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MÁS SOBRE FEENEY Y SU DOCTRINA QUE NIEGA EL BAUTISMO DE DESEO


A dos comentario del Sr. Echeverría en los  que dice

2º) Demuestra usted  [ a un lector del blog]en todo momento una tremenda obsesión con todo lo que se refiere a Vaticanocatólico, y ninguna obsesión, generalmente todas irracionales, es buena para discernir la verdad. Y me gustaría hacerle dos observaciones para ayudarle un poco en ese camino hacia la racionalidad y la verdad: Primera que el argumentario principal en esta discusión es del P. Feeney, y la gente de Vaticanocatólico lo único que han hecho ha sido en seguir y aprender del Padre. Y en segundo lugar le aconsejo que en el futuro en vez de cuestionar a Vaticanocatólico, cuestionar los argumentos de Vaticanocatólico (aunque entiendo que esto segundo es más difícil).

También:  Pero sobre todo, si Feeney tiene miles de seguidores es simplemente porque su postura es la católica, la que coincide con el magisterio inalterable a lo largo de los siglos, y la del Falso Oficio fue simplemente es la postura que luego cristalizaría en la apostasía del vaticano II.

Recomienda: le aconsejo que en el futuro en vez de cuestionar a Vaticanocatólico, cuestionar los argumentos de Vaticanocatólico (aunque entiendo que esto segundo es más difícil).

Pues bien ante esto me gustaría como dice el Sr. Echeverría  cuestionar los argumentos de Vaticanocatólico, y hacer unas precisiones acerca de que tanto Feeney como los Dimond no tienen la postura que la Iglesia ha refrendado en incontables ocasiones después de Trento, y antes con  algunas autoridades. Se me ocurre lo siguiente que creo es de suma importancia:

[Transcribo el comentario hecho ya en la sección de comentarios]

Estimado Sr. Echeverría:
Ha tocado Ud. un punto interesante que sin duda merecería que personas más autorizadas que yo por su ciencia, erudición o estatus, resolvieran los puntos  que Ud. afirma. Pero como no existen esas personas en la iglesia conciliar (sería maravilla que existieran porque en conjunto la posición de Feeney o de los Dimond, desbarata los presupuestos de los teólogos conciliares), intento hacerlo en esta entrada. El autor del post que comenta (Extra Ecclesiam Nulla Salus, breve historia del desarrollo del dogma José Miguel Arráiz) y que nos trae amablemente Lino, hace un recorrido somero por la historia de este dogma en la Iglesia, pero no profundiza en las preguntas que surgen a cada paso.
A su comentario de Ud. me gustaría, sin negar en líneas generales  lo que dice, hacer algunas precisiones. Escribo un poco de memoria, porque estoy en un sitio que no es el de mi residencia habitual y n tengo a mano los libros para las citas fuera de lo que obtengo de internet. Pero como es un tema por mí muy tratado, espero que no me equivoque en las citas:
Leonard Feeney enseñó en Boston su doctrina contraria a la aceptada allí en los círculos progresistas. El mismo arzobispo, Cushing, era un decidido progresista (quizás porque estaba muy relacionado con familias judías), en cuanto a sostener que en absoluto no es necesario ser católico para salvarse. Esta idea fue letal para la pervivencia del catolicismo y mucho más para su vida apostólica tal como la historia nos mostró en innumerables misioneros en países paganos. Recuerdo en una película americana (no puede citarla ahora) que se proyectó en España durante mucho tiempo que un niño hacía una pregunta que sin duda se hacían muchos entonces en EE.UU.: ¿No es mejor ser protestante que católico, porque uno se salva allí con mucha más comodidad? (es la idea de la pregunta del niño). Recuerdo que la película trataba de una mujer embarazada que debía elegir entre salvar su vida o salvar la del bebé. La respuesta católica es que no se debe infligir la muerte del feto directamente, aunque esto suponga la muerte de la madre.
En Boston los teólogos eligieron claramente la sentencia contraria al dogma “Extra Ecclesiam…” Esta posición ha sido ampliamente sostenida por los papas conciliares, si no con palabras, a lo menos con los hechos. Me refiero a las acciones ecuménicas y laxistas realizadas por los papas conciliares en el plano ecuménico, audiencias, contactos etc.. En el catecismo de Juan Pablo II se resuelve el dilema añadiendo al dogma la palabra “conociendo”. No habría salvación para quien conociendo que la Iglesia es la verdadera Iglesia rehusara entrar en ella. De esta posición se deriva lo que es fácil suponer, es decir  que es una gracia “no conocer” eso, y poder vivir con más anchura. Ahora estamos en la inocente pregunta del niño. Y de aquí se deriva que los misioneros harían mejor en no adoctrinar a nadie sobre la verdad de la Iglesia y su necesidad para salvarse. Cualquier observador imparcial constatará que a esto se reduce el estado actual de la iglesia conciliar. Si cambiamos el “no conocer” por la libertad religiosa para asumir tranquilamente el propio punto de vista en materia de religión, y lo extendemos a problemas actuales como la “homosexualidad” de quien busca sinceramente a Dios, comprendemos la posición de Francisco sobre “Quién soy yo para juzgar”. Algo inaudito y que hubiera sido ininteligible para los papas y la tradición católica desde siempre, pero en particular desde que se hizo dogmática la condenación de Pedro Abelardo, que exoneraba a los judíos de cualquier culpa, por su ignorancia, en la muerte de Cristo (Denz. 377)
Fíjese si este error ha calado en la mente “católica” actual que el más celebrado y leído blogger de nuestros días ha llegado a afirmar que “una prostituta que comete mil abortos y lleva una vida acorde con su profesión, si NO SABE que eso está mal podría ser santa” y remachó “podría ser canonizada”. Es el mismo que ha llegado a firmar que la infalibilidad los pontífices la ejercen en “rarísimas ocasiones” (¿cada 200 años tal vez?) y por eso no hay peligro en que dejen de ser “mi papa” por muchos palabras y acciones que cometa contra ella (lo contrario de infalibilidad es herejía o error contra la Fe).
No es extraño que la diócesis de Boston haya tenido como consecuencia su virtual bancarrota a causa de muchos sacerdotes pederastas dentro de ella que quizás NO SABÍAN la malicia de sus acciones, como quizás no sabían la necesidad de ser buen católico para salvarse (Los jueces no entraron en ello e impusieron indemnizaciones a las víctimas millonarias que terminaron con la venta masiva del patrimonio inmobiliario de la diócesis de Boston). Es lo que tiene el “NO SABER” que siempre acaba en tragedias individuales y colectivas.
Pero viniendo a las precisiones que prometí diré lo siguiente:

  • Feeney decía que el bautismo de deseo no tiene efectos para salvarse, aunque de acuerdo con el cap. 4 de la sesión 6 de Trento sí admitía que justificaba a quien lo formulara. Él respondía que “no sabía” a quienes le preguntaban adónde iban después de la muerte. Como sabe esa no es la posición católica.
  • Los Feeneyitas, si dicen lo mismo que su mentor, no son católicos en absoluto.
  • Los Dimond no están plenamente de acuerdo en esto con Feeney, y además declaran que no han llegado a su posición siguiendo a Feeney. Ellos niegan que el catecúmeno que en los últimos momentos de su vida exprese (puede hacerlo tácitamente) su deseo del bautismo de agua se salve.
  •  La interpretación del citado cap. 4 de la sesión 6 de Trento que hacen los Dimond (llamémosla restrictiva) es una novedad en la vida de la iglesia. Explicaré esto más tarde. De hecho el catecismo de Trento (aprobado por Pío V) afirma la salvación del catecúmeno por el deseo del Bautismo en circunstancias de muerte inminente sin poder recibir el bautismo. También todos los papas (el último Pío XII, que afirma inequívocamente la validez del bautismo de deseo), todos los santos, los doctores de la Iglesia (Santo Tomás, San Roberto, San Alfonso– que afirma que la aceptación de Trento en esto es “de fide”, San Pedro Canisio en su catecismo, todos los teólogos sin excepción, todos los catecismos (en particular el segundo de Pío X de 1912, aprobado con una carta ex profeso y firmada por él), todos los libros de religión, la explanación de catecismo Mazo, de Vilariño etc enseñan el bautismo de deseo y de sangre. El martirologio de la iglesia también registra varios nombres de santos mártires que no pudieron ser bautizados con agua sino que lo fueron en su propia sangre. En suma quien rechaza a efectos de salvación el deseo o la sangre del martirio, se opone al sentir de la iglesia, a su magisterio ordinario universal (en Dei Filius la Iglesia lo proclama infalible), al magisterio ordinario de algunos papas. Entonces NO ES VERDAD que la posición de Feeney o de los Dimond haya sido enseñada siempre por la iglesia. Yo medito a veces por el libro de “Meditaciones de nuestra Santa Fe” del P. Lapuente. Él en la meditación correspondiente a  “Id y predicad… ” afirma que el bautismo de deseo puede salvar no mediando desprecio ni negligencia del sacramento. Esas meditaciones han sido comunes en muchas generaciones de presbíteros (En Francia se le llamó el P. Dupont) y misioneros. Quizás los misioneros jesuitas canadienses San Isaac y compañeros muy citados por los Dimond, sin duda se formaron contando con ese libro del gran místico vallisoletano de influencia universal (muy citado por San Alfonso)
  • A mi modo de ver el libro de los Dimond,”Fuera de la Iglesiade una erudición y mérito innegable, parte de un error fácilmente desmontable, en mi opinión. Ellos sólo aceptan el Magisterio llamado Ex-Cátedra (obligatorio, dogmático) de los papas como infalible. Su argumentación deriva, en el segundo capítulo del libro, del texto de San Lucas, 22, 32. Pero esa interpretación es abusiva como demostraré más adelante. Existe también el magisterio ordinario de los papas (que no pueden caer en error contra la Fe o herejía) y el Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia. También está el dogma de la indefectibilidad de la Iglesia que según ellos habría caído en la herejía (aunque puntualizan “herejía material”) y la creencia común de la indefectibilidad de los papas no sólo en su magisterio sino también “en cuanto hombres particulares” o doctores privados”. Me voy a detener, por su importancia en este punto.

Una restrictiva interceptación de la infalibilidad pontificia.

Cito del libro de Dimond:

La infalibilidad papal no significa que un Papa no pueda errar en absoluto y no significa que un Papa no pueda perder su alma y condenarse al infierno por pecado grave.Ella significa que los sucesores de San Pedro (los Papas de la Iglesia católica) no pueden errar cuando enseñan autoritariamente sobre un punto de fe o de moral que debe ser aceptado por toda la Iglesia de Cristo. Encontramos la promesa de la fe infalible para San Pedro Encontramos la promesa de la fe infalible para San Pedro y sus sucesores a la que refiere Cristo en Lucas 22.
Lucas 22, 31-32: “Simón, Simón, Satanás os busca para ahecharos como trigo: pero yo he rogado por
ti para que no desfallezca tu fe, y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos”.
Satanás quería zarandear a todos los Apóstoles (plural) como al trigo, pero Jesús rogó sólo por Simón Pedro (singular), para que su fe no desfallezca. Jesús está diciendo que San Pedro y sus sucesores (los Papas de la Iglesia católica) tienen una fe infalible cuando autoritativamente enseñan un punto de fe o de moral que debe ser creído por toda la Iglesia de Cristo.

Pero la cita anterior no se refiere directamente a la infalibilidad pontificia y mucho menos a la infalibilidad ex-cathedra,  (como falsamente firma Dimond) es decir del magisterio “que debe ser aceptado por toda la iglesia”. El versículo anterior en la versión original del evangelio de Lucas es: 32 ἐγὼ δὲ ἐδεήθην περὶ σοῦ ἵνα μὴ ἐκλίπῃ ἡ πίστις σου. καὶ σύ ποτε ἐπιστρέψας στήρισον τοὺς ἀδελφούς σου. Que en la Vulgata de traduce: ego autem rogavi pro te ut non deficiat fides tua: et tu aliquando conversus, confirma fratres tuos.. Tanto el verbo eclipé compo deficiat quiere decir desfallecer, eclipsarse, fallar, y está referido a fides tua, pistis sou . De deficere viene defección y su contrario, en español, indefectibilidad. Este texto promete a Pedro, por la oración de Cristo nada menos que su indefectibilidad en la fe. Y esto no sólo en su enseñanza obligatoria, sino en su enseñanza en general, en todo su magisterio, como también a su `persona particular.
Así lo entendieron San Roberto y San Alfonso. El primero en sus “controversias” lib.4 cap. 6 ( está en el blog traducido) afirma esto siguiendo a Pighio, como lo dijo anteriormente,  su opinión “es probable y fácil de defender”. Del segundo es lo siguiente:

“¿Que algunos papas hayan caído en la herejía, algunos han tratado de probarlo, pero no lo han probado,ni nunca lo probarán; nosotros vamos a probar claramente lo contrario en el capítulo X. Pero además, si Dios permitiese [Nota.:mera hipótesis] que un Papa fuese hereje notorio y contumaz, éste dejaría de ser Papa, y la sede quedaría vacante. Mas si fuera hereje oculto, y no propusiese a la Iglesia ningún dogma falso, entonces no causaría ningún daño a la Iglesia, pero nosotros tenemos que presumir con justicia, como dice el cardenal Belarmino, que Dios no permitirá jamás que ningún Pontífice romano, ni siquiera como doctor [hombre] privado, llegue a ser hereje notorio ni siquiera oculto “ .“

Todo lo anterior ha sido tratado profusamente en el blog. La conclusión es que restringir este texto fundamental a la enseñanza ex cathedra, tal como hace Dimond es abusivo. Cualquier enseñanza del papa, aunque no sea obligatoria es infalible (no contiene herejías o errores contra la Fe) y también si es enseñanza del “magisterio ordinario universal de la Iglesia. La argumentación de Dimond lleva a decir que los dos últimos magisterios NO SON INFALIBLES, es decir pueden contener herejías y errores contra la Fe. La iglesia como tal y los papas en particular, habría caído en la herejía después de Trento.
Los Dimond también se basan en el canon de la Pastor Aeternus que afirma la infalibilidad dl magisterio de los papas en determinadas condiciones. Una de ellas es la obligatoriedad con que enseñan a la Iglesia. Pero en esa misma Constitución se afirma la Fe indeficiente de los sucesores de Pedro. Lo cual no se daría si los papas hubieran enseñado herejías en su magisterio ordinario que puede ser no obligatorio. Es claro que la definición de infalibilidad del canon no quita que el papa sea también infalible en otras circunstancias, por ejemplo declarando el magisterio ordinario universal o en su enseñanza no obligatoria, no dogmática.
Aquí tengo que referirme brevemente a los dos catecismos de San Pio X. Uno de ellos, el de 1905, el Catecismo llamado Mayor,  afirmaba en el número 200 que el papa era infalible SOLAMENTE, SOLTANTO, en las condiciones del canon de la Pastor Aeternus. Pero el mismo papa desautorizó el catecismo de 1905 (que no contaba con su aprobación) PROHIBIÉNDOLO en favor del “Catecismo de la doctrina cristiana” de 1912 que venía acompañado de una carta de aprobación y encomio con su firma (Véase esta importante cuestión en el post imprescindible para entender el error introducido en el Catecismo Mayor Los catecismos de San Pío X y la infalibilidad del Papa)

Los textos del magisterio se han de interpretar tal como suenan pero no se excluye que la Iglesia extraiga de ellos un sentido “plenior” que haya sido pasado por alto anteriormente

Ésa es la regla para los textos bíblicos e incluso para la interpretación de revelaciones verdaderas privadas. ¿Por qué no lo sería también para los textos del magisterio?
Como dice San Juan de la Cruz en el capítulo 19, libro II, de la “Subida” reproducido en el blog en el interesante post La Letra de la Escritura,

“aunque las visiones y locuciones de Dios son verdaderas y siempre en sí ciertas, no lo son siempre para con nosotros. La una es por nuestra defectuosa manera de entenderlas, y la otra, porque las causas de ellas a veces son variables.

Y también:

“Y era que estas profecías se habían de entender espiritualmente [digamos en un sentido “plenior”] de Cristo; según el cual sentido eran verdaderísimas”

Muchos de los textos aportados por Dimond son absolutamente  verdaderos en favor del Bautismo de agua, pero no excluyen una interpretación más plena hecha por la Iglesia, en el mismo sentido y en la misma sentencia, del bautismo no sólo “in re sino también “in voto”. Esta ha sido la práctica común del magisterio que a lo largo del tiempos ha profundizado en lo que podríamos llamar “Evolución legítima del dogma que excluye la evolución ilegítima modernista, es decir hecha en el mismo sentido y en la misma sentencia. La aportación fue el poder entender los cánones dogmáticos del bautismo comprendido “in re” vel “in voto” (esta es una coletilla de los teólogos a las objeciones puestas con los textos dogmáticos que traen los Dimond.

La interpretación que hacen los Dimond del cap. 4 de la sesión 6 de Trento nunca antes la hizo nadie en la Iglesia y además violenta gramaticalmente el texto.

Para resumir lo dicho muchas veces en el blog:
La conjunción AUT [del cap. 4 de la sesión 6] es verdad que a veces es intercambiable por ET, pero eso depende del sentido de la expresión.
La norma en todas las lenguas es: Cuando la serie de disyuntivas caen dentro de la oración principal AUT también significa ET. Esto sucede sobretodo cuando la oración principal tiene el sentido de prohibir, impedir, defender, etc..
Por ejemplo “En este bar se prohibe cantar O bailar” El sentido de la prohibición, o sea de la oración principal, se extiende a todas las disyuntivas que caen dentro de ella, cantar o bailar” y por lo tanto podría enunciarse con la copulativa Y, en latín ET.
Otro ejemplo: No se debe en este parque vestir sólo con bañador O con pantalones cortos”. (Las dos cosas están prohibidas)
Un graciosos letrero en el metro de Madrid era: “Prohibido fumar o llevar el cigarrillo encendido” (Las dos cosas están prohibidas o sea O equivale a Y)
Otro ejemplo: El médico no me permite comer carne O embutidos. (las dos cosas prohibidas)

Pero en todas las lenguas sucede que cuando la oración Principal establece algo seguido de la preposición SINE en latín, o Sin en español, o WHITHOUT en inglés la conjunción disyuntiva no es intercambiable con la copulativa . O sea, en latín AUT no sustituye a ET.
Ejemplos.
No se puede entar en el teatro SIN traje de gala o uniforme militar. (Basta llevar uno de los dos trajes para entrar en el teatro, o sea O es una verdadera disyuntiva que no se puede cambiar por Y.)
El enfermo no se restablecerá SIN comer carne o pescado. (basta que coma una de las dos cosas)
El opositor no obtendrá la plaza SIN presentar una tesis o demostrar un currículo de 5 años de experiencia.
O sea lo establecido en la oración principal no se obtendrá SIN uno sólo de los dos términos de la secundaria, no siendo necesario que cumpla con los dos.
Esto es lo que dice el texto de Trento:

.. Después de la promulgación del Evangelio no puede darse [la justificación] SIN el lavatorio de la regeneración [can. 5 sobre el bautismo] O SIN el deseo de él [Denz. 796]

No es que quiera decir que el deseo del bautismo suple siempre el sacramento del bautismo, sino sólo en aquellos casos que conocían bien todos los católicos [de que habló Santo Tomás] en que en peligro de muerte, el catecúmeno que no desprecia el bautismo ni se ha mostrado negligente en recibirlo puede obtener (por decirlo así “in extremis) la justificación y la entrada en el cielo [Contra Feeney]. Esto lo aclara el Catecismo de Trento, catecismo que fue en parte escrito por los padres del Concilio, estableciendo el sentido exacto de la excepción.

Ésta ha sido la interpretación de tres Doctores de la Iglesia (Belarmino, Ligorio, Cansino, y antes Santo Tomás y Bernardo) de todos los papas (el último Pío XII) en su magisterio ordinario, todos los santos, los teólogos, todos los catecismos, todos los autores ascéticos y espirituales.
El padre La Puente, en la Parte V, meditación 14, punto cuarto escribe estas consoladoras palabras:

También ponderaré la infinita caridad y liberalidad de Cristo nuestro Señor que resplandece en no haber dicho : Quien no creyere y fuere bautizado se condenará, sino solamente quien no creyere para enseñarnos que aunque es verdad que quien deja el bautismo por desprecio o notable descuido se condenará porque quien no nace de agua y Espíritu Santo no puede entrar en el cielo (Jn.3, 5); pero cuando el hombre tiene deseo de recibirle y sin culpa suya no puede, no se condenará si tiene viva fe y dolor de sus pecados, porque ya espiritualmente está engendrado e incorporado con Cristo en virtud de la contrición y propósito de bautismo y no quiso este Señor estrechar la entrada en el cielo a cosa que el hombre capaz de razón, sin culpa suya, no pudiese recibir.
El texto remite a Santo tomás, 3 p., q. 68, a. 2.

Las Meditaciones de Nuestra Santa Fe del P. La Puente, se tradujeron a incontables idiomas, acompañaron a muchísimos misioneros, fueron adoptadas por el Seminario San Sulpice, fueron obligatorias en La Compañía de Jesús  en algunos tramos de las formación de sus estudiantes y en muchas congregaciones de su órbita (por ejemplo en las hermanas Doroteas en las que profesó la Hermana Lucía en donde eligió como santo preferido a San Juan Bermanchs, el santo jesuita de la vida ordinaria), acompañaron millones de seglares durante su peregrinación, sus ediciones fueron aprobadas por miles de obispos católicos, en una palabra son un ejemplo innegable del Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia, y del magisterio ordinario infalible de los pontífices romanos y de los obispos en comunión con él, muchos de los cuales también los papas, sin duda las eligieron, como libro de meditación en alguna etapa de su vida, quizás también ejerciendo su sagrado ministerio.

¿TODOS ESTOS SON HEREJES? ¿SERÍAN HEREJES MATERIALES HASTA QUE VINIERON LOS DIMOND COMO ELLOS HAN ESCRITO? ¿LOS CONTEMPORÁNEOS DE LOS DIMOND SEREMOS HEREJES FORMALES DESPUÉS DE EXISTIR SUS OBRAS, COSA QUE tAMBIÉN HAN DICHO? ¿IREMOS TODOS AL INFIERNO POR ACEPTAR EL DESEO DE BAUTISMO COMO CAUSA DE SALVACIÓN COMO HAN DICHO DE MUCHOS CON DESVERGÜENZA INDESCRIPTIBLE?

¡Qué diferente la escritura de un santo, como pensaba san Alfonso del P. Lapuente, a quien a veces cita, llena de unción, caridad, y profundo conocimiento de Cristo en quien pensaba habían sido engendrados los que mueren sin culpa suya sin bautismo pero con fe viva y contrición, de Cristo que “no quiso estrechar las puertas del cielo a cosa [el bautismo]  que..el hombre no pudiere recibir”

Canon 4 de la sesión 7

.. sin los sacramentos o el deseo de ellos los hombres pueden alcanzar la salvación.. sea anatema.

Vuelve a incidir en la doctrina del deseo en casos extraordinarios.No se ve por qué haya que excluir de este canon el bautismo.
Los que no pueden recibir la Sagrada Comunión por falta de sacerdotes tiene en este canon un poderoso consuelo, porque la salvación es posible apara ellos mediante la comunión “in voto” o sea en deseo, espiritual. Lo mismo se diga de la confesión para aquellos que reciben absolución de sus pecados arrepintiéndose con contrición perfecta y proponiendo confesarse o sea recibir “in voto” la absolución sacramental.

Pues esta es la doctrina del mal llamado “Bautismo de deseo”, mal llamado porque nadie dice que sea otro bautismo  (sólo hay un bautismo), citado en la expresión de mala fe, en mi opinión “sólo hay un bautismo no tres”,  sino un acto que en circunstancias excepcionales y muy extraordinarias el que lo hace si tiene contrición y viva Fe, puede esperar adquirir la salvación, si la caridad de Cristo y su justicia así lo estableciere.

Los Dimond aducen revelaciones particulares extraordinarias avalando su doctrina.
En este blog se han descrito otras revelaciones mucho más autorizadas y aprobadas por el magisterio:

Vean este post Salvación de judíos muertos (aparentemente) fuera de la Iglesia. En él se oye a Cristo decir

“Dile , que Yo no debo a nadie mi gracia, que Yo la doy a quien me place, y que, obrando así, no dejo de ser justo y la misma justicia. Pero que ella sepa que antes de faltar a mi promesa hecha a la oración trastornaré el cielo y la tierra. Todas las plegarias que tienen por fin mi gloria y por objeto la salvación de las almas son siempre escuchadas cuando van revestidas de las cualidades necesarias.” y se lee lo siguiente: Nuestro Señor, me hizo conocer entonces lo que había ocurrido en el último instante de la vida de la madre del P. Hermann. en el momento en que estaba para exhalar el último suspiro, la Santísima Virgen María, demandó piedad para esta alma, mostrando cómo su siervo Hermann le había confiado a ella el alma de su madre. Apenas había terminado de hablar María, cuando la gracias vino a iluminar el alma de la pobre hebrea. Ésta con un grito sólo de Dios entendido, MOSTRÓ UN DOLOR SINCERO DE SUS CULPAS Y EL DESEO DEL BAUTISMO…”

En un opúsculo que se ha llamado la “carta del purgatorio” [queda pendiente el enlace] aprobado por la Iglesia y que ha sido objeto de grandes elogios el alma vuelta a la tierra avala esta doctrina.

5 replies »

  1. A los Dimond hay que recordarles la frase de Jesús: “¿por qué os molesta que yo sea bueno?”
    Los Dimond se han pasado de la raya y han entrado en el fariseísmo puro, hacen de la religión unas simples reglas y el ser católico lo vuelven algo exterior.
    Se les aplica la frase que se decía a unas monjas jansenistas: “más puros que los ángeles pero más soberbios que demonios”.
    Justo he estado leyendo en Radio Cristiandad “el arte de aprovechar nuestras faltas” y se dice que es mucho mejor aquel que comete faltas pero las reconoce con humildad y se levanta que aquel que no comete ninguna falta y se vanagloria y se ensalza por ello.

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  2. El gran argumento de los defensores del Bautismo de Deseo es una frase del Concilio de Trento en el que se dice lo siguiente:

    Papa Pablo III, Concilio de Trento, sesión 6, cap. 4: D-796 Por las cuales palabras se insinúa la descripción de la justificación del impío, de suerte que sea el paso de aquel estado en que el hombre nace hijo del primer Adán, al estado de gracia y de adopción de hijos de Dios [Rom. 8, 15] por el segundo Adán, Jesucristo Salvador nuestro; paso, ciertamente, que DESPUÉS DE LA PROMULGACIÓN DEL EVANGELIO, NO PUEDE DARSE SIN EL LAVATORIO DE LA REGENERACIÓN [CAN. 5 SOBRE EL BAUT.] O SU DESEO, conforme está escrito: Si uno no hubiera renacido del agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el
    Reino de Dios [Ioh. 3, 5],”

    Gramaticalmente y la frase subrayada dice que: El estado de estado de gracia no puede alcanzarse sin el sacramento o sin su deseo.

    Ahora bien, el sentido lógico de esa frase en el lenguaje natural es que el estado de gracia no se alcanza si falta el sacramento o el deseo de recibirlo y si falta uno de ellos entonces no se da tal estado de gracia.

    Una frase paralela seria: “El coche no arranca sin gasolina o sin batería”… Y si falta uno de los dos el coche no arranca.

    ¿Podría significar lo que afirman los defensores del bautismo de deseo? O sea, que la frase significara: “El estado de gracia no se alcanza sino se da o el bautismo sacramental o al menos el deseo del bautismo”… Gramaticalmente esta segunda interpretación también sería posible, igual que se da en la frase: “No serás rico sino tienes un montón de dinero o un montón de lingotes de oro”… En los dos casos seria rico.

    Por tanto la primera conclusión es que la frase de Trento se mueve en la ambigüedad de tener un significado inclusivo o exclusivo, y por tanto como mínimo no puede ser usada como prueba definitiva del Bautismo de deseo.

    Pero es que por el contexto se deduce que en esa frase no se está defendiendo el bautismo de deseo y eso al menos por tres razones:

    1º) Primera y fundamental, porque el texto citado acaba con esta frase: “…conforme está escrito: Si uno no hubiera renacido del agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios [Ioh. 3, 5],”

    Es decir, sacramento y deseo de sacramento, se pone en paralelo con agua y Espíritu santo. Ahora bien, nadie cuestionaría que aquí san Juan dice que son necesarias ambas cosas y no que una es suficiente. Por tanto como la frase es que “conforme está escrito” que los padres conciliares hablan aquí es de que es necesario ambas cosas: el sacramento y el deseo del mismo.

    2º) Pero es que además resulta que es Trento el que define los cánones sobre el bautismo y dice: “canon 2: Si alguno dijere que el bautismo es libre, es decir, no necesario para la salvación, sea anatema” (Dz. 861)

    Pero los defensores de Bautismo de deseo defienden que sin el bautismo sacramental, con el llamado “bautismo de deseo”, una persona se puede salvar… Y eso cae de lleno en el anatema de canon 5 sobre el Bautismo de Trento.

    3º) Y por las dudas también este otro canon: (D-858) “Can. 2. Si alguno dijere que el agua verdadera y natural no es necesaria en el bautismo y, por tanto, desviare a una especie de metáfora las palabras de Nuestro Señor Jesucristo: Si alguno no renaciere del agua y del Espíritu Santo [Ioh. 3, 5], sea anatema.”

    Como se ve, en este canon solo se reconoce el agua física del sacramento como constitutiva del mismo, es que además reinterpreta (como si hiciera falta) a Jn 3,5 en el sentido de la necesidad TAMBIEN del agua. Y recuerdes que cuando se decía que para el estado de gracia es necesario tanto el sacramento como el deseo del sacramento, ambas cosas (sacramento y deseo) se ponían en paralelo con el “agua y del Espíritu Santo” [Ioh. 3, 5].

    EN RESUMEN: Trento no define en ningún momento que alguien se pueda salvar por el deseo del bautismo. Y de hecho si Trento lo hubiera definido sería de fe. Pero resulta que nadie lo considera de Fe, salvo San Alfonso María Liborio que en este punto se equivocó muy gravemente como se comprueba cuando leemos que según él el bautismo de deseo “Como dice el Concilio de Trento (sesión 14, cap. 4), él suple a este último con respecto a la remisión de la culpa, pero no imprime un carácter [bautismal] ni quita toda la deuda de la pena”. .. Como se ve, aquí el santo imaginó más que compendió.

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  3. “Ahora bien, el sentido lógico de esa frase en el lenguaje natural es que el estado de gracia no se alcanza si falta el sacramento o el deseo de recibirlo y si falta uno de ellos entonces no se da tal estado de gracia.”
    Niego esa interpretación. De hecho nadie la ha entendido así desde que fuera escrita y entre ellos hay varios doctores de la Iglesia y muchísimos teólogos, todos, desde entonces.
    El verdadero sentido de los cánones del Concilio de Trento debe entenderse por la explicación contenida en el Catecismo Romano, que fue escrito por los mismos Padres conciliares de Trento.[ Y además aprobado por varios papas y usado en todos los paises católicos por más de cuatro siglos]

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  4. Estimado EL ARCA

    No creo que realmente me conteste a lo que yo argumenté arriba. Porque yo lo que dije es que:

    a) Según el significado lingüístico el texto es como mínimo ambiguo y puede ser usado tanto a favor del bautismo de deseo como en contra.

    b) Pero añadía que por el contexto (tanto de la frase, como del mismo Concilio, era evidente que el concilio no defendió el bautismo de deseo).

    Y usted en vez de contestar a eso, argumenta que hay un consenso (de todos los teólogos???)entorno al bautismo de deseo y Trento. Ahora bien, incluso en este terreno en el que quiere moverse, quedaría por explicar porque si Trento lo afirma y hay un sensus fidelium, por qué entonces nadie lo considera de fe (salvo de nuevo las poco serias afirmaciones de san Alfonso María Ligorio)… Porque algo que declara un concilio y viene acompañado de un sensus fidelium (“todos” los teólogos lo apoyan), es un dogma declarado sin ninguna duda alguna… ¿o no?

    ¿Por qué entonces nadie se atreve a declarar de fe católica el bautismo de deseo? Muy sencillo, porque los que sí es de fe católica, más allá de cualquier duda, son las siguientes tres afirmaciones:
    1) Fuera de la Iglesia no hay salvación.
    2) Sin bautismo no hay salvación.
    3) Y sin fe no se puede agradar a Dios.

    Y esas tres afirmaciones son negadas por el Bautismo de deseo. (O sea, siendo precisos, la tercera es solo negada por las versiones extremas del bautismo de deseo como la de la ignorancia invencible, y la del deseo implícito).

    ES DECIR, ES IMPOSIBLE MANTENER SIMULTÁNEAMENTE Y A LA VEZ ESTAS DOS TESIS:

    1) El que por motivos objetivos no pudo recibir el bautismo sacramental, se puede salvar por el deseo de ese bautismo. Es decir, que recibir el bautismo sacramental no es condición necesaria para salvarse.

    2) “canon 2: Si alguno dijere que el bautismo es libre, es decir, no necesario para la salvación, sea anatema” (Dz. 861)

    Esas dos afirmaciones son incompatibles entre sí, y por tanto dado que la segunda SI es de fe católica, debo rechazar la primera.

    Y en fin, como veo que el ambiente se empieza a calentar, y no tengo ganas de que se me llame hereje como me ocurrió en alguna otra ocasión, esta es mi última intervención en este hilo.

    Un cordial saludo en el Señor.

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