermanos “[Lucas 22:32]. (Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Pastor Aeternus ., n 4; Denz 1836. )

¿Qué enseñanza debemos aceptar? ¿La del Concilio Vaticano I, o la de Mons. Williamson?
En este Comentario Eleison  n. 341, el obispo inglés pide la libertad en la cuestión del sedevacantismo, diciendo:

Sin embargo creo que debe darse respuesta a algunos de los argumentos de los sedevacantistas, porque hay sedevacantistas que parecen desear hacer de la sede vacante de Roma  un dogma que los católicos deben creer. En mi opinión, no hay tal cosa. “En cosas dudosas, la libertad” (San Agustín).

Respondemos a Su Excelencia  así: No estamos en libertad de rechazar el sedevacantismo, antes bien  lo tenemos que abrazar porque en realidad, es obligatorio. Esta obligación, sin embargo, surge no de la propia posición sedevacantista, sino más bien de la ausencia de cualquier otra alternativa viable. Simplemente no hay otra posición que pueda reconciliar los hechos de  la secta del Vaticano II  con  la doctrina católica, fuera de la del sedevacantismo. El deber de aceptar el sedevacantismo, es por tanto  más extrínseco que intrínseco a la propia posición.

Mons. Donald Sanborn ha escrito un artículo sucinto sobre esta misma cuestión, que  recomendamos a todos los lectores que buscan una respuesta competente y clara a la cuestión propuesta por  Mons. Williamson: (Véase en castellano en el siguiente enlace:)El opinionismo ¿Es la cuestión del Papa “sólo una opinión” ? (Mons. Donald J. Sanborn)

No debería ser difícil aceptar que si el sedevacantismo está en lo cierto, se requiere  nuestra adhesión a él. En una alocución del 20 de febrero de 1903, el Papa León XIII declaró claramente que “el medio sólido y eficaz para la salvación no es otro que la sumisión al pontificado romano” (véase Enseñanzas del Papa: La Iglesia ., p 353). Si Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI, y Francisco fuesen verdaderos Papas, se seguiría que la declaración del Papa León es falsa, ya que desde el Concilio Vaticano II, el ” Pontificado Romano actual” ha supuesto más  bien un instrumento sólido y eficaz de condenación, de difusión de los errores y herejías más nocivos, hasta el punto  que la Cristiandad ha  llegado prácticamente  a derrumbarse justo cuando los “papas” ha dicho cosas nunca antes dichas . De esto es de lo que tratamos.

Sigamos y examinemos algunos fragmentos más de los  Comentarios de Williamson:

No  sabemos hasta donde llegará [la situación], ya que el poder de Dios Todopoderoso ha garantizado que su Iglesia nunca desaparecerá por completo; sin embargo se  llegará tan lejos como Dios lo permita. En otras  palabras, puede que permita a su Iglesia llegar a la desaparición  casi por completo. ¿Pero hasta  qué  punto llegará ese “casi completamente”?

En opinión de Su Excelencia, la Iglesia ha fracasado ya. El Vaticano de hoy ya no es el garante de la ortodoxia, sino una cloaca de modernismo. Tanto es así que el propio Williamson ha entrado en el cisma con el fin de resistir las herejías que emanan de Roma poniendo en peligro su propia alma. ¿O alguien afirmará seriamente que Mons. Williamson no está separado del Vaticano de hoy y de la religión que profesa?

Sin embargo, el Papa León XIII enseñó con fuerza: “La unión con la Sede Romana de Pedro es … siempre el criterio público de un católico …. ‘Nadie puede pensar que tiene la verdadera fe católica si no profesa la fe de Roma “( Encíclica Satis Cognitum , n. 13). ¿ Puede en verdad Mons. Williamson  afirmar esto del Vaticano del Novus Ordo?  Por supuesto que no puede. Por tanto, se deduce que si la secta del  Novus Ordo es la verdadera Iglesia Católica, la Iglesia establecida por Cristo ha fracasado y es un fraude y Cristo un mentiroso. ¡Pero esto es imposible!

En este punto, se recomienda a todo el mundo visionar la excelente conferencia de 2 horas dada por Mons. Sanborn sobre el el tema de las herejías del Vaticano II, que se puede ver de forma gratuita  aqui. Su Excelencia, explica que, si bien sabemos que es imposible que la Iglesia fracase, sin embargo sí es posible que los individuos fallen y que surjan reclamantes falsos del papado que engañen a la gente. Esta es una consideración crucial para llegar a entender por qué sólo el sedevacantismo puede aceptarse como una posición católica, y no la propuesta por Mons. Williamson. (Véase también el clip ” Historical Precedents of Papal Impostors)

Sólo si decimos que la Iglesia del Vaticano II no es la Iglesia Católica del Papa Pío XII y sus predecesores, y  que los reclamantes del papado  desde 1958 no han sido verdaderos papas católicos, sólo entonces podremos decir que la Iglesia Católica no ha fracasado, porque aun cuando la Iglesia pueda llegar a  ser eclipsada, como Nuestra Señora de La Salette dijo que sucedería,  hasta  que llegase un verdadero Papa, aunque se retrase, tenemos la garantía divina que  ha asegurado que la Iglesia no puede enseñar nunca el error o exigir a los fieles que se adhieran a ella para su  propia condenación.

En  palabras del gran “Pio IX“:

Se sabe muy bien que los enemigos más mortales de la religión católica siempre han librado una guerra feroz, pero sin éxito,  contra este Cátedra [de San Pedro];  y que de ninguna manera ignoran el hecho de que la religión  nunca puede tambalearse y caer, mientras esta Cátedra se mantenga intacta; Cátedra que descansa sobre la Roca que las puertas orgullosas del infierno no pueden derrocar y en la que descansa  totalmente,  la perfecta solidez de la religión cristiana. (Pío IX, encíclica Inter Multiplices , n. 7)

Esto pone fin a la primera entrega de nuestra respuesta a Mons.. Williamson, que continuará en la Parte 2 .

4 replies »

  1. La posición de Williamson es claramente no católica. Por ese motivo no se lo puede seguir. Williamson, y mucho me temo los otros sacerdotes de la “resistencia”, han abandonado la Fraternidad, pues rechazan la política entreguista de Fellay, pero ha/han conservado las herejías de esta organización pseudocatólica.

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  2. De que herejias habla Ud Tomas ? No encuentro ninguna herejia en las ensenazas de msgr Lefebvre, y si en cambio mucha sabiduria y santidad. De la misma manera, aquellos sacerdotes de la verdadera SSPX mantienen incolume el dogma, la doctrina, las ensenanzas y la sucesion de la verdadera y siempre viva Religon Catolica. Se puede estar de acuerdo o no con la postura que Msgr Williamson tenga sobre el sedevacantismo, pero no puede de ninguna manera declarar al SSPX ( la original y verdadera) como heretica, en que se basa para tamana acusacion/cvalumnia ?

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  3. RuyDIaz

    9 de febrero de 2014 a las 19:31

    1. Lefebvre reconoció el vaticano 2 como un verdadero Concilio, pero al mismo tiempo rechazó algunas de sus enseñanzas por ser dudosas.
    Con ello negó la infalibilidad de los Concilios de la Iglesia.
    Herejía.

    2. Lefebvre reconoció a los papas conciliares como verdaderos Papas, pero rechazó como heréticas algunas de sus enseñanzas en el magisterio ordinario. Negó la infalibilidad del magisterio ordinario del Papa.
    Herejía.

    3. Lefebvre se negó a obedecer a los “papas”, que el reconocía como verdaderos Papas, alegando que un Papa solamente debe ser obedecido cuando hace uso de su Infalibilidad o enseña o decreta de acuerdo con la Tradición.
    Con ello negó la obediencia – incondicional – que todo católico debe al Papa y, por eso, el Primado de Pedro.
    Herejía.

    4. Lefebvre rechazó las “reformas” litúrgicas de Montini y las canónicas de Wojtyla por ser nocivas para la Fe y la salvación de las almas. Con ello negó la infalibilidad de la Iglesia en los asuntos de la disciplina general, a la cual pertenecen la liturgia y el derecho canónico, y la Santidad de los medios de la Iglesia, pues la liturgia, especialmente la Misa, y las leyes eclesiásticas son medios de santificación.
    Herejía.

    5. Lefebvre reconoció a los “papas conciliares”, pese a que sabía que eran herejes. Con ello negó el dogma de la Unidad de la Iglesia en la Fe, que enseña que un hereje, apóstata o cismático no pertenece a la Iglesia, de lo cual resulta, forzosamente, que no puede ser Papa.
    Herejía.

    Estos son un par de ejemplo que demuestran que Lefebvre era hereje y sus seguidores lo son.

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