ALL POSTS

LA ACEFALIA PERENNE


[Ofrezco el siguiente artículo que sin duda originará controversias, o a lo menos matizaciones. Lo que no se puede hacer es cerrar los ojos a este problema que quizás sea el principal de los que afectan al Sedevacantismo. Tampoco se puede y no se debe condenar al ostracismo a quienes sostienen la posición aquí esbozada. Haya pues un sincero y caritativo debate. Que Dios nos ilumine a todos.]

Refutación a la herejía de la Acefalía perenne de John S. Daly

Por el Dr. Homero Johas

dd6d3-homero2bjohasINTRODUCCIÓN

1.– Después del Concilio de Calcedonia, en 451, que definió en Cristo dos naturalezas, la humana y la divina, vagaron por el Oriente, principalmente en Alejandría, los herejes monofisitas, seguidores de Eutiques, Severo, Juliano y Temístio. Confesaban sólo la naturaleza divina, invisible, de Cristo y negaban la naturaleza humana visible. Apartándose de la Sede Romana, de San León I y de sus Sucesores, fueron llamados acéfalos, sin cabeza.

2.- Actualmente, siguiendo a los herejes luteranos y jansenistas y del Vaticano II, resurgen nuevos acéfalos, que quieren una Iglesia unida sólo “en espíritu”, “neumática”, “en consciencia”, interior, sin una Cabeza visible, fiel, en la Iglesia, con unidad de fe y de gobierno. Quieren una “acefalía perenne” en la Iglesia, se apartan definitivamente de la Cabeza visible fiel de la Iglesia, de la unidad de fe y de régimen. Cada uno con “su Fe” y “normas propias”, “obedece sólo a sí mismo”, será independiente y autónomo, con la libertad y la igualdad religiosa ecuménica, mundial.

El Concilio Vaticano II profesa ese Individualismo libre, igualitario y ese“ecumenismo”.

  1.     Ciertos obispos, aparentemente opuestos al Vaticano II; que se dicen“tradicionalistas” o “sedevacantistas”, profesan esa misma acefalía perenne, fundada en una igualdad y libertad individual. Uno reconoce a los papas heréticos, otro no los reconocen; pero ambos no quieren someterse a una Cabeza visible monárquica, sino a la independencia y autonomía individual en la fe y en el gobierno. Colocan los ritos de San Pio V al frente para aparentar “tradicionalismo” prevaricando en otros artículos del credo, principalmente éste: “Creo en la Iglesia una”. La unidad de Fe y de gobierno es el punto central violado por todos ellos.

Paulo IV definió en la Bula “Cum ex apostolatus” la nulidad del poder de jurisdicción ordinaria de un papa herético. Pues bien: Mons. Marcel Lefèbvre y Dom Mayer se apartan de esa definición de fe. Mons. Guerard des Lauriers también, reconoce la elección de esos “papas” y los considera “verdaderos papas” en razón de actos materiales positivos. Y Mons. Sanborn lo sigue.

Por otro lado Mons. Pivarunas y Mons. Alarcón se apartan de la elección de la Cabeza visible en la Iglesia, principio visible y fundamento perpetuo de la unidad de fe y de gobierno. Desde hace algunas décadas son elevados diversos argumentos espurios  en favor de la acefalía perenne o prolongada, o milenaria. Desde de 1980 vimos padres defendiendo esa acefalía, como el lefebvrista P. Coache. Después los laicos, Srs. Gwynne, John Daly, Arai Daniele, Michael Davies… Y todos se dicen “católicos” y quieren ser tenidos por tales. Parecen un grupo de masones pertinaces. Mons. Lefebvre expulsó de su grupo a quien defendiese la vacancia. Los seguidores de dom. Mayer ya se unieron al “papa” hereje. Mons. Pivarunas y Mons. Alarcón luchan contra la extinción de la vacancia. Y jóvenes salidos de la Renovación carismática deambulan ora siguiendo a uno, ora a otros. Pero, todos unidos rechazan el Magisterio universal y perenne de la Iglesia.

  1.     En la década de 1990, en la revista “Roma” de Buenos Aires, del valeroso católico Dr. Roberto Gorostiaga, iniciamos la lucha contra el “Hereticismo” de los “Padres de Campos” y de “Mons. Lefèbvre”. Contra la simulación del ex-lefebvrista Mons. Guerard des Lauriers. Contra el “Antisacramentalismo” del Sr. Zins. Contra “La herejía de la acefalia perene” del Sr. John Daly (Roma, n° 125; diciembre de 1992).

En esa época el valeroso católico da España, Prof. Tomás Tello, escribía el excelente artículo: “La cuestión clave” (Roma, n° 122, pascua de 1992), contra los “sedevacantistas” acéfalos.

Con el Dr. Roberto Gorostiaga al frente, un puñado de obispos y legos fieles, de varios países, eligió, el 29/Jun./1994, en Asís, Italia, al papa Lino II, sacerdote de África del Sur. No quería ser electo. Después quiso permanecer oculto. Años después, en 2007, renunció.

  1.     Pero la lucha continua. La Iglesia es perenne. Los dogmas y preceptos divinos son perennes. Muchos de los luchadores de la época ya fallecieron. Quedan solo algunos. Otros aparecerán. Actualmente la lucha de nuevo se acentúa contra las fuerzas ocultas; las mismas que lucharon contra el Prof. Tomás Tello; contra el Dr. Gorostiaga; contra Mons. López Gastón y contra mí.

No tienen un sólo argumento teológico en favor de sus nuevas doctrinas. Todos están contra el Magisterio de la Iglesia. Y eso es señal evidente del origen tenebroso de sus doctrinas. Repiten:

Un papa no es necesario

Elegir es imposible.

No existe consenso sobre esto

Es contra la fe. Es cisma.

Es obra de Satán.

Ya existen decenas de papas.

Estas fuerzas ocultas compatibilizan fe y herejía. Ponen opiniones de “teólogos”sobre los dogmas de fe y preceptos de la Iglesia. Varían la fe según las circunstancias.

  1.     Quien conoce la Historia de la Iglesia sabe que la Sede de Pedro es el blanco principal de la lucha de los enemigos de la Iglesia.

Cristo dio el poder supremo de la Iglesia al único Pastor, en régimen monárquico, uniendo a todos en un único rebaño, con una sola fe. Los enemigos de la Iglesia quieren lo opuesto: la libertad de fe; la pluralidad de voluntades individuales, de “iglesias”, de gobiernos democráticos.

  1.     No es nuestro objetivo hacer la Historia de las luchas contra el Vaticano II. Queremos repetir solo lo que dijimos en 1992 en el artículo: “La herejía de la vacancia perenne”. Ahí refutamos la Carta del Sr. John Daly, del 7/Nov./1990, publicada por su:“Britons Catholic Library”: “The prospect of a papal election”. “A Summary of our position”.

Profundizamos ahora nuestras respuestas ahí dadas. La “our position” de este Señor es la de los luteranos y jansenistas; la del “juicio propio” de los herejes, la del “libre-examen”de Lutero, a pesar de querer pasar por “católico”. Como el Vaticano II se funda en el hombre y no en Dios: “en lo que quieren los hombres de nuestra época” (Vaticano II), con libertad, autonomía, independencia, sin obediencia a Dios y al Vicario de Cristo. Cada uno con “fe propia”, “normas propias”, “rebaño propio”, “iglesia propia”.

Todos saben, o deben saber, que la Iglesia Católica “es una”; con una sola fe; un sólo rebaño; un sólo Pastor; un sólo y único Dios verdadero, Señor absoluto de todo y de todos. Ella no está “dividida en partes”, no viene del “consenso de los católicos”, de la libertad del hombre; de la igualdad entre Dios verdadero y los falsos. Ella viene de la verdad universal y no del Agnosticismo que finge que no existe la verdad universal.

Veamos los textos del Sr. John Daly.

I. EL HOMBRE SUPERIOR A DIOS

Escribe John Daly: “Dios debe respetar la ley de la elección papal por los Cardenales. No puede cambiarla porque prometió ligar en los Cielos lo que Pedro ligase en la Tierra. Dios está auto-ligado”.

  1.   Tal sentencia es inepta: el papa, ser humano, está subordinado a la autoridad divina de Cristo; no Cristo subordinado al poder de unir humano, dado por Él mismo al papa.

Con la aprobación de Pio IX el Episcopado alemán expuso los límites del poder papal:“El papa está subordinado al Derecho divino, a las cosas que fueron dispuestas por Dios a su Iglesia. No puede cambiar la Constitución divina de la Iglesia. Pues en las cosas esenciales, se funda en la ordenación divina, inmune a toda disposición humana arbitraria” (D.S. 3114).

  1.     San Pedro estaba subordinado a Cristo, no Cristo a San Pedro. Los Apóstoles estaban subordinados al primado de San Pedro; no San Pedro al consenso de los Apóstoles. San Pedro no fue un “monarca absoluto” (D.S. 3114).
  2.     El papa no puede predicar “doctrina nueva” fuera del depósito de la fe divina (D.S. 3070); ni doctrina “contraria” a la ya enseñada como verdadera (D.S. 1441). No puede cambiar el “sentido perpetuo” de lo ya enseñado como verdad por la Iglesia (D.S. 3020). No puede tornar libres los mandamientos (D.S. 1569); No puede abrogar el Derecho divino natural o positivo (Canon 6, 6).
  3.   La Ley de elección papal por los Cardenales es de naturaleza meramente humana. Cristo no dejó ley electoral. Tales leyes humanas varían con los siglos: fueron electores sucesivamente los fieles en Roma; el clero romano, los cardenales romanos, los cardenales de otras naciones.
  4.     Las leyes meramente humanas tienen implícitas las excepciones para los casos de necesidad. Están subordinadas a las leyes divinas; no pueden impedir las necesidades superiores del Derecho divino. Cuando el Derecho humano no puede ser aplicado, el Canon 20 enumera otras fuentes por las cuales la norma del obrar puede y debe ser retirada.
  5.     Una de ellas es la de ver lo que ha hecho la Iglesia en casos semejantes, como en el caso del Gran Cisma de Occidente: los papas cismáticos fueron excomulgados; el papa dudoso renunció. Los electores fueron los representantes de las naciones católicas. La Iglesia aceptó como legítima esa elección, aun en contra de la voluntad de los opositores.
  6.     Otras fuentes son los principios generales de Derecho y las sentencias comunes de los teólogos católicos fieles. Estos legitiman la elección por toda la Iglesia: Vitoria, Cajetanus, Billot, Bellarmino… Argumentan:

No puede existir la vacancia perpetua en la Sede que debe durar perpetuamente. El poder de elegir, faltando los de los niveles superiores, desciende a los niveles inferiores. La autoridad social visible debe existir en toda sociedad humana, por ser el principio y vínculo de la unidad de forma y del fin social.

  1.     Dios no prometió a Pedro y ni le dio el poder divino para ligar al propio Dios; para colocar al hombre sobre Dios. Ligar a Dios por el poder humano es la voluntad de Lucifer y de los enemigos de Dios y de la Iglesia. De los racionalistas que quieren sólo leyes humanas, sin Dios (D.S. 2903). De los que quieren “abrogar” las leyes divinas. El papa podría abrogar los dogmas de fe y los mandamientos divinos.
  2.     Por lo tanto tal sentencia es de suma inepcia.
  3.     Tal sentencia absurda fue afirmada por los racionalistas del Concilio Vaticano II:“Dios tiene en cuenta la dignidad de la persona humana criada por Él, que debe conducirse por su criterio y gozar de la libertad” (D.H. 11,2). Quitó la subordinación jerárquica del hombre a Dios.

II. LA DESTRUCCIÓN DEL DERECHO DIVINO

Escribió el Sr. Jonh Daly: “Por la autoridad de los teólogos reconoce que, en abstracto, se equivocó”. Pero añade: “tal sentencia no es evidente, porque, no es imposible que, desapareciendo el último Cardenal, perezca el derecho de elegir un papa”.

  1.     Tal sentencia insiste en poner el Derecho humano sobre el Derecho divino. El Modernismo agnóstico pone la autoridad de los teólogos sobre el Derecho divino. Los racionalistas absolutos quieren que el hombre, sin Dios, decida lo que lo bueno o malo (D.S. 2903). El Sr. Xavier da Silveira, pretende que la cuestión del papa herético sea resuelta no por la autoridad divina, sino por un “acuerdo entre los teólogos”. Fue seguido por Dom Mayer y Mons. Lefebvre. San Pio X condenó tal sentencia en el Decreto “Lamentabili”. El Vaticano II propone que los dogmas de fe proceden del consenso de los obispos entre sí, sin subordinación jerárquica al derecho Divino (Lumen gentium, 22).
  2.   La Iglesia perpetua por voluntad y obra de Cristo; la perpetuidad de los Sucesores de Pedro, es dogma de fe (D.S. 3058), ahí estaría destruida por ley humana papal, por el acto singular concreto que surge de la voluntad de los seres humanos. Los Cardenales pasando de la fe a la herejía, al cisma, a la apostasía, destruirían la Cabeza visible de la Iglesia, el fundamento perpetuo de la unidad de fe y de la unidad de gobierno y de comunión entre todos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo. El arbitrio de los enemigos de la Iglesia destruiría la Iglesia. Los hombres destruirían el medio único de salvación que Cristo instituyo para durar hasta el fin de los tiempos. El Derecho vendría de los hechos materiales, como en el positivismo ateo (D.S. 2959).
  3.     Lo que sería “error” en el orden abstracto y teórico de la fe; sería verdad en el orden concreto de las leyes del obrar. Lo que “es posible” en el orden del creer, “no es posible” en el orden del obrar. El deber de creer sería contradictorio al deber de obrar. El mismo Legislador y Maestro divino habría dado a los hombres “deberes” contradictorios. Por un lado el deber de seguir la verdad divina; y por otro lado el deber de seguir la voluntad humana. Serian dos “derechos” opuestos, como en el Agnosticismo de la Masonería. De un lado Dios, del otro lado el hombre prevaleciendo sobre Dios, sin Dios, contra Dios, mudando la verdad divina universal por los actos contingentes humanos. La opinión del Sr. Daly destruye la Iglesia de Cristo: sin el fundamento el edificio se derrumba.

III. CONTINÚA EL DERECHO HUMANO CONTRA DIOS

Escribe el Sr. John Daly: “Si todos los Cardenales murieran, los derechos de los Cardenales no pasarían a los obispos: poder de predicar, crismar, reservar la Eucaristía en cualquier diócesis”.

  1.     Esta es la prueba del Sr. Daly para afirmar que el derecho de elegir un papa pereció. Es la permanencia Derecho humano impidiendo el Derecho divino; mudando la doctrina de la perpetuidad de la Iglesia con su fundamento humano visible de la unidad. Se vuelve el Derecho divino variable con los actos contingentes humanos provocados por los enemigos de Cristo.

Los límites de las diócesis son fijados por el Derecho humano de la Sede de Pedro. Los derechos de los Cardenales son fijados por el Derecho humano.

  1.     Además, el poder de Orden, al contrario del poder de jurisdicción, permanece en los herejes y la licitud de su ejercicio es fijada por Derecho humano. Así la Iglesia fijó las excepciones relativas a la ilicitud de ese ejercicio. Están en el Canon 2261: la existencia de “justa causa” cuando el excomulgado es “tolerado”, y de “extrema necesidad”, o en caso de muerte cuando el excomulgado es evitable.
  2.     Por lo tanto, los casos citados nada tiene que ver con el primado de jurisdicción de la Cabeza visible de la Iglesia. Sin esta no existirían estas leyes humanas.

Así, esta sentencia del Sr. John Daly muestra o impericia o dolo.

 

IV. DEPENDENCIA DEL CONSENSO HUMANO

Escribe el Sr. John Daly: “La elección papal es posible en el orden teórico, pero no es posible en el orden práctico; porque depende del consenso de todos los católicos del mundo para tener validez. Pero esto es imposible; no existe ni entre los teólogos: uno dice que el elector es el clero romano; otro, un Concilio; otro, otros obispos. Otro dice que en el Concilio de Constanza no existió el Derecho supletorio porque Gregorio XII dio poder electoral al Concilio”.

 

  1.   Si la elección papal es posible en el orden teórico del Derecho divino, el deber de creer en los “perpetuos Sucesores” de Pedro (D.S. 3058), la norma concreta del obrar, en la práctica, es también precepto divino, precepto del Legislador divino que debe ser obedecido (D.S. 3071). Los mandamientos de Dios no son de libre elección (D.S. 1569). El hombre no está solo obligado a creer, sino también está obligado a obedecer los mandamientos “Si alguien dice que los preceptos de Dios, al hombre justificado y constituido en gracia son imposibles de ser observados, sea anatema” (D.S. 1568). Tal doctrina es la de los luteranos y de los jansenistas (D.S. 2001-2006). No estamos obligados sólo a creer; sino también a observar los mandamientos. Tal observancia es condición de salvación (D.S. 1570). Tal sentencia es temeraria, prohibida por los Santos Padres bajo anatema. “Dios ordena que hagas lo que puedes y que pidas lo que no puedas y Él te auxilia para que puedas” (Concilio de Trento; D.S. 1536). Amar a Dios y al prójimo; creer en los artículos de fe, también serían imposibles sin la gracia (S.T. 2-2,2-5, ad 1). Dios da la Sabiduría a quien la pide (Tg. 1,5).
  2.     La doctrina teórica y el mandamiento práctico, son cosas de Derecho divino que no proceden “ex consensu Ecclesiae” (Concilio Vaticano 1, D.S. 3074). Tal doctrina es la de los Jansenistas (D.S. 2602-2603). Es la del Ecumenismo (Mortalium ânimos). Es la del Modernismo (D.S. 3426). Es la de Mons. Lefebvre. Es la del Sr. Xavier da Silveira y Dom. Mayer. Ella substituyó a Dios por el hombre. Es la de los racionalistas absolutos (D.S. 2903). Por eso los lefebvristas reconocen el poder al hereje, por su libre arbitrio, contra la norma de la Iglesia expresada por Paulo IV (Cum ex apostolatus). Por aquí se ve la igualdad fundamental entre sedevacantistas acéfalos y lefèbvristas, ambos fundados en el consenso humano, en el libre arbitrio individual, contra la autoridad divina de la Sede de Pedro.
  3.     La Sede de Pedro debe ser obedecida no sólo en materia de fe y de costumbres, sino también en materia de disciplina y gobierno (D.S. 2678). Si la materia electoral, fuera de Derecho divino, las otras normas son de Derecho humano en el Canon 20 refiere donde encontrarlas. Y el Canon 5, de la Vacante Sede Apostólica, de San Pio X, dispone que en casos urgentes, que no se pueden posponer, el propio Colegio de los electores puede dar el remedio oportuno.

Esto tiene dos aspectos: los electores deben ser verdaderamente católicos y no“católicos” modernistas, herejes, opositores a la norma divina de la elección. Ellos pueden decidir sobre materia electoral: pero “con excepción del propio acto de la elección” (Canon 4). Lo que es de Derecho divino no cae bajo el derecho humano, bajo el arbitrio y consenso de los hombres (D.S. 3074). El “negocio urgente” primero es el de la propia elección por Derecho divino. Los demás de Derecho humano, están subordinados a este. Y los electores no tienen ningún poder de jurisdicción ordinaria papal (Canon 1). No pueden usurparlo. Si lo hacen, el acto es nulo.

  1.   Por lo tanto, el argumento del Sr. Daly es nulo; proviene de los herejes. Quiere subordinar el Derecho divino al hombre.
  2.     Si Gregorio XII, uno de los papas dudosos, en el Gran Cisma de Occidente, si él dio o no poder de jurisdicción para el Concilio de Constanza elegir un papa, es también cuestión dudosa. No es la opinión de algún teólogo la que decide en este caso concreto y ni en cuanto a la norma del Canon 20, establecida por la Iglesia con poder divino. La validez de la elección estaba asegurada por la Iglesia, en cuanto al electo por  el Concilio de Constanza; y por el Canon 20. Así los argumentos del Sr. John Daly son falsos y son propias de los herejes de la peor especie.

 

V. SENTENCIA SUMAMENTE HERÉTICA

Escribe el Sr. John Daly: “No es esencial y de absoluta necesidad en la Iglesia la existencia de un papa. Él es solo muy útil, como un brazo. Su falta es solo inconveniente.

     Si un papa fuera de necesidad absoluta, la Iglesia dejaría de existir en las vacancias, porque: “Más y menos no cambian la especie”.

     Luego la vacancia milenaria o perpetua es posible”.

  1.    1. Es de necesidad absoluta y esencial la existencia de un papa porque Cristo quiso que la Iglesia fuera visible y perpetua; que la Cabeza, principio de la unidad de la Iglesia, fuera visible y perpetua. Existe anatema, del Concilio Vaticano I, para quien niegue esta necesidad de la Cabeza visible (D.S. 3055), “Ecclesiae militantis visivel caput” y para quien niegue la perpetuidad de esta Cabeza visible, por Derecho divino; que San Pedro tenga en el primado sobre toda la Iglesia: “perpetuos Sucesores” (D.S. 3058). Para el fin de la “perpetua salud y del perenne bien de la Iglesia”, en “todos los siglos”, el Sucesor de Pedro es: “príncipe de los Apóstoles; cabeza y columna de la fe y fundamento de la Iglesia Católica” (D.S. 3056). Cristo quiso la jerarquía de pastores y de doctores en la Iglesia: “Hasta la consumación de los siglos” (D.S. 3050). Él es el “principio perpetuo de la unidad, y el fundamento visible” (D.S. 3051), de la unidad de fe y de Caridad, o de comunión. Esto es “para que sea perenne la obra salutífera de la Redención” (D.S. 3050), por voluntad de Cristo.

Por lo tanto, está fuera de la unidad de fe y de gobierno quién niega esta “necesidad absoluta” y “esencial”. Tal persona quita la visibilidad y perpetuidad de la Iglesia; destruye la “sociedad perfecta” que es la obra de Cristo. Un Cuerpo vivo puede vivir sin un brazo; o sin una pierna; pero no sin la Cabeza. Así tal sentencia es la de los herejes enemigos de la Iglesia.

El Derecho divino muestra la necesidad absoluta, divina, de la Cabeza visible perpetua: “Donde no existe gobernante, el pueblo se dispersa” (Prov. XI, 8).

  1.     La duración mayor o menor de la existencia de un ser humano, siendo el tiempo una forma accidental, no cambia la naturaleza de ese ser que es material y temporal. Por esto los papas mueren en cuanto son seres temporales. Por eso la Iglesia, como obra divina de Cristo, con el poder espiritual de la Sede de Pedro, no muere con la muerte de cada uno de los papas. Ella tiene doble naturaleza. Ella tiene como fin la salvación de todos los seres humanos, hasta el fin de la existencia de todos los seres humanos. Ella es perpetua, no temporal. Es visible, no invisible. Son los herejes protestantes y jansenistas los que quieren y quisieran una Iglesia de unidad invisible, neumática, solo en espíritu. Igual que el Vaticano II,  Ecuménica, sin un verdadero papa. El Vaticano II es acéfalo en cuanto no tiene un papa verdadero. Así el silogismo del Sr. Daly pasa de lo temporal de los papas en cuanto su naturaleza mortal, a la perennidad de la Iglesia en cuanto es obra divina perpetua, trascendente a los tiempos y a las opiniones humanas.

San Pablo condena como “obra de la carne”, la “religión de los ángeles no visibles”,de los que “no tienen una cabeza” (Col. II, 18-99).

  1.     La privación de la Cabeza visible humana por cierto tiempo no altera la naturaleza divina de la Iglesia y no altera el precepto y deber de la existencia de una Cabeza visible. No altera la forma y el fin de la Iglesia visible. Pero la vacancia prolongada tiene efectos nocivos si es por décadas, siglos o milenios: pierde la visibilidad del vínculo de unidad primero: y se acerca a los enemigos de la sociedad católica. Un barco sin timón ni piloto, por corto tiempo, no pierde la ruta del fin predeterminado; pero por largo tiempo, décadas, siglos, milenios o de modo perenne, pierde la forma y el fin. Una enfermedad por un día no tiene los efectos de una enfermedad por décadas o de modo perenne. La forma humana material requiere la forma visible y viva de la Cabeza que es el principio de la unidad de la Iglesia. “Creo en una Iglesia” dice el credo católico. “Omne ens est unum”, dice la Ontología. La esencia y existencia no existen separados. Así la Iglesia es humana y divina; es visible e invisible.

Por lo tanto, los mandamientos de Dios no son libres (D.S. 1569); no son imposibles (D.S. 1536); deben ser obedecidos (D.S. 1571); son condiciones de salvación (D.S. 1570). Así la Cabeza visible es esencial (D.S. 3055); y es, por obra divina, perpetua (D.S. 3058). Así la sentencia del Sr. John Daly y de sus seguidores es herética. Quieren la destrucción de la Iglesia Perpetua.

 

VI. LA LIBRE EXEGESIS DEL APOCALIPSIS

Escribe el Sr. John Daly: “La venida del Anticristo es un acto cierto. Zins demostró, de modo triunfal, que durante su tiempo, no existirá papa. Así sea por falta de consenso católico o por la venida del Anticristo: no existirá papa.

     Por lo tanto, es conclusión cierta: La vacancia es definitiva; un papa no es necesario; la elección es absurda; él no será electo.

     Debido a que Dios intervendrá. El tiempo es corto. Henoch y Elias dirán quién es obispo católico; les darán jurisdicción y les enseñarán como elegir papa”.

 

  1.     La profecía habla de la venida del Anticristo. Pero el Anticristo no prevalecerá sobre la Iglesia de Cristo. Lucifer no prevalecerá en nada sobre los dogmas de fe y preceptos divinos: “quien persevere hasta el fin este será salvo” (Mt. XXIV, 15). Por lo tanto, los enemigos de Cristo “no prevalecerán” sobre el deber de creer que San Pedro debe tener perpetuos Sucesores hasta el fin de los tiempos y los fieles deben perseverar en el deber de creer y de obrar. Pero sobre el deber de creer, enseña León XIII: “Sea cual sea la violencia y habilidad de los enemigos de Cristo, visibles o invisibles, estando fundada sobre Pedro, nunca podrá la Iglesia sucumbir o desfallecer en lo que sea” (Satis cognitum). Por lo tanto, mucho menos en su “Cabeza visible” y “fundamento perpetuo”, cosa esencial y de necesidad absoluta en la Iglesia que, por obra de Cristo, es visible y perpetua. Así a la venida del Anticristo, en nada prevalecerá sobre el reino de Cristo, sobre el credo: “fundamento firme y único sobre lo cual no prevalecerán las puertas del Infierno” (Trento, D.S. 1500). Él puede prevalecer sobre personas singulares, enseña León XIII, no sobre la Iglesia, en cuanto tal, en cuanto obra divina (Satis cognitum), con Constitución divina, perfecta, visible y perpetua, “que tiene en sí y por si todos los medios necesarios para su incolumidad y acción” (León XIII – Immortale Dei).
  2.    2. Por lo tanto es ineptitud, estulticia, doctrina anti-católica afirmar que: “Zins demostró, de modo triunfal, que durante el reino del anticristo, no existirá papa”. La Iglesia es perenne. La Cabeza visible de la Iglesia es perpetua. Esto es dogma de fe. Los preceptos del Derecho divino deben ser obedecidos. No están bajo la libre interpretación de este o de aquel seglar o clérigo, en contradicción a la Tradición, al primado de Pedro, al Magisterio dogmático y canónico de la Iglesia. Quien está contra este Magisterio está fuera de la unidad de la Iglesia. La palabra divina de Cristo se refiere a la perpetuidad de la Iglesia, de la Cabeza visible y de la Jerarquía. Sin el primado perenne no existe la Iglesia perenne.
  3.     Por lo tanto hay dos razones falsas en esta sentencia: el libre-examen de las Escrituras contra los dogmas de fe y la falsa “falta de consenso de los fieles” en aquello que pertenece a la unidad de fe y de gobierno. Quien dice esto defiende la “falsa religión cristiana” del Ecumenismo, y de la libertad y la igualdad religiosa (Pio XI, Mortalium ânimos). La “certeza” en la Iglesia procede de la infalibilidad del Magisterio universal de la Sede de Pedro y no de las opiniones de los Señores Zins; John Daly, Arai Daniele; Gwynne; Michael Davies, Abbé Coache; etc…

Por lo tanto esa “conclusión cierta” es una opinión subversiva de herejes, invirtiendo la luz y las tinieblas; Cristo y Belial; queriendo controlar el obrar de Dios.

  1.     Así las conclusiones sobre Elias y Henoch son fantasía del libre-examen luterano sobre “obispo católico”, “jurisdicción papal”, “elección papal”. Los herejes sueñan, inventan ficciones, mienten como la Masonería y el Padre de la mentira.
  2.     Si la venida del Anticristo arrastró a millones de personas, como estaba profetizado por Cristo (Mt. XXIV) y San Pablo (2 Tess. III, 1-11); si esto llevó tiempo para que los fieles discernieran entre la Iglesia modernista y la verdadera Iglesia Católica; hoy esta simulación ya es bien clara a los fieles que “aman la verdad”. La Bestia del Apocalipsis ya fue identificada. El deber de obrar y el deber de creer permanecen, inmutables, hasta el fin de los tiempos. “Quien persevere hasta el fin será salvo” (Mt. XXIV, 15) “Sal del medio de ella pueblo mío; para que no participes de su delito y no recibas su pena” (Ap XVIII, 4). “Sal de en medio de ella…, dice el Señor” (2 Cor VI, 17).

 

VII. LA IGLESIA DE LA UNION INVISIBLE

Escribe el Sr. John Daly: “Según Zins no existirá papa en el reino del Anticristo. Por esto no dudamos en negar el deber de elegir un papa.

Ordenó Cristo a San Pedro, en el Huerto, guardar la espada; podría pedir legiones de ángeles al Padre. Esto tiene aplicación ahora.

     El deber de los fieles es la santificación personal.

     Elección papal es maniobra de Satán, es falta de fe, es cisma, exacerba divisiones; acto criminal, inútil, sacrílego, que no llega al fin, acto de auto-confianza, de orgullo, propio de un salvador auto-designado, impide la satisfacción, pierde el alma”.

La herejía de uno, lleva a la herejía a otro. Un ciego guía a otro ciego, caminan ambos al abismo, camino contrario al del Magisterio de la Sede de Pedro. ¿Quién nombró a estos dos como maestros contra el Magisterio de la Iglesia? Los acéfalos siguen a hombres y no el camino de los Apóstoles y de la Iglesia. San Pablo dice anatema sobre quien así obra (Cal I, 8-9). Es el camino de Lutero y de todos los herejes.

  1.     En el Huerto de los Olivos San Pedro aun no era Pastor de los pastores, Cabeza visible de la Iglesia. La espada material que ahí fue mandada guardar no es la espada espiritual de la Sede de Pedro contra los errores y herejías; del ministro de Dios contra los malos (Rom XII, 1-7). San Pablo ordena la obediencia a las autoridades superiores bajo pena de condenación eterna. Cristo refuerza este deber de sumisión: “Quien a vosotros obedece a Mi me obedece” (Lc X, 16).

Sobre la “legión de ángeles invisibles”, ellos no sustituyen la Cabeza humana visible de la Iglesia. Una Iglesia unida sólo con “vínculos invisibles” es lo querido por los herejes protestantes y jansenistas, opuesta a la unidad de fe y de gobierno que proceden de la Cabeza visible. Es doctrina condenada por Pío VI (D.S. 2615). El Sr. John Daly sigue en todo el camino de los herejes.

El “no dudar” en negar un dogma de fe y el deber imperado por precepto divino es una declaración pública y firme de herejía, cisma y apostasía. La intención y la voluntad de cisma aquí son claras. Él “no duda” en seguir a Lutero y Jansenio, a Lamennais y Loisy; al Vaticano II; no duda en subvertir la ordenación de la Iglesia. Es la pertinacia en el error.

  1.     El Sr. John Daly sigue aquí la inversión profetizada por Isaías, camino de todos los herejes: “dicen que el mal es un bien y que el bien es un mal; ponen la luz como si fuera tinieblas y las tinieblas como si fueran la luz” (Is. V, 20).

La obra de Cristo se convirtió en “maniobra de Satán” y la obra de Satán, se convirtió en deber de los católicos. La herejía se convirtió en fe y la fe se convirtió en herejía. La unidad de gobierno bajo un papa fiel se convirtió en cisma; y el cisma de la separación en relación a una Cabeza visible fiel se convirtió en unidad en la “nueva-iglesia” ecuménica. La obediencia preceptuada por el Derecho divino (Rom XIII, 1-2) y la Iglesia (D.S. 3060), se convirtió en “acto criminal”; el acto “subversivo” condenado por San Pablo (Tit III, 10-11) se convirtió en acto debido de satisfacción. El acto de la elección papal que preserva la forma y el fin de la Iglesia, se convirtió en acto de vacancia perenne que quita la forma y el fin divino de la Iglesia. El medio necesario de salvación se volvió medio de perdición.

La obediencia a Dios se tornó en acto de orgullo, de salvador auto-designado. La sumisión que santifica se volvió acto que impide la santificación. El medio de salvación, se volvió medio de perdición del alma.

De este acervo de sentencias subversivas se mide la pertinacia en la herejía y en el cisma.

VIII. SUBVERSIÓN AL DEBER DE OBEDIENCIA

Escribe el Sr. John Daly: “No prohíbe Dios hacer lo que está a nuestro alcance. Pero, en la actual crisis, el deber no es el de obrar, sino de la abstención práctica de acción, hasta que exista acción del propio Dios.

     Actualmente, el deber único es el de la oración. Sin duda es el de rechazar terminar la actual crisis por una iniciativa propia. Ella no puede ser resuelta en el orden natural.

     Ella fue profetizada por Dios por un fin específico y sin que sea conseguido este fin específico ella no terminará. El deber es el de no frustrar, por un cónclave, el plan de Dios. Esta es la prudencia de Noé. Este es el sentido de la no aprobación del uso de la espada por Pedro”.

 

  1.     Los preceptos divinos no son solo cosas “prohibidas”. Son cosas obligatorias que deben ser hechas. Los luteranos enseñaron que los mandamientos de Dios eran cosas: “ni preceptuadas, ni prohibidas”, sino indiferentes y libres. Por eso fueron condenados por el Concilio de Trento (D.S. 1569). Dios es un Legislador que debe ser obedecido (D.S. 1571). “Los que aman a Cristo observan sus mandamientos” (Jô XIV, 23). Por lo tanto, ahí está implícita la herejía de la libertad religiosa, que contradice el precepto imperativo divino. (D.S. 1537).
  2.     Ahí se hace libre-examen de la orden de Cristo en el Huerto de los Olivos para subvertir dogmas de fe y preceptos de Derecho divino. San Pedro ahí aún no era Cabeza visible de la Iglesia; elegir un papa no es usar la espada contra los enemigos externos de la Iglesia; es tener el vínculo visible de la unidad entre los propios miembros de la Iglesia de Cristo. Los ángeles invisibles no son la Cabeza visible de la Iglesia. San Pablo cuando escribió la Carta a los Colosenses (II, 18-19), contra los “non tenens caput”, ya conocía lo que Cristo dijera en el Huerto de los Olivos. No compete al Sr. Daly, o Zins, substituir el Derecho divino y el Magisterio de la Iglesia.
  3.     Es estulticia del libre-examen luterano afirmar que la herejía del Quietismo de Molinos y de Quesnel es la “prudencia de Noé”, que trabajó intensamente, durante años, para la construcción del Arca salvadora. Tal “prudencia” es la de Mons. Lefèbvre, la“prudencia propia” (Prov. III, 1-5), contra los preceptos de la Iglesia, condenada por Paulo IV en los herejes (Cum ex apostolatus).
  4.     La acción de los enemigos de la Iglesia, visibles o invisibles, enseña León XIII, en nada prevalece en el deber de creer y en el deber de obrar de los miembros de la Iglesia, sumisos al Pontífice Romano (D.S. 3060).

Ahí se muda el deber de obrar por lo opuesto: deber de no obrar; se elimina la acción humana de los miembros de la Iglesia y se quiere sólo la acción divina. Dios dio precepto a los hombres y quiere ser obedecido (D.S. 1 571). Tal oposición retira de la Iglesia la unidad visible y perpetua de fe y de régimen, por la cual se identifica cuál es la única verdadera Iglesia de Cristo. Ella cambia el credo: “Creo en una Iglesia”. Ella divide las ovejas sin un único Pastor.

  1.     Tal pasividad es condenada por el Concilio de Trento: “nihil omnino agere et passive se habere” (D.S. 1554). El precepto de la oración no elimina el precepto de la acción.

La Iglesia condenó el Quietismo de Molinos: “Querer obrar activamente es ofender a Dios que quiere ser el único agente” (D.S. 2202).

Condenó la misma herejía en Quesnel: ”Mandas en vano, Señor, si no das lo que preceptúas” (D.S. 2403).

  1.     Someterse al precepto divino, realizando la acción mandada por Dios, no es“iniciativa propia”, de “salvador auto-designado”.

Precepto de orden sobrenatural de la Iglesia no es acción de orden natural.

  1.     La acción de los malos, tolerada por Dios, es obra del “hombre del pecado en el templo de Dios”, “operación del error”, “operación de Satanás” (2 Tess. II, 1-11), no es el “plan de Dios”. Se produce más allá de la intención de Dios y contra ella, por intención de los malos, de los seguidores de Satanás. Un cónclave es obligación de los fieles a la Iglesia de Cristo de la cual ellos son miembros. Este no lo quieren los infieles, seguidores de Satanás. Dios no quiere que el mal acontezca; pero permite que los malos lo practiquen. Ellos serán condenados por esto. Pero su acción no prevalece sobre el deber de creer y sobre el precepto de obrar dado por Dios a los fieles al movimiento del Arca de la salvación cuyo timón esta guiado por el Sucesor fiel de Pedro.

IX. LA NEGACIÓN DEL PRIMADO DE PEDRO

Escribe el Sr. John Daly: “La crisis actual es un castigo de Dios. En esos casos Dios deja a los hombres sin un suporte natural. Obra Dios por sí mismo o por sus santos. No obra por iniciativa propia de salvador auto-designado, por medio puramente humano, por recursos naturales humanos, de orden temporal. Dios redujo el número de los hombres de Gedeon”.

 

  1.     Tal sentencia es libre-examen de la Revelación divina contra el dogma de fe enseñado e imperado como norma obligatoria del Magisterio de la Iglesia. Se coloca el“juicio proprio” libre del herético (Tit III, 10-11), contra el Derecho divino mandando la unidad de régimen de la Iglesia y la conservación inmutable de los sentidos de los dogmas de la Iglesia (D.S. 3020). La verdad divina variaría en los “casos” individuales concretos; con las opiniones humanas. Esto es la doctrina del Ecumenismo, del Modernismo.
  2.   Aquí no se distingue entre bien y mal; entre castigado por Dios y honrado por Dios. Sólo quien practica el mal debe temer los castigos de Dios, porque no es sin razón que el ministro de Dios lleva la espada para la venganza contra los malos. Mas, San Pablo ordena la “necesidad de obediencia” a los ministros de Dios (Rom XIII, 1-7). Pero este texto predica lo opuesto: no obediencia a los mandamientos de Dios y de la Iglesia: no obedecer a la obligación de elegir un Sucesor visible de Pedro.
  3.   Es falso que Dios: “deja el hombre sin soporte material” cuando la Iglesia predica la necesidad perpetua de la Cabeza visible del Sucesor de Pedro. “Es gran y pernicioso error, enseña León XIII, querer en la Iglesia sólo la naturaleza visible, o sólo la invisible”: “La Iglesia es una por la unión de las dos naturalezas”. No es monofisita, ni nestoriana. El autor de esta sentencia sigue en la Iglesia lo que los monofisitas juzgaban sobre Cristo.
  4.     El autor quiere en la Iglesia doctrinas y leyes divinas variables para “casos” singulares procedentes de la malicia de los enemigos acatólicos: cuando exista el papa, y para cuando no exista el Papa. ¿Dónde vio él esto en los 2000 años de Historia? No fue sino hasta el Arrianismo, el Monofisismo, el Luteranismo, el Jansenismo, el Liberalismo, el Modernismo.
  5.     Lo que pertenece al orden sobrenatural de la Iglesia no se cambia por lo que pertenece al orden natural; no está subordinado a un Sobrenaturalismo invisible o a un Naturalismo que retira la Cabeza visible de la Iglesia. Cristo es Señor de toda criatura humana, del orden natural y del orden sobrenatural; es  Pastor eterno, de un reino perpetuo, visible e invisible, hasta el fin de los tiempos (D.S. 3058). Por lo tanto, tal sentencia es herética: retira la naturaleza visible y perpetua de la Iglesia; la obediencia al Romano Pontífice (D.S. 3060).
  6.     Si Dios obra a través de los Santos; obra a través de seres humanos y no obra sólo por sí mismo. Y los herejes no eran hombres santos, sino “ladrones y salteadores” (Jo X, 1). “Iniciativa propia” es la de los que levantan el “juicio propio” libre (Tit III, 10-11), contra el Magisterio de la Iglesia; ellos son “auto-designados”, tienen “acción de grupo” en los infieles.
  7.     “Son incompatibles con la Iglesia de Cristo; un sólo cuerpo y sólo un alma. Una parte sin la otra no constituye un hombre. Para la verdadera Iglesia es necesaria, de modo absoluto, la unión de las dos partes. La Iglesia de Cristo no es semejante a un cadáver” (León XIII, Satis cognitum). Un cuerpo sin Cabeza es un cadáver.
  8.     Si Dios redujo el número de los hombres de Gedeón, estos hombres eran hombres; tenían una Cabeza visible gobernándolos; lucharon y no se quedaron pasivos y sin acción. Luego, el Libre-examen del autor es un fracaso. Dios tolera la acción de los malos, a veces, para castigo de ellos mismos. Pero no quiere la acción mala de ellos; no cambia sus doctrinas y preceptos divinos por la acción de los malos.

X. LA IGLESIA SIN SOLUCIÓN, MODELO JAPONÉS

De la secta de los acéfalos procede también la Iglesia “Sin solución”, “sin sacramentos lícitos” del Sr. Zins, iglesia “modelo japonés”, esto es, de los tiempos posteriores a San Francisco Xavier en Japón.

Juzgan como el hereje Baio, condenado por la Iglesia en defensa de la doctrina opuesta al estado de necesidad: “El hombre peca en aquello que hace por necesidad”(D.S. 1967). La Iglesia enseña con Santo Tomás que lo que no es lícito, en tiempos normales, por Derecho humano, en casos de extrema necesidad (como el actual) se torna lícito. El Canon 2261, 3 se refiere a los Sacramentos en casos de extrema necesidad. El Bautismo, la Penitencia y el Orden Sacerdotal están entre estos Sacramentos. La elección de un Papa, por normas supletorias de las normas, en casos de necesidad, es considerada por el Canon 20.

Por lo tanto el anticonclavismo y o antisacramentialismo se aúnan para afirmar una Iglesia de Cristo, obra divina perfecta, como una “iglesia sin solución”. Niegan la perfección divina de la Iglesia. Juzgan que la obra de los enemigos de la Iglesia prevaleció sobre la obra de Cristo. Tales personas, por ignorancia, o por mala fe, o por dolo, herejía y cisma piensan que destruirán ellos la Iglesia de Cristo, trazando nuevos caminos unidos a los de la “iglesia conciliar”, juzgando, como el Sr. A. Daniele, que un papa futuro vendrá de los cardenales de la Iglesia conciliar. Hasta entonces, la insubordinación al deber de Derecho divino, con urgencia se debe retirar.

CONCLUSIÓN

Existe hoy un puñado de miembros de la secta herético-cismático de los acéfalos. Parece que ella comenzó hace treinta años con el lefebvrista Abbé Coache y el Sr. Zins en Francia. Pasó a los anglicanos Sr. Gwynne, Sr. John Daly, Sr. Michael Davies y al brasileño de Portugal Sr. A. Danielle. Pasó a Mons. Pivarunas en los Estados Unidos y a Mons. Alarcon en Bolivia y otros, dispersos en los Estados Unidos, México y Argentina.

También pertenecen a la secta de los acéfalos los seguidores de Mons. Lefebvre, Dom Mayer, Mons. Guerard des Lauriers y Mons. Sanborn, porque el papa herético que ellos validan, siendo nulo, no extingue la vacancia de la Sede de Pedro. Son cripto-acéfalos, sin obediencia al Sucesor de Pedro sea fiel, sea infiel.

Todos estos rechazan la unidad de gobierno necesaria en la Iglesia por Derecho divino. Todos se alejan de la unidad de fe, de la obediencia necesaria de todos a la autoridad divina del verdadero Sucesor de Pedro (D.S. 3060), cosa de necesidad de salvación (D.S. 875). Se apartan de la unidad de comunión con la Cabeza visible y con los miembros fieles a ella obedientes, cosas pertinentes a la noción de cisma y credo:“Creo en Una Iglesia”, mutilando el dogma esencial retirando su integridad (D.S. 75). No es lícito disminuir o aumentar o cambiar nada en el Derecho divino conforme al tiempo y opiniones libres humanas (Ap. XXII, 19; D.S. 3020).

Tal secta de los acéfalos quiere aparentar ser “tradicionalista” porque conserva los ritos de San Pio V y porque aparenta rechazar las herejías del Vaticano II. Sin embargo, junto con él, defiende el libre-examen de la Revelación divina y altera la forma del gobierno de la Iglesia, monárquica de Derecho divino.

“Donde este el Cuerpo, ahí se reunirán las águilas” (Mt. XXIV, 28).

Laus Deo nostro

Coetus Fidelium

N° 8 agosto 2013

Traducción:

R.P. Manuel Martinez Hernández

Tomado de Fundación San Vicente Ferrer

35 replies »

  1. Con respecto a la vacancia perpetua: OK. Sin embargo, la vacancia perpetua no se puede identificar con la acefalía, ya que esa última niega la Cabeza, ya que la primera habla de una Decapitación.) Por ende, con respecto a la vacancia NO perpetua, el articulo no da argumentativamente en la diana, aunque algunos así lo interpretarán.

    Me gusta

  2. 1º.- El canon 20 dice: “Cuando sobre una materia determinada no existe prescripción expresa de la ley, ni general ni particular, la norma debe tomarse, a no ser que se trate de aplicar alguna pena, de las leyes dadas para casos semejantes; de los principios generales del derecho aplicados con equidad canónica; del estilo y práctica de la Curia Romana; del parecer común y constante de los doctores .
    Las leyes dadas en casos semejantes. Es necesario que exista semejanza, no igualdad, en cuanto a la materia y a la razón jurídica contenida implícitamente en la ley.
    Por mi parte ni veo semejanza en la materia ni razón jurídica.
    Los principios generales del derecho aplicados con equidad canónica. Los principios de los cuales debe deducirse la norma son lo canónicos, no los del derecho romano. Éstos pueden ser de tres clases: los de derecho positivo propiamente canónicos, los de derecho positivo universal que se suponen admitidos también en el derecho canónico y los de derecho natural, conforme al cano 6.
    Releído el canon 6, referido a la conservación de la disciplina vigente al 1917 y a señalar los principios de abrogación no se ve cómo se podrían aplicar estos principios generales del derecho para apoyar la solución conclavista.
    Del estilo y la práctica de la Curia Romana. No se puede deducir que la solución conclavista se puede apoyar en esta característica. Ni tampoco que una singular aplicación de una fórmula semejante a la propuesta, sea “estilo y práctica de la curia romana”, de la cual los conclavistas ni forman parte, ni pueden citar tan sólo dos ejemplos de su propuesta. No hay ninguna costumbre.
    Parecer común y constante de los doctores. No hay ningún parecer constante y común de los doctores en que se puedan apoyar los conclavistas, antes al contrario.
    Luego, la solución conclavista – que en sí no estoy discutiendo- si pretende apoyarse, como parecen hacerlo el Dr. Homero Johas, Tomás Tello Corraliza, y la Fundación San Vicente Ferrer, en este artículo del canon, estaría construyendo una casa sobre arena.
    Pero, además, dicho canon se aplica en la condiciones señaladas, cuando no hay prescripción expresa de la ley; pero en el caso presente existen. Otra cosa es que no se pueda aplicar. En tal caso debe fundamentarse la posición en otros argumentos, los cuales no podrían ser más que teológicos, puesto que el derecho positivo no es fuente de la Fe.
    2º.- Son absolutamente reprensibles los continuos anatemas hechos a l resto de las posiciones en la Tradición, erigiéndose casi en fuente de la revelación .
    3ª.- Hay entre los argumentos autoritativos, con frecuencia, una confusión entre lo que es dogma de fe, una verdad próxima a la fe, una sentencia teológicamente cierta, una sentencia común, una sentencia probable, una sentencia piadosa y una opinión tolerada. Abusando de esta falta de distinción aplica a los demás las censuras que sólo se caen sobre que niega un dogma formal. No digamos sobre su concepto de cismático. Con tales débiles argumentos no es extraño su ridículo con Lino II. No nos parece insólito que sean una posición minoritaria, cada vez más fraccionada, dentro de los que han llegado a la conclusión de que la sede está vacante.
    4º.-Todo lo cual me hace ver la necesidad de realizar un estudio con las distintas posiciones actuales de los distintos grupos de la tradición y sus diferentes soluciones basadas muchas de ella en pretendidos dogmas que no son tales, analizando una a una y señalando qué es de fe divina y católica entre los argumentos que esgrimen para tal solución; qué soluciones se apoyan tan sólo en lo que es sólo una sentencia probable tratando de venderla como un dogma, lo cual les permite escupir a todos los demás, anatematizando ridículamente a distro y siniestro; o cuáles otras sobre una sentencia común diciendo que son de fide, etc. Dado el inmenso lío, sería bueno que no se apoyase, quien hiciere ese trabajo en citas tomadas indirectamente de estos vendedores de humo, sino en la propias fuentes; no fiarse de la opinión de ningún “teóloguillo” de nuestros tiempos, sino en lo absolutamente seguro. Una buena clasificación se encuentra en el Manual de teología Dogmática de Ludwig Ott, pues, aunque es sólo un manual, se ha tomado la molestia de calificar cada sentencia. Sólo echar un vistazo a elementos fundamentales que se usan en el debate, y no daremos cuenta como nos están dando gato por liebre muchas veces; no digo que lo hagan con mala intención, pero sí presumo que con ignorancia. Cuántas veces nos vamos a encontrar que lo que afirman ser un dogma de fe definida es sólo una sentencia teológica común.

    Me gusta

  3. No quiero pensar mal, pero, si no me equivoco, el Sr. Homero Johas está apelando a un recurso dialéctico por demás sofístico: todo aquel que RECHAZA LA POSIBILIDAD DE QUE UN GRUPÚSCULO DE PERSONAS, INCLUIDOS SEGLARES, SE TOME LA ATRIBUCIÓN, SIN NINGUNA AUTORIDAD PARA ELLO, DE DESIGNAR UN PONTIFICE (que, por la misma razón, va a carecer también de toda autoridad dentro de la iglesia católica), significa (para Johas, digo) que SOSTIENE LA TEORÍA HERÉTICA DE LA VACANCIA PERENNE DEL PONTIFICADO.
    Obviamente, inferir de lo primero lo segundo es un absurdo mayúsculo.
    Al mismo tiempo, me pregunto si no advertirá el señor Johas que, al no tener ese supuesto Pontífice ninguna autoridad sobre nadie dentro de la Iglesia Católica, tal “nombramiento” va a provocar, sin ninguna duda, un inmenso cisma dentro del propio Tradicionalismo. ¿O pensará este señor, ilusamente, que todo el pueblo católico va a acatar resignada y sumisamente semejante designación como válida? Me cuesta creerlo, pero esto es lo que se deduciría de su empecinamiento en tal iniciativa, aun a pesar del desastroso desenlace del anterior “cónclave” en Asís. Y de no ser así, ¿no deberíamos entonces a empezar a dudar acerca de cuáles son sus verdaderas intenciones?

    Me gusta

  4. Lo que le sucede al Dr. Homero Johas, es lo mismo que le ha sucedido a muchísimos católicos
    de buena fe: creen que lo que ven en el Vaticano es la Iglesia Católica, pero se equivocan, pues la verdadera Iglesia fue secuestrada en 1958, y han utilizado desde la infraestructura hasta los ritos y el nombre. Actualmente la verdadera Iglesia Católica se encuentra en la clandestinidad, pero de lo que si podemos estar absolutamente seguros es de que las puertas del infierno no prevalecerán sobre Ella. Debemos desligarnos total y absolutamente de esa secta judeo masónica que representan tanto Bergoglio como sus antecesores desde Roncalli. Es una necedad e incongruencia con el propio pensamiento el aceptar que estos masones han sido y son papas y hasta “santos”. Es inconcebible que con todo lo que hemos visto durante los últimos 56 años, sigamos creyendo y queriendo que sea la Iglesia Católica lo que han convertido en la sinagoga de satanás. Seguir a su cabeza es un medio seguro de ganarse la enemistad de Dios y por lo tanto la condenación eterna.

    Me gusta

  5. Pienso que si todos los obispos de la tradición, sedevacantistas y lefebristas se reunieran en un concilio y eligieran un Papa, solo en ese caso sumamente ideal, podría considerarse como una elección válida. Pero si un grupúsculo, con un obispo junto con tres o cuatro sacerdotes ordenados por el mismo, aisladamente hace una elección va a pasar lo que ya pasó con Lino, o peor con el Palmar de Troya.

    Me gusta

  6. Completando el mensaje anterior (de cuya publicación agradezco la amabilidad del blog), y admitiendo mi condición de neófito absoluto en la materia, como simple fiel me pregunto si, en lugar de la propuesta e iniciativa del Dr. Homero Johas, la vía más idónea para el nombramiento de un Pontífice legítimo no sería acaso un “cónclave imperfecto” (o como se quiera llamar) llevado a cabo por todos los obispos del mundo que todavía se mantienen fieles a la verdadera Iglesia Católica.
    El gran interrogante es por qué, hasta el día de hoy, dichos obispos no han dado ninguna señal, no sólo en tal sentido sino en ningún otro, que pueda al menos paliar la situación de orfandad absoluta en que nos encontramos los católicos del mundo entero.
    Digo esto porque creo que todos estamos esperando ansiosos una actitud de parte de las pocas autoridades legítimas que todavía restan en la Iglesia Católica, denunciando pública y universalmente la apostasía general que hoy se abate sobre ella, erigiéndose en los verdaderos conductores de ella, y ejerciendo un apostolado que, a pesar de imponerse hoy como imprescindible en estos tiempos de tinieblas, lamentablemente hasta ahora brilla por su ausencia.

    Me gusta

  7. Ernesto: Eso mismo es lo que nos venimos preguntando desde hace mucho tiempo. Cuando intentamos que los Obispos tomen esa iniciativa y se les escribe o se los visita…no contestan o responden con evasivas. Lo sé fehacientemente.
    Lo que dice Jorge Rodríguez es a lo que hay que apuntar, pero para lograr eso hay que hacer que los Obispos se visiten y conversen y dejen de pensar que cada uno por su lado es suficiente para vivir en Iglesia. Sin el Papa “son muchedumbre confusa y perturbada” como dice León XIII, y lo saben, pero no sabemos presa de qué son que no actúan como Cuerpo. Tal vez habría que visitarlos a uno por uno para que den respuesta de su silencio. Allí donde uno se entere que hay un Obispo válido, allí hay que ir a verlo y conversar. Habría que conseguir las direcciones, publicarlas y los fieles que estén cerca de esos domicilios, juntarse e ir a verlos y pedirles que -por lo menos- se reúnan para considerar lo peligroso de la actual situación para las almas, pues está en juego la vida eterna. No sé, tal vez sea algo muy simplón lo que propongo, pero puede inspirar a mejores propuestas.

    Me gusta

  8. Perfectamente de acuerdo con lo dicho en los comentario de más arriba. Según el orden de las cosas y al revén: un papa canónicamente valido necesita de un conclave canónicamente valido; un conclave canónicamente valido necesita de un sínodo canónicamente valido, un sínodo canónicamente valido necesita de la voluntad de obispos canónicamente validos; la voluntad de obispos canónicamente validos necesita de la necesidad de todo eso; la necesidad de todo eso necesita de exponentes de esa necesitad… —y exponentes de esa necesitad debe ser cada uno de los católicos que aún creen en la heroicidad de la fe.

    Me gusta

  9. Bueno, lo digo ahora —hasta que no se me acabe el entusiasmo—, y aquí —al ser en sintonía con el post y con los comentarios—: ¿hay entre los que visitan éste blog, por lo menos, diez personas preparadas —en teología, filosofía, lenguas clásicas etc.—, y tan locas en la fe de Cristo como para juntarse con seria amistad en Cristo y, a través de escritos y conferencias publicas, hagan concretamente algo al respecto? ¡A ver!

    Me gusta

  10. Siempre es más fácil que se mueva uno a que se muevan diez, es decir, costos y esfuerzos de un grupo de conferencistas públicos recorriendo el mundo para hacer lo que podría hacer cada obispo reuniéndose con sus pares! Bien por la propuesta, pero me resulta un tanto complicada. Por otra parte me parece que hay más de diez personas que visitan este blog con conocimientos suficientes, usted por ejemplo con las lenguas clásicas, no?, pero insisto que no sería nada práctico. Por ahora me quedo con ir a hablar con los Obispos.

    Me gusta

  11. Me parece que el asunto no está en “abatir” mostrando a ver quién argumenta mejor en contra de otro, sino buscar soluciones. Jesucristo fundó una Iglesia monárquica y así debe llegar a la eternidad, ¿usted Fer, es católico? Supongo que no reconocerá al Embaucador por Papa verdadero, entonces ¿dónde se halla la parte docente de la Iglesia Católica? Yo no veo un Cuerpo organizado y visible, ya ve las discrepancias y divisiones que ocasiona la falta de Cabeza. Por tanto para obtener este fin lo que menos ayuda es “abatir”.

    Me gusta

  12. Pues a mí me parece que Sofronio no “abate” nada. Quizás una desautorización de Homero Johas y Tomás Tello -por otra parte los dos doctores de Filosofía, y Homero profesor de Ciencias, con una solidez teológica y conocimientos canónicos innegables, como lo ha demostrado en este blog y en el original FSF- requeriría la refutación de sus argumentos uno por uno, como él lo hace con con Jhon Daly. Sofronio y ud. pueden decir en que falla la argumentación, y están invitados a hacerlo.
    Respecto del fallo de la aplicación del canon 20 es clarísima la analogía legal con lo sucedido en el cisma de Avignon. Los restantes supuestos restringidos a designar los posibles electores están estudiados exhaustivamente por el profesor Tello, en el siguiente post. También podrían refutarse, pero con seriedad.
    Con esto no me declaro “conclavista” pero simplemente salgo en defensa de la argumentación de ambos, que no se “abate” voluntarísticamente con afirmaciones generales sin prueba ninguna.

    Me gusta

  13. Mi experiencia de moverme como “uno” es negativa… y, según he leído entre las lineas de muchos comentarios suyos en éste blog, también la suya.

    Solo latín; y tengo estudios de teología (no acabados) y de filosofía (acabados). En los últimos 25 años no hice más que leer y escribir —sin pausa.

    Practico será; eficiente depende de nosotros… y de Dios.

    Hablar con los obispos supone eso: argumentarles dogmáticamente y lógicamente lo que tienen que hacer —y no solamente a ellos—, aunque si ellos saben lo que tienen que hacer; empero, según constatamos, solo saben, todos sabemos, sabe incluso la tía Hellen. De otro modo es muy probable que le dirán a Usted lo que Usted me dijo a mi: siempre es más fácil que se mueva uno a que se muevan diez.

    Yo confió en Usted, y confió que se implique sea, por lo menos, como mero consejero.

    Me gusta

  14. Sofronio:

    Quizás esté más claro la argumentación canónica, en el caso del post siguiente del Prof. Tello.
    El artículo de Johas yo lo veo magistral en su refutación de Jhon Daly. Casi todo él es teológico y hace continuas referencias al Denzinger y a los grandes maestros. En el apartado IV es cuando habla del canon 20. Rspecto de las otras fuentes que enumera el canon, se remite a los grandes teólogos, Vitoria (sobre todo a éste), haciendo una mera alusión a que:
    No puede existir la vacancia perpetua en la Sede que debe durar perpetuamente. El poder de elegir, faltando los de los niveles superiores, desciende a los niveles inferiores. La autoridad social visible debe existir en toda sociedad humana, por ser el principio y vínculo de la unidad de forma y del fin social.
    Lo cual si se niega habría que traer los textos probatorios sobre la falta de esto en los teólogos citados.
    Respecto de la primera fuente a que alude ese canon, la “semejanza” esto es la analogía legal, ud dice:
    Por mi parte ni veo semejanza en la materia ni razón jurídica.

    Sin embargo, esto es patentemente falso. La situación del cisma de Avignon, cuando había dos papas falsos y uno dudoso (aunque no se sabía con certeza cuál, pues cada uno de los pretendientes pretendía ser el verdadero papa). Por otra parte existe el adagio teológico “Papa dubius, papa nullus. Lo cual hacía que la situación de entonces fuera muy parecida a una vacancia. La Iglesia lo resolvió y sembró para el futuro normas que podrían extraerse para circunstancias análogas (aunque ud lo niega sin alcanzar yo a saber por qué) como es la nuestra en la “hipótesis” (que yo considero una tesis cierta con el magisterio en la mano) sedevacantista.
    Ud dice:
    Luego, la solución conclavista – que en sí no estoy discutiendo- si pretende apoyarse, como parecen hacerlo el Dr. Homero Johas, Tomás Tello Corraliza, y la Fundación San Vicente Ferrer, en este artículo del canon, estaría construyendo una casa sobre arena

    Yo releo los artículos
    1. del doctor Johas(que toca este punto solamente en el apartado 1-7 para deshacer la tontería de Doly, que dice que Dios está ligado a la elección de los cardenales) y expone 10 puntos de tipo teológico, deshaciendo la afirmación de Doly; no veo en que pueda ser afectada por las alusiones que ud. hace de lo que se deriva del canon 6.
    Desde luego la praxis romana es muy pertinente al intento de Tello de demostrar que la elección recaería sobre los obispos.
    Yo creo que ud debería limitarse a desmontar los argumentos teológicos de Johas, que ocupan casi todo su artículo, pero no lo hace, ni creo que pueda hacerlo (quizás sea esto la razón por lo que no lo hace)
    2. Respecto del artículo de Tello, que es en su totalidad “canónico” y muestra con claridad meridiana cómo los cuatro puntos que él enumera así:
    “NORMA SUMENDA EST”, que, en el Canon 20, ofrece cuatro criterios, según los cuales debe extraerse la norma para el caso: 1) “a legibus latis in similitud”; 2) “a generalibus iris principios com aequitate canonica servatis”; 3) “a stylo et praxi Curiae Romanae”; 4) “a communi constantique sententia doctorum”;

    Sobre la valoración jurídica de la operación de integración o suplencia jurídica, se expresa así el P. Cabreros Anta, en sus comentarios al Canon 20. “Estos cuatro criterios son auténticos, porque están preceptuados por el mismo legislador supremo. La Norma deducida de ellos es legítima, porque se ha seguido el procedimiento señalado por el legislador…

    tienen absoluta pertinencia, en el repaso de autores y deducciones canónicas, hecho a lo largo del artículo por Tello.

    A mi me parece que su (de Tello) argumentación recorre esto cuatro puntos con meticulosidad. La argumentación de ud, quizás por estar constreñida a los límites de un comentario, ni siquiera roza especificando el artículo de Tello, el porqué queda invalidada como si construyera “un casa sobre arena”.

    En resumidas cuentas, su comentario parece una enmienda a la totalidad” con unas cuantas afirmaciones que parecen voluntaristas y sin demostrar su aplicación al caso, de una manera concreta.

    Si Ud necesita espacio para exponer su argumentación invalidando los dos artículos, yo podría publicar en el blog su argumentación. También me comprometo a hacerla llegar a los doctores Johas y Tello, por si quisieran responder a ella. O en todo casco los mismos lectores del blog.
    Que conste que yo no me declaro conclavista, pues es un tema que tengo poco estudiado. Pero me doy cuenta que los argumentos esgrimidos por ellos son muchos más fuertes que los que he leído en otros blogs sobre la solución conclavista (diez papas, imprudencia, ahora no es posible…que se reducen en el fondo a negar la divinidad de la Iglesia en su legislación y en apoyarse en su propio juicio).
    Yo personalmente creo que el espectáculo de lo obispos sedevacantistas que yo conozca (creo que hay muchos más) es desolador. Tienen sus capillitas, no hacen nada por conocerse e incluso por llevar a cabo una acción colegiada, muchos se apartan claramente de la Fe católica en cuestiones fundamentales: infalibilidad, Bula de Paulo IV, la Tesis, jurisdicción alegremente asumida en territorios inmensos etc. ). He llegado a comprender al P. Egregyi que aduce esta variopinta diversidad para negar la validez de las órdenes de Thuc (yo no le sigo en esto) o la posición “japónica ” o antisacramentaria (que no acepto)
    La iglesia conciliar también aduce la fragmentación (como si ella no estuviera todavía más fragmentada en cuestiones de Fe de mucha mayor hondura) para rechazar la validez de la posición sedevacantista. A veces aducen la “indefectibilidad ” de la Iglesia para rechazar todo lo que no sea ella, sin darse cuenta que las herejías que ella ostenta oficialmente son una absoluta negación de la indefectibilidad.
    Lo dicho si ud pretende refutar los argumentos de Johas y de Tello, hágalo pero con seriedad. Todo el blog para ud.

    Me gusta

  15. Un primer comentario: El papa lleva dos mil años de enseñanzas, determinando dónde está la Verdad. Que hoy falte una persona sedente en la Cátedra de Pedro desde hace 56 años, puede parecer, en términos de vida humana, catastrófico. Para Dios mil años son como un día; no deberíamos medir los tiempos con nuestro metro.
    ¿No dijo “vuelvo pronto” …hace dos mil años? Imaginemos a los fieles de aquellos tiempos esperando, cansándose de esperar y al final perdiendo la fe porque “mintió”. para esa gente, en términos de tiempos humanos, nunca volvió.

    Segundo comentario: ¿El papado es perenne? ¿Va a haber papa cuando la Iglesia sea sólo la Iglesia Triunfante?

    Me parece que permanentemente se ve y se piensa con criterios totalmente terrenales, humanos. Y la vida de la Iglesia se desarrolla en otro plano. Y llegará el momento en que los criterios de “prudencia” y de “ciencia” y de “inteligencia” meramente humanos sólo servirán para que todos caigamos al hoyo. Con el peso de la mochila de la filosofía y la teología y los pergaminos, títulos y diplomas. Pura soberbia que lleva a anatematizar al que honestamente y de buena fe piensa distinto..

    Tenemos el papado. La guía y la cabeza no faltan. ¿Y si estamos en los últimos tiempos, vamos a pedir prórroga para ponernos de acuerdo y elegir papa?

    Me gusta

  16. Estimado Arca:

    Si leemos un largo texto de los hermanos Dimond en el que se oponen al bautizmo de deseo, no podemos dejar de admirarnos de su gran habilidad y conocimientos para atraerse mucha gente que los secunde en su rechazo. Y esto es muy fácil de determinar cómo lo hacen: a través de una gran cantidad de citas bíblicas y magisteriales del todo correctas acerca del bautizmo con agua, con lo cual nos atrapan en un 99 %, después de lo cual ya es muy sencillo llevarse a mucha gente a que acepte el otro 1%, que ya es de su cosecha, o sea rechazar el bautizmo de deseo y el bautizmo de sangre, que como es sabido ambos también tienen su sustento magisterial.

    No dudo que Homero Johas tenga los títulos que usted dice, y que bueno, porque eso nos indica que alguien con tantos estudios también puede equivocarse, ya que si releemos todos sus argumentos nos damos cuenta que tiene razón, como los Dimond, en un 99%, “para llevar agua a su molino”, esto es, desembocar en el conclavismo.

    Yo, como usted, este es un tema que tengo poco estudiado y por lo que se ve, también el total de los comentaristas. Deberíamos de solicitar a Sofronio que aporte todo lo que sepa acerca del canon 20, que lo explicitó más que Johas, pero se le podría pedir que lo “tradujese”. Pero sobre todo, ¿por qué no aplicamos el sentido común? como lo hizo Ernesto en su primer comentario en el que dice:

    “….. tal “nombramiento” va a provocar, sin ninguna duda, un inmenso cisma dentro del propio Tradicionalismo. ¿O pensará este señor, ilusamente, que todo el pueblo católico va a acatar resignada y sumisamente semejante designación como válida? Me cuesta creerlo, pero esto es lo que se deduciría de su empecinamiento en tal iniciativa, aun a pesar del desastroso desenlace del anterior “cónclave” en Asís. Y de no ser así, ¿no deberíamos entonces a empezar a dudar acerca de cuáles son sus verdaderas intenciones?”

    Usted me dice: “Con esto no me declaro “conclavista” pero simplemente salgo en defensa de la argumentación de ambos, que no se “abate” voluntarísticamente con afirmaciones generales sin prueba ninguna”.

    Pues yo, como usted, también defiendo toda su argumentación, aunque no las conclusiones emanadas de tal argumentación.

    Me gusta

  17. Simón del Temple:

    Usted dice: “Me parece que el asunto no está en “abatir” mostrando a ver quién argumenta mejor en contra de otro, sino buscar soluciones”.

    Si a argumentaciones vamos parece ser que Johas saldría venciendo, aparentemente, porque es muy razonable todo lo que expone al estilo Dimond, para desembocar en el conclavismo. Aunque una cosa realmente chocante es que Johas tache a los no conclavistas de herejes pues:

    “Hay entre los argumentos autoritativos, con frecuencia, una confusión entre lo que es dogma de fe, una verdad próxima a la fe, una sentencia teológicamente cierta, una sentencia común, una sentencia probable, una sentencia piadosa y una opinión tolerada. Abusando de esta falta de distinción (Johas) aplica a los demás las censuras que sólo caen sobre (los) que niega(n) un dogma formal. No digamos sobre su concepto de cismático. Con tales débiles argumentos no es extraño su ridículo con Lino II. No nos parece insólito que sean una posición minoritaria, cada vez más fraccionada, dentro de los que han llegado a la conclusión de que la sede está vacante.”

    Usted dice: “Jesucristo fundó una Iglesia monárquica y así debe llegar a la eternidad, ¿usted Fer, es católico? Supongo que no reconocerá al Embaucador por Papa verdadero, entonces ¿dónde se halla la parte docente de la Iglesia Católica?”

    Y esa mezcolanza destemplada ¿qué significa?, ¿y usted Simón, es católico?

    Usted dice: “Yo no veo un Cuerpo organizado y visible, ya ve las discrepancias y divisiones que ocasiona la falta de Cabeza. Por tanto para obtener este fin lo que menos ayuda es “abatir”.”

    La Cabeza de la Iglesia es Nuestro Dios y Señor Jesucristo, el Papa es su vicario o representante en la tierra. Si este conocimiento básico no lo sabe, tendrá que repasar el Catecismo en lugar de dedicarse tanto tiempo a la interpretación del Apocalipsis y a “recetarnos” un día sí y el otro también con su cansino profetismo.

    Me gusta

  18. A Scivias:

    El primer comentario es OBVIO. El segundo confunde. Por puntos por que confunde.

    1. Si por perenne se refiere a lo TEMPORAL perenne, entonces el papado es perenne.
    2. Jamás existirá una Iglesia Triunfante SIN que exista una Iglesia Purgante y una Iglesia Militante: acabado el tiempo histórico del mundo y el mundo mismo, consumado el Juicio Universal, comenzará el Reino de Cristo, el reino sempiterno de los justos; lo injustos serán enviados para siempre a la Gehena.
    3. Es licito pensarse con criterios totalmente terrenales, humanos; es ilícito pensarse SOLO con criterios totalmente terrenales, humanos.
    4. La vida de la Iglesia se desarrolla en TODOS los planos.
    5. Legará. (FUTURO)
    6. Sin filosofía —el amor a la sabiduría, los principios de la lógica, el conocimiento de las causas primeras etc.—, y sin teología —la revelación sobrenatural, la enseñanza de los padres y doctores de la Iglesia, el magisterio etc.—, estaríamos perfectamente MONOS.
    7. Ser de buena fe y PENSAR distinto es imposible sin filosofía y teología.
    8. El problema no es si tenemos o no tenemos papado, sino PAPA.
    9. “¿Y sí estamos…?”: pregunta HIPOTÉTICA.

    Me gusta

  19. Fer: A algunas cosas no le voy a responder.Cualquier catecismo católico -incluso aquel que estudiaban los niños para hacer la la primera Comunión- expresa claramente que la Iglesia Católica tiene por Cabeza INVISIBLE a Jesucristo, y que la Cabeza VISIBLE es el Papa. El Papa es el instrumento que el mismo Jesucristo se asocio a Si para regir, enseñar y santificar a los hombres y confirmarlos en la Fe verdadera hasta el fin del mundo. Es el único que tiene poder de atar y desatar en la tierra y quede ratificado en el cielo. Si no fuera NECESARIO para la vida de la Iglesia, Jesucristo no hubiera elegido a San Pedro -un simple humano revestido del poder de Dios- para que fuera columna y fundamento de la Fe de la Iglesia, hubiera bastado con El, sin embargo quiso dejarlo para que VISIBLEMENTE Su Vicario lo representara.
    Si no esta de acuerdo que los designios divinos sean esos, habrá leído otro catecismo.
    Si no le interesan las cuestiones sobre la Profecía del Apocalipsis, simplemente no tiene la obligación de leerlas.

    Me gusta

  20. Seria importante que contaramos con la opinion del ilustre comentarista Fray Eusebio de Lugo, quièn ya en otras oportunidades critico seriamente las posturas conclavistas, sino recuerdo mal, y esbozò una vìa de salida de los problemas relativos a la perennidad del papado.

    Me gusta

  21. Simón del Temple:

    Si no quiere responder a “algunas cosas”, no lo haga, así demuestra la persona mal educada que es, no todos lo merecen a usted; porque incluso, repasando sus intervenciones en el blog uno se da cuenta que cuando no tiene argumentos para rebatir, se limita a “escurrir el bulto”, como en el caso de su milenarismo recalcitrante del que no respondió a otro comentarista, acerca de lo cual, que yo sepa, el dueño del blog lo rechaza, a menos que ya lo haya hecho usted cambiar de opinión con sus sofismas. Por lo demás, debo reconocer su amplio conocimiento en estos temas, lo cual lo hace a usted más peligroso, o sea un sofista muy “versado”, pero que no es capaz de seguir una sencilla disposición magisterial de los años 40’s.

    Lo de la Cabeza invisible y visible lo voy a repasar, porque yo sé que el Papa es el vicario de nuestro Dios y Señor Jesucristo en la tierra el cual es el principal salvaguarda y depositario de la Fe y la Moral Católicas, lo cual no lo habilita, como dice San Pablo, para cambiar una tilde del Evangelio.

    Usted dice:
    “El Papa es el instrumento que el mismo Jesucristo se asocio a Si para regir, enseñar y santificar a los hombres y confirmarlos en la Fe verdadera…”

    De acuerdo, pero después cuela el sofisma: “…hasta el fin del mundo.”

    Se lo “sacó de la manga”. ¿ Pues que piensa usted que las puertas del infierno prevalecieron en estos últimos 56 años?

    ¿No le basta a usted el Magisterio de 260 Papas legítimos? Parece que no porque hasta donde yo sé, desprecia una disposición magisterial. Esperemos que sólo sea una.

    Usted dice:
    “Es el único que tiene poder de atar y desatar en la tierra y quede ratificado en el cielo”

    ¿Está usted seguro? ¿Y entonces con en el Sacramento de la Penitencia usted queda atado? Nuevo sofisma para “traer agua a su molino” conclavista.

    Usted dice: “Si no fuera NECESARIO para la vida de la Iglesia, Jesucristo no hubiera elegido a San Pedro -un simple humano revestido del poder de Dios- para que fuera columna y fundamento de la Fe de la Iglesia, hubiera bastado con El, sin embargo quiso dejarlo para que VISIBLEMENTE Su Vicario lo representara.”

    ¿En qué quedamos? ¿Ahora sí acepta que el Papa es su Vicario que lo representa?

    Usted dice: “Si no esta de acuerdo que los designios divinos sean esos, habrá leído otro catecismo.”

    Que yo sepa nadie en este blog, ni en ningún otro más o menos de la misma linea, se atrevería a no estar de acuerdo con los designios divinos. Con los que no estoy de acuerdo es con los designios conclavistas y milenaristas de usted.

    Usted dice: “Si no le interesan las cuestiones sobre la Profecía del Apocalipsis, simplemente no tiene la obligación de leerlas.”

    Efectivamente, los católicos no tenemos la obligación de leerlas y menos viniendo de un sofista profetista como usted lo es, pero como a algunos sí nos interesan estas “cuestiones”, pues lo mejor es leerlas de fuentes confiables y autorizadas y no de un milenarista.

    Me gusta

  22. Señor/a g

    Quisiera ser un mono como san Juan María Vianney o san Martín de Porres. Y ojo, no sea que estemos viviendo “el futuro” y nos encuentre sin aceite en las lámparas.
    Hace muchos años que leo análisis de doctos, sabios, filósofos, que más que a Dios y a la sabiduría, aman su propia opinión.
    Normalmente los que acumulan conocimientos pierden su condición de niños ante Dios. Cuando de católicos se trata, los pocos que no han caído en eso están en los altares. A los otros los vemos con bastante frecuencia opinando en distintos escritos y lanzando anatemas contra los que no se rinden a su sabiduría.
    Y justamente, lo que quieren presentar como un problema no lo es, porque no tenemos papa, no sabemos cómo se resuelve esto, pero tenemos papado y es perenne

    Me gusta

  23. Si no me equivoco, creo que se impone una precisión semántica en cuanto a un término que hace al meollo de esta cuestión y que, sin embargo, se presta a dobles interpretaciones, dado el sentido ambiguo que por ahora ofrece; dicho sea esto sin ánimo de menoscabo alguno hacia nadie, entiéndase bien.
    Me refiero al significado que le atribuimos al término “cónclave” y, por ende, a sus derivados “conclavista”, “ser o no ser conclavista”, “solución conclavista”, etc.
    Concretamente, si de “cónclave” a secas se trata, quien más, quien menos, creo que casi todos, si no todos, coinciden no sólo en la necesidad sino también en la factibilidad del mismo, a los fines de la designación de un Pontífice legítimo. Empero, las diferencias surgen o se plantean al momento de hablar de procedimientos o formas, de tal suerte que, por ejemplo, en lo que a mí respecta, estoy totalmente de acuerdo con un cónclave de obispos, mas de manera alguna comparto la idea de un “cónclave” (si es que le cabe esta designación) como el llevado a cabo en Asís, y por cuyo segundo intento aboga el Dr. Johas. Es decir que, si de lo primero se trata, me cabe el concepto de “conclavista”, pero si a lo segundo nos referimos, no lo soy en absoluto.
    Por tanto, a los fines de una mejor comprensión de las distintas opiniones sobre este tema tan trascendental, respetuosamente sugiero y propongo tal precisión lingüística.

    Me gusta

  24. Todos queremos la unidad, y todos querríamos que se pusiera fin a la división, y que hubiera una cabeza visible, un verdadero Vicario de Cristo dirigiendo a la grey, pero no está en nuestras manos, los mismos que la piden excluyen a este y aquel, la dispersión de la grey al ser golpeado el pastor, nos compete como CULPA, si no se da la unidad es por el enfriamiento de la caridad.

    Algunos o todos según su pensamiento se dispersan o porque son o excluidos o porque son excluyentes.

    ¿Cómo se puede unificar a los que resisten si cada cual elige una teoría o manera de actuar ante la situación actual?

    El mismo magisterio es desmenuzado por los doctos y desgraciadamente para los (sencillos o faltos de conocimiento) ellos llegan a diferentes conclusiones.

    Y peor aún ambos se anatematizan. Por tanto, aunque se desea por necesaria la unidad, en la triste realidad se ve la imposibilidad.

    En tanto nos hacemos dignos de ella, roguemos para que nos sea concedida tanto La Unidad como un Vicario según el Corazón de Dios.

    En Cristo

    Adri

    Me gusta

  25. Después de leer y considerar con atención todas las opiniones, sin desdeñar para nada la perspicacia y en algunos casos la erudición mostrada por algunos, me parece vano tomar parte en un debate -inclinado más bien a la polémica- abocado desde el inicio a un punto sin solución, y no sólo por la postura de absoluta intransigencia de quien plantea el tema, el Dr. Johas, la cual excluye automáticamente otra posición, otro criterio, sino, sobre sobre todo, porque me parece que se ignora un hecho a mi modo de ver clave para interpretar esta magna, dolorosa e inédita tribulación por la que está transitando la Amada Esposa de Cristo. Amén de que, como ha sucedido al tratarse otros temas, también ha servido de ocasión para poner de manifiesto cuánto nos falta elevar nuestro espíritu hasta el orden de las nobilísimas -y difíciles- virtudes cristianas, en especial la humildad y la caridad, tan imprescindibles en la vida de todo aquél que lleve el nombre de cristiano, pero en especial en este Getsemaní de la Iglesia.
    Así pues, ante la situación actual de la Iglesia, con su carencia, entre otras cosas, de su cabeza visible, dado que ya me expresé al respecto con cierta amplitud en otra ‘entrada’ de este mismo blog, en esta de intento breve participación me limito a poner la mirada y el acento sobre lo que considero el hecho clave que explica tal penuria, que pasa por la índole propia y exclusiva de la presente crisis. Me refiero a la APOSTASÍA EN EL SENO MISMO DE LA IGLESIA ROMANA. Hecho que además de inédito, sobrepasa toda consideración meramente racional, y sólo es captable en sus trazos más gruesos por la luz de la Fe.
    Pues bien, iluminados por la palabra del Verbo y por las enseñanzas de los sabios cristianos, podemos entender con suficiente claridad que tal prueba sólo puede tener como causa el pecado de los miembros de la Iglesia, en especial el de sus dirigentes. En este punto, me parece que quien da en la tecla es Adri, al vincular la crisis de la Iglesia con la CULPA, como ella lo expresa.
    En efecto, ya en la historia del pueblo elegido de la Antigua Alianza aparece nítidamente resaltado, especialmente por boca de los profetas, el nexo existente, como causa y efecto, entre las tribulaciones sufridas por aquél, y los pecados del mismo, en particular los de sus dirigentes. Por amor a la brevedad y ser de todos sabida su historia, me eximo de hacer el recuento, siquiera breve, de las distintas circunstancias terriblemente dolorosas por las que atravesó el pueblo del antiguo Israel (en especial, la destrucción de la Ciudad Santa y del Templo -y en repetidas oportunidades), debidas precisamente a sus continuos ‘adulterios’ e infidelidades para con Yahvé. Este orden de causalidad en los hechos de la historia, tan claro a los ojos de quienes miran la historia de la humanidad como Historia Salutis, permanece oculto sin embargo a todos aquellos que estudian la historia humana con los criterios racionalistas y positivistas. Esta verdad, que nos hace presente la realidad de la justicia divina en medio de la historia humana, comentada in extenso por muchos doctores a lo largo de toda la patrística así como por los grandes teólogos de los siglos que la siguieron, si bien puede ser aceptada por muchos en las actuales circunstancias, con la mueca que corresponde cuando se está frente a algo obvio, sin embargo a la hora de analizar la situación de la Iglesia en la hora actual, pareciera perder toda su grave y profunda significación. Esto pues es lo que se observa al considerar los extensos desarrollos argumentales relacionados con la vacancia de la Sede Apostólica, en particular aquéllos dirigidos a dar fin a la misma.
    Así pues,a la hora de considerar la presente vacancia de la Sede petrina y estudiar su posible remediación, no podríamos hacerlo nunca olvidando que nuestra ‘mirada’ ha de ser la de quien interpreta todos los hechos históricos a la luz de la Revelación, y a fortiori tratándose del acontecer en el seno mismo de la Amada Esposa del Señor.
    Por lo mismo, la solución de continuidad de la vacancia depende mucho más de que todos los que nos consideramos hijos de la Iglesia, hagamos penitencia “en saco y ceniza” -como los habitantes de Nínive- y supliquemos fervientemente y con lágrimas al Altísimo y a su Santísima Madre por su restauración, y no de los ímpetus y ‘fervores’ para poner fin a la vacancia por medios mayormente humanos. Está a la vista, pues, que los que tal criterio abrazan, desde su dogmática harto personal y arbitraria terminan por atentar contra la unidad del ‘resto fiel’, y por ende, sin advertirlo quizás, contra la unidad de la propia Iglesia.
    En suma, la restitución del papa depende de la restauración de la Iglesia, Y TAL RESTAURACIÓN SÓLO NUESTRO. SEÑOR LA PUEDE LLEVAR A CABO, previa conversión y penitencia del pueblo de la Nueva Alianza, empezando por el clero.
    Entretanto, lo que sí está en manos de los obispos que profesan la Fe católica íntegra, y no están en comunión con Roma apóstata, es proclamar en forma conjunta la vacancia de la Sede romana, la invalidez de los nuevos ritos de ordenación y del novus ordo. De esta manera pienso darían cohesión a los fieles, les comunicarían renovadas fuerzas para hacer frente a las próximas abominaciones y A LA PERSECUCIÓN QUE SE AVECINA. Esto mismo es lo que el Dr. Disandro le recomendaba a Mons. Carmona, ante una consulta de éste, allá por 1989.
    Por lo demás, como opinión meramente personal, creo firmemente que Ntro. Señor Jesucristo proveerá a su Cuerpo Místico, en el momento que sólo Él sabe, de un Santo Pastor, pleno de virtudes, que regirá a la Santa Iglesia con vara de hierro. Tal vez acontezca durante el último baño de sangre de aquélla, como lo da a entender Santa Hildegarda cuando la Luz Viviente le revela los pormenores de la predicación de los dos Testigos, Enoch y Elías, en medio de la persecución del Anticristo.
    Tampoco tenemos derecho a despreciar las revelaciones comunicadas a dos almas privilegiadas con altos dones sobrenaturales, como fueron Isabel Canori Mora y la beata Ana María Taigi, las cuales hablan de la elección milagrosa de un papa por el Apóstol San Pedro; lo cual no se choca con lo expuesto antes, sino todo lo contrario.
    Por último, para los que andan inquietos y se sienten como desamparados o huérfanos por no contar con un papa, séame permitido recordarles -haciéndome eco de lo que entre otras cosas dice muy bien Scivias- la institución del Papado subsiste aunque no se tenga papa; como también contamos con una doctrina claramente definida en todos sus puntos. En fin, que no es casual que lo anunciado por Ntra. Señora en La Salette, y cumplido en gran medida en nuestros días en Roma, tenga lugar luego de un Magisterio de 260 papas y 20 Concilios Universales y doctrinales.
    Y por si esto pudiera no satisfacer a alguno, al presente, cada obispo en plena comunión con la Iglesia una, santa, católica y apostólica. perteneciente por tanto al llamado ‘resto fiel’, garantiza la continuidad de la sucesión apostólica, aun cuando sus poderes jurisdiccionales se encuentren parcialmente mutilados, como enseña el Card. Journet en su obra ‘Teología de la Iglesia’. Y como dice este mismo teólogo, en la acción cultual que cada uno de estos obispos realiza al celebrar los sagrados Misterios, la Iglesia entera se halla presente, místicamente, en acto pleno.

    LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

    Me gusta

  26. Estimado Fernando Roqué:

    La polémica, si se funda sobre el amor a la verdad, es buena. Pregunta: ¿puede Usted negar eso? No puede. Si puede, entonces entra Usted en contradicción con Usted mismo en cuanto ya intervino en ella. También le quedaría decir, evitado la conclusión, que la presente polémica es mala, empero así entraría Usted en polémica con la presente polémica, lo que, salvo la gravedad según se interprete ésta, es indistinto de lo antes de decir lo que le quedaría decir. He aquí un argumento limpio. Sin embargo, supongamos que Usted no capta el argumento. Bueno: ¿acaso tal manía de la polémica no la padecieron todos los santos padres y doctores de la Iglesia? ¿Sí? ¿No? ¡No! No puede negar eso. Si puede, entonces entra Usted en contradicción tanto con los hechos como con los que les horroriza entrar en contradicción con los hechos, tal que se ven obligados a entrar en polémica con Usted, por ejemplo, yo. He aquí otro argumento limpio. Ahora bien, dados éstos dos argumentos limpios, Usted ya no puede entrar en polémica conmigo porque, de otro modo, entraría en contradicción con Usted mismo, con los hechos y con los que les horroriza entrar en contradicción con los hechos. He aquí el último argumento limpio que concluye de los otros dos argumentos limpios.

    Sobre lo demás, un sólo nombre y es suficiente refutar su posición: San Atanasio de Alejandría.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

    Me gusta

  27. Respetable Sr (oSra) ‘G’:
    Aunque en un primer momento mi voluntad se resistió a responderle, porque me parecía de todo punto inútil, dada su manifiesta propensión (y no lo digo por este comentario suyo, tan sólo, sino por todas sus participaciones en este blog) a los juegos de palabras y las ‘prestidigitaciones dialécticas’, con las que parece querer dar la impresión de estar un paso más adelante que su ocasional ‘contrincante’, no obstante luego pensé que tal vez, por aquella idea de Goethe sobre “la productividad de lo insuficiente”, podría quizá tener sentido hacerlo, aunque sea brevemente, tan brevemente como me lo permita el displacer que me causa el enredarnos en estériles ‘cruces’, cuando la gravedad extrema de la hora presente, por lo que sucede en el mundo y en especial en la Iglesia, no nos permiten distraernos en pequeños ‘hobbies’ como es el de polemizar sin sentido. Amén de que no me parece correcto utilizar este espacio que generosamente se nos brinda, para otra cosa que no sea expresar nuestro modesto parecer sobre lo que está ocurriendo en la Santa Iglesia y en el mundo, SÓLO con el ánimo de aportar apenas un nuevo punto de vista sobre el tema propuesto en una ocasional ‘entrada’; o, si posible fuera, un rayo de luz que cooperara en la búsqueda de la verdad entre todos.
    Y ésa fue justamente mi intención al escribir mi comentario precedente, que Ud, al parecer, no supo interpretar.
    Pero volviendo al pensamiento citado de Goethe, digo que puede ser ‘productivo’ replicarle, tan sólo para mostrar a otros lo que entiendo no debemos hacer, bajo ningún punto de vista, ni en este blog ni en ningún otro donde se traten las cuestiones más trascendentes que podamos imaginar. Me refiero al hecho de aprovechar la ocasión de una fácil participación en uno de los muchos foros de opinión en la Web, en los que se abordan preferentemente los temas más relevantes para el destino de la humanidad toda, para hacer gala de nuestros ‘saberes’, o de nuestro alto coeficiente mental, o de nuestras habilidades polémico-dialécticas, etc.; en una palabra, para EXHIBIRNOS.

    Pregunto pues -y sin apelar a su recurso de preguntarme y responder Ud mismo por mí (!!)- pregunto (por si alguien quisiera responder, en un acto de auténtico sinceramiento) si este comportamiento tiene algo que ver con la realidad de aquel “amor a la verdad” de que nos habla San Pablo, y que Ud quiere suponer sea el ‘motor’ de una mezquina polémica en la que se prende, animosamente, y a la cual quiere arrastrarme, claro que sin éxito.

    Desde luego que ha habido en este blog no pocos interesantes debates, a veces con aportaciones realmente valiosas, de las cuales he aprendido muchas cosas que ignoraba, o bien me han incitado a estudiar el tema propuesto. Pero, por ley general, la valía de las aportaciones guardó una proporción directa con la mesura y el equilibrio en la exposición, trasuntando de alguna manera la intención subyacente: el amor a la verdad.(ahí sí). Y por el contrario, las exposiciones menos ricas en cuanto a su contenido, se mostraron a los ojos de todos como ‘cargadas’ por la pasión del lucimiento personal.
    Pues bien, a riesgo de equivocarme, es la impresión fuerte que me producen sus escritos. Y tanto más de lamentar es, teniendo en cuenta lo que podría aportar desde su versación en algunos temas. Vaya esto como corrección fraterna, si me lo permite…

    Finalmente, después de sus devaneos dialécticos (¡y no precisamente siguiendo el patrón de la ‘ê téjnê diálexis’ de Platón !), envuelto en sus propios meandros lingüísticos, he aquí que por toda objeción al contenido en sí de mi comentario, se despacha con la mención de San Atanasio, como que su testimonio…¡¡basta para refutarme!! ¡Vaya manera de expedirse sobre la cuestión central! Pero, simplemente no vale la pena el esfuerzo de refutar a mi vez tan peregrina afirmación. Sí, en todo caso, encuentro un nuevo motivo para preguntarme si leyó realmente lo que escribí.

    Por último, una precisión semántica. Cuando, en su afán de defender la polémica como método de discusión, Ud se refiere a los Santos Padres y Doctores como practicantes permanentes de la misma, se equivoca, pues lo que hacían los dichos era CONTROVERTIR, aun cuando lo hicieran con énfasis y pasión, pero pasión auténtica por la verdad, y por cierto que imbuidos de la caridad de Cristo e inspirados por el Espíritu Santo. Y cuando Santo Tomás de Aquino enseñaba en la Universidad de París, no desdeñaba CONTROVERTIR abiertamente con todos los heterodoxos, y rebatir con nobles argumentos de razón y de fe a los mismísimos herejes, pero jamás polemizó con nadie, como lo refieren todos sus contemporáneos.
    Y es que el término polémica, en cambio, envuelve la idea de contienda, guerra, pues viene del adjetivo griego polemikê (de pólemos), el cual, entre otras, entraña estas ideas: ‘relativo a la guerra’; ‘apto para la guerra’; ‘belicoso’; ‘hostil, litigioso’.

    En fin, como conclusión, sus escarceos en torno al tema en cuestión, no pueden sino corroborarme en la ‘tesis’ expuesta, cual es que ayudaremos mucho más a la resolución de la gravísima crisis que vivimos, orando, haciendo penitencia, y creciendo día a día en las virtudes, que no entreteniéndonos en estériles polémicas, que no conducen a nada edificante. Y esto, que se entienda bien, sin dejar de lado para nada la profundización en los contenidos de la Fe, lo que implica el estudio de la doctrina así como de los principios fundamentales de la filosofía y la teología.

    Dios guarde a Ud.

    Me gusta

  28. G on, la polémica es a lo que no quiere llegar, y explica el por qué, y lo demás que expone Fernando Roqué y pareces hacer a un lado, es muy enriquecedor, no solo para mí, más bien creo que para todos los que pregonamos tener amor por la verdad.

    Y hay que profundizar en ese conocimiento, el reconocimiento de la culpa, y por tanto el reconocimiento del deber de hacer penitencia y granjearnos mediante esta y la oración, las gracias necesarias.

    Consideremos la situación actual con temor y temblor, pues están en juego la eternidad de millones de almas, el enrolarnos en disputas para ver quien dice mejor lo que sea, y armar vanas contiendas, genera divisiones innecesarias y DEBILITANTES, entre el pequeño resto fiel, y de nosotros depende que se sumen y no huyan aterrados por nuestra falta de caridad y división, los que ven el desorden dentro de las estructuras que ya no albergan la verdadera Iglesia de Cristo, y salen de ellas para encontrarse que entre nosotros mismos hay contienda, ¿podemos resolverla? ¿podemos entrar en el corazón de cada obispo o cada feligrés para que haga lo que nosotros queremos? NO SOLO DIOS, puede arreglar e inclinar el corazón de los hombres a hacer Su Voluntad, hay que animarnos con caridad y un espíritu católico, que arde en el deseo de salvar almas para Cristo, y no desesperar porque no sucede lo que nosotros consideramos que debería suceder, y con ello escandalizar a los que llegan, hay que elevar el espíritu y esperar contra toda esperanza, mediante la penitencia y oración los auxilios divinos prometidos a través de sus profetas.
    ¿por qué no habríamos de creerlo?
    Se nos hace que El Señor se dilata en cumplirlos?

    En Cristo

    Adri

    Me gusta

  29. Querida Adri:

    La polémica, la disputa, la controversia etc., que son especies de la guerra, son buenas todas en los ojos de Dios, si son tenidas por amor a la verdad. Salvo en el Cielo Empíreo, hay guerra en todo Universo que Dios creo desde la nada y por puro Amor a lo que creo para su mayor Gloria. Luchan ángeles contra ángeles, ángeles contra hombres, hombres contra hombres, hombres contra ángeles, ángeles y hombres contra ángeles, hombres y ángeles contra hombres, y luchan invisiblemente y visiblemente, invisiblemente como visiblemente, visiblemente como invisiblemente.

    Y hablando solamente de la Iglesia:
    ¿Qué es la Iglesia militante y que quiere decir “militante?
    ¿Que es la Iglesia purgante y que quiere decir “purgante”?
    ¿Qué es la Iglesia triunfante y que quiere decir “triunfante”?
    Todas éstas palabras no son meras metáforas.

    “Militante” quiere decir que está en pleno campo de guerra, visible e invisible, luchando según todas las especies de la guerra, armada con las armas de la fe, que son las verdades de fe, protegida por los impenetrables escudos de los sacramentos y animada por el amor que la vivifica en la oración hacía Dios y por el cual y por cuyos dones lucha tal que Él mismo luche a través de Ella.
    “Purgante”: imagínese Usted el Purgatorio como un Divino Hospital donde los heridos en ésta santa guerra se están curando de toda clase de heridas.
    “Triunfante”: sí, porque la Iglesia es la Iglesia del Triunfante, de Dios, el que es triunfante en sí mismo y también triunfante por sus santos que lucharon y triunfaron y que todavía luchan orando para los que aún militan y aún se purgan.
    Quien no tiene esa visión de la Iglesia ignora que es la Iglesia en la Historia de la Salvación del Hombre: y es así la Iglesia, o sea según su visibilidad histórica, lo que es, en su invisibilidad eonal, la Milicia Celeste en el Eón de la Condenación de Lucifer, a saber, Milicia Terrestre.

    No hay paz donde no la hay y no hay guerra donde no la hay: la paz solo está frente de nosotros orando en pura oración de adoración a Dios, y guerra a nuestra espalda; la guerra solo está frente de nosotros, o bien orando en pura oración de penitencia, o bien luchando contra los enemigos de Dios, y paz a nuestra espalda.
    El sacrificio de Cristo en los altares de la Iglesia marca esa absoluta separación entre paz y guerra por juntarlas en sí mismo: pues es sacrificio y es incruento. Por eso la paz en su pureza máxima y la guerra en su pureza máxima son paz mística y guerra mística.
    Si no se tiene en cuenta eso, es imposible entender la verdadera paz y la verdadera guerra.

    Muchos se imaginan que hacer penitencia significa estar fuera de la lucha o, por lo menos, buscando la paz en Dios. Mas se engañan y algunos de ellos, a veces, tan evidente que eso se ve incluso en hechos asaz sencillos como entonces cuando condenan a los que no aman la paz y sus especies como ellos y no odian la guerra y sus especies como ellos, sin saber que condenan a los que no hacen más que imitar a aquellos hombres que Dios, en su insondable sabiduría, les dio esa misión explícitamente guerrera, y que se les dio se ve y se verifica en que aquellos han sabido mantenerse en ella y que ella se confunde con sus vidas. Mirad en los sinaxarios, porque en ellos se cuentan no solo las vidas de los Santos de la Oración; también se cuentan las vidas de los Santos Padres y Doctores de la Iglesia, casi todos ellos polemistas innatos, unos de ellos, como s. Cirilo de Alejandría, muy, pero muy antipáticos, realmente insoportables según nuestros refinados costumbres modernos. En fin: cada uno imite al santo que más le guste en Dios.

    Y acerca de la CULPA: ella misma tiene sus causas: ¿cuáles?

    Fraternales saludos en Cristo y María.

    Me gusta

  30. Estimado Fernando Roqué:

    No está bien lo que escribe, y no por lo de AD HOMINEM, que se veía venir con necesidad, sino por el sentido general.

    Me justifico: Decidí comentar aquí con dos fines: primero, TEMPERAR algunos excesos con respecto a la interpretación apocalíptica de la realidad de hoy, desde luego, recordando lo que enseñan los Santos Padres y Doctores de la Iglesia —sobre los signos de los últimos tiempos, cinco estos, primero de ellos la reconstrucción del templo—, y así entré en puntuales polémicas —Anticristo uno o no; Elías y Enoch o no etc.—, también recordado lo que prohíbe la bula Supernae Maiestatis; segundo, para ANIMAR, cuanto me hubiera sido posible, a los que se saben capaces de pensar sobre lo que hay que hacer para que tengamos un papa cuan pronto posible. Luego, de repente, escribe Scivias:

    “Me parece que permanentemente se ve y se piensa con criterios totalmente terrenales, humanos. Y la vida de la Iglesia se desarrolla en otro plano. Y llegará el momento en que los criterios de “prudencia” y de “ciencia” y de “inteligencia” meramente humanos sólo servirán para que todos caigamos al hoyo. Con el peso de la mochila de la filosofía y la teología y los pergaminos, títulos y diplomas. Pura soberbia que lleva a anatematizar al que honestamente y de buena fe piensa distinto…

    Tenemos el papado. La guía y la cabeza no faltan. ¿Y si estamos en los últimos tiempos, vamos a pedir prórroga para ponernos de acuerdo y elegir papa?”

    Leyendo eso, yo me quedo alucinado…
    Luego menciona a dos santos: san Juan María Vianney y san Martín de Porres, que son santos de la humildad, o sea los mención con clarísima intención…
    Luego Usted, exhortando a “penitencia “en saco y ceniza””…
    Pues bien, por eso escribí el nombre de aquel santo que ni fue santo de la humildad, ni fue judaizante… Quien cree que el Amante castiga a su Amada, todavía vive antes de la venida del Mesías…

    Sobre lo demás, ya escribí algo para Adri.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

    Me gusta

  31. No te entendí.
    Y parece que lo mismo te pasó a ti.

    Que todos queremos la Unidad, por supuesto
    Que todos queremos un Vicario digno que ponga fin a este desorden. Es con mucho el mayor anhelo los verdaderos católicos.

    Pero la triste realidad es:

    Que todos andamos dispersos avalando cada cual su idea.

    Que los mismos que abogan por la unidad y la elección de un Papa excluyen a su vez y deciden a quien unir y a quien dejar de lado lo hemos visto.

    Que se crean divisiones innecesarias por amor a las propias opiniones, aunque estas no afecten para nada La Verdad Revelada, en un total despropósito por la unidad.

    Que los más estudiados desmenuzan los documentos y llegan a opiniones contrarias, aquí lo vemos.

    ¿Y entonces de donde nos asimos, para la unidad?

    Porque obvio que sin esa unidad, no habrá Vicario Válido, más que para un grupo selecto, como ya los ha habido y los hay.

    ¿Cómo le hacemos si cada cual se sienta en sus reales?

    ¿Cuál es la o las razones por las que no podemos unirnos?

    ¿Falta de Amor por la Verdad, Falta de Conocimiento, Falta de Buena Voluntad, Falta de Amor por la Gloria de Dios y de la Salvación de las almas, resentimiento y orgullo, amor por la propia opinión en detrimento de la Verdad, infiltración de la resistencia, Tibieza, Falta de Oración, arrepentimiento y penitencia, Falta de fe y confianza en Dios, o todas ellas juntas?

    Dios lo sabe…

    ¿Es Voluntad Divina esta división, o dispersión de la grey al ser golpeado el pastor?

    Desde que nos fue advertido, al menos lo es por permisión Divina

    ¿Podemos nosotros sin la ayuda Divina poner fin a esta situación?,
    ¿o solo nos está permitido mantener la fe como hasta ahora se a visto?
    Y militar por la única razón laudable y católica que es “La Gloria de Dios y la Salvación de las almas”, hacer del conocimiento de los que van engañados las falsas propuestas de los usurpadores.

    Nos está vedado el deponerlos, nos está vedado hasta ahora la unidad para elegir un Vicario, y no por que no se quiera, sino porque así están las cosas.

    Un poco como tú dices: no hay paz donde no hay paz.
    No hay unidad donde no la hay.
    Y Si no la hay como se puede elegir un Vicario para todos los que no están unidos sino dispersos.
    Y si se eligiese, como ya se ha hecho, solo sería reconocido por unos pocos. Y vendría a sumarse a esos 4 o 5 papas elegidos para unos pocos y ya no sería 4 o 5, sino 5 o 6.
    ¿Esa es una solución?

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s