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LA SUPRESIÓN DEL SACRIFICIO PERPETUO


El CARDENAL BILLOT Y EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA

Artículo ya publicado con anterioridad en este blog.

 


LA SUPRESIÓN DEL SACRIFICIO PERPETUO

 El culto de Dios  dejará de ser celebrado, al menos públicamente… En una palabra: El Sacrificio de nuestros altares será proscrito, en esos terribles días; en todas partes será prohibido, salvo lo que se pueda hacer en la sombra subterránea de las catacumbas… O sea, algo similar a lo que les sucedía a los primeros cristianos en tiempo de persecuciones… (Cardenal Billot  en “La Parusía”)

“SATANÁS LOGRÓ QUE QUEDARA SUPRIMIDO LEGALMENTE EL SANTO SACRIFICO PERPETUO” (cita del autor del artículo)

Artículo de FIRMES EN LA FE
Firmado por Tomás Tello. Visto  en el blog MISSA GREGORIANA EN PORTUGAL.

Pretendo al ofrecer esta lectura que ayude a aumentar nuestro conocimiento sobre la materia. Sin que esto signifique, tanto al leerlo como al publicarlo, aceptar  todos los extremos del artículo.

LA SUPRESIÓN DEL SACRIFICIO PERPETUO fue para mí una revelación sorprendente, dada la presente situación eclesial, cuando leí, por primera vez, el comentario del Card. Billot, s.j ., a los versículos de Daniel, que hacen referencia a la supresión del Sacrificio perpetuo. Era citado en la obrita de Gabrielle RochonL’INFAME TRAHISON” (Montréal, 1980, págs. 22-25). Posteriormente, lo volví a leer en su contexto de la Obra completa del Card. Billot “LA PARUSÍA”, publicada enEINSICHT, en noviembre de 1987.

A partir de aquel momento quedó perfectamente claro, con un golpe de luz deslumbradora, aquel versículo de San Mateo (24,15):

“Cuando veáis puesta en el lugar santo la Abominación de la Desolación, la anunciada por el proteta Daniel (el que lea entienda)”. O el paralelo de San Marcos: “Cuando veáis la Abominación desoladora, puesta donde no debiera estar (el que lea entienda)” (13,14).

   Los comentarios que conozco las aplican a la destrucción de Jerusalén y a la profanación del templo.

   Debido a la impresión que me causó el Comentario del Card. Billot, por encajar tan bien en las presentes circunstancias, intenté remontar la corriente de la Tradición, para ver lo que la misma nos dice sobre el tema, ya que el Card. Billot no aporta citas, ni hace alusión alguna a la Tradición.

   Cristo nos dice que el que lea entienda; esto es, que debemos esforzarnos en penetrar su sentido. Con esto se nos avisa que, contra todas las apariencias, el sentido no debe ser tan somero, ni tan obvio, como el que nos ofrecen comunmente los comentaristas. Cristo nos remite al profeta Daniel. Se impone el deber de consultarlo. Cuando Cristo lo cita, es porque indudablemente nos dará la clave para su comprensión. Esto es lo que hace el Card. Billot, en su Comentario.

   En efecto, Daniel pone  en  íntima  conexión, en varios  pasajes, la Supresión del Sacrficio perpetuo con la instalación de la Abominación de la Desolaclon. Vease, ademas de la cita introductoria, Dan. 9,27 y 12,11. Sólo en el cap. 8 se habla de la supresión del Sacrificio cotidiano, sin hacer mención expresa de la Abominación de la Desolación:

“Y creció hasta el mismo Jefe del Ejército y fue por él suprimido el Sacriticio cotidiano y derribado el lugar del Santuario” (Dan. 8,11).

Aquí tenemos los datos del profeta Daniel, al que CrIsto nos remite.

   Los comentaristas que he leído, refieren esto exclusivamente a la persecución de Antioco y a la colocación de la estatua de Júpiter Olímpico en el Santuario, o a la profanación deJerusalén por las tropas romanas, sin referirse a su significado profundo, pero los sucesos del Antiguo Testamento eran sólo “Umbra futurorum”, como nos dice San Pablo; o sea, imagen, figura o símbolo de una realidad mesiánica futura.

   Según se puede deducir de los lugares del Antiguo Testamento, donde se habla de la Abominación de la Desolación (por ejemplo, I Mac. 1,47; 50, 57 y II Mac. c. 6), laAbominación de la Desolación no es otra cosa que la sustitución del verdadero culto de Dios por un culto falso, ofrecido a los ídolos, o la profanación del lugar sagrado. De ahí, la íntima relación entre la supresión del Sacrificio perpetuo y la Abominación de la Desolación.

   Esto quiere decir que, al aplicar Cristo a una profecía suya, la profecía de Daniel, la supresión del Sacrificio perpetuo (o lo que es igual la supresión del Santo Sacrificio de la Misa) estaba ya evidentemente profetizada en el Antiguo Testamento; pues, el único Sacrificio Perpetuo, a partir del Sacrificio del Calvario, cuando quedó abolida la antigua alianza y establecida la nueva y eterna, es el SACRIFICIO DE LA MISA. No hay otro. Todo esto lo explica y aplica muy acertada y exactamente el Card. Billot, en su citada obra.

   Conclusión. Abominación de la Desolación es igual a la supresión del verdadero culto de Dios, a la supresión del Sacrificio perpetuo. Es así que el único Sacrificio perpetuo, cuando Jerusalén fue tomada por las tropas romanas y fue destruido el templo, era el Sacrificio de la MISA, luego lo que se profetizó es que la MISA, la OBLATIO MUNDA, que le sería ofrecida a Dios, desde la salida del sol hasta el ocaso, habría de ser abolida. Esto es lo que sucedió con la promulgación del Novus Ordo Missae (N. O. M.).

Esto es lo que consta en la Sagrada Escritura. Pero es preciso bucear en la Tradición para ver como interpreta esta profecía.

   Es una lástima que el Card. Billot no cite la Tradición. Gabrielle Rochon apostilla así a las conclusiones del Card. Billot: “Explicaciones enteramente de acuerdo con los Santos Padres de la Iglesia y toda la tradición apostólica de la Santa Iglesia Romana” (p. 22). Pero no aduce ningún testimonio de la misma.  Yo estaba persuadido de que la exégesis del Card. Billot se tendría que basar en la Tradición pero, ¿en qué grado?

   Procuré rellenar la laguna dejada por el Card. Billot. Era consciente de las dificultades que la empresa entrañaba para mí, por no ser especialista en la materia, por mis ocupaciones profesionales y por no tener cómodo acceso a las fuentes desde el medio en que se desenvuelve mi vida. Sin embargo, esta idea obsesiva me hacía no cejar en el empeño. El primer material testimonial al respecto, me llegó a través de la Revista EINSICHT. Era una cita de San Alfonso María de Ligorio, cuyo tenor es:

“Satanás suprimirá el Sacrificio de la Misa, y eso se llevará acabo a causa de la falta de fe de los hombres” (“Zerstorung der HI. Messe in N. 0. M.”, de Visser, Einsicht, febrero 1985).

Posteriormente, leí otro testimonio, citado por el abate Zins, de San Jerónimo:

“El Anticristo abolirá el ejercicio público del único verdadero Sacrificio del altar” (V. S. Jer. “in Danielem 12,11. SUB TUUM PRAESIDIUM, nº 3, 2º Trim. 1986, p. 34).

Esto era ya sumergirse en las fuentes de la Tradición, en la Patristica. Pero… tenían que existir más. La expectativa quedó satisfecha, al adquirir la obra del Padre Antonio Orbe, s.j.,“La Teología de San Ireneo” (B. A. C., Madrid, 1988).
Por esta obra, me he podido enterar que San Ireneo, testigo casi de primera mano de la Tradición Apostólica, afirma que el Santo Sacrificio de la Nueva Alianza será desterrado por obra del Anticristo.

“Deinde et tempus tyrannidis ejus significat, in quo tempore fugabuntur sancti qui purum sacrificium offerunt Deo.” O sea: “Más tarde indica el tiempo de su tiranía, cuando serán perseguidos los santos que ofrecen a Dios el sacrificio puro” (1. V, 25,4).

Oigamos los comentarios del P. Orbe “En ese tiempo los santos serán perseguidos y desterrado el sacrificio puro a Dios“. “Está claro -dice- lo que  Ireneo entiende por la persecución y fuga de los santos «qui purum sacrificium offerunt Deo». Cesará con el Anticristo el Sacrificio Puro, la Eucaristía dilatada por todo el mundo entre las gentes para glorificar el nombre del Dios Creador…. La Eucaristía será, según Daniel (9,27), eliminada durante los tres años y medio de tirania. Contra ella se cebará singularmente el odio del Anticristo por ser el sacrificio más fructuoso para el hombre…” (O.c. III, p. 45-48).

   El mismo autor apoya su interpretación, citando a otros Padres. San Hipólito:

“Sobrevenido él, desaparecerá el sacrificio y la libación que, ahora, en todas partes es ofrecida a Dios por las gentes.” (“De Antichristo”, 64 initio; y, sobre todo, “In Danielem”, IV, 49,3). Citado el en la pág. 49.

Y del Pseudo-Hipólito dice que, en su obra “De consummatione mundi” (c. 34}, se hace eco, de manera ingenua, de la Eucaristía ausente en los días del Anticristo (p. 48).

   Riquísima información que confirma la exactitud de la exégesis del Card. Billot. No obstante, seguí indagando, por si encontraba algo más y efectivamente, leyendo el Comentario “In Danielem” de Teodoreto de Ciro, encontré este elocuente e inequívoco testimonio de la Tradición:

“Abominationem autem desolationis vocat Antichristum, mutationem continuitatis ecclesiastici cultus, ordinem ab illius infamia et rabie dissipatum et ABOLITUM.”(Theodoretus de Cyro, “In Danielem”, Oratio X, circa finem.) “Llama Abominación de la Desolación al Anticristo, al cambio o alteración de la continuidad del culto eclesiástico, y al orden interrumpido y ABOLIDO por su perversidad  y furor”.

 Según lo interpreta Teodoreto se puede aplicar a la ruina de toda la estructura eclesial, llevada a cabo por Pablo VI, haciendo auténticas mutaciones en la Misa y en la Liturgia sacramental.

   Vemos, pues, que la Tradición autoriza plenamente la exacta y clarividente exégesis del Card. Billot. “El culto de Dios -dice- dejará de ser celebrado, al menos públicamente… En una palabra: El Sacrificio de nuestros altares será proscrito, en esos terribles días; en todas partes será prohibido, salvo lo que se pueda hacer en la sombra subterránea de las catacumbas… O sea, algo similar a lo que les sucedía a los primeros cristianos en tiempo de persecuciones, o a lo que ha estado sucediendo tras el telón de acero, por ejemplo, en la Iglesia clandestina en Checoslovaquia.

Discrepo en cuanto al modo concreto como concibe el Card. Billot en que se llevaría a cabo la supresión del Sacrificio perpetuo. Está visto que las profecías, antes de su cumplimiento, son todas equívocas, según proclamó Pascal.

   En cambio, hay testigos de la Tradición que sorprenden por hacer uso, para expresar el hecho de la desaparición del Sacrificio perpetuo, de un verbo de valor estrictamente jurídico:ABOLIR. Así San Jerónimo y Teodoreto. Ese es el verbo que ofrecen en su traducción española, Bover-Cantera y Ediciones Paulinas, en los versículos de Dan. 11,31 y 12,11; así como la Biblia de Jerusalén, en el versículo 11,31:

Abolirán el Sacrificio cotidiano… 

He aquí, como se expresa la versión de los Setenta, en el versículo 31, del capítulo 11: “Kai metastésousin ton endelejismon”. El verbo I’methistemi” significa, entre otras cosas, cambiar, sustituir, mudar, transformar; los cuales, más que un simple abolir, derogar o abrogar, connotan algo más, se trata más bien de OBROGARE, en latín, que significa derogar o anular una ley, sustituyéndola por otra. Obrogare, según la definición de los juristas romanos, “est legis prioris infirmandae causa, legem aliam ferre“, o sea, consiste en promulgar una ley para anular otra anterior. Esto es, en realidad, lo que se ha conseguido con la promulgación del N. O. M.

   De todos modos, una palabra clave, para entender el modo de llevarse a cabo la supresión del SACRIFICIO PERPETUO, es un verbo que tenga sentido jurídico, ya que abolir, derogar, abrogar u Obrogar , o sea suprimir legalmente, sólo lo puede hacer el Legislador. Otro procedimiento sería obrar contra Derecho y no dejaría de tener sus oponentes encarnizados que, pública o clandestinamente, se alzarían en contra de la intromisión injusta del tirano, como sucedió durante la dura época de las persecuciones primitivas y en todas las demás que ha habido a lo largo de la historia. De este modo no cesaría la celebración del Sacrificio Perpetuo; en tanto que la profecía de Daniel da por suprimido el Sacrificio Perpetuo.

   Veamos. Resulta que la supresión del Santo Sacrificio Perpetuo -el Rito canonizado por un Concilio y un Papa, que lo fijó a perpetuidad bajo terribles anatemas- quedó oficialmente decretada el día en que se promulgó la CONSTITUCION APOSTOLICA “MISSALE ROMANUM” por Pablo VI, el día del Jueves Santo -justamente- 3 de abril de 1969.

   Sí, así de una manera tan simple y tan poco estridente, logró Satanás que quedara suprimido “LEGALMENTE” el Santo Sacrificio Perpetuo. A esta supresión se plegaron, de momento, más del 90% de los sacerdotes. En la actualidad, no quedará ya ni siquiera el 1% que celebre el auténtico Sacrificio Perpetuo de la Nueva Alianza.

   Para comprender la eficacia absoluta de esta abolición hay que fijarse en el caso de los 6.000 sacerdotes españoles -un 25 % aproximadamente de los sacerdotes de entonces- de la Hermandad Sacerdotal Española de San Antonio María Claret, que en carta, dirigida aBUGNINI, se negaban a celebrar seún el nuevo rito del N. O. M., con estas palabras: “Nosotros sacerdotes católicos no podemos celebrar una misa, de la cual M. Thurian de Taizé ha declarado que podía celebrarla sin dejar de ser protestanteLA HEREJIA NO PUEDE SER JAMÁS MATERIA DE OBEDIENCIA (subrayado mío). Pero esta actitud se quedó en agua de borrajas. Bastó que alguien les insinuara que se trataba de una ley proclamada por el Papa, y que si no celebraban según el nuevo ríto, desobedecerían al Santo Padre, para que la fortaleza de los santos quedara quebrantada (Dan. 12,7), para que toda su enérgica voluntad de oposición a la herejía se enervara y quedara deshecha cual terrón de azúcar en agua hirviente.

   ¡Qué fácil lo sabe hacer Satanás y cómo cumplió perfectamente la profecía de Daniel! Se alzaron los sacerdotes españoles contra Bugnini, pero se plegaron ante la ley del presunto legislador. Eficacia suma.

   Aquí, en la destrucción de las estructuras multiseculares de la Iglesia, llevada a cabo por el Vaticano II y por los “papas”, a partir de Juan XXIII, manifestó el Anticristo su vigorosa potencia, realizando destrucciones prodigiosas, con toda prosperidad, exterminando a los fuertes y al pueblo de los Santos, verificando la aniquilación con en tal suavidad que no se advierte (Conf. Dan. 8, 25-26; Ap. 13,7).

   Si bien la supresión o derogación del Sacrificio Perpetuo y de todo el Orden eclesiástico carece de legitimidad, sin embargo, tiene visos de legalidad y cubre todas las apariencias. Es la jugada maestra de Satanás, que no realiza por sí, dírectamente, como creía San Alfonso María de Ligorio, ni tampoco el Anticristo, como pensaba San Jerónimo. Satanás se valió para ello de la segunda Bestia, que con aspecto de cordero habla el lenguaje del Dragón(Ap. c. 13).

   Repito que es la obra maestra de Satanás, astucia insuperable, capaz de engañar -si ello fuera posible- incluso a los mismos elegidos (Mat. 24,24).

   Parece ser que Daniel y San Juan se quedaron cortos en la expresión de la trágica realidad que intentaban pintarnos y no por otro motivo, sino por las deficiencias del lenguaje humano. Por eso, tuvieron que echar mano de esas macabras visiones, con el fin de impresionar nuestra imaginación. Son imágenes espantosas, terroríficas, en su expresión lingüística; pero quedan sobrepujadas por la profunda realidad. La realidad es mucho más desgarradora; sólo que al ser de orden espirítual, la humanidad no se percata de la misma. Eso es lo malo; lo verdaderamente terrorífico, que tendría que provocar lamentos más desgarradores, que los que le inspiraron a Jeremías la ruina de Jerusalén.

   ¿Es posible que esto no lo vea el 99% de la Humanidad? Por eso, pudo interrogarse, con razón, el divino Maestro:

“¿Cuando venga el Hijo del Hombre, acaso encontrará la Fe en la tierra?”

Subrayo el artículo, pues -no sé por qué- las versiones en lengua vulgar suprimen dicho artículo, que consta en el original griego. Se trata de la Fe objetiva, la cual quedaría como eclipsada (“La Iglesia quedará en tinieblas“, se nos anuncia en el mensaje de la Salette), aun en aquellos que subjetivamente no la hayan perdido, sin saber en muchos puntos a qué atenerse, llenos de confusión y turbación, como se puede observar en los diversos grupos“tradicionalistas“. Sucede como durante la Pasión de Cristo, en que se produjo la desbandada.

   ¿Qué explicación se podría dar a esta ceguera espiritual? Indudablemente, una de orden sobrenatural, de castigo por nuestros pecados, por falta de AMOR DE LA VERDAD, que nos podría salvar (Tes. II, 2, 10).

   Esta ceguera, tiene, además, una base psicológica, en combinación con los misteriosos y adorables designios divinos, que sería interesante investigar.

   Ya dijo Pascal que, en las cosas de Dios, hay luz suficiente para los que no desean sino ver; así como también la suficiente oscuridad para los que tienen la disposición contraria. De este modo, no se pierde el mérito de ver, ni la responsabilidad del rechazo.

   Ese lado oscuro lo es mucho más, cuando se trata de profecías antes de cumplirse. “Las profecías son equívocas; sólo después de su cumplimiento desaparece la ambigüedad” (Pascal) .Pero sólo hasta cierto punto -añado yo-. El lado oscuro permanece, según el principio de Pascal, enunciado más arriba.

   Pero, al intentar dilucidar esto, tengo que terminar aquí el presente artículo, ya que ello ofrece materia para otro. Tomás Tello

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  • Publicado en el nº 109 de la revista “ROMA“, pag. 47, con el título: “La abominación de la desolación“. (volver)
  • Nota de la Redacción: En el número 108 de ROMA se puede ver como Pablo VI el 21 de noviembre de 1964, aprobó documentos del Concilio (Lumen Gentium y Unitatis Redintegratio) que contradicen el dogma de fe que fuera de la Iglesia no hay salvación (Extra Ecclesiam nulla salus). Así mismo el mismo día “aprobó” otro documento (Orientalium Ecclesiarum) que permite dar los Sacramentos incluso la Sagrada Eucaristía a cismáticos y aun a herejes y recibirlos de ellos, contradiciendo la Tradición inveterada, al Concilio de Florencia en definición solemne, al Canon 731.2 del Derecho Canónico. (volver)

    fonte:http://firmesenlafe.com.ar/inicio/supresion-sacrificio.html

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11 replies »

  1. Para que no haya Sacrificio Perpetuo renovado no hace falta la persecución violenta. El Diablo sabe que eso engendra mártires, por tanto para suprimir el Sacrificio primero había que abolir el Sacerdocio. Y es lo que han hecho. Ya no se sabe a ciencia cierta qué sacerdote o qué obispo es legítimo. Todo el mundo aduce razones o en contra o a favor, pero no hay quién defina con poder de Dios, o sea un Papa. La supresión del Sacrificio es indirecta. La Masonería -cuya finalidad es acabar con la Iglesia- se ha cebado con lo que produce el Sacrificio, que es el Sacerdocio, es decir el Orden Sagrado.

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  2. D. Simón: todos los bautizados somos sacerdotes, profetas y reyes. Ofrezca usted, pues, el Santo Sacrificio, y deje que sea el Señor quien se lo acepte. En estos tiempos de catacumbas, el Señor perdona nuestras deficiencias.

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  3. Nada, sin acritud le digo, el bautismo no nos hace sacerdotes sino el sacramento del orden. Cuidado! el sacrificio solo lo puede hacer un sacerdote. Para eso se instituyo el sacerdocio en el AT y luego con los apóstoles en el NT.
    En cuanto a profetas, lo son solo aquellos a quienes Dios les infunda alguna verdad, de los que habrá poquísimos casos, la mayoría de los que se piensan profetas son victimas de sus propias fantasías.
    Reyes seremos después de la resurrección si nos salvamos, mientras tanto somos esclavos del pecado tratando de liberarnos.

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  4. D. Jorge: Estamos en un tiempo en que la Iglesia ha apostatado, lo que hace imposible saber quién es verdadero ó falso sacerdote. Por eso, su afirmación “el sacrificio solo lo puede hacer un sacerdote (entendiendo por este un ordenado al efecto)” fue válido cuando la Iglesia era fiel. Ahora el templo está destruido, pues no queda piedra sobre piedra. Para estos tiempos de castigo espiritual, en los que el anticristo ha ocupado la silla de Pedro, sólo nos queda recurrir a nuestra condición de “sacerdotes, profetas y reyes” que recibimos en el Bautismo para relacionarnos con el Señor. En esa relación no puede faltar el que ofrezcamos el Sacrificio Perpetuo en las catacumbas (en nuestras propias casas). Corresponde al Señor el aceptarlo ó rechazarlo, no a usted.

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  5. Estimado Nada: El sacrificio lo hace el Señor a través de la unión hipostática con el sacerdote. Si Ud, intenta hacer una consagración por “las suyas” lo mas probable es que termine adorando un pedazo de pan, obra de sus manos, y no a Jesucristo. Mejor confórmese con la comunión de deseo o espiritual, no sea que haga un sacrilegio y termine peor que si no hubiera comulgado.

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  6. Para Jorge: No existe la “unión hipostática con el sacerdote”. Este término es utilizado en Teología para referirse a la unidad sustancial de las dos naturalezas en Cristo. La unidad de naturalezas es de Fe, es sustancial y es hipostática, en la única Persona del Verbo. Jesucristo carece de persona humana. Su naturaleza humana completa: cuerpo y alma es el instrumento unido a la divinidad, en Su Encarnación pasible, para operar la Redención. El Sacrificio de Cristo en la Cruz es renovado por el Sacerdocio católico, pero no en unidad sustancial con Cristo. El sacerdote individual posee su propia persona humana y lo que lo capacita para ofrecer la “oblación pura y sin mancha” es el Orden Sagrado: un Sacramento, que lo segrega del resto de los bautizados para ese fin, para ofrecer el Sacrificio. “In persona Christi” no significa en unión hipostática.

    Para Nada: El Bautismo es un Sacramento distinto al Orden Sagrado, y por el solo hecho de estar bautizado nadie tiene autoridad ni poder para ofrecer y renovar el Sacrificio de Cristo, que es la Santa Misa, salvo el bautizado que recibió el Orden Sagrado. El resto de los fieles ofrecen a Dios el Sacrificio en unión con las intenciones del sacerdote, pero por sí mismo, es decir el simple fiel, nada puede hacer a este respecto. El fiel puede ofrecer a Dios sacrificios espirituales pero no el Sacrificio de Cristo exclusivo al Sacerdocio.

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  7. Gracias SImón. Si, tiene razón y me disculpo con Nada por darle mala información. Es Cristo el que tiene unión hipostática. Gracias a su comentario he buscado información. Había escuchado el término y no se porqué lo asocié erróneamente a la unión del sacerdote y Cristo. Creo que es porque había leído en algún lado que Cristo mismo ofrecía el sacrificio y ahí fue donde se me coló lo de la unión hipostática, que en realidad es lo que usted dice.

    Por cierto encontré un texto de Garrigou-Lagrange “La unión del sacerdote con Cristo Sacerdote y víctima” , dice que es una “participación”
    http://www.traditio-op.org/biblioteca/Garrigou/La%20uni%C3%B3n%20del%20Sacerdote%20con%20Cristo%20Sacerdote%20y%20V%C3%ADctima%20-%20P.%20Reginald%20Garrigou%20Lagrange.pdf

    Trata la cuestión de la influencia de Cristo en las Misas, me pareció interesante esto:

    Cabe preguntar: ¿Influye actualmente el sacerdocio de Cristo en cada una de las Misas que hoy se celebran.? O de otro modo: ¿Ofrece Cristo las misas que cada día se celebran na sólo virtualmente, sino actualmente?
    Este tema lo han estudiado bien los salmanticences (De Eucharisticu, disp. XIII, dub. II, 1); nosotros lo hemos expuesto ampliamente en el libro sobre la Eucaristía, 1942, págs. 290-300.
    Según la opinión de ciertos autores—Scoto, molinistas, Vázquez—, Cristo es el oferente principal en cuanto que instituyó el sacrificio de la misa y mandó ofrecerlo en su nombre; pero actualmente ya no es Él quien lo ofrece, ya que no se han de multiplicar en Cristo los actos de su oblación interna. Por el contrario, numerosos teólogos, tomistas principalmente,sostienen que Cristo ofrece hoy las misas todas que se celebran cada día no sólo virtual,sino actualmente; pero no por multiplicación de los actos interiores de su oblación, sino por un acto permanente, que perdura constantemente en su alma santísima. Es la sentencia de Cayetano, Juan de Santo
    Tomás, salmanticenses, Gonet, Suárez, Belarmino, Berulle, Condren, Bossuet, Olier, Thomassin. Recientemente, Lépin, Grimal, Hervé, Michel, Petazzi, S. J. Se puede probar de muy diversas maneras: Lo insinúa el Concilio de Trento (Dz., 940): «Porque una misma es la hostia, uno mismo es hoy el oferente por el ministerio de los sacerdotes, que entonces se ofreció a sí mismo en la Cruz, diversa únicamentela manera de ofrecerse.» En resumen: Uno mismo es hoy, actualmente, el oferente principal; pero el sacrificio hoy no es cruento, doloroso, meritorio, porque Cristo ya no es viador. La Misa nos aplica los méritos pasados y la satisfacción dada por Cristo.

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  8. Jorge: Viene muy bien dialogar sobre estos temas porque la Fe, aunque trasciende infinitamente el objeto de la Teología, se sirve de ella para dar luz sobre el dato revelado a la inteligencia humana, que sin ella la mente hace garabatos. No por nada la Teología es la reina de las ciencias. Existe al respecto un pequeño opúsculo de San Buenaventura: “Reducción de todas las artes a la Teología”. Es sin desperdicio.
    De todos modos y haciendo referencia al tema del artículo que publica El Arca, mi primer comentario quería significar cómo los enemigos de la Iglesia, constituidos en Contra-Iglesia y guiados por el Príncipe de este Mundo, han visto la conveniencia, sutil y engañosa -características de la Serpiente- de realizar aquel principio que dice que “lo primero en la intención es lo último en la ejecución”, y así, por siglos, para abolir el verdadero Sacrificio -centro y vida de la Iglesia Católica- (lo último en la ejecución) trabajaron en las sombras (“los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz”) para destruir el Sacerdocio Católico hasta su Cabeza (lo primero en la ejecución)…y lo lograron. Ellos saben que el Sacerdocio, sin Cabeza que los rija y los unifique, es “muchedumbre confusa y perturbada” (León XIII) y que de a poco se diluye y no puede -por incapacidad sobrenatural- ofrecer el Verdadero Sacrificio. Hoy en día ¿ quién puede definir con seguridad quién es verdadero sacerdote y quién no? Lo que se aduce son todas razones de conveniencia sobre tal o cual, pero la Iglesia está edificada sobre la Roca, no sobre las elucubraciones mas o menos convenientes sobre si tal o cual sacerdote u obispo es válido o es lícito, si es legítimo o es falso. HAN ABOLIDO EL SACRIFICIO Y HAN HECHO ENTRAR LA ABOMINACION DE LA DESOLACION EN EL LUGAR SANTO, que es lo que querían.

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  9. Buenisimo el artículo, si me permiten agregar, el termino ” viador “se aplica a los que no poseen la visión beatífica, sino que caminan hacia ella. En este sentido, Cristo nunca fué” viador” sino “comprensor” dado que desde el primer instante en que se unió la naturaleza divina a la naturaleza humana en la persona del Hijo, esto es, desde el instante de su concepción, su alma humana poseía la Visión Beatífica, y desde luego, en grado superior a todos los Angeles y santos juntos, como conviene a la humanidad del Verbo Encarnado.

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