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LA OPOSICIÓN A FÁTIMA


[Ésta es una republicación del post de 10/7/2013]
[Para comprender todo lo relativo a Fátima es preciso darse cuenta que desde el principio pero más desde los últimos días de la estancia en España de Lucía Santos en 1946, fue sometida (Fátima) a una oposición feroz, precisamente por parte de las autoridades vaticanas, y más en particular de los papas desde Montini/Pablo Vi (y antes de ser papa como “sostituto” de la Secretaría de Estado Vaticana) hasta nuestros días. Han logrado crear una maraña tal de mentiras (ocultación de la muerte probable de la vidente en 1949, suplantación por parte de una o dos religiosas, publicación de un falso tercer secreto, avalamiento por parte de la falsa Lucía al Concilio, a los “papas”, al falso secreto, de la Nueva misa, etc..] que sólo ha llegado al público una “Fátima” distorsionada, falseada, en perfecto acuerdo con la Iglesia conciliar. Sólo por parte de algunos bloggers en todo el mundo y algunos autores de libros,  se ha intentado romper esta maraña pero quizás sin éxito en lo que al gran público se refiere.

En su lugar han logrado prevalecer las versiones oficiales con la valioso colaboración de las carmelitas de Coimbra, y muchos más. Las versiones de Fátima aparentemente en desacuerdo con la versión oficial, como las de Kramer– que últimamente ha hecho público su rechazo de Francisco, pero manteniendo fidelidad a Ratzinger/Benedicto, uno de los grandes encubridores de Fátima- y Grunner; pero en el fondo ayudadores y sostenedores de la “situación romana”; no han hecho más que arrojar confusión sobre unos hechos que en sí son bastantes sencillos. Hago esta republicación para ayudar los que lo deseen, a desliar esta maraña con que muchos ocultan el mensaje de Fátima que sería demoledor para sus intereses]

Se pretende que es la misma Lucía, abajo, a los 60 años, 21 años más tarde.

Se pretende que es la misma Lucía, de la de abajo, 21 años más tarde.

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Lucía con su dentadura grande e irregular característica. Poco antes de su venida a Portugal en 1946

Lucía con su dentadura grande e irregular característica, a los 38 años de edad. 

Apenas se entenderá nada del mensaje de Fátima si no se comprende la oposición que  se suscitó  en Roma contra Fátima desde los tiempos en que

Santa Paula Frassinetti. Fundadora de las Hermanas Doroteas para l educación de las niñas pobres

Santa Paula Frassinetti. Fundadora de las Hermanas Doroteas para la educación de las niñas pobres

Lucía era ya profesa de la Congregación de las Hermanas Doroteas.

Ante todo, propongo unas breves pinceladas biográficas sobre Lucía Santos (no dos Santos), que sin duda ayudarán a comprender los hechos de Fátima, corrigiendo algunos lugares comunes aceptados universalmente con escaso fundamento.

Como se sabe y así consta en la biografía de Lucía, ésta profesó por dos veces [votos simples y perpetuos] en la congregación fundada por Santa Paula Frassinetti, fundadora de la Congregación de la Hermanas de Santa  Dorotea, muy extendidas por España y algunos países más, que tenía entonces casa en El Vilar (ahora ya unido a Oporto) y en Vilanova de Gaia, también cerca de Oporto, en Sardao.
Cuando en 1921 Lucía dejó Fátima, por mediación del Obispo da Silva, fue recibida por una noble familia de Oporto -de apellidos Guimaraes Pestana Leâo de Vasconcelos, que le sufragó los gastos para su entrada en el Colegio de El Vilar, regido por la congregación de la rama española de las Hnas. Doroteas.

Pero, como dice la biografía oficial,  desde un principio, la Hna. Lucía sintió la vocación del Carmelo, hecho que mantuvo prácticamente en reserva por gratitud a las Doroteas que la recibieron entre ellas [Esto último lo comentaremos más tarde]

Antes de su ida a el Vilar, a los 14 años, donde sería internada,  habían pasado varias cosas: la muerte de su padre, hermano de Olimpia de Jesús Santos, madre de Francisco y Jacinta, el día 31 de julio de 1019; la muerte de su primo Francisco, y la de su primita Jacinta (11 y 10 años respectivamente), en Lisboa víctimas de la llamada gripe española), en 1919 y 1020.

En Vilar en 1923 tiene, al parecer,  una aparición de Nuestra Señora (¿Fue esa la séptima vez prometida por Nuestra Señora, cuando dijo en Mayo de 1917, “Y todavía volveré una séptima vez”?  Yo creo que eso es forzar las cosas. La expresión es “volveré” lo que implica  que se aparecería precisamente en Cova de Iría, cosa no sucedida .

Fue el día 16 de junio de 1921, cuando deja Fátima y  a su madre María Rosa a quien ya nunca volvería a ver. (Esta moriría  en 1942). Fue memorable su paseo solitario por los lugares de Fátima, la Cova de Iría  (campa, no cueva, donde se había aparecido Nuestra Señora), y el cercano montecillo donde tuvieron lugar las  apariciones del Angel (Ahora hay un Viacrucis  con dos estaciones en los puntos de la aparición).

La despedida de Lucía de su gente en Fátima, difícilmente nos la podemos imaginar. Para aquellos lugareños que no habían viajado nunca más allá, en el mejor de los casos, de Leiría, era un largo viaje el que se hacía a Oporto, y equivalía a no verla ya nunca más.  De Oporto, después de 4 años, en 1925,  pasaría a Tuy sin despedirse de su madre ni de los pocos familiares que le quedaban en Aljustrel.  Volvería de España el año 1946 otra vez a Oporto. (¿Fue una decisión, por parte de las superioras, inocua o inducida?) Pasó entonces, por sólo un día,  por los lugares de las apariciones, casi de incógnito, sin familiares a quienes visitar (salvo, probablemente, a sus tíos Olimpia y Manuel, padres de los niños Francisco y Jacinta, a quienes habían perdido en 1919/20)

Después de su salida de Fátima,  llega a  España a Tuy,  adonde se se dirigió Lucía en 1925, (a los 18 años)  en octubre, aunque inmediatamente pasará a Pontevedra , para realizar un año de postulantado, hasta el 26 de julio de 1926, día en que vuelve a Tuy, para comenzar su noviciado, cosa que hace el día 2 de octubre de 1926, a los 19 años [ver foto abajo] (Toma de hábito). Desde que vino de El Vilar, había pasado 1 año. Lucía había cumplido 19 años años en marzo de ese año., y ahora comenzaba su noviciado de dos años.

Mons. Da Silva con Lucía el día de su toma de hábito. Fue el año 1926, a los 19 años de edad de Lucía.

Mons. Da Silva con Lucía el día de su toma de hábito, en el comienzo de su noviciado. Fue el año 1926, a los 19 años de edad de Lucía.

Pasado el noviciado de dos años, es a los 21 años cuando Lucía hace su primera profesión; pronunció sus votos simples el día 3 de octubre de 1928. Allí, en Tuy,  permaneció hasta 6 años después en 1934,  año en el que pronunció sus votos perpetuos y solemnes el día 3 de Octubre de 1934 a los 27 años. (Notemos de paso la anomalía del catálogo de los carmelitas fallecidas en el sexenio 2003-2009, en el que se registra la defunción de “Lucía”, el día 13 de febrero de 2005  y citan como el día de su profesión- precedido de PROF– el día de su profesión simple en las doroteas el día 3 de octubre de 1928 omitiendo la profesión como monja carmelita (que en realidad no existió nunca) e incluso su profesión como dorotea con votos solemnes y perpetuos. ¿Por qué esta anomalía? Su explicación aparece clara en el  post de este blog “Lucía murió.?

De su estancia en España, son fechas remarcables:

– El día  10/12/ 1925 en Tuy, donde se le aparece a la novicia Lucía de Jesús, Nuestra Señora, pidiendo la comunión de los primeros sábados.

– En 1929 aparición en la capilla, pidiendo la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón.

– En 1931 en Rianjo cerca de Pontevedra fue el tiempo  de la comunicación de Nuestro Señor a la Hna. Lucía, que tuvo lugar en Rianjo, Galicia, en agosto de 1931. Nuestro Señor hizo entonces referencia al pedido que transmitiera en 1689 para el rey de Francia, por intermedio de Santa Margarita María en Paray-le-Monial. Recordemos que el pedido del Cielo no fue atendido y cien años después en 1789 ocurrió en Francia la conocida Revolución. Fr. Michel lo recuerda de esta manera en el Capítulo VII del Tomo II de la obra de la que extractamos se él mismo.

“«Haz saber a Mis ministros que como ellos siguen el ejemplo del Rey de Francia demorando la ejecución de Mi pedido, que ellos lo seguirán en el infortunio. Nunca será demasiado tarde para recurrir a Jesús y a María.”

Posteriormente, en 1936 la vidente completó el relato de esa comunicación celestial en una carta al P. Gonçalves:

Ellos no quieren atender Mi pedido. Como el Rey de Francia, ellos se arrepentirán y lo harán, pero será tarde. Rusia ya habrá difundido sus errores por el mundo, causando guerras y persecuciones a la Iglesia. ¡El Santo Padre tendrá mucho que sufrir!”»

Agreguemos que el P. Antonio Gonçalves, entonces confesor de Hna. Lucía, era el Superior de la Compañía de Jesús en Portugal, y por eso tuvo algunos canales abiertos para hacer llegar el pedido de la Consagración de Rusia al Papa Pío XI. (Aquiles Ratti)

En este tiempo y antes de escribir su Secreto por obediencia estuvo a punto de morir,[Su salud se había revelado muy frágil ya en algunas ocasiones]  lo que hizo que Mons. da Silva se apresurase a ordenarle por escrito y por santa obediencia,  que escribiera el tercer Secreto, lo que hizo en enero de 1944, después de varios meses de angustias e imposibilidad psicológica de escribirlo.

Lucía es reducida al silencio  desde sus días de Tuy en 1946

La siguiente  carta es el último documento que consta escrito por Lucía. És la carta escrita al jesuita R.P. José Aparicio da Silva S.J.  A él había escrito ya otras cartas, en número de 9, desde 1939. Esta última carta tiene fecha de Tuy, 11/1/1946. y está firmada por su humilde sierva (fórmula que casi siempre utiliza con el P. Aparicio) ,  H. Máría de Jesús Santos  R.S.D. (Religiosa de Santa Dorotea)

Esta carta es la siguiente:

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“Ahora más que nunca tengo órdenes muy severas para la correspondencia y visitas..”

MUERTE DE LUCÍA NO PUBLICITADA Y POSTERIOR SUPLANTACIÓN

Véase lo dicho en el anterior post  “Lucía murió..” Es algo quizás difícilmente refutable la afirmación de la muerte en tan temprana fecha de mayo de 1949. Nadie hasta ahora la ha escrito. Sólo puede ser negada si se explica con convicción, refutándola, la posible prueba documental de su muerte transcrita en el documento digitalizado del Archivo Romano carmelita. Cualquier otra declaración sólo se explica por haber entrado en la vasta red de engaños y simulaciones tejida en torno a los hechos de Fátima.

La imposición del silencio  en su muerte era obligada. El Papa Pío XII probablemente quizás ni se enteró. Al principio nadie habló  de “suplantaciones”.  Se trataba de guardar en silencio el fallecimiento de Lucía. Pero el tiempo pasaba y nunca fue oportuna la divulgación de la muerte de Lucía.

Pero el ostracismo a que fue sometida Lucía no empezó en Coimbra, sino en Tuy. La  carta de arriba, que fue la última que conocemos de Lucía, escrita en 1946, lo confirma y quizás explique su inmediato traslado a Portugal, a Vila Nova de Gaia, en Sardao (Tuy llevaba camino de convertirse en un lugar de peregrinaciones adonde acudían y escrbían muchas personas, como los tres sacerdotes “rusos” de que habla en la carta). Lo más normal habría sido “esconder” a Lucía en algún lugar desconocido para la gente de Portugal. Se desconoce si este traslado  fue publicitado. Pero es posible que fuera una decisión, inducida, de la superiora de Lucía, que ya para entonces había recibido la visita de “un padre de La Compañía de quien se sirvió el demonio, que no sé qué cosas contó a la Madre Provincial”.

Hay un testimonio también de alguien que dice [véase abajo] que fue Mons. Montini el que fue quien escribió al Obispo de Oporto, para que se accediera a la realización de la “vocación contemplativa” de Lucía gracias “al corazón paternal de Pío XII a la que  le otorgaba esta gracia”.

Está escrito en el post anterior de “Lucía murió..” lo siguiente sobre el silencio acerca de la muerte de Lucía:

“Antes quizás habría que exonerar al papa Pío XII, llamado el Papa de Fátima de cualquier involucración en la omisión de la publicidad del fallecimiento de Lucía. Dicho fallecmiento hubiera tenido entonces unas consecuencias inesperadas y más bien molestas: Los católicos de todo el mundo, hubieran clamado por la publicación del “tercer Secreto” del que Lucía había dicho (Mons. Galamba) que debía ser publicado después de su muerte o en todo caso antes de 1960.   Igualmente hubieran pedido la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, cuya petición Pío XII no había realizado, aunque sí hiciera la Consagración del mundo al Imaculado Corazón, en 1942.  ¿Había alguien en Roma que estaba dispuesto a impedir estas dos cosas? Sí lo había. Era alguien al que podemos llamar, el segundo después del Papa. Era el “sostituto” de la Secretaría de Estado, entonces sin titular.

Mons. Montini en la consagración del mundo al Inmaculado Corazón, por Pío XII.

Mons. Montini el día de la consagración solemne del mundo al Inmaculado Corazón de María, en 1942.

La gota que colmó el vaso y que agotó la paciencia del Papa Pío XII fue el desagradable incidente ocurrido en 1954, en el que como Andreas Böhmler narra: “Se había visto salir del Vaticano a un hombre esposado, al que un coche celular se lo había llevado. Este hombre despojado de su sotana por orden de Pío XII, no era otro que Mons. Alighiero Tondi, jesuita, secretario particular de Mons. Montini, éste a su vez, Prosecretario de Estado de Pío XII”. Según trascendió más tarde, este personaje infiltrado por Montini tenía acceso al Archivo Secreto Vaticano y allí obtenía los nombres de todos los sacerdotes enviados detrás del Telón de acero y se los comunicaba a Togliatti, quien a su vez se los transmitía a sus camaradas rusos, los cuales se encargaron de capturar y martirizar a estos sacerdotes. En cuanto Pío XII tuvo conocimiento de estos gravísimos hechos, expulsó a Tondi, quien había confesado bajo interrogatorio ser agente del KGB formado en Moscú e infiltrado en la Iglesia, y se quitó de encima a Montini enviándolo a Milán como Arzobispo pero negándole el birrete cardenalicio, alejándolo así al menos temporalmente de poder optar a ser “papabile”. Este gravísimo caso hizo enfermar a Pío XII.

¿Alguien cree que con estos supuestos, la Roma de la camarilla de Montini, iba a permitir la publicación oficial de la muerte de Lucía, la vidente de Fátima que en nombre de la Virgen había pedido la consagración de Rusia, hecha por el Papa y los obispos del mundo, al Inmaculado Corazón de María, y hubiera desencadenado en el mundo un clamor pidiendo  la publicación del Secreto y sobretodo  la Consagración de Rusia, cosa que espantaba a los modernistas y ecumenistas y al pro comunista Montini?

Libro de 1963, en cuya portada aparece claramente una Lucía falsa, de rasgos absolutamente dispares a Lucía, y que probablemente es la misma que realizó su profesión el 31 de mayo de 1949, día de la muerte de la verdadera Lucía. Entonces Lucía tendría 56 años. (Pulse foto)

En 1949 comienzan los años en que Lucía ya no está entre nosotros en la tierra, y  quizás aparece  una supuesta Lucía, en 1957 por primera vez, en la famosa entrevista con el P. Fuentes.  Más tarde con la publicación de un libro en 1963, en el que claramente  aparece en la portada otra religiosa suplantando a Lucía. Depués ésta misma, en  la famosa visita de Pablo VI  a Fátima. Por último la historia conocida de la religiosa (en mi opinión otra segunda ) que la suplanta hasta 2005,

Nota incidental: Algunos se extrañan que después de 21 años en España, desde 1925 hasta 1946, y dos en Sardao, sin  trato y visitas de  conocidos y familiares, nadie hubiera reconocido la suplantación que tuvo lugar más tarde, en el convento carmelitano.  Tampoco se hacen cargo de los pocos viajes de frecuencia casi inexistente, que se hacían en aquella época. Sin carreteras, o muy malas, sin automóviles, sin trenes al alcance de la pobre gente,  los viajes eran desconocidos para su clase social. Ni fue nadie a visitarla a España, a una distancia que las excursiones hoy recorren en pocas horas, ni tampoco a Sardao (después de 25 años de estancia en España) . Además, por lo que respecta al Carmelo,  el régimen de visitas era muy estricto, se hacían tras una doble reja, y con monjas (varias) presenciando las visitas.

Ahora bien, Coimbra está más alejada de Fátima que Oporto. Y es casi seguro que nadie acudiría a ver a la supuesta Lucía carmelita- la real   entonces ya no existiría-  salvo alguna visita de algún familiar, después del año 1960- más de 40 años después de su salida de Aljustrel -el cual  ya no tendría idea de sus rasgos ni de su personalidad. De hecho no consta que sus tíos Olimpia y Manuel, muertos en 1956  y 1957 hubieran ido  a verla, ni a España, ni a Oporto (Sardao), ni a Coimbra. 

OPOSICIÓN A FÁTIMA DESDE ROMA

Lo siguiente puede verse ampliado en FATIMA III. Intercalo algunos comentarios míos. Creo que estos extractos aclaran, con  la oposición de Roma,  lo dicho particularmente respecto de  la reducción al silencio de Lucía, la entrada supuestamente por su voluntad en el Carmelo, el ocultamente de su muerte,  el apartamiento férreo de la vida pública de la supuesta Lucía, reduciéndola al ostracismo, y el resto de la historia hasta nuestros días, ya conocida, particularmente la absoluta disparidad  de la Lucía conocida con la real, en cuanto a su fisionomía y mentalidad, y a sus manifestaciones sobre Fátima con frecuencia contradictorias con lo dicho por Lucía. Aquí me remito a los posts del blog, bajo la pestaña de Fátima.

Escribe el Hno. Michel de la Sainte Trinité:

Cuando en 1921 Lucía dejó Fátima, por mediación del Obispo da Silva, fue recibida por una noble familia de Porto de apellidos Guimaraes Pestana Leâo de Vasconcelos,  e ingresó en el Colegio de Vilar, de la rama española de las Hnas. Pero desde un principio, la Hna. Lucía sintió la vocación del Carmelo, hecho que mantuvo prácticamente en reserva por gratitud a las Doroteas que la recibieron entre ellas [comentario a esto más abajo]

Según escribe Fr. Michel, a raíz de los comentarios de un viaje que realizara a la Cova da Iria en 1946, la Hna. Lucía relató [Cuándo, quién lo atestigua], : “«¡Quien me hubiera permitido ir al Carmelo que veo a través de una ventana…! Pero bien supe que este permiso no me sería acordado… Fue más prudente ni siquiera pedirlo.»

Y continúa otra cita de Fr. Michel: “De cualquier manera, su íntima resolución ya había sido tomada. Bajo el impulso de la Gracia, ella se sintió movida a pedir su admisión en el Carmelo. ¿Fue éste el momento en que envió su pedido al Papa? No lo sabemos con certeza.

Nota: No sabemos si fue bajo el impulso de la Gracia que Lucía pidió y obtuvo rápidamente la concesión de pasar al Carmelo. Lo que sí sabemos es que vino muy bien a los que la habían reducido al silencio en 1946 en Tuy.  Como hemos dicho las cosas transcurrieron así:

El 27 de agosto de 1947, el Secretariado de Estado (Mons. Montini)*, en nombre del Papa Pío XII, pidió al Obispo de Porto, facilitar el paso de Sor Lucía, de la Congregación de la Hermanas Doroteas a la orden del Carmelo. *(N. del recopilador) “En efecto, ella entró allí el 25 de marzo, día de la Anunciación, y Jueves Santo de 1948.»”   (Nota del recopilador en obra citada)

¿Estaría Mons. Montini muy interesado en favorecer la vocación contemplativa de Lucía?

Por otra parte la insistencia en repetir, siempre sin pruebas  que Lucía ya desde el principio dio pruebas  de su afición al Carmelo, se repite sospechosamente  en sus biografías.  Por ejemplo en la biografía oficial que aparece en la 12ª edición de sus memorias en 2006, leemos (traduzco):

“La intensa vida de piedad que se cultivaba e el colegio de El Vilar, le hizo reflexionar. Su primera idea fue para las carmelitas. Sin embargo en agradecimiento a sus formadoras decidió escoger el Instituto de Santa Dorotea

…Entretanto, a su vuelta a Portugal en 1946 ” renovando sus antiguos deseos de retiro y soledad, obtiene del Papa Pío XII la gracia de su pase a las carmelitas.

..en marzo de 1948 entra en el Carmelo de santa Teresa en Coimbra para llevar una vida de oración y penitencia hasta su muerte….

A todo esto hay que decir que es muy rara la precoz vocación carmelitana de una niña de 14 años, que no habría oído hablar de las carmelitas,  en El Vilar. Además nos podemos preguntar si Lucía dos Santos en sus 4 años de riguroso internado en el  colegio, llegó a conocer la existencia de las Carmelitas,  o si añoró en el colegio de El Vilar esa vida de penitencia, retiro y soledad que en secreto añoraba y de la que renunció por gratitud a sus maestras.  ¡Cuántas vocaciones han surgido en colegios de religiosos enseñantes a órdenes distintas, sin que obstara la gratitud a sus maestros!

Sí, sabemos   que en Tuy estaba perfectamente entregada a su vocación de dorotea. Llego a decir que su modelo de santidad era el de San Juan Berchmans, jesuita estudiante flamenco   modelo de vida activa cuya célebre máxima era “Mea maxima penitentia vita communis”, y su decisión de santificarse en el cumplimiento exacto de las Reglas en una vocación, no muy alejada de la de las hermanas doroteas,  que muchos jesuitas desarrollaban en  la enseñanza a los niños en los famosos colegios de La Compañía. Ella repetía enardecida la célebre frase de Santa Paula Frassinetti, “Voluntad de Dios mi paraíso”, que da comienzo a su segunda memoria.

Por otra parte la cita del Frère Michel, sobre su inclinación al Carmelo, no viene acompañada de  ninguna referencia a nadie que haya oído la expresiva frase que narra de Lucía. Lo mismo que las otras frases de Lucía que son dadas sin ninguna cita ni apoyo documental. No negamos lo dicho sobre este tema por el H.Michel o lo dicho en numerosas biografías. Simplemente digo que es algo parecido a las “excusatio non petita” , algo que intenta explicar, justificar y dar razones sobre la entrada en el Carmelo, quizás porque la decisión no partióde ella sino  de personas de arriba. Primero se decidió  esconderla  en Vila Nova de Gaia (Sardao), y un nuevo avance sería ingresarla en el Carmelo,  reducida al silencio y con severa interdicción de cualquier visita y correspondencia. Es la única explicación coherente de los hechos.

UNA NUEVA CARTA AL PAPA.

Sin embargo, Vilalta Berbel reporta: «en el mes de julio (1946) Lucía escribió una carta a Pío XII; ella le manifestó ciertamente su deseo de verlo y hablar personalmente con él. ¿O ella le escribió también para pedirle autorización para ser transferida al claustro del Carmelo…?» [ no hay prueba documental de que fuera así]

Por otra parte esta segunda carta a Pío XII, no he logrado verla en el acerbo documental de Antonio María Martins S.J., publicado en 1977. [No quiero decir que no sea real]. Hay una carta en 1940  al Papa Pío XII, que escribió por mandato del P.Gonçalves, diciendo que escribe después de haber estado  dos horas ante el Santísimo expuesto,  en la que expresa que los sacrificios y sufrimientos del mundo y del Papa, [estamos en plena Guerra 2ª mundial] disminuirían con la consagración del mundo al Inmaculado Corazón, con especial mención de Rusia. [Pío XII la hizo en 1942,  dos años más tarde asustado quizás por el avance de la guerra en el mundo, pero sin esa especial mención].  La consagración de Rusia al Inmaculado corazón la haría en 1952, en la carta apostólica “Sacro Vergente Anno”  ya muy tarde, cuando Rusia no cesaba de propagar sus errores y crímenes  por el mundo, con acciones bélicas y persecuciones.

En resumidas cuentas no hay ninguna prueba documental de que Lucía haya tenido inclinación al Carmelo. Las citas repetidas más bien parece que quieren justificar su entrada en el Carmelo.

Pero sí está probada  documentalmente  la intervención de Mons. Montini cerca del obispo de Oporto, para que que Lucía pasara al Carmelo.

La entrada en el convento carmelitano es la continuación de acciones por parte de las superioras, siguiendo dictados de Roma sin duda, reduciéndola al silencio y restringiendo su trato con el mundo exterior. De hecho le fue imposible comunicarse con los tres sacerdotes interesados en ir a Rusia.

Mons. Montini, por medio de su secretario el P.Tondi, boicoteó la entrada en Rusia de sacerdotes, avisando a Togliati de la entrada de muchos de ellos en Rusia, donde fueron asesinados.

Tondi, después de confesar su  pertenencia al partido comunista, su prisión  y posterior secularización, y  su casamiento, fue rehabilitado por Pablo VI y también por Juan Pablo II.

RED DE OPOSITORES  A FÁTIMA EN ROMA.

He aquí otro pequeño extracto del Cap. VIII del Tomo III, en el que el autor [F.Michael]  muestra que el P. Dhanis no era el único oponente a Fátima, sino que la oposición era mucho más vasta y más organizada, y que se hizo muy notable aun en el pontificado de Pío XII, quien se llamó a si mismo ‘el Papa de Fátima‘ y que había prometido revelar el Secreto en 1960. (La verdadera actitud de Pío XII frente a Fátima sólo puede disculparse por un verdadero complot d sus inferiores, en particular Montini)

Veamos aquí lo ocurrido con un pedido de los obispos portugueses, de una fiesta litúrgica en conmemoración de las apariciones en la Cova da Iria. Así lo relata Fr. Michel:

“El 13 de julio de 1955, pidieron al Soberano Pontífice otorgara a todo Portugal la institución de una fiesta en honor de “la Aparición de la Santísima Virgen del Santísimo Rosario”. Esta nueva fiesta podría ser celebrada el 13 de Mayo, con un oficio propio, el cual los Obispos portugueses presentaron en la misma ocasión para la aprobación de la Congregación de los Ritos.
“Esta vez, fue un rechazo formal, categórico, dado a todo el Episcopado portugués.
Indudablemente, esta fue la primera vez que había ocurrido una cosa semejante desde el principio del pontificado de Pío XII, quien una vez había tenido tan grande estima y real amistad con el Cardenal Cerejeira. El rechazo fue especialmente decepcionante y doloroso porque Roma no pudo justificarlo por ninguna razón de principios.
“El obstáculo estaba en Roma, y solamente en Roma. Era el clan de los partidarios de Dhanis, o más bien, el clan anti-Fátima, del cual Dhanis meramente había sido su portavoz. Monseñor Montini había sido trasladado, pero estaba su mano derecha -Monseñor Dell’Acqua-, el nuevo Secretario de Estado substituto. El Padre Bea, confesor del Papa aún estaba allí -él ya estaba secretamente enamorado del ecumenismo y listo para hacer todas las concesiones, especialmente en el área de la devoción Mariana-. También permanecían el Padre Janssens, Superior General de los Jesuitas y Dhanis mismo, quien se había convertido en el experto cuasi-oficial de la Compañía -si no del Vaticano mismo- para todo lo concerniente a Fátima.”

Cincuenta años después, [dice F. Michael en 2005] persisten los obstáculos en la misma Roma.

El R.P. Paul Kramer, B.Ph.,M.Div., S.T.L. (Cand.), que citamos más arriba entre los autores de las obras más importantes sobre Fátima, produjo en el 2003 un libro notabilísimo, por la documentación recopilada y por su valentía, que pone en un verdadero aprieto a quienes organizaron los actos del 13 de Mayo de 2000 y produjeron los documentos vaticanos publicados el 26-6-00. Esa obra se convierte en necesario material de consulta sobre los últimos sucesos del encubrimiento del Mensaje de Fátima. Por lo anterior, no entraremos a analizar la producción publicada por Zenit en esas fechas, pues el nombrado autor lo hace con notable documentación, erudición y maestría. Si, hacemos votos para que dicha obra pueda leerse cuanto antes órdenes rigurosas sobre correspondencia y visitas. Esto no me sorprende Ya se ha citado aquí de la colocación del sobre de la Hna Lucía en otro más grande, para ser entregado al Cardenal Don Manuel Gonçalves de Cerejeira, Patriarca de Lisboa, en caso de muerte del Obispo da Silva. “El Tercer Secreto, contrariamente a todo lo dicho posteriormente, no fué ni exclusiva ni explícitamente dirigido al Santo Padre. No, como las dos primeras partes del Secreto, con las que forma un todo, fue confiado a la Iglesia, y antes que nada a los representantes de la jerarquía portuguesa, a quienes correspondió informarse de su contenido y hacerlo conocer. “Pese a lo dicho -sin duda porque este Secreto final, como demostraremos, concierne a las autoridades de la Iglesia aún más directamente que las dos primeras partes- la Hna. Lucía quiso que el Soberano Pontífice se familiarizara con él tan pronto fuera posible.”  En varias oportunidades, la vidente quiso conversar con el Papa Pío XII, pero el Cielo dispuso otra cosa. “Finalmente, como la Hna. Lucía no pudo conversar con el Papa Pío XII, ya en 1946 fue acordado entre la Hna. Lucía y el Obispo da Silva que el Secreto final sería divulgado en 1960.” “Durante sus conversaciones con la Hna. Lucía el 17 y 18 de octubre de 1946, el Canónigo Barthas la interrogó sobre el Tercer Secreto. Aquí está el relato de lo que él publicó en 1952: «¿Cuando será revelado a nosotros el tercer elemento del Secreto?» Ya en 1946, a esta pregunta la Hna. Lucía y el Obispo de Leiría me contestaron igualmente sin vacilación y sin comentarios: “En 1960” y cuando llevé mi audacia hasta preguntar por qué debemos esperar hasta entonces, recibí la misma respuesta tanto del Obispo como de la Hna. Lucía: ‘Porque la Santísima Virgen así lo quiere.

 EL P. DHANIS IMPUGNADOR DEL SECRETO.

“La ofensiva más ingeniosa, la más tenaz, y ciertamente la más efectiva contra Fátima, fue conducida por un jesuita belga, el Padre Edouard Dhanis. Profesor de Teología en Lovaina desde 1933 a 1949, enseñó luego en la Universidad Gregoriana de Roma, donde en 1963 fue nombrado Rector por Paulo VI. Con el paso del tiempo, él aparece hoy, a causa de su aparente objetividad y prudente moderación, como el más inflexible y terrible adversario de Fátima. Su rol fue decisivo.
“Después de haber trabajado en los preparativos para el Concilio, en 1962 el jesuita belga fue nombrado consultor del Santo Oficio; en 1963 Rector de la Universidad Gregoriana; en setiembre de 1966 puesto a cargo del congreso sobre “la Teología del Vaticano II”; y en 1967 el Papa lo eligió para ser “secretario especial” del primer Sínodo de Obispos.”

“Él (Dhanis) abrió el debate en 1944, con dos largos artículos en Flemish, titulados: Sobre las apariciones y las predicciones de Fátima. A principios de 1945, publicó estos dos textos en forma de libro, con solo leves alteraciones: Sobre las apariciones y el Secreto de Fátima: Una contribución crítica. Aunque expresada con mil precauciones y aparente prudencia, la tesis principal de la obra aparece claramente: si, las apariciones de la Virgen a los tres pequeños pastores de Aljustrel en 1917, son indudablemente auténticas. Esto debe ser reconocido, porque él no ve como puede concluir de otra manera… Pero en cuanto a lo que fue agregado más tarde, ¡todo eso es abierto a controversias, y más que dudoso! Allí no hay nada para obligarnos a creer en ello, y es mejor quedarse con la “versión original” del mensaje.

“..el Padre Dhanis  ante la refutación del P. Veloso, también jesuita, nunca se retractó de ninguna de sus críticas virulentas contra Fátima.

“En cualquier caso, el Padre Dhanis se convirtió en referencia obligatoria, en la cubierta para todos los enemigos de Fátima. ¡Que ganga para ellos! ¿Quien sospecharía la buena fe y la ortodoxia del eminente profesor de la Gregoriana? Mientras las brillantes impugnaciones de los historiadores de Fátima aparecieron en la revista portuguesa Broteira, y permanecieron en el olvido más completo, los estudios del Padre Dhanis tuvieron una amplia circulación en la atmósfera intelectual de la era de la post-guerra. (Hay que notar que el P. dhanis es la única autoridad situada por el Cardenal Ratzinger en su documento hecho con motivo de la publicación del -falso-secreo de Fátima.)

“EN EL TIEMPO DEL CONCILIO.

Desde entonces, corrió la voz entre los círculos “ilustrados” y progresistas, que el estudio del Padre Dhanis, el único con algún “valor científico”, arrojó sospecha legítima sobre toda una parte del mensaje. Así, el Padre Laurentin, en 1961: «En cuanto a Fátima, el intento de una obra crítica del Padre Dhanis, S.J., ha provocado violentas reacciones (para desalentar a quienquiera pudiera ser tentado por un esfuerzo de la misma naturaleza). Las intenciones del Padre Dhanis fueron leales, sus conclusiones fueron esencialmente reservadas; y en cuanto a su método, fue simplemente el mismo que gobierna la crítica histórica en todos los dominios, incluyendo las Sagradas Escrituras. Incluso, él fue amenazado como si hubiera escrito en espíritu impío.» Y el Padre Laurentin, quien como la mayoría de los progresistas anti Fátima, no vacilaron  en no leer nada más sobre el tema

Él funda todas sus objeciones sobre el hecho muy importante que hemos recalcado en la introducción: el crecimiento del mensaje que tuvo lugar más tarde. ¿Por qué Lucía esperó hasta 1936 para comenzar a hablar de las apariciones del ángel, que databan de 1916,  se pregunta? Sobre todo, ¿por qué el tema esencial del Inmaculado Corazón de María apareció tan tarde en la historia de Fátima? Ni la gran obra de Formigao, Las maravillas de Fátima, ni aun las primeras ediciones del libro del Padre da Fonseca, hacen ninguna alusión sobre ellas. «Parece», concluye, «que este tema es parte de aquel que nosotros podemos llamar “la nueva historia de Fátima”, que utiliza relatos recientes de Lucía».
La tesis de Dhanis es clara: hay, en realidad, dos historias diferentes de Fátima, la “antigua” que va hasta los años 1938-1940, y la “nueva”, que fue escrita con relatos más recientes escritos por Sor Lucía desde 1935 hasta 1941.

“LAS MEMORIAS DE SOR LUCIA.

Admitir distinción tan radical, arroja casi necesariamente una grave sospecha sobre Fátima II y sobre su única fuente: las Memorias de Sor Lucía. «Estos son relatos conmovedores, y hechizan al lector con la inocencia, la piedad y el heroísmo de estos pequeños privilegiados de la Santísima Virgen». Él también anota: estos relatos han hecho posible escribir «una historia íntima de los pequeños videntes, plena de frescura y de piedad». Uno siente, sin embargo, que la convicción está ausente, o más, uno se da cuenta rápidamente que estos son cumplidos “venenosos”, pues Dhanis, deliberadamente, les niega cualquier valor como testimonios históricos: «Considerado todo esto, no es fácil decir con precisión cuánta credibilidad puede darse a los relatos de Lucía… uno debe juzgar prudente usar sus escritos solamente con circunspección». En otras palabras, ellas son pías imaginaciones. ¿Por qué?

“CONTRADICCIONES Y ERRORES.

La nueva versión del Mensaje, de acuerdo a Dhanis, está plagada de errores teológicos graves.

“La visión del infierno, que Lucía relata que tuvo con Jacinta y Francisco el 13 de Julio de 1917, también provoca serias dificultades teológicas. A partir del hecho que aparece solamente en la “nueva historia”, es imposible para Dhanis tomarla literalmente. Dhanis continúa: «Las otras dificultades, conciernen  principalmente a la representación exageradamente medieval de los sufrimientos del infierno», y el crítico se pregunta «¿como Nuestra Señora pudo presentarlo de esta forma en el siglo veinte?».
En suma, nuestro jesuita insinúa: ¿no son las de Sor Lucía, un caso de profecías hechas demasiado fácilmente, post eventum? O en cualquier caso, ¿las invenciones de la vidente?

Y así llegamos a lo que el ‘Secreto’ tiene de ‘politicamente incorrecto’, de contrario a la Ostpolitik, al Modernismo y al ecumenismo en boga desde el Concilio Vaticano II. Ésta es, casi si duda, la causa de la no revelación de su III. parte hasta el presente, con toda su carga de peligros para la Fe y de horrores para el mundo.

“¿UN GRUESO ERROR HISTORICO-TEOLOGICO?

El error más grave, a los ojos de Dhanis, toca uno de los temas esenciales del Secreto: El rol que la Virgen atribuye a Rusia y el remedio imposible propuesto. De acuerdo a Lucía, la Santísima Virgen pidió en el Secreto que el Papa consagrara Rusia a Su Inmaculado Corazón. Dhanis alega que tal pedido no pudo ser cumplido, diciendo: «No hay necesidad de largas reflexiones, para ver que fue prácticamente imposible al Soberano Pontífice hacer tal consagración». Nuestro crítico concluye, que hablando estrictamente, esto no fue absolutamente imposible. «Pero en concreto, las cosas aparecen más difíciles. Cismática como unidad religiosa, y marxista como unidad política, Rusia no pudo ser consagrada por el Papa, sin que este acto tomara el aire de un desafío, tanto respecto a la jerarquía separada, como a la Unión de Repúblicas Soviéticas. Esto haría prácticamente irrealizable la consagración. Ya que pedido tan impolítico y anticuménico era «moralmente imposible en razón de las reacciones que normalmente podría provocar», ¿como pudo venir del Cielo?, pregunta Dhanis, y esta pregunta, a pesar de su forma atenuada, no deja dudas en cuanto a su respuesta: «Pero, ¿pudo la Santísima Virgen haber pedido una tal consagración, que, teniendo en cuenta el rigor de sus términos, sería prácticamente irrealizable?… Esta pregunta, realmente, parece clamar por una respuesta negativa».

“LA CONCLUSION DE DHANIS: LUCIA SOÑÓ ESTO.

«Considerado todas las cosas», concluye Dhanis, «no es fácil afirmar con precisión,  qué grado de crédito debe darse a los relatos de Sor Lucía. Sin cuestionar su sinceridad, o el sano juicio que ella muestra en la vida diaria, uno debe juzgar prudente usar sus escritos solamente con reservas». Así, esto no es cuestión de una mentira o de una impostura, sino de una fabricación inconsciente. «Digamos también, que una persona puede ser sincera y probar tener buen juicio en la vida diaria, pero puede tener una propensión a la fabricación inconsciente en una cierta área, o en todo caso, una tendencia a relatar viejas memorias de hace veinte años, con adornos y modificaciones considerables». He aquí que el Padre Dhanis ha escrito las dos palabras que resumen toda su tesis: “fabricación inconsciente”. Esto es equivalente a decir que ella «modificó, idealizó, agregó adornos a sus Memorias».

“EL SECRETO IMPUGNADO.

De esta forma, el Padre Dhanis cree que ha encontrado una  solución satisfactoria a la única cuestión que realmente lo preocupa, la autenticidad del secreto. Si Lucía lo inventó, entonces este secreto, tan molesto e irritante para los teólogos modernos, pierde todo su valor.” Opiniones tan lamentables vertidas por el ‘especialista’, generaron mucha literatura despreocupada y  que repitió tanto historiador improvisado -no desprovisto de saña-, que no se molestó en investigar, y tomó -como única fuente- la producción anti-Fátima del jesuita flamenco. Para no abundar en largos análisis, baste como ejemplo la cita en el párrafo a continuación, en que Fr. Michel transcribe un escrito de un Príncipe de la Iglesia, refiriéndose al Milagro del Sol del 13 de Octubre, anunciado en la 3ra. Aparición del 13 de Julio de 1917:

DE UN CARDENAL.

Aparte del trabajo del Padre Dhanis y algunos artículos dedicados a  él, la abundante literatura sobre Fátima, diseñada supuestamente para edificación, es tan pobre que incita estas líneas indignantes del Cardenal Journet en 1948:

«Se nos dijo que hubo una “danza” del sol, una “lluvia de flores”, y después ellas nos dicen que el “milagro de los milagros” es la presente condición floreciente de Portugal. ¿Por quien nos toma, caballero? El imprimatur puede protegerlo de las herejías, pero no puede salvarlo de la insensatez. ¡Oh gran Virgen misteriosa del Evangelio de Navidad y del Evangelio de la Crucifixión! ¡Oh grande y bendita Theotokos, a la vez formidable y  maternal! Tus fieles, en estos días, cuando necesitan de Ti más que nunca, ¿no podrán aspirar nada más que estas flores de papel?»”

Esa tendencia a citar los “trabajos” del P. Dhanis –y sus particulares circunloquios-, se observa también en los documentos vaticanos dados a conocer el 26-6-00 por Zenit, más precisamente en el llamado Comentario Teológico” del entonces ¡Cardenal Ratzinger!

[seguirá]

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