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AYUDA PARA LA CONFESIÓN DE UN PAPA CONCILIAR


[Esta es una guía para la necesaria confesión de un  imaginario “papa” conciliar, que quizás sea una fusión de todos ellos  – pero que vale también en su medida para quien haya colaborado con sus pecados por acción u omisión y se haya complacido en ellos, publicitándolos o dándoles apoyo, sea cardenal, obispo, o sacerdote, e incluso  religioso o religiosa,  o cualquier “fiel” en general- si es que quiere recuperar la gracia de Dios y poner en paz su conciencia, reparando todo el mal hecho en la andadura de su vida, y haciendo penitencia por las trágicas consecuencias y escándalos a que ha llevado, la ambición de honores de todos ellos, su inconsciencia, frivolidad, aspiración de un estatus importante, o su simple comodidad huyendo de “lugares inhóspitos” en los que quizás  pensaba que “fuera hace mucho frío”, y a veces por su  malicia a veces satánica,  con las que ha contribuido a la implantación de la Nueva Religión Conciliar tan diferente y contraria- bien que a veces vestida de los mismos ropajes- de la Religión fundada por Nuestro Señor Jesucristo.

Ave María purísima, Padre yo me acuso y … ]

Plan de arrepentimiento  para uso de la secta conciliar

  1.  Me arrepiento de haber permitido (sobre todo en Francia) a muchos de mis obispos, arzobispos y cardenales – infiltrados  en la Iglesia por sus peores enemigos –  hacer las locuras más grotescas y crapulosas en todos los ámbitos posibles, por ejemplo:
  2.  Me arrepiento de dejar de lado las enseñanzas de todos los papas hasta 1958, para avalar así la monstruosidad de la “libertad religiosa” muchas veces anatemizada, portadora de la laicidad, y por tanto, de la revuelta contra  Cristo Rey, bajo la influencia evidente de los  “librepensadores” que yo había acogido en mi seno. Me arrepiento, de haber, de hecho, puesto en ridículo en la mente de la mayoría, los conceptos católicos de dogma, doctrina y magisterio, exponiendo las almas a la duda, a la indiferencia, a la apostasía y a las tinieblas exteriores. Me arrepiento de ser un lobo disfrazado de cordero, extraviando a las ovejas para mejor perderlas.
  3.  Me arrepiento de haber profanado el Santo Sacrificio de la Misa hasta el punto de convertirlo en una especie de acto festivo de la “Nueva Era” centrado en la adoración del hombre más que de Dios. Me arrepiento de haber hecho de ella un simple memorial, una “comida comunitaria” en la que se niega implícitamente la Presencia Real y la Transubstanciación, hasta el punto de haber sido recomendada  a los protestantes por sus superiores, la asistencia a la “Misa de Pablo VI” , quienes – desde Lutero, este monje apartado del sacerdocio, libertino y desequilibrado – niegan que la Misa sea lo que, ante todo, fue, es y siempre será: un sacrificio propiciatorio incruento. Me arrepiento de haber instituido un oficio protestante  al 98%, con un toque de la Cábala (“Dios del universo” en lugar de “Dios de los ejércitos”, traducción de “Deus Sabaoth” ) y una pizca de la jerga masónica (“frutos de la tierra y del trabajo del hombre” en lugar de “pan sagrado de vida eterna y cáliz de salvación eterna ” que es la traducción de  Panem sanctum vitae aeternae y Calicem Perpetuae salutis ), lo cual no es sorprendente si se considera que esta “misa” se promulgó por  una comisión oscura (de hecho salida de una logia) cuya presidencia designé al prelado masón Annibale Bugnini, asistido por seis consejeros protestantes y algunos neo-modernistas jugando la “coartada Católica”.  Me arrepiento de haber cedido los lugares santos a no importa quién para no importa qué, relegando el Santísimo Sacramento a sitios bajos laterales, incluso a las sacristías, permitiendo que manos no consagradas pusieran las sagradas formas en manos no consagradas,  permitiendo que las niñas ayudaran a “misa”, sustituyendo los altares por mesas de una comida, dando la espalda a Dios, pero de cara al “Hombre” (a quien  Pablo VI  proclamó con orgullo que ¡daba culto!), suprimiendo el coro, eliminando las imágenes, etc. etc. , en definitiva, hice todo lo posible para eliminar el respeto debido a lo sobrenatural. Me arrepiento de haber tirado a la basura la lengua sagrada del latín, que los primeros cristianos la tomaron  de sus perseguidores para dar culto a Dios con una sola voz en todo el Imperio Romano, con lo que providencialmente vencieron la maldición de Babel. Me arrepiento de haber intentado con todos estos ataques, hacer desaparecer el Santo Sacrificio de la Misa con la loca e impía esperanza de sofocar la Iglesia Católica, de la que es el fundamento, con el fin de ponerme  permanentemente en su lugar.
  4. Me arrepiento de haber proscrito – de la manera más arbitraria, ilegal y totalitaria- la celebración de la única Misa válida: que, desde tiempos inmemoriales, el Papa San Pío V restauró, dando a los sacerdotes el derecho a celebrarla hasta el final de los tiempos, sin dejar de fulminar el anatema  contra cualquiera que intentara impedírselo. Este comportamiento aberrante me llevaría a  excomulgar (“de facto” , si no “de jure“) a los últimos católicos y a sus pastores – acusándolos ​​de cisma – dando vía libre a  las peroratas de la herejía neo-modernista si es que no las alenté. Lo atestigüan, entre otros, las algarabías carismáticas que he permitido (de los convulsionarios de inspiración protestante, poseídos por el “espíritu”, por supuesto, pero ¿cuál? ) organizadas hasta en el corazón de la cristiandad, en la Basílica de San Pedro, en Roma, a pesar de que en todas partes he cerrado los lugares santos de la tradición y de sus ceremonias auténticamente católicas.
  5. Me arrepiento, en particular, de amañar ese concilio  antes de que comenzara y de haber practicado hasta el final el golpe de fuerza  permanente en la mejor tradición de la Agitprop bolchevique … En verdad. desde las negociaciones llevadas a cabo en Metz en 1962 entre el Cardenal Tisserand y el Patriarca de Moscú, me había comprometido a no renovar la condena necesaria del genocidio comunista, enemigo declarado de Dios y del cristianismo, y mi objetivo fue  asegurar la presencia  “ecuménica” en Roma de  los miembros de la iglesia “ortodoxa” rusa infiltrada por la KGB , y actuar contra  la Iglesia Católica, cuya persecución por Moscú y sus satélites nunca cesó y no aminoró, a pesar de que los ingenuos creen que el comunismo fue derrotado. Así que hice un pacto con la revolución perenne y su última encarnación hasta la fecha, hasta traicionar – en nombre de la insensata Ostpolitik – a los países católicos, donde prevalecía este odioso régimen, abandonando por ejemplo a los uniatas de Ucrania, que no han dejado de ser perseguidos por  nuestros supuestamente ortodoxos “hermanos separados”, en realidad  bajo la férula de Moscú y brutalmente anti-romanos.
  6. Me arrepiento de haber acudido [en mis lecturas y en conferencias] a  teólogos heterodoxos (si no heréticos) ya estigmatizados como tales por Roma, y a sitios como Taizé de cultura sincrética, así como de haberme fiado de sus desvaríos y de católicos dudosos para preparar en secreto – incluso en las logias – el  segundo Concilio Vaticano, tenido por  “pastoral” y no dogmático, cuyo verdadero propósito (conseguido) era hacer un nuevo  “1789 en la Iglesia”,  fórmula lanzada triunfalmente justo después del Concilio por el masón cardenal Suenens.

fraternizando abiertamente con dichos enemigos – ateos, marxistas, talmudistas, protestantes y masones, entre otros – hasta el punto según muchos, de volverse abiertamente masones… si no fueron los masones los que se hicieron sacerdotes medrando en las dos jerarquías siguiendo lo preceptuado por sus ancestros de la Alta Venta de Italia

cerrando las iglesias de Francia a  los “indeseables” – es decir, a los miembros de la derecha nacional  no pagana que pretendieran  bautizar a su hijos o hacer un funeral religioso a sus difuntos, o a  los fieles de la Tradición, incluyendo a sacerdotes – para abrir mejor la puerta a todo lo que no es católico y, de preferencia, a todo lo que es anti-católico;

Con una lógica suicida, haciendo donaciones a los prosélitos del Islam y ofreciéndoles  (pero nunca a  los “integristas”, es decir, al pequeño remanente de los verdaderos católicos!) las iglesias abandonadas por los fieles precisamente a causa de la deriva conciliar; sin embargo esto es para el  Islam, un signo infalible de debilidad y la prueba  de que ahora tienen las manos libres en el territorio cristiano cuyos pastores se aplican en la aceleración de la descomposición; debido a esta cobardía, Europa occidental ya no es el “dar al-Harb” (tierra de guerra con los “infieles”) que los musulmanes siempre han buscado en vano invadir durante trece o catorce siglos; está incluso en proceso de asimilarse al “dar al-Islam (tierra de “paz” de mahometanos) y ve cómo su gente se integra de buen o mal grado  en la ummah (comunidad musulmana), cuyos miembros desprecian, condenan  al ostracismo y persiguen a los no musulmanes, que son a  sus ojos como dhimmis (ciudadanos de segunda clase, pero sujetos a la odiosa shari’a (ley musulmana);

Reclamando y manifestándose en cualquier  oportunidad,  con la chusma trotskista, que es fanáticamente internacionalista, pro-inmigración, anti-francesa, anticlerical, abortista  u homófila;

multiplicando las declaraciones, tomas de posición,  y acciones  vilmente colaboracionistas, demagógicas,  incluso  heréticas, influenciadas por el irrespirable  “espíritu ambiente”, transido de  hedonismo, relativismo, naturalismo, de tibieza, forzado al mestizaje, a tolerar  lo intolerable, etc. etc…etc..

7Me arrepiento de haber introducido el error en la Verdad, es decir, de haber oscurecido ésta- lo que insulta la memoria de todos los mártires que derramaron su sangre por ella durante dos mil años – mediante la promoción, la práctica y la imposición de un falso ecumenismo, verdadera trampa del Maligno que conduce a  creer que todo vale: la religión verdadera y la falsa; sin embargo, este llamado ecumenismo (que por lo demás conduce a un creciente desprecio de las religiones falsas: ¡un buen resultado entre otros malos!), obviamente despoja a la verdadera Religión de su crédito tanto ante los fieles  como ante las almas que se hubieran podido convertir, pero a las que ahora se incita con fuerza a buscar imposibles  “caminos de salvación”  en sus habituales cultos heréticos, cismáticos, paganos o satánicos, mientras que los ex-fieles- completamente desorientados – pierden la fe completamente o en parte y se vuelven indiferentes cuando no son cooptados por sectas religiosas o antirreligiosas.

8 Me arrepiento, siguiendo el mismo orden de ideas, de haber organizado en Asís y por todas partes en recuerdo de ese acontecimiento demencial, verdaderos pandemoniums  de  falsas religiones, colocadas en el mismo plano que la verdadera. Me arrepiento de no haber querido oír las advertencias del Cielo cuando, once años después del día del primer escándalo gigantesco, Asís fue golpeado por un devastador terremoto que – entre otras señales inequívocas – causaría la destrucción del altar mayor de la catedral, en el que estaba el tabernáculo sobre el que los budistas gentilmente pidieron colocar su ídolo, aunque en el mismo altar de la cripta, el relicario que contiene las reliquias de San Francisco se mantuviera intacto. Me arrepiento de haber vuelto a realizar la misma hazaña “ecuménica” en el santuario mariano de Fátima donde gracias a mi solícita preocupación, se adoró un ídolo hindú en la capilla de las apariciones.

9 Me arrepiento de intentar  hacer creer que  los “avances conciliares” (por ejemplo, la “abolición” del diablo y del pecado original y actual) eran irreversibles, como si unos decenios de andaduras trágicas que recuerdan la  locura arriana pudiera borrar diecinueve siglos de  trabajo santo y paciente al servicio de la Fe, de la  Esperanza y de la Caridad predicadas por  Aquel cuyo nombre es el único nombre por el cual podemos ser salvos .

10 Me arrepiento de haber derrochado recursos en JMJs  puramente mediáticas y ostentosas – destinadas a demostrar la fuerza de la fe de los jóvenes, pero que exponían  crudamente su espantosa ignorancia de la religión – lo cual demuestra la sed de absoluto de los jóvenes  que, cuando logran escapar de la vulgaridad ambiental, comprueban la  inutilidad del Novus Ordo Missae y se dirigen cada vez en mayor número al catolicismo de la Tradición.

11 Me arrepiento de haber hecho todo lo posible para dividir el movimiento tradicionalista, primero con la excusa de las consagraciones de  1988 para aterrorizar así a los “tradis”,  empujándolos a abandonar la Sociedad Sacerdotal de San Pío X (yo les puse el señuelo del indulto ), laminando después a la Fraternidad de San Pedro – producto dócil de esta escisión – finalmente por medio de embelecos  indignos que trataban de causar igual ruptura en el núcleo de la resistencia católica organizada, la Sociedad de San Pío X, obra del arzobispo Marcel Lefebvre, a la cual propuse, según mi costumbre,  iniciar “conversaciones”. Me arrepiento de haber obrado por ello  bajo la inspiración de aquél  cuyo nombre significa “divisor”.

12Me arrepiento de haber confundido un poco más  a los fieles confesando un falso  “arrepentimiento”, es decir, golpeando con mis culpas los pechos de los santos Papas que se han sucedido a lo largo de los siglos, y además por faltas imaginarias que en realidad fueron grandes gestas: por haber evangelizado a los paganos derribando sus ídolos siguiendo el mandato del Divino Maestro, por haber corregido las herejías luchando resueltamente con la fuerza cuando era preciso, volviendo  a abrir los caminos de Jerusalén a los peregrinos después de siglos en que el Islam depredador los había matado con impunidad, pidiendo rescate por ellos  o esclavizándolos, o incluso – como  hizo el Venerable Papa Pío XII – salvando  a miles de judíos del exterminio, aunque mucho tiempo después se le acusa de no haber estado interesado ​​en su destino e incluso de haber colaborado con los nazis, sin que yo hubiera reaccionado con la necesaria firmeza contra estas  calumnias nauseabundas, porque este Pontífice en cuestión tenía ante mis ojos la tara evidente de ser  el último Papa preconciliar , vale decir el último Papa incontestablemente católico, a pesar de sus debilidades.

13 Me arrepiento de haber acelerado mi huída adelante  hacia el precipicio como lo confirma mi triste fracaso. El árbol se juzga por sus frutos, y los míos – aunque en opinión de algunos son vistosos y apetitosos- han demostrado ser secos, amargos, podridos, de mal sabor para quienes tienen sano el paladar. Por eso  me arrepiento de haber provocado la desafección de iglesias, monasterios y seminarios y haber corrido, ante este verdadero desastre, una cortina de humo sobre el  supuesto “nuevo Pentecostés” tratando de olvidar las declaraciones del mismo Pablo VI  lamentando que el “humo de Satanás” se había  introducido en la Iglesia.

14Me arrepiento de haber organizado un funeral de primera clase al milagro y a  las revelaciones de Fátima, y en especial de haber mentido, al menos por omisión, en la publicación del tercer secreto (que es para mí archi-desfavorable: lo cual es, al menos, un secreto a voces) aunque no me he opuesto  a las “apariciones marianas” de Medjugorje, que no pueden venir del cielo vistos los mensajes de “Nuestra Señora”  repetitivos, somnolientos, inconsistentes … de alguna manera conciliares, ya que atraen a los “carismáticos” como la miel a las moscas, dado que los videntes y sus “patrocinadores” exhiben una santidad dudosa. Así que me arrepiento, primero por  haber censurado la Santísima Virgen María, y por otra parte, por reconocer su voz en una mezcla para gatos … y por ignorar con pertinacia infernal las advertencias muy claras que ella dio en La Salette en 1846 que anunciaban mi presente ignominia.

15Me arrepiento de haber puesto la Sábana Santa de Turín bajo el extintor después de  su supuesta datación por el carbono 14 en 1988, aunque he sabido después – con certeza – de que sólo fue una grosera  impostura. En verdad me he desentendido de los falsos y anticristianos dictats de la falsa ciencia, por ejemplo de las tonterías  evolucionistas  que  Jean Rostand  – aunque proclamándose ateo – tuvo el valor, mostrándose algo esquizofrénico, de denunciar, escribiendo que la  ” evolución “era un cuento de hadas para personas mayores “. Me arrepiento de haber visto realmente en la Sábana Santa, con su mensaje milagroso y sin ambigüedad, un obstáculo enorme a mi única obsesión: la extensión del “ecumenismo” a todos y a no importa qué. Recientemente ¡también de los extraterrestres! …

16Me arrepiento de haber contribuido – en especial por un ecumenismo equivocado – a erigir el trono del Anticristo, cuyo reinado implicará el establecimiento de una religión mundial, que obviamente, no tiene nada que ver con la religión católica y que sólo llevará  a la hora final  anunciada por San Juan en su Apocalipsis,  punto culminante de la Revelación. Los precursores del “hombre de pecado” habrán sido muchos en mi seno …

17Me arrepiento de haber “canonizado” al rosacruz Roncalli y al teósofo Wojtyla, y por haber proyectado la “canonización” del abominable Montini, “canonizando” con ello de un golpe,  al mismo tiempo, al herético conciliábulo Vaticano y a sus tristes heraldos.

18 Me arrepiento de haber conducido por medio de  innumerables y criminales  yerros  de todo tipo, a  un gran número de almas que han caído en el infierno y sé que se me va demandar de ello el día del Juicio Final, que aguardo con temblor.

19 Me arrepiento de no ser capaz de  arrepentirme de todas mis fechorías y deficiencias ya que son tan numerosas y cuya solo recuerdo hoy me llena de pavor.

20Me arrepiento, en lo esencial, de haber bordeado el cisma y la herejía, apartándome  del catolicismo de siempre y me duelo en este momento bendito, con la más profunda y sincera contrición y con ferviente esperanza de que el Juez Supremo me perdone, y confieso sentir el alivio indecible de que al fin vuelvo a la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana, única portadora del mensaje de la Verdad de Nuestro Señor Jesucristo, Salvador de los hombres de buena voluntad, a la que devuelvo humildemente las llaves de San Pedro cuya custodia yo he usurpado durante medio siglo.

21 Me arrepiento. , me arrepiento . , me arrepiento … yo me arrepiento !! …

Tomado de Le CatholicaPedia Blog

5 replies »

  1. Pero seguro que ellos todo esto lo celebran.
    ¡Era su plan!
    Y todo les salió bien…

    Quizá solo les quede al final la desesperación de Judas Iscariote, o el remordimiento infructuoso de Antíoco Epifanes.
    Quien los sabe?

    Solo Dios

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  2. Completamente de acuerdo contigo Romano, se necesitan víctimas, que ofrezcan su vida en unión con nuestro Señor Jesucristo, en reparación de los pecados propios y ajenos y para alcanzar de Dios la conversión de los pecadores.

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