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SOBRE LA MÚSICA MODERNA


[El siguiente es un acertado comentario de nuestro colaborador Wamba, puesto en el post Suor Cristina canta como los ángeles”. Va seguido del magnífico artículo cuyo enlace él mismo proporciona, sobre la música Rock.]

Hay que decir que esta monja que canta es un insulto a la inteligencia del hombre común y a los verdaderos cantantes y compositores que han elevado a la excelencia a la música durante siglos inspirando los sentimientos más nobles y elevados.

La música desapareció a principios del siglo XX y finales del XIX. Lo que hoy día se hace llamar música (pop, rock, heavy, heavy-metal, tecno, etc., ya es toda la misma basura con raras excepciones) no es más que un culto a la fealdad, la vulgaridad, lo demoníaco, el desenfreno, la exaltación de las pasiones y la violencia, tanto por los ritmos, los tonos usados como por la lírica de las mismas. El arte y la cultura moderna no es más que una reivindicación del culto al mal, a lo demoníaco y al desenfreno y la exaltación de las pasiones y a la decadencia. Son una rebelión contra el bello y armonioso orden natural de la creación.

La música es una de las artes más inspiradas: sus ritmos, melodías, armonías, su dinámica, la contraposición de sonidos y su colorido permiten expresar un sinnúmero de sentimientos y estados anímicos. Su poder radica en que penetra directamente el alma y el subconsciente sin pasar por la mente y produce determinados estados anímicos. De acuerdo a su contenido, la música tiene el poder de inspirar los sentimientos más nobles y elevados, como por ejemplo, la oración, o por lo contrario activar los deseos más pecaminosos y oscuros.

El Dr. Howard Hansen, ex-Director de la Escuela de Música de Eastman, escribió en el American Journal of Psychiatry (tomo 99, pág. 317): “la música es un arte particularmente difícil de entender y tiene innumerables connotaciones emocionales. Contiene muchos elementos y, dependiendo de sus combinaciones, tiene el poder de tranquilizar o de energizar, enaltecer o degradar y vulgarizar, acercarnos a la meditación o a la violencia. Es una potente fuerza tanto para el bien como para el mal” (USA Today, 11-10-1985).
A la hora de elegir el buen cristiano debe saber distinguir entre lo bueno y lo malo tanto en la música como en el cine, la literatura y el arte en general. En todas estas esferas es frecuente la mezcla de lo bueno y lo malo pero la convicción cristiana siempre tiene que ser la guía para trazar la línea divisoria. Para ello el sentido religioso, tutelado por las Sagradas Escrituras, es una guía confiable para el cristiano.

Pensar que compositores del talento de Bach, Händel, Mozart, Beethoven, etc. tuvieron que estar años y años aprendiendo con los mejores profesores de música y llevando una vida de sacrificios para componer bellas obras que exaltaban la dignidad y nobleza del hombre y la belleza y la armonía de la Creación y el amor de Dios, y lo mismo se podría decir de cantantes como Caruso, María Callas, Alfredo Kraus y otros muchos otros y que ahora vengan gente de la ralea más vulgar y ordinaria que parecen salidas del infierno a atribuirse el derecho de ser llamados cantantes y compositores entran ganas de vomitar. Lo mismo que el numerito aberrante y depravado del flash mob de Francisco en las playas de Copacabana.

La gente que aclama como desaforados a esta “monja” berreando, chillando y retorciéndose como una posesa me recuerda a aquellos que pagan auténticas millonadas y quedan maravillados por obras de “arte” que podría realizar un chimpacé borracho.

Aquí les dejo dos artículos muy interesantes para el que quiera profundizar algo sobre los efectos de la música y del arte moderno en la destrucción de la humanidad y el culto a lo demoníaco. Esta monja lo único que hace es rendir culto a Moloch, lo mismo que sus seguidores.

http://www.fatheralexander.org/booklets/spanish/rock_s.htm

http://infocatolica.com/blog/reforma.php/1212191027-201-la-fealdad-del-arte-moder

La música rock desde una perspectiva cristiana

 

 

Obispo Alexandr (Mileant).

Traducido por Sergei Gortchacow / Nicolas Vorobiev

 

Contenido: Introducción. El poder de la música. El efecto estupefaciente del rock. Rock y sexo. La furia del rock. Rock y las drogas. Ocultismo y elementos anticristianos del rock. Conclusiones.

 Introducción

 

“Nada influencia tanto los valores y costumbres de la gente como la música” (Shu Ching, siglo VI A.C.).

La Biblia cuenta que cuando el rey judío Saúl se ponía furioso sus súbditos le traían al joven David al palacio a tocarle el laúd. El suave sonido de sus melodías apaciguaba al rey y lo volvía a la normalidad. Esto indica que ya desde las épocas más antiguas se conocían los efectos benéficos de una suave melodía sobre el estado anímico del ser humano. Músicas modernas como el rock, y más especialmente su versión “heavy metal,” producen el efecto contrario sobre sus oyentes haciendo que personas tranquilas entren en un estado de euforia, violencia, agitación y furia.

El rock & roll data de hace unos cuarenta años y en este lapso esta música ha tendido cada vez más hacia las pasiones. David Gergen caracteriza esta evolución de la siguiente manera: “la diferencia entre el rock de ayer y el rock de hoy se puede comparar con el salto de las modelos en trajes de baño de la revista “Sports Illustrated” a las fotos de mujeres desnudas en las revistas pornográficas” (USA Today, Oct.11, 1985).

Hoy día, la pasión por la música rock se ha convertido en una suerte de movimiento mundial que cuenta con cientos de millones de seguidores. Para muchos jóvenes la música rock, y sobre todo su versión más agresiva — el “heavy metal” — se ha convertido en un estilo de vida que fomenta la amoralidad, el uso de drogas, la violencia y el nihilismo.

En este trabajo expondré sobre el sentido de la música en la vida religiosa del ser humano e incluiré opiniones de psicólogos, médicos y líderes de la comunidad acerca de la influencia del rock sobre la gente joven, especialmente sobre su conducta sexual, la violencia, y los aspectos anticristianos, ocultistas e incluso satánicos de algunas versiones de esta música. En mis conclusiones analizaré la música rock desde un punto de vista cristiano y la forma en que los padres pueden ayudar a sus hijos adolescentes a comprender y a tomar conciencia las malas consecuencias de las influencias de esta música.

 El poder de la música

La música es una de las artes más inspiradas: sus ritmos, melodías, armonías, su dinámica, la contraposición de sonidos y su colorido permiten expresar un sinnúmero de sentimientos y estados anímicos. Su poder radica en que penetra directamente el alma y el subconsciente sin pasar por la mente y produce determinados estados anímicos. De acuerdo a su contenido, la música tiene el poder de inspirar los sentimientos más nobles y elevados, como por ejemplo, la oración, o por lo contrario activar los deseos más pecaminosos y oscuros.

Un acompañamiento melódico musical acompañó desde siempre la oración y el servicio a Dios (Gen. 4:21,31:27; Isa. 32:18; Jue. 11:34; Ecl. 2:8). El rey David, que vivió mil años antes de Cristo y fue bendecido por Dios con un talento poético muy especial, compuso sus inspirados himnos – salmos acompañándose con el laúd. David, ya coronado rey de Israel, introdujo el canto de salmos en los oficios religiosos e instauró oficialmente el rol y la participación de cantores y músicos en el Templo de Jerusalén. Su gran éxito se tradujo en el uso de los salmos en los oficios religiosos tanto en el Viejo Testamento como en los de la Era Cristiana. Hasta hoy día, los salmos de David embellecen los oficios ortodoxos, musicalmente instrumentados sobre todo por compositores religiosos rusos.

Las Sagradas Escrituras promueven un canto tranquilo que inspira a la oración. Por ejemplo el Apóstol Santiago aconseja: “Quien siente enojo, que rece; quien se siente feliz que cante salmos.” Lo mismo dice el Apóstol Pablo: “Nútranse de salmos, proverbios y cantos, enalteciendo al Señor en sus corazones” (1 Reyes 16:16-23; 2 Reyes 6:5-23; 2 Reyes 22:1 y otros).

El filósofo griego Platón (427-347 AC) dice en su obra “La República” que Dios creó en el hombre la predisposición a combinar sonidos no de una manera aleatoria cualquiera, sino copiando las armonías del mundo espiritual. Aristóteles (384-322 AC) señala la importancia de la música en la educación de los jóvenes. En su obra “La Política” dice: “la influencia de la música es tan grande que sus distintas formas y géneros pueden clasificarse de acuerdo a sus efectos sobre el carácter del ser humano.”

M.S. Bothius, un musicólogo del siglo VI, escribió: “La música es parte de nuestro ser: puede enaltecerlo o actuar negativamente sobre su conducta.” A.W. Tozer dice: “Si escuchas y te gusta la mala música, tu vida interior va a languidecer hasta morir” (The Closing of the American Mind, New York, Simon & Schuster, 1987, págs. 68-81).

Experimentos médicos en la actualidad han demostrado la influencia positiva que tiene la música clásica sobre el proceso de curación de las personas. Sobre ello escribió el Dr. Clyde L. Nash (Jr). cirujano del Hospital San Lucas de Cleveland, Ohio. En tanto el Dr. Mathew H. M. Lee, Director del “Rush Rehabilitation Insitute” del Centro Universitario de Medicina de Nueva York dice: “Podemos afirmar que la música tiene un efecto benéfico por cuanto ayuda al fortalecimiento de la salud de los pacientes, disminuye el tiempo de su internación y las complicaciones de sus enfermedades.” Por supuesto la música no tiene propiedades mágicas” -dice un especialista en musicoterapia del Deforia Lanede Cleveland- “pero tanto en el hospital como en la casa, la música es un fuerte remedio tanto para jóvenes como para ancianos” (Artículo ” Music´s Surpirising Power to Heal” en el Reader´s Digest de agosto de 1992, número que aporta otros documentos sobre el provecho de la música tranquila).

En los últimos años se ha escrito en diversas publicaciones estadounidenses sobre experimentos acerca de la influencia de la música sobre las plantas y se ha demostrado que la música tranquila ayuda al crecimiento y desarrollo de algunas plantas y flores mientras que la música violenta hace que decaigan. En Alemania se ha implementado el uso de la música tranquila durante el ordeño de las vacas. Tales experimentos señalan que no sólo los humanos reaccionan ante la música.

El Dr. Howard Hansen, ex-Director de la Escuela de Música de Eastman, escribió en el American Journal of Psychiatry (tomo 99, pág. 317): “la música es un arte particularmente difícil de entender y tiene innumerables connotaciones emocionales. Contiene muchos elementos y, dependiendo de sus combinaciones, tiene el poder de tranquilizar o de energizar, enaltecer o degradar y vulgarizar, acercarnos a la meditación o a la violencia. Es una potente fuerza tanto para el bien como para el mal” (USA Today, 11-10-1985).

La música no sólo es entretenimiento sino también una cierta forma de prédica. Siempre expresa la cosmovisión de los compositores y puede ser un arma muy fuerte tanto para el bien como para el mal. Dios influye sobre el estado espiritual de las personas a través de música que compusieron autores bien intencionados e inspirados por Él. Pero Satanás también intenta hacer lo propio con las personas que han renegado de Dios. Si bien cada persona tiene el derecho de elegir la música que le guste, debe ejercer el sentido común y la objetividad en el momento de evaluar una producción musical. A la hora de elegir el buen cristiano debe saber distinguir entre lo bueno y lo malo tanto en la música como en el cine, la literatura y el arte en general. En todas estas esferas es frecuente la mezcla de lo bueno y lo malo pero la convicción cristiana siempre tiene que ser la guía para trazar la línea divisoria. Para ello el sentido religioso, tutelado por las Sagradas Escrituras, es una guía confiable para el cristiano.

 El efecto estupefaciente

del rock & roll

 

Los compositores contemporáneos de rock están de acuerdo en que su música tiene una enorme influencia. (Los mayoría de los datos, referencias y citas que menciono a continuación provienen del libro “The Facts on Rock Music” de John Ankeberg & John Weldon, Harvest House Publishers, Eugene, Oregon, USA, 1992). Frank Zappa escribió en la revista Life: “son muchas y sutiles las formas en que la música influye en los estados anímicos de las personas…La música y la luz fuerte tienen un gran poder de adoctrinar” (Life Magazine, 28-6-1968). Slash — el principal guitarrista de Guns N´ Roses- dice: “esto es muy serio: mi música influencia y guía a un montón de gente que no conozco… Lo que más me asusta es saber que tengo tanto poder” (Eric Homberg, The Hell´s Bells Study Guide, Gainsville, El Reel to Reel, 1990).

Hal Ziegler, uno de los pioneros del rock, ya en la década del cincuenta escribió: “Comprendí que esta música les llega a la gente joven porque su ritmo se corresponde con el ritmo de sus cuerpos. Supe entones que nada ni nadie logrará sacarle esta música de adentro…La llevarán adentro toda su vida” (Life Magazine 28-6-1968).

Los padres no tienen que despreciar la enorme influencia de la música de rock sobre sus hijos. En el período de la infancia y juventud se forma el sistema de valores en el ser humano. Los psicólogos especializados en el ámbito de la influencia de la música en el hombre han expresado varias veces sus reservas acerca de la música de rock. Las observaciones del famoso psicólogo John Kappas demostraron que las personas “son muy susceptibles a todo lo que se dice en forma de canción. Y por el camino de saciar los sentidos la música puede llamar al oyente a la excitación o a la melancolía. Cada vez que esté sobrecargado su parte conciente, la persona va a percibir todo lo que se les sugiera en ese momento porque ha perdido su autodefensa. La gente deja los conciertos en un estado extrema receptibilidad. La música tiene la peculiar característica de debilitar el pensamiento y crear estados de ánimo. En ese momento las sensaciones exteriores se asimilan fácilmente” (Allan Bloom, The Closing of the American Mind, New York: Simon and Schuster, 1987, 68-81).

La influencia de ciertas formas de rock-and-roll es tan seria que las leyes en muchos estados de los EE.UU. exigen que en las tapas de álbumes de música y videos musicales potencialmente dañinos haya una evaluación competente de su contenido. (Howard C. Nielson, miembro del Congreso, carta del 19 de Abril de 1990). Más de 19 estados están analizando seriamente proyectos de leyes que obligarían a establecer prevenciones acordes para prevenir a los consumidores. Asociaciones del tipo National Teachers Association, American Academy of Pediatrics y US Surgeon General expresaron sus preocupaciones con respecto a la influencia negativa de ciertas canciones contemporáneas. En la discusión de proyectos de ley por este tópico se establecieron los siguientes hechos:

1.Desde el mismo momento del nacimiento de la industria del cine sonoro la palabra y la imagen (por separado, pero también y sobre todo juntas) ejercen una profunda influencia sobre la comunidad y sobre los individuos tanto de manera positiva como negativa.

2.Ciertos tipos de música y videos permiten ratificar los sentidos indignos y malas conductas por medio de la inculcación, la aprobación, la justificación y el aliento de la violencia, el vandalismo, la violación, el homicidio, la drogadicción, el suicidio, los sacrificios humanos, la degradación de la mujer, de los niños y de la raza humana, la bestialidad, el sadismo, el masoquismo y otras depravaciones.

3.Semejante material amoral en su mayoría está orientado hacia la juventud durante la edad de mayor susceptibilidad.

4.Este material se puede adquirir en casi cualquier lugar y a cualquier edad siempre que haya dinero. (Copia del proyecto legislativo, 101- Congreso, segunda sesión, con la resolución adjuntada por Howard C. Nielsen, miembro del Congreso, 42390-1).

Al igual que los psicólogos, los médicos se están ocupando también de la influencia negativa de la música rock sobre la juventud. La investigación aportada en el “Journal of the Medical Association” (del 22 de Septiembre de 1989) concluyó: “Desde temprana edad los jóvenes deben comenzar a desarrollar los estándares de su conducta y consensuarlos con los estándares de los adultos… En este contexto la música — un enorme estímulo en la vida de los jóvenes — se orientó hacia una dirección dudosa. Las letras de algunas canciones, saturadas de inmoralidad y de contenido belicoso, entran en franco conflicto con las enseñanzas de la generación adulta con respecto a la mesura y a la conducta racional… Los doctores tienen que tener en cuenta el significado de la música en la vida de la juventud y aprovechar los gustos musicales de la gente joven en calidad de indicador de su salud emocional y mental” (Elizabeth F. Brown y Wiliam Hendee, “Los adolescentes y su música: Introspección en la Salud de Adolescentes” Journal of the American Medical Association, 22/29 Sept. 1989, pág 1659).

En el libro “The Closing of the American Mind” el conocido sociólogo Allan Bloom expresó su preocupación por la influencia de la música rock sobre los niños, los jóvenes y los estudiantes. El Dr. Bloom confirma que la juventud que tiene una noción inmadura del sexo no puede desarrollarse normalmente. Por el contrario la música rock la bombardea a la fuerza con propaganda de sexo adulto e incluso perversiones y la empuja hacia una conducta sexual perversa. Y esto es asimilado cuando su comprensión del amor, de la responsabilidad y del mutuo deber de los esposos se encuentran aún en estado de desarrollo. Según la opinión de Bloom, la música rock en la cultura americana socava la autoridad de los padres en cuanto a la educación moral de los niños (Bloom, “Closing of the American Mind” pág. 73-76).

Un especialista en el tema escolar con gran experiencia en trabajo con adolescentes difíciles afirma: “Durante mi prolongada dirección de gente joven tropezaba constantemente con el problema de la influencia de su música sobre ellos. Varias veces observaba en las actitudes de la gente joven el reflejo de la conducta amoral de sus ídolos musicales. La juventud manifestaba su absoluta devoción hacia ellos utilizando de sus expresiones, anotando los títulos de sus canciones en los libros, decorando las habitaciones con sus fotografías, escuchando a todo volumen sus canciones en los automóviles e imitando su forma de vestir” (in Media Update, Nov.-Dic. 1989, pág. 2-3).

Al Menconi, consultor escolar y especialista en música rock, asevera: “Es muy penoso que la mayoría de los jóvenes cristianos, con los cuales me relaciono, son más devotos a su música que a Cristo. La música es el idioma de la generación contemporánea…. Yo pensaba que comprendía la fuerte influencia del medio que los rodeaba hasta que vi personalmente de esta influencia por la experiencia de mi hija Ana de 12 años. La presión sobre ella para seguir la forma de vida de músicos de grupos de rock como Bon Jovi, Guns N´Roses y cantantes como Bobby Brown, Madonna y George Michael fue extremadamente fuerte… Los jóvenes como mi hija se identifican constantemente con sus ídolos del mundo del rock, que determinan su perspectiva del mundo y su sistema de valores. Este sistema de valores determina a su vez la esencia de sus sentidos. La juventud actual no sólo escucha música sino que la siente profundamente. La música pasa a ser la sustancia de sus vidas”(revista Media Update, Sep.-Oct. 1989, pág. 1-2).

Es instructivo conocer hechos documentados, recopilados en una de serie de entrevistas en MTV “Rockumentary” con los grupos influyentes de la música rock. Aquí con toda evidencia se puede observar la forma de vida autodestructiva de los líderes del rock: consumo de narcóticos, perversión sexual, alcoholismo, nihilismo, hedonismo, rebelión, anarquismo y afición por el ocultismo. Así, por ejemplo el 3 de Agosto de 1991 los músicos del grupo “Motley Crue” confesaron su conducta libertina, que se transformó en algo común en ellos. Su conducta descendió a un nivel tan bajo, que ellos finalmente comprendieron con toda claridad que tenían que elegir entre dos alternativas: entre cambiar de raíz su forma de vida o prepararse para la muerte… Lamentablemente no todos entienden esto y la forma de vida autodestructiva de las estrellas de rock sigue contagiando a la juventud.

Independientemente de la actitud que tiene cada uno hacia la música rock, no se puede negar la influencia dominante de esta música en el punto de vista y las actitudes de los jóvenes. Los videos de rock, sus conciertos y sus revistas son una enorme prédica, que la juventud consume con avidez.

En los próximos capítulos mostraremos datos sobre la influencia negativa de la música rock en el sentimiento, comportamiento y en el espíritu religioso de los jóvenes.

 Rock y sexo

Los hechos demuestran que la música rock estimula el libertinaje sexual. De acuerdo a la revista “US News and World Report” del 19 de Marzo de 1990 “actualmente existen 13 grupos de rock con nombres de órganos sexuales masculinos, 6 con nombres de órganos sexuales femeninos, 4 con variantes de la palabra esperma, 8 relacionados con el aborto, uno relacionado con una enfermedad del útero, 10 grupos con nombres en honor a diversos actos sexuales y 8 incluyen en sus denominaciones palabras relacionadas con obscenidades.

La música rock contemporánea está saturada con elementos del acto sexual extramatrimonial, infidelidad matrimonial, sadismo y masoquismo, homosexualidad, violaciones y necrofilia. No es infrecuente que las canciones incentiven a realizar actos sexuales con quien uno quiera. Por ejemplo, las canciones “Sexual Healing” de Marvin Gaye, “Body Language” de Queen, “I want your sex” de George Michael, “Chemical Reaction” de Madonna, “Still of the Night” de White Snake, composiciones de Prince e innumerables otras similares propagan el libertinaje sexual. Es evidente que en las creaciones de la mayoría de los compositores de rock and roll la perversidad está disfrazada y se presenta como algo atractivo.

Paralelamente se produce la total degradación de los sentidos de: mujer, madre, señorita y novia. Todas ellas se transforman en objetos de una impetuosa pasión sexual animal. Por ejemplo “Eat me alive” (Cómeme vivo) y “Judas Priest” (Judas Sacerdote) cantan al éxtasis sexual que llega a la depravación cuando obligan con un revolver a otros a satisfacer sus deseos. Para no avergonzar al lector saltearemos otras citas que documentan esta faceta de la música rock. (John Ankerber and John Weldon, “The facts on rock music,” Harvest House Publishing House, Oregon, 1992, pág.13-14).

Akkan Bloom tiene razón cuando asevera que “básicamente la música rock contiene únicamente un llamado bárbaro: tener sed de sexo. Aquí no hay amor y sí una pasión sexual animal, la más primitiva e ingobernable… Aprovechando su autoridad de industria legal del esparcimiento, la música rock acerca a los niños en una bandeja de plata justamente aquello, contra lo cual prevenían los padres explicando que era prematuro para ellos … Los jóvenes toman conciencia que la música rock tiene el ritmo de la relación sexual… Nunca en el pasado existió un arte dirigido tan evidentemente a la perversión de la juventud. Las letras de las canciones describen directa u oblicuamente actos de satisfacción de los deseos sexuales y presentan estos actos como totalmente naturales y legítimos para ellos. Y esto se le ofrece a jóvenes que no han terminado de alcanzar los conceptos más elementales sobre el amor, el matrimonio y la familia. Esta música tiene más influencia sobre los jóvenes que la pornografía abierta. La gente joven ya no tiene necesidad de observar como se comportan los adultos. Ahora están en condiciones de probar todo eso. Dejemos a los viejos pervertidos que continúen gozando los vergonzosos espectáculos. Ahora la vida activa sexual es el territorio de los jóvenes. Ellos necesitan sólo un incentivo” (Bloom “Closing the american mind” pág. 73-74).

 La música rock y el frenesí

El concierto del grupo “Guns N´Roses” del 2 de Julio de 1991 en la ciudad de Saint Louis en el estado de Missouri finalizó con un espantoso arrebato de 2500 jóvenes totalmente descontrolados, que tuvo 60 víctimas. La revista “Rolling Stone” anunció que los participantes de este concierto “llegaron a un estado de furia, tiraban botellas, rompían los asientos, arrancaban arbustos, incendiaban y rompían instrumentos musicales… La masacre duró mas de una hora hasta que apareció una división especial de la policía e impuso el orden (“Rolling Stone,” 22 de Agosto de 1992, pág. 15.) Semejante conducta está lejos de ser el único caso. Estos estados de furia en los conciertos de rock a veces llevan incluso a homicidios.

En la ciudad Jefferson-Township del estado de New Jersey, el joven Thomas Sillivan apuñaló a su madre Betty Ann en el sótano de su casa. Luego prendió fuego el diván con el fin de incendiar la casa y matar a su padre y a su hermano menor, se escapó de la casa y se suicidó cortándose las venas de sus brazos. Toda la semana anterior Thomas canturreaba una canción de rock sobre la sangre y el asesinato de la madre. Mas tarde la policía determinó que Thomas era un estudiante talentoso, excelente deportista y scout que de alguna manera empezó a fascinarse con la música “heavy metal.” Antes de la tragedia les comunicó a sus amigos que Satanás se le presentó y le ordenó matar a su familia.

Distintas formas de violencia abundan cada vez más en la música rock. Así por ejemplo, en la canción titulada “Yo mato a los niños” del coro “Dead Kennedy” escuchamos: “Yo mato niños. Yo admiro cuando ellos mueren. Yo mato para obligar a llorar a sus madres. Los aplasto bajo las ruedas de mi automóvil y con placer escucho sus gritos. Los alimento con caramelos envenenados y estropeo su fiesta de Holoween. Mato niños golpeando sus cabezas contra las puertas. Mato a los niños y con impaciencia espero llegar al vuestro.” En el álbum “Hell Awaits” la orquesta “Sleyer” escuchamos el llamado: “Sin ningún tipo de motivo real simplemente mata y vuelve a matar. Aún si sufres mis brutales cortes te voy a perseguir hasta el final.”

En el disco de “Iron Maiden” el héroe de la canción Eddy es una persona que mata con enorme placer. De acuerdo a los especialistas en satanismo la canción del disco “AC/DC” titulado “Night Prowler” (Depredador Nocturno) inspiraba al asesino Richard Ramírez a matar a cerca de 30 personas. En esta canción hay palabras como estas: “nadie te va a prevenir, nadie va a gritar “¡Alerta!” antes de que no sientas que el filo de acero sobresalga de tu espalda. Soy — el depredador que te está cazando.”

Una de las investigaciones demostró que de las 700 canciones más populares de “heavy metal” el 50% habla de asesinatos, el 35% de satanismo y el 7% de suicidio. La profesora de letras de la Universidad de Nueva Tork Sheila Davis está convencida que “es imprescindible prestar la más seria atención al contenido de las canciones más populares y tener en cuenta no sólo a que llaman a la sociedad, sino sobre todo a los resultados que tienen estas inspiraciones” (USA Today, 11 de Octubre de 1985, pág.10).

Paralelamente con la agresividad destructiva hacia el exterior el ánimo puede orientarse contra el mismo oyente. Algunos compositores de música rock hacen propaganda del suicidio con insinuaciones o más directamente.. Así, por ejemplo el compositor Ozzy Osbourne en la canción “Suicide Solution” dice: “el suicidio es el único camino hacia la libertad.” En la canción “Suicide’s Alternative” se canta: “la vida me aburrió, es insoportable. Estoy aplastado y cansado y a nadie le concierne. Me doy asco a mí mismo — no quiero vivir. Me aburrió la vida — es tiempo de morir. El suicidio es la salida.” “Sacrifica la vida y suicídate. ¡Si haces esto en nombre de Satanás serás inmortal como él!” -le cantan en un cancioncita dedicada a Lucifer un grupo de “heavy metal.”

Las investigaciones del Dr. en sicología Hannelore Wass, reconocido especialista en el ámbito del proceso de morir, demuestran que aunque solamente el 17% de la juventud escucha música con obvio contenido de destrucción, entre los jóvenes delincuentes la cantidad que escucha este tipo de música es del 40%. Además de esto, casi la mitad de los encuestados reconoció la posibilidad de que semejantes canciones pueden realmente inclinar hacia el suicidio a jóvenes no equilibrados o abatidos por la tristeza. Como resultado de esta encuesta a jóvenes el Dr. Wass concluyó que es muy importante que los padres controlen lo que escuchan sus hijos y presten atención a la posible aparición de algún síntoma anormal (Wass, et al., “Adolescents´ Interest,” pág.186, se encuestó a 700 jóvenes sobre asesinato, suicidio y satanismo. Cf. Aerosmith´s “Janie´s Got a Gun”):

Semejantes investigaciones empujaron a que la sociedad National Educational Association concluya que cerca de 6.000 suicidios de jóvenes en el año se deben a la influencia de música nihilista y fatalista (Information for Parent´s Music resource Center, Nashville, TN., 1990). El reconocido psiquiatra de la ciudad de Palm Spring del estado de California Dr. Morton Kurlan, que tuvo un paciente que se suicidó luego de escuchar a Ozzy Osbourne, manifestó: “Sin lugar a dudas el sadomasoquismo, la sangre y la violencia aportan grandes dividendos a los productores de discos y videos de la música rock. Pero estas producciones son capaces de empujar hacia el abismo a un joven emocionalmente no equilibrado” (Artour Lyons, “Satan wants you”; New York: Mysterious Press, 1988, pág.171). Como se sabe millones de jóvenes contemporáneos sufren desórdenes internos.

Aquí conviene tener en cuenta que la alienación, el estado nihilista y destructivo del estilo de la música rock refleja realmente el ánimo real y la vida de las estrellas de rock. Por ejemplo la biografía de Pink Floyd “Saucerful of Secrets,” escrita por dos miembros de este conjunto, trae ejemplos claros de tragedias personales en la vida de aquellos que aprueban los excesos. (Cf. the 1991 Elton John interview with David Frost).

Los autores Schwarz y Empey observan: “La conversación con ciertos músicos involucrados en el satanismo, como así también las reuniones con especialistas, investigadores y psicólogos, que nos han asesorado, dibuja claramente el siguiente cuadro. Todos los que prefieren el satanismo al cristianismo, tienen sed de satisfacer inmediatamente sus deseos: dinero, poder y vida descontrolada. Muchos de las estrellas del rock interrogadas sueñan vivir en un mundo de fantasía de incalculable riqueza y están de acuerdo en morir jóvenes como pago por haber recibido esos bienes.” La realidad de semejantes expresiones es evidente con el conocimiento de las necrologías de las estrellas del rock. Muchos entre ellos han muerto prematuramente por el alcoholismo, las drogas o por accidentes provocados por esos abusos. (Schwarz and Empey, “Satanism: is your family safe?” pág. 154).

Los mismos nombres de los grupos de “heavy metal” (también conocidos bajo el nombre “metal de la muerte”) hablan de la glorificación de la muerte y la destrucción. He aquí algunos ejemplos: Blessed Death, Carnivore, Coroner, Destrucción, Mace, Malice, Overkill, Rotten Corpse, Sacrifice, Violence, etc. (Cf. Dave Hart, “Heavy metal madness,” Media Update, Jul/Ago. 1989, pág. 5).

La revista de la Asociación Médica de USA escribe: “El contenido destructivo y sexual de los videos de la música rock perturba a muchos. Una de las investigaciones mostró que de 200 videos observados la violencia predominaba en un 57% y las escenas sexuales en un 75%… La mitad de las mujeres que actuaban en estos filmes, estaban vestidas provocativamente… Hay fundamentos para ver una relación directa entre el contenido destructivo de los videos y la posterior conducta agresiva de los jóvenes.” En este mismo artículo se traen ejemplos de asesinatos brutales como resultado del encantamiento del “heavy metal.” Aun más, a veces los actos delictivos eran realizados inmediatamente después de ver los videos de rock. El Dr. Gerbner y sus colaboradores ven una influencia negativa en semejantes videos y música en las interrelaciones entre la gente en la sociedad contemporánea (Brown and Hendee, “Adolescents and their music” p. 1661-62; Wass et al., “Adolescents´Interest,” King, “Heavy Metal Music”).

Un psiquiatra del estado de Tennessee anunció ante la comisión senatorial que el “heavy metal” se manifiesta como un veneno para la gente joven inmadura, como así también para gente que mal utiliza métodos estimulantes. “Esta música es semejante a agregar combustible a una llama que arde con el odio y el resentimiento” — dijo el Dr. Paul King, profesor-asistente en la clínica infantil de psiquiatría ante la Universidad de Tennessee. De acuerdo a las palabras del Dr. King, el 80% de sus jóvenes pacientes escuchaban diariamente música “heavy metal.”

Para el cristiano no hay dudas que la blasfemia, la vulgaridad, la depravación y la violencia propagadas por la música rock contemporánea van a contramano del Plan Divino de la salvación de la gente.

 

El rock y los narcóticos. Además del sexo y la violencia, la música rock contribuye al consumo de narcóticos. Ya en 1969 la revista Times (26 de Sept). Comentaba que “los compositores de la música rock consumen narcóticos en forma frecuente y abierta, su creaciones están llenas de insinuaciones sobre narcóticos.” Unas de la investigaciones en Post Graduate Medicine llegó a la siguiente conclusión: “Los hechos corroboran como regla que la música rock estimula el consumo de narcóticos, la relación sexual indiscriminada y el comportamiento turbulento” (King, “Heavy Metal Music”; Cf. Wass, et al., “Adolescents´Interests,” pág. 82).

A pesar de que el abuso de los narcóticos representa un problema tan grande en la sociedad contemporánea, la música rock sigue incentivando su consumo. Ya es hora que los dirigentes de la sociedad comprendan que la música rock lleva una importante parte de la culpa en la actual drogadicción.

La música rock y el ocultismo

Por frases de la música rock se percibe que ella tiene ciertos elementos comunes con la religión. Por ejemplo esa música reconoce una fuerza superior que dirige el mundo. No obstante rápidamente se hace evidente que aquí no se Le canta a Dios como el Ser Superior Bondadoso, ni siquiera al “destino” ciego de los poetas paganos, sino a algo o alguien sombrío y cruel.

En la periferia del curso principal del la música rock hay grupos con una inclinación extremadamente anticristiana. La cacofonía de ciertos grupos de “heavy metal” esta penetrada con motivos de ocultismo y satanismo. Esos sonidos helados empujan hacia al mismo infierno a aquellos que los escuchan. He aquí algunos ejemplos de uso de rituales de la misa negra. Durante el concierto del grupo “Gwart” uno de los participantes cortó la cabeza humana de un muñeco e hizo algo semejante a salpicar con sangre a los espectadores del concierto. Luego miembros del grupo recogían la sangre del muerto y pintaban con ella sus caras y cuerpos y se la tomaban. Después de eso integrantes de la orquesta traían animales a la escena y les arrancaban las entrañas.

Ya en 1966 John Lennon se vanagloriaba que el cristianismo iba a pasar y que los “Beatles” iban a ser más populares que Cristo. No citaremos los posteriores insultos a Jesucristo (John Lennon, “A spaniard in the works,” Simon and Shuster, 1965, pág. 14). Lennon murió trágicamente en Diciembre de 1980. “El Rock siempre fue la música del diablo” manifestó en 1976 David Bowie, una de las más grandes estrellas del rock.

De acuerdo a testimonios de la revista “Spin” (Enero 1991, pág. 29), el cantor Danzing en interpretaciones del tipo “I am Demon,” “Mother” y otras parecidas propaga rituales del ocultismo y la anarquía espiritual. En uno de los videos blasfemos una mujer parada ante el pedestal de la cruz mira para arriba y en lugar de ver Cristo, ve la representación del demonio colgado de la cruz con las manos extendidas. Es evidente que el objetivo de esta escena es instigar al espectador a una percepción negativa del símbolo de la cruz.

Es sabido que la música rock desde el principio de su aparición era turbulenta y estaba contra la autoridad de los padres y de la sociedad. Actualmente algunos de los grupos nuevos de rock empezaron a llamar abiertamente el abandono de los principios cristianos. En unos de las más tempranas entrevistas de la revista “Rolling Stone,” David Crosby del grupo “Crosby, Stills & Nash” comentaba: “Yo decidí que lo más importante será segar a sus hijos. Aquí no hablo de secuestrarlos físicamente. Tengo en cuenta cambiarles la escala de valores, lo que prácticamente los sacará del mundo, en el que viven sus padres” (Revista “Rolling Stone,” vol.1, pág.410).

*0 Paul Kanter, de la revista “Jesserson Starship” reconoce: “El objetivo de nuestra música es aumentar la brecha generacional, separar a los chicos de sus padres”(In Tingelhoff, Documentation of Expose, p.4). Mick Jagger de los “Rolling Stones” comentó: “No existe una canción de rock inofensiva orientada a la familia” (ahí mismo, pág. 5). John Cougar habla sinceramente: “Yo juro y maldigo (en mis canciones) porque no es aceptado por la sociedad. Odio todo lo que se considera necesario y aceptado. Por eso repudio el colegio, el gobierno y las iglesias” (ahí mismo, pág. 6).

Nikki Sixx del grupo “Motley Crue” observa: “Al principio no teníamos previsto ser un ejemplo para nadie. Pero como todos hemos sido tomados como ejemplo, ahora tratamos de darles a nuestros seguidores algo en lo que puedan creer Algunos han pensado que nuestro concierto “Shout at the devil” le cantaba a Satanás. Pero no fue así. Estaba orientado a destruir cualquier tipo de autoridad — sea de los padres, maestros y dirigentes. Esto, a mi modo de ver, es un excelente consejo. Sin embargo estoy seguro que cualquier padre verá en esto una traición” (Rock Beat,” 1987, pág. 41).

El contenido del texto de la canción “Rock and Roll Babylon” actúa opresivamente. La esencia anticristiana de esta más baja forma de cultura surge aquí de la manera más abierta. Comenzando con el disco “The Doors” compuesto por Jim Morrison con su manera burlona de gritar frases de la oración del Padre Nuestro, siguiendo con la canción “Quicksand Jesus” de “Skid Row” (“¿nos salvan los santos hipócritas?”) y finalizando de una manera más blasfema, la cultura rock descubre francamente su aversión hacia el cristianismo. Ozzy Osborne confiesa: “Yo no he renacido como cristiano, sino he renacido como Hitler” (“Cream Metal,” Marzo 1986, pág. 12).

He aquí otras citas del “heavy metal.” En la canción “The oath” del grupo “King Diamond” se anuncia: “Yo repudio al Cristo mentiroso y reniego de la fe cristiana, desdeñando todo su contenido.” Y en la canción “Possessed” del grupo musical “Venom” se dice: “Estoy dominado por todo lo que se presenta como malo. Yo exijo la muerte de su Dios. Estoy sentado a la diestra del rey Satanás y tomo el vómito del sacerdote. Fornica con tu lujuriosa moribunda. Satanás es mi amo encarnado. Todos alaben: ¡que prospere nuestro señor malvado!” En “Hymn 43” del grupo musical “Jethro Tull” se canta: “Nosotros somos nuestros salvadores. Si Cristo salva, pues que se salve a sí mismo.” Faltan fuerzas para citar más blasfemias de estas canciones.

En el rock&roll y el “heavy metal” hay una fuerte influencia del ocultismo. El muy capaz compositor Cyril Scot estudiaba teosofía con el fin de aplicar el ocultismo en la música. De acuerdo a sus palabras, sus dos libros: “The influence of music on history and morals” y “Music: its secret influence through the ages” fueron inspirados por el mismo espíritu que antes hablaba a través de madame Blavatskaia (fundadora del movimiento teosófico en la Rusia prerrevolucionaria). En su segundo libro Scot expresa que el espíritu que lo inspiraba “se interesaba especialmente en la evolución de la música occidental… Él consideraba útil que los estudiantes de ocultismo de todas las tendencias valoraran más a la música como una fuerza que contribuye con el éxito del ocultismo. Scot considera que sobre la gente consagrada en los misterios del espiritismo reposa una enorme misión por realizar en el ámbito del desarrollo musical (pág. 199). ¿En qué consiste esta misión? En aprovechar la música como un médium oculto, a través del cual se pueda estimular en el oyente los estados psicológicos necesarios y las capacidades psicológicas para establecer contactos con el mundo de los espíritus. Según palabras de Scot, “la música debe estar orientada a que la gente logre tener un contacto más íntimo con los devas (espíritus)…Estamos ingresando en la época de la “Nueva era” (New Age). En primer lugar estamos intentando por intermedio de la inspiración musical difundir el espíritu del ocultismo para reunir a todos en una hermandad y así revivir la vibración espiritual de nuestro planeta” pág. 200-204).

El género de esta “música inspirada” puede ser encontrado en locales de discos musicales. Cierto tipo de composiciones de la “nueva era” están impregnados de espiritismo y están orientadas a establecer una atmósfera de ocultismo. Los compositores de la música “new age” afirman que sus melodías ayudan a la meditación (en el sentido hindú), desarrollan la fuerza psíquica y transforman la conciencia, llevan a un viaje astral y producen cambios en la personalidad.

*00 Muchos de las estrellas del rock exitosas se ocupan no solamente del ocultismo, sino también del satanismo. Intentando explicar su propio proceso de “inspiración,” John Lennon decía: “Este estado de ánimo es semejante a estar poseído, parecido a una psicosis o el estado de medium.” Yoko Ono sobre los “Beatles” dijo que “eran como médium. No se daban cuenta de lo que hacían, pero aseveraban que ella (esa música) pasaba a través de ellos.” Mark Storace, cantante de un grupo de “heavy metal,” en su entrevista de la revista “Circus” dijo: “Usted no puede describirlo exactamente pero puede decir sólo que es similar a una energía misteriosa, que desde una dimensión metafísica entra en vuestro cuerpo. Es muy similar al estado de un médium.” Little Richard experimentó estados similares y señaló a Satanás como su inspirador: “A mí me dirigía y me indicaba una fuerza externa. Esto era la fuerza de las tinieblas… sobre la cual mucha gente ni siquiera cree. Esta fuerza era el diablo, el mismo Satanás” Jim Morrison (que escribió “The Doors”) llamaba a espíritus que lo poseían por momentos “the lords” (los soberanos) y creaba obras poéticas en su honor.

La inventiva de la estrella popular del rock Joni Mitchell llegaba a través de un espíritu que la dirigía llamado Art. Ella dependía tanto de ese espíritu que cuando era llamada ninguna fuerza la podía detener. La frecuente influencia de semejantes espíritus sobre los compositores de rock se aleja de caso meramente fortuitos. Fayne Pridgon, ex amiga de la superestrella Hendrix, dijo que “él siempre decía que el diablo o algo parecido habitaba en él de manera tal que él no tenía ningún control sobre sí mismo… Las canciones por sí mismas fluían de él” (Dave Hunt, America: “The Sorcerer´s New Apprentice,” Eugene, OR: Harvest House, 1988, pág. 239-40).

Muchas otras estrellas del rock se ocupaban del ocultismo y describen sus creaciones en términos tanto de posesión como de trance (Larson, “Larson´s Book of Rock,” pág. 125-35; Hunt, America: “The Sorcerer´s New Apprentice,” pág. 245-246). Se sabe que actualmente una gran cantidad de músicos manifiestan interés hacia el ocultismo, la hechicería y a veces incluso hacia el satanismo. Los nombres de algunos grupos del “metal negro” tienen relación con el ocultismo. Así por ejemplo: Coven, Dark Angel, Demon, Infernal Majesty, Possesed, Satan, Cloven Hoof y similares (“Details for Men,” Junio 1991, pág. 100-101).

Ozzy Osbourne una vez destacó: “Yo nunca sabía de antemano que debía crear. Prefiero hacer aquello que los espíritus me sugieren. De esta manera siempre está la posibilidad de culpar a otro” (Faces magazine, Noviembre 1983, pág.24). Cantante principal en el concierto de “Black Sabbath” en Canadá, Osbourne invocó festivamente a Satanás. “A veces me siento una especie de médium de una fuerza externa” — explicaba Osbourne (Tingelhoff, “Documentation of expose,” pág. 21). El grupo “Black Sabbath” invoca a Lucifer en sus conciertos (misma fuente). Así también en “Master of reality” ellos cantan que él es “el señor de este mundo” y “el confesor contemporáneo.”

 

*1 De acuerdo a la entrevista de Peter Criss, el principal percusionista del grupo “KISS,” le dijo a la revista “Rolling Stone”: “Yo tanto creo en Satanás como en Dios. Uno puede dirigirse a cualquiera de ellos para el logro de sus objetivos” (“Rolling Stone, 12 de Enero de 1978, ingenuamente se puede pensar que el nombre KISS se refiere al beso pero en realidad es el acrónimo de: “Reyes al servicio de Satanás”). A otro guitarrista le preguntaron: “¿De donde sacan fuerzas para tal interpretación? — “Seguro de abajo — contestó él. — Allá arriba no hay rock and roll!”

Los participantes del grupo “Iron Maiden” reconocen que se dedican al ocultismo, incluyendo la hechicería (Cream Metal, Septiembre 1982). Uno de los conciertos de este grupo en Portland, estado de Oregon, fue abierto con estas palabras: “¡Bienvenidos al santuario de Satanás!”

 

*2 Describiendo el concierto Van Halen, David Lee Roth comentó: “Les daré a ellos mi alma. Esto es justamente lo que pretendo hacer. Cuando el hombre consigue tal altura, está dispuesto a caerle suplicando a los dioses demoníacos (Rock, Abril 1984).

 

*3 El guitarrista del grupo “Motley Crue” Mick Mars describe abiertamente a su grupo como demoníaco (Heavy Metals Times, Mayo 1983). Nikki Sixx decía sobre su concierto “Shout at the Devil”: “Sobre la escena utilizamos pentagramas, calaveras, representaciones de la cabeza de chivo con cuernos, cruces dadas vuelta y otros símbolos del satanismo… Siempre he cortejado con el diablo” (Circus, 31 de Enero 1984). Entre los amantes de la música “heavy metal” no es poco frecuente que lleven puestos amuletos y símbolos descriptos más arriba. El nombre ZOSO significa el perro de tres cabezas que cuida las puertas del infierno, la palabra NATAS es el nombre de Satanás escrito al revés. La representación de “IL Cornuto” — con el dedo índice y meñique estirados- es el símbolo de Satanás.

Conclusión

 

Por lo general desde los tiempos más remotos la música expresaba los más altos y nobles sentimientos del compositor. Pacificaba, alegraba e incluso le facilitaba un estado de oración al oyente. La música, como la poesía, siempre reflejaba algo elevado, “algo no de este mundo,” el don de crear. Leemos en el libro de la Revelación (el Apocalipsis) que los ángeles y santos glorifican a Dios con su canto en el cielo. Pero, ¿existe la música en el infierno? Si existe, seguramente se asemeja al rock contemporáneo y al “heavy metal.” Llegas a esta conclusión cuando ves los turbulentos y frenéticos sentimientos sexuales que despierta. Esa música hace crecer desde el fondo del alma de los oyentes las características más obscuras y pecaminosas. Se recuerdan las palabras del libro de la Revelación: “¡Ay los habitantes de la tierra y del mar! Porque el diablo descendió hacia vosotros repleto de un gran furor, consciente de que tiene poco tiempo”(Apocal. 12:12).

Un hombre agudo espiritualmente no puede dejar de ver la influencia del diablo sobra la música contemporánea, el contenido de los programas de televisión y el cine, en la fascinación con la mística oriental, la meditación trascendental, el yoga, la creciente popularidad del espiritismo, la astrología y la curación por vía extrasensorial. Los tentáculos del príncipe de las tinieblas penetran cada vez más profundo en la vida de la gente contemporánea. “¡Por sus frutos los reconoceréis!”

Los niños y los adolescentes son los principales “consumidores” de la música turbulenta contemporánea. Por supuesto la mayoría no penetra en el significado da las palabras y sugestiones de la música que les atrae. Su raciocinio todavía no está lo suficientemente desarrollado para comprender las alegorías sexuales, los diversos términos de perversión y las insinuaciones ocultistas de tales canciones. Tampoco llega a su consciente el simbolismo satánico de esa música. Ellos simplemente están sedientos de estímulos fuertes, algo nuevo que los atraiga y el ritmo estimulante de la música rock concuerda con los instintos animales de su naturaleza.

De acuerdo a la conclusión de los representantes de la American Academy of Pediatrics (AAP), la mayoría de las creaciones de la música y videos de rock contemporáneos amenaza la salud psíquica de los niños y adolescentes en una mayor medida que la poliomielitis hacía unos años atrás. Los representantes de la AAP son de la opinión que la prolongada audición de la música “heavy metal” puede mutilar espiritualmente al joven y dejar cicatrices incurables en su psiquis. Lo peor de todo es que la música rock y el “heavy metal” se transformaron en propagadores de ideas anticristianas.

El problema de la música turbulenta contemporánea oculta enfermedades más graves de la sociedad contemporánea. Es probable que los llamados de las canciones rock atraen a los jóvenes porque ellos no encontraron orientadores elevados en la vida y no creen en los ideales de la generación de los mayores. Con esta música ellos manifiestan su protesta contra sus padres, de los cuales están decepcionados.

Desde este punto de vista, los padres deben medir seriamente cuan sincera es su fe en Dios y hasta dónde la estructura de su familia se corresponde con la enseñanza cristiana. ¿Oran regularmente a Dios todos los miembros de la familia, van a la iglesia, comulgan, respetan las abstinencias y las fiestas de la Iglesia, leen juntos el Evangelio, conversan sobre Dios? Si no es así, sin lugar a dudas en los niños se forma un vacío espiritual que van a llenar con todo aquello que se les presente en su camino.

Por supuesto la influencia del entorno es muy fuerte y los padres a veces no tienen medios para oponerse. Sin embargo no hay que desesperar. Hay que hablar abiertamente con los niños de los problemas contemporáneos y abrirles los ojos sobre las amenazas. Lo más importante es que hay que rezarle a Dios para que los guíe con sus caminos hacia la salvación porque: “¡lo imposible para el hombre es posible para Dios!”

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