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RESPUESTA A MONS. WILLIAMSON DE MONS. SANBORN (2)


Sanborn vs. Williamson

Esta es la segunda entrega de la respuesta de Mons. Sanborn a Mons. Williamson, rebatiendo sus objeciones al Sedevacantismo, tal como fueron expresadas en dos de sus artículos en su blog Kyrie eleison, nº 433 y 444. Este post se limita a publicar la respuesta dada al segundo argumento del obispo inglés.

Mi observación personal es que este segundo argumento utilizado por Mons. Williamson queda  arruinado con claridad y además él queda relegado a la compañía de herejes y cismáticos que sostienen parecidas ideas.

Sólo tengo que decir que el recurso a los “papas herejes”, como supuestamente Liberio, Honorio y Juan XXII, muy utilizado por la FSSPX, haciéndose eco de los mismos argumentos de ortodoxos primero, respecto de Honorio (que falsificaron las actas  del 6 Concilio. Véase el post El divino Honrio Papa) y de protestantes, jansenistas y galicanos más tarde, cubre de infamia a la FSSPX. Un argumento parecido utilizó Mons. Fellay pero apelando entonces a la supuesta herejía del papa Honorio (fue contestado en un artículo que hemos traído al blog, en el post La Cruzada de Mons. Fellay.)

Por último y con el ánimo de llamar la atención sobre las falsedades que Mons. Williamson vierte sobre el papa Liberio me he permitido republicar con antelación a este post, el dedicado al papa Liberio, ¿Fue hereje el papa san Liberio?

Parece que no les basta la Constitución dogmática del Concilio Vaticano, Pastor Aeternus  que solemnemente establece que :

...fue seguida (doctrina) por los santos y ortodoxos doctores, ya que ellos sabían muy bien que esta Sede de San Pedro siempre permanece libre de error alguno, según la divina promesa de nuestro Señor

Este carisma de una verdadera y nunca deficiente fe fue por lo tanto divinamente conferida a Pedro y a sus sucesores en esta cátedra..

Pasemos a lo escrito por Mons. Sanborn respecto del segundo argumento utilizado por Mons. Williamson:

SEGUNDO ARGUMENTO

El obispo Williamson cita el argumento de los sedevacantistas alegando que los “papas” del Vaticano II han promulgado falsas doctrinas, disciplinas y culto. Al hacerlo, destruirían la indefectibilidad de la Iglesia, si fueran verdaderos papas. Para contrarrestar este argumento,  aduce el caso del papa Liberio [352-366], que, según él, firmó un formulario herético. En este caso, dice, la indefectibilidad no se ejerció por medio del Papa, sino por medio de San Atanasio, quien permaneció ortodoxo. Asimismo, en nuestro tiempo, la indefectibilidad [de la Iglesia] está asegurada gracias al arzobispo Lefebvre y  a los que le siguen.

Respuesta. Hay tres cosas que abordar aquí.

1º El Papa Liberio no firmó un formulario herético. Él firmó uno ambiguo, dando de él una interpretación ortodoxa. Pero incluso si uno concediese, por el bien del argumento, que  firmó un formulario herético, lo cierto es que el Papa Liberio no enseñó esta doctrina a toda la Iglesia. Pero las falsas doctrinas del Concilio Vaticano II han sido promulgadas a toda la Iglesia por los “papas” del Vaticano II y sus “obispos”. Este hecho constituye una diferencia esencial entre el caso de Liberio y el de los “papas” del Vaticano II. De ahí que la analogía sea falsa.

2ºLa indefectibilidad no puede  salvarse con la fidelidad de un obispo o de algunos obispos a los que los fieles deben adherirse. La Iglesia Católica es esencialmente jerárquica, y por tanto uno no puede separar sus actos y sus atributos del Papa y de la jerarquía universal. Lo que hacen, queda hecho. Si ellos FALLAN [en la Fe], eso no deja de ser un fallo. 

El don de profecía en el Antiguo Testamento, que fue la misión de enseñar infaliblemente la revelación de Dios a los judíos, ha sido trasladado por Cristo en el Nuevo Testamento a la jerarquía católica. Por tanto no puede haber un “profeta-obispo”, como el arzobispo Lefebvre para tamizar la enseñanza de la jerarquía católica, y convertirse a sí mismo en la autoridad infalible. La infalibilidad y la indefectibilidad de la Iglesia Católica se ejercen por el Papa y los obispos unidos a él. Ésta no queda asegurada  por uno o unos pocos obispos que se arrogan el ser  correctores del papa y del resto de la jerarquía. Sostener esta teoría arruina la misma constitución divina de la Iglesia Católica. La esencia   del catolicismo es que está dotado de una jerarquía que tiene el poder de enseñar, regir, y santificar en el nombre de Cristo y con la misma e idéntica autoridad de Jesucristo. Si los fieles, para llegar a  descubrir la verdad sobrenatural, tuvieran que correr a los profetas-obispos,  como si éstos fueran los avisadores del error,  ellos mismos se colocan contra esta jerarquía, cayendo por el suelo así la naturaleza y la esencia de la Iglesia Católica.

En otras palabras, nadie puede hablar en nombre de Dios por encima o al margen de la jerarquía católica.

3º El sistema utilizado por el Obispo Williamson, de cribar el magisterio con el fin de determinar su conformidad con la Tradición, arruina por completo la regla católica de la fe, que es el magisterio de la Iglesia Católica. Su sistema [el de Williamson] es esencialmente el de los protestantes. Ellos sostienen que cada individuo debe decidir por sí mismo lo que es la verdadera interpretación de las Escrituras. El Obispo Williamson dice que cada católico debe decidir por sí mismo lo que él considere que está en conformidad con la tradición o no. Tal regla de fe llevaría exactamente a lo que el protestantismo es: un conjunto de personas que no tienen en absoluto la unidad de la fe, que sin cesar disputan acerca de lo que dicen las Escrituras, y que se han dividido en una miríada de formaciones dogmáticas.

Hay muchos casos en la historia de la Iglesia Católica en el que esta apelación a la Tradición, como si fuera un tribunal superior, contra la cabeza del magisterio, ha llevado a graves errores. Los donatistas se convirtieron en cismáticos, por ejemplo, porque pensaban que la Iglesia se equivocó al aceptar como válidos los sacramentos de los que habían caído en la apostaría durante la persecución. Los griegos entraron en cisma en el siglo XI, porque decían, entre otras cosas, que el uso de los panes sin levadura, en el rito romano no era tradicional, y por lo tanto no era válido. También rechazaban la primacía del Papa con el argumento de que no era tradicional. Los viejos católicos en el siglo XIX rechazaron igualmente la infalibilidad papal  alegando que no era tradicional. 

También los modernistas sostienen que la Iglesia católica con el tiempo evolucionó hasta ser algo que no se encuentra en la Iglesia primitiva, y por tanto no es tradicional. La reforma litúrgica de la década de 1960 se basó en la falsa noción del  arqueologismo, esto es, que los períodos medievales y el tridentino crearon una liturgia que no estaba en conformidad con la tradición primitiva. Los Feeneyitas afirman que la doctrina católica del bautismo de sangre y de deseo no puede conciliarse con la Tradición, sino que fue inventada en el siglo diecinueve.

La idea del Obispo Williamson, de tamizar el magisterio con la Tradición, lo cual es una invención cocinada en Ecône, es un potencial nido de herejías y de cismas, y ​​coloca a la Tradición Católica en las peores compañías.

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