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UNA REFUTACIÓN TEOLÓGICA DEL MILENARISMO


[Sin ánimo por mi parte de zanjar o sentar cátedra en la delicada cuestión del Milenarismo, en la que se han involucrado algunos comentaristas del blog, demostrando su pericia en el tema, particularmente desde la exégesis bíblica, traigo este extracto de un importante tratado teológico, que amablemente nos ofrece nuestro comentarista “g”. Por supuesto la discusión no está cerrada, siempre que se eviten ataques ad hominem, que lamentablemente no han faltado.

También me gustaría añadir, que en cuestiones donde se involucra el “Magisterio y ordinario y Universal de la iglesia, que como definió el Concilio Vaticano I, en la constitución Dei Filius, es infalible, nuestra obligación es no apartarnos de él. Ahora bien, parece que una doctrina sostenida por la Iglesia regida por el Espíritu Santo, de manera universal -por lo menos desde el tiempo de los santos doctores, Agustín, Jerónimo etc.. por Santos Doctores, en catecismos, predicaciones, Manuales de Teología aprobados etc.-  debiera tenerse por doctrina infaliblemente enseñada. Digo esto sin afirmar resueltamente que sea así. Sin duda habrá objeciones por parte de quienes no acepten el supuesto. ]

 

SOBRE EL MILENARISMO.

[fragmento de Theologiae cursus completus, tom. XI, Parisiis, 1838, pp. 644-646.]

Digo primero: El reino milenario en la tierra de Cristo con los santos es ficticio.

Primero se prueba a partir de la Sagrada Escritura.

Mat. 22, 30: “Primeramente, en la resurrección no se toma mujer ni esposo, sino que son como ángeles en el Cielo”. Con lo cual, el reino de Cristo con los santos no será según los placeres carnales, incluso según los moderados.

2º El ángel profetiza que el futuro reino de Cristo es eterno, Luc. 1, 33: “reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. También Mat. 24 y 25: en el juicio final, así como los réprobos son enviados a la gehemna eterna, del mismo modo son invitados los santos al reino eterno, lo que ya definió la Iglesia en el concilio de Constantinopla, con estas palabras del Credo: “El reino de Él no tendrá fin”. Con lo cual, el reino de Cristo con los santos no debe ser circunscrito a mil años.

Segundo se prueba a partir de los ss. Padres que lucharon contra éste error.

1º Según Gaio, escritor muy antiguo, conforme Euseb. lib. 3, c. 22.

2º Según s. Dionys. Alexand. lib. de Promissionibus.

3º Según Euseb. lib. 3, cit. c. 33. donde haciendo comentarios sobre s. Papías, dice: [“11. El mismo Papías cuenta además otras cosas como llegadas hasta él por tradición no escrita, algunas extrañas parábolas del Salvador y de su doctrina, y algunas otras cosas todavía más fabulosas. [12.] Entre ellas dice que, después de la resurrección de entre los muertos, habrá un milenio, y que el reino de Cristo se establecerá corporalmente sobre esta tierra. Yo creo que Papías supone todo esto por haber tergiversado las explicaciones de los apóstoles, no percatándose de que éstos lo habían dicho figuradamente y de modo simbólico.

4º Según s. Hieron. en el prefacio lib. 18, Coment. a Is.

5º Según s. Epiph. haeres. 77, refutando tal error levantado por Apolinario.

6º Según s. Agustin lib. 20 de Civit. cap 7, donde admite que él mismo ha sido partidario de aquella opinión.

Tercero se prueba por la razón.

Es ficticio el reino milenario de Cristo con los santos en la tierra después del juicio universal, si los santos inmediatamente al morir, en la medida que son plenamente purgados, consiguen en el cielo una clara visión de Dios, y por eso la suma beatitud, imperdible y eterna. Mas así es, por probarse la siguiente conclusión; con lo cual:

La objeción primera con referencia al celebre y oscuro lugar del cap. XX, donde se dice:

“1. Vi después a un ángel que bajaba del cielo llevando en la mano la llave del Abismo y una cadena enorme. 2. Sujetó al dragón, la serpiente antigua, que es Satanás o el diablo, y lo encadenó por mil años. 3. Lo arrojó al Abismo, cerró con llave y además puso sellos para que no pueda seducir más a las naciones hasta que pasen los mil años. Después tendrá que ser soltado por poco tiempo. 4. También vi unos tronos, y sentados en ellos los que tienen poder para juzgar. Vi también las almas de aquellos a quienes les cortaron la cabeza por causa de las enseñanzas de Jesús y de la Palabra de Dios. Vi a todos los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen y no habían recibido su marca en la frente o en la mano. Volvieron a la vida y reinaron mil años con el Mesías. 5. Esta es la primera resurrección. El resto de los muertos no volvieron a la vida hasta que se cumplieron los mil años. 6. ¡Feliz y santo es el que participa en la primera resurrección! La segunda muerte ya no tiene poder sobre ellos: serán sacerdotes de Dios y de su Mesías y reinarán con él mil años. 7. Y cuando se terminen los mil años, Satanás será soltado de su prisión, 8. saldrá a engañar a Gog y Magog etc.”

Mas aquello es el reino mismo de los milenarios; con lo cual…

Respuesta: Niego la suposición. Porque en éste lugar no se hace ninguna mención, ni a la ley, ni a la circuncisión que ha de ser reavivada, ni al templo de Jerusalén que ha de ser reconstruido, como comentaba Cerintio, ni a los placeres corporales, incluso a los moderados, como fabulaba Papías. Por eso, se entiende aquel lugar del Apocalipsis con respecto al reino espiritual que forman y formarán los justos con Cristo a través de todo el intervalo que se da entre la muerte de Cristo hasta la venida del Anticristo; de tal modo que “mil años”, dice s. Agustin lib. 20 de Civ. c. 7, “se ponen por todos los años de éste siglo, para denotarse mediante numero perfecto la plenitud misma de los tiempos”, al igual como el acostumbrado decir de la Sagrada Escritura por el cual se designa a veces una multitud máxima e indefinida, como en aquel Salmo 104, 8: “Él se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones”; asimismo en Salmo 89 y Job. 9. Éste lugar entero se interpreta según el sentido dado por s. Agustin y por el ilustrísimo Bossuet en Exposit. Apocal. cap 2. Vea eso.

La objeción segunda con respecto a lo que urge según la autoridad de muchos Padres de los primeros tres siglos, la de Justino, Irineo, Tertuliano, Lactancio, Severo Sulpicio y la de otros que han sostenido el reino milenario de Cristo; con lo cual…

Respuesta: Los dichos Padres, como ya he afirmado, han sido victimas de los sermones apócrifos del Señor, cuales son los sermones que Papías había puesto en papel siguiendo a unas mal entendidas tradiciones orales de los Apóstoles; pero cuando llegó a conocerse que estos sermones eran suposiciones, inmediatamente todos los Padres impugnaron esa opinión sobre el milenario reino de Cristo.

Se establece: Según Tertul. de Praescrip. haeret. c. 31, “aquello es del Señor y verdadero, lo que es antes dado [prius traditum]; pero lo que es añadido después, aquello es extraño y falso”; mas la opinión del reino milenario de Cristo con sus santos ha sido dada antes [prius tradita est], al ser la sostenida por los Padres de los primeros tres siglos; con lo cual…

Respuesta: Niego la premisa menor. Porque se considera pertenecer a la tradición (traditum) o tener fuerza de tradición aquello “lo que siempre (quod semper), lo que en cualquier lugar (quod ubique) lo que desde todos (quod ab omnibus) ha sido dado en tradición”, como dijo Vicentius Lirin en Commonit. Sin embargo LA SENTENCIA SOBRE EL REINO MILENARIO DE CRISTO CON SUS SANTOS NI SIEMPRE, NI EN CUALQUIER LUGAR, NI POR TODOS HA SIDO DADA EN LA TRADICIÓN EN LOS PRIMEROS TRES SIGLOS DE LA IGLESIA, y de hecho Gaius, muy antiguo escritor del siglo segundo o, por lo menos, del tercero, también Dionisio de Alejandría, cual florecía alrededor del siglo tercero, lucharon contra ésta sentencia, incluso s. Justino Mártir mismo, patrón de ésta, en el Diálogo con Trifón, evidencia que muchos, píamente y cristianamente sintiendo, se habían opuesto a ésta sentencia; y esas sos sus palabras: “Te confieso que de hecho yo y muchos otros lo mismo que yo sintiendo, consideramos esto [el reino terrenal de Cristo], como bien sabéis, como venidero. Pero también te he mostrado que muchos de los que tienen pura y pía opinión cristiana no reconocen esto.” Este lugar, observa el ilustrísimo Bossuet en Expositione Apocal. c. 20, fue pervertido por el herético protestante Josepho Mede.

La objeción tercera con respecto a Mat. 26, 29 “Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre”; con lo cual en el reino de Cristo los santo disfrutarán de las delicias corporales de la comida y de la bebida.

Respuesta: Niego la consecuente. Porque aquellas palabras, como otros lugares de la Sagrada Escritura donde se hace mención a la comida y a la bebida, deben ser entendidas en sentido místico con referencia al disfrute de las delicias espirituales. O, según interpreta Juan Crisóstomo, aquellas palabras han de referirse al tiempo que interviene entre la resurrección y ascensión de Cristo, que de nuevo bebió de este fruto de la vid, para probar la verdad de la resurrección suya.

* Eusebio de Cesarea, Hist. ecl. BAC, Madrid 2008, p. 193

Texto latín subrayado:

https://mega.co.nz/#!aQ9xxIKR!k4VFM4T02DVMUdBeeqwQNctGzHCpJblzSQmcnxcZoN0

18 replies »

  1. Espero poder dar algunas respuestas:

    1) ¿Dónde dicen los milenaristas que los resucitados tomaran esposo o esposa? En ningún lado

    2) ¿Dónde dicen los milenaristas que el Reino no será eterno? En ningún lado.
    Solo que habrá 1000 años entre el comienzo del reino y la liberación de satanás para ser definitivamente destruido. Pero la continuidad del reino no será interrumpida.

    3) ¿Y yo porqué tengo que seguir a Eusebio y no a Papias, que estuvo más cerca de las fuentes?

    4 y 5) Que las desarrolle el comentarista.

    6) En La Ciudad de Dios, San Agustín relativiza la doctrina del mileniarismo mitigado: “Los que por las palabras de este libro sospecharon que la primera resurrección ha de ser corporal, se han movido a pensar así entre varias causas, particularmente por el número de los mil años, como si debiera haber en los santos como un sabatismo y descanso de tanto tiempo, es a saber, una vacación santa después de haber pasado los trabajos y calamidades de seis mil años desde que fue criado el hombre, desterrado de la feliz posesión del Paraíso y echado por el mérito de aquella enorme culpa en las miserias y penalidades de esta mortalidad. De forma que porque dice la Escritura «que un día para con el Señor es como mil años, y mil años como un día», habiéndose cumplido seis mil años como seis días, se hubiera de seguir el séptimo día como de sábado y descanso en los mil años últimos, es a saber, resucitando los santos a celebrar y disfrutar de este sábado. Esta opinión fuera tolerable si entendieran que en aquel sábado habían de tener algunos regalos y deleites espirituales con la presencia del Señor, porque hubo tiempo en que también yo fui de esta opinión.”
    San Agustín no termina de condenar, aunque declara que es éste milenarismo espiritual el que da lugar al carnal, que si considera herético (De Civ. Dei, Lib. XX, Cap VII y VIII Por su parte, San Jerónimo en su comentario a Jeremías XX dice: “Nosotros no la seguimos, más no nos atrevemos a condenarla; porque así pensaron muchos varones de la Iglesia y mártires: cada uno siga su opinión y resérvese todo para el Juicio del Señor.”

    —————————-
    Finalmente, según su “prueba por la razón” en el primer párrafo sugiere que no existe la resurrección de la carne porque se perdería la “suma beatitud”

    Sobre lo que dice después, efectivamente el milenarismo nunca ha sido opinión unánime, tampoco el antimilenarismo así que ¿Qué demuestra con esto? Nada.

    Sobre Mat. 26, 29, vuelve a negar usted la resurrección de la carne ¿Es necesario que le diga que es una herejía? No sabe que Jesús luego de resucitar comió y bebió con los apóstoles justamente para demostrar que estaba vivo. Lucas 24:36-42, Juan 21:13-15. ¿Dice que debe ser entendido en sentido místico? ¿Y que otros dogmas deben ser entendidos con sentido “místico”? Esto me recuerda a otros esforzados “místicos” como el cardenal Muller opinando sobre el sentido místico (y no físico) de Inmaculada Concepción, la virginidad de la Virgen o la presencia real en la eucaristía.

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  2. Gran trabajo de “refutación”, pero el Apocalipsis es PROFECÍA!!!! Jamás, nunca la Iglesia podrá definir el Apocalipsis. Sí afirmó que es de San Juan y que con el último Apóstol se cierra la Revelación, pero es imposible -de suyo- definir nada sobre lo que es futuro. Por tanto la Profecía sobre el cap.XX se hará más clara a medida que se acerque el tiempo de su cumplimiento, como se ha hecho clara la Apostasía constituida en Ramera, que le provocó gran asombro a San Juan . Probablemente si sobrevivimos el final de Filadelfia veremos claramente la realización del cap. XX. Por ahora son conjeturas, y el cuidado de la Iglesia es que los cristianos no nos apartemos de la Fe en las conjeturas.

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  3. Lo más importante de éste texto es el argumento que versa sobre la Tradición: dicen los milenaristas que el milenarismo perteneció a la Tradición, con lo cual etc., etc. Sin embargo, ellos se engañan con respecto a lo que realmente es la Tradición; la prueba concreta es el hecho de que nunca el infalible Magisterio de la Iglesia asimiló positivamente el milenarismo. Si no lo condenó fue solo porque ya había sido fulminado teológica y lógicamente por la misma Tradición. Pero los milenaristas añaden, que nunca lo condenará, porque quienes lo sostenían fueron grandes varones de la fe etc., etc. ¡Falso, falso, falso! pues hay un caso similar y de mayor peso, el de la bien conocida apocatástasis. (Quien no tiene fresco en la memoria éste tema, puede consultarlo en la wikipedia, o en cualquier diccionario de teología.)

    En el caso de la apocatástasis (a saber: que no existe un infierno eterno; que Dios castiga el pecado solamente con penas medicinales; que el fuego del infierno es un fuego purificador etc.), además de Orígenes, hay otros grandes varones de la fe que la sostuvieron, desde luego, con las matizaciones esperadas, siendo estos San Gregorio de Nisa –¡Dios mio, que gran santo!–, Dídimo el Ciego, Evagrio Póntico, Diodoro de Tarso o de Sicilia y Teodoro de Mopsuestia, y, aún así, fue condenado documentalmente cuatro veces: 1º en el sínodo Endemousa de Constantinopla, del año 543; 2º en el Concilio de Constantinopla II o de los Tres Capítulos del año 553; 3º en el concilio de Letrán IV, de 1215; 4º en la Constitución Dogmática Benedictus Deus, de Benedicto XII, dada el 29 de enero de 1336.

    De eso se concluye: los milenaristas utilizan sofísticamente el concepto de Tradición.

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  4. Estimado Jorge Rodríguez:

    El texto que Usted comenta no es mío; yo solo hice una traducción a primera mano y casi lineal, para poderse consultar con facilidad el original. — Normalmente a un argumento o bien le sigues en sus conclusiones, o bien no, y si no, entonces te obligas a ti mismo con eso: lo desmontas pieza por pieza, para que así llegues a construir un contraargumento. — A lo que Usted escribió haré algunas observaciones más tarde, después de volver, espero con muchas setas, de estos encantadores bosques madrileños.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  5. Estimado Simón Del Temple:

    Escribe Usted: “nunca la Iglesia podrá definir el Apocalipsis”. — Le replico: nunca la Iglesia podrá definir, por ejemplo, Los Hechos de los Apóstoles o la 2da. Epístola de San Pedro. En realidad la afirmación, si no carece de sentido lógico, es muy confusa.

    También escribe Usted: “pero es imposible —de suyo— definir nada sobre lo que es futuro”. — Le replico: el Magisterio de la Iglesia ya definió, por ejemplo, la resurrección de los muertos, el juicio universal, el reino eterno de Cristo con sus santos, la imposibilidad de la apocatástasis etc., etc., etc.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  6. Le aconsejo distinguir entre PROFECIA y REVELACIÖN, por ejemplo, el objeto de la Teología es hacer inteligible hasta donde alcance la razón humana iluminada por las luces de la Fe, aquello que Dios reveló para que fuera creído, por ejemplo la Santísima Trinidad. La Profecía no tiene por objeto hacer inteligible el dato revelado, sino hablar o escribir sobre el futuro que solo Dios conoce y se lo muestra a algunos privilegiados suyos, por ej. Daniel, San Juan, por tanto la resurrección de los muertos no es una profecía ni la imposibilidad de la apocatástasis tampoco. Lo que la Iglesia define son verdades implícitas en la Revelación, pero no en la Profecía, así, nunca la Iglesia va a definir el futuro, porque el Vidente es distinto al que Enseña. Un Papa podrá enseñar infaliblemente pero nunca podrá definir infaliblemente lo intrínseco de la Profecía porque le está oculto como a cualquier mortal -salvo un privilegio especial de Dios hacia él-, y no es su función. San Pedro no es San Juan, y no por oposición porque los dos son Apóstoles del Cordero, sino por dones distintos. Además 2000 años de Iglesia lo demuestran, ¿cómo podría definir la Iglesia del siglo I lo que la Profecía indica para tiempos remotos para la época propia del final? Los “Mil años” de la Profecía siguen allí…..

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  7. Estimado Simón Del Temple:

    No los indistingo. Toda profecía es revelación; pero no toda revelación es profecía. La profecía es revelación de acontecimientos futuros. Apocalipsis significa literalmente revelación. — Pero nos hemos desviado del asunto…

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  8. Estimado Jorge Rodríguez:

    Al 1: Los milenaristas hablan de familias que engendrarán niños en éste tiempo que durará mil años etc. Lo afirmó aquí JuanC y Simón Del Temple. Ellos le podrían dar más información al respecto. Y recuerdo que yo pregunte si habrán familias mixtas entre viadores y resucitados; pero no he recibido ninguna respuesta.

    Al 2: Si el reino terrenal de Cristo con sus santos es de MIL AÑOS, se sigue, por el mismo sentido de las palabras, que no es ETERNO. (El realidad, es más conveniente decir que el Reino de los Cielos es sempiterno, pues tiene principio y no tiene fin. Eterno es solo Dios, pues ni tiene principio, ni tiene fin.)

    Al 3: San Papías fue engañado.

    Al 6: El milenarismo, en todos sus aspectos mitigados, recibió luego condenas teológicas y lógicas. Hay que tenerlas en cuenta.

    Sobre la prueba de la razón: No veo que sugiera lo que Usted dice. Además creo que algo se le escapo, y me parece que por la falta de una coma o dos punto, de hecho, por mi culpa. Pero lo haré más claro: Un santo, una vez santo, recibe la suprema beatitud, que es la contemplación directa de Dios. Sin embargo, resucitando un santo en éste mundo —todavía no TRANSFORMADO en su actual ASPECTO, como será cuando será el fin del mundo, o sea, cuando ya hubieran pasado mil años etc.—, éste santo deberá perder la contemplación directa de Dios, pues no hay contemplación terrenal directa de Dios. De cualquier modo, es muy difícil de conjeturar como encajaría habitualmente un cuerpo resucitado en un mundo todavía como el de hoy. Entre otras, le digo que los teólogos no lo tiene muy claro con respecto a lo que paso con la comida que comió Cristo ya resucitado, tampoco con la comida que come un ángel cuando se incorpora para una especial misión entre los hombres. Los problemas técnicos son muy duros.

    Sobre antimilenarismo, unanimidad etc.: No existe tal antimilenarismo. Ninguna de las posiciones doctrinales de la Iglesia tiene el prefijo “anti”. La refutación del milenarismo, a partir del siglo IV, es unánime. Esto es un hecho. Contra los hechos no hay argumentos. El reto de la demostración simplemente no se da.

    Al último párrafo: Dice: “vuelve a negar usted la resurrección de la carne”. ¿Vuelvo? Pero cuando más la negué. Si yo negaría la resurrección no sería católico y ahora estaría en un bar y no aquí escribiendo que sobre lo del dogma y del sentido místico ni idea tengo que decir.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  9. “g”: al 1: Es tan obvio que no habrá comunicación carnal entre viadores y bienaventurados, como tan obvio es que ESO creían los seguidores de Kerinto, lo que dio en llamarse kiliasmo y sin recaer una condena directa, sí ha sido refutado.
    Al 6: Le vuelvo a recomendar la lectura de San Ireneo de Lyón en lo que el santo escribe sobre la “escatología” siguiendo su profundo Cristocentrismo.
    No se puede negar en absoluto -quisiera que nombrara los teólogos que sostienen lo contrario- que Jesucristo Resucitado COMIO con los Apóstoles. Aunque la naturaleza humana de Cristo quedó totalmente “absorbida” por Su Divinidad, hasta el punto de tener dones como la impasibilidad, la agilidad, etc, no obstante Su Naturaleza humana estaba y estará con El para siempre. Una cosa es que no tuviera NECESIDAD de comer, y otra es que SÍ LO HIZO para demostrar que no era un fantasma y que realmente había resucitado y era El mismo. No sé que “teólogos” pueden negar o “refutar” esto sin caer en alguna herejía cristológica!!! No existen “problemas técnicos” de ninguna especie: ni “duros” ni blandos, no venga con inventos. Lo del Angel sí es apariencia porque no asumen una naturaleza humana, sino que es algo así como una condensación del aire, pero en Jesucristo, los “problemas técnicos” son un engaño para negar -en última instancia- su Encarnación. Va mal encaminado por esos rumbos “g”.

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  10. Estimado Simón Del Temple:

    Por favor, dé Usted en la diana para así evitar comentarios que sobran. Pues escribí eso: “Entre otras, le digo que los teólogos no lo tienen muy claro con respecto a lo que PASO con la comida que comió Cristo ya resucitado…”. No hay negación alguna. Sobre el tema vea no recuerdo cual cuestión del tratado De Angelis escrito por Clemente Brancasio; y éste autor remite a muchos de los grandes santos de la escolástica, y aún a otros más antiguos.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  11. Estimado Simón Del Temple:

    Un detalle más: “Lo del Angel sí es apariencia porque no asumen una naturaleza humana, sino que es algo así como una condensación del aire” —esto es lo que Usted escribe… y, por encima leyendo parece correcto en totalidad, pero, técnicamente hablando, no lo es en totalidad. Razones:

    1. El verbo “asumir”, como no es sinónimo del verbo “encarnar” —cual verbo es reservado para Cristo, pues Él se encarnó, “de los sangres de la Virgen María” (como se canta en un himno), y del Espíritu Santo, o sea, nació etc., etc.—, es optimo para el ángel y, de éste modo, se reserva técnicamente para el ángel; luego es muy exacto decir que el ángel puede asumir un cuerpo real etc., etc.

    2. El cuerpo que asume el ángel es real, ya que el ángel no es un ectoplasma. (Los escolásticos disputaron sobre las funciones vitales del cuerpo que asume el ángel, si era reales o no, pero nunca sobre si el cuerpo asumido era o no real.)

    3. No es extraño que hay muchos —no digo Usted—, que se imaginan que el ángel del Libro de Tobías, al tener un aparente cuerpo, sea era tal cuerpo vacío por dentro como una manguera, sea lleno, como un embutido.

    4. Es correcto decir sobre los ángeles que “no asumen una naturaleza humana”, si por “naturaleza humana” se hace referencia a un cuerpo y a un alma juntos.

    5. El aire es el eter.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  12. El texto del Apocalipsis se puede interpretar de muchas formas. Personalmente entiendo que los mil años son el tiempo de la Iglesia. Tras ese tiempo se suelta de nuevo a Satanás. Esto ultimo es lo que estaríamos viviendo ahora, con la apostasía en su apogeo. Tengamos confianza pues tras la apostasía nos visita de nuevo el Señor.

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  13. “G” he leído que has dicho que el Reino de los Cielos es sempiterno, pero yo entiendo que es eterno porque el Reino de los Cielos está en el mismo Dios y Él ha existido siempre, por tanto su Reino también, pues en sus Tres Personas ya gozaba de este Cielo por ser Él mismo, luego los santos se unen a su Reino eterno, no se si me explico.
    En el caso de que sea sempiterno significa que el Cielo se creó con los ángeles, pero entonces se niega que el Cielo sea Dios y sea una cosa aparte.

    A ver si puedes aclararme esto porque puede que yo esté confundido, no soy un erudito ni nada.

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  14. Estimado Juan:

    1. Es de fe que Dios creo el Cielo, también la Tierra. Si lo creo, tiene principio. Lo que tiene principio es: sea sempiternal o eonal, por no tener fin; sea temporal, por tener fin.

    2. El reino en cuanto reino implica un rey y unos reinados, o sea súbditos. Esa relación, que, de hecho implica una disyunción en substancia, es imposible pensarla dentro de la Santísima Trinidad.

    3. Como en la literatura clásica —griega y latina—, no se hace estrictamente distinción entre los términos eterno y sempiterno y se usan cada uno en lugar de cada otro, en muchos sintagmas el sentido correcto hay que subentenderlo.

    4. La dificultad es aún más grande porque nosotros no podemos entender qué es y cómo es realmente la eternidad y lo eterno. Hablar de un antes en la eternidad es sin duda alguna impropio. Sin embargo eso no impide afirmar con toda certeza que Cristo es Rey desde la eternidad, pues del mismo modo es Hijo desde la eternidad, ya que no hay un antes cuando no lo fue. He aquí las marcas temporales disyuntivas: “antes”, “cuando”, “fue”.

    5. Usted mismo, al escribir, “su Reino” indica un disyunción, pues Dios no se identifica con su Reino etc., etc., y claro, aún más cuando el Reino no es consubstancial como consubstanciales son las Tres personas que son un solo Dios y no tres etc., etc.

    6. Desde luego, Usted, incluso si sería erudito, tendría las mismas dificultades como no erudito. Si yo he utilizado la palabra “sempiterno, ha sido sólo porque soy maniático, lo que puede ser visto como defecto.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  15. Ah bueno, ya entiendo, es que yo creía que el cielo que creó Dios era el cielo normal, pero lo que has dicho sobre eso y la definición de reino tiene sentido.
    Y hablando de reino, tú has dicho que en el Reino hay unos que son reinados, totalmente cierto pero hay un cosa que no entiedo ¿por qué se habla de que cuando se pasa al Cielo se pasa a reinar con Cristo? o sea sí que hay jerarquía pero a la vez todos reinan y a la vez son siervos de Dios, esto me hace un gran lío, y es que unos hablan de reinar, otros de ser siervos o incluso de participar en Dios y ser uno con Él.
    Ya de paso me podrías aclarar qué quiere decir la frase “vosotros sois dioses” que aparece en el Salmo y en el Evangelio y también por qué en el Edén Dios se “preocupa” de que Adán y Eva pasen a ser como Él al comer del árbol de la vida.

    Gracias y bendiciones.

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  16. Estimado Juan:

    1. “Reinar con Cristo Rey” y “ser reinado por Cristo Rey” es lo mismo, pues a la primera expresión se le quita lo optimatіvo —por decirlo con esa palabra que no existe en castellano—, y a la segunda se le quita lo peyorativo. Tal es el Reino de Cristo Rey que los reinados reinan con el Rey Cristo. También se llama a Cristo Rey de los Reyes, siendo los reyes no otros que los reyes cuyos nombres figuran en los libros de historia etc. El mismo lío se nos impone a través de muchos atributos divinos que aparentemente son opuestos. Quien trato el tema de una manera más bien filosófica que teológica fue el cardenal Nicolás de Cusa, cuya expresión coincidentia oppositorum se hizo famosa en la historia de la filosofía, aunque la pervirtieron los filósofos románticos y luego la bestia Nietzsche y después de él todos perdidos en la niebla.

    2. San Máximo el Confesor reparte la historia universal en dos: la primera parte es la que ocasiona que Dios se haga hombre; la segunda parte es la que ocasiona que el hombre se haga dios. Desde luego, no se trata de un hacerse dios el hombre según el ser, sino según persona, o sea, por participación al ser divino uno. Con respecto al Árbol de la vida no puedo decirle gran cosa, pues es un misterio y las interpretaciones son meras especulaciones.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  17. A David se le había había anunciado un trono divino que no va a ser derribado jamás : «Yo (el Señor) a uno de tus descendientes confirmaré el Reino para siempre… Mi trono quedará establecido para siempre.»(2 Sam 7,12-16). También el profeta Isaías proclama que nacerá un niño del linaje de David al que se le dará el poder de gobernar un reino universal y eterno (Is 9,6-7). Y el día de la Anunciación, el ángel del Señor le dijo a la Virgen María: «… darás a luz un hijo, a quien le pondrás por nombre Jesús, … reinará en la casa de Jacob por los siglos, y su Reino no tendrá fin» (Lc. 1,30-33).

    En principio, todo ello es una clara profecía que aún no se ha cumplido. Hay que reconocer que Cristo no ha reinado en ninguna nación, y menos aún en la casa de Jacob (Israel). Esto ha provocado en los cristianos tres posturas, todas erróneas: (1) Desde los tiempos de A. V. Harnack, algunos protestantes y los modernistas han degradado a Jesús, poniendo en duda su divinidad, diciendo osadamente que «se equivocó (sic) al predicar la inminente llegada del Reino, porque tal cosa no sucedió núnca ». (2) Otros cristianos, probablemente por impaciencia, al ver incumplida (hasta el día de hoy) la profecía por antonomasia, decidieron hacerse increyentes y considerar “un mito” todo el Evangelio. (3) Finalmente otros, se mantuvieron pacientes, pero piensan que su cumplimiento sucederá con el Fin del Mundo. Esta última es una opinión honesta, sin embargo errónea, porque con la Parusía, en el Cielo ya no habrá distinción de naciones (carecerá se sentido ya “Israel” o “la casa de Jacob”), además está escrito «… reina sobre la Tierra» (Ap 5,10) , «… ya llega el reino de Dios y de su Mesías sobre el mundo…» (Ap 11, 15), así como también se deduce de la profecías de Daniel, o de varios salmos, el Reino de Cristo comenzará indudablemente en la Tierra. Este aspecto terrenal del Reino ha sido bien explicado por algunos teólogos (leer por ejemplo “Maran Atha” ¡El Señor vuelve!. Eusebio García de Pesquera.), asimismo ha sido clarificado minuciosamente en varias revelaciones privadas.

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