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DESTITUCIONES EN EL PONTIFICIO INSTITUTO ORIENTAL


[Mensaje de la Hna.Maria con el siguiente artículo]

Terremoto entre los jesuitas, en el Pontificio Instituto Oriental

El general de la Compañía de Jesús ha destituido al rector y a los dos decanos. El islamólogo Samir Khalil Samir nuevo regente provisional. Un desastre anunciado desde hace años  

de Sandro Magister

ROMA, 21 de abril de 2015 – La semana pasada el Pontificio Instituto Oriental ha llorado el misterioso fallecimiento de un docente, el padre Lanfranco Rossi, hallado sin vida en un campo en las cercanías de Roma.

También la semana pasada una verdadero terremoto institucional ha embestido el instituto con la destitución de su cuerpo directivo.

La disposición, firmada por el prepósito general de la Compañía de Jesús, el padre Adolfo Nicolás Pachón, vice gran canciller del instituto, permaneció colgada en el tablón durante un solo día, pero todos pudieron leerla y tener conocimiento de ella.

Con fecha del martes 14 de abril, el rector James McCann y los decanos de las dos facultades de ciencias eclesiásticas y de derecho canónico orientales, Philippe Luisier y Michael Kuchera, todos ellos jesuitas, han sido destituidos de sus funciones.

La persona llamada a dirigir de manera temporal el instituto, con el título de pro-rector “ad interim”, es el padre Samir Khalil Samir, 77 años, jesuita, nacido en Egipto, orientalista e islamólogo de fama, anteriormente profesor en la Université Saint-Joseph de Beirut y en otras instituciones de Europa y de América.

Y como nuevos pro-decanos han sido nombrados los padres Edward G. Farrugia y Sunny Thomas Kokkaravalayil.

La disposición fue ejecutada de inmediato, sin esperar el inicio del nuevo año académico. En la carta con la que notificaba esta medida, el general de los jesuitas denunciaba el espíritu “no caritativo” que ha disgregado la comunidad docente, causando un gran daño a la misión del instituto.

El Pontificio Instituto Oriental fue creado hace casi un siglo, en 1917, por el Papa Benedicto XV, junto a la congregación para las Iglesias orientales, cuyo prefecto – que actualmente es el cardenal argentino Leonardo Sandri – es también el gran canciller del mismo.

En 1922, Pío X confió el instituto a la Compañía de Jesús, reservando al Papa el nombramiento del rector, bajo propuesta autónoma del prepósito general tras haber escuchado a los docentes jesuitas.

En los meses pasados los decanos y algunos profesores del instituto habían pedido la destitución del rector, el americano James McCann, juzgado incapaz de guiar la maquinaria académica. El general de los jesuitas envió a un inspector en la persona del padre Gianfranco Ghirlanda, anteriormente rector de la Pontificia Universidad Gregoriana y gran canonista. Y el resultado ha sido, efectivamente, la eliminación de toda la dirección del mismo.

Que el padre McCann no fuera particolarmente apreciado, ni siquiera en el Vaticano, es algo que ya se había intuido el 19 de febrero de 2014, cuando fueron nombrados consultores de la congregación para las Iglesias orientales el vicerrector Massimo Pampaloni y los decanos Luisier y Kuchera, pero no él, el rector en el cargo: una humillación aún más grande si se tiene en cuenta que el secretario de la congregación era – y sigue siéndolo – un hermano suyo jesuita, el arzobispo eslovaco de rito griego Cyril Vasil.

Sin embargo, todos sabían que el desastre concernía no sólo a una persona sola sino a todo el instituto, pero nadie puso remedio.

La denuncia de este desastre afloró por primera vez en público el 15 de diciembre de 2011, en un momento solemne y frente a todo el cuerpo académico, en ocasión de la ceremonia de despedida del padre Robert F. Taft (en la foto), estadounidense, insigne liturgista, el último de los grandes docentes del periodo de oro del Pontificio Instituto Oriental, como eran también los padres Tomás Spidlik, moravo, nombrado cardenal por Juan Pablo II en 2003, y Miguel Arranz Lorenz, español.

Quien pronunció la “laudatio” – publicada después en la revista “Studi sull’Oriente Cristiano” y que se puede leer más abajo online – fue Stefano Parenti, profesor de liturgias orientales en el Pontificio Ateneo San Anselmo de Roma y discípulo del mismo Taft, junto al que ahora está publicando una monumental historia de la liturgia bizantina en varios volúmenes para la imprenta de la editorial de la Abadía Griega de San Nilo, en Grottaferrata.

Parenti dijo, entre otras cosas:

“A diferencia de hoy, a finales de los años ochenta del siglo XX el Pontificio Instituto Oriental era un lugar de excelencia para el estudio de las liturgias orientales, en especial de la liturgia bizantina. Quien en el futuro se asumirá el peso de escribir su historia tendrá que comprobar las responsabilidades que han llevado a una debacle tan clamorosa, en una lucha sin exclusión de golpes que, observada a distancia con el desapego de quien no se siente implicado, ve un campo de batalla desierto, sin vencedores ni vencidos”.

Y sigue:

“Nos encontramos ante lo que en política se llama ‘problema de sistema’, conocido desde hace tiempo pero ignorado por quien tenía el deber de vigilar. A esto se debe de añadir la precariedad de muchos contratos y las modalidades singulares de reclutamiento y promoción de los docentes, según las cuales hay profesores titulares que en una buena universidad estatal europea o americana, en la mejor de las eventualidades hubieran seguido sido simples investigadores hasta su jubilación”.

Efectivamente, basta dar una ojeada a los cursos para darse cuenta de la precariedad de muchas de las enseñanzas, confiadas a docentes improvisados, trasladados temporalmente de otras universidades y que en pocas semanas imparten lo que debería durar un semestre entero, todo ello en detrimento de los alumnos.

Por no hablar del fracaso del instituto en su deber primero de servir a la Iglesia en un momento de enorme crisis en el oriente musulmán y cristiano, desde Siria a Ucrania, una situación delicada en la que una contribución de asesoramiento y de estudio es más que nunca necesaria.

Además de ser improductivo en estos temas cruciales, el Pontificio Instituto Oriental ha sido noticia también en los meses pasados por la clamorosa deserción de uno de sus ex vicerrectores, Costantin Simon, americano de origen ucraniano-húngaro y especialista en cristianismo ruso.

Abandonada la Compañía de Jesús y la Iglesia católica, Simon fue acogido solemnemente como sacerdote en la Iglesia ortodoxa rusa el 7 de junio de 2014, en un rito oficiado por el arzobispo Amvrosij de Peterhof, rector de la academia teológica de San Petersburgo.

Hay quien prevé que el terremoto de estos días sea sólo el preludio de un cierre temporal del instituto, en vista de una reestructuración radical del mismo.
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El sitio web oficial del instituto:

> Pontificio Istituto Orientale

El texto íntegro de la “laudatio” de 2011 en honor de Robert F. Taft, con la previdente denuncia de la debacle del Pontificio Instituto Oriental:

> Il lascito di Robert F. Taft alla scienza liturgica

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El análisis crítico de los párrafos sobre el islam de la “Evangelii gaudium” del Papa Francisco por parte del padre Samir Khalil Samir, nuevo pro-rector “ad interim” del Pontificio Instituto Oriental:

> Islam y cristianismo. Donde trastabilla el diálogo (30.12.2013)

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Traducción en español de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares, España