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¡ABOMINACIÓN CONDENABLE!


¿LIBERTAD PARA BLASFEMAR?  ¡UNA ABOMINACIÓN CONDENABLE!
 
¿LIBERTAD PARA BLASFEMAR? ¡UNA ABOMINACIÓN CONDENABLE!

En los últimos días, Francia, o más bien lo que queda, acaba de pasar por trágicos acontecimientos. No vamos a  andar con rodeos: ¿deberíamos sorprendernos de lo que pasó? Habría muchas cosas que decir, pero vamos a centrarnos en lo esencial. “De Dios nadie se ríe”, advirtió  San Pablo en su epístola. Durante años, el semanario Charlie-Hebdo se complació  provocando alegremente a los creyentes con imágenes obscenas, escandalosas y aborrecibles en las que las figuras principales de las religiones monoteístas (especialmente nuestro Señor y Muhammad fueron representados con caricaturas vergonzosas) fueron insultadas, ridiculizadas y ofendidas. ¡Increiblemente, parece que tal cosa hacía reir!

Es obvio que en un Estado católico esas publicaciones hubieran sido inmediatamente censuradas, la blasfemia es un delito contra el Creador, un crimen mucho más grave que el asesinato, dijo Santo Tomás de Aquino puesto que el blasfemo ofende el honor divino. La blasfemia contra Dios, castigada por la ley hasta la Revolución, inevitablemente atrae la ira divina. “Es ley de la historia y orden habitual de la Providencia que para castigar a los pueblos perversos, se sirve de otros pueblos aún más perversos; y por largo tiempo el islamismo estuvo investido de esta misión”, afirmaba el cardenal Pie en 1859.

No es una sorpresa, que la secta conciliar haya sido incapaz de tomar un mínimo de distancia y se haya hundido en la emoción orquestada y alimentada por los medios de comunicación, plegándose a hacer sonar el toque de difuntos por periodistas que en una sociedad cristiana hubieran tenido derecho como máximo, a un funeral privado y discreto debido a su enorme ofensa a los principios de la ley natural y de la Iglesia.

¿LIBERTAD PARA BLASFEMAR? ¡UNA ABOMINACIÓN CONDENABLE!

Pero decir todo esto ¿no es cometer un “terrible sacrilegio” contra la libertad de expresión? Manipulados por los medios de comunicación, descerebrados por el poder socialista que intenta hacer olvidar su gran responsabilidad por esta situación, se nos dice que cerca de tres millones de franceses  marcharon ayer contra el terrorismo al grito de “libertad, libertad” (como si eso pudiera hacer retroceder a la terroristas islamistas!).

A primera vista, se podría  tener en cuenta que esta libertad absoluta que reclaman es una quimera, un mito. Recientemente, en un canal de televisión, se prohibió el programa del periodista Eric Zemmour porque no coincidía con la línea de pensamiento de la emisora. Eso no causó reación mayor. Los franceses que se manifestaron en la calle ¿aceptarían que sus familiares y seres queridos, fueran maltratados e insultados en nombre de la libertad?  ¡Seguramente no! ¿Entonces,  cómo puede aceptarse que el Creador de cielos y se la tierras pueda ser libremente blasfemado? ¡La libertad no es para decir y hacer cualquier cosa!

En su sabiduría, la Iglesia vio el peligro de tal deriva y condenó enérgicamente esta perniciosa idea de libertad principalmente en las voces de los Papas León XIII y Gregorio XVI:

Gregorio XVI, encíclica Mirari Vos

Debemos también tratar en este lugar de la libertad de prensa, nunca suficientemente condenada, si por tal se entiende el derecho de dar a la luz pública toda clase de escritos; libertad, por muchos deseada y promovida. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar qué monstruos de doctrina, o mejor dicho, qué sinnúmero de errores nos rodea, diseminándose por todas partes, en innumerables libros, folletos y artículos que, si son insignificantes por su extensión, no lo son ciertamente por la malicia que encierran; y de todos ellos sale la maldición que vemos con honda pena esparcirse sobre la tierra. Hay, sin embargo, ¡oh dolor!, quienes llevan su osadía a tal grado que aseguran, con insistencia, que este aluvión de errores esparcido por todas partes está compensado por algún que otro libro, que en medio de tantos errores se publica para defender la causa de la religión. Es de todo punto ilícito, condenado además por todo derecho, hacer un mal cierto y mayor a sabiendas, porque haya esperanza de un pequeño bien que de aquel resulte. ¿Por ventura dirá alguno que se pueden y deben esparcir libremente activos venenos, venderlos públicamente y darlos a beber, porque alguna vez ocurre que el que los usa haya sido arrebatado a la muerte? (Gregorio XVI, encíclica Mirari Vos)

Léon XIII, encíclica Libertas Praestantissimum

Volvamos ahora algún tanto la atención hacia la libertad de hablar y de imprimir cuanto place. Apenas es necesario negar el derecho a semejante libertad cuando se ejerce, no con alguna templanza, sino traspasando toda moderación y todo límite. El derecho es una facultad moral que, como hemos dicho y conviene repetir mucho, es absurdo suponer haya sido concedido por la naturaleza de igual modo a la verdad y al error, a la honestidad y a la torpeza. Hay derecho para propagar en la sociedad libre y prudentemente lo verdadero y lo honesto para que se extienda al mayor numero posible su beneficio; pero en cuanto a las opiniones falsas, pestilencia la más mortífera del entendimiento, y en cuanto a los vicios, que corrompen el alma y las costumbres, es justo que la pública autoridad los cohiba con diligencia para que no vayan cundiendo insensiblemente en daño de la misma sociedad. Y las maldades de los ingenios licenciosos, que redundan en opresión de la multitud ignorante, no han de ser menos reprimidas por la autoridad de las leyes que cualquiera injusticia cometida por fuerza contra los débiles. Tanto más, cuanto que la inmensa mayoría de los ciudadanos no puede de modo alguno, o puede con suma dificultad, precaver esos engaños y artificios dialécticos, singularmente cuando halagan las pasiones. Si a todos es permitida esa licencia ilimitada de hablar y escribir, nada será ya sagrado e inviolable; ni aún se perdonará a aquellos grandes principios naturales tan llenos de verdad, y que forman como el patrimonio común y juntamente nobilísimo del género humano. Oculta así la verdad en las tinieblas, casi sin sentirse, como muchas veces sucede fácilmente se enseñoreará de las opiniones humanas el error pernicioso y múltiple. Con lo cual recibe tanta ventaja la licencia como detrimento la libertad, que será tanto mayor y más segura cuanto mayores fueren los frenos de la licencia. Por lo que dice respecto a las cosas opinables, dejadas por Dios a las disputas de los hombres, es permitido, sin que a ello se oponga la naturaleza sentir lo que acomoda y libremente hablar de lo que se siente, porque esta libertad nunca induce al hombre a oprimir la verdad, sino muchas veces a investigarla y manifestarla. (Léon XIII, encíclica Libertas Praestantissimum)

Los días venideros, no son tranquilizaores. Roguemos a San Miguel Arcángel que nos defienda en estos tiempos turbulentos.

¿LIBERTAD PARA BLASFEMAR? ¡UNA ABOMINACIÓN CONDENABLE!

¡No, nosotros cristianos, no somos Charlie! ¡Somos católicos!

Traducido de: Sédévacantiste, pour rester CATHOLIQUE!

Visto en Católicos Alerta

3 replies »

  1. El terrorismo es condenable, nada justifica el asesinato, pero hay que decir también que la provocación utilizando a la religión ,es un insulto.Cuando leí el otro dia de la manifestación ” Yo soy Charly” me indigne ,no entiendo cómo las personas pueden apoyar a esas viñetas.

    Resumiendo: NO al terrorismo ,NO a la provocación,pues la libertad tiene un límite .

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  2. Era de esperarse, la respuestas de los islamicos, a las ofensas que les hicieron, y defienden a su dios, y a su profeta. Estas son su creencias, falsas, no verdaderas, pero ellos, en su ignorancia del verdadero Dios, Jesucristo N..S. defienden, lo que a ellos les hicieron creer o, les enseñaron como verdad. y, estan dispuestos a morir y a matar, por defender,y hacer respetar, esa mentira. Los catolicos, los verdaderos catolicos, debemos de ser tambien intolerantes, por lo que al Honor de DIOS se refiere, y no permitir, por ningun motivo, se ofenda, nuestra religion, como lo hicieron estos impios, charlie hebdo, ya fallecidos, Que esto sirva de escarmiento, para que aquellos, que se dan a la tarea infame, de ofender las creencias, en nuestro caso como catolicos SAGRADAS<, sepamos defender, en su momento y lugar, a Nuestro Dios Y Señor, Jesucristo y no permitir que nadie se atreva a ultrajar lo mas Sagrado que tenemos. DE DIOS NADIE SE RIE DICE SAN PABLO. YO NO SOY CHARLIE HEBDO.

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  3. Les comparto este comentario de VivaLaIglesia : Santo Tomás de Aquino: “La blasfemia, por ser pecado directo contra Dios, supera al homicidio, pecado contra el prójimo”. Estos blasfemos en contra del verdadero DIOS C-A-T-O-L-I-C-O, han sido convertidos en mártires de la libertad de expresión y muchos pastores de la Iglesia los han apoyado, entre ellos no podía faltar su líder Francisco. Todo esto no es más que una puesta escena para encaminarnos hacia el nuevo orden mundial http://gloria.tv/media/cQqtrxNEdEh

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