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LA RESURRECCIÓN DE “ENTRE LOS MUERTOS”


[Mensaje de Alejandro Sosa Laprida solicitando la publicación del artículo que se enlaza como respuesta al post publicado en este blog Una refutación teológica del Milenarismo. Complacemos su demanda con mucho gusto. Transcribimos íntegro el artículo del P. Van Rixtel]
Buenos días. ¿Podría Usted publicar en su página el siguente artículo del Padre Van Rixtel, en respuesta a un artículo publicado el de marzo y que pretendidamente refuta el milenarismo?

Radio Cristiand

En él se demuestra que la doctrina de la primera resurrección, o resurreción de los justos con motivo de la Parusía, está sólidamente fundada en la Sagrada Escritura, principalmente en las enseñanzas de San Pablo y de San Juan. Una vez demostrada la existencia de la primera resurrección, y por consiguiente establecida su distinción temporal con respecto a la resurreción general, previa al juicio universal al fin del mundo, la doctrina del reino milenario de los justos, tal cual figura en el capítulo XX del Apocalipsis, se impone naturalmente. Y si además consideramos que, según lo anuncia San Pablo en el capítulo XI de la Epístola a los Romanos, Israel se convertirá al final de los tiempos, se vuelven comprensibles las innumerables profecías mesiánicas del Antiguo Testamento (Un solo rebaño y un solo Pastor, Jerusalén devenida capital religiosa de todo el orbe, reino de paz y de justicia universales, etc.), las cuale tienen ostensiblemente a Israel por destinatario. Pero no a un Israel anticrístico, característica esencial del judaísmo talmúdico y sionista, sino a un Israel fiel a Dios, es decir, convertido al fin al catolicismo. Y la Sagrada Escritura nos enseña que ese evento religioso mayor se producirá con ocasión de la segunda venida de Nuestro Señor: “Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.” (Mt.23, 39). Lo saludo muy cordialmente en Cristo Jesús y en María Santísima. Alejandro.

Post data: Para quienes desearen profundizar esta cuestión escatológica capital, le paso también este luminoso texto del Padre Manuel Lacunza…

Manuel Lacunza

Padre Van Rixtel: RESURRECCIÓN DE ENTRE LOS MUERTOS – ANEXO AL TRABAJO DEL P. CERIANI

Martes 20 enero 2015
Padre Van Rixtel

El Testimonio de Nuestra Esperanza [Capítulo VII]

RESURRECCIÓN DE ENTRE LOS MUERTOS

Dividiremos este capítulo en tres partes:

1º Observaciones previas.

2º Síntesis de la argumentación milenarista acerca de la doctrina de la primera resurrección, y su enlace con la doctrina del Reino.

3º Reflexiones sobre el valor de su argumentación.

ARTICULO 1º OBSERVACIONES PREVIAS

Todos están de acuerdo en que los muertos, tanto los malos como los buenos, han de resucitar.

Muchos no-milenaristas concuerdan con los antimilitaristas en que esta resurrección ha de ser única y simultánea.

Varios de ellos afirman que la resurrección de entre los muertos, de la cual hablan muchas veces las Escrituras, tiene una prioridad, pero no de tiempo, sino de dignidad con respecto a la resurrección de los justos.

Otros no se pronuncian sobre este punto.

El dogma de nuestra fe dice: “creo en la resurrección de la carne”.

Esto implica dos elementos:

1º) que todos los muertos resucitarán.

2º) que resucitarán con los mismos cuerpos en que vivieron.

No hay, pues, ningún dogma que enseñe la resurrección única y simultánea.

Los llamados “milenaristas”, afirman que habrá una resurrección general para el juicio delante del gran Trono Blanco (Apoc. 20, 11-13).

En aquel tiempo resucitaran todos, menos aquellos privilegiados que ya resucitaron.

Dicen que la tesis que defiende una resurrección única y simultánea, está en abierta oposición con las enseñanzas de las Escrituras; no existe, pues, la resurrección única y simultánea, porque ya hubo una, y habrá otra que las Escrituras llaman: la de entre los muertos, la primera la de los justos.

Dicen los milenaristas que esa primera resurrección ha de realizarse cuando venga Cristo.

Y no hay duda de que la tesis milenarista, defendida por los Padres y escritores de los primeros cinco siglos, descansa en la doctrina de la primera resurrección.

ARTICULO 2º SINTESIS DE LA ARGUMENTACION MILENARISTA

A- No existe la resurrección única y simultanea

Los milenaristas empiezan su argumentación probando que la resurrección general no es tan única, ni tan simultánea como para no admitir ninguna excepción.

1º) La primera excepción la constituye la Santísima Virgen María; y de esto nadie duda, aunque no lo digan expresamente las Escrituras.

2º) La segunda excepción la indica el Evangelista San Mateo diciendo que con la resurrección de Jesús: “Los cuerpos de muchos santos, que dormían, se levantaron y saliendo de los sepulcros entraron en la ciudad, y se apareciendo a muchos” (Mat.27.52-53). Es pues, una resurrección de muchos santos, con cuerpos que sólo eran visibles para aquellos a quienes aparecieron; una resurrección esencialmente distinta de la de Lázaro, del joven de Naín, etc. Afirmar que volvieron a morir no sería posible, puesto que el Evangelio, cuyo texto citamos, deja entrever que no resucitaron con cuerpos que tenían las condiciones de cuerpos mortales.

3º) Otra excepción clara e indiscutible aparece también en el Apocalipsis cap. XI. Allí leemos que los dos testigos: fueron muertos, y sus cadáveres quedaron por tres días y medio en la plaza. Los habitantes de la tierra se alegran por su muerte y envían regalos unos a otros para celebrar su muerte. Estaban, pues, bien muertos. Pasados, empero, los tres días y medios, resucitaron y un gran temor cayó sobre los que les veían. ¡No es, pues, en el día de la resurrección general! Y para que no quede duda: “A la vista de sus enemigos subieron al cielo”. ¿Acaso morirán otra vez en el cielo, para salvar la resurrección única y simultanea?

Con todo, las Escrituras y la tradición afirman con claridad que sólo existe una resurrección general, única y simultánea, para los que no resucitaron antes.

Frente a este hecho, que nadie puede negar, los milenaristas preguntan:

¿Habrá más excepciones a esta ley de la resurrección general?

Y contestan:

Sí, Dios promete en varios lugares de la Escritura que resucitará a muchos otros más, antes de la resurrección general.

B- Argumentación exegética.

1) PRIMERA LLAVE

Un primer texto es tomado de la Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, capítulo IV, versículos 13 a 18:

No queremos, hermanos, que estéis en ignorancia acerca de los que duermen, para que no os contristéis como los demás, que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también creemos que Dios llevará con Jesús a los que durmieron en Él. Pues esto os decimos con palabras del Señor: que nosotros, los vivientes que quedemos hasta la Parusía del Señor, no nos adelantaremos a los que durmieron. Porque el mismo Señor, dará la señal, descenderá del cielo, a la voz del arcángel y al son de la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Después, nosotros los vivientes que quedemos, seremos arrebatados juntamente con ellos en nubes hacia el aire al encuentro del Señor; y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

Este texto afirma:

1º) que los Tesalonicenses estaban tristes por sus muertos, pensando que ellos no iban a estar presentes cuando viniera Jesús. San Pablo los consuela, revelando el misterio de la primera resurrección.

2º) Enseña por eso, que Dios traerá con Jesús, cuando venga, a los que durmieron en Él. No participarán, pues, en este favor los que no durmieron en Él.

3º) Y es así, no porque San Pablo lo imagine, sino porque lo sabe “por la palabra del Señor”.

4º) Los que estén en vida no tienen, pues, ningún motivo para entristecerse, pensando (como los que no tienen esperanza) que los que murieron en Cristo no van a estar presentes cuando venga Jesús; así que de ningún modo precederán los que estén esperando en vida, a los que durmieron en esta esperanza.

5º) Ya que el mismo Señor descenderá del cielo con voz de mando, con pregón de arcángel, y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo (no los demás) resucitaran primero.

6°) Y junto con los vivientes, que le estén esperando (no todos, porque San Pablo está hablando a los fieles, y por eso dice: nosotros, distinguiendo los fieles de los demás), serán arrebatados. Porque Jesús les tomará a sí mismo (Juan 14, 3). Y así estaremos siempre con el Señor Jesús.

7°) Esta esperanza es nuestro consuelo, especialmente en las horas que sigan a la muerte de nuestros seres queridos. La liturgia desde tiempos antiguos lo entiende así, y pone este texto como Epístola de la Misa de los difuntos.

Este texto de San Pablo es, en forma decisiva, confirmado por el mismo Jesús, cuando dijo a sus apóstoles: “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si así no fuera, os lo hubiese dicho, porque voy a preparar lugar para vosotros. Y cuando haya ido y os haya preparado lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, estéis también vosotros” (Juan 14,1-3).

Jesús dice: (San Juan, 14, 3) San Pablo dice: (I Tess 4, 16-17)
a) “Vendré otra vez” A) “El mismo Señor descenderá del cielo”
b) “Y os tomaré a mí mismo” B) “Seremos arrebatados al encuentro del señor”
c) “Para que allí donde yo estoy, estéis también vosotros” C- “Y así estaremos siempre con el Señor”
d) “No se turbe vuestro corazón” D- “Consolaos unos a otros con estas palabras”
Bien dijo San Pablo que enseñaba este misterio por palabra del Señor.

2) SEGUNDA LLAVE

Debemos estudiar ahora el texto de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios, capítulo XV, versículos 51 a 53 (versión española a partir del texto griego):

He aquí que os digo un misterio: no todos moriremos, pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; porque sonará la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Pues es necesario que esto corruptible se vista de incorruptibilidad, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Nota:

Como se verá al leer los comentarios hay diferencias entre las versiones griega y latina:

  • allí donde el griego dice: “no todos moriremos, pero todos seremos transformados”,
  • el latín dice: “todos ciertamente resucitaremos, pero no todos seremos transformados”

Después de haber confirmado la doctrina de la resurrección como la piedra angular de nuestra le, San Pablo afirma:

1) “He aquí os digo un misterio”. Va a revelar, pues, no la resurrección general, sino un misterio especial en ordena la resurrección de los justos.

2) Este misterio que revela a los fieles es: “No todos dormiremos, mas todos seremos transformados” (la Vulgata sigue otra versión; pero todos los críticos modernos la rechazan, diciendo que el texto que presentamos es el original).

3) Este misterio se refiere a los fieles, y no a la resurrección general; de otro modo no sería una revelación especial.

Los milenaristas anotan aquí, que los dos textos citados se complementan maravillosamente, enseñándonos:

a) Los que murieron en Cristo (no los demás) resucitarán.
b) Los que estén en vida esperándole no morirán, sino que serán arrebatados con los resucitados al encuentro de Cristo.
c) No sólo los resucitados, sino también los vivientes arrebatados serán transformados, antes de ir al encuentro de Cristo.
¿Y qué sucederá con los muertos no creyentes cuando los muertos en Cristo resuciten? “Los demás muertos no volvieron a vivir, hasta cumplirse los mil años” (Apoc.20, 5).

¿Y qué sucederá con los vivos no creyentes cuando los creyentes sean transformados y arrebatados? Jesús dice: “Os digo que en aquella noche dos estarán reclinados a una misma mesa: el uno será tomado, y el otro dejado” (Luc. 17, 34; Mat. 24, 40).

Mirad bien: Jesús no dice “serán condenados”, sino “dejados”. “Porque Cristo… por segunda vez aparecerá para salvación de los que le aguardan (Heb. 9, 28).Ya que sólo para estos Jesús es: “el Libertador de la Ira venidera” (I Tess. 1, 9-10). Por eso: “Bienaventurados aquellos siervos a quienes el Señor, cuando venga, halle velando” (Luc. 12, 35-37).

¿Entonces habrá hombres que no morirán? Así es: “No todos dormiremos, mas todos seremos cambiados”, afirman los milenaristas, citando a San Pablo (I Cor. 15, 51).

Los milenaristas dicen que el mismo Jesús confirma directamente esta enseñanza de San Pablo.

Como primera prueba citan: “Aquel que cree en mí, aunque hubiere muerto, revivirá; y aquel que vive y cree en mí no morirá jamás”. (Juan 11, 25; Trad. de Joüon S.J.).

En este texto Jesús, hablando de la resurrección afirma con claridad, que cuando venga Él, los muertos que creen en Él resucitaran, y los vivos, que creen en Él, no morirán jamás. Porque los unos y los otros serán arrebatados al encuentro de Él. Los no creyentes muertos no revivirán, los no creyentes vivos serán dejados.

Una segunda prueba de que la enseñanza de San Pablo era la de Jesús mismo se halla, según los milenaristas, en las siguientes palabras: “De cierto, de cierto os digo: La hora viene y ya es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren revivirán” (Juan 5, 25).

Aquí se trata de la resurrección, no de todos, sino de aquellos que por su fe en el Padre han recibido la gracia, pasando de muerte a vida (vers. 24), y por esto no vienen al juicio que se realizará sobre la tierra cuando venga Jesús a destruir al Anticristo y sus secuaces. Cumpliendo con el consejo de Jesús, “velad pues”, merecieron evitar todos estos males venideros, y comparecer ante el Hijo del hombre (Luc. 21, 36 y contexto).

¿Cuándo será esto? En el último día de la presente edad, en la consumación del siglo (época) presente. Por eso dice Jesús: “Viene, la hora ya es”. Porque en la consumación de la hora presente, cuando hubiere preparado el lugar, Jesús volverá otra vez para tomar a sí mismo a todos los suyos (Juan 14, 3).

Esta resurrección es, pues, bien distinta de la resurrección de que habla Jesús enseguida (Juan 5, 28):”Vendrá la hora (una hora futura distinta de la hora que ya es), en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y todos (con excepción de los que ya salieron) saldrán los que hicieron buenas obras, a resucitar para la vida; pero los que las hicieron malas, resucitarán para ser condenados”. Esto acontecerá en la resurrección general.

Sera, pues, en la consumación de la presente edad cuando, por el arrebato, Jesús tomara a sí mismo a “todos los que comen su carne y beben su sangre”, es decir, en el último día de esta hora (época) en la cual estamos ya (Cf. Juan 6, 32).

Y esto confirma Jesús diciendo: Que vendrán “tribulaciones terribles”; que caerán como un juicio y una ira venidera sobre la tierra. Cuando “aparezca en el cielo la señal del Hijo del hombre, todos los pueblos de la tierra prorrumpirán en lamentos; y verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes del cielo con gran poder y majestad. El cual enviará sus ángeles, que a voz de trompeta sonora congregarán (no a todos, sino) a sus escogidos de las cuatro partes del mundo, desde un horizonte hasta el otro” (Mat. 24, 21-31).

Será la hora de la siega: “Los segadores son los ángeles. De manera que como es recogida la cizaña y quemada con fuego, así será en la consumación del siglo (la hora, la edad en que estamos). El Hijo del hombre enviará a sus ángeles y recogerán de su reino todo lo que sirva de tropiezo y a los que cometen iniquidad, y los echarán en el homo de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre” (Mat. 13, 40).

Los ángeles harán pues dos cosas:

1º Congregarán a los elegidos que brillarán como el sol en el reino de su Padre.

2º Congregarán a los malignos que sirvieron de tropiezo y cometieron iniquidad.

Porque “Bienaventurado el tal siervo, a quien cuando venga el Señor le hallare velando. En verdad os digo, que le encomendará el gobierno de toda su hacienda”.

“Pero si este siervo fuere malo, y dijere en su corazón: ‘Mi amo no viene tan pronto’, y empezare a maltratar a sus consiervos, y a comer y beber con los borrachos, vendrá el amo del tal siervo en el día que no espera y a la hora que no piensa, le cortará en dos y le dará la misma pena que a los hipócritas; allí será el llorar y rechinar de dientes” (Mat. 24, 46- 51).

Por eso, dicen los milenaristas, nosotros defendemos esta doctrina, a pesar de que por ello seamos objeto de muchas burlas y persecuciones.

Tiene que ser así, porque el mismo San Pedro nos avisa: “que tengamos presente las palabras de los santos profetas…” y “que estemos ciertos ante todas las cosas, de que vendrán en los últimos tiempos (de la presente edad, como enseña el contexto) burladores con sus burlas, andando según sus propias pasiones, diciendo: ¿Dónde está la promesa de su Venida?, porque desde la muerte de nuestros padres, todas las cosas permanecen del mismo modo como al principio fueron creadas” (II Ped. 3, 3 sgs.).

3) TERCERA LLAVE

Debemos estudiar ahora el texto del Evangelio según San Lucas, capítulo 20, versículos 27 a 40:

Se acercaron, entonces, algunos saduceos, los cuales niegan la resurrección, y le interrogaron diciendo: “Maestro, Moisés nos ha prescripto que si el hermano de alguno muere dejando mujer sin hijo, su hermano debe casarse con la mujer, para dar posteridad al hermano. Éranse, pues, siete hermanos. El primero tomó mujer, y murió sin hijo. El segundo, y después el tercero, la tomaron, y así sucesivamente los siete que murieron sin dejar hijo. Finalmente murió también la mujer. Esta mujer, en la resurrección, ¿de quién vendrá a ser esposa? porque los siete la tuvieron por mujer.” Les dijo Jesús: “Los hijos de este siglo toman mujer, y las mujeres son dadas en matrimonio; mas los que hayan sido juzgados dignos de alcanzar el siglo aquel y la resurrección de entre los muertos, no tomarán mujer, y las mujeres no serán dadas en matrimonio, porque no pueden ya morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. En cuanto a que los muertos resucitan, también Moisés lo dio a entender junto a la zarza, al nombrar al Señor Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob”. Porque, no es Dios de muertos, sino de vivos, pues todos para Él viven.” Sobre lo cual, algunos escribas le dijeron: “Maestro, has hablado bien.” Y no se atrevieron a interrogarlo más.

Como prueba concluyente de esta doctrina de Jesús los milenaristas citan este pasaje, en el cual el Señor trata “ex profeso” contra los saduceos, de la resurrección.

Este pasaje va dirigido contra los saduceos que negaron la resurrección, aun la de los justos, porque negaron la inmortalidad del alma.

De ello se desprende:

1º) que Jesús distingue entre una resurrección de justos, en la cual los resucitados serán como Ángeles del cielo, y son hijos de Dios siendo hijos de la resurrección; y la resurrección general, que se basa en la inmortalidad del alma.

2º) a la primera Jesús le da el nombre de “resurrección de entre los muertos” (Luc. 14, 14). Jesús la llama “resurrección de los justos” para distinguirla de una otra resurrección.

Esta expresión: “Resurrección de entre los muertos” (Ek toon necroon) se usa 49 veces en el Nuevo Testamento, mas nunca refiriéndose a los muertos no creyentes. Quiere decir, pues, que la resurrección de los no-creyentes no será una resurrección de entre los muertos, o sea la de los justos.

3°) Además, Jesús distingue el tiempo entre estas dos resurrecciones, haciendo ver que los justos que resucitarán de entre los muertos, son los que serán juzgados dignos de alcanzar “aquel siglo”; los demás, pues, no alcanzaran “aquel siglo” al que Jesús en otro lugar llama: el tiempo de la “regeneración” (Mat. 19, 28 texto griego).

No todos serán pues los que alcanzarán aquel “siglo” (La edad del Reino), sino sólo los elegidos, que como “hijos de la resurrección” serán congregados por los Ángeles, siguiendo a Jesús en la regeneración, después de haberle seguido en sus pruebas.

Sólo estos elegidos, oyendo la Voz del Hijo de Dios, saldrán del sepulcro para ir al encuentro de Jesús, que les tomará a sí mismo en el día de la consumación de la presente edad, cuando venga para destruir al Anticristo y restaurar a Israel.

Entonces Él les dará el reino y brillarán como el sol, y juzgarán a las doce tribus de Israel, reinando con Jesús por mil años.

Es esta la primera resurrección.

Los demás muertos no volverán a vivir, hasta que se acabe esta futura edad: los mil años.

Expresamos esta fe, dicen los milenaristas, cuando anhelando la resurrección rezamos: “Creo en la resurrección de la carne y en la vida en el siglo venidero”, cuando venga Jesús “a juzgar a los vivos y muertos” (Credo Romano).

4) CUARTA LLAVE

Este orden de la resurrección, que no sólo es un orden de dignidad sino también de tiempo, los milenaristas lo ven claramente confirmado en el siguiente pasaje de San Pablo, I Corintios, capítulo 15, versículos 20-28:

Mas ahora, Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicia de los que durmieron. Puesto que por un hombre vino la muerte, por un hombre viene también la resurrección de los muertos. Porque como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno por su orden: como primicia Cristo; luego los de Cristo en su Parusía; después el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya derribado todo principado y toda potestad y todo poder. Porque es necesario que Él reine hasta que ponga a todos los enemigos bajo sus pies. El último enemigo destruido será la muerte. Porque todas las cosas las sometió bajo sus pies. Mas cuando dice que todas las cosas están sometidas, claro es que queda exceptuado Aquél que se las sometió todas a Él. Y cuando le hayan sido sometidas todas las cosas, entonces el mismo Hijo también se someterá al que le sometió todas las cosas, para que Dios sea todo en todo.

La figura está tomada de las tropas que se mueven por bandos. Por lo menos se distinguen tres grupos:

1º) Cristo (el Primogénito de los muertos: Col.1, 18) las primicias.

2º) Luego los que son de Cristo en su Venida.

3º) Luego el fin: los otros muertos, los que no son de Cristo en su Venida.

Este “luego” (“eita” y “epeita” en el griego) no es tan inmediato como algunos suponen; porque entre la resurrección de Cristo y la de los que son de Cristo en su Venida, ya la distancia es casi de dos mil años, y es una afirmación gratuita el decir que el segundo “luego” (epeita) será inmediatamente después de la resurrección de los que son de Cristo.

Por el contrario, el texto mismo dice que entre la resurrección de los que son de Cristo en su Venida y la resurrección final transcurrirá el Reino; porque antes de entregar su Reino al Padre, Cristo —después de haber tornado así mismo los que son de Él en su Venida— destruirá todo principado y poder, y sujetará al orbe entero hasta que todos los enemigos estén debajo de sus pies.

5) CONFIRMACIÓN del ANTIGUO TESTAMENTO

Entre los muchos lugares del Antiguo Testamento, los milenaristas suelen citar con preferencia los siguientes pasajes como confirmación de su doctrina:

No así los impíos, no así: sino que serán como la cascarilla que el viento desparrama por la faz de la tierra. Por tanto: no resucitarán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos (Salmo 1º).

Aquí se afirma que los pecadores no resucitarán en el juicio para participar en la asamblea de los justos; luego es preciso que haya otro Juicio en el cual se levantarán. Por tanto distingue bien entre la resurrección de los justos y la resurrección general.

Se gozarán los santos en la gloria; se regocijarán en sus moradas resonarán en sus bocas elogios de Dios; vibrarán en sus manos espadas de dos filos, para ejecutar la venganza en las naciones, y castigar a los pueblos; para aprisionar con grillos a sus reyes, con esposas de hierro a sus magnates; para ejecutar en ellos el juicio decretado. Tal es la gloria reservada para todos sus santos (Salmo 149).

Es esta una profecía mesiánica, que se refiere al triunfo de Cristo con sus Santos, cuando ellos reinen con Él, pues: “¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo?” (I Cor. 6, 2), hasta poner a todos los enemigos debajo de sus pies (I Cor.15, 24).

Con esta visión del Reino que ha de venir, nos invitan los milenaristas a leer también el cap. 3 de la Sabiduría:

En el tiempo de su recompensa los justos brillarán; como centellas correrán a través del campo. Juzgarán a las naciones y señorearán a los pueblos; y el Señor reinará con ellos eternamente (Sab.3, 7).

A la luz de esta enseñanza se aclara hermosamente el texto de Isaías cuando exclama:

Vivirán tus muertos; los cadáveres de los míos se levantarán. ¡Despertad y cantad! ¡Vosotros que moráis en el polvo! porque vuestro rocío es un rocío de luz, y la tierra echará afuera los muertos. Ven pueblo mío, entra en tus moradas, cierra tus puertas sobre ti, escóndete por algunos instantes, hasta que pase la indignación. (Isaías 26, 19-20).

Después de esta resurrección de los que son de Dios, sigue La descripción del juicio sobre los habitantes de la tierra, y de la restauración de Israel.

En el Antiguo Testamento la doctrina de la resurrección de los justos siempre está unida con la esperanza del Reino Mesiánico.

De allí que la escatología judía no conoce una resurrección única y simultánea.

Así que la doctrina de la primera resurrección del Nuevo Testamento concuerda por completo con la revelación del Antiguo Testamento.

6) LA SEÑAL DE LA TROMPETA

En tres de los textos citados en las entregas anteriores, relativos a la resurrección y al Reino, las Escrituras hablan de la señal de la trompeta.

Porque el Señor descenderá del cielo… con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero (I Tess. 4, 16).

No todos dormiremos, mas todos seremos cambiados en un momento… al son de la trompeta final; porque sonará la trompeta y los muertos resucitarán en un estado incorruptible, y nosotros seremos mudados (I Cor. 15, 52).

Verán venir al Hijo del hombre… el cual enviará a sus ángeles, que a voz de trompeta sonora congregarán a sus escogidos (Mat. 24, 31).

La trompeta de Dios sonó otrora para indicar la Venida y presencia de Yahvé en el monte Sinaí, convocando a su pueblo para recibir la santa Ley (Ex. 19, 16; 20, 18).

Y más tarde dijo a Moisés, que condujo al pueblo por el desierto hacia el país de la promesa: “Hazte dos trompetas… y te servirán para convocar la congregación y para hacer levantar campamentos” (Núm. 10, 2).

Así también, como lo indican los mismos textos, sonará la trompeta de Dios para anunciar la Venida de Cristo; entonces los escogidos sarán congregados alrededor de Él, e introduciéndoles en su Hogar, como el Esposo a su esposa, les dará el Reino.

Y para que no quede ni sombra de duda, dicen los milenaristas, se ve confirmada esta visión con claridad en el Apocalipsis, donde San Juan explica el misterio de la trompeta final tocada por siete ángeles; cuando suene la séptima “sintieron grandes voces en el cielo”, diciendo: “El reino del mundo ha venido a ser de Nuestro Señor y de su Cristo, reinará por los siglos de los siglos”.

Y enseguida dicen los veinticuatro ancianos: “¡Gracias te darnos, Señor Dios Todopoderoso, que eres y eras, porque has tomado tu gran poder, y has comenzado a reinar!” (Apoc. 11, 15) y el efecto de esto lo describe el mismo Apocalipsis en los caps. 19 y 20.

7) LA DOCTRINA DEL APOCALIPSIS

Los milenaristas presentan estos dos capítulos del libro de las Revelaciones como la confirmación concluyente de la doctrina de la primera resurrección y del Reino de Cristo con su Iglesia.

En síntesis:

En Apocalipsis 19, 11-16 viene Cristo para destruir al Anticristo. El viene con sus Santos, los resucitados de entre los muertos y los transformados de entre los vivientes, que juntos han sido arrebatados al encuentro de Cristo al son de la trompeta de Dios.

En Apocalipsis 19, 17-21, sigue la destrucción del Anticristo y todos sus secuaces.

En Apocalipsis 20, 1-4 San Juan describe el encadenamiento de Satanás por mil años, para que no ande engañando a las gentes.

Sigue la descripción del Reino: “Y vi unos tronos blancos y se sentaron en ellos, y les dio potestad de juzgar”. Es la iniciación del Reino de Cristo con sus Santos.

Sigue:” Y vi también las almas de los que habían sido decapitados por el testimonio de Jesús y por la palabra de Dios y de los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y no recibieron su marca en las frentes o en sus manos; y volvieron a vivir, y reinaron con Cristo mil años”.

Esto es el complemento de la primera resurrección; la resurrección de aquellos que han quedado fieles durante la tremenda persecución del Anticristo; estos recibirán también el Reino de Cristo.

“Esta es La primera resurrección. Bienaventurado y santo quien tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la segunda muerte no tiene potestad (lo que entiende San Juan por segunda muerte, lo dice en Apocalipsis 20, 14) sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinaran con ellos mil años”.

Y para que nadie quede en duda sobre el sentido literal de esta primera resurrección, San Juan dice poco antes “los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se acabaron los mil años” (20, 5). La resurrección de ellos es descrita fuego en el versículo 12.

Acabados los mil años, viene el desencadenamiento de Satanás (antes anunciado en Apocalipsis 20, 7) y la rebelión de Gog y Magog que son consumidos por el fuego (20, 8-10).

Entonces viene el fin: El Juez sentado en el trono blanco, ante cuya faz desaparecieron el cielo y la tierra. Resurrección de los demás muertos. Juicio (Apoc. 20, 11-15). Sigue cap. 21: la descripción de la creación nueva, a la que baja la Jerusalén celestial.

C- Conclusiones

Estamos, pues, frente a los siguientes hechos:

San Pablo:

– en I Corintios 15, 23, afirma que “los que son de Cristo” han de resucitar “en su Venida”;

– en I Tess.4, 16, dice que los “muertos en Cristo” resucitarán primero;

– en I Corintios 15, 51, enseña que los vivientes, que estén esperando a Jesús, serán “transformados”;

– en I Tess.4 16-17, confirma que estos vivientes junto con los resucitados, “serán arrebatados” al encuentro de Cristo en los aires;

– en II Tess. 2, 8 dice que Jesús vendrá para destruir al Anticristo.

Luego, la primera resurrección tiene que realizarse antes.

Estas afirmaciones de los Apóstoles se encuentran todas en las palabras de Jesús.

Ahora bien, aunque ni los Evangelios, ni las Epístolas indican la duración del tiempo que ha de transcurrir entre la primera resurrección y la resurrección general, San Juan confirma en su Apocalipsis:

1º) Que Cristo viene para destruir al Anticristo.

2º) Que luego ha de realizarse el Reino Mesiánico de Cristo con sus Santos resucitados.

3º) Que este Reino de los Santos ha de durar mil años.

4º) Que esta es la primera resurrección.

5º) Que los demás muertos no resucitarán hasta acabar los mil años.

6º) Que durante este tiempo, ha de ser encadenado Satanás.

7º) Que sólo después de estos mil años, Satanás será soltado por un poco de tiempo y que realizará entonces la rebelión de Gog y Magog.

8º) Que luego tendrá lugar la resurrección final.

En suma, el Apocalipsis viene a confirmar y a arrojar aún más luz sobre las enseñanzas de muchos otros lugares de la Escritura entera; con la cual concuerda y armoniza perfectamente en su sentido literal.

¿Quién tiene, pues, el derecho de alegorizar este capítulo del Apocalipsis? ¿Quién tiene el derecho de aislarlo de su contexto?

Se dice que hay que entender esta primera resurrección del Apocalipsis 20, 4-6 en su sentido espiritual. Pero ¿Cómo se le puede interpretar espiritualmente, cuando San Juan dice: “los demás muertos no revivieron hasta cumplirse los mil años” y los mismos versículos, más tarde, profetizan el cumplimiento de esta profecía, relatando la resurrección de los “demás” muertos?

¿Y cómo puede resucitar “espiritualmente” un decapitado? Su resurrección “espiritual” (conversión) habrá tenido lugar antes, porque es un poco raro que uno que no está en la fe y en gracia de Cristo se deje decapitar por Él. Sin embargo, San Juan dice que “resucitaron después de ser decapitados”; luego no puede hablar de una resurrección espiritual, sino que habla de una resurrección física, corporal.

NOTA: aunque los milenaristas citan todavía muchos otros textos, con los que prueban que después de la Venida del Señor habrá todavía viadores y naciones en la tierra, confirmando así la doctrina de la primera resurrección, creemos haber ofrecido un fiel resumen de los más importantes textos con los cuales se prueba, aclara y confirma la doctrina de aquel acontecimiento glorioso, que se realizara en el día de la Parusía, día también de la “manifestación de los hijos de Dios”, día de “nuestra adopción” por la “redención de nuestro cuerpo” (Rom. 8, 19-26).

ARTICULO 3º: REFLEXIONES SOBRE ESTA DOCTRINA

A- Posiciones

Entrando en reflexiones sobre esta doctrina, hemos de observar en primer lugar que no es una doctrina corriente, sino que la mayoría de los teólogos y exégetas la rechazan.

1) Con mucha decisión se oponen los antimilenaristas contra la doctrina de la primera resurrección diciendo que está en oposición con nuestra creencia católica, la cual sostiene una resurrección única y simultánea para el juicio final. Algunos llegan hasta afirmar que está en oposición con la Tradición.

2) Los no-milenaristas —con excepción de algunos que aceptan una resurrección de justos no solamente con prioridad de dignidad sino también de tiempo— no se pronuncian o se adhieren a la resurrección única y simultánea. No obstante, en general no afirman que la doctrina de la primera resurrección, en sentido milenarista, esté en oposición con la creencia católica y con la Tradición.

3) Observamos, empero, que la doctrina de la primera resurrección es una tesis universalmente sostenida en los primeros cuatro siglos.

En los primeros dos siglos no encontramos ni rastros de una enseñanza que sostenga la resurrección única y simultánea. Encontramos, sí al autor de la “Didaché”, a un San Papías, discípulo de San Juan Evangelista, a un San Justino, San Melitón, San Polícrates, que sostienen todos la primera resurrección; y a un San Ireneo que hace de esta doctrina la piedra angular de su enseñanza escatológica, la que transmite como una tradición recibida de los discípulos de los Apóstoles, de los Apóstoles, y del Señor mismo. Todos sostienen esta doctrina con decisión y no encuentran ninguna oposición.

Y tampoco en el tercero y el cuarto siglo encontramos documentos que nieguen la doctrina de la primera resurrección, a pesar de que surge el antimilenarismo.

Es en el quinto siglo que empieza a formularse la tesis antimilenarista, como una tesis que entre otras cosas sostiene la resurrección única y simultánea; y desde aquel entonces ha ido poco a poco dominando el campo de la teología y exégesis, sosteniéndose siempre como una tesis claramente antimilenarista.

4) A la vista de esto, creemos firmemente que los antimilenaristas están fuera de la verdad cuando dicen que la tesis —que aceptando la verdad de la resurrección general afirma que habrá una resurrección muy anterior para los que son de Cristo en su Venida— sería una tesis que está en oposición con la creencia católica o universal de la Iglesia.

También creemos que nadie puede afirmar que sea la tesis de la resurrección única y simultánea, sino sólo la de la resurrección primera, la que puede afianzarse en documentos y autoridades que se remontan a los primeros siglos.

Creemos que, frente a la historia, tenemos que caracterizar la tesis de la resurrección única y simultánea, como de tendencia antimilenarista.

Lentamente ella se ha hecho tradicional en los siglos posteriores; pero no es una tradición eclesiástica en el sentido propio de la palabra y mucho menos una tradición apostólica, sino más bien lo contrario.

B- Hay libertad de enseñanza

De cualquier manera se debe afirmar que por lo menos los milenaristas tienen la mayor libertad para defender y enseñar la doctrina de la primera resurrección sostenida por hombres como el autor de la Didaché, San Papías, San Justino, San Melitón, San Polícrates, San Ireneo, Tertuliano, San Victoriano, Nepos, San Metodio, Comodiano, Lactancio, Quinto Julio, Hilariano, San Zeno, San Epifanio, San Ambrosio, San Hipólito, San Crisóstomo, San Cirilo Alejandrino, Teodoreto, Teófilo, Cayetano (Cornelio a Lapide no se pronuncia), Lacunza, Bengel, Meyer, Grimn, Alcañiz y Rovira.

Pues con toda seguridad estamos aquí frente a una cuestión en la que “nada ha sido definido por la autoridad de la Iglesia”, “ni sea unánime la sentencia de los Santos Padres”, ¡que decidan, pues, los argumentos!

C- Una tesis apriorística

Habiendo leído con atención, en cuanto estaban a nuestro alcance, todos los argumentos que sostienen la tesis de la resurrección única y simultánea, hemos llegado a las siguientes conclusiones:

1º) Que el punto de partida de la argumentación es exactamente la afirmación “a priori” de una resurrección única y simultánea.

2º) Que esta argumentación no se funda, pues, en el texto, sino que trata de acomodar el texto a una tesis afirmada “a priori”.

3º) De allí la gran variedad de interpretaciones, muchas veces ingeniosas, pero a menudo contradictorias y nunca concluyentes.

Casi siempre pasan por alto la distinción entre la resurrección de entre los muertos y la de los muertos, fijada por el texto sagrado mismo.

Nunca entran en un examen sincero de la argumentación contraria; y cuando la mencionan se contentan generalmente con repetir el juicio de San Jerónimo, como autoridad máxima, a pesar de que este juicio no puede resistir a la sana crítica histórica.

Creemos por eso, que el lector crítico no puede escapar a la impresión de que está frente a interpretaciones, si no forzadas o tendenciosas, por lo menos apriorísticas, es decir: frente a interpretaciones que, por miedo de caer en el milenarismo, aceptan a priori la resurrección única y simultánea, y por eso empiezan la argumentación donde tendrían que terminarla.

Rechazando a priori la resurrección primera, ofrecen varias interpretaciones alegóricas que sólo concuerdan en que se desvían del sentido literal, y por lo demás se contradicen como blancos y negros.

Uno afirma que por primera resurrección debe entenderse la glorificación de las almas de los justos, que van al cielo después de su muerte.

Otro sostiene que la primera resurrección es la que se opera en el alma, cuando pasa del pecado al estado de la gracia.

Bail, en su colección de los concilios, dice que la primera resurrección (Apoc. 20, 5) es… la de réprobos (¡sic!), la cual se llama “primera” porque sólo afecta a los cuerpos, ya que las almas de los condenados no resucitarán para la gloria.

Otros, en fin, ofrecen una cuarta interpretación, diciendo: “La primera resurrección, insinuada en el Apocalipsis se realizó primero, objetivamente, con la redención de Cristo, la cumplida por medio de su Pasión, Muerte y Resurrección; la segunda, subjetivamente, es decir, en cada uno de nosotros, por medio del Santo Bautismo, en el cual, según la expresión de San Pablo, hemos sido llamados de la muerte del pecado a la vida de la gracia (¿En qué quedamos?).

D- Una doble tarea

Los antimilenaristas y aquellos no-milenaristas que sostienen la tesis de una resurrección única y simultánea tienen, pues, una doble tarea:

1ª) Explicar cómo se puede sostener esta tesis sin entrar en conflicto con los Padres Apostólicos.

2ª) Deshacer todos los argumentos bíblicos con que los milenaristas prueban la doctrina de la primera resurrección.

Primera tarea

En primer lugar, la de explicar cómo se puede sostener esta tesis sin entrar en conflicto y sin deshacer la autoridad de San Papías, San Justino, San Ireneo que, presentándose como testigos de la Tradición, afirman la doctrina de la primera resurrección como recibida de los Apóstoles.

Porque llegamos a entender que se puede deshacer la autoridad de San Agustín, de San Jerónimo, o de Santo Tomas, o de cualquier otro Padre posterior, con la autoridad de San Papías o de San Justino, o de San Ireneo, o de cualquier otro Padre Apostólico, cuando presentan su afirmación como un testimonio de la Tradición Apostólica.

Pero no llegamos a entender cómo se podría deshacer la autoridad de un testigo de la Tradición de los tiempos apostólicos (sin deshacer todo su testimonio y sin poner en peligro las bases de la Tradición misma como fuente de doctrina) apelando a la autoridad de Padres y Doctores posteriores.

Pues, una de dos: o estos Padres y Doctores se presentan como testigos de la Tradición, y entonces no pueden estar en conflicto con los Padres anteriores; o se presentan como autoridad privada, y entonces no tienen peso alguno cuando están en conflicto con un testigo de la Tradición Apostólica.

Concretando:

San Papías, Obispo de Hierápolis, oyente de San Juan, compañero de San Policarpo, que fuera discípulo de San Juan, hombre que con un admirable criterio de la Tradición hizo todo lo posible, según su propio testimonio, para informarse bien acerca de las enseñanzas de los Apóstoles. Con este fin hizo un viaje para encontrarse con discípulos de los Apóstoles.

Él valorizó —según el testimonio de San Ireneo— la doctrina del Reino, cuya piedra angular es la doctrina de la primera resurrección, como enseñanza recibida de los Apóstoles y del Señor mismo.

San Justino, Padre y Apologista del segundo siglo, interrogado por Trifón acerca de la doctrina del Reino, dice: 1º que no enseña otra cosa que lo que cree; 2º que con él muchos otros cristianos creyeron la misma doctrina, y tuvieron la misma esperanza futura; 3º que entre aquellos, que no son herejes, había muchos otros individuos que no se adhirieron a esta doctrina; 4º que él, empero, y así también aquellos cristianos que piensan rectamente en todo, saben que ha de venir la resurrección de la carne (y con esto entiende la primera resurrección de entre los muertos), y los mil años en la ciudad de la Jerusalén edificada, ornada y amplificada. Después de estos mil años ha de venir la resurrección y el juicio final.

San Polícrates, obispo de Éfeso (ciudad donde residió San Juan), varón de grandísima autoridad entre los obispos de Asia a fin del II siglo. Viajó mucho para hablar con los hermanos dispersos en el mundo. Este varón santo da testimonio especial de la doctrina de la primera resurrección, diciendo que es una enseñanza recibida siguiendo la tradición de los Padres de Asia anteriores a él, es decir “de aquellas grandes lumbreras ya extintas, que duermen en la esperanza de la Venida del Señor”.

San Ireneo, obispo de Lion, en el segundo siglo, discípulo de San Policarpo, quien era a su vez discípulo de San Juan, por lo que le pudo instruir admirablemente en las Escrituras. Ireneo hizo un viaje por Palestina con el afán de estudiar las enseñanzas de Cristo y de los Apóstoles, en el mismo lugar donde fueron confiadas a otros y se encontró alii con varios discípulos de los Apóstoles.

Su testimonio tiene, pues, un enorme valor. Por eso recibió el nombre de “El testigo de la Tradición”, porque lo es por antonomasia; pues en el argumento de la Tradición su testimonio es decisivo acerca de la autenticidad de las Escrituras, de la sucesión sin solución de los sumos Pontífices en la sede de Roma, de la dispensación de la Eucaristía desde la existencia de la primera comunidad cristiana, y de la fe de la Iglesia en la presencia real de Cristo bajo ambas especies.

Ireneo nos da, de igual modo y con la misma insistencia, testimonio acerca de la doctrina del Reino y de la primera resurrección, piedra angular de su escatología, afirmando:

a)Que esta es la doctrina recibida de los “presbíteros”, de aquellos “presbíteros” que han conocido a Juan, “el discípulo del Señor”.
b)De aquellos “presbíteros” que fueron discípulos de los Apóstoles”.
c)Agregando, que los “que se imaginan que creen rectamente” pero rechazan esta doctrina, “caen en gran contradicción como cayeron los judíos”, y son “ignorantes acerca de las disposiciones de Dios, habiendo sacado sus creencias de sermones heréticos”, siendo “hombres que tienen una convicción herética” (Véase Alcañiz S.J, “Eccl. Patr. Et milenarismus”).
Que los defensores de la resurrección simultánea prueben o indiquen, pues, el camino que hay que seguir para defender esta tesis en contra de la tesis de la primera resurrección, sin entrar en conflicto con estos testimonies apostólicos

Y aquí no basta una argumentación sentimental, diciendo que es demasiado grave e intolerable inculpar a San Jerónimo o a San Agustín o a cualquier otro Doctor, de estar en un conflicto “consciente” con la Tradición apostólica; porque nadie le culpa de ello.

Se trata, simplemente, de probar a base de hechos, si aquellos grandes Doctores bajo la presión del peligro y de la confusión milenarista de su tiempo, no han ido demasiado lejos en su reacción antimilenarista e inconscientemente han entrado en conflicto con la Tradición apostólica.

Segunda tarea

Habiendo cumplido con esta tarea primordial, viene la segunda, a nuestro juicio, igualmente delicada y difícil: la de deshacer, en sí y en su conjunto, todos los argumentos bíblicos con que los milenaristas católicos y otros no-milenaristas prueban (y a nuestro entender de modo irrefutable) la doctrina de la primera resurrección, la de entre los muertos, la de todos los que son de Cristo en Su Venida, debiendo demostrar que estos argumentos están en conflicto con el sentido directo y literal de los textos citados o con otros lugares de la Sagrada Escritura.

CONCLUSIÓN

Mientras tanto creemos tener no sólo la plena libertad, sino también, frente a los tesoros de la Tradición Apostólica y de las Escrituras, el deber de sostener y ensenar la doctrina de la primera resurrección, como una tesis central del Evangelio de Nuestro Señor, predicado y explicado por los Apóstoles.

Ellos dirigieron la mirada de la Iglesia, Esposa de Cristo, no hacia la muerte, prometiendo el descanso del alma, sino hacia el día de la Redención de nuestro cuerpo, cuando venga el Esposo para reunirse con la Esposa, es decir: para “tomar a Sí mismo” a todos lo que son de Él y que han anhelado Su Venida.

Porque esta doctrina nos llena con el gozo de una Esperanza concreta, que no pasa por alto la suerte de nuestro cuerpo y hace fácil el “apartarse del mundo”, guardando sin mancha nuestra alma y nuestro cuerpo para aquel día glorioso.

16 replies »

  1. luminoso texto del Padre Manuel Lacunza, el INDEXADO… — Lo he dicho varias veces y lo repito cuantas veces tengo que hacerlo: PENSAR CONTRA LA VERDAD AFECTA IRREMEDIABLEMENTE EL CEREBRO. Os estáis jugando con el fuego…

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  2. He aquí lo que afirma la Santa Tradición:

    Doble es la resurrección de los Santos, primera cuando al morir, separándose el alma de cuerpo, resucitan a la vida eterna; segunda cuando inmediatamente antes del Juicio Universal retomaran cuerpos gloriosos. Los impíos, en cambio, tendrán dos muertes y una sola resurrección.

    Muy pronto, milenaristas, el primera papa verdadero os dirá a todos ANATEMA. Y lo vamos a festejar aquí, en éste blog…

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  3. Excelente el último vídeo de Antonio Yagüe, completamente recomendable a todos y especialmente a los que se oponen a las profecías que anuncian la Segunda Venida de Cristo a tomar el Reino Milenario en la Nueva Tierra.

    Yagüe trata de la Segunda Venida de Cristo con gran erudición, tanto en textos sagrados y profecías de las Escrituras como en revelaciones privadas, e incluso apoyándose en la Astronomía Sagrada –Suma que en mi opinión es necesaria para tratar este asunto. La conclusión es que “nadie conoce el día ni la hora del Retorno de Cristo, pero SÍ LA SEMANA Y EL MES pues está suficientemente profetizada por activa y por pasiva.

    El vídeo es largo (más de una hora), pero los que anden escasos de tiempo vayan directamente al minuto 45. También son claves los minutos comprendidos entre 15:00 y 19:30, sobre todo para entender cómo en la Primera Venida a Daniel se le reveló también las fechas con gran precisión (las 70 semanas de años, o mejor dicho 69 antes de la muerte de Cristo).

    El vídeo lleva el título de Antiprofetas, que son los que se oponen a las profecías divinas, y desgraciadamente por aquí hay bastantes. Por cierto, si la hipótesis del Dr. Yagüe es cierta, no faltan más que 430 días para este feliz día.

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  4. Si al pasar los 430 días, nada de nada, el Dr. Yagüe ¿pedirá disculpas? — Otra cosa: ¿desde cuando andan de hipótesis los “teólogos”? — Como el Dr. Yagüe ya ha caído bajo las penas de Supernae Maiestatis, paso de su video olímpicamente…

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  5. Siguiendo los parámetros de la Astronomía Sagrada, la Ultima Semana de Daniel, comenzó con el pacto de uno con muchos, es decir con la entrega del poder al Anticristo, “en un pacto secreto” como dice el Profeta, y esto fue en el año 2014. Desde ese momento hasta la aparición pública del Anticristo deben pasar tres años y medio, o sea la mitad de la Ultima Semana, dando comienzo la tiranía del Inicuo, que durará hasta el final de la Semana, o sea tres años y medio más, al cabo de la cual será la Venida de Jesucristo en gloria y majestad, con todos los pormenores que San Juan nos ha transmitido en el Apocalipsis. Por tanto, no sabemos “ni el día ni la hora”, pero sí el año: haciendo el cálculo – según la Astronomía Sagrada- 2014 + 7= 2021 en el mes de septiembre.

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  6. y 2021 precisamente es la fecha tope que puso supuestamente Jesús a Isabel Canori Mora en 1821, y sor María de Bretaña dijo que Jesús le mostró que en el siglo XXI sería el Juicio Final, y no muy tarde, sino más bien se entiende que a principios.
    Pero en fin, todo no son más que suposiciones, y por ello no hay que esperanzarse en fechas, porque luego es probable que afecte a la Fe. Imaginemos que la Parusía resulta ser en el siglo XXII y esto del Vaticano II y la apostasía mundial era una mala etapa, pues muchos que pensaron que les tocaría vivir la Parusía se quedarán desilusionados y a muchos les afectará bastante.

    Por cierto, Simón Del Temple ¿de dónde has sacado que ese pacto fue en 2014? Gracias y bendiciones.

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  7. Antonio Yagüe habla de dos momentos diferentes en que se realiza la Venida del Esposo, siguiendo el mismo patrón de los esponsales hebreos (pago de la dote – preparación de la morada – rescate de la novia). El primero se produce en la Fiesta de las Trompetas –creo entender-, en la que serán “rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero” los 144.000 sellados, que luego parece que tendrán una misión específica, o sea, éste será el momento de las “primicias” de la que Cristo ya fue el Primero y señal. Y este momento tendrá lugar antes del Aviso (profetizado en Garabandal y otros), pues ha de ser “antes de hacer daño a la tierra, al mar y a los árboles” (Ap. 7,3), o sea, en 2016. El otro momento sucederá, ya sí en 2021, en la Fiesta de las Tiendas, será el momento de la Recolección de la Cosecha, después de la Gran Tribulación (2016-2021), y después el comienzo del Reino Milenario en la Nueva Jerusalén.
    A “g” le digo que si todo esto es medianamente cierto –y así me lo parece a mí- no habrá que esperar cuatrocientos y pico días, sino puede que en este próximo Verano, veamos una señal en los cielos de ello. Yagüe lo explica en otro vídeo, sería una llamada a permanecer alerta.

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  8. ¡Dios mío! Más bien puedo creer que vendrá el fin del mundo por causa de los que andan perdidos con respecto al fin del mundo que por causa de, verbigracia, Bergoglio…. ¿Qué clase de católicos sois vosotros si os saltáis las prohibiciones de la bula Supernae Maiestatis? ¡Dios mío!

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  9. Juan: Yo he prestado atención a las hipótesis del Dr. Yagüe, y he extraído lo que desconocía para situarlo en lo que sí conocía. No me parecen descabelladas ni que contraríen al mandato de la Iglesia de no poner el día ni la hora de la llegada de Jesucristo, que ni siquiera los Ángeles la saben y el mismo Señor no quiso revelarla. Pero como El mismo nos manda conocer las señales o los signos de su Advenimiento, en alguna parte deben estar señaladas. De hecho las encontramos profetizadas en la Escritura, y como dice Yagüe, también en la Creación, concretamente para el caso, en las estrellas o en el estudio sagrado de la Astronomía a imitación de los Reyes Magos, donde sin conocer las Escrituras ni Dios habérseles revelado más que en el conocimiento natural del movimiento estelar, descubrieron el Nacimiento del Rey- Mesías que adoraron reconociéndolo como Dios-Hombre. Y si ellos encontraron “escrita” en las estrellas Su Primera Venida en carne pasible, ¿por qué razón -y siguiendo el movimiento de las estrellas y sus conjunciones- no se podría descubrir Su Segundo Advenimiento en gloria y majestad al fin de los tiempos, no del mundo.
    Nuestro Señor expresamente menciona al Profeta Daniel cuando habla de la “abominación de la desolación”, por tanto es de capital importancia el conocimiento y el estudio -no intelectual, sino religioso- de este Profeta que habla que terminada la Ultima Semana de las Setenta de su Profecía, comienza en la tierra el Reino de los Santos, que San Juan llama “mil años”. Entonces alguna señal habrá que conozcamos cuándo da comienzo esta Ultima Semana de años. La Profecía de Daniel termina en la 69 con la muerte del Ungido, es decir con la Crucifixión y Muerte de Jesucristo. Dios revela a San Juan -que cierra la Revelación- los pormenores detallados de la Ultima Semana: es todo el Apocalipsis. Por tanto es preciso conocer estos dos Profetas para ubicarse en lo que Dios nos ha revelado sobre lo que para ellos era futuro, y para nosotros, casi el final. ¿Acaso la Apostasía general, como dice San Pablo, no es señal clara de la próxima aparición del Anticristo? Procuremos ver quién es este personaje, cuándo será su aparición pública y si las estrellas nos “dicen” algo al respecto que no contradiga-sino que confirme- la Profecía.
    Iremos por paso y de a poco.

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  10. G tengo dudas de esa bula, no se si prohíbe sólo dar una fecha aproximada o exacta como certeza o además prohíbe también hacer suposiciones pero quitando la certeza. O sea, yo entiendo que alguien que dice que en tal siglo o en tal año va a ser el fin del mundo está saltándose la bula, pero qué pasa con los que dicen que en tal siglo puede ser el fin pero no es nada seguro (que es lo que yo hago viendo la situación actual) o con las mismas revelaciones privadas que pueden dar fechas aproximadas, y en este caso se dan como ciertas.
    Agradecería que aclararas esto, un saludo y que Dios te bendiga.

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  11. Y ya se que las revelaciones privadas hay que tomarlas con cautela, etc etc, pero me refiero a que si una revelación como la supuesta a sor María de Bretaña en la que dice que en este siglo sería el Fin del Mundo estaría saltándose la bula y por tanto queda como falsa.

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  12. LA RELIGIÓN DEL NUEVO MUNDO: ¿SE ESTÁ CREANDO UNA RELIGIÓN ÚNICA MUNDIAL?

    El Anticristo es: “dominador con ira de las Naciones” Isaías 14.6.
    “bastón de déspotas, opresores e impíos” Isaías 14.5.
    “destructor de los Gentiles” Jeremías 4.7.
    “enemigo cruel” Jeremías 30.14.
    ” inicuo, hombre de pecado y sin ley” San Pablo II Tes.)
    “cuerno (poder) pequeño que se hace grande” San Juan Apoc.
    “cuerno que hace guerra a los santos y prevalece” Daniel

    Desde hace algún tiempo, podemos ver como el poder de decisión político y económico, le ha sido arrebatado tanto a los ciudadanos como a los Estados-nación y ha sido transferido a las organizaciones globales multilaterales.
    De la misma manera, ha habido señales que indican que se está trabajando también en una globalización de la religión y en la creación de algo que podría calificarse como “una autoridad política mundial que controle la espiritualidad del mundo”.
    (En realidad lo que pretende el Anticristo es tener como último objetivo el poder religioso mundial en sus manos para “guerrear contra el Cordero”. Este es el objetivo final del “pacto entre muchos” entre El y los “diez reyes”. “Diez” es un número bíblico que significa plenitud, en este caso todos: la ONU en pleno. “Babilonia” actual, la que tiene soberanía sobre todos los reyes de la tierra, es una ciudad de puertos internacionales, rodeada de aguas, cargada de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de fino lino, de púrpura , de seda y de escarlata, etc. etc, Ciudad que reúne a los poderes del mundo centrados en la ONU, donde se ha proclamado la necesidad de un gobierno mundial bajo la autoridad política, económica y sobre todo religiosa de un líder que proporcione la “paz” fuera del Reino de Cristo. El nuevo “Mesías” que se proclame dios a sí mismo y pretenda adoración y culto, persiguiendo y matando a quienes no lo reconozcan ni lleven su marca. Con “ese” entre muchos han hecho pacto. Agregado mío )

    La señal más evidente de esto se produjo el pasado septiembre, cuando el ex presidente de Israel, Shimon Peres, se reunió con el “Papa” para proponer la formación de una nueva “ONU de las religiones”, que el “Papa” encabezaría. Peres sugirió que esta organización debería ejercer una autoridad “incuestionable” que le permitiera proclamar “qué es lo que Dios quiere y qué es lo que no quiere”, con el objetivo de combatir el extremismo religioso.

    Las implicaciones de esta idea son enormes.
    El 84% de la población mundial tiene una fe espiritual de algún tipo.
    Si juntamos las religiones cristiana, musulmana, hindú y budista, encontramos que son seguidas por más de 5300 millones de personas, y una mezcla diversa de creencias populares y credos minoritarios más pequeños, desde Bahai a la Wicca, representan a casi otros 500 millones de personas.
    Si como todo indica, la espiritualidad juega un papel central en la vida de la mayor parte de la población mundial, es lógico deducir que un “gobierno mundial” deberá tener en cuenta la religión, de forma inevitable.
    Muchos teóricos de la conspiración vienen advirtiendo desde hace décadas del nacimiento de una “Religión Mundial” que surgiría como parte de un “Nuevo Orden Mundial”.
    ¿Es posible que personas poderosas de las élites mundiales busquen conseguir algún tipo de control hegemónico sobre las creencias espirituales del mundo para influenciar a las religiones y a sus seguidores a través de una autoridad central?

    Esto significaría seguir un modelo similar al de la globalización económica, política y comercial, ahora extendido al campo de la espiritualidad.
    ¿Son realmente nobles las intenciones de los impulsores de esta idea?
    Un examen más detallado del asunto sugiere que dentro de este proyecto se esconden elementos altamente sospechosos, que forman parte de una agenda mucho más amplia con consecuencias nefastas.

    EL PLAN PARA UNA AUTORIDAD RELIGIOSA MUNDIAL
    Antes de su reunión de septiembre con el “Papa” para discutir la formación de una “ONU de las religiones”, Shimon Peres detalló sus ideas en una entrevista con la revista católica italiana Famiglia Cristiana:

    “Lo que se necesita es una Organización de las Religiones Unidas, una ONU de las religiones.

    Sería la mejor manera de combatir estos terroristas que matan en nombre de la fe. En el pasado, la mayoría de las guerras fueron motivadas por la idea de nación. Hoy, en cambio, las guerras se desatan sobre todo con la excusa de la religión”

    Ya existen iniciativas interreligiosas religiosas globales, tales como la Iniciativa de las Religiones Unidas, pero evidentemente Peres prevé una “Organización de las Religiones Unidas” construída de arriba hacia abajo, que concentre en sí mucho más poder y autoridad, de forma centralizada:

    “Lo que se necesita es una autoridad moral incuestionable que diga con voz fuerte: “No, Dios no quiere esto y no le permite”.

    Peres sugirió que el “Papa” debería ser esa autoridad, porque según él: “es tal vez el único líder religioso que se respeta verdaderamente”

    El “Papa” se mostró favorable a ello, pero no hizo tomó ninguna “decisión o compromiso personal” y queda por verse si finalmente este nuevo órgano se acaba materializando. (Evidentemente no podía aceptar porque su función es otra, la de ser Vicario del Anticristo” su tarea la cumple a la perfección desde donde está. Agregado mío)

    Cabe destacar que Peres no es la primera alta figura política que defiende este enfoque.
    La Fundación caritativa del ex-primer ministro británico Tony Blair, “Faith Foundation”, centra sus esfuerzos en “la fe y en la globalización”.

    En enero de 2014, Blair escribió un ensayo ampliamente reeditado indicando los objetivos de su fundación:

    “… El propósito es cambiar la política de los gobiernos: empezar a tratar este tema del extremismo religioso como un tema que trata tanto de religión como de política; atacar la raíz del asunto del extremismo, que promulga una falsa visión de la religión. El objetivo es que se convierta en un punto importante en la agenda de los líderes mundiales, para que colaboren eficazmente para combatir este extremismo. Esta es una lucha que sólo está empezando”

    Al igual que Peres, Blair argumenta que el extremismo religioso es la causa principal de los conflictos en el mundo actual y sostiene que los líderes mundiales deben unirse para hacerle frente. Y también, como hace Peres, afirma que una autoridad política debe tener la facultad de determinar qué puntos de vista religiosos son “falsos” o “ciertos”.

    Blair, también solicitó el apoyo del Vaticano, que congrega la mayor cantidad de seguidores a nivel mundial.
    Sin embargo, a pesar de ser un católico recientemente convertido, Blair no tuvo mucho éxito cuando hizo propuestas al Vaticano en 2011, y un prominente erudito católico, el profesor Michel Schooyans, llegó a declarar que creía que Blair tenía objetivos siniestros:

    “Uno de los objetivos de la Faith Foundation de Tony Blair, era el de reformar las principales religiones, de forma paralela a como su colega Barack Obama reformaba la sociedad global. Con este fin, la fundación en cuestión tratará de ampliar los «nuevos derechos», utilizando las religiones del mundo para este fin y adaptándolas a sus nuevas funciones. Las religiones tendrían que ser reducidas a un mismo denominador común, lo que significaría vaciarlas de su identidad…

    Este proyecto amenaza con llevarnos a una época en la que el poder político se atribuya la misión de promover una confesión religiosa, o de cambiarla. En el caso de la Fundación de Tony Blair, esto gira entorno a promover una única confesión religiosa que vaya de la mano de un poder político universal global, que sería impuesto al mundo entero”
    Ver como Blair trata de hacerle creer al mundo que el extremismo religioso es la causa fundamental de los conflictos globales actuales, mientras al mismo tiempo justifica su papel engañoso en la invasión de Irak y reclama una intervención militar más directa en Oriente Medio, solo puede provocar indignación e incredulidad.

    Dada su falta de credibilidad como defensor de la paz, no es sorprendente que al final haya sido apartado de esta función y hayamos acabado viendo a otro líder mundial jubilado presionando al Vaticano para crear una autoridad religiosa global.
    Es el caso de Shimon Peres , que se ajusta mucho mejor a la tarea de crear las bases para esa entidad religiosa global, pues a diferencia de Blair, no tiene una imagen tan belicosa y ha sabido transformarse a ojos de la opinión pública en un presunto pacificador en sus últimos años en el cargo, donde siempre pareció mucho más conciliador en comparación con sus compatriotas sionistas de la línea más dura.

    Francisco, que se ha erigido en un as de las relaciones públicas de la iglesia y ha sido nombrado “Hombre del Año” en la revista TIME, también tiene la credibilidad y la autoridad moral para llevar a cabo una iniciativa de este tipo, un hecho del que Peres parece ser muy consciente.
    Conocidos pues los actores principales hasta el momento, la pregunta clave es: ¿Se trata de una iniciativa auténtica para promover la paz mundial, o esconde algo más?

    UNOS DEFENSORES CUESTIONABLES
    A pesar de sus diferencias superficiales, el argumento central que ofrecen Peres y Blair es el mismo:
    “el extremismo religioso es el responsable de los conflictos actuales y una autoridad política mundial debe ejercer control sobre todas las religiones”
    Si bien la violencia por motivos religiosos, sobre todo en el mundo islámico, es sin duda un problema importante, este argumento es extremadamente engañoso y tramposo, porque ignora la mano oculta que inflama este problema y que ​​trabaja activamente para sostenerlo.

    (Quien quiera leer el artículo entero vea el blogs “quijotesiglo21”)

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  13. Estimado Juan:

    La bula Supernae maiestatis regulariza el predicar (praedicare) y el predecir (praedicere). Los que predican establece la bula que deben ser examinados y aprobados como tal. Los que predicen NO deben hacerlo de ningún modo. Asimismo regulariza las inspiraciones divinas, por supuesto, estableciendo que sean previamente examinadas.

    Ahora bien, respondiendo a su pregunta, precisamente si prohíbe también hacer suposiciones pero quitando la certeza, es obvio que eso, como no pertenece al predecir sino al predicar, tampoco es del todo libre y según el sentir de cualquiera, aún más cuando se trata de textos proféticos. Yo diría que dicho aspecto depende de la intención del que hace semejantes suposiciones, que muchas veces queda clara aquella exactamente por el esfuerzo intelectual de aquel en mantenerse firme ante la tentación de poner fechas, incluso fechas que por tan lejanas que fuesen ni siquiera serían fechas.

    Sin embargo si uno para sí mismo dice que el fin será mañana o en tal siglo, eso, la bula lo ignora. En mi opinión deja entenderse que la madurez en fe implica como positivo este asunto. Igualmente con respecto a nuestra implacable muerte nos pasa las mismas cosas por la cabeza: mañana o …

    Sobre las revelaciones privadas que pueden dar fechas aproximadas: primero, hay que tener en las manos el texto original, ver quien lo edita y quien lo aprueba, leer la introducción, las notas, pues siempre hay enmendaciones aclaratorias etc., etc. La razón por la cual se aprueban la mayoría de las revelaciones privadas es que ayudan a la fe o en fe al que ya tiene fe, fe tan poca o tan mucha que la ayuda sea efectiva, no por otra cosa, verbigracia, indicarle que el fin del mundo será mañana o en tal siglo. Las revelaciones privadas, aunque se hacen públicas, quedan privadas, dicho con más claridad, son para el uso personal etc. Luego, si uno para sí mismo cree lo que lee en un libro de revelaciones privadas que dan fechas para el fin del mundo, entonces etc., etc.

    Si Usted puede localizar el texto original de la prima edición que hacen públicas las revelaciones privadas de la sor María de Bretaña, entonces sabremos con seguridad, según muchos detalles que ahora desconocemos, si realmente se salta o no se salta la bula… o la saltaron ciertas personas, no la revelación, tampoco la sor.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  14. Quisiera hacer un paréntesis aquí para tratar brevemente del “Milenio” en el Profeta Daniel, no en San Juan que lo corrobora y confirma. He aquí el texto: “…y he aquí que vino sobre las nubes del cielo Uno parecido a un hijo de hombre (expresión que Jesucristo gustaba aplicarse a Sí Mismo, lo hace 80 veces), el cual llegó al Anciano de días, y le presentaron delante de El. Y le fue dado (¿ a quién? Al hijo de hombre!) el señorío, la gloria (el Verbo ya poseía estos atributos en cuanto Dios, pero aquí se agregan “títulos al Verbo Encarnado) y el reino, y todos los pueblos y naciones y lenguas le sirvieron. (la visión es para futuro, para cuando se le de el “reino”). Su Señorío es un señorío eterno (que no perdió en la Encarnación), y su reino NUNCA será destruido.” (7. 13-14)
    Ahora bien, ¿en el cielo qué “pueblos y naciones y lenguas” existen? Evidentemente se trata de un “reino” que no podrá “ser destruido”. ¿Quién podría “destruir” en el cielo el señorío y la gloria del Verbo Encarnado? Por tanto se trata de un “reino” en la TIERRA que ningún enemigo podrá vencer, ni Gog ni Magog, ni ningún adversario. El Dragón , la antigua serpiente, lo sabe, porque conoce las Escrituras, por eso, con los dos que completan la Tríada Satánica: el Anticristo, su hijo, y el sirviente del Inicuo: el Falso Profeta, le hacen la “guerra a los santos y prevalecen sobre ellos” por “un tiempo, otro tiempo y la mitad de otro tiempo” sabiendo no obstante que aunque pretendan “guerrear contra el Cordero”, el Cordero los vencerá en Su Venida. Entonces “los santos tomarán posesión del reino” (Daniel 7.22) “y el imperio y la magnificencia de los reinos que hay DEBAJO DE TODO EL CIELO, será dado al pueblo de los santos del Altísimo. Su reino será un reino eterno…” (Daniel 7.27) hasta que acabados los “mil años” las “bestias” que les fue quitado su dominio pero prolongada la vida hasta un tiempo y un momento” (Daniel 7.12) formen el ejercito de Gog y Magog (bajo la influencia del Dragón que fue soltado) para atacar el “campamento de los santos y la ciudad amada” (San Juan Apoc.20.7-10) donde son consumidos por el fuego del cielo, y el Diablo que los seducía, fue precipitado al lago de fuego y azufre, donde están también la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Evidentemente ese Reino tiene un Rey, Jesucristo Rey de reyes y señor de los señores. “Y su reino no tendrá fin” le dijo el Angel Gabriel a Nuestra Señora.
    Nosotros pedimos la llegada de ese reino en el Padrenuestro, y esperamos entrar en él a través de la perseverancia y la paciencia en confesar el Nombre del Verbo, “amando la justicia y aborreciendo la iniquidad”, aún sabiendo y ¡queriendo! que el Anticristo podrá quitarnos el cuerpo con la muerte, pero no el alma adorándolo.
    Sea siempre Dios el primer servido!!!
    Por tanto este intento de batalla se desarrolla en la TIERRA, no en el cielo. Quisieron acabar el Reino de los Santos

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  15. Me dirigo a Juan C. , que nos trajo el video arriba y aunque solo hé visto unos 10 minutos y es muy correcto lo que dice , hé preferido averiguar algo más sobre la persona que hizo el video ( sr. Antonio Yagüe ) ,para ver de parte de quien está y si es católico .Entonces hay otro video que hizo ese señor que habla muy bien de Bergoglio , dice que ” el papa Francísco le tiene gran amor a la Eucaristía y que propone adoraciones públicas en la Plaza de san Pedro , algo que ningún otro Papa lo há hecho antes ” etc…

    La verdad es que cada vez entiendo menos el laberinto que hay sobre el tema de los papas ,para mí los papas después del CVII son verdaderos hasta llegar a Benedicto XVI ( último papa ) ,pero a Bergoglio después de saber cuantas cosas ” dicen que habla ” , pues lo tenía como enemigo de Dios ,por esto el segundo video del sr. A.Yagüe que traje como enlace al no ser correcto lo que dice ,tampoco es correcto el primer video que trajo Juan C. , y digo esto porque quien se equivoca una vez , no es de fiar .

    Este es el video: https://youtu.be/lEioV5erTOk

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