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LA EXCOMUNIÓN DE LEONARD FEENEY S.J.


[Es republicación. Recientemente se ha publicado la reseña de un libro, que puede descargarse, sobre el mismo tema del bautismo de deseo, con la doctrina inmemorial católica sobre ello. Lo intensante de este post no es el bautismo de deseo sino la figura de Pío XII que queda compremetida con la concepción mostrada en la Carta “Haex Munera Sacra”. Seguirán otros tres posts continuación de éste ]

LA EXCOMUNIÓN DE UN SACERDOTE (Parte I)

 

 

Por Dr. Homero Johas
INTRODUCCIÓN
PARTE INTRODUCTORIA.- LA UNICIDAD DE LA VERDAD
1.- El camino único de la salvación
2.- El camino opuesto a la salvación.
3.- La naturaleza del Bautismo de deseo
4.- La naturaleza del acto de voluntad
5.- Desviaciones de la fe verdadera
6.- Argumentación falsa

PARTE II.- SENTENCIAS DE UNA CARTA CONTRA LA FE DIVIN
1.- Negación de la verdad única, universal.
2.- Verdad individual y libre
3.- Falsedades heréticas
4.- El camino del anti-Cristo
5.- La implícita negación de la fe
6.- La perdición por la voluntad inconsciente
7.- Necesidades libres
8.- Incertidumbre universal y naturalismo
9.- Siguiendo a Dios y a Lucifer

CONCLUSIÓN

LA EXCOMUNIÓN DE UN  SACERDOTE
INTRODUCCIÓN
El fin supremo de la vida humana es la salvación eterna.
Para conseguir este fin sólo existe un camino: el del Dios verdadero y de la Iglesia verdadera.
Esto no es lo que predica el Vaticano II con la libertad religiosa.
Esto ya se dice en una Carta del Santo Oficio, en el tiempo de Pio XII, que predica la salvación fuera de la Iglesia.
La Carta niega la verdad absoluta, divina. Porque ahí niega el único medio de salvación: la Iglesia verdadera de Cristo.
En su lugar entra el libre arbitrio individual; que quita la verdad racional, universal.
Un sacerdote fue excomulgado por no aceptar las falsedades de la Carta.
Es necesario denunciar el camino falso del individualismo libre de la verdad y de la negación de la verdad divina, absoluta, universal, necesaria.
Por el libre arbitrio en el sentido de cada palabra de la Carta, como en el Vaticano II, el sentido falso es puesto al lado de algunas verdades para encubrir la falsedad de la libertad e igualdad religiosa.
PARTE I.- LA UNICIDAD DE LA VERDAD
1°. El único camino de la salvación.
La voluntad de Cristo, es de que todos los hombres conozcan la verdad por la luz divina, y se salven.
Por esto el Hijo de Dios vino a la tierra, se hizo hombre, y se sacrifico en la Cruz, para que por sus méritos consiguiese el perdón de los pecados de los hombres.

     Para tal fin ordeno los medios necesarios: creer en Él, profesar de modo integro la fe verdadera, recibir el bautismo, ser miembro de su Iglesia, observar los mandamientos.
     Este es el único camino, que excluye los otros. Cualquier otro lleva a la perdición eterna.
     Este es el Magisterio universal de la única Iglesia de Cristo. Que fue enseñado en todos los siglos.
     En 1215, Inocencio IV, en el Concilio de Letrán, repetía las palabras de San Cipriano:
     “La Iglesia Católica es una sola, fuera de la cual nadie se salva” (D.S. 802). En 1302, Bonifacio VIII definió: “Declaramos, decimos y definimos ser de entera necesidad de salvación para toda criatura humana, ser obedientes al Pontífice Romano” (D.S. 875).
     En 1442, el Concilio de Florencia definió:
     “Nadie puede salvarse a no ser que permanezca en el gremio y unidad de la Iglesia”.
     “La Iglesia cree, profesa y enseña, de modo firme, que nadie que este fuera de la Iglesia -paganos, judíos, herejes y cismáticos- pueden participar de la vida eterna; irán al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles (Mt. XXV, 41); a no ser que antes del fin de su vida, se unan a ella”. (D.S. 1351)
     En 1863, Pio IX repetia:
     “Es necesario recordar y de nuevo reprender el error gravísimo en el cual, miserablemente, se encuentran algunos católicos opinando que los que viven en el error, alejados de la fe verdadera y de la unidad católica, pueden alcanzar la vida eterna”.
     “Bien conocido es el dogma: Fuera de la Iglesia nadie puede salvarse. No pueden alcanzar la salvación eterna los contumaces contra la autoridad y las definiciones de la Iglesia; los pertinazmente divididos de la Iglesia y del Pontífice Romano, a quien fue confiada el cuidado de la viña”. (D.S. 2865-2867).
    Condenó la sentencia:
     “En el culto de cualquier religión los hombres pueden encontrar el camino de la salvación y alcanzar la salvación eterna” (D.S. 2916).
     La norma del VIII Concilio fue repetida por el Concilio Vaticano I:
     “Para la salvación, guardar la recta fe es la primera norma”.
     Y el Símbolo de San Atanasio profesa:
     “Quien quiera ser salvo, antes de todo, es necesario que mantenga la fe católica; la cual, si alguien no conserva integra e inviolada, sin duda, perecerá eternamente” (D.S. 75).
     Y el Concilio de Trento enseñó:
     “El símbolo de la Fe usado por la santa Iglesia Romana como en principio en el cual, necesariamente, convienen todos los que profesan la fe en Cristo, es el fundamento firme y único contra el cual las puertas del infierno no prevalecerán (Mt. XVI, 18); debe ser expresado con las mismas palabras por las cuales, en todas las iglesias se lee” (D.S. 1500)
 
 
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     Por lo tanto, para el magisterio de la Iglesia, para alcanzar la salvación eterna es necesario:
     * Profesar de modo integro e inviolado, público y explicito, los artículos del Símbolo de la Fe católica, propuestos como revelados por el Magisterio universal de la Iglesia.
     * Ser miembro de la Iglesia católica por el Bautismo de agua o de deseo, profesando la Fe verdadera y observando los mandamientos de Dios y de la Iglesia.
     Esto puede ser alcanzado por todos por el auxilio de la gracia divina, con la cooperación humana y con la sumisión a la autoridad concedida por Cristo a los Sucesores de san Pedro, observando las normas del creer, sin las cuales nadie se salva y las normas del obrar, principalmente las que son de necesidad de medio de salvación.
 
 
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     Mientras, después del Concilio Vaticano II, surgieron nuevos caminos de salvación:
     Las verdades universales, necesarias y únicas, se vuelven en individuales, no necesarias y libres.
     San Pablo profetizó la “operación del error” que lleva a la perdición “Los que no aman la verdad, pero consienten la iniquidad” (2 Tess. I, 11)
     Se niega la sumisión a la autoridad del único Dios verdadero; se niega creer en las verdades absolutas y el obedecer los mandamientos.
     Cada uno sigue su libre arbitrio frente a las verdades y mandamientos divinos, contra el Magisterio dogmático y canónico de los sucesores de san Pedro, en la Cátedra de la verdad.
     
2° Un camino opuesto
 
     Mientras, ya en 1949, bajo Pio XII, el Santo Oficio envió una Carta al Arzobispo de Boston, condenando la doctrina de un sacerdote [LEONARD FEENEY]acusándolo de no someterse a la autoridad de Pio XII.
     Según la Carta, era doctrina de Pio XII lo que expresaba esa Carta.
     Después el sacerdote fue excomulgado.
     Y el centro de la doctrina de la Carta era afirmar:
     “Para conseguir la salvación eterna no siempre es necesario estar incorporado, realmente, a la Iglesia Católica, como miembro”.
     Sería suficiente un “voto o deseo de adherirse” a la Iglesia. Y este voto o deseo individual, no necesitaría ser explicito y consciente, bastaría ser implícito e inconsciente.
     Donde existe “ignorancia invencible” sobre las verdades católicas, Dios aceptaría el deseo implícito e inconsciente.
     Decía: “Los que están fuera de la Iglesia están ordenados para la Iglesia por cierto voto inconsciente, a los cuales Pio XII, de ningún modo, excluía de la salvación eterna”.
     Después el Concilio Vaticano II enseñó la libertad religiosa; el derecho de seguir el error, la igualdad de las religiones falsas con la única verdadera; la verdad individual y libre de cada uno, con su fe, sus normas, y la salvación eterna en cualquier religión.
     El “Enchiridion Symbolorum”, de Denzinger, edición 1965, consideró el dogma de fe mero “adagio” y su sentido un “rigorismo” de interpretación, que habría sido cambiado por Pio IX. Los catecúmenos que reciben el Bautismo de deseo, con “voto explicito”, de entrar en la Iglesia seria un “excepción” a la ley divina.
     No conocemos los escritos del sacerdote católico que fue excomulgado. Por eso no decimos nada sobre sus doctrinas.
     Y aquí solamente consideraremos las doctrinas de la Carta del Santo Oficio.
     Mientras, ya en el inicio del siglo XX San Pio X condenó las doctrinas de la “Iglesia de la humanidad” (Notre charge apostolique); o el agnosticismo modernista (Pascendi) y León XIII ya condenó la libertad religiosa (Libertas) y Pio XI condenó el Ecumenismo (Mortalium animos).
     Entretanto, el Arzobispo Montini, en la sede de Milan, antes del Concilio Vaticano II, predicó en Milán “la religión del futuro”, la de Einstein, ateo; que “podría ser la suya”. Y, en 07-12-1965, como Paulo VI, predicó en el Templo de Dios: “Tenemos el culto del hombre”, “un nuevo humanismo”. Que está opuesto al culto del único Dios verdadero.
     
3°- La naturaleza del Bautismo de deseo.
     Santo Tomas, antes del Concilio de Trento, enseñó la naturaleza del Bautismo de deseo, o del deseo del Bautismo, cuando, involuntariamente, la persona que profesa la fe verdadera y quiere entrar en la Iglesia, y que por la muerte es impedido de recibir el Bautismo de agua. Dice:
     Si alguien, teniendo libertad para querer o no querer el Bautismo, lo desprecia, no se salva porque no pertenece al Cuerpo de Cristo, ni por el Sacramento necesario, ni por el juicio de su mente. La salvación solamente existe por medio de Cristo.
     Pero si la persona quiere ser bautizada y no recibe el Bautismo de agua, no por su voluntad, sino porque muere antes de recibirlo, ella se puede salvar porque tal deseo procede de la “Fe operante por la caridad”, por la cual Dios santifica interiormente al hombre.
     “El hombre ve las cosas que aparecen, pero Dios ve el interior del corazón” (1 Reg. XVI, 7).
     “La circuncisión de corazón existe en el espíritu y no en la letra; su alabanza viene de Dios y no de los hombres” (Rom. II, 29)
     Nadie se salva siendo reo de culpa; sin la absolución de los pecados; y el Bautismo perdona la culpa y la pena.
     Tal persona, con la “fe operante por la caridad”, profesa exteriormente el Símbolo de Fe, y querer entrar a la Iglesia. Asimismo su voluntad explícita del Sacramento, con la profesión de la Fe verdadera suple el recibimiento del Bautismo de agua.
     Este es el sentido del “deseo del Bautismo”, expresado por el Concilio de Trento y expuesto antes por Santo Tomas (S.T. 3, 68, 2).
 
 
4°- La naturaleza del acto de voluntad
     Por voluntad de Cristo, expone Santo Tomás: una promesa debe ser implícita y explicita, interior y exterior (S.T. 2-2, 88, 1). Ella viene de un acto de la razón; en la voluntad mueve la razón. Es ella el medio por lo cual un voto obliga a cumplirlo. El propósito viene después de la promesa. Por lo tanto es necesario el acto de la razón y no basta el acto de voluntad en la promesa que debe ser hecha en el Bautismo.
    El acto de la voluntad implica una obligación que puede ser para hacer o no hacer algo. Por este acto de voluntad el hombre se obliga actuar, operar, obrar por si mismo o también por otros. Tal promesa es una ordenación; por ella el hombre o se obliga a hacer por los otros o lo que debe ser hecho por los otros para él. Y esta ordenación, entre los hombres, sólo se hace por actos, palabras o señales exteriores.
     Estas palabras exteriores son dichas o por una inspiración propia ante Dios, como en la oración; o por respeto a los otros o para que los otros no rompan el voto.
     La promesa procede de una intención de hacer, y el propósito de una deliberación previa.
     El voto existente requiere la deliberación, el propósito es la promesa de hacer algo. A veces se agrega la forma oral, y este es el testimonio para los demás.
     Por lo tanto el voto es el testimonio de una promesa hecha por un acto libre de la voluntad; que se hace sobre cosas de Dios, y de ser hecho para Dios.
     “…A Dios desagrada la promesa infiel e imprudente…” (Eclesiastes V, 3)
 
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     Por lo tanto en el deseo de Bautismo, no basta el acto de la voluntad, sin el acto de la razón. Si alguien quiere “entrar” a la Iglesia, debe prometer a Dios someterse al precepto divino de recibir el bautismo y de profesar la fe verdadera y de observar los mandamientos. Sin el objeto del acto de voluntad, sea por ignorancia, sea por otra causa, sin la “fe que opera por la caridad”, el acto de voluntad no profesa aquello que se debe creer, pues debe creer aquello que fue mandado por Dios.
     Estando dotado del uso de la razón y de la voluntad libre, esta exclusión de aquello que debe creer y de aquello que debe hacer, es una desobediencia de la voluntad y juicio humano a la voluntad y juicio divino. Es obrar contra la voluntad y juicio de Dios.
     Es no querer obedecer la autoridad de Dios. Es despreciar las normas divinas del creer y del obrar. Es ir por el camino de la perdición.
     Nadie puede querer y prometer algo ilícito, o contra la voluntad de Dios.
 
5°.- Desviaciones de la Fe verdadera
     La Carta pasa del deber de creer, con fe integra, sin cambio de sentido, al deber de obrar cambiando el sentido. Modifica el Dogma por la Ética y por una Ética agnóstica que adopta la libertad propia y no la verdad absoluta, universal, divina.
     Iguala lo que es de necesidad por voluntad de Dios a lo que procede de la voluntad del hombre, con objeto opuesto a la razón y voluntad divina, en cuanto a la necesidad del Sacramento del Bautismo, de la Penitencia y de integración a la Iglesia.
     Iguala lo que es de necesidad de medio, absoluta, sine qua non, a lo que es de necesidad meramente de precepto, que puede tener excusas por no obedecer lo preceptuado.
     Niega la verdad absoluta, universal, racional, de origen divino y coloca una “verdad”dudosa, insegura, relativa al arbitrio individual.
     Retira del voto o voluntad humana el objeto racional que debe de existir por imperio divino, en cuanto al deber de creer y al de obrar.
     Cambia lo que es de necesidad absoluta, por mandato divino por lo que es simple auxilio útil, pero no necesario,y, sin lo que es de necesidad absoluta para llegar al fin, quiere el mismo efecto, como si tal medio necesario existiera.
     Cambia la necesidad de la confesión pública e implícita de los artículos del Símbolo de la fe por un mero deseo implícito e inconsciente, como el silencio exterior sobre el deber de creer y de obrar.
     Juzga ser buena disposición del alma no confesar de modo explicito y público lo que por obediencia al deber de creer y obrar debía querer para estar conforme con la voluntad de Dios.
     No excluye de la salvación a los que dicen ignorar la voluntad de Dios y ser invencible tal ignorancia, como el auxilio de la gracia divina y la cooperación de la voluntad humana con esa gracia.
     Coloca el medio único de la salvación subordinado al libre arbitrio humano individual; sin el asentimiento necesario del juicio humano al divino, y sin la obediencia necesaria de la voluntad humana a la divina.
     Tiene libre interpretación de la revelación divina opuesta a la interpretación de la Sede de la Iglesia Romana.
 
6°.- Argumentación falsa
     Porque los catecúmenos, obedientes a las doctrinas del Magisterio de la Iglesia entraron en la Iglesia profesando este deseo y la fe verdadera de modo explicito, pues fueron impedidos contra su voluntad, por la muerte de entrar en la Iglesia; de esto, quieren deducir que los hombres adultos, con uso de razón y de la voluntad, sin expresar de modo explicito el deseo de entrar en la Iglesia y sin conocer la fe verdadera, por un voto inconsciente, también pueden salvarse como los catecúmenos, sin recibir el bautismo y sin entrar a la Iglesia, sólo con el simple adhesión a la Iglesia, inconsciente, sin someterse a las doctrinas y leyes divinas y sin los medios absolutamente necesarios para la salvación.
     Pretende que los dogmas de la fe divina, con ignorancia e inconsciencia de los hombres, están contenidos en la voluntad individual de cada uno de los que están fuera de la Iglesia y no se someten al Magisterio universal del Pontífice Romano.
     Pretenden que fuera de la Iglesia la salvación es insegura por la carencia de los auxilios de Dios y no que es incansable [imposible] por lo pecados de cada uno.
     Pretende que puede existir la Caridad perfecta y fe sobrenatural en quien cambia el Dogma por la Ética y los preceptos divinos por la voluntad de cada uno, sin el Bautismo y sin manifestar querer entrar a la Iglesia.
     Pretende que aquellos que tengan buena disposición para la gracia divina, cumpliendo la ley divina, siendo adultos dotados de razón y de voluntad, pueden tener ignorancia invencible por la gracia y luz divina, no son culpables de pecados personales.
     Pretenden que lo que es necesario “sólo por institución divina” es igual a lo que es necesario “sólo por el voto y deseo” humano.
     Pretende que para la salvación es suficiente sólo la voluntad libre natural, sin el conocimiento racional de la doctrina y leyes de Cristo; sin la cooperación humana a la gracia; sin las obras mandadas por Dios en los mandamientos; sin penitencia de los pecados, sólo con la voluntad natural humana.
 
Continuará…..
Primera parte de tres
 
COETUS FIDELIUM  
Marzo 2014
N°10 
Traducción
R.P. Manuel Martínez Hernández F.S.V.F.

14 replies »

  1. Si a los esclarecedores artículos de Tradition In Action respecto a los cambios litúrgicos durante el pontificado de Pío XII, le sumamos este esclarecedor opúsculo sobre la Sumprema Haec Sacra en un asunto mucho más importante, el dogmático, y añadimos al mismo los actos de gobierno de la Iglesia y para más inri, le sumamos los nombramientos en puestos principales que dicho papa realizó, cada vez es más concluyente que el Pontificado de Pío XII dejó mucho, mucho, que desear. No lo juzgo a él, porque es probable que las fuerzas enemigas fueran tan poderosas y estuvieran ya copando tantos puestos que poco más pudo hacer. Pero que para hablar de la actual crisis no se puede olvidar esta preliminar etapa de la misma, ya con Pío XII, parece cada vez más obvio. Los Obispos y cardenales de todo el mundo no se volvieron “locos” de repente; la enfermedad venía de muy atrás, y no sólo en los aspectos que he señalado. Aún entre lo más “sano” habría que des-contar una moral casuística, un voluntarismo “jesuítico” asfixiante, el abandono de Santo Tomás a quien nadie estudiaba, sino a sus interpretes más nominalistas que otra cosa, un clericalismo y pietismo que nada tenía que ver con la Santa Tradición etc. etc.

    Cada vez me parece más obvio que esto es un castigo para purificar a los miembros de la Iglesia que ya se habían desviado de la senda de la salvación mucho antes del conciliábulo. Éste evento y su continuidad hasta hoy, es, simplemente, la alcantarilla que recoge los desechos que han de ir necesariamente, al vertedero, es decir, al fuego.

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  2. Si claro que esto empezó desde mucho antes, ya Beata Ana Catalina E. hablaba de un cardenal en su tiempo, pero yo tengo una regla para con el Papa, a estos no se les toca ni con el pétalo de una rosa, si me he atrevido a hablar de Roncalli y compañía, era por tener la certeza a fuerza de leer lo dicho en los foros y sus escritos, Que ellos no lo eran, tengo SUMO RESPETO AL PONTIFICADO, por eso no creo que esto sea de mucha ayuda en estos tiempos de confusión sino para más confusión.

    Sobre el Bautismo de deseo y de Sangre creo lo que la Iglesia ha enseñado y punto. No me voy a poner a investigar, si lo dijo bien o mas o menos tal o cual Papa, si lo dijo el Papa bien lo dijo y si me atrevo a negarlo pues entonces yo ya me siento superior al Papa y mejor me dedico a la cría del gusano de seda.

    No creo en el reconocer y resistir, pues hace añicos la figura del Papado… a quien se le dio la promesa de infalibilidad fue a Pedro no a los teólogos, y de seguir así tenemos que hacernos cargo de las conclusiones, una de dos: o que los Papas si caen en herejía, o que si pueden seguir siendo Papas aunque caigan en ella mientras no lo hayan proclamado ex cathedra. O peor aún que tenemos una vacancia mucho más larga.

    Y si eso es lo que van a demostrar, lo siento Pepi tenías razón.

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  3. Estimada Adri:

    Me uno completamente a su atinada contestación. Me atrevo a sugerir al Señor Moimunan que, cuando publique intervenciones del Sr. Johas, avise a los lectores de que (Johas) ha criticado importantes intervenciones de Pio XII, poniendo en duda su autoridad, y que, en consecuencia, sus escritos pueden conducir al cisma (a lectores no bien formados en el catolicismo), o a la declaración de sede vacante bajo el pontificado de Pio XII (a lectores católicamente formados).
    ¿En cuál de las dos posturas está usted, Sr. Moimunan?

    Unos se pasan por carta de más y otros, por carta de menos (y yo no sé en cuál de las dos escuelas estoy). Estamos en muy malos tiempos: nada funciona perfectamente bien. Hay una revista, Chiesa Viva, con importantes datos sobre los últimos impostores papales, pero que a la vez da crédito al narcisista Kevin Annett y publica todo tipo de dibujos geométricos con implicaciones absolutamente discutibles. Leo el excelente blog de Moimunan (bendición de los hispanoparlantes) y marra su crédito permitiendo absurdas discusiones de si la Tierra es o no el centro del Universo. Pero, en fin, somos humanos y el demonio parece dispuesto a zarandearnos a todos. Trata de desequilibrarnos y descentrarnos. Ayudémonos todos a que no lo consiga.
    Un abrazo en Cristo,
    Lino

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  4. “y marra su crédito permitiendo absurdas discusiones de si la Tierra es o no el centro del Universo” —¡qué decepcionante! — Y para ser justo: ¡que se permita admonestar al dueño del blog por permitir discusiones de si la Tierra es o no el centro del Universo el que ya gano los 50000$!

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  5. Dos preguntas: ¿dónde encuentro dicha Carta? — ¿hay alguien que a leído con el lápiz en la mano la encíclica Mystici Corporis Christi teniendo en cuenta según fue interpretada por los que participaron en el conciliábulo éste último?

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  6. Es interesante el hecho que Homero dice que el P. Feeney fue un sacerdote católico y que además condene como herética la carta al masónico arzobispo de Boston. Digo que es interesante porque el sacerdote Martínez (quien tradujo este escrito) y su grupo han utilizado está misma carta para atacarnos, e incluso diciendo que Feeney fue ‘excomulgado’ y que, por tanto, “Roma locuta est, causa finita est” respecto al ‘bautismo de deseo’. Lo cierto es que la carta dirigida al obispo Cushing es totalmente herética y debe ser rechazada por cualquiera de buena voluntad.

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  7. Vaya parece que alguien invocó a los demonios de Vaticano Anti-Católico, y como no, vienen hablando del Bautismo de Deseo.
    Una cosita que aún no me habéis respondido: si, por ejemplo, una persona quiere bautizarse y de pronto la arrolla un coche y muere, según vosotros Dios la rechaza de su Reino, pero….¿cómo es que Dios motiva por la gracia a esa persona a que se bautice y luego la mata para rechazarla? ¿cómo es que hay contradicción en Dios? Para resolver esto y mantener vuestra postura, hay que negar NECESARIAMENTE que el movimiento al Bautismo no viene dado por la gracia, pero eh, un momento ¿no dijo Cristo en su Evangelio que Él es el que llama y no nosotros? Así pues, si seguimos la Palabra de Cristo, hay que decir que el movimiento al Bautismo viene dado por la gracia de Dios que quiere santificar una persona, y si una persona acepta esta inspiración al Bautismo y muere, es imposible que Dios la rechace, ya que en Dios no hay contradicción y no puede decir: “venga te voy a santificar, ah no espera, mejor te mato y te rechazo”. Ale, seguir con vuestra demoníaca negación del Bautismo de Deseo herejes Dimond. Tanto condenar a la gente y al fin seréis vosotros los que caeréis en el Infierno, raza de víboras, fariseos.

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  8. Yo creo que esta secta de Vaticano Anti-Católico surgió de dos maneras:

    1) o bien porque los Hermanos Dimond son servidores de la Sinagoga de Satanás y tienen de misión sembrar confusión y perder a los del resto fiel.

    2) o bien los Hermanos Dimond, viendo el caos del Vaticano II, acudieron al Apocalipsis y para amoldar a la fuerza su teoría de que el Anticristo ya estaba sin esperar a que se cumpliera poco a poco el Apocalipsis, decidieron buscar como Lutero frases sueltas del Evangelio para darles un sentido en el cual crean sólo ellos y así poder afirmar que nadie es católico excepto ellos, de esta forma pueden decir que sólo son dos la verdadera Iglesia y por ende la Parusía está a las puertas para rescatarlos. A lo mejor hasta se creen los Dos Testigos (creo que Simón del Temple comentó algo de que los Dimond se creían los Testigos, ja ja ja).

    En fin, soberbia pura y dura en las dos opciones, una por creer que van a vencer la Iglesia de Dios y la otra por sus ansias de querer saberlo todo y sentirse los elegidos.

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  9. Cuánto odio tiene en su corazón hacia el prójimo: juicios temerarios, hablar mentiras, y hasta comparándonos con Lutero por tener una opinión acerca del Apocalipsis (del cual hemos dicho bien claro que no creemos ser infalibles al respecto y que las personas pueden estar en desacuerdo). Ello muestra que las tinieblas triunfan en su corazón y el amor de la verdad no habita en usted.

    He aquí unas breves respuestas a sus preguntas:

    1. El caso de una persona que parece indicar que quiere recibir el bautismo, pero no lo recibe al final porque muere antes de recibirlo, es respondido incluso por San Agustín:

    San Agustín, 391: “Cuando nos encontremos ante su vista [de Dios], vamos a contemplar la equidad de la justicia de Dios. Entonces nadie dirá: (…) [PÓNGASE MUCHA ATENCIÓN EN ESTA SEGUNDA PARTE:] ¿Por qué éste hombre fue llevado por el mandato de Dios a ser bautizado, mientras que aquél hombre, aunque vivió correctamente como un catecúmeno, fue asesinado en un desastre repentino, y no fue bautizado? Busca recompensas, y encontrarás nada más que castigos”.

    ¿Cómo explica usted lo que dice San Agustín? ¿Está él negando, según usted, que “el movimiento al Bautismo no viene dado por la gracia”? Creo diría que no. Pero es un ejemplo que claramente se asemeja a lo que usted pregunta, ¿y qué dice el Doctor de la Gracia? “Busca recompensas, y encontrarás nada más que castigos”. Él dice que Dios mantiene con vida a los catecúmenos sinceros hasta su bautismo, y que aquellos que buscan recompensas de esos catecúmenos no bautizados encontrarán nada más que castigos. San Agustín hasta pone especial énfasis en afirmar que el Todopoderoso no permite que los catecúmenos no bautizados sean asesinados, excepto por una razón.

    Igual tenemos esta otra cita:

    San Agustín: “Por mucho que avance el catecúmeno, todavía lleva la carga de su maldad: ni se le quitara de él a menos que venga al bautismo”.

    2. En cuanto a sus juicios temerarios, respondemos: No, no servimos a la sinagoga de Satanás. Decir eso sabiendo de nuestro apostolado demuestra una falta de caridad hacia el prójimo y un juicio no equilibrado, pues, ¿cómo “serviríamos a la sinagoga de Satanás” si de hecho nuestra organización frente a las otras que se denominan católicas (al menos en EE.UU.), es la única que ha publicado material exponiendo de manera abierta, por ejemplo, quiénes controlan los medios de comunicación, los bancos (reserva federal estadounidense), la masonería, el fraude de los 6 millones de judíos del ‘holocausto’, refutando a los ateos y evolucionistas, la falsa bandera del 11 de septiembre, etc.? Por otra parte, dice N. S. Jesucristo, “Si Satanás arroja a Satanás, está dividido contra sí; ¿cómo, pues, subsistirá su reino?” ¿Cómo se ‘sirve a la sinagoga de Satanás’ si a la vez se la combate? Cualquiera que tenga apenas un rasgo de sinceridad podrá ver que es a través de nuestro material que muchísimas personas se están dando cuenta de la no catolicidad de la secta del Vaticano II y sus antipapas, de las herejías que surgen por doquier y cómo refutarlas, etc. No es por soberbia lo que decimos, sino es la realidad. Y por cierto, ¿cómo es eso de que ahora usted sabe que supuestamente “ansiamos” por saberlo todo? ¿Hemos alguna vez dicho tal cosa? No. Simplemente otra mentira suya.

    3. Dice que somos como Lutero por tener una opinión acerca del Apocalipsis y de quien creemos es el Anticristo (o sea, Juan Pablo II). Ahora bien, ¿diría usted lo mismo de San Bernardo ? Él creía que el Anticristo ya había nacido en su época y que era el antipapa Anacleto II. Según usted, él fue como Lutero No vemos nada incongruente en que nosotros expresemos una opinión acerca del Apocalipsis, así como en este blog igualmente se han expresado diferentes opiniones sobre el Apocalipsis y, sin embargo, usted no parece indicar que tenga nada de malo. Tampoco hemos afirmado que los Hermanos Dimond son ambos los únicos católicos en el mundo. Afirmar eso es mentir. Por último, dejamos en claro que en ningún momento y en ninguna parte se ha afirmado por parte del Monasterio de la Sagrada Familia ni tampoco se ha creído que los Hermanos Dimond son los Dos Testigos. “Simón del Temple” debería retractarse de dicho comentario porque no es verdad.

    Le deseamos su conversión y salvación.

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  10. Creo que el tal “servidor” (¿de qué o de quien? ) debería mostrar un poco de respeto hacia los Hermanos Dimond y al Monasterio de la Sagrada Familia, ya que la labor que llevan a cabo es realmente encomiable, y digna de consideración. Así también debería tener respeto hacia su investidura sacerdotal. Ya quisiéramos muchos tener el entusiasmo y la energía necesarios para llevar a cabo un poco de la labor que ellos realizan, para descubrir a los farsantes del Vaticano II.

    Y Usted “servidor”, ¿qué hace para dar a conocer la verdad de lo que ocurre con la Iglesia desde el Vaticano II?

    Gracias Vaticano Católico y gracias Moimunan por la labor que hacen y los riesgos que toman.

    Dios los bendiga.

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  11. “Hermanos” Dimond, no me habéis respondido, me habéis DESVIADO el tema. San Agustín trata el problema en personas que no conocen la religión y por ende NO pueden tener deseo de bautismo. Yo he dicho sobre alguien que tenga VERDADERO deseo de Bautismo y muera.

    Católico verdadero (por cierto, se es o no se es católico, un católico ya es verdadero, no hace falta añadir eso, un católico falso directamente no es católico) ¿Qué hago yo para luchar contra el Vaticano II? rezar y no crear más confusión como hacen los Dimond ¿te parece poco o me estás midiendo con vara alta? recuerda que de la misma forma en que me mides y juzgas tú serás un día medido y juzgado. Pero bueno, entiendo por tu forma de hablar que eres un sincero católico que está afectado por la doctrina Dimoniana (Demoniaca) y por ello me pides respeto hacia herejes y farsantes, no creo que tú seas malo como ellos, eres una vícitima más de la situación actual.

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  12. Quisiera que los que no creen en el bautismo de deseo me respondieran directamente mi pregunta, pero nunca lo hacen:

    Ustedes no solo niegan el bautismo de deseo y de sangre, sino que van mas allá y condenan de herejes que irán al infierno a los que no estén de acuerdo con ustedes, la pregunta es: ¿Consideran ustedes que están en el infierno, los doctores, papas y santos “CANONIZADOS” que creyeron y enseñaron el bautismo de deseo y de sangre?

    Vaticanocatolico Convertíos al verdadero catolicismo y abandonad l herejía y la soberbia, que os puede conducir a la perdición eterna…

    PD.. Fijo Lino se ganó los $ 5000.00 jejee, me invitas al menos a un refresco 😉

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  13. ¿Podría alguien decirme que pasa con el alma de los bébés no nacidos muertos en el vientre de sus madres? Entendiendo que los padres los habrían bautizado. ¿Basta el deseo de bautismo de los padres para ellos? Gracias

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    • Desgraciadamente no basta. El deseo del bautismo de agua es suficiente en el adulto que en peligro de muerte lo desea y además profesa la fe católica ( por lo menos lo esencial de ella). La iglesia enseña que estos niños van a la parte del infierno que se llama limbo donde no hay penas sensibles y la pena de daño es “mitissima” es decir pequeñísima. Muchos de los niños que actualmente nacen no van a recibir la enseñanza de la fe, y por tanto es posible, a menos que medien gracias extraordinariS, que nunca abracen la Fe católica y por lo tanto no puedan salvarse. Quizás sea una bendición que Dios se los lleve, sin llegar a ser bautizados.

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