Anticristo

EL ISLAM, AZOTE DE DIOS A LA HEREJÍA


[Las invasiones musulmanas han sido, a lo largo de la historia, un tremendo castigo de Dios a pueblos un día de una fe católica floreciente. Lo siguiente es un extracto de un magnífico trabajo de Louis-Hubert REMY, con una cita de un celebrado escritor eclesiástico. La fuente (en francés) está al final de la  cita]

Dom Prosper Guéranger, 24 de junio de 1858

Educado en la escuela de las Sagradas Escrituras, el historiador cristiano sabe que la esclavitud de los pueblos sometidos a la conquista de un yugo de hierro es a la vez un castigo por las transgresiones de un pueblo y sirven de un terrible ejemplo para otras naciones. No es mucho que un cristiano entienda lo que un bárbaro comprendió, una especie de salvaje, Atila en una palabra, que se llamaba a sí mismo, el Azote de un Dios a quien ni siquiera conocía. No hay duda, el Islam no es sólo una revolución de árabes aburridos bajo sus tiendas, a quienes un jefe iluminado sembró emociones que los impulsó repentinamente a la conquista de las ciudades más lujosas de Oriente. No; sino que Dios consintió que venciera durante un tiempo el antiguo enemigo del hombre y le permitió elegir un cuerpo con el que sedujera a las gentes, para esclavizarlas después por la espada. Así surgió Muhammad, el hombre de Satanás, con su Corán, su satánico evangelio.
Pero ¿cuál fue el crimen que hizo que la justicia de Dios llegara hasta el final, abandonando a estas gentes a la esclavitud de la que todavía no sabemos el final? La HEREJÍA fue este crimen atroz, que hace inútil la venida del Hijo de Dios a este mundo, que rechaza la Palabra de Dios, que pisotea la enseñanza infalible de la Iglesia. Esas gentes deben ser castigadas para que las naciones cristianas entiendan que nadie se levanta contra la palabra revelada sin incurrir en el castigo, incluso en este mundo, por su audacia e ingratitud. Así sucumbió Alejandría, y la segunda sede de Pedro, Antioquía, en la que por primera vez sentó su cátedra, y Jerusalén, que guarda la tumba gloriosa del Salvador.
En estas ciudades famosas, vivía un pueblo tan pronto ortodoxo como hereje, en SEGUIMIENTO de sus patriarcas; el mismo seguimiento servil que llevó a otro pueblo más numeroso a proferir las blasfemias que provenían de los dogmas impíos de Nestorio y Eutiques, acabó por engullir a los restantes católicos de aquella iglesia, antaño floreciente, con las aguas de un diluvio que tragó tanto a los pecadores arrepentidos como a la multitud de los impíos que Dios había decidido destruir, tal como sucede con la pestilencia que Dios envía a un país que hiere tanto a los amigos como a los enemigos de Dios.
La arremetida se detuvo ante Constantinopla sin inundar las regiones que la bordeaban. El Imperio de Oriente, convertido ya en el imperio griego, hubiera debido aprender la lección. Si Bizancio se hubiera mantenido firme en la Fe, Omar no habría visitado Alejandría o Antioquía o Jerusalén. Se concedió un plazo de demora al imperio griego; duró ocho siglos; pero cuando Bizancio colmó la medida, la Media Luna vengadora reapareció. No será ya el sarraceno, a quien se va a utilizar. Sino el turco. Se arrancarán de Santa Sofía sus imágenes cristianas y en su lugar aparecen dibujados los versos del Corán, porque ella se convirtió en santuario del cisma y de la herejía.
Pero volvamos a Bizancio. En aquél momento, el sarraceno, después de haber sometido a servidumbre las tres ciudades santas, somete Armenia, cuyo pueblo había abrazado el error monofisita; error que se extiende todo a lo largo de la costa de África, corrompida por el arrianismo, y llega de un salto a España. Más tarde será echado de ella por la fuerza, pues la herejía [arriana] fue vencida allí: sólo estará en ella [ España] durante un tiempo. La audacia del sarraceno, le lleva incluso a penetrar en suelo francés, pero lo expiará cruelmente en los campos de Poitou. El Islam se había equivocado; donde la herejía no reina, no hay lugar para él. En retorno de su aventura, recibirá en la Península más de una visita de Carlomagno, el siempre ortodoxo y siempre victorioso, el caballero de Cristo que irá en ayuda de sus hermanos españoles. Detengámonos aquí, inclinándonos reverentes ante la justicia de Dios que castiga la herejía en la que se reconoce la verdadera causa de los triunfos del Islam, y la única razón de la permisión divina a su existencia, sin haberse mantenido como una secta oscura y efímera en el fondo de Arabia.
De Louis-Hubert REMYLES INVASIONS ÉTRANGÈRES: PUNITION

3 replies »

  1. ¿Qué es la “Providencia” de Dios? Aunque para que podamos “conocer” algo de lo que Dios ES, la sagrada Teología, basándose en el dato revelado, nos muestra – hasta donde llega el límite de la razón iluminada por la Fe- las Personas, las Propiedades, la Comunicación… etc., no obstante cuando trata sobre la Providencia no está referida a la Esencia Divina sino solo a la Creación. Dios NO es Providente Consigo mismo, sin embargo SI lo es con respecto a la Creación y particularmente con las creaturas racionales.
    En efecto” las cosas creadas por el poder de Dios no pueden subsistir sin su gobierno y providencia” (Cat. de Trento nº 21), pero “no destruye Dios con su gobierno el poder de las causas segundas” (nº22), es decir que aunque es Dios quien da el movimiento, “en quien somos, nos movemos y existimos” sin embargo hay una causalidad segunda no reprimida por Dios en las creaturas para que obren unas sobre las otras, proveyendo “suaviter et fortiter” a la finalidad que Dios ha querido en la Creación, unas por misericordia y otras por justicia.
    Por tanto, “todo lo que sucede es para bien de aquellos que aman a Dios” dice San Pablo, y así también suceden las persecuciones y los Mártires, los herejes y los Doctores, la Ramera y la Iglesia.
    Releyendo la Historia se ve que a cada desvío del hombre corresponde una corrección por Dios, a la caída de Adán, sobrevino un gran castigo, pero no definitivo, pues El que iba a Encarnarse en la plenitud de los tiempos, lo haría con carne pasible, para remediar el castigo de la justicia de Dios, por la Pasión y la Cruz de Jesucristo. La restitución del orden por los méritos infinitos de Jesucristo y depositados en la Iglesia, como institución de la Providencia para lograr la unión de los hombres con Dios y entre ellos, perfecta en su esencia y único Cuerpo Místico, en el que todos los hombres podrían volver a la Gracia perdida, siempre fue combatida por los hombres que no han querido sujetarse al suave yugo del Evangelio, y los castigos de Dios a la humanidad eran siempre externos -y lo serán- al Cuerpo Místico, sirviéndose de los tiranos, de las fieras, de las persecuciones, de las herejías, para purificar y rectificar la mira al blanco, de los hijos de Dios, que eso nos hace el Bautismo (dejamos de ser creaturas para ser hijos).
    Es decir que la Providencia de Dios dirige su “actividad” para lograr siempre el fin que Dios quiere, parte por justicia, parte por misericordia.
    Y llegamos a la Apostasía anunciada, promovida y propagada por la Ramera, que se parece a la Iglesia, pero NO LO ES, por tanto Dios ha preservado de la muerte a “una de las cabezas de la bestia” que ha”vuelto a la vida” y a través de ella castigará a las Naciones por su apostasía. Pero a Su Iglesia ” le facilita los medios y la fuerza para que se mantenga firme” (Con. de Trento nº7). No hay que temer.
    Las Promesas de Dios siguen existiendo, “ningún hombre pudo salvarse sin la fe en la redención, y por esto Jesucristo fue profetizado muchas veces desde el principio del mundo” (Cat, de Trento nº4), pues es el “unico Nombre por el que podemos ser salvos, y a Su Nombre -por justicia- ha de doblarse toda rodilla, en el cielo, en la tierra y en los infiernos” confesando que Jesucristo es EL SEÑOR.
    Y como fue creado todo “por su Palabra”, así también la Iglesia -obra de la Providencia de Dios- se mantiene por su Palabra, y las puertas del infierno no tienen poder sobre las Palabras de Cristo: “tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.
    “creo en un solo Dios…en Jesucristo su Hijo…en la Iglesia Católica…”

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  2. Totalmente de acuerdo con Simón. La Biblia es testigo de los castigos de Dios no sólo sobre los pueblos paganos malvados e idólatras sino también contra el propio Israel y sus tribus cuando estas se apartaban de Dios y adoptaban el paganismo y la idolatría de los pueblos vecinos obrando depravada e inicuamente siguiendo las costumbres paganas.

    En los momentos actuales no es que Dios esté utilizando al Islam como castigo contra la otrora civilización cristiana occidental, sino que se está sirviendo del mismísimo Satanás para castigo y condena de los enemigos de Dios y como criba para su verdadera Iglesia que saldrá fortalecida de estos momentos.

    La visión de León XIII

    El padre Domenico Pechenino escribe: “No recuerdo el año exacto. Una mañana el Sumo Pontífice León XIII había celebrado la santa misa y estaba asistiendo a otra de agradecimiento, como era habitual. De pronto, le vi levantar enérgicamente la cabeza y luego mirar algo por encima del celebrante. Miraba fijamente, sin parpadear, pero con un aire de terror y de maravilla, demudado. Algo extraño, grande, le ocurría.

    Finalmente, como volviendo en sí, con un ligero pero enérgico ademán, se levanta. Se le ve encaminarse hacia un despacho privado. Los familiares le siguen con premura y ansiedad. Le dicen en voz baja: “Santo Padre, ¿no se siente bien? ¿Necesita algo?” Responde: “Nada, nada”. Luego comentaría: «Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que él podía destruir la Iglesia y llevar a todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás le pidió permiso a Dios de tener 100 años para influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo». Pudo ver también a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con su legiones en el abismo del infierno.

    – Según otra versión, el Papa León XIII, escuchó a Satanás pedir a Dios Padre más poder y tiempo para afligir y probar la fidelidad de su Iglesia. Y Dios en sus inescrutables designios, se lo concedió. Entonces vio legiones de demonios que salieron del Infierno, y como negras sombras invadieron toda la tierra durante un siglo. Comprendió el Papa la gran importancia que tendría en la lucha el Arcángel San Miguel (Dn. 12,1) y que era el destinado a encadenar y encerrar con las llaves del abismo a todos los demonios (Apoc. 20, 1-3)

    -Otra versión afirma que lo que el Papa León XIII indicó, tal como fue contado mas tarde por aquellos que hablaron con el en el momento de la visión, sería en un periodo de mas de cien años cuando el poder de Satanás alcanzaría su zenit. Este periodo incluía el siglo veinte.

    También León XIII pudo comprender que si el demonio no lograba cumplir su propósito en el tiempo permitido, sufriría una derrota humillante. Vio a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con sus legiones en el abismo del infierno.

    Ana Catalina Emmerich:

    “En medio del infierno había un abismo espantoso; Lucifer fue precipitado allí cargado de cadenas, una espesa humareda lo rodeaba por todas partes. Su destino era regulado por una ley que Dios mismo había dictado; vi que, cincuenta o sesenta años, si no me equivoco entes del año 2000, Lucifer debía salir durante algún tiempo del abismo.”

    “Vi muchos otros datos que he olvidado, otros demonios debían también ser puestos en libertad en una época más o menos alejada, con el fin de tentar a los hombre y de servir de instrumentos a la justicia divina. Muchos de estos demonios deben salir del abismo en esta época y otros de aquí a poco tiempo. (DD.452)”

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