ALL POSTS

SOBRE LA JUSTIFICACIÓN DADA POR WILLIAMSON A LA CONSAGRACIÓN DE FAURE


[Esta es la reproducción de una entrada de Novus Ordo Watch, que a su vez reproduce un post del blog  “Introibo ad altare Dei” en el que un sedevacantista  hace una razonada crítica sobre la justificación dada por  Mons. Williamson a la consagración episcopal del P. Faure,  que se encabeza con el título de “Mandatum Apostolicum”
Nada más oportuno en nuestro blog su publicación por el reciente debate habido con un “Williamsoniano” que criticó nuestra oposición sin abundar en argumentos. A las razones, el interesado dio un “portazo” insultándonos con el sanbenito ya escuchado con frecuencia de estar ” ciegos por la soberbia”,  “catarismo”, “vivir en el Olimpo” amén de otros denuestos. De muy malos modos se despidió no sin dejarnos enlaces a un conocido blog que hace piruetas y equilibrios para restringir al máximo el dogma de la “infalibilidad pontificia”. A la vista de los nuevos aires que corren y que hacen imposible en un alma sincera la adscripción a la iglesia conciliar, se ha puesto de moda, hacer casi desaparecer la prerrogativa de los papas- y de la Iglesia concorde con él,- de la infalibilidad y ya se llega a postular que los papas legítimos podrían ser   no sólo “malos papas” que los ha habido en al historia, sino también herejes, no católicos, y blog ha habido que ha admitido sin mayores problemas la posible  existencia de legítimos papas “ateos”.
A tanto llegan los absurdos a que conduce la renuencia a extraer la verdad que nos da la Teología, y el Magisterio sobre la imposibilidad de los papas no católicos. Como se dice en el comentario que sigue al post reproducido
No hay salida al absurdo del Novus Ordo, salvo en la posición de que los “Papas” después de Pío XII han sido impostores. Sólo una vez que esto se reconoce todo lo demás puede empezar a ponerse su lugar. Cualquier otro intento de comprender o resolver esta crisis,está condenada al fracaso desde el principio. ]
 Sobre la reciente consagración episcopal del P. Faure

LOCURA DE LA RESISTENCIA: CRÍTICA DE UN SEDEVACANTISTA A LA JUSTIFICACIÓN DADA POR WILLAMSON ACERCA DE  LA CONSAGRACIÓN DE FAURE

williamson-faure-consecrati_med-2
Nosotros simplemente no  publicamos entradas de otros blogs, pero en este caso, vamos a hacer una excepción ya que el post que transcribimos  muestra las ideas anticatólicas inherentes a las justificaciones dadas por el obispo Richard Williamson en su  reciente consagración episcopal de Mons. Jean-Michel Faure, ambos anteriormente miembros de la Sociedad de San Pío X.

El siguiente es un post del blog Introibo ad Altare Dei . Con algunas pocas excepciones, todo el formato se ha mantenido como en el post original, titulado  Pater Noster? .

***

En la fiesta de San José, 19 de marzo de 2015, el obispo Richard Williamson consagró al P. Jean-Michel Faure como nuevo obispo tradicionalista. Pseudo-Tradicionalista para ser  más precisos. El obispo Williamson fue uno de los cuatro sacerdotes consagrados por el arzobispo Marcel Lefebvre en 1988 por la Sociedad de San Pío X (FSPX). La posición de la Fraternidad de San Pío X ha sido siempre de rechazo al sedevacantismo y al sedeprivacionismo. Ellos profesan  la idea de “reconocer y resistir”, es decir  reconocen a los “papas” post-Vaticano II como legítimos Vicarios de Cristo, y sin embargo, “resisten” sus errores. En 2012, el obispo  Williamson fue expulsado de la Fraternidad San Pío X por sus críticas al Superior General Mons. Bernard Fellay por sus esfuerzos para reconciliar la FSSPX al Vaticano modernista . Como reacción al diálogo mantenido por  Fellay con Roma, Williamson fundó la Sociedad de San Pío X de la Estricta Observancia (FSSPX-SO).

¿Quiero decir esto que  Williamson,y los sacerdotes que le siguieron de la Fraternidad de San Pío X, hayan abrazado el  sedevacantismo? ¡No! Simplemente hacen lo mismo que ha estado haciendo la Fraternidad San Pío X, pero no quieren las negociaciones con el “Papa” Francisco. Yo he criticado bastante a Williamson en mis comentarios por sus posiciones inconsistentes y (a veces) por sus ideas y  comportamiento absurdos. El sacerdote consagrado,  ahora obispo Faure, con sus 73 años es sólo dos años más joven que Williamson. Se podría pensar que iba a elegir a un sucesor un poco más joven. Dicho esto, ¿por qué necesita hacer esta consagración? Recuerde, si hay Papa, se necesita un mandato papal para consagrar un obispo. Por tanto, Williamson y Faure están excomulgados por su “papa”. (Para Williamson es la segunda vez, [ la primera fue por [Juan Pablo II] desde  su consagración en 1988, que fue anulada por Ratzinger en 2009). En lugar del mandato de Francisco,  Williamson creó su propio mandato que explicó así (!):

MANDATUM APOSTOLICUM
Tenemos un Mandato para consagrar de la Iglesia Romana la cual en su fidelidad a las santas tradiciones recibidas de los Apóstoles nos comanda a transmitir fielmente estas santas tradiciones – a saber el Depósito de la Fe- a todos los hombres por la razón de su deber de salvar sus almas.
Pues ciertamente por un lado las autoridades de la Iglesia de Roma desde el Concilio Vaticano Segundo hasta hoy en día están movidas por un espíritu de modernismo que socava en profundidad la Santa Tradición al punto de torcer la propia noción: Porque vendrá el t iempo en que no soportarán más la sana doctrina, apartarán de la verdad el oído, pero se volverán a las fábulas, como dice San Pablo a Timoteo en su segunda Carta (IV, 3,5). ¿De qué serviría pedir a tales autoridades un Mandato para consagrar un obispo que va a estar profundamente opuesto al error más grave de ellas?
Y, por otro lado, obtener un tal obispo, los pocos Católicos que entienden la importancia de él pueden haber tenido esperanzas, aún luego del Vaticano II, que él proviniera de la Fraternidad San Pío X fundada por el Arzobispo Marcel Lefebvre, como los cuatro que él consagró para ellos en 1988 por un Mandato de emergencia previo. ¡Ay!, cuando las autoridades de esa Fraternidad mostraron por su constante vuelta hacia las autoridades Romanas que ellas estaban tomando el mismo camino modernista, esa esperanza probó ser en vano.
¿De donde entonces pueden estos Católicos fieles obtener los obispos esenciales para la supervivencia de su verdadera fe? En un mundo haciendo la guerra política día a día más sobre Dios y sobre Su Iglesia, el daño para la Fe parece tal que su supervivencia no puede más ser dejada a depender de un único obispo totalmente anti-modernista. La propia Iglesia le pide a él nombrar un asociado, que será el Padre Jean-Michel Faure.

Por esta transmisión del poder episcopal de las Ordenes, no se asume ni se otorga poder episcopal de jurisdicción y tan pronto como Dios intervenga para salvar Su Iglesia, que ya no tiene más esperanza humana de rescate, los efectos de esta consagración y de su Mandato de emergencia serán sin dilación puestos de vuelta en las manos de un Papa una vez más totalmente Católico.  

Usted puede preguntar, “¿Cómo concuerda esta jerga  con la idea de “reconocer y resistir “a Francisco que es el Papa? Respuesta:.. No concuerda.  Williamson hace continuamente afirmaciones gratuitas sin ser respaldadas con la menor referencia a la teología y al derecho canónico. Todo lo que hace va  estrictamente contra lo que la Iglesia enseña por  sus teólogos aprobados.

Esto es lo que enseña la Iglesia:

1. El Papa tiene universal y completa primacía sobre la Iglesia entera

El nombre de “Papa” viene de la palabra griega que significa “padre”. Al igual que un padre terrenal gobierna su  familia, el Santo Padre hace lo mismo con la Iglesia de una manera más absoluta. Como enseñó el teólogo [Mgr. Gerard] Van Noort, el poder del papa (tal como fue definido por el Concilio Vaticano II en 1870) es:

  • autoridad vinculante  que exige obediencia
  • universal en lo que respecta al ámbito de ella  (en todas partes) y en su campo ( fe, moral, ldisciplina y gobierno)
  • ordinaria – es decir,  posee  jurisdicción sobre la Iglesia en virtud del cargo que ocupa y que podrá ejercer en el momento que quiera 
  • directa y episcopal – puede actuar no sólo sobre los obispos individuales, sino también sobre  los fieles sin mediación episcopal
  • suprema – no hay otra persona (o persona colectiva) que tenga  un poder mayor que o igual al suyo
  •  absoluta y completa en sí misma. Posee en sí mismo, la plenitud del poder, y no sólo una parte de ese poder (Ver Van Noort,  Teología Dogmática  2: 280-282)

 

2. La Iglesia, con el Papa su cabeza visible en la Tierra, es indefectible. Su enseñanza no puede cambiar, porque Ella es infalible, Sus leyes no pueden ser  malas.

Siguiendo con  Van Noort: 

” la infalibilidad de la Iglesia se extiende a la disciplina general de la Iglesia … Pues si se alegara que la Iglesia pudiera cometer un error legislando acerca de  la disciplina general, dejaría de ser una fiel guardiana de la doctrina revelada o maestra digna de confianza de la vida cristiana “( Teología Dogmática  2: 114-115; cursiva en el  original). Por tanto todo lo que la Iglesia [universalmente] legisla con la aprobación papal es infalible; no puede ser malo o erróneo.


3. El rechazo de un mandato o  decisión del Papa  puede suceder de una de las tres maneras siguientes:

  • Rechazo de la cosa  mandada. Esto ocurre cuando se desobedece algo (por ejemplo, un ayuno o restitución ordenada por el Pontífice) porque se considera que  es demasiado difícil. Esto es pecado, pero no sería cisma  porque se  rechaza un mandamiento de la Iglesia, no a la Cabeza de la Iglesia.
  • El rechazo de una orden, considerado el Papa en su condición de individual. Como el Papa no está por encima de la debilidad humana, podría dar un mandato movido por el odio, la envidia, o algún otro motivo pecaminoso  subyacente a su decisión individual (que no afecta a toda la Iglesia). El Papa también podría mandar algo pecaminoso (por ejemplo, matar a alguien que le desagrada). En tal caso, con esta negativa a obedecer no se comete ni pecado ni cisma
  • El rechazo atenta a su poder oficial como Papa. La persona es culpable de cisma y ya no es miembro de la Iglesia, porque no quiere someterse a la autoridad del Papa que dio la orden. (Ver teólogos McHugh y Callan,  Teología Moral  1: 542-543)

 

A continuación,  consideraremos  el “mandato” de Williamson analizado a la luz de estos principio. 

Párrafo  # 1: Tenemos un Mandato para consagrar de la Iglesia Romana la cual en su fidelidad a las santas tradiciones recibidas de los Apóstoles nos comanda a transmitir fielmente estas santas tradiciones – a saber el Depósito de la Fe- a todos los hombres por la razón de su deber de salvar sus almas.

La Iglesia Católica Romana actúa a través de su Cabeza visible, el Papa, en circunstancias normales. ¿Cómo puede Ud. obtener un mandato de la Iglesia cuando reconoce a Francisco y él no da  su consentimiento para dárselo? ¿Está sugiriendo que el Papa hizo algo mal? Véase el principio punto 2 de arriba. 

Párrafo. # 2 Pues ciertamente por un lado las autoridades de la Iglesia de Roma desde el Concilio Vaticano Segundo hasta hoy en día están movidas por un espíritu de modernismo que socava en profundidad la Santa Tradición al punto de torcer la propia noción: Porque vendrá el tiempo en que no soportarán más la sana doctrina, apartarán de la verdad el oído, pero se volverán a las fábulas, como dice San Pablo a Timoteo en su segunda Carta (IV, 3,5). ¿De qué serviría pedir a tales autoridades un Mandato para consagrar un obispo que va a estar profundamente opuesto al error más grave de ellas?

Las autoridades – incluso al hombre que consideran “Papa” ¿están en un “grave error” que debe ser contrarrestado? Véase el principio del  punto 2 de arriba. El Espíritu Santo no permitiría que un Papa enseñe  un “gravísimo error” o fuese movido  por “un espíritu modernista”. Decir esto es una herejía.

Párrafo  # 3 Y, por otro lado, para obtener un tal obispo, los pocos Católicos que entienden su importancia podrían haber tenido esperanzas, aun después del Vaticano II,  de que proviniera de la Fraternidad de San Pío X fundada por el Arzobispo Marcel Lefebvre, como los cuatro que él consagró para ellos en 1988 por un previo  Mandato de emergencia. ¡Ay!, cuando las autoridades de esa Fraternidad mostraron por su constante vuelta hacia las autoridades Romanas que ellas estaban tomando el mismo camino modernista, esa esperanza demostró ser vana. vano.

¡Lefebvre hizo un “mandato” también! La salvación no vino del papa y su jerarquía con la jurisdicción ordinaria establecida por Cristo, sino de la Fraternidad de San Pío X  opuesta a la jerarquía nombrada! Así pues, ¿La Fraternidad también falló   por —- querer estar unida  al Papa ?

Párrafo # 4  ¿De donde entonces pueden estos Católicos fieles obtener los obispos esenciales para la supervivencia de su verdadera fe? (¿Qué hay entonces del Papa?) En un mundo que hace  guerra política día a día cada vez más a Dios y a Su Iglesia, el daño para la Fe parece tal que su supervivencia no puede ya depender de un único obispo totalmente anti-modernista. ( ¿Quiere Ud. decir que el Papa no es anti-Modernista? ¡Esto quiere decir que es hereje! Pero un hereje no puede ser papa. Así pues, él es  o bien antimodernista o bien es un falso Papa). La misma  Iglesia le pide  nombrar un asociado, el cual será el Padre Jean-Michel Faure. (La misma Iglesia, sin el Papa, pide que el P. Faure sea consagrado?¡imagínese!

Para. # 5 Por esta transmisión del poder episcopal de las Ordenes, no se asume ni se otorga poder episcopal de jurisdicción y tan pronto como Dios intervenga para salvar Su Iglesia, que ya no tiene más esperanza humana de rescate, los efectos de esta consagración y de su Mandato de emergencia serán sin dilación puestos de vuelta en las manos de un Papa una vez más totalmente Católico.  

¿Quiere decir que tenemos un Papa “parcialmente católico”? Suena como la eclesiología del Vaticano II! ¿No  había rechazado Williamson la idea de sectas no católicas que están en  “comunión parcial” con la Iglesia Católica — como nos dicen las enseñanzas heréticas del Concilio Vaticano II? Sin embargo, parece que el Sr. Bergoglio puede estar en “comunión parcial” con el cargo del papado!

Williamson, y el recién consagrado Faure son de una mentalidad protestante. Reconocen a un hombre como Papa, pero a continuación, aplican sus propios principios que han elaborado (ajenos a la fe católica) para justificar el hacer lo que quieren. Después pasan adelante como les viene en gana  con la esperanza de que algún día Bergoglio (o su sucesor) hará lo que ellos piensan que es correcto. ¡Qué triste! … Sólo cuando hay un rechazo general de los errores de la secta del Vaticano II y de su falso “papa” podremos acercarnos a un concilio general imperfecto que elija  a un Pontífice verdadero al que  podamos obedecer y llamar “nuestro padre”.

[Tomado de  http://introiboadaltaredei2.blogspot.com/2015/03/pater-noster.html ]

***

Comentario de Novus Ordo Watch:  La posición de reconocer, pero resistir es un callejón sin salida, en la que cada individuo hace lo que quiere, siempre y cuando se crea justificado por su interpretación  de la Tradición, o lo que él piensa que la Iglesia habría hecho, todo en oposición a  – y este es el punto más importante – la (supuestamente) jerarquía legítima que se desempeña en  la Iglesia Católica. Este punto es el que más distingue esencialmente a la resistencia tradicionalista de la sedevacantista. Para quienes  objetan  que el sedevacantismo tiene su propia cuota de dificultades, estamos prestos a reconocer  que es así. Sin embargo, hay una diferencia esencial: Las dificultades del  sedevacantismo se deben a la ausencia de un Papa reinante, mientras que los problemas Neo-Trad ,  existen a pesar de  que hay  Papa y una  jerarquía  en ejercicio. Existen dificultades sedevacantistas porque la autoridad reconocida como válida  que pueda resolverlas está ausente , mientras que los Neo-Trads  se oponen y contradicen a la autoridad que  reconocen ser  válida y en ejercicio. Todos  los problemas sedevacantistas se resolverán, en principio, tan pronto como esté otra vez reinando  un verdadero Papa. Por otra parte,  las dificultades de los resistentes  realmente nunca van a ser resueltas, porque cualquier solución que se dé, en principio, depende del acuerdo personal de cada resistente con la resolución de las dificultades. (Para más información sobre este tema en particular, por favor consulte nuestra enérgica  respuesta al P. Francois Chazal,  “Usted  no puede  hacerlo a su manera “, y el artículo  “Cuando el pastor se golpea” .)

Para más información sobre la consagración episcopal de Williamson a Faure, también recomendamos  el siguiente artículo de Tom Droleskey:

 

No hay salida al absurdo  del Novus Ordo,  salvo  en la posición de  que los “Papas” después de Pío XII han sido impostores. Sólo una vez que esto se reconoce todo lo demás puede empezar a ponerse su lugar. Cualquier otro intento de comprender o resolver esta crisis está condenada al fracaso desde el principio.

Vea también:

DE Novus Ordo Watch

12 replies »

  1. Me parece que habría que retroceder hasta donde pareciera que comenzó el caos “tradicionalista”, y me refiero a la noción de “estado de necesidad”.
    Para que exista esta situación extrema -prevista por el Legislador- es porque existe la falta de ministros idóneos -lícitos y válidos- para conferir Sacramentos. Ante esta ausencia la Iglesia siempre permitió y toleró -no como práctica normal, sino como transitoria y habiendo en su cúspide la Cabeza Visible y juzgando la falta de poder recurrir a la autorización de la Cabeza, como suficiente razón (prevista en la mente del Legislador)- la ordenación de sacerdotes o consagración de obispos donde hiciera falta, previendo la confirmación en el cargo, llegado el momento, por la Autoridad Suprema de la Iglesia.
    Así por ejemplo leemos en el Denzinger lo referido al Concilio de Guastala, en Lombardía, en el año 1106, acerca de las ordenaciones de heréticos y simoníacos:
    D.358.”Desde hace ya muchos años la extensión del imperio teutónico está separada de la unidad Sede Apostólica. En este cisma se ha llegado a tanto peligro que -como decimos- en tan grande extensión de tierras apenas si se hallan unos pocos sacerdotes o clérigos católicos. Cuando, pues, tantos hijos yacen entre semejante ruinas, la necesidad de la paz cristiana exige que se abran en este asunto las maternas entrañas de la Iglesia. Instruidos, pues, por los ejemplos y escritos de nuestros Padres que en diversos tiempos recibieron en sus órdenes a novacianos, donatistas y otros herejes, nosotros recibimos en su oficio episcopal a los obispos de dicho imperio que han sido ordenados en el cisma, a no ser que se pruebe que son invasores, simoníacos o de mala vida. Lo mismo constituimos de los clérigos de cualquier orden a los que su ciencia y su vida encomienda.”
    Se lee sobre las ordenaciones de los cismáticos en D.169 (7).”Según costumbre de la Iglesia Católica, reconozca el sacratísimo pecho de tu serenidad que a ninguno de estos a quienes bautizó Acacio (Obispo cismático), o a quienes ordenó según los cánones sacerdotes o levitas , les alcanza parte alguna de daño por el nombre de Acacio, en el sentido de que acaso parezca menos firme la gracia del sacramento por haber sido trasmitida por un inicuo….(9) Por eso, pues, también éste, administrando mal lo bueno, a sí solo se dañó. Porque el sacramento inviolable que por él fue dado, obtuvo para los otros la perfección de su virtud.” (A Anastasio II 496-498).
    Pareciera que este ejemplo autorizara a ordenar o consagrar ministros bajo la carátula de “estado de necesidad”, por obispos católicos en tierras lejanas donde pudiera extinguirse el Orden Sacerdotal sin poder recurrir a la Santa Sede para legitimar el Sacramento del Orden conferido, o a falta de ministros católicos pudiera recurrirse aún a cismáticos o herejes para obtener cualquier Sacramento.
    Todo esto está reglamentado por la Iglesia en sus Leyes, equiparando el “estado de necesidad” con “peligro de muerte”.
    Ahora bien, ¿cuál era el estado de necesidad que existía para que Lefebvre ( siempre suponiendo que poseía el Orden Sagrado) comenzara a fundar seminarios, ordenar sacerdotes, crear una asociación religiosa con votos tanto para hombres como para mujeres y consagrar obispos, como fue que hizo? Dio un paso al costado de lo que él seguía creyendo que era la Iglesia Católica y que sus “autoridades” eran legítimas, para comenzar a actuar, según sus propias decisiones, acerca de lo que convenía o no para mantener la “Tradición” en una “iglesia” que sin dejar de ser “católica” era junto con sus “autoridades” apóstata, herética y anticrística -según él-, negando con esto la indefectibilidad de la Iglesia y la Infalibilidad del Primado Pontificio, para juzgar él lo que era bueno o malo, estado de necesidad o peligro de muerte.
    Jamás declaró pública y oficialmente – para que su actuar hubiera sido lícito y válido (en el caso que hubiera sido Obispo)- la vacancia de la Sede, lo que entonces sí constituía de suyo un grave “estado de necesidad” y un “peligro de muerte” eterna para las almas ante la ausencia de sacerdotes y obispos que administraran los Sacramentos de la Gracia.
    Es “estado de necesidad” creado en la mente de Lefebvre y llevado a la práctica fue una cosa ficticia sin fundamento en las Leyes ni en la Dogmática católicas. La “consagración” de “sus” cuatro “obispos” – en el que arrastró a Mons. De Castro Mayer a una situación gravísima de cisma- fue el acto culminante que lo separó -subjetiva y objetivamente- de la Iglesia Católica. Su consideración del “estado de necesidad” consistía en “hacer la experiencia de la Tradición”, algo exclusivamente personal enfrentando ilícitamente a las “autoridades” romanas, sin ningún derecho que lo amparara, más que sus propias justificaciones sobre la “necesidad”.
    Williamson repite la misma cantinela…y es de nunca acabar.
    Entonces si lo único que podía constituir un grave “estado de necesidad” era la defección de las “autoridades” romanas por herejía pública y formal, quedando vacantes las Sedes episcopales y la Sede Romana, había que poner remedio cuanto antes -por ser de urgencia- declararando públicamente esta Vacancia. Hubo quien lo hizo y consagró obispos válidos sin jurisdicción -por vacancia de la Sede- con el fin de restaurar la Jerarquía de la Iglesia desde su Cabeza. Fue Monseñor Thuc. Pasaron los años y con la excusa del “estado de necesidad” se siguieron consagrando obispos y ordenando sacerdotes, pero sin poner el remedio donde hacía falta. Llegamos al caos actual en el que hay un real y gravísimo estado de necesidad por peligro de muerte eterna, por un lado porque la Ramera Apostática se ha constituido como religión eclipsando a la Esposa del Cordero perdiendo un sin número de almas, y por el otro una Iglesia “débil” (APOC, Filadelfia), con Obispos válidos que tienen sacerdotes válidos pero tampoco quieren poner remedio ni organizarse en Cuerpo. Tememos con esto que el resultado sea la concepción de una iglesia episcopaliana, dejando a la deriva a muchas otras almas porque no extinguen lo que ocasiona la falta de unidad y de gobierno. Jesucristo pensó y quiso a Su Iglesia con autoridad monárquica y constituyó a San Pedro como Roca Inamovible, Fundamento de la Fe de la Iglesia y Principio de unidad y de gobierno, y es Dogma de Fe católico que San Pedro DEBE tener perpetuos sucesores hasta la Segunda Venida porque las puertas del infierno NO PUEDEN prevalecer sobre la Iglesia. El estado de necesidad es real, ¡hay que poner remedio!

    Me gusta

  2. Estoy completamente de acuerdo con el comentario de mi amigo Simón Del Temple, aún más por ser muy claro y —por fin—, saca del Enquiridion de Denzinger lo que más importa con respecto a los últimos comentarios que he leído aquí sobre el tema.

    El estado de necesidad que invocaron Lefebvre y Williamson no puede prevalecer sobre el estado de necesidad dentro de cual se dio como tal, es decir, que la ordenación irregular no puede prevalecer sobre lo que se debe hacer para poner fin a la la usurpación de la Santa Sede. Los estados de necesidad se jerarquizan según las necesidades de estos estados, no simplemente según los estados. Desde luego, en los hechos se esconde un vicio voluntario.

    Me gusta

  3. Extractos de textos de Monseñor Marcel Lefebvre.

    De la Declaración del 21 de noviembre de 1974

    Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma, a la Roma católica guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias al mantenimiento de esa fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad.

    Por el contrario, nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después del Concilio en todas las reformas que de éste salieron.

    Del Sermón del Domingo de Pascua del 30 de marzo de 1986

    Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo, que creo no se planteó jamás en la Iglesia: que quien está sentado en la Sede de Pedro participe en cultos de falsos dioses; creo que esto no sucedió jamás en toda la historia de la Iglesia. ¿Qué conclusión deberemos quizás sacar dentro de algunos meses ante estos actos repetidos de comunión con falsos cultos? No lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa. No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero parece, sí, a primera vista, que es imposible que un Papa sea hereje pública y formalmente.

    De la Conferencia del 15 de abril de 1986

    Queridos amigos, ¡pudieron, durante las vacaciones, reflexionar sobre el sermón del domingo de Pascua!…

    Entonces querría, puesto que hay distintos ecos, distintas reacciones, querría clarificar un poco, en la medida en que sea posible, porque la situación de la Iglesia es una situación tan misteriosa, que no es tan fácil clarificar las cosas…

    Entonces el problema se plantea.

    Primer problema: la communicatio en sacris.

    Segundo problema: la cuestión de la herejía.

    Tercer problema: ¿el Papa es aún Papa cuando es hereje?

    ¡Yo no sé, no zanjo! Pero pueden plantearse la cuestión ustedes mismos. Pienso que todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión. No sé. Entonces, ahora, ¿es urgente hablar de esto?…

    Se puede no hablar, obviamente… Podemos hablar entre nosotros, privadamente, en nuestras oficinas, en nuestras conversaciones privadas, entre seminaristas, entre sacerdotes…

    ¿Es necesario hablar a los fieles? Muchos dicen: — No, no habléis a los fieles. Van a escandalizarse. Eso va a ser terrible, eso va a ir lejos…

    Bien. Yo dije a los sacerdotes, en París, cuando los reuní, y luego a vosotros mismos, ya os había hablado, yo dije: pienso que, muy suavemente, es necesario, a pesar de todo, esclarecer un poco a los fieles…

    No digo que sea necesario hacerlo brutalmente y lanzar eso como condimento a los fieles para asustarlos… No.

    Pero pienso que, a pesar de todo, es una cuestión precisamente de fe. Es necesario que los fieles no pierdan la fe. Estamos encargamos de guardar la fe de los fieles, de protegerla.

    Van a perder la fe… incluso nuestros tradicionalistas. Incluso nuestros tradicionalistas no tendrán ya la fe en Nuestro Señor Jesucristo. ¡Ya que esta fe se pierde! Se pierde en los sacerdotes, se pierde en los obispos.

    Entonces, he aquí la situación en la cual nos encontramos y es necesario volver nuevamente siempre a eso: tengamos la fe, reavivemos nuestra fe, porque es debido a la fe que se pierde que el Concilio fue lo que fue.

    Pienso que allí está el problema.

    Y se dice: Monseñor va a hacer cisma… ¿Pero quién hace cisma? … ¡No soy yo! Para hacer cisma es necesario dejar la Iglesia. Y dejar la Iglesia, es dejar la fe, en primer lugar.

    ¿Quién deja la fe de la Iglesia? La autoridad está al servicio de la fe. Si ella abandona la fe, es ella quien hace cisma. Entonces no somos nosotros quienes hacemos cisma.

    ¿Qué va a salir de esto?

    Será necesario un buen día que Dios hable. No es posible que Dios permita ser dejado de lado por los que deben defenderlo, por los que deben ser sus partidarios…

    ¡No es posible que eso dure indefinidamente, no es posible eso!

    De la Carta a los futuros Obispos, 29 de agosto de 1987

    Estando la cátedra de Pedro y los puestos de autoridad de Roma ocupados por anticristos, la destrucción del Reino de Nuestro Señor se continúa rápidamente incluso dentro de su Cuerpo Místico, especialmente por la corrupción de la Santa Misa, expresión espléndida del triunfo de Nuestro Señor por la Cruz, y fuente de extensión de su Reino en las almas y en las sociedades. Esto es lo que nos valió la persecución de la Roma anticristo. Esta Roma, modernista y liberal, continúa su obra destructiva del Reino de Nuestro Señor, como lo prueban Asís y la confirmación de las tesis liberales de Vaticano II sobre la libertad religiosa. Me veo obligado por la Providencia divina a transmitir la gracia del episcopado católico que recibí, para que la Iglesia y el sacerdocio católico sigan subsistiendo para la gloria de Dios y la salvación de las almas. Esta es la razón por la que, convencido de realizar la santa Voluntad de Nuestro Señor, vengo por esta carta a pedirles que acepten recibir la gracia del episcopado católico, como ya lo he conferido a otros sacerdotes en otras circunstancias.

    Les conferiré esta gracia, confiando que sin tardar la Sede de Pedro estará ocupada por un sucesor de Pedro perfectamente católico, en las manos de quien podrán depositar la gracia de vuestro episcopado para que la confirme.

    Del Retiro Sacerdotal de septiembre de 1987

    Y, a continuación, ahora, voy a referirme a lo que ustedes probablemente están más interesados. Yo digo: Roma ha perdido la fe, queridos amigos. Roma está en la apostasía. No son simples palabras, no son palabras en el aire las que digo. Es la verdad. Roma está en la apostasía.

    No se puede confiar en este mundo; él salió de la Iglesia, dejaron la Iglesia, salen de la Iglesia. Es seguro; seguro, seguro.

    No es posible entenderse. Se lo he resumido sucintamente al Cardenal Ratzinger, en pocas palabras, es que no es fácil resumir toda esta situación; pero le dije: “Eminencia, vea, incluso si ustedes nos dan un obispo, incluso si ustedes nos dan una cierta autonomía respecto de los obispos, incluso si ustedes nos dan la liturgia de 1962, si nos conceden continuar con los seminarios y la Fraternidad, como lo hacemos ahora, no podemos colaborar, es imposible, imposible, porque trabajamos en dos direcciones diametralmente opuestas: ustedes, trabajan en la descristianización de la sociedad, de la persona humana y de la Iglesia; y nosotros, estamos trabajando en la cristianización.” No podemos entendernos”.

    Así que le dije: “Para nosotros, Cristo es todo; Nuestro Señor Jesucristo es todo, es nuestra vida. La Iglesia, es nuestro Señor Jesucristo, su Esposa Mística. El sacerdote, es otro Cristo; su Misa es el sacrificio de Jesucristo y el triunfo de Jesucristo en la Cruz. En nuestro seminario enseñamos a amar a Cristo, y está dirigido al Reinado de Nuestro Señor Jesucristo. Nuestro apostolado es el Reinado de Nuestro Señor Jesucristo. Eso es lo que somos.

    Y ustedes, ustedes hacen lo contrario. Usted acaba de decirme que la sociedad no debe sercristiana, no puede ser cristiana; ¡que va en contra de su naturaleza!

    Usted acaba de pretender probarme que Nuestro Señor Jesucristo no puede y no debe reinar en la sociedad. Y desea probarme que la conciencia humana es libre respecto de Nuestro Señor

    “Es necesario dejar la libertad y un espacio social autónomo”, como usted dice. Esto es la descristianización. Pues bien, nosotros estamos por la cristianización. Esto es. No podemos

    Del Retiro Sacerdotal, 9 de septiembre de 1988

    ¿Salir, por lo tanto, de la iglesia oficial? En cierta medida, sí, por supuesto.

    El libro del señor Madiran, “La Herejía del siglo XX” es la historia de la herejía de los obispos.

    Si uno no quiere perder su alma, es necesario salir de este medio de los obispos.

    Pero no es suficiente, porque es en Roma que está instalada la herejía.

    Si los obispos son herejes (incluso sin tomar este término en el sentido y con las consecuencias canónicas), no es sin la influencia de Roma.

    Si nos alejamos de estas personas, es absolutamente como con las personas que tienen SIDA.

    No hay ningún deseo de contagiárselo.

    Ahora bien, tienen SIDA espiritual, enfermedades contagiosas transmisibles.

    Si uno quiere mantener la salud, es necesario no ir con ellos.

    De la Entrevista concedida a Fideliter, noviembre-diciembre de 1988

    No tenemos la misma manera de concebir la reconciliación. El cardenal Ratzinger la ve en el sentido de reducirnos, de traernos al Vaticano II. Nosotros la vemos como un retorno de Roma a la Tradición. No nos entendemos. Es un diálogo de sordos. No puedo hablar mucho del futuro, ya que el mío está detrás de mí. Pero si vivo un poco aún y suponiendo que de aquí a un determinado tiempo Roma haga un llamado, que quiera volver a vernos, reanudar el diálogo, en ese momento sería yo quien impondría las condiciones. No aceptaré más estar en la situación en la que nos encontramos durante los coloquios. Esto se terminó.

    Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII?

    ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?

    Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay Las posiciones quedarían así más claras.

    No es una pequeña cosa la que nos opone. No basta que se nos diga: pueden rezar la misa antigua, pero es necesario aceptar esto. No, no es solamente eso lo que nos opone, es la doctrina. Queda claro.

    https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/03/25/monsenor-marcel-lefebvre-25-de-marzo-1991-2015/

    Me gusta

  4. La posición de Lefebvre era de un sedevacantismo práctico, el sabia que en Roma estaba instalada la herejia pero no daba el paso de llamar antipapas a los antipapas, no “zanjaba”. Además me parece que dio muchas vueltas acercándose y alejándose de Roma. Fruto de su contradicción es la situación actual de la FSSPX que sigue “tibia”. Ahora bien, por lo que parece, tampoco el sedevacantismo puede armar nada. No se ven restauraciones de la Iglesia a la vista.

    Me gusta

  5. por lo que estaa escrito arriba parece que Lefevre creía que la sede estaba vacante pero no se atrevió a declararlo ”de manera solemne y formal”

    Me gusta

  6. Señores: ¡El mal ya está hecho y están a la vista las consecuencias de la falsa prudencia del “prelado” : “si, pero no”, “no sé, tal vez”. San Juan dice que al hereje NI EL SALUDO, y este “paladín” no se cansó de reunirse con los “anticristos” que “habían perdido la fe” para asegurar el futuro de “su” obra. ¡Vamos! Los “frutos” siguen siendo “malos”: como muestra Williamson y “su” obra.
    A Jorge Rodríguez:
    Creo que usted está situado en el “sedevacantismo” como posición única y transitoria. ¡También depende de usted que haya restauraciones a la vista! ¿Ha podido hablar o enviado carta a algún Obispo con este fin? Todos somos “jugadores” en esto que nos va la vida eterna.

    Me gusta

  7. ¿Cuál? ¿El sedevacantismo transitorio como única alternativa para el católico? ¿O la suya? Porque con respecto a lo que enseña la Fe, San Pedro debe tener perpetuos sucesores porque la Promesa de Cristo no puede fallar, y siempre ha dado a la Iglesia Maestros y Doctores (muchos de ellos santos) para poner fin a los errores y a la herejía. Pero los hombres actuaron y Dios concedió la victoria. Ahora estamos frente a la Apostasía constituida en canal de muerte eterna, después de medio siglo de herejía sostenida ayudada por el retardo de los indecisos y ambiguos “paladines” de la Fe que con su ineptitud no han querido poner remedio aduciendo siempre alguna nueva excusa, ¿usted dice que no está seguro cuál sea la Voluntad de Dios? Pues pregúntele al Magisterio de veinte siglos de la Iglesia que ha producido Doctrina y Leyes indelebles para que los católicos no solo nos rigiéramos por ellas sino también para saber actuar. A los Santos no les fue fácil no apartarse ni a izquierda ni a derecha, pero nunca fuera de la Iglesia ni del sentir de la Iglesia, y se enfrentaron con reyes, con emperadores, con herejes y con el mismísimo Diablo para permanecer fieles. Hoy frente a la Apostasía de la Ramera y ante “posiciones” personales de “prelados” y otras yerbas, seguimos teniendo lo mismo que tenían los Santos: la seguridad de que Jesucristo Verbo Encarnado nos ha dicho que las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia que El fundó, y la fundó sobre la Roca inconmovible de la fe de San Pedro: Fundamento y Columna de la Fe de la Iglesia. A esta altura uno no se pregunta cuál es la voluntad de Dios, porque ya está expresada. No importa si caen diez mil a la izquierda o mil a la derecha. Tenemos el Magisterio y las Leyes para no errar, por ellas juzgamos los errores, nos apartamos de los que han intentado conciliar la luz con las tinieblas, de los que han creído y creen que la Iglesia puede mancharse o pueda tener como base y fundamento una persona que pueda fallar en la Fe. Nosotros creemos en la indefectibilidad de la Iglesia y en la Infalibilidad Pontificia. La Voluntad de Dios es la Voluntad de Jesucristo y Jesucristo no quiere un Cuerpo sin Cabeza Visible. La Voluntad de Dios hoy es que nos desangremos para que tengamos Papa: el UNICO que tiene PODER de restaurar la Jerarquía, producir la unidad y confirmarnos en la Fe. El resto es seguir apuntando para otro lado, debilitando las fuerzas católicas, creando más confusión.
    Tenemos más tranquilidad con la descendencia de Mons Thuc, que con la “obra” de Lefebvre, tenemos que procurar por los medios a nuestro alcance que los Obispos se reúnan, que deliberen sobre el verdadero “estado de necesidad” que existe actualmente y pongan remedio a tanto mal. Nosotros debemos colaborar para que lo hagan: esa es la Voluntad de Dios. Dios no se deja vencer en generosidad, “et esurientes implevit bonis”.

    Me gusta

  8. Pues al parecer Marcel Lefebvre se negó a ser reconsagrado obispo por Mons. Thuc.

    “Vd. fue ordenado por el cardenal Liénart. Ahora bien, éste cardenal jamás fue un creyente de nuestra religión, por lo que la ordenación de Vd. a cargo de él es nula.

    Yo estoy dispuesto a ordenarle obispo o a encontrar un obispo que aceptara ordenarle en secreto.

    (Telegrama enviado por monseñor Thuc a Marcel Lefebvre/ archivo del Dr. Heberard Heller)

    https://forocatolico.wordpress.com/2013/06/07/comentarios-de-foro-catolico-a-lectora-sobre-la-validez-de-ordenes-de-lefebvre-puesta-en-duda-por-disandro-y-otros/

    Y Lefebvre al parecer decidió despreciar tal ofrecimiento incluso a sabiendas que Lienart podría ser masón:

    “Lefebvre decidió despreciar la oferta de monseñor Thuc y continuó ordenando sacerdotes y obispos sin importarle y, aceptando incluso, la jerarquía masónica de su padre sacramental, el masón grado 33 Achille Liénart.

    “¿Cómo puede pensarse que se publique en todas partes -ya se ha visto en algunas revistas de Alemania e Italia- el pedigree masónico del Cardenal Lienart? En la revista “Chiesa Viva”, revista muy moderada, uno diría de pensamiento católico, se han publicado fotos en Roma mostrando su pertenencia a los diferentes grados, su paso de un grado a otro, las logias a las cuales ha pertenecido. He aquí un hombre que ha dirigido prácticamente el grupo liberal del Concilio y que ha dominado el Concilio.” (Conferencia de Marcel Lefevbre dada a la Asociación San Pío V en febrero de 1976, cuya grabación fue confiada al Padre Guépin).”

    https://forocatolico.wordpress.com/2015/03/25/williamson-ahora-ya-no-soy-el-unico-obispo-y-acaso-el-lefebvriano-sera-realmente-obispo/

    Cito fuentes para quien quiera profundizar más en el tema sobre el contenido de los enlaces.

    Me gusta

  9. Si llevamos 50 años sin Papa es porque Dios lo ha permitido, como castigo probablemente. ¿Hay motivos para que cese el castigo? Yo pienso que hay motivos para que continúe el castigo. Primero tienen que re-convertirse los cristianos “nominales”, los bautizados, y especialmente el clero, luego habrá Papas, no al revés. Pero la Iglesia no es el Papa, sigue existiendo aunque la sede este vacante. Las promesas de Jesucristo se mantienen hacia el resto fiel que mantiene la Fe. (Jesús primero preguntó a Pedro si le amaba, después le hizo las promesas)

    Tiendo a pensar que el que exista ese resto fiel, todo lo “puro” que se quiera, es insuficiente para que Dios le conceda un Papa a ese resto, Porque está aun toda la mayoría infiel que no se ha convertido. Me parece que, aunque fuésemos el resto fiel, no podemos decir “somos la Iglesia, afuera de nosotros no hay nada, elijamos un Papa como si estuviéramos en una isla desierta”, no podemos porque los que están afuera del resto fiel también cuentan. Pero, como Ud. dice, solo es mi opinión única y transitoria.

    Finalmente, ¿tengo que decirle yo a un Obispo lo que tiene que hacer? ¿no es eso invertir el orden de las cosas?

    Me gusta

  10. “No se angustie vuestro corazón” decía Jesucristo. “En la Casa de Mi Padre hay muchas moradas”…y a todas no se entra sino por la Gracia, pero no a todos se nos pide el mismo modo de combate…¿al menos puede rezar, no?

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s