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RESPUESTA A MONS. WILLIAMSON DE MONS. SANBORN (3)


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Ésta es la tercera entrega en la que parcialmente transcribimos la respuesta de Mons. Sanborn a los artículos de Mons. Williamson, el 433 y 444 de su blog Kyrie eleison, en los que intenta rebatir la posición sedvacantista, mediante argumentos que son refutados brillantemente en el artículo del que publicamos el siguiente extracto, correspondiente al tercer argumento utilizado por el obispo inglés.

Tiene un valor excepcional la demostración de Mons. Sanborn, reduciendo la argumentación de Mons. Williamson a los falsos principios sobre el Magisterio ordinario y universal de Mons. Williamson, que son puestos en parangón con los heréticos principios de muchos cismáticos en la historia, y señalando de paso su identidad con la enseñanza de un teólogo modernista archiherético como Küng, y también  Ives Congar.

Pasamos a ofrecerles la tercera entrega del documento de Mons. Sanborn:

TERCER ARGUMENTO

El obispo Williamson afirma correctamente: “Lo que los obispos del mundo enseñan, en unión con el Papa, es Magisterio de la Iglesia, el cual es infalible.” Entonces  propone el argumento de los sedevacantistas que deducen que puesto que el Concilio Vaticano II ha sido promulgado por los “papas” y los “obispos” del Vaticano II, es imposible que sean verdaderos papas y verdaderos obispos. El obispo Williamson responde a esto diciendo que el Magisterio universal ordi-nario del Concilio Vaticano II y de los años siguientes no es conforme con la Tradición. Por tanto no es magisterio ordinario universal. Y en consecuencia, el argumento de los sedevacantistas es falso.
Respuesta. La noción del obispo Williamson sobre el magisterio ordinario universal (en adelante, MOU) es falsa. Proviene de una teoría que circulaba comúnmente en Ecône cuando yo estaba allí, que establecía que una enseñanza no podía considerarse como MOU si no era conforme con la Tradición. En consecuencia, desde este punto de vista, sería posible, que el Romano Pontífice, junto con todo el cuerpo de obispos enseñaran a toda la Iglesia una doctrina que fuera, en realidad, una herejía. Tal afirmación, en sí misma, es una herejía.

En ninguna parte puede encontrarse esta idea Econiana (de tamizar el MOU) tanto en los manuales de  teología dogmática como en la enseñanza de la Iglesia Católica. La definición del MOU dada por el P. Reginald-Maria Schultes OP, escrito en 1931, es como sigue: “El magisterio ordinario y universal se ejerce cuando la Iglesia predica la doctrina revelada, la enseña en sus escuelas, la publica por medio de los obispos, y dan testimonio de ella como perteneciente tanto los Padres de la Iglesia como a  los  teólogos en general. “. 1

Todos los teólogos católicos coinciden en esta definición.
El P. Sylvester Berry escribe:
La autoridad de la enseñanza ordinaria de los obispos está en que dan la enseñanza de los fieles en sus respectivas diócesis mediante cartas pastorales, o en sermones predicados por ellos mismos o por otras personas autorizadas para tal fin, y mediante catecismos y otros libros de instrucción editados o aprobados por ellos. Cuando los obispos de la Iglesia, ejerciendo el deber de  la instrucción de su gente, son prácticamente unánimes en proclamar una doctrina de fe o de moral, se dice que ejercen con autoridad la enseñanza universal y entonces son infalibles en cuanto a la doctrina. En otras palabras, una doctrina de fe o moral en la que prácticamente todos los obispos de la Iglesia están concordes, es  una verdad infalible. La fe de la Iglesia creyente debe corresponder a la fe propuesta por los obispos que constituyen el cuerpo docente en la Iglesia. Por tanto, si los obispos como un cuerpo no fueran infalibles, toda la Iglesia podría ser inducida al error en cualquier momento, y consiguientemente deja de ser la Iglesia de Cristo, la columna y baluarte de la verdad. (2)
Para probar este punto, expongo a su atención el libro de texto de teología dogmática escrito por el padre. Francis Diekamp en 1917, titulado Theologiae Dogmaticæ Manuale. Allí dice:
Los obispos individualmente ejercen el dicho magisterio ordinario tanto en su instrucción religiosa ordinaria como  en las instrucciones de este tipo que tienen lugar bajo su mando y bajo su vigilancia, y también en los juicios publicados por los Sumos Pontífices que ellos dan por escrito, en los Sínodos  provinciales o diocesanos, en la condena de los errores, en las cartas pastorales, publicando  catecismos y libros de devoción  distribuidos en toda la diócesis, etc. Los libros litúrgicos prescritos por los obispos y sobre todo por los Romanos Pontífices son de gran importancia en las discusiones relativas a los dogmas. Las leyes, los ritos y las oraciones contenidas en ellas dan testimonio de la fe de los pastores y de los fieles. Con el consenso de todas las iglesias orientales y occidentales, en la fe, viene la obligación de dar el consentimiento de la fe. El Papa Celestino I [422-432] enseñó lo siguiente:

“Veámoslo dicho también en las oraciones de los sacerdotes transmitidas desde los Apóstoles [recitadas] en la celebración de los sagrados misterios, que son celebrados de manera uniforme por todo el mundo y por todas las iglesias católicas,  cómo la ley de la oración establece  la ley de la creencia “. (Epist. 21, 11)

La doctrina de los obispos en conjunto, al igual que las definiciones ex cathedra del Romano Pontífice, no son infalibles por el asentimiento que la Iglesia creyente da a ellas, sino que son infalibles en sí mismas por razón de la divina asistencia, por la cual son preservadas de error.
La doctrina expuesta por estos autores, así como su comprensión del MOU, están en conformidad con la de todos los teólogos católicos. Está más allá del alcance de este artículo aportar  las pruebas.

La noción del MOU del obispo Williamson, por otro lado, no se encuentra en ningún libro de cualquier teólogo católico o en el magisterio de la Iglesia. La idea del obispo Williamson del MOU requiere que los fieles analicen y juzguen la enseñanza universal de la Iglesia para ver si está conforme con la Tradición. En este escenario, es muy posible que pueda darse la herejía de que la jerarquía puede enseñar herejías acerca de  cualquier determinado punto, pero que la infalibilidad y la indefectibilidad de la Iglesia se preservan  gracias al rechazo de este magisterio, con el argumento de que a los fieles no les parece conforme con la Tradición. Esto es  tan absurdo como decir “la Iglesia Católica es infalible, excepto cuando no lo es.” Por otra parte, en su sistema se requiere que los fieles decidan  si aceptan o no el magisterio ordinario universal, fundándose en la creencia personal de que esté o no, en conformidad con la Tradición. En otras palabras, los fieles deben cribar la enseñanza de la Iglesia universal, cuando ésta enseña, para  distinguir la verdad del error. Como he dicho anteriormente, tal noción despoja de autoridad  al magisterio del Papa y de la jerarquía desplazándola al individuo, ya que él tiene la última palabra en cuanto a si la doctrina está conforme o no lo está, con la Tradición.

Lo que el obispo Williamson dice sobre la Tradición podría decirse también de la Escritura. ¿Qué se hace si se cree que algún acto del magisterio de la Iglesia no está en conformidad con la Sagrada Escritura? ¿Se tendría derecho a rechazarla, interpretando que la Escritura niega que el papa fuese el verdadero vicario de Cristo?

La realidad escalofriante es, que las ideas del obispo Williamson se ajustan perfectamente a lo que el hereje archimodernista Hans Küng dice en su libro de 1970 titulado ¿infalibilidad?Una investigación sobre ella,  en el que dice que la infalibilidad de la Iglesia no está vinculada a  fórmulas dogmáticas, que, según dice, en realidad pueden estar equivocadas, sino con el compromiso global y de largo plazo que tiene  la Iglesia con la verdad. Küng señala:
La infalibilidad, la inerrancia, tomadas en  este sentido radical, significan por tanto una fundamental permanencia de la Iglesia en la verdad, la cual no queda anulada por errores individuales.(3)

Sin embargo, la permanencia de la Iglesia en la verdad no depende en absoluto de proposiciones infalibles definitivas, sino de  su permanencia en la verdad en todas sus proposiciones – incluso cuando fueren erróneas -.4
Él cita Yves Congar, un colega archimodernista durante  el Cocilio, repitiendo:
“Una u otra parte de la Iglesia puede equivocarse, incluso los obispos, incluso el Papa, la Iglesia puede ser embestida por la tormenta: Al final ella permanece fiel” 5 
Pero esta afirmación de Küng se parece mucho a la postura del Obispo Williamson cuando dice:
“¿Así pues, dónde, en estos tiempos oscuros,  se manifiesta realmente la indefectibilidad de la Iglesia? No en la jerarquía, no en la teología, sino en esos innumerables y en gran parte  desconocidos cristianos – siempre hay algunos obispos y teólogos también entre ellos – que incluso en los  peores períodos de la Iglesia  escucharon el mensaje cristiano, tratando de vivir  de acuerdo con él, en la fe, la esperanza y el amor.”6. Ellos serían los verdaderos testigos de la verdad de Cristo.”7”

Küng cita a los cismáticos orientales con el fin de probar su punto:
Los patriarcas cismáticos escribieron a Pío IX en 1848: “Entre nosotros, ni los patriarcas, ni los Concilios jamás podrían introducir una enseñanza nueva, pues el guardián de la religión es el cuerpo mismo de la Iglesia, que es el pueblo (laos) en sí mismo. (8)
Küng cita  también al teólogo cismático Alexei Khomiakov, que dice:
“La constancia invariable y la verdad infalible del dogma cristiano no depende de ningún orden jerárquico, sino que es custodiado por la totalidad, por todo el pueblo de la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo” (9)

Y en los treinta y nueve artículos anglicanos leemos:

“Así como las Iglesias de Jerusalén, Alejandría y Antioquía han errado, así también la Iglesia de Roma ha cometido errores, no sólo en su vida y en la forma de las ceremonias, sino también en materia de fe. “

El obispo  Williamson no puede dejar de reconocer su concordia con estos herejes protestantes, porque al mantener que la jerarquía modernista es la jerarquía católica, no puede obviar la conclusión de que “la Iglesia de Roma se ha equivocado.” Por otro lado, los sedevacantistas sostienen que las falsas enseñanzas y prácticas del Vaticano II no vienen de la Iglesia de Roma, sino de un grupo de eclesiásticos abusadores, herejes que pretenden ser la jerarquía católica. El deber de la Iglesia Católica en esta crisis es desenmascarar a estos usurpadores para denunciarlos como falsos jerarcas.

Es cierto que hay que comparar todo lo que cualquiera diga con la enseñanza tradicional de la Iglesia. De igual modo comparamos lo que oímos con los primeros principios del pensamiento, y rechazamos de inmediato lo que es contradictorio. En nuestro caso, cuando hemos visto que la aparente jerarquía católica enseña doctrinas falsas y promulga un falso culto y unas disciplinas erradas, nos es necesario llegar a la conclusión de que no son papas u obispos verdaderos, ya que es imposible que los papas verdaderos u obispos, considerados en su conjunto, hagan  una cosa así. La deserción de Vaticano II de la verdad, y su enseñanza de la herejía a la Iglesia universal, son un signo infalible de que Pablo VI no era un verdadero Papa, y que nunca había sido verdadero Papa. Pues  la autoridad de un concilio general depende de la del papa.

La doctrina que acabo de exponer está  totalmente de acuerdo con la Sagrada Escritura, en la que San Pablo en Gálatas I: 8-9 dice: “Mas si nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema. Tal como os dije, ahora os lo repito: Si alguno os predica un evangelio diferente al que habéis recibido, sea anatema “

Observe que él no les dice que criben las falsedades del maestro para hallar lo que quede de buena doctrina, sino que les dice que le rechazen a él también. Que él sea anatema. Esta doctrina está también en conformidad con la bula del Papa Pablo IV Cum ex apostolatus de 1559, que aboga por el total rechazo de un pontífice romano que se hallare ser herético, pero no aboga por la criba de su doctrina.

Resumo mi respuesta: El magisterio ordinarios universal, que es la enseñanza relativa a la fe y a la moral de todos los obispos dispersos por el mundo, junto con el Romano Pontífice, es infalible. Esta doctrina fue definida en el Concilio Vaticano II de 1870, y se encuentra en el Código de Derecho Canónico de 1917. Por lo tanto es herético, incluso el  poner en duda lo enseñado por el magisterio universal y ordinario. Si lo que parece ser magisterio ordinario universal contradice la enseñanza de la Iglesia, entonces la conclusión necesaria es que no puede haber venido de la verdadera jerarquía de la Iglesia Católica, ya que ese magisterio no está asistido por Cristo para cometer estos errores. Es contrario a la constitución de la Iglesia rechazar el magisterio ordinario universal como falso, mientras que al mismo tiempo se acepta la  jerarquía que lo promulga como verdadera jerarquía católica romana. La idea del magisterio ordinario universal del obispo Williamson es falsa y muy peligrosa, ya que conduce al católico a creer que toda la Iglesia docente, el Romano Pontífice con todos los obispos, puede enseñar el error en asuntos que pertenecen a la fe. De ahí que los principios del obispo Williamson acerca del magisterio ordinario universal no pueden ser esgrimidos en contra de los argumentos del sedevacantismo, ya que estos principios son falsos.

1 Schultes, Reginald-Maria, de Ecclesia Catholica Prælectiones Apologeticæ, (Paris: Lethielleux, 1931), p. 355.
2 Berry, Sylvester, DD, La Iglesia de Cristo, (Saint Louis: B. Herder, 1927) pp 466-467.
3 Küng, Hans, la infalibilidad? Una investigación, (Garden City, Nueva York: Doubleday, 1971), p. 181.
4 Ibid., P. 182.
5 Citado en ibid., Página 183.
6 Ibid., Página 189.
7 Ibid.
8 Citado ibid., Página 200.
9 Citado ibid., Página 201.

5 replies »

  1. Desonozco la procedencia del obispo Sanborn, entiendo perfectamente que se manifieste como sedevacantista porque hoy dia es la única manera de ser católico. Por otra parte, ejerce su episcopado sin misión otorgada –que como sabemos es separable del poder de Orden- y lo hace llamándose obispo católico, al igual que todos los obispos sedevacantistas que al presente existen.
    Se lo ve a este –al obispo Sanborn- poseedor de una buena formación, ya vemos como contradice sabiamente al obispo creado por Mons. Lefebvre, -hay que decir que ninguno de ellos, ni los de la FSSPX ni los sedevacantistas de otra procedencia, como la de Mons.Thuc, han recibido jurisdicción ni nombramiento alguno y que en peor situación están ubicados los obispos de la FSSPX pues admitiendo la autoridad en la Roma Apóstata producen cisma, avalados por la permanente ambigüedad lefebvrista, y que por tanto están en las peores condiciones de representar la Tradición católica, incluidas sus misas y sacramentos. Para que pudieran tener peso en los fieles católicos en el combate contra los herejes deberían públicamente y en conjunto declarar la vacancia de la Sede Apostólica. No pueden ser obispos católicos “cojeando con los dos pies”, como hacían los falsos profetas degollados por el Profeta Elías.
    Pero volviendo al obispo Sanborn que desconoce como autoridades a los okupas –que no usurpadores, pues no son clero legítimo ni válido-, me preocupa que permaneciendo dilatando los tiempos de la vacancia se diluya en los fieles “que para conservar debidamente la unidad de fe y comunión no basta desempeñar una primacía de honor, no basta una mera dirección, sino que es de TODO PUNTO NECESARIA la verdadera autoridad y autoridad suprema” en la Iglesia, para que “pueda ser una, como quiso Aquel que la fundó”, “una por la fe, por el régimen y por la comunión, y escogió a Pedro y a sus sucesores para que EN ELLOS estuviera el principio y como el centro de la unidad…Mas, en cuanto al orden de los obispos, entonces se ha de pensar que están debidamente unidos con Pedro, como Cristo mandó, cuando a Pedro están sometidos y obedecen; en otro caso, NECESARIAMENTE se diluye en una muchedumbre confusa y perturbada”. (Estractos de la Enc. Satis Cognitum de León XIII).
    Entonces, la pregunta es si el obispo Sanborn, que conoce esta Encíclica, por qué no convence a sus pares en el episcopado para que los fieles sigamos reconociendo en ellos la autoridad de obispos católicos, a reunirse, declarar públicamente ante la faz de la tierra que la Roma Apóstata carece absolutamente de todo tipo de jurisdicción o coacción sobre los bautizados católicos, elijan al Vicario de Cristo, ROCA; FUNDAMENTO Y PRINCIPIO de unidad y de régimen, y ellos y todos los fieles dejemos de ser muchedumbre confusa y perturbada?
    Yo cargo su conciencia con este DEBER, pues sino y aunque se ajuste intelectualmente a la Tradición, carece de autoridad para hablar y juzgar, y debieran él y sus pares, retirarse a esperar una “señal del cielo”, que por supuesto NO VENDRA, porque ya vino. Como botón de muestra la Encíclica de León XIII.

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  2. Desde luego que leyendo los argumentos del obispo Williamson, no sé si llegar a la conclusión de que me encuentro ante una falta grave de preparación, o inclinarme por pensar que, muy británicamente, nos está tomando el pelo…

    Enano a hombros de gigante, añadiré aquí unos pocos pensamientos a la muy atinada respuesta de Mons. Sanborn, con la esperanza de que puedan ser útiles a quién los lea.

    En primer lugar, parece que el obispo Williamson entiende que la enseñanza de los pastores presentes en el Concilio es, al menos aparentemente, Magisterio Ordinario Universal. A lo que cabe contestarle que ese MOU sólo se ejerce cuando los obispos están dispersos por el Orbe, cada uno en su diócesis, enseñando con autoridad al rebaño que le ha sido encomendado.

    Una vez que están reunidos en Concilio, la enseñanza que de ahí salga será necesariamente Magisterio Extraordinario.

    En segundo lugar, la infalibilidad le ha sido conferida a la Iglesia precisamente para que los fieles pudieran seguir a sus pastores sin temor a ser inducidos en error, y sin verse obligados a examinar por sí mismos la conformidad de esas enseñanzas con una Tradición difícilmente accesible y abarcable para una inmensa mayoría, y cuya interpretación autorizada está reservada a la jerarquía de la Iglesia.

    Tanto MOU como Magisterio Extraordinario existen precisamente para darnos la completa seguridad de que jamás nos alejaremos de la Tradición, por lo que decir que es lo que es, es decir infalible, menos cuando a mí se me ocurra decir que no lo es, es tomar el pelo a la gente, e insultar nuestra inteligencia.

    Muy interesantes las citas que hace Mons. Sanborn de la carta de los Patriarcas (cismáticos) orientales, representativa de esos “ortodoxos” que igual que Williamson, se proclaman los grandes defensores de la Tradición, pero se ven obligados, por la lógica misma de sus errores, a adoptar un sistema de autoridad invertida, y por ende, revolucionaria y subversiva, en el que la autoridad última capaz de zanjar las controversias no reside en la jerarquía, sino en “el pueblo”, incluso opuesto a sus jerarcas. Ahí tienen ustedes la raíz y semilla de todas las revoluciones, tanto religiosas como políticas.

    Y eso, porque se olvidan de que el pueblo sin jefes legítimos es nada. Ya decían los romanos: “Adde unum, est populus, tolle unum, est plebs.” Añade un pastor legítimo, la masa informe de gentes discordantes se volverá pueblo, sociedad organizada jerárquicamente, de arriba hacia abajo. Quita a esa cabeza, y lo que hasta entonces era pueblo volverá a ser plebe, masa informe sujeta a todos los movimientos del error y las pasiones.

    “Ortodoxos”, galicanos, jansenistas, modernistas, conciliares, Bergoglio ahora, todos coinciden en subvertir ese principio de autoridad y jerarquía, para apelar directamente a un inespecificado “pueblo”, que en realidad es masa, que se guía no por la razón, natural y sobrenatural, sino por el sentimiento desprovisto de freno y guía.

    Mala compañía para un obispo que se proclama católico, y defensor de una Tradición que sin embargo subvierte…

    Eso, si no imita a los bautistas, que pretenden que su “iglesia” tiene apostolicidad, que dura desde los inicios del cristianismo, porque en medio de una inmensa masa de gentes corrompidas por el catolicismo-papismo, siempre se encontraban algunos verdaderos creyentes enfrentados a la jerarquía corrupta, según ellos, herejes de toda laya como arrianos, montanistas, cátaros, anabaptistas, hasta llegar a ellos…

    Si el pueblo cristiano, es decir, la Iglesia discente, enseñada, es infalible, es porque recibe esa infalibilidad pasiva de la infalibilidad activa que emana de los pastores eclesiásticos. Y si esos pastores gozan de la infalibilidad activa, se debe únicamente a que el Papa les hace partícipes de la suya propia, mientras que él no necesita de nadie más para ser infalible en todas sus enseñanzas.

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  3. Benedicto XVI: “NO EXISTE LA MENOR DUDA SOBRE LA VALIDEZ» DE LA MISMA”…«las especulaciones respecto a mi renuncia son simplemente absurdas».
    http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=20090

    Además confirma las declaraciones de Hans Kung donde Ratzinger reafirmaba su identidad teológica con Bergoglio:
    http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2014/02/10/ratzinger-se-confiesa-a-hans-kung-mi-unica-y-ultima-tarea-es-sostener-a-francisco-religion-iglesia-vaticano-teologos-benedicto.shtml

    Y algunas noticias que demuestran el estado de podredumbre de la Iglesia conciliar. ¿alguien tiene dudas todavía de si esta iglesia sigue siendo católica?

    El ArzOvispo de Tánger, Agrelo: “Nos hace mucho daño que se asocie a la Iglesia con el PP. Dios es de izquierdas. “…“Ateo, homosexual, no importa qué. Jesús no preguntaba identidades”.
    http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2014/02/27/agrelo-nos-hace-mucho-dano-que-se-asocie-a-la-iglesia-con-el-pp-dios-es-de-izquierdas-religion-iglesia-tanger-cuchillas-valla-melilla-espana-gays.shtml

    El Papa confirma a Kiko Argüello como consultor.
    http://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2014/02/26/el-papa-confirma-a-kiko-arguello-como-consultor-iglesia-religion-pontificio-consejo-para-los-laicos-camino-neocatecumenal-iniciador-francisco.shtml

    «A todos vosotros católicos… Os exhortamos, en la efusión de Nuestro Corazón, a que recordéis el culto y la fe de vuestros padres, a que seáis fieles puesto que la religión es el mayor de los bienes, porque esta religión, que nos proporciona una eterna felicidad en el Cielo, todavía es en la tierra el único medio de asegurar la salvación de los imperios y la felicidad de la sociedad civil. Guardaos de prestar oídos a los engañosos discursos de los filósofos del siglo que os conducirán a la muerte, alejad de vosotros a todos los usurpadores, bajo cualquier título que se presenten, arzobispos, obispos, párrocos; no tengáis nada en común con ellos, sobre todo en el ejercicio de la religión».
    Breve Caritas, del 13 de abril de 1791, condenando la Constitución civil del clero de 1790. Pio VI.

    “Es preciso que haya herejías, a fin de que se destaquen los de probada virtud entre ustedes”(1 Cor xi, 18-19).

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