Liturgia

LA REFORMA LITÚRGICA ANGLICANA


LA REFORMA LITÚRGICA ANGLICANA

Por Michael Davies

Recensión bibliográfica de Cristina Siccardi.
 Muchos católicos hoy en día, en lugar de querer entender se sienten confundidos, se angustian, algunos se desesperan… ¿Qué vamos a hacer, a dónde iremos, a dónde vamos a llegar con la nueva pastoral dictada por el Concilio Vaticano II; con las doctrinas modernistas dentro de  la Iglesia; con pastores que siguen la cultura dominante, en lugar del Evangelio; con un Papa que entusiasma al mundo y a los relativistas, mientras confunde y humilla a su rebaño?

Sin embargo, es muy difícil ser humilde, escuchar y leer. Escuchar y leer: dos verbos fundamentales para ser católico y seguir recibiendo todavía la enseñanza de la fe de nuestros padres y no traicionar la verdad que vino a la tierra por medio de Jesucristo, que se encarnó en la Virgen María para llevar a todos a la salvación eterna. Aquí viene a propósito el nombre del gran cardenal John Henry Newman con el que empieza el libro emocionante de Michael Davies, “La reforma litúrgica anglicana” publicado por Ichthys (pp. 90, € 5,00), finalmente traducida al italiano por Don Alberto y Don Stefano Secci Coggiola, y publicado recientemente.

Newman, escribió que si se le pidiese que eligiera una doctrina como base de la fe católica,  respondería:  “Yo diría que, en mi opinión, la Encarnación es la esencia del cristianismo; de ella derivan  los tres aspectos esenciales de su enseñanza: los sacramentos, el principio jerárquico y el ascetismo “(p. 7).

La religión cristiana se basa precisamente en la realidad de la Encarnación como hecho histórico, que Davies describe así siguiendo a  Newman: La Encarnación es el antecedente de la doctrina de la mediación; es el arquetipo del principio sacramental y de los méritos de los santos. De la doctrina de la mediación derivan la salvación, la misa, los méritos de los mártires y de los santos, y la invocación y culto dirigido a ellos. Del principio sacramental  provienen los sacramentos propiamente dichos, la unidad de la Iglesia y la Santa Sede, que es el modelo y el centro de ellos; la autoridad de los concilios; la santidad de los ritos; la veneración con que se rodean los lugares santos, las tumbas de los santos, las imágenes, el mobiliario, los ornamentos y vasos sagrados. Es preciso retenerlo todo o rechazarlo todo;  atenuar no significa debilitar; amputar es mutilar” ((p.8). La belleza de estas palabras no se puede ponderar lo bastante! Michael Davies (1936- 2004), en este excelente estudio, las vuelve a proponer en nuestro tiempo en el que se ha iniciado un proceso de protestantización similar al que ocurrió en la Inglaterra de Enrique VIII e Isabel I. 

Davies ha sido  el Presidente de la Federación Internacional Una Voce desde  1995 a 2003 y fue el autor de varias obras en defensa de la Tradición Católica, resistiéndose ejemplarmente a la deriva modernista de la Iglesia. Este ensayo explica, de manera clara y terrible, cómo los métodos utilizados por el anglicanismo pueden ponerse en paralelo con los métodos de los modernistas y, cómo la reforma litúrgica fue el molde para desmantelar el catolicismo en suelo británico. Davies describe esencialmente tres pasos en este proceso de desradicación  de la fe: La supresión del latín (lengua sagrada de la Iglesia universal) en favor de la lengua vernácula (lengua profana y ordinaria de las diferentes nacionalidades); la sustitución del altar de cara a Dios, con una mesa vuelta a los fieles (llamados en el lenguaje conciliar la “asamblea”); cambios  en el Canon de la Misa.

En Inglaterra no hubo un heresiarca para establecer la nueva religión, como ocurrió en Alemania con Lutero o en Suiza con Calvino, ese cometido recayó, como  escriben los traductores y editores de la obra en el prólogo, en el hábil trabajo del arzobispo de Canterbury , Thomas Cranmer. Este último, que era ya en secreto protestante, concibió un plan astuto para hacer un cambio radical en la fe del pueblo inglés sólo transformando la liturgia. Cranmer estimó que, a través de la liturgia vivida cada día, se  alcanzaría una nueva mentalidad con mayor efectividad que a través de las palabras “(p.3).

Realmente es sorprendente: el anglicanismo es el fruto venenoso de un libro venenoso, the book of Common Prayer, (Libro de Oración Común). Newman llegó a comprender esto, escuchando, leyendo, estudiando y así en la Apología pro vita sua, llegó a decir con orgullo: “Mi alma esté con los santos! ¿Voy yo a levantar mi mano contra ellos? ¡Que me olvide de mi mano derecha  y se quede seca como la mano del hombre que se atrevió a alzarla contra un profeta de Dios! Anathema a todo el linaje de Cranmer, Ridley, Latimer y Jewel! Perezcan en la faz de la tierra  los nombres de Bramhall, Ussher, Taylor, Stillingfleet y Barrow,  antes de que me niegue a postrarme  con amor y reverencia a los pies de aquellos cuya imagen tuve siempre ante los ojos, y cuyas dulces palabras resuenan siempre en mis oídos y en mis labios.”

La manipulación de la Santa Misa y de los símbolos religiosos (mobiliario, ornamentos, arte, arquitectura, música que perdieron  hoy como entonces, la sacralidad favoreciendo una vulgarización antropocéntrica y profana) han vaciado la sustancia del Credo  católico, alejando cada vez más del culto de la Iglesia a quienes participaban de él en la Inglaterra del siglo XVI-XVII y en la Iglesia del siglo XX- XXI. Los progresistas ganaron la batalla, los que resistieron fueron cruelmente perseguidos y muchos derramaron su sangre en el martirio, mientras los conservadores, complacientes con las nuevas normas buscando ventajas o por cobardía, fueron inexorablemente engullidos por el error. Para no llegar a tener el fin de estos últimos, o de quienes se agitan sin equilibrio, invitamos a la humildad. Escuchar y leer, para comprender y resistir: este libro debería ser leído en particular por los sacerdotes, cuya vocación y orden les han sido dados por Dios y por los herederos de los Apóstoles para ser ante todo ministros del Santo Sacrificio. [N.T. Sólo aplicable a aquéllos que han recibido una válida ordenacion]. Quien desee adquirir La reforma litúrgica  anglicana de Michael Davies diríjanse a  la Editorial  Ichthys: Via Trilussa 45 – 00041 Albano Laziale (RM), y quien  desee recibirlo en su domicilio escriba al correo electrónico: albano@sanpio

4 replies »

  1. Es un hecho Bíblico e histórico de tipo apocalíptico que la Ramera de Babilonia es la actual secta del Vaticano II, que el último reclamante que tuvo las órdenes Sagradas fue “Benedicto XVI”, también lo es el hecho de que el nuevo reclamante a la Cátedra de San Pedro, Jorge Mario Bergoglio alias “francisco”, NO es un sacerdote, ya que fue “ordenado sacerdote” con el nuevo rito protestantizado de “Pablo VI” (13 de diciembre de 1969), por lo tanto con la renuncia del antipapa Benedicto XVI termina el periodo de los Reyes de Roma (Ap. XVII:10), estos Reyes de Roma son los Papas Pío XI y Pío XII; los antipapas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI, estos últimos el Anticristo y el Falso Profeta respectivamente.
    El hecho de que Bergoglio haya sido “ordenado” “sacerdote” con el nuevo rito protestante de Pablo VI, hace inválido su “papado”, ya que él no es tan siquiera un Sacerdote debidamente ordenado según el Rito Romano de Ordenación.
    Esta situación coloca a la falsa iglesia del Vaticano II en estado de apostasía de la Santa Fe Católica y pone a quienes la sigan como herejes manifiestos y por lo tanto fuera del Cuerpo Místico de Jesucristo, su Iglesia.
    Hay que escuchar a Nuestro Señor Jesucristo cuando nos dice, cito: Ap. XVIII:4-6. “4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; 5 porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. 6 Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble”.
    Es un hecho comprobado Bíblicamente que “francisco” no es Sacerdote y por lo tanto no puede ser Papa; el castigo de Dios para la Ramera de Babilonia es que los “católicos” tengan un “papa” laico dirigiendo una “iglesia” laica.
    Nuestro Señor Jesucristo nos advierte que si no nos salimos de ella nos haremos partícipes de sus pecados (la Apostasía) y recibamos parte de sus plagas, esto es que si seguimos adheridos a ella no nos salvaremos e iremos al infierno a dónde ella irá con todos los que adoren a la Bestia Juan Pablo II o mejor dicho “San” Juan Pablo II.
    El fin del mundo está demasiado cerca, de hecho el antipapa “francisco” será el último reclamante al papado de la historia de la humanidad; para salvarnos debemos abrazar totalmente la Fe Católica tradicional y aceptar la doctrina tal y como fue enseñada por los Apóstoles y los Santos Padres de la Iglesia, cito: “5 un solo Señor, una sola fe, UN solo bautismo, 6 un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos”. Efesios IV:5,6.
    El Señor está a la puerta: Ap.XXII:20 “20 El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús”.

    Arturo

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  2. Tengo que decir que aunque en ciertas cosas me parezcan bien el análisis que usted hace, Arturo, no obstante y sin tomarme ningún tipo de atribución más que los años que llevo estudiando esta situación de Apostasía institucionalizada, quisiera hacer unas rectificaciones a su comentario. Y lo primero es decirle que hace exégesis equivocada respecto a quiénes son el Anticristo y el Falso Profeta, ciertamente NO SON los antipapas JPII ni BXVI respectivamente. Las Profecías señalan al Anticristo como un hombre “Inicuo” “hijo de la perdición” cuyo padre es el Dragón quien le pasa su poder de engaño, intriga y seducción, en el triple aspecto político, económico y religioso, a través de una entrega o “pacto” como dice el Profeta Daniel, con los Diez Reyes (el número 10 significa “todos”) que entregarán en sus manos el gobierno mundial. Este acontecimiento, no necesariamente tiene que ser público ni propagado por la prensa, pues el “cuerno pequeño” crece en las sombras, y es lo que da comienzo (el “pacto con muchos”) a la Ultima Semana de la Profecía de Daniel, estando situados religiosamente al final casi de la época sexta de la Iglesia Católica que el Apocalipsis la llama “Filadelfia”, que es nuestro tiempo. Nosotros creemos que el “pacto” YA ESTÁ hecho. Debe considerar, asimismo, que este personaje dentro de poco tiempo será reconocido por los judíos y musulmanes como el “mesías esperado”, y como su finalidad principal es ocupar el lugar que por derecho natural, por justicia y por conquista,. le corresponde a Jesucristo, queriendo hacerse adorar como si fuera Dios, se ha necesitado un trabajo de disolvencia lenta y progresiva del verdadero catolicismo, es decir un trabajo previo a la aparición, en la mitad de la Semana de años, que profetizó Daniel, como figura pública detentando en sus manos el triple poder: político, económico y religioso (sobre todo, pues no se olvide que Satanás siempre ha querido destruir a Jesucristo y a Su Obra: la Iglesia Católica), trabajo de disolvencia, digo, que ha comenzado con el “concilio vaticano II y con sus falsos “papas”. Así como a lo largo de la Historia el Anticristo ha tenido “precursores”, así en el último período de la Historia de los tiempos, y con una velocidad que parece que éstos hubieran sido acortados, el Falso Profeta, los ha tenido también, y cada uno de una manera “in crescendo” en la herejía y en la apostasía, hasta llegar hasta ahora en que la Apostasía se ha constituido en religión oficial al servicio de los poderes mundanos, “ha fornicado con los reyes de la tierra”, con los mismos que hicieron el “pacto”. Con el antipapa BXVI concluye la lista de San Malaquías. Francisco I, está al comienzo del fin de la Historia de los tiempos, es el “papa del fin del mundo” y dicho por él mismo, le quedan dos o tres años, lo justo para llegar a la mitad de la Ultima Semana, cuando haga su aparición el Anticristo pleno de poder y dominio. Imagínese que el Falso Profeta no pudo ser el antipapa BXVI.
    A Bergoglio no solo lo condena la Escritura, sino también el Magisterio de la Iglesia con su Doctrina y sus Leyes. Francisco I ESTA AFUERA de la Iglesia Católica y de la lista de San Malaquías inclusive. Es el Embaucador.
    Mientras tanto la Iglesia Católica -que no puede ser destruida- es representada en la Escritura como la Mujer revestida del sol, coronada de estrellas, encinta y por dar a luz. Esta Visión de San Juan corresponde con el sexto período de la Iglesia: Filadelfia, el nuestro. Al igual que los Dos Testigos y la conversión de Israel junto con la invasión (predominantemente “religiosa”) musulmana a los pueblos de Europa, sobre todo, que consideramos inminente.
    Parece un panorama tétrico el que le presento, pero no es más que la antesala del Reino de Jesucristo profetizado en toda la Escritura. El dijo: “Cuando veáis todas estas cosas, cobrad ánimo, porque se acerca vuestra redención” Habría que hacer una explicación de esta frase de Nuestro Señor, pero no es esta la oportunidad.
    La virtud sobrenatural de este tiempo final es la Esperanza, que por la Fe nos hace esperar a Jesucristo y nos recuerda que la Caridad las vivifica.

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