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OTRA VEZ UN DESAFORTUNADO “ELEISON” DE WILLIAMSON CONTRA EL SEDEVACANTISMO


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FALSA NOCIÓN DE LA INFALIBILIDAD EN MONS. WILLIAMSON

A la vista del último comentario Eleison, nº 143, en el que Mons. Williamson rechaza la posición sedevacantista, valiéndose de una noción falsa de la infalibilidad, me ha parecido reproducir el artículo ya publicado anteriormente en el blog, donde se refuta sus falsas nociones sobre la materia. También me remito a otro reciente artículo titulado Una respuesta a Mons. Williamson, en el que el autor refuta brillantemente la posición del obispo en este mismo comentario, tachándola de contradictoria además de  herética y cismática.

A continuación el post que reproduzco:

Descargar texto preliminar de la entrada junto con artículo en PDF

[Este  magnífico artículo tiene para el blog una importancia excepcional. En efecto, las ideas expuestas resumen a la perfección lo que ha venido exponiéndose en diferentes entradas del blog, recogidas bajo la categoría “Infalibilidad Pontificia”, que pueden descargarse pulsando la pestaña correspondiente de la parte superior. Puede resumirse diciendo que el magisterio del “papa solo” enseñado “ordinariamente” desde la Silla de Pedro, aunque sin solemnidad y sin mención refleja de las cuatro condiciones enunciadas en la Constitución Dogmática Pastor Aeternus,  es tan infalible como el magisterio extraordinario del papa proclamando los dogmas solemnemente, si bien puede revestir diferentes grados de obligatoriedad.

El autor hace una exégesis acertada y clarísima del texto de Pastor Aeternus que hasta la fecha, sobre todo últimamente,  viene interpretándose en sentido restrictivo. Esto ha dado pie a pensar como posible,  cualquier herejía o error contra la Fe en un papa, porque neciamente se llega a sostener que una herejía del “papa” sólo sería herejía material, a menos que se diga en el desempeño de su enseñanza, y en los casos más extremos se llega a repetir esto último pero limitado al “magisterio infalible”. como si a las personas de los “papas” se les permitiera cualquier pecado contra la Fe, si no fuera  pronunciado en el desempeño de su cargo y con toda solemnidad. Esto además de equivocado es ridículo. ¡No existirían las herejías de los grandes heresiarcas, toda vez que ellos no han gozado de magisterio infalible!

Yo creo que  las ideas de Mons. Williamson, que son las de laFraternidad Sacerdotal de San Pío X, han contribuido a la situación actual de una iglesia conciliar que justifica la adhesión como a papas, a los pseudo pontífices conciliares. Se piensa que los auténticos  papas podrían, sin coste alguno,   mantener las herejías que se expanden por todo el cuerpo social católico, en vez de levantarse y adherirse a la ortodoxia católica, rechazando a los actuales “papas” porque las nociones de papa y hereje no son compatibles. 

Es digno de leerse el post publicado en este blog, y que se ha reproducido en algunos sitios titulado “Quién es de verdad Monseñor Williamson.  Su figura y su persona son letales para el catolicismo. En este sentido el artículo fue premonitorio. El personaje no ha cambiado sus ideas antiguas fundamentales sobre el papado, si bien se separa de la deriva actual de la Fraternidad, en lo que respecta a lo que  ha venido en llamarse el“ralliement”. 

Debido a la longitud del documento de 17 páginas, aportamos el enlace, que remite al documento en pdf. La recomendación encarecida es que no dejen de leerlo. ]

MONSEÑOR WILLIAMSON CONTRA EL CONCILIO VATICANO ¡I!

Padre Giuseppe Murro

SOBRE LA INFALIBILIDAD

[ Prefacio  al artículo: Agradecemos a Ediciones “Revista Integrismo” la traducción de este artículo, aparecido en “Sodalitium” n° 47 (1998, ed fr. y ed. it.), que aborda una cuestión siempre actual y de capital importancia para los católicos que defienden la Tradición de la Iglesia: la infalibilidad del Magisterio. El autor refuta la tesis lefebvrista de Mons. Williamson (y de muchos otros) que reduce al mínimo dicha infalibilidad, y que constituye el error real y fundamental respecto de la cuestión. Para hacerlo, se basa en las declaraciones del propio Magisterio pontificio (ese “gran ausente”, curiosa, irónica y tristemente, de las afirmaciones de muchos católicos anti-modernistas, dados a menudo a las opiniones personales y a las profecías…) y en el testimonio de los teólogos más autorizados.

“No es lícito investigar y explicar los documentos de la Tradición, ignorando o subestimando al Sagrado Magisterio” (PÍO XII, Inter complures, 24/10/1954)
Texto del artículo tomado de Católicos Alerta]

Descargar artículo en PDF

1 reply »

  1. Desde luego, Mons. Williamson tiene una rara habilidad para perseverar en el error conocido, y añadir aún más profundidad a la sima en que yace la FSSPX.

    Infalibilidad, propiamente, no significa imposibilidad de caer en el error, sino imposibilidad de ENSEÑAR el error. Dice bien Mons. Williamson cuando recuerda que las cuatro condiciones que apunta se refieren exclusivamente al Magisterio Extraordinario del Papa sólo, pero se equivoca si pretende que solamente cumpliendo esas cuatro condiciones es infalible el Papa.

    Y se equivoca también cuando apunta a la razón por la que el Papa es igualmente infalible en su Magisterio Ordinario. Él pretende que es porque no puede equivocarse enseñando lo que siempre ha enseñado la Iglesia. Eso podría ocurrir con cualquier otro miembro de la Iglesia, que disfruta de la infalibilidad pasiva, puesto que es imposible que cualquier fiel se equivoque cuando cree lo que la Iglesia siempre ha enseñado, lo mismo que es imposible que un obispo se equivoque, cuando enseña lo que siempre han enseñado sus predecesores ortodoxos.

    La razón de la infalibilidad del Papa también en su Magisterio Ordinario es otra: Que en el acto de enseñar, el Espíritu Santo impide que el Papa proponga a la Iglesia el más pequeño error en fe o moral, independientemente de que sobre ello haya habido enseñanza previa de la Iglesia o no. Por ejemplo, cuando Pío XII enseña acerca de ciertos problemas de moral familiar, matrimonial, eugenésica, o bioética, en vano buscaría Mons. Williamson precedentes magisteriales de la Iglesia, mucho menos “lo que siempre se ha enseñado”, porque sencillamente, aún no se planteaban esa clase de problemas. Es ahí donde se ve cómo el Papa está dotado no sólo de una infalibilidad meramente negativa, (protección frente al error doctrinal), sino que también goza de una infalibilidad positiva, por la que el Espíritu Santo le va dando luz al Papa, en la medida y modo necesitados por las circunstancias concretas en que tiene que desempeñar el ministerio petrino, y le enseña lo que pertenece a la fe o a la moral, incluso cuando hasta entonces, esos contenidos eran inéditos. No es que no estuvieran incluidos de un modo u otro en la Revelación, lo estaban, pero aún no habían sido desarrollados, porque no había hecho falta.

    Segundo error: Para evitar una lamentable confusión, Mons. Williamson hubiera debido plantear el problema como sigue: ¿Qué relación mantiene el Magisterio Extraordinario del Papa con su Magisterio Ordinario?

    La definición de las verdades de fe o moral no añade CERTEZA a lo ya enseñado por el Magisterio Ordinario, sino VALOR DE OBLIGACIÓN. Para todo buen católico, por ejemplo, la creencia en la Inmaculada Concepción de María era cosa indudable desde mucho tiempo antes de la definición de 1854, porque ese era el sentimiento moralmente unánime de los buenos cristianos, y sobre todo, porque ya había sido enseñado por el Magisterio Ordinario de los Papas. Esa Concepción Inmaculada ya era certísima antes de los tiempos de Pío IX. Lo que añade la definición de 1854, es valor de obligación. A partir de ese momento, el negar esa verdad pasa a ser directamente herético.

    Para todo buen católico, verdades como la Asunción de María, o la infalibilidad del Papa ya eran totalmente ciertas antes de su definición, pero el grado de obligatoriedad, y de culpabilidad para los negadores pudieron variar, hasta verse definitivamente fijadas por los Papas.

    Lo que también realiza la definición, como indica su nombre, es PRECISAR los contornos de la verdad propuesta, explicándola en uno u otro sentido, y precisando también en qué medida intenta obligar con máxima fuerza, y en qué medida deja fuera de la definición otros aspectos de esa creencia. Por ejemplo, en la Concepción de Nuestra Señora, precisa que es por privilegio, o en la Asunción, no se pronuncia sobre si murió o no Nuestra Señora. Cuando decide sobre la infalibilidad del Papa, enseña que el su Magisterio Extraordinario, configurado por medio de sus cuatro condiciones, es infalible ex sese, non ex consensu Ecclesiae, pero no alude para nada al Magisterio Ordinario, sin que eso signifique que no es infalible en la misma medida que el Extraordinario.

    No es cierto que una verdad enseñada por el Magisterio Extraordinario deba haber sido previamente enseñada por el Magisterio Ordinario

    Puede ocurrir que lo definido por un Papa no haya pertenecido previamente al Magisterio Ordinario. Cuando el Papa definía el hecho de que las proposiciones condenadas en el sentido que tenían en la obra de Jansenius realmente se encontraban en su Augustinus, ¿Qué precedente había en el Magisterio Ordinario? Cuando el Papa se pronunciaba sobre algún novedoso problema de bioética, ¿Qué precedente podía encontrarse?

    Por ello, sería más exacto decir que el Magisterio Extraordinario del Papa pertenece al Magisterio Auténtico (oficial) del Papa, como la cola pertenece al perro, y que los dos (Ordinario-Extraordinario) son igualmente infalibles, porque esa infalibilidad le ha sido prometida a Pedro y sus sucesores para toda su enseñanza en cuanto Papas (Magisterio Auténtico), sin diferencia alguna entre sus dos modos de ejercicio, a saber, Magisterio Ordinario y Extraordinario, distinciones bastante recientes en la historia de la Iglesia y de la Teología.

    No es que los teólogos hayan procurado fabricar una infalibilidad ficticia para el Magisterio Ordinario, más bien ha ocurrido al revés, que empezaron a considerar que únicamente el Extraordinario era infalible, olvidando que el Ordinario, no aludido en la definición, no era menos infalible. (Cf. La obra de Dom Nau sobre el oscurecimiento de la noción de Magisterio Ordinario tras el Vaticano I).

    Por eso tendría que haber dicho: El Magisterio Extraordinario presupone el Magisterio Auténtico, y es por esa infalibilidad general del Papa en toda su enseñanza que sus sentencias solemnes son infalibles por sí mismas, y no por el consenso del resto de los obispos. ¡Buenos estábamos si sólo estuviéramos seguros de la verdad de lo enseñado por la primera Cátedra con ocasión de las muy escasas definiciones que se han ido dando!

    Tampoco es cierto que las definiciones del Magisterio Extraordinario vengan siempre exigidas por el enfriamiento de la caridad. Es bien sabido que la inteligencia del Depósito de la Fe debe ir creciendo conforme avanzamos hacia la Parusía, y por ello, lo presente en la Revelación se va desenrollando y manifestando más claramente, según la atenta y devota consideración de los fieles así como la intervención autorizada de la Iglesia docente lo va necesitando o permitiendo. En la Iglesia, no sólo se da movimiento descendente, de enfriamiento del fervor, sino que también se da otro, frecuentemente en reacción al primero, de aumento del fervor de caridad, que propicia nuevos desarrollos

    Me temo que con bases tan endebles, mala aplicación y pésimo diagnóstico puede hacer nuestro británico resistente…

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